Año IV. MIICUCOLES 30 DE JULIO DE 1850.
f^
NUM. 98.1^
EL ECO DE LA VETERINARIA. '
PERIODICO DE INTERESES
MORALES1 MATERIALES.
REDACTADO POR
JDoii
CiVIcu^iieE ''v'tuaá ij olTratti
^(]¡)oh <3iiau 'felfee
.\'^ic'cii ^ (Duu líeoiicio ^afferjo
SE PUBLICA TRES VECES AL MES.
PUuClOS ÜE SUSCHlC10N.=En Madrid, por un mes, o rs. por tresid 8. En [provincias, jior 1res id. en reales ó 22 sellossencillos del l'ranp|ueo de cartas. Ultramar yestrangero, por un año,
30.—PUNTOS DE SUS
ClllCION.—En Madrid: Én la Administración, calle delos Caños, número 7, cuarto bajo—En provincias 10
casa de los corresponsales en los puntosen que los hay, ógirando letra sobrecorreosá favor
del Administrador
D. Joaquin G. y Megia, ó bien á favor de la lledaccion, sita en la calle de Colon, número 42, cuarto
4.°—
Noseadmite
correspondencia
que vengasin franquear.ADVERTENCIA.
Se ha
repartido la entrega 11 del Dic¬
cionario de M. Dehvart. Es la íátima que
se remite á losSocios ó suscritores que no
se hallenal corriente en sus pagos.
LIGEROS APUNTES SOBRE POBLACIO.N" YSUBSISTENCUS.
I.
Voy áocuparme de algunas considéracioncsacerca (le la agricultura y ganadería engeneral, aplicadasal
aumento depoblación; porque lascreo completamente
olvidadas porlosagricultoresy ganaderos; portfue de¬
bieran tenerlaspresentes todoslosgobiernos, seacual¬
quiera sucolor político; y por([ue creo, en lin, que ásu vista, convendremos fácilmente en la necesidad que
noshallamos deaumentaren todo loposible las subsis¬
tencias.
A medida quelapoblaciónaumenta,crecentambién
las necesidades: estotodos lo comprendemos. Desde el hombre que vive en la oscuridad, hasta aquel que cmstantementeaparece en losmejores círculos; asi el
mas ageno ála ilustración, como el que ha penetrado
en los arcanos masprofundo.s de la ciencia; cualquiera
de estos hombres, repito, necesita alimentarse, v com¬
prende, sin ningúnesfuerzo, que unafamilia
conïpuesta
de dos ó de tres individuos, no tiene tantas ni tan
grandes necesidades, como otra formada por ocho ó por diez. Comprende también, de igual manera, que
una nación,enla cual viven seis millones de habitan¬
tes, las tienemuy inferiores, en igual estado de civili¬
zación, á las deotra cualquiera habitadapor catorce ó quince millones.
Pero entre el gran número de
necesidades,
queá
cada momento acosan al hombre, las hay creadaspor él mismo: estas sonde segundoótercer órdcn, puesto
que vive sin satisfacerlas. No asi sucede con
las im¬
puestasporla naturaleza. Entreestasúltimassecuenta
la necesidad dealimentarse,ydeella me
ocuparé.
Si una provincia onación cualquiera aumenta, por desgracia, enestecaso, en el número de
habitantes,
y^no sé procura ála vez el crecimiento de las
subsisten¬
cias, habrá dellegar infaliblementeunaépocaen
la
quelos individuos de aquella nación ó provincia, que
he
supuesto, tengan que
emigrar
paraalimentarse á
pun¬tosmasómenosdistantes. Estoesprecisamente lo que sucedeen unaporción deprovincias denuestra
España,
en dóndesé hasobrepuesto la población.
A pesardeque en lamayor partede estasse poseen
inmensos manantiales de riqueza con la posesión de
escelentes terrenos, no obstante la existencia en ellas
de cuantos materialespuedenecesitar la
industria
fa¬bril , sonsin embargo estremadamente pobres, porque,
no se comprendeó no se quiere
comprender
quela ri¬
queza es el trabajobien
dirigido.
El aguaque corre porlos rios
nada vale si el hom¬
bre no la saca deellos, sinó construv'ecanales de riego,
sinó establece fábricas en que pueda
aprovecharla.
Esas inmensas llanuras de Castillay laMancha, nuda
valen si el hombre, conel sudorde su frente, no
las
hace producir. Esa inmens,!
colección de minerales tan
apetecidosy codiciadospor
los estranjeros,
queencier¬
ran una granpartede'las
montañas de nuestra desgra¬
ciada nación, nadavalenmientras
allí los dejemos
es¬tar lié aquí altraba.jocomo
origen de la riqueza.—
Trabajemos, pues, con
inteligencia,
yllegaremos á
serricos: no tendremos que lamentar esas
emigraciones
que todoslos añosse suceden.
Si esto últimono se verificaseen las actuales cir¬
cunstancias; silas lágrimas que ocasiona
al individuo
el abandonodel paisnatal, la
separación del-seno de
su familia, acaso para siempre,fuesen suficiente motivo
•■(iio EL ECO
paj-a destruii" las emigraciones; si delenidasestas, no
seprocurasetodavíaaumentarlos medios de subsisten¬
cia,entonceslJegariamos áunaépocainíinitamentepeor que la presentepor dolorosa que nosparezca. ¡Tal se¬
riaaquellaen que, una población raquíticay misera¬
ble, empezase ámorirde hambre!!
Peroapartemospor unmomento la vista, para tra¬
tar otra cuestión, deestegénero de consideraciones;
de estasdesgarradoras y acaso futuras escenas, debi¬
das al monopolioy á la falta de ilustración del pueblo.
No nosacordemostampoco de los que,alimentándosey lucrándose con el sudor del pobre, noquieren esponer
.suscapitalesenconstruir canales de riego, óenmedios
fáciles de comunicación; enla adopción denuevos sis¬
temas agrícolas, ennada absolutamentequepuedacon¬
tribuir á ladesaparición, si esposible, del pauperismo.
Tengamosúnicamente fe en la marcha i'ápida de la ilustración, queaunque falte despues algun individuo
que sepreste àaventurar su capital, lo que noquiera
hacer uno loharán entonces muchos, estableciendo en
suverdadero terrenoelprincipio de asociación.
II.
Aunqueyadesde tiempos muy remotoshace uso el
hombre, para satisfacersu mas apreaiiante necesidad,
de dos clases de alimentos (aniúiales y vegetales), es bien sabido que en su origen fué esencialmentefrugí¬
voro. Sujeto áesainfinidadde leyesquelomismo rigen
á los demás animales (ó bien sea á losanimales: no trato depresentarme estavez como partidario de nin¬
guna ^elas dos opiniones), nosprueba laexactitud de aquel aserto en su aparato digestivo y sobre todo en los dientes. ,
Peroconmayor facilidadqueel habitantedel Norte
de laEscandinavia,seacomodaá vivirbajo el solabra¬
sadorde lazona ecuatorial, en las islas deSumatra ó
Java; con menos trabajo todavía que el quecuestala
aclimatación de lasplantas de unos en otrospaises, he¬
chaporprocedimientoscientíficos, el hombre,
obligado
porla, necesidad, cand)ióenpartesu modo de ser, y
de
frugívoroque antes eraseconstituyó enomnívoro.
Nada por cierto deberá de estrañarnos semejante
cambio, si tenemosencuenta lascircunstanciasque lo
motivaron.
Si químicamente analizamos la composición
íntima
delosalimentos vegetalesy animales, encontramosen
unosy otros, generalmentehablando, losprincipiosnu¬
tritivos de la Organización del hombre; esto es, aque¬
llos á los cuales llaman ydistinguen los químicos con los nomlrres deplásticos y respiratorios. Pero sitoma¬
mospartesiguales de materialesalimenticiosde distinta
naturaleza, y químicamente los analizamos
también,
hallaremos: quelosprincipios pMstifos, queson losque real y verdaderamente pueden llamarse
nutritivos,
puesto que vaná
reponerlas pérdidas
queel trabajo
nace esperimentaralorganismo, preponderan
conside¬
rablemente en los denaturaleza animal, al paso que
escasean enlos alimentosvegetales.
Véase, pues, porque la organización
del hombre
trabajador se acomoda prontamente al uso
de las
car¬nes : en ellas encuentra loque no ballaria en
los
yege-talos, á notomarloscuuna cantidadqueno
podria di¬
gerir.
Nocreobaya algunoque sepropong<anegar
la
exac¬titud de estos principios: todos convenimosenque
el
hombre trabajador debe estar bien
alimentado," debe
alimentarse, al menos en parte, concarnes.
Sin
em¬bargo, vemos con disgusto,que solo
aquellos
quevivgy
en elocio y en el regalo;
aquellos
que pornada ni
paranada tienenqíuésacrificarsusfuerzas, son los queúni¬
cay esclusivamente se apoderan de los alimentos ani¬
males, à causa, sin duda alguna, de suescasezydel
escesivo precio á que se venden: vemos,
a:on-m'avor
disgusto todavía, que ese inmenso enjambre
de traba¬
jadores á quien con desprecio se apellidapue'lo; esos hombresproductores que apenassale
el
solempiezan á
agotar sus fuerzas ,y continúan en el trabajo muchas
vecesbastadespues
del
sol puesto;ese inmenso emjam-bre, repito, solo puede alimentarsecon un poco
de
pannegro,.conhojas de plantas en sumayor parte
crucife¬
ras, y conalgunas legumbresque por
cierto
enmiicbos
paisesnosuelen sermuynutritivos.liéaqui laprincipal causade ese
estado
de niaras- módica debilidaden que llegan á constituirse: bé aquíla causa de sus enfermedades, desu vejez y muerte prematura: bé aquí, en fin, porciué muchas familias,
numerosastal vez, seencuentran cuando menos era de esperar
atendiendo
ála edad, envueltas
enel luto
yla
miseria, por la muerteestcniporánea de los
trabajado¬
resquelas sostenían!!!
Tales sony serán siempre las
consecuencias inme¬
diatas al aumento depoblación, cuandono crecen las
subsistencias siquiera de unmodo proporcional.
III.
Acaso al verme, tratar la anterior cuestión bajo el punto de vista que
lo hice,
se me creapartidario
yaccú--
rimodefensor,
del
principio económico político de To¬másRoberto.Malthus; y sin embargo no es ifsí. Parti¬
cipo tantocomoel que mas del
agrádeciiiiiento
quede¬
bemos áSU memoria; pero nocreo en susProgresiones geométricay aritmética: y digoque le
debemos
agra¬decimiento, porque con susistema alarmó, y aun alar¬
ma en el dia, á todas las naciones pensadoras:es el
centinela, que se encuentra con
la vista fija siempre
enlo futuro. SoloenEspañase manifiesta
lá
mayorindi¬
ferencia, á pesar de los cinco ó seis millones en que
aumentó su población desdeprincipios del presente
si¬
glo, por mascensurable que estoparezcaante
el
mun¬docivilizado.
No: la ley deMalthus, no obstante
la infinidad de
datosestadísticosen que su autorla fundó,es unaley
absurda: lo es, porque se encuentra en
contradicción
con aquellas consoladoras palabras
de crescile
etmul-
tiplicamini ct replete terram.Es absurda,
porque sesabe del modo mas terminante que el aumento de las
subsistencias dependeconstantementede la
inteligen¬
cia ydel trabajo del
hombre: In sudore vidtiis tui
ves-cerispane.
¡Oh!Desgraciados,
mil
vecesdesgraciados seriamos
si las subsistenciasno pudiesen crecer sinó en progre¬
sión aritmética: tcndriamos que atender á lano repro¬
ducción-de nuestra especie: llegaríamos á dudar de la
existencia de Dios; y la impura y horrible
blasfemia
mancharía eternamente nuestroslabios!
Pero si siguiendo, como debemos, por
el camin»
del progresoindefinido, no tenemosquetemer
las
con--secuenciasinmediatas á laescasez, noasí sucederá, si
persistimos mucho tiempo
ennuestra estúpida insensi-
nilidad. . ...
i\bhaypais habitableenel
mundo,
aquien la natu¬
raleza hmja hecho pobre: solo la falta
de
amor yde
ilustraciónde tosgobiernosygobernados, es lacausa
de
la creciente miseriaqueátantospueblos a¡ligc.■
DEU veterinaria. 611
IV.
Vcmcs, porconsiguiente, que para que
el hombre
pueda seguir satislaciendo sus
necesidades naturales,
y hastalas que él mismo secreó,
necesita íbmciitar la
àgricultura; la ganaderíay la industria
fabril.
Limitándome á lasdos prinícras, ponfue no estáen mi propósitoocuparme de la última,¿tropezaremos con
tamañasdilicultades que nos hagan retrocederuna vez puestos en el camino del
progresó?—Con ninguna, ab¬
solutamentecon ninguna.—¿No vivimosen unauacion regada por infinidad de
caudalosos rios; atravesada de
altas montañas, que hacen que enpuntoslos mas cer¬
canosaparezcan losmasdiversos climas?—¿No posee¬
mosdeliciosas»coliiias éinmensasllanuras?—¿Elestado
actual di nuestras ciencias, no nos permite penetrar grannúmero desecretos
de la naturaleza?
Y sitratamos de producir ganados en abundancia,
¿no puedeparaello servirnos de guia ese
círculo
orga- ñizanorydesorganizador tanperfectamenteestablecido
en los tres reinos naturales? ¿No sabemos queel mine¬
ral pausadamente se convierte en
planta,
y quelas
plantas setrasforraanen
partículas constitutivas de los
animales? Por último, ¿ladescomposición de losseres
orgánicos, riolleva otra vez sus
principios al reino mi¬
neral?
Sí: mil veces sí. Comprendemos lo ventajoso de
nuestraposiciónenel globo: el estudio de las
ciencias
físicas nos ha hecho conocer profundamente aquellas leyes Sin embargo, nuestra
agricultura persiste
es¬tacionada;nuestraganadería decae;.y lassubsistencias,
porconsiguiente, son cada
dia
mas escasas.Mientras que en otros paísesseestablecen
asocia¬
ciones entre losganaderosbasta para lafabricación
del
queso y la manteca;mientrasque vemos
adquirir cada
(liamas importancia á La Sociedad real de
AgricuUti-
ra en Inglaterra, fundarse La de Aclimatación en Francia, fundarsey desarrollarse La de Fomentode la agricultura en Bélgica,
multiplicarse estnordinaria-
niontc las csposicionesy losconcursos, fündarse escue¬
las y granjas modelo, y señalarse por los
gobiernos grandees
premios á losque hagan alguna mejoraenga¬nadería;miertras quetodo estovemos, repito, lossis^
temas agrícolas pastoral puro y de barbechos estánen España á la orden del dia: sedesprecian las
csposicio¬
nes y lascátedras; y hastasepiensa, por algunos
di¬
putados
constituyentes, en la supresión de losdepósitos
decaballos padres
¡Triste es por cierto el porvenir nacional
si,
comobasta aquí, solo pensamos enhacer tiempopara comerl
Oviedo5 dejulio de I8o(>.
SaturioL. Alvarez,
■■UiJi '!]".j wi..,.—»
Re
flexiones sobre la mecánica animal apli¬
cada al caballo, por
J. Miijnon flra-
duccion dedonJosé
PreslaJ.
DINÁMICA (i).
(COíir.LCSION.)
Lá pófenc.ia no piiede representarse por l:i reac- tíioii déi'«uelo, porque esta aumentaríaentoncescomo
,
(ij, vé,.se
lo.s.ni'aneriis78, RQ, 81 82, y83 de Kl Eco..la inclinación do los falanges, mientras se sabequí
están en razón inversa: aun niejoi- que la teoría lo prueba la suavidad de las reacciones en los caballos
que tienen la cuartilla muy inclinada hácia atrás,,y
la fuei-za de las sacudidas reactivas en los estaquilla-
des o en aquellos cuyacuartilla es muy corta.
La inclmacbn de los falanges no aumenta la po -
tencia de reacción,, sino que, dando mas oblicuidad ú
los radies, aumentan la suma do poso, descompuesto
Ior estos radiosy dirigido perpendicularmenle sobre ios tendones yligamentos posteriores. Esa inclinación
debilita el esfuerzo impulsivo, pues solo bajo la in¬
fluencia de esta se produce: de esto resulla que la
energía del medio opuesto ála impuLsicn crece en la
misma proporción queesta disminuye, toda vez que aquí las fuerzas son tanto mas perpendiculares á las palancas sobre que obran, cuanto mas pronunciada
se hace la inclinación.
La reaccióndel suelo essolo instantánea y lapa¬
lanca continúa en su acciónen cuanto hay apoyo en el pavimento.
Laresislencia vulgarmente traducida es lo que resiste, lo que liace esfuerzo: ahora bien, los tendo¬
nes no resisten, obran sobre el esfuerzo mismo, le ayudan y .sostienen. La fuerza inteligente es la que calcula ygradúa su acción sobi'e'la resistencia que hay que vencer.
Asimilar la palanca del menudillo á la de
primer
género es incurrir en un contra-sentido físico ines- plicahle, porque el brazo de la reacción seria siempre
mayor que elde los tendones activos; seria admitir el principio de que la reacción esmnyur que la acción,
pues está mesfavorecida.
• Aquí concluyen esta.v nflexiones bien truncadas,
bienincompletas, pero que he,enib útil dar á cono
cer. He sobrepasado algo los liri.ites de un simple
articulo queal principb me propuse trazar; es por
que enmecánica, la claridad depende en gran parte
de la e,stension de los detalles; el p'nsí.mient' crm- prendido en un espacio estrecho es c n fi
ecuencia
oscuro. En la naturaleza organizadi la verdad es ca¬
si un problema cuya solución se oculta en los plie¬
guescerrados de la vida: no puedecamliarse en su investigación mas que conlucunlo la imeligniciapir
un cammo casi siempre harto largo; y despues,
Iny
tanto que decir .sobre lo que se Ignora y tampocoso¬
bre lo que so conoce, que ci'eernos á menudo esphcar
por un lujo superabundante de palabras el secieto
que se nos escapa. La máquina auiuial es tan mara¬
villosaen su coustiuccion, tan cxunplexa en sus me¬
dios. tan simple en las cansas que los mueven, tan iuteligeiite en sus actos, que tentar el
dar
unaidea
de su mecani.^mo en pocas palabras, es querer pintar
la creación mas variada con un solo- color.
TIFUS CAUBU.NCI.T AR.—LOB.ADO.
En la version que del Diccionario de
Delwarl
estamos, haciendo no se hulla, como puede ha-
Glî EL Ero
bei'se observado el arllculo LOBADO ; mientras
que, entrelos comprendidosen la entrega 12 de di¬
cha obra, aparecerá muy en breve una descripción
morbosa con el título de TIFUS CABBUüíCULAll.
Sabemos perfectamente que las citadas dos en- ermedades no pueden ni deben ser confundidas; y por lo mismo, nos apresuremos á advertir que no in¬
tentamostrazar un paralelo de ellas. Mas creemos asimismoque es un deber de todo traductorel señalar las razones ca que funda cualquiera modificaciónque
infiera, muy especialmente si se encuentraen elcaso,
en que nos liallam.os nosotros, de disentir de una roa
ñera absoluta de la opinion que otro traductor baya significado; y no considerando, como no considera¬
mos, el asuntodigno de sor esplanado en la referida obra, juzguemos oportuno traer á este lugar la espo- sicion de nuestros motivos.—De estemodo consegui¬
mos, por otra parle, el que los suscritoresá nuestro periódico y no á nuestra traducción del Diccionario,
que posean la de don Nicolás Casas, se inicien en
unacuestiónque no dejará de serles importante.
Espliquémonos ya.
Den Nicolás Casas de Mendoza lia traducido el articulo LOUVET del diccionario de M. Delwart;
dándole porcorrespondencia la voz LOBADO, y no describe afección -alguna con el nombre de TIFUS CARBUNCULAB. Pues bien: nosotros bemós tradu¬
cidoTIFUS CaRBÜNCÜLAR por LOUVET, y he¬
mos suprimido, por no encontrarle currespondenda
en el original belga y por estar convencidos de que seriasupèiilua, la descripción de la enfermedad llama¬
da LOBADOen español. Y, como quelas obras escri¬
tas. ó traducidas por veterkiarios españoles pueden
muy bien-ser leidas por M. Delwart y por Otros ve¬
terinarios estrang-eros que conozcan su Diccionario,
nos ha parecido de justicia salvar, en lo que poda¬
mos, ia honra-y conocimientos de nuestros' comprofe¬
sores antepasadosÓ cnnlémporáneos; perqué, en efec- •
lo, al ver M-. Delw-irtquedon Nicolás Cisasde Men¬
doza, director nádamenos que de nuestra escuela :
siiperior'de ATlerihai ia, ha traducido siv articulo LÒÜVET porLOBADO, si le tienta el deseo de es tudiar esta última áfecíion en nuestros librosoilgiha- lès, va á enconlrarsdicoh que el señor Casas ha in¬
currido en un estupendo quid pro quo-, y 'si pór el gefe juzga-á los subditoscon la ligereza qiie lo hizo fiurdoni, medradosestamos entonces los qiie no te¬
nemos alte ni parle en la aiidáciá ni en la ignorancia
ó torpeza de olrol ' ■
Ni se tenga por exag-erado nuestro lemorr que
profesores españoles instruidísimos han tragado-ya el anzuelo;' y creyendo de buena féenla TRADUCCION
de donNicolás Gasas,, han salido á la prensa mani-;
testando estrañeza'-por- la de.scripci'on hécha del LO¬
BADO. Son estos los señores Blazquez Navarro, ó bién solo uno de ellos,'don Silvestre; y en el núme¬
ro77 de Elbc& puede verso un arttculo-debido á su
pluma, en el que se tratad's fijar además éldiagnós-
tico diferencial del tal LOBADO.
Es biep cierto que, si el señor Navarro no.Ijubie-
ra leidq- la
'TRÁDUCCÍON
dedo'n Nicolás,
jámásabri¬garía el ■convencrmicnto de que Delwart,, Hurtrel
d'Arboval y otros profesores eminentes tenían noti¬
cias tan erróneas de lo que en español se ha llamado LOBADO.
Haremos, pues, la crítica de laequivocación tras¬
cendental que don Nicolás ha cometido;, y, para fijar
bien las ideas, empezaremos por franscribir íntegro el articulo.
TIFUS CARBUNCULAB.
«Con el nombrevulgar deLonfeíse conoce enSuiza un?ienfermedad, que parece ser particular y común en
aquel palsy queRegmery Devillainehan observadoca
los caballosy los bueyes, pero mas parlfcularmenteen
estosúltimos. Elprimero de dichosautores la considera
comoepizoótica, el segundocomo enzoótica solamente;
peroambosádosestánde acuerdoen presentarla como muy grave. Nosotros vamos, dice Hurtrel d'Arboval, del cualtomamos este- capítulo,á esponer los síntomas,
lascausasy lasalteraciones patológicas reconocidas y descritas por unoy otro, segúnel cuadroque ellos mis¬
mos han trazado. Diremos también cómo nos parece que debe nombrarse y calificarse esta afección, para formarse ima idea exactade ella, quepueda conducir¬
nos á unmétodo curativo conforme con su naturaleza.
"Apenasel animalcaeenferrao, pierdesusfuerzas,y según quela postración es nías ó menos pronunciada, puedejuzgarse ya quela aJeccion ha deser masóme¬
nos grave. Esperimenta el animal temblores, tiene la espina dorsalrígidaysensible,quierepermanecer acos¬
tado y no selevanta sino pararefrescarse, para buscar los sitios frescos; lleva la cabeza iiajay lasorejas cal¬
das;está triste; susojosestán inyectados ylagrimosos;
muy calientey seca supiel; larcspiracion'es frecuente ylaboriosay seguida de ijadeocuando el mal ha hecho muchos progresos; tose frecuentemente; el aliento es
fétido; el pulsoacelerado, muy irregular; la lenguay el paladar están áridosy seponen negruzcos: el apetito
se pierde; las.vacas nodanleche,y, lo mismoque los bueyes, cesan de rumiar; la sed es considerable; lai
■orinasescasas, rarasyencendidas; los escremeutosdu¬
ros ynegruzcos al principio, algunas veces líquidosy
sanguinolentos. En muchos animales, hacia el segundo
•ótercer día, según Devillaine,.apàrccèn tumoresinfla¬
matorios, bien hácia elpecho, bien sobre las vértebras delcuello y del dorso, bien en las mamas y parles ge¬
nitales; y en otros, se'desarrollansobro todo el cuerpo botones-como en lasarna y los furúnculos. Esralo ver
todos estossíntomas en unmismoindividuo;,pero mien¬
trasmas niimcrosos son, mas maligna es la afección.
Ordinariamente la cnfcnuedad se decide al cuarto día sobreviniendo lamuerte si los síntomas son violentos y
en grannúmero. Mas si el enfermopasa del cuarto dia
y se encuentra bien el sétimo, ya,puede considerarse üsegarada la curación aun cuando la convalecencia sea
-larga. Laabundancia de las urinas turbias,y que depo¬
sitan un sedimento
bíanquizeo,
los cscrcmenlos mas abundantes qiic en el estado natural, humedecidos y casi desprovistasdeolor, la suavidadde lapiel, la su¬puración loable de los Iiútones, la cesación dela sed, la
vuelta delapetito yde la rumia,son lossignosprecur¬
soresdela curación; mientrasque,porel contrario, la
tumefacción del vientre, los mugidos, los. desfalled-
, mientos, .la d,ebibdad, los temblores, las convulsiones, retención, de orina, diarrea y disenteria anjmcian tin término funesto.
"La, enfernicdádparece mas frecuente enestío que
en invierno: es menos mortífera en la primavera que
DR U VETERINAIUA
en el otoño: las localidadesqueabundanenpastos pan¬
tanosos la originan de preferencia. Uegnier admite co-
causaspróximasla mala cifîidad de las aguas (juelos
animales beben, cl forraje corrompido, los escesivos trabajos, las habitacionesmuy bajas y malaireadas, la intemperie delaire.
»La aberturadelos cadáveres ofrece laslesionessi¬
guientes: tumores negruzcos, como'carbonizados, muy tétidos, llenos de unaserosidad rojiza, enparticular los
quesehan desarrollado en elpecho y vientre; hocay narices áridás y untanto negruzcas; gasesdemuy mal
olor debajo de la piel; carne lívidapronta á entraren
putrefacción, casi sin manchas de sangre, una gran cantidad de sangre serosa y purulenta en la cavidad
abdominal;pulmones desecarlos, llenos de tubérculosy de pequeños abcesos, sobre todoenlos animalesmuer¬
tos después delcuarto dia; mucha serosidad rojizaen¬
trelas láminas del pericardio;,el estómago y losintes¬
tinos están rojizosenvariospuntosy barnizados de un
moco tenaz deaparienciaglerosa,etc.
"Actualmente, dicellurtreld'Arboval, si reflexiona¬
mos acercade lasalteracionespatológicas, causas y fe¬
nómenos locales y simpáticos de laenfermedad, halla¬
mos queestáprecedida de signos que anuncian la irri¬
tación de la superlicie interna de lasyias digestivas,
talescomosedconsiderable, cesación del apetito, cele¬
ridadde la circulación, lengua áriday fuliginosa, feti¬
dez delaliento, sequedad y calor de la piel, deseos de
colocarse el animalen parajesfrescos, etc. Laabertura
de los cadáveres nos mamfiesta, por otra parte, en to¬
dos losindividuos, señales evidentes de inflamaciónde
lamucosa'digestiva, al paso quelas demás alteraciones
y síntomasson variables, según lo que de esta enfcr-
medad seha escrito. ¿No es puesnatural, continúa, de¬
ducir quela afecciónes el resultado de una irritación,
deunainflamación, aunviolenta, de la membranamu¬
cosaquetapizalos estómagosylos intestinos; inílania-
cion que, por causasque nos sondesconocidas, adquie¬
re nn carácterepizoótico, contagioso ó nocontagioso?
Losfenómenosde exantemasgranularesy de ellorecen-
cias en la piel solo son sintonías de complicaciones eruptivas, resultado dé la viva inflamación del tubo di¬
gestivo , la cual reacciona simpáticamente sobre la
piel. • '
"Nosotros-distamos mucho deabrigar laopinion de
Ilurtrel dLVrboval respectó á
¡a
naturaleza de estaen- Lermedad: el desarrollo-de la afección,, las causas míe la producen, los fenómenos que la acompañan, lasle¬siones observadas en las autopsias caoavcricas'.y la jirontitud^cpnypxc la-putrefacciónseverifica, nos indu¬
cen áci'cerque es unaenf.!rmedad tifóídeacÁrbuncu-
lar, conalteración profunda de los líquidos,cij'iculato- rios, mas bienque unainflamación franca dé las mu¬
cosals gastfó-intéstinalcs. Ignoramos la liianéra dever de los autores que la han observado, respecto á su na¬
turaleza; peropodemos aíirniárqucHurtreld' Arboval
hapadecidounaequivocación.
Tratamiento.
"Partiendodelprincipioquehaeslablecido, Ilurtrel considera el tratamicnto.fácii y que debe,consistir en medioshigiénicosyagentesmedicamentosos.—Los pri¬
merospuedenserconsiderados,comoverdaderos medios profilácticos, y su aplicación será dirigida según el análisis de las causas, quedeberápracticarsecon es¬
mero. Se tendrá puescuidado de evitar los pastos ba¬
josy pantanosos, de variarla alimentación, escoger la mejoragua para bebida,alojar losanimalesenun sitio
seco, distante de lasaguasestancadas, delos eslicrco- les y otras causas de malos olores: procurándoles esta¬
blos bien ventilados, bastantecapaces;deunaelevación suficiente, yque estén
siempre
limpios, etc.—Los me¬dios del segundo órden son igualmentesimples. La en¬
fermedad principia deuna manera poco intensa, ó bien
se declara conviolencia: en el primercaso, unairesa¬
ludable, dicta, bebidasaciduladas, lavativas emolien¬
tes, brebajes desuero,cocimiento decebada y simiente
de calabaza eslo que conviene. Si la escitacion sanguí¬
nea no esconsiderable, seañadeagua emetizada óh- geros laxantes cuandolamucosagástricaparece sabur¬
rosa. Pero si todo anuncia una inflamación considera¬
ble, las sangrías, especialmentelas locales, al rededor del vientre, deben ser empleadas al mismo tiempo, y
con tantamasactividadcuantomasalarmantesseanlos síntomas. ■
sAdmitimosconIliirtrel los mediosprofilácticosque propone: admitimos asimismo los del .'•egundo órcfcn, cuando la enfermedad principia de una manera poco intensa; perorechazamoslasgrandesemisionessanguí¬
neascuando empiezaconmucha intensidad; creyendo,
porel c'ontrario,que son muy perjudicialesenél
casó
que nosocupa, queaceleran y agravanel mal, v colo¬
can al enfermo en unestadodepostraciónmortal.Con-
vendria mas recurrir á las medicacionestónica y anti¬
séptica, pararesucitar-las fuerzas anonadadasv'reani¬
mar unavidapróximaá estinguirse,
VARIEDADES.
Leemos en el Siglo Medico: ■
«Corre el rumor de que una epizootia de las mas
graves se ceba en la especie bovina del ncr'.e de Ale¬
mania, Y siguiendo una marcha
casi'seméjante
á ladel cólera seaproxima á nuteslráh fi-ontéras y ame¬
naza invadir laspartesdimílrófes de la Francia. La
enfermedad, cuyaap|-ox;raácion se teme, ha sido lla¬
mada tifus contagioso de los'aniraalés de'asta, ó mas
particularmente peste'de la especie bovina,
siíi
duda por su propiedad contagiosa y'suescé.slvá'gravedad.
No seria Id primeravez qne'la- pAstb bóviná visitase la Alemania y lá Francia, èn dqñdQ'aun están vivos
sus funestos"recuerdos de la.época de, nueStrás gran¬
des guerras, y mas particularrnente do loá años 1795 y 1815, en los cuáles^ perecieron 'pór causa de ella
un húmero' fabulosode' animales de asta;
actuaimen-
te"CcéntanSe por'cenfenas de'níiles ía's víclinias que
llevnheeh'as''eD lospáíses"qne ha átn'ivéítado, párti-
ciflarmente en Poloriia, en'donde ruma l'iáce' yá un año, y se asegura"que la raza bovina ha quedado
casi esterminada, por curarse pocos' do los animales atacados.
«Realmentese aterran con motivo las poblacio¬
nes que se ven amenazadas de tan terrible calami¬
dad; felizmente, apresurémonos á decirlo,'la Francia,
en cuanto al presentepor lo menos, no se hallaame¬
nazada de este azote;,y si el arte veterinario carece
de medios para combatirla enferm.edadyadeclarada,
fili TRES REAEt
los gobiernos tienen á lo menos en IdS circunstancias
ordinarias, el poder depreservarse del contagio, re¬
curriendo á ciertas medidascuya eficacia noes dudo¬
sa; según se desprende de las diversas investigacio¬
nessobre este asünto publicadas en el mes (iltimo, y
mas especialmente de las comunicaciones dirigidasá
la Academia por el señorRenault, y de un aiiícu'ío
muy completo inserto en el Journal de d'
agrictiUure
pratique el señor fielat'und, profesor de la escue¬la-de veterinaria de Alfort.
«Las vastas eslepas que cubren Ja Rusia raeri- dional, ios gobiernos de Crimea, L'krania, Ekateri-
ooslan, Kesson, Poltaru, Kieu, etc., sostienen una especie particniar de bueyes que constituyen lá rique¬
za de estos paises deslieradados, y en ciertas épocas
del año contribuyen ála manutención de la Rusia
central y septentrional, la Polonia, la Hungría, el
Austria y aun la Prusia. Reunidos estos bueyes en grandes convoyesatraviesan un trayecto de centena
res de leguas de paises incultos y casi sin caminos
hasta llegar á los grandes centros de población que lian de sostener, y adonde llegan estenuados por la fatiga y á veces diezmados por la
enfermed ad. Sea
porelmal trato que sufren ó ya por
cualquier
otracausa, parece que solo en estos animales se
declara
espontáneamente la peste á pesar de su escalente
raza; y siendo la enfermedad esenciaimenle contagio
sa la van sembrando por todos los paisesque atra¬
viesan, asolando yarruinando no solo las comarcas
<iue han de alimentar, sino también, aquellas en que
los rusos hacen la guerra, en donde os casi seguro el desarrollo de la enfermedad entre los que acompa¬
ñan los ejércitos, bien para mantenerlos ó bien para el trasporte de efectos; hé aquí el motivo por
qué
llevando los rusos este terrible azote, vieron perecer
on 1828 la especie bovina de la Turquía, é
infesta¬
ron toda la Al.inania y la Francia en las grandes
guerras del imperio.
«Esta fataldisposición á contraer la peste parece hallarse bien establecidasegnn los informes do vete¬
rinarios muy instruidos que han corrido las estepas,
A'i.sitado los paises infestados y procuraiJo reconocer
la causa deestadesgraciada aptitud Parece que no
oran solo los bueyesde las eslepas los que anies pa- Mecian la pesio sin importación; pero los' progresos
dé la agricultura, el mejor alimento y los
cuidados
illas bien entendidos han.relegado á la Piusia meri¬
dional la cuna de esta epizootia, desde donde invade
casi todos ios años los paises,que atraviesan los con- 'voyes que se han
mencionado. El gobierno
ruso noba tomado precauciones iiasta
el dia
paradetener la
invasion del azote, ó para atacarlo en su origen. En Pcituuia, por ejemplo, enque la
población lia queda¬
do úrniiiiaihi por esta epizootia, que en un
año casi
hit destmido todo el ganado, es preciso el
consenli-
micñlndels propiétarios para matar ios
animales
atacados di t mal ó los que han tenido contacto con
e.ijos,
y-çorno jos interesescié aquellos serian peiju-
di-ados- poj'.un
proceder
tgn.èspedilò,
no,lo consien-
'■
ten y, el
azóie"sigue.adelante.
•»Mq sucede lomismo en
Austria
y.Prusia,
qiie.es.piecisarnènle l'o, qué
mas noscouvicn.é,
porque sus¡Î AL MES.
medidas, deteniendo los progresos da la epiiootia,
nos quitanertemor.de verla penetrar entre nosotros;
no solose ha fijado nn impuestoá los bueyes proce¬
dentes de Rusia, sino qiie se los somete áuna cu'á - rentena de 22 d¡a.s, habiendo bastado estas medidas para hacer bastante rara,la introducción de.los bue¬
yes de las eslepas. Cuapdojá pesar de todo ta enfer¬
medad ha salvado estosobstáculos, el
góbíerHO
cercacon soldados la haciendas sospechosas, màtainseso¬
bre la marcha los animales, y toda señal de epizootia
es perseguida hasta su completa estincioh. Sobro to¬
doen Prusia la autoridad se muestra justumenle se¬
vera, y de este modo la peste, que penetra en ella
casi todos losaños, solo hace pequeñas apariciones^
p.-eservándose la comarca de inmensasdesgraciaspor esté saludable rigor. Los gobiernos de la Alemania
que nosseparan de la Prusia y del Austria, piensan
recurrir á iguales'medidas, si lo que no es de espe¬
rarla epizootia penetrase en ella; siendo imposible
que la peste bovina sea importada en Francia, é in¬
motivados los temores manifestados por nuestras po¬
blaciones. Una sola circunstancia podria hacer iliisc-
rias estas previsiones, ásaber, la gusrra
dé
Alema¬nia, pero la guerra lleva consigo tantas calamidades,
que la peste referidaseria quizá el menor de losma¬
les de cuantos amenazariau enlofices á nuestras po¬
blaciones.»
El Siglo MÉnico inserta el presente
escrito,
no mas que como
alegación de
un nuevodato
á favor del contagio 6
importación pestilencial.
Mas, aun cuando El Siglo mira
hasta
condesprecio el
quehaya llegado á
ponerse entela
dejuicio esta
especie de contagio, debemos ad_
vertir á loS
epidemicistas de
nuevocuño
que,comoen Veterinaria ha sido siempre y es
posi '
ble la
esperimenfacion directa, desde
muyanti¬
guo tenemos
ideas fijas
ypositivas
enla
naa-teria. ,
Imposible
parece que sediscuta sobre cier¬
tas cosas!
Por lo demás, nuestros
labradores
nonec.P"
sitan alarmarse, ni remotamente por
ahora.
Imprenta del Agente Industrial
Mlnero,
ik car¡|^o don VlffMteSlnldoimdo.
Galle dejosiCaños, número 1, cuarto