U ÏETffililllS COWiPiim
REVISTA
CIENTÍFICA
PROFESIONAL.Año I Madrid 31 de Diciembre de 1890. Nüm. 22
PROFESIONAL.
LA VETEEINAEIA CIVIL Y LA VETEEINAEIA MI- LITAE.
Parece ser que en un
periódico profesional
seha publi¬
cado un
artículo,
enel
cual sedirigen" verdaderos ataques
al benemérito cuerpo
de Veterinaria militar,
cuyosataques
son tan
extemporáneos é inmotivados
cuanto inmerecidos éinjustos. Y
comoquiera
quenosotros
amamos sobre todo á lajusticia
yá la clase á
quepertenecemos,
porla justi¬
cia y por
la clase
nos creemosobligados á salir
endefensa
de nuestros hermanos de
profesión,
cuyo amorfraternal
sepone en
tela de juicio tildándolos de egoístas.
Entendemos
que nosobliga á rectificar el acendrado
ca¬riño que
tenemos á
nuestraclase,
porque conartículos tales
como el aludido sólose
consigue despertar suspicacias,
en-geudrar rencillas
y crearantagonismos,
quedeben,
porel contrario,
ser combatidos á todo trance.¿Qué
es,si
no,lo
que se
pretende al decir á los veterinarios
civiles(faltando
á la
exactitud)
quelos militares los miran
con desdény que sólo se acuerdan depedir
paraellos? ¿No
esesto
unainci¬
tación al
dualismo,
unllamamiento
á lasrepresalias
y una tendencia á ladivisión, á la desconfianza primero, á la
ene¬mistad
luego
y porúltimo al odio? ¿Es así
como sepreten¬
de suavizar asperezas,
destruir escollos, derrumbar
obstá¬culos y
hacer la unión de la clase?
338 La Veteeinahia Contempobánba.
•Y menos mal
si el ataque fuera justo
ylas aseveracio¬
nes que se
hacen tuvieran siquiera un átomo de veracidad.
Pero no sucede
ni lo
unoni lo otro,
puesni el distinguido
cuerpo
de veterinaria militar ha dado el más mínimo ])re-
texto para que se
le critique, ni nadie puede decir con jus¬
ticia que
jamás ha olvidado á su hermana la veterinaria
civil. Decir otra cosa, es
faltar á la verdad.
lío muy
lejano está aún el día en que se pensó en ce¬
lebrar reuniones
semanales
para verla manera de mejorar
la situación de los
inspectores de
carnes,de los profesores
establecidos y
de la clase civil en general, y ni un solo día
faltaron á las reuniones numerosos
veterinarios militares.
¿Irían
poregoísmo de cuerpo?
Sienqyre
que seha pensado en plantear una reforma be¬
neficiosa para
la clase,
enfundar una sociedad útil, en so¬
licitar
algo
queredundara en bien para los veterinarios
civiles,
los militares han sido los primeros en ofrecer su
desinteresado yleal'apoyo moral, intelectual y material.
¿Lo han hecho
poregoísmo, ó por desdén á sus her¬
manos?
En todas las
ocasiones
en queha sido preciso protestar
contra
alguna usurpación de puesto ó atribuciones á los
veterinarios
civiles, ó contra los insultos dirigidos á la cla¬
se,
los veterinarios militares han formado en nuestras filas,
¿Habrá sido también por egoísmo ó por desdén?
¿Pero
es que sequiere que ellos no trabajen para me¬
jorar
susituación en el ejército? Pues qué, ¿no hacen bien
en
ello,
yaún
noestán en la obligación de hacerlo así?
Pues
qué,
¿nosirven así á su clase? ¿Podrá nadie recrimi¬
nará los
inspectores de carnes porque trabajen para mejo¬
rar su situación?
¿Cabría
enningún cerebro medianamente
organizado el acusarlos por ello de ingratos, ó el decir que
miraban con
desdén á
suclase? ¡Semejante absurdo sólo se
le ocurriría á un
egoista ó envidioso!
Pero, ¡ah!
es queel
cuerpode veterinaria militar tiene
un criterio recto, sano
é independiente;
encnya virtud, ni
se
deja hipnotizar
porfalsos profetas ó mesías, ni se pres¬
ta á ser esclavo de
nadie, ni
sealucina
porofertas de re-
La Veterinaeia Contemporánea. 339
lumbrón, ni
pone mansa yservilmente
susespaldas
para que seencumbren
ambiciososvulgares
y¡lie aquí la cla¬
ve del
enigma! ¡Por
esoserá malo,
paralos
que no sean buenos!Y bien; los veterinarios civiles lionrados y
amantes de
su
clase, protestan indignados de cualquier ataque
que sedirija á
sushermanos
deprofesión los
veterinarios mili¬tares, les
envían endesagravio
uncariñoso
abrazo y les invitan á estrechar cada vez más los lazos de com¬pañerismo
quesiempre les han unido
en bien de la madre común.Quieren dividirnos, quieren
que nosenemistemos. ¿Les guiará el bien
de la clase?¡Despreciad, hermanos, tan
po¬bres y
fratricidas ideas!
I luceoeceo" '
FISIOLOGIA.
SOBRE ALGUNAS DE LAS CONDICIONES QUE IN¬
FLUYEN EN LA EXCITABILIDAD DE LOS NER¬
VIOS.
Son bien conocidos de nuestros lectores los
fenómenos
queresultan de la
excitación de losnervios,
ylas impor¬
tantes
aplicaciones terapéuticas
quede
suconocimiento
sehan sacado.
Saben, igualmente,
queestas excitaciones
pue¬den hacerse
empleando agentes mecánicos, físicos, químicos
y
fisiológicos;
queentre los físicos
es el másimportante la electricidad,
y que enésta pueden emplearse corrientes
dix'ectas ycorrientes de inducción.
Porúltimo,
noigno¬
ran que
cuando
seemplean corrientes directas pueden
serdébiles, de intensidad
media yfuertes; ascendentes
ó des¬cendentes;
y quelos resultados varían
en uno yotro
caso.La
ley de Pflüger ó de las sacudidas musculares,
que esaceptada hoy
porla generalidad de los fisiólogos,
expresa estos resultados. Es lasiguiente:
340 La Veteeinaeia
ContempoeInea.
INTENSIDAD dela corriente.
Débil
Media....
Fuerte... . ,
Corriente ascendente. Corriente descendente.
C.—Contracción.
A.—Reposo.
C.—Contracción.
A.—Contracción.
C.—Contracción.
A.—Reposo.
!AI
Al abrir:cerrar:
reposo.contracción.
j C.—Contracción,
j
A.—Contracción.
^ C.—Reposo.
( A.—Contracción.
Experimentando nosotros para confirmar las afirma¬
ciones
consignadas
enel cuadro transcrito, nos hemos
encontrado
con unacircunstancia que modifica por modo
notable
los resultados; á saber: la interposición de un
cuerpo
cualquiera entre el nervio en experiencia j los te¬
jidos inmediatos. Hemos interpuesto entre uno j otros
un cordonete,una
tira de papel, el mango de un escalpelo,
un
pedacito de madera y siempre hemos obtenido los
mismos
resultados;
esá saber: que el resultado de las exci¬
taciones
practicadas entre el cuerpo extraño y los centros,
(médula espinal), es distinto al que se obtiene excitando
el mismo
nervio entre el músculo en que termina y el
cuerpo
extraño; y que estos resultados varían, según que
la
corriente
seadescendente ó ascendente, y en ambos ca¬
sos
según la intensidad de la corriente eléctrica.
Como
quiera que estas cuestiones son importantísi¬
mas para
la patología y terapéutica, pues es fácil que en
algunas enfermedades se encuentren los cordones nervio¬
sos motores
comprimidos por un cuerpo extraño, por un neoplasma, v. g., y el profesor que crea conveniente em¬
plear corrientes eléctricas se vea en presencia de resulta¬
dos
distintos á los
quecreía obtener, sin saber á qué atri¬
buirlos, hemos creído conveniente publicar el resultado
de nuestros
experimentos, sin perjuicio de ampliar más
adelante
estas indicaciones.
El cuadro
siguiente da á conocer estos resultados, ob¬
tenidos en
repetidas vivisecciones que se han ejecutado
La Vetebinabia Contempobánea. 341
en el laboratorio de
fisiología de la Escuela Veterinaria
de Madrid.
ELECTRICIDAD DIRECTA.—NERVIO CIATICO DE LA RANA.
COR-RIENTE CORRIENTE
Intensidad. Partedelnervio.
descendente. ascendente.
1
Cerrar.—Contrac-1
^ ^lEacimadel) cidn. C.-Eeposo.
Corriente/
cordonete.l Abrir.— Contrac-I^ Contrae""- débil
j [ cidn fuerte. |
[Debajo deljC.—Eeposo. jC.—Contrac""-
cordonete.
j A.— Contracción. (A.— Contrac""-
!'TI
Encima del. T i(C.—Contracción./C.— Reposo.
\ . n l ■ ' \
j , <A.—Contracción ) . ri i on
cordonete.
ja/,../
1A.—Contrac""- f débil o reposo.|
Debajo delíc.-—Reposo. IC.—Contrac""-
cordonete.
( A.—Contracción, j A.—Reposo.
! Encima
cordonete.del i | C. A.—Reposo. — Contracción./ ( C.—Reposo, A.— Contrac""- Debajo del ) C.—Contracción. / C.—Contrac""-
cordonete.
( A.—Contracción. ( A.—Reposo.
Los resultados obtenidos en nuestros
experimentos
y queestán expresados
enel cuadro anterior,
nosólo tienen
una utilidad
grandísima bajo el punto de vista terapéu¬
tico, si
quetambién ofrecen
una enorme trascendencia parael diagnóstico, puesto
quepermiten al práctico de¬
terminar el sitio en que
existe el tumor.
J. A.
342 La Vetbeinaeia Contempoeánea.
TERAPÈUTICA QUIRÚRGICA.
TRATAMIENTO DE LAS HERIDAS.
(Continuación.)
Probado
experimentalmente
ycomprobado
porla clí¬
nica que
la sepsis de las heridas
esproducida
poragentes externos,
por esosgérmeíies orgánicos
queflotan
enel aire,
por
el contacto
conlas heridas de líquidos
conorganismos infectantes, ó
porlos
cuerposextraños, objetos, instru¬
mentos ó manos que
transportan la materia séptica
seaó no conocida en su
esencia, el tratamiento de las heridas
accidentales ú
operatorias queda reducido á evitar
quelle¬
guen
á la herida
porel aire 6
porcontacto mediato los gérmenes patógenos. Si la herida
esresultado de
una ope¬ración, podemos hacerla aséptica estando completamente limpio
ypurificado todo, absolutamente todo lo
quellegue
á la
herida, (lo cual
es muydifícil
enveterinaria
coma más adelantedemostraremos). Pero
como enlos trauma¬
tismos
producidos
poraccidente
se nospresentan
enesta¬
do de infección por
el
cuerpovulnerante,
porel contacta
del
aire,
porla primera
curaetc.;
y comoalgunas heridas operatorias
nosiempre resultan asépticas
pordescuidos
enla
técnica,
porgérmenes internos, la profilaxis
esinsufi¬
ciente y es
precisa la acción terapéutica
yel empleo de agentes desinfectantes á
cuyoprocedimiento
setitula antisepsis.
Dando un paso
atrás é insistiendo
acercade lo
que enunciamos del procesoíntimo de la curación de las heri¬
das, debemos advertir
queéste
no serealiza siempre de igual modo,
aunqueel hecho esencial de la reparación
sea el mismo. Ya desde muyantiguo vienen significándose las
curaciones por
primera
y porsegunda intención-,
esdecir,
unión seca y
húmeda. Ya hemos dicho
queantes
se con-La Vbtehinaeia Oontempoeánea. 343
ceptuaba inevitable la supuración,
jabora hacemos
cons¬tar terminantemente que
la supuración
essiempre
unsín¬
toma de
enfermedad de las heridas.
Las tendencias de la
cirugía moderna, las aspiraciones
del
quirúrgico, todo cuanto
serefiere á las
curascientífi¬
cas,
debe dirigirse á
curar porprimera intención;
esdecir,
á evitar la
presencia del
pus, causade
numerosascompli¬
caciones. La curación por
primera intención
seconsigue
én pocas
horas,
en pocosdías, sin la
menorpérdida de
sustancia y
sin peligro alguno. Por el contrario, la
cura¬ción por
segunda intención deja abierta la herida
por es¬pacio de
semanasó
meses,bañada de líquidos orgánicos
que
pueden alterarse, siendo
causade sufrimientos;
y cuan¬do
después de muchos peligros
sealcanza la curación,
que¬da deformidad ó alteración funcional enla
parte,
porefecto
de la
pérdida de sustancia ocasionada
porel
pus.Desgraciadamente, esto
nopuede evitarse siempre. El
pus
invade muchas
veceslas heridas,
yentonces
escuando
las causas
mecánicas, térmicas, químicas
ymás los micro¬
organismos de la serie de los fisiparos han producido la
inflamación. En este caso,
los detritus celulares quedan aprisionados
enlos intersticios de los tejidos
y no esreab¬
sorbido el
plasma derramado; antes al contrario,
apresura los cambioshi.stológicos de
suselementos,
y por esa exu¬dación precoz
de ellos origina
unacélula mal hecha
yel
mismo
plasma, trastornadas
susleyes de estímulo, susten¬
to y
medio ambiente, adquiere otro colorido, otra composi¬
ción.
A la tensión excesiva de los
tejidos
notarda
enunirse
la acción como
cuerpos
extraños de los restos celulares
yel exceso de
plasma alterado,
ydesde este momento queda
establecida la
supuración, constituido el principio del
pusnormal,
que encontacto del aire
sealtera
y enla putrefac¬
ción de los detritus por
los
seresorganizados produce la
inflamación.
La idea de que
escribimos
unartículo periodístico
nospriva
enabsoluto de dar á estos hermosos conceptos la
ex¬tensión que se merecen, y nos vemos en
la necesidad, des-
344
pues
de lo
quellevamos diclio, de
sacar conla
mayor con¬cisión y
claridad las conclusiones esenciales de los
proce¬dimientos que nos ocupan,
respecto del tratamiento de las
heridas.
1.°
Que la curación
esla tendencia natural de toda herida, siempre
queésta
noradique
en unórgano esencial
para
la vida.
3.° El proceso
íntimo de curación de éstas, está reduci¬
do á un acto
fisiológico de acrecentamiento.
3.° El pus no es
necesario
parael
procesocicatricial; al contrario, el
pus essiempre síntoma de inflamación
yde enfermedad de las heridas.
4.°
Siempre
que seaposible, debe
curarse porprimera
intención para
evitar la supuración, el dolor, la fiebre, la
deformidad cicatricial y
la sepsis.
5.° Para
conseguir esto,
no seemplearán tópicos irri¬
tantes
ni ninguna sustancia
quepueda perturbar la nutri¬
ción de la
parte, teniendo además
encuenta lo
quehemos
dicho de la
asepsia.
6." Si la herida es
operatoria,
seprocurará
que seaasép-
,
t}.ca
enel acto de la operación
porlos procedimientos de téônica.que más adelante indicaremos,
que sereducen á evi¬
tar que
llegue á la herida nada
que no seapreviamente
desinfectante.
7.° Si la herida fuese
accidental, ó
aunsiendo operato¬
ria se
presentase
consupuración ó infectada, nuestras ten¬
dencias deben
dirigirse á dar salida continua á la
supura¬ción existente y
á destruir los gérmenes sépticos, teniendo presente
quela sepsis
seproduce defuera á dentro.
Muy breves
vamosá
ser enlo concerniente á téc¬
nica
operatoria
ysobre todo
enlo
que serefiere al material
de los
apósitos.
Los animales no
pueden
usar gasas,sedas, algodones, tubos, etc.,
ytodos cuantos objetos exige el apósito clásico
de
Lister,
por suelevado coste,
pero no poresto tenemos
que
renunciar á la
curaantiséptica. Siendo
como nos esda¬
do obtener
estopas
ytrapos perfectamente limpios
y pre¬viamente
fenicados, puesto
quela
curaal ácido fénico
esla
La Veteeinaria Contemporánea 345
más
barata; pudiendo disponer de
unpulverizador
cuyo coste es también de pocasignificancia
y enfin, siendo
muy
eximios
enlo referente á circunfusa, podemos
asegu¬rar que
disponemos de
una curaantiséptica bastante
per¬fecta para
satisfacer las indicaciones de las heridas, ajusfán¬
donos al sentido clínico de Lister.
De
ningún modo debemos admitir trapos sucios
para losapositos de los animales,
y es muyútil
que enla colo¬
cación del
aposito
se veaalgo de arte. Un aposito bien
co¬locado da confianza á los
dueños
de losanimales,
y unalimpieza,
queserá tanto más conveniente cuanto más
exa¬gerada
parezca,hará honor á la ciencia
yá nosotros
mismos.
La
cirugía ha encontrado
suideal
conla
curaantisépti¬
ca, porque
obtiene más triunfos
conella
que conla habili¬
dad
operatoria.
P. Martínez Baselga.
—o—
LOS PROBLEMAS DE LA HIGIElíí ií
POP D. MANUEL PALAU
^
Profesor vetennano militar.
n'v
,,
(continuación.)
La mayor
parte de las enfermedades
quepadecen
nuestros animales
domésticos, lo mismo
quela
pocadu¬
ración de su
vida, dependen,
comohemos visto, del aban¬
dono, del mal entendido interés
y,sobre todo, de las
ma¬las condiciones
higiénicas á
quegeneralmente
sehallan
sometidos. Por
esto,
entodo ganado
esde absoluta
nece¬sidad que
los preceptos higiénicos
sepractiquen
conel
esmero y
cuidado
queesta ciencia aconseja;
porque no siendo los animales sinomáquinas de producción,
nospueden prestar
poreste medio mejor
susservicios
y, por lotanto,
ser mayor surendimiento.
Considerados de este modo todos los animales some-
346 La Veterinaria Contemporánea.
tidos á la
domesticidad,
ysiendo el hombre
suprotector natural, todos los cuidados
queéste les prodigue vendrán
en aumento y
mejora de los productos
quede ellos ob¬
tenga, compensándole ampliamente estos cuidados de la
libertad de que
los priva.
A la
Higiene debemos igualmente,
pormedio de
suspreceptos,
notan sólo el poder mejorar y perfeccionar la
máquina animal extrayendo de ella todo lo mucho
quede sí
puede dar, si
quetambién el
que pormedio de sus
saludables efectos
puede conjurarse la degeneración de los
animales
domésticos, restituyendo á
suespecie
sunoble
yexcelso
tipo.
Por medio de la
Higiene podemos también variar el empleo de
susmodificadores, tanto en
sumodo de ser,
cuanto en sus
proporciones;
porque,de otro modo, estos
cuerpos
de la naturaleza,
quesirven para conservar la
vida, aumentando ó faltando
suacción, traspasan los lími¬
tes convenientes y se
convierten casi siempre en causas
productoras de enfermedades.
Tal es la influencia que
ejercen estos modificadores higiénicos, cuando obran de
una maneraanormal sobre el organismo,
que undistinguido veterinario francés, mon¬
sieur
Bernardin,
supone, congrandes apariencias de
ra¬zón,
quela hematuria
que sepresenta en los mulos jóve¬
nes, y que
á tantos hace sucumbir pocos días después de
su
nacimiento,
esdebida á las malas condiciones higiéni¬
cas del aire
respirado
por susprocreadores.
A la
Higiene corresponde,
porlo tanto, desterrar las
malas
prácticas
quehoy
seemplean
ennuestros ganados,
conservar con sus buenas
reglas la salud de los animales
domésticos, perfeccionarlos
yaumentar el número de
las
especies útiles al hombre,
ya para quele auxilien con
sus fuerzas en los
trabajos
queél tiene
queejecutar, ó
yaque por
medio de las
carnes,abonos, leche, lana, etcétera, piense obtener de ellos otra clase de productos.
fSe continuaráj
La. Veterinaria Contemporánea. 347
VETERINARIA MILITAR.
Tiene tan gran
trascendencia
yencierra tantas verdades
el
magnífico artículo publicado
enel número 3.788 de La Correspondencia Militar,
que nos creemos enla obliga¬
ción de transcribirlo para que
lo
conozcannuestros
sus-criptores
yaprendan cómo
secumplen
ennuestro desgra¬
ciado
país las leyes
yreglamentos
ycuál
nostratan
nuestros
gobernantes. En ello verán
unaprueba más de
que no nos
equivocamos al repetir
una ymil
veces que noconseguiremos nada
conpedir
uno yotro día, sino
que espreciso imponernos á fuerza de demostrar nuestra ciencia,
nuestra
utilidad, la imprescindible falta de nuestros
cono¬cimientos y
servicios.
Hé
aquí el artículo
encuestión;
DECEETO
QUE NO SE CUMPLE.
Siempre creimos
quelas disposiciones de carácter
ge¬neral emanadas de los altos
poderes
eranaplicables á todas
las
instituciones;
pero no esasí
y vamosá demostrarlo.
Dice el artículo
primero del Eeglamento délas Escuelas
de
Veterinaria, aprobado
porS. M.
en2 de Julio de 1871, boy vigente,
y porel
que serigen todos los
queá esta
carrera se ban de
dedicar,
quelas Escuelas de Yeterina--
ria tienen por
objeto dar los conocimientos necesarios
para
la cría
ymejoramiento de las
razasde los animales domésticos,
yla curación de las enfermedades
por suim¬
portancia misma
y susrelaciones
conla higiene pública;
y en
efecto, seguidamente
y enartículo aparte
sedetallan
las
asignaturas
que seban de
cursar paraobtener el título
de
profesor veterinario,
ylas cuales están distribuidas
encinco grupos,
correspondientes á cinco años de
carrera.Pero:
¡¡olí, dolor!! ¡¡ob, desgraciada clase de Veterinarios!!
¿Creéis
que esosmismos
quetales becbos
osotorgan
oslos ban de
respetar después del ejercicio de vuestra
pro-348 La Veteeinaeia Contempoeánea.
fesidn? Eso seria lo
lógico
jhasta lo legal, puesto
que conello no hacían más que
respetar lo
quelas disposiciones vigentes
osconceden;
pero enesta clásica tierra de los desconciertos, donde la lógica anda
porlos tejados
ylo
único que
impera
esel favoritismo, ¿qué podéis
esperarvosotros, pobres obreros de la ciencia,
cuyoúnico poder
está en vuestras
propias fuerzas?
Si
siquiera
osllamaseis doctores, licenciados ó inge¬
nieros,
aunque nosupierais
unapalabra,
ya se osconside¬
raría de otro
modo;
perollamándoos veterinarios á
secas esinútil que uno y
otro día demostréis
pormedio de la
pren¬sa y por
cuantos otros estén á vuestro alcance vuestra
ex¬clusiva
competencia
enasuntos de ganadería,
porquela
razón no
siempre
seabre
paso,sobre todo cuando partien¬
do de modestas
esferas, ha de hacerse escuchar
enlas ele¬
vadas
regiones de los magnates.
Dejemos á
unlado estos razonamientos
que se pres¬tan á consideraciones bien
tristes,
ypreguntemos al mi¬
nistro de la
Guerra;
¿porqué,
pues, no secumple lo dis¬
puesto
en eseReglamento? ¿Por qué
pues.Sr. Ministro, permite V. E.
quela cría caballar continúe bajo la incom¬
petente dirección del
armade caballería? Ya
eshora,
Excmo.
Sr., de
quela razón
seabra
paso yde
que orga¬nizado técnicamente este servicio en
desagravio de la cien¬
cia y en
bien general de la cría caballar,
y porende de la nación, realice
unacto de estricta justicia
ycoloque
en suesfera
propia al
cuerpode Veterinaria militar, único
com¬petente
paraesta clase de servicios.
He dicho el único
competente,
y yodesearía
quetanto
V. E. como el General
Inspector de Sanidad Militar,
se tomaran la molestia de repasar uno por unotodos los
pro¬gramas
de estudio de los diferentes
cuerposé Institutos del Ejército, éingenuamente declarasen si había otro
quereunie¬
se mayor
número de conocimientos para' esta clase de
servicio.
Algo ha hecho V. E. recientemente
porel
cuerpode
Veterinaria: el ascenso á
Subinspector de primera del
quelo erade
segunda,
y sudestino á la Junta Facultativa de
La Vetebinaria Contemporánea. 349
Sanidad
Militar, demuestran bien claro el elevado concepto
que
V. E. tiene de este maltratado
cuerpo yde
susfun¬
ciones;
porque,¿qué razón existía
para que enel orden
civil estuviera
representada la clase veterinaria
entodas
las Juntas de
Sanidad, desde el Eeal Consejo hasta la úl¬
tima Junta
Municipal,
y enel orden militar
noexistiera
esa
representación? Pero
enfin, V. E.
con suacertada disposición ha sabido llenar esta deficiencia.
¿Resolverá V. E.
conigual criterio el asunto de cría
caballar?
¿Continuarán las remontas
ydepósitos de
se¬mentales con la absurda
organización
quehoy tienen?
Lo que
procede, señor ministro,
es que esosdignos je¬
fes y
oficiales
quehoy dirigen
esoscentros sin títulos ni
conocimientos
legales
paraello,
cesen en esecometido
pa¬sando á
desempeñar destinos propios de
su carrera y no invadiendo esferas que por sucarencia de conocimientos
técnicos no les
pertenece.
Lo que se
pide
no es unabsurdo,
eslisa
yllanamente
dar á cada unolo que es suyo.
¿Por qué,
pues,si el
go¬bierno dice que una
de
susdisposiciones, cual
esel Regla¬
mento de las Escuelas de
Veterinaria,
queestas tienen
porobjeto dar la aptitud necesaria
parala cría, mejoramiento,
curación
etc., de los animales domésticos, falta luego á ella rebajando á
unaclase docta
ycompetente
enestos asuntos, puesto
queasí el mismo gobierno lo declara,
paradar la
dirección de ellos á otra clase
incompetente
enabsoluto?
¿Qué diría,
porejemplo, el
cuerpode Ingenieros mi¬
litares, si después de los infinitos sacrificios
quehay
quevencerpara
conseguir colocarse el castillo
enel cuello, les
dieran la dirección de las obras á oficiales de otras armas,
relegándoles á ellos á
unpapel puramente secundario?
Pues
esto,
quehorrorizaría á cualquiera,
eslo
quesucede en el cuerpo
de Veterinaria Militar,
conla sola di¬
ferencia de que
los oficiales de las demás
armas, pocoó mucho, ignoro
conqué extensión, tienen algún conocimien¬
to que
les da alguna aptitud, especialmente
paralas obras
de
fortificación, al
paso quelos de caballería, los
unos porproceder de la clase de tropa
ylos de colegio
porque no350 La Vetekinakia Contempobánea.
se la ensenan, es
el
caso, quetodos ignoran la sublime
ciencia
zootécnica,
y susauxiliares
que sonmuchas.
No acertamos á
explicarnos. Sr. Ministro,
aunquelo
suponemos,
el porqué de tantas anomalías. El Estado
pagapara que
le sirvan bien,
porque paraello cuenta con ele¬
mentos;
ysin embargo,
unode los
ramos quemás le cuesta
y que
bien dirigido constituiría
un venerode riqueza, uno
de los ramos quemás renombre ban dado al suelo patrio,
la cría
caballar, floreciente
enalgún tiempo, boy
yace enel más
completo abandono,
enla
mayormiseria.
Hoy, el oficial
que seincorpora
en unregimiento
mon¬tado,
noencuentra caballo decente
enquemontarse,
yboy,
¡vergüenza da el decirlo! si
queremosbuenos caballos lie¬
mos de ser tributarios del
extranjero.
Convénzase,
pues,el
armade caballería; convénzanse
éste y
todos los ministros de la Guerra; para dirigir el importante
ramode la cría caballar,
senecesita algo más
que meros
aficionados ó ginetes:
senecesita quien, como
los
veterinarios,
poseala ciencia bípica
entoda
suexten¬
sión,
ypenetrando
conel escalpelo de la inteligencia
enlo
más íntimo del
organismo animal, pueda sorprender
concautelosa mano las sublimes funciones de la vida.
¿Quién
sino
ellos, dotados de tan extensos conocimientos,
sonlos
llamados á
dirigir la cría caballar?
Espei'amos
queel Sr. Ministro de la Guerra sabrá
contestará este desaliñado
artículo, baciendo justicia,
pues quede ello
gozafama, organizando las remontas
yde¬
pósitos
no como cuerposde combate,
pues nuncalo
po¬drán sei',
sino
comocentros industriales
yproductores,
yen tal
concepto darles
unadirección técnica
ydotarles de
un
personal competente,
comolo están las fábricas de arti¬
llería, maestranzas, factorías, etc., etc.
lia Veterinaria Contemporánea. 351
MISCELANEA.
En
Francia, según noticias,
se vaá autorizar á los Ye-
terinarios que
tengan el título de bachiller para que pue¬
dan tomar el
grado de Doctores
enMedicina, sin hacer
otros exámenes.
¿Cuándo conseguiremos
enEspaña algo análogo?
^ *
A las
preguntas
que nosdirigen algunos suscriptores
sobre los
proyectos de creación de
unaEscuela Veterina¬
ria en Cuba y
otra provincial
enBarcelona, debemos con¬
testar que
ambos proyectos
parece serque duermen el
sueño de los
justos ó
quehan pasado á mejor vida, pues
nadie habla ya
de ellos,
y enlos centros oficiales dicen
que no
saben nada.
¡Cosas de España!
En la
plazuela de la Cebada (de esta capital), se han
vendido en estos días
pescados completamente podridos.
No queremos
dirigir
conesto un cargo á los inspec¬
tores de ese
distrito,
pues sonbien notorias
susuficiencia
y
desvelos
en prode la salud pública; pero sí rogamos al
Excmo.
Ayuntamiento
queaumente el número de los ac¬
tuales
inspectores
yel sueldo
yatribuciones de todos,
pues
ni
sonsuficientes con los actuales, porque no son de
hierro ni
pueden multiplicarse, ni creemos que tienen la
necesaria
independencia de acción.
y ya que
de inspección tratamos, hemos de permitir¬
nos
dirigir al Sr. D. Simón Sánchez, Veterinario, Inspec¬
té" de carnes y
Concejal, una pregunta.
Dado su.
puesto oficial
yla influencia que "par ece "ej ércer
352 La Veteeinakia Contempoeánea.
en los asuntos
concernientes del matadero,
¿nopodía ha¬
cer,
ó
porlo
menos proponer,que el Ayuntamiento pro¬
veyera
al Matadero de microscopios, instrumentos, reac¬
tivos, etc., etc.,
ydel personal facultativo necesario para
que
la inspección de carnes, pescados, tocinos y demás
artículos de consumos
público
sepudieran hacer con toda
la
escrupulosidad debida?
Es cierto que en
la citada
casahay algún microsco¬
pio;
peroestá punto menos que inservible, y no existen
allí ni los instrumentos
ni los reactivos necesarios
para hacerpreparaciones. Y aun cuando los hubiera, el número
de Veterinarios que
allí prestan servicio no basta para
hacer la
inspección microscópica de las reses que se sacri¬
fican diariamente.
Ahora bien: dado el
acendrado cariño
queel Sr. Sán¬
chez dice tener á su
clase,
y quenosotros
noponemos en duda,
creemos quehará cuanto le sea dable por mejorar
la situación del benemérito cuerpo
de inspectores de
sus¬tancias
alimenticias, presentando al Ayuntamiento un proyecto ó
cosaasí
en quese aumenten el número de ins¬
pectores, el sueldo de
quedisfrutan, los medios de que
disponen
y en que seexija para el ingreso la oposición.
Y aun nos parece que ya
debía haberlo presentado.
*
* *
En los
primeros días de Enero próximo podrán soli¬
citar exámenes los alumnos que no
estén matriculados, ó
los que,
estándolo, hayan renunciado en el presente mes
los derechos que
les concede la matrícula.
ir ^
Las inoculaciones con
el líquido de Mr. Koch
parece que vandando algunos resultados en el tratamiento de
varias formas de
tuberculosis. Sin embargo, aún
nopuede
asegurarse cosa
alguna
enpro ni en contra.
ImprentadeJosé Cruzado, DivinoPastor,número 9.