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(1)

EL ECO

DE

U miBINABIi.

PERIODICO DE INTERESES MORALES Y MATERIALES.

Sale á luz cada quince (lias.

En Madrid3rs.al mes y12 en provinciaspor trimestre remitiendosu importe sobrecerreos en carta franca à la ordendeladministrador.

ADVERTENCIAS.

1.» Los señores

stiscrUores,

cuyo

abono concluye

en

el presente

mes

de

marzo,se ser¬

virán renovarlo con

oportunidad

para que

no

esperimenten

retraso en

el recibo

del pe¬

riódico.

2.* El Eco de la Veterinaria

faltaria d

una de sus

principales atenciones si

no

tuvie¬

ra uncarácter de actualidad. En esta aten¬

ción

duplicamos hoy la primera sección del periódico,

en vez

de dar doble la segunda,

para

incluir artículos

de un interés

palpi¬

tante. Esto nos

permite publicar ahora el

pa¬

ralelo entre la Veterinaria y

la Albeitería de

nuestro corredactor elseñor

Viñas,

que por

falta de espacio

no

hemos podido insertar há

mihcho

tiempo.

¿QUE

ES LA VETERINARIA?

{Continuación.)

Continuando ennuestropropósito de dar á cono¬

cer la

importancia

inmensay, por decirlo así,

capi¬

tal quela Veterinaria,comociencia económica, tiene parala sociedad, vamosá

probar hoy

que nuestros razonamientos están [)lenamentesancionados por la esperiencia.

Algunos

datos estadísticos, de los infi¬

nitos quepodriamos aducir, serán suficientes para ponerde manifiesto la exactitud decuantollevamos dicho.

¡Ojalá

queel

lenguaje

elocuentede loshechos, que la

lógica

inllexible de los números llamen la atención y

despierten

elcelo de losque algo pueden sobre un punto de tan altointerés, nosolopara los veterinaiios, si que también para todos nuestros compatriotas-'

Se suscribeenMadridencasadeladministrador U.Ga¬

briel Martorell, calle del Arco de Santa Maria,número30,

cuarto principal de la direclia, y en las libreríasde Bailly Bailllcre, calle del Principe,y

lade liuesta,ralleMayor.

Demostrado ya quelaVeterinaria esla ciencia de la

multiplicación

y mejora de los animales, com¬

paremos ahora los resultados obtenidos de la apli¬

cación de sus

principios

ála industria pecuaria en

algunos paiscs, con los efectosde la ignorancia y abandono de estos mismos

principios

en otras na¬

ciones.

La

Inglaterra

es el estado quemarcha á lacabeza de todos los demás eneste genero de progresos, mientrasque, por

desgracia, España

es la regionde

Europa

que se hallamas atrasada en este ramode riqueza. Estas dosnacionesserán, pues, los térmi¬

nos de comparación mas

principales.

Empezaremos

poroctiparnos-delcaballo, puesto que este hermoso y noble animal aparece

siempre

en primer lugar cuandosehabla de animalesdo¬

mésticos.

España

ha poseido en otro

tiempo

un nútnero in¬

menso deescelentescaballos: es tradicionalque so¬

lo el Reyde Granada mantenia cien mil; al paso que la Reina de Inglaterra, ápesar desu fuerza de voluntad y de la inminencia delpeligro, no pudo reunir tres mil para su defensa,cuandonuestra ar¬

mada invencible amenazaba laexistencia políticade

su nación, hoyprepotente.

Considerando,

pues,es¬

tos datoscomo punto de partida, veamos ahora la marcha queambas naciones han seguido en cuanto á la

multiplicación

de suscaballos.

En elaño de1826, según

Miñano,

no habla ya en toda

España

sino 4-00,493 caballos que correspon¬

dían á algo menos de 3 por cada 100

habitantes;

mientras que la Inglaterra, en 1823, contabacon un

número de900,000, tocando á cada 100 habitantes 71|2. En 1848la España,segúnD.

Miguel Siles,

po¬

seíasolamente452,000, esdecir, 5i,505mas queen la

época

anterior; y la

Inglaterra

los habia hecho ascender á larespetable sumade2.000,00 ), esto es, 1.100,000sobre losqueteniaenelañode1823. ¡Tan prodigiosa habiasido enestepais la

multiplicación

desuscaballos-' ¡tansumamente lento hasido el pi o- greso deestaindustriaen nuestrapatria!

Perono se crea queel numerodenuestros caba-

(2)

EL ECO

lloses inferior únicamente al que existeen Ingla¬

terra.

España,

en este punto, solo pqedc vanaglo-

iiarse de haber vistoimpasiva los adelantos rápidos

quelas demás naciones hacíaneneste ramo,en tan¬

to queella permanecía tranquila, inalterable. EUo

se demuestra perfectamente enla siguiente tabla,

cuyosdatosse refieren á épocas anterioresal

año

de 1848, en queconsta

el

máximum de caballos de Es¬

paña.

ASo3 Estados Ntmioro absolu- Correspondená

lo decaballos, cada cien habi¬

tantes.

1818 . Dtnamarca. 500,000 . . . . 45 1825 . Ilamiover. 225,000 .... 13 li06 . Holanda. . 24-3,000 .... 12 1843 . Prusia. . . 1.564,000 .... lO 1(2 1816 . Imperio de

Austria. . 1.200,000 4

18-49 . Francia. . 2.818,496 8

Los dalos queanteceden hacen únicamente rela¬

ción á lasventajas obtenidas enla multiplicaciónde la especie

caballar;

pero no son menos adtnirables

los resultados que vamosá presentar respectoásu

mejora.

Proverbial ha sido por

mucho tiempo

en Europa

la belleza,

gallardía,

velocidadyvigor de los caba¬

llos

españoles,

queAristóteles llamaba hijos delcé¬

firo.

No

soloeran superiores á los de lasotrasra¬

zas europeas,

sino

que hasta ha habido quien los

considerecomolosmas

perfectos

de todos

los caba¬

llos delmundo; cuya opinion profesaronen sus es¬

critos M. de laBruc,caballerizo delRey de

Francia,

en1646;el

Duque

de Neucastle,ayode

Cárlos II

de Inglaterra; el Baron de

Eisemberg, caballero alo¬

man, en1747, y otrosmuchos inteligentes.

Hoy, sin

embargo,

tenemos que deplorar la

de¬

generación

gradual

no

interrumpida

que nuestros caballos han

esperimentado,

y aunque con senti¬

miento, debemos conveniren queseria muydifícil

hallar uno solo querepresentedignamente alanti¬

guo tipo de laraza

española.

Entretanto casi todas lasnaciones de

Europa

se han esforzadoenmejorarsus caballos, y, porlo ge¬

neral, lo hanconseguido. Pero, sobre todo los in¬

gleses, valiéndosede medios hábilmenle calculados yconunaconstancia á todaprueba, han logradoob¬

tener desuantigua raza normando-sajona cuatro

razas perfeccionadas, á saber:

1.® Caballos de pura sangreó de carrera, que compitenenvelocidad conlosárabes, y que en oca¬

siones los han vencido; cuya conformación estáen reiacion admirablecon sudestino.

2." Caballos decazaó desilla, que unen á una granvelocidad mayor

vigor

yresistenciaquelosan¬

teriores,siendomas cómodos para el ginete.

3.- Caballos de tiro

ligero

ó de

lujo,

cuyo

méri¬

to reuUivono puede

disputarles ninguna

otra raza del mundo.

4.* Caballos de tiro

pesado,

quesonesos enor¬

mes caballos llamados de los cerveceros en

París

y

Lóndrcs, y cuya

fuerza está

enrazón

de su corpu¬

lencia.

Lasnecesidades creadas por

el actual estado social

de

Europa,

hacen

sumamente necesarios los servi¬

cios que prestan

los caballos de tiro; y de aípii

queentodaspartes se

dediquen .de preferencia à su

multiplicación y

mejora. En España, no. obstante,

carecemosdeuna raza

perfectamente apropiaila, le-

sultando de esto que nos es

forzoso recurrir para

esteuso ú la infecunda mula, cuya

propagación es

entre nosotrosunobjeto

predilecto

; mas

esto no se

oponeá que,

gracias á nuestro gcnpral atraso en la

industria

pecuaria, necesitemos importar de bran¬

da de 6 á8,000de ellas

anualmente.

Manifestados yaalgunos

datos relativos á la espe¬

cie de animales nías importanteentre

las que nos

sirven casi esclusivamentecon su

trabajo;

pasemos

ahora á presentarotros que

principalmente se re¬

fieren á la

producción del alimento animal: cues¬

tión económica que es

sin disputa la

que

ofrece un

interés mas serio para

las naciones.

Según el

censode 1803, habla

en

España 2.680,000

resesvacunas,12.000,000 lanaresy

2.100,000 cerdos

(|ucdarían anualmente

215.850,000 libras de carne

para el consumo

de 10.351,000 habitantes, ó muy

poco masde

20 libras anuales

para

cada uno. Miña-

nocalculó veintitrésañosmastarde que

el número

de dichos animales habla ascendido à

2.944,885

cabezas de

ganado

vacuno,

18.687,159 del lanar

y 2.728,283 del de cerda; dandopara

13.953,000 ha¬

bitantes unas306.832,000 libras decarne, ó menos do 23 anuales por

individuo. For

manera que,

aten¬

diendo á que

solo el clero consumia

mas

de la

un¬

décima parte, y

teniendo

en

cuenta

que

las clases

acomodadasson lasque

preferentemente hacen

uso del alimento animal, resulta que unos

12.250,000

españoles

estaban impedidos de

comer carne, cuan¬

do

precisamente,

por su

género de trabajo,

eran

los

que mas

necesitaban

esta

alimentación.—El Sr. Si¬

les ha calculado

despues

que

la proporción de

carne porhabitante ascendiaen

1848 á 331(4 libras:

esde¬

cir, que en el

largo período de 45 años dicha

pro¬

porción

habla

aumentado en

13 1(4 libras;

pro- gre.sosumamente

lento, comparado

con

el de

otras naciones;y

téngase

presenteque eneste

cálculo,

no solo hacomprendidoel Sr.

Siles

la carne

de

vaca,

carnero ycerdo, áque se

refiere

elcenso de

1803,

sinó hasta la de cabra.

M. Moreau dedonnés, entre tanto,en 1835esti¬

maba elconsumo medio decarne en Francia en36 libras por

habitante, 96

en

igual proporción

para la Gran Bretaña y 86en

Paris

y

143

en

Lóndres;

sa¬

biéndosehoyquesolo decarnedevaea correspon¬

de á cada francés anualmente 64 libras, y 20O de id., y 50 decarnero à cada

inglés. Carecemos

de datos exactos relativos á la

proporción de

carnede

(3)

cci'ilo onInglaterra; pero

debonios suponerla enor¬

me, si atendemos á que

la Francia, mucho mas

atrasada en industria pecuaria, consume

al año

fi.V8.125,000libras.~Mas

á qué

se

deben estas mara¬

villas operadas en tan

corto espacio de tiempo por

estas dos

naciones'—Indudablementc|que á

sus pro¬

gresos en

la multiplicación

y

mejora de los ani¬

males.

La Inglaterra,

sin comprender la Escocia y lalr-

landiD á

principios del siglo XVIII poseía

con

efecto,

í.000,000 do cabezas

de ganado

vacuno y

16.000,000

del lanar: cien años mastarde se

habla elevado el

número delasprimeras

á 6.000,000 destinadas al

consumo, y

á 35.000,000 el de las segundas; en el

dia haascendido el mímero delas reses vacunas

á

10.500,000yel délas

lanares á 55.000,000. Los in¬

gleses,

por

otra parte, esforzándose en aumentar la

proporción de

carne

de

sus

animales y en disminuir

la del hueso,

procurando darles al mismo tiempo

mayor

a[ititud

para

el cebo, han conseguido resul¬

tadosno menosadmirables.

Asi,

según

Grognier,

de-VIO librasde carnepuraque por

término medio

daba un buey

destinado á la carnicería

en

1732. Se

elevó esta cantidad á700

libras

en

1826;

yestapro¬

gresión ha continuado hasta

no

ser raro, como dice

Payen,encontrar

bueyes de la

raza

Durban

que

den

85arrobas

próximamente de

carne pura.

En cuanto

à loscarneros,bastará

decir

que se

ha visto

uno

de

laraza Bakewell

(New-Leicester ó Dishley)

pesar 272libras, dando

186 de

carne

pura.-Pero

esa gran

nación, á

que nos

estamos refiriendo,

no

ha

limitadoáestassolas ventajas los

resultados obteni¬

dos ensus interesantestrabajos

sobre

la

producción

de las carnes.Sus

aspiraciones,

que

han alcanzado

un éxitocompleto, se

han dirigido constantemente

ademásádaruna gran

precocidad á

sus razas

ani¬

males para

conseguir

mayor

economía

en

el ceba¬

miento, á hacermas

esquisitas

y

sabrosas las

carnes

engeneral, y

à

promover un

considerable desarro¬

llo enlasque

naturalmente tienen estas cualidades.

Hablando de alimento animal, no podemos me¬

nos depre-sentar

algunas noticias sobre la produc¬

ción de laleche, queentantos

países constituye

un granramo

de riqueza. Una

vaca

lechera, dirigida

conforme á

principios científicos, rinde

mas

utili¬

dadesaunque un

buey destinado al cebo;

y para

convencernosdeestaverdad, bastarátenerpresen¬

teque, segúndemuestra

Payen

,

sometidos ambos

animales ácondiciones iguales de

alimentación, la

vacasuministra consuleche unacantidad masque dupla de

sustancias nutritivas

que

la

que

da el buey

con su carne. Y si consideramos el producto en venta, hallamos, según el mismo autor, que

los

re¬

sultadossontodavíamasventajosos

áia

vaca.

Agré-

gucse áestoque en

casi todas las naciones de Euro¬

pa

el número de

vacas

lecheras

es muy

considerable:

(¡ue

la cantidad de leche

que

da

una vaca

de la

raza Suffolk

(on Inglaterra]

en

las épocas

mas

favorables.

esde 70 cuartillos diarios, que en las vaquciíasde Glascow

(Escocia)

se

obtiene 50

cuartillos por dia, ó sea18,250 anuales de cadavaca, habiéndose visto

unaquedió 90 cuartillos diarios porespacio de una semana; y cuando

añadamos

áesta maravillosa pro¬

ducción, quela lechees tanricaen manteca que en

Bélgica, según

Scliwerz,

hayvacas quedanpor

año

hasta 280 libras,y que enYoung (en

Inglaterra)

dan

constantementeportérminomedio 5 librassemana¬

les, ó200libras alaño, habiendoalgunas que pro¬

ducen 12 libras por semana, podremos formarnos

una idea remotamente aproximada de los inmensos beneficios quede lasvacaslecherasreportan bisna¬

ciones que confian á la ciencia el ctndado de velar por sus

intereses.

Uno de los productos animales mas

preciosos,

y

acerca del cualno podemosmenosdepresentar al¬

gunos datos, es la lana.

Nadie ignorala gran riquezaque por la

cantidad

yesceiencia desu lana poseía

España

en otrotiem¬

po: solo en la

fábrica

de Segovia se invertia 4.500,000 libras de ella, produciéndose 25,500 pie¬

zasdeunode los mejores

paños

deEuropa; yconsta quela

esportacion de dicho artículo llegó á ascender

á laenorine suma de Vi7,266 arrobas, despues de

atender á las necesidades delconsumo de la

pobla¬

ción. Pueslaien: esta nación, el pais clásico de la

lana merina,se vehoy reducido á producir en su totalidad de 36á 38 millones de libras por

valor de

288.000,00o reales vn.;mientrasqueeste

producto

representaenFrancia 679.000,000 y en

Inglaterra

960 000,000 reales vii.—Y si las ventajas que

sobre

nosotros hanalcanzadootras naciones enla

produc¬

ción de la lanaserefirieran únicamente á la canti¬

dad, nuestros atrasos no serian tan lamentables.

Pero no suceileasí: en esto, como en todo, lacien¬

cia y

la actividad del hombre han debido

y

deberán

siempre

obtener

un

triunfo completo sobre la ruti¬

nay la

inacción,

y por

doloroso

que nos sea

palpar¬

lo, ápesar deque las razas

lanares

estranjeras per¬

feccionadassonoriundas de

España, mientras

que

la

lanaSajonaocupa en el

dia

el

primer

rango por su escelentecalidad, la nuestraestáconsideradacomo detercera clase.

Lo ((uéllevamos

dicho solo

se

refiere á la lana fi¬

na ó de carda. Sifijamosnuestra

consideración

en laestambrera ó depeine, aun

tendremos

que

deplo¬

rar la carencia quede

ella echamos de

ver en

Espa¬

ña,

al paso que se

obtiene

en

grandes cantidades

y cada diamejoren otros

paises. En Inglaterra han csperimentado

tan

sorprendente mejora]las

razas lanares, que

además de conseguirse inmensas

can¬

tidades de la lanaestambrera masselecta,se ha lle¬

gado

á hacer compatible

su

abundancia

y

superiori¬

dad sobrela deotrasnaciones con la gran alzada, facilidad en elcebamiento,

precocidad

ydemáscua¬

lidades que distinguen á los animales destinados al abasto

público. El ilustre Bakewell

esel que mas

ha

(4)

EL ECO

trabajadoen

resolver

tan

magnífico

y

difícil proble¬

ma; y sus

inteligentes

y

cienlíficosesperimentos,

que inmortalizarán su nombre, han sido coronados por

unéxito tan brillante, que

el Parlamento inglés, apreciando todo el valor de semejantes investigacio¬

nes, votó fondospor

dos

vecespara

ausiliarle

en sus esfuerzos. Podrá comprenderse

el estraordinario

jnéi ito de la razaque

Bakewell creó,

y que

lleva

su nombre,sabiendo

quesufanioso moruecoTwo-Pown-

ders produjo en una

temporada de monta 120,000

reales, y que

diariamente

se ve

à simples arrendata¬

rios pagar por hacer

cubrir

una

oveja 2,500

rs.

Lasedaesotro de los productos

animales

cuya

importancia

nos

obliga á consignarle algunas líneas.

El cultivo de lamorera y cria

del

gusano

fué im¬

portado á España

por

los árabes. En 1847 existían

ya

reglamentos relativos á esta industria, cuyo des¬

arrolloentre nosotrosfué tan

considerable,

que en 1519 habla enSevilla 16,000 telares

destinados á los

tejidosde seda y

lana ocupándose

en su

confección

unos 130,000

obreros. Valencia,

aun

despues de la espulsion de los

moros, cuyo

acontecimiento le La¬

biaconducido áuna decadencia

notable, empleaba

todavia ensusfábricas 25,000 personas y

900,000

libras de sedaanuales; yla

huerta de Murcia daba

en elsiglo

XVII

un

producto

anuo

demás de

un

millón

dedurosenseda, A juzgar por

estos datos

y por

las

muchaslocalidadesen que se

cultivábala

morera, es fácildeducir que

la producción de la seda fué rápida¬

mentedecreciendo, puestoque en

1784 solo

se

traba¬

jaba en

toda España dos millones de libras.—Entre

tanto, el valor

de la

que

proporciona á la Francia la

cria del gusanosupera enun

tercio á nuestro

i

endi-

miento,ápesar

do

que

el cultivo de la morera no so

introdujo en esta

última nación hasta el año 1480, y

esto muy en

pequeño.

Porno

prolongar demasiado este artículo, omiti¬

moshacermención de lasaves de

corral

y otros animales ysus

producios, asi

como

de la fabiicacion

del queso, que,

si bien tienen

una gran

importancia

no sontanesenciales corno

los

que,

dejamos señala¬

dos. En esto también

hallaríamos, sin embargo,

atrasosy

desventajas

para

España, merced á nuestra

incuri.iy

abandono

: no

tenemos,

por

ejemplo,

un

gallinero que

pueda llamarse tal, que

reúna

las con¬

diciones

apropiadas á los fines especulativos

y eco¬

nómicosparaque se

establecen;

y es

noioi io

que

la

industria delqueso esmuy

lucrativa

enotros

paises,

mientrasque en

España

es

insignificante.

{Se continuárd.)

PARALELO ENTRE LA VETERINARIA YLA ALBEITERIA.

Varaos á defender los intereses de unaciencia, digna

por mas de unconcepto, de suertemas próspera y de

unaprotección mas directay cficnzque la que enel din

sula dispensa. Altomará nuestro cargoesta nobleem¬

presa, dejamos muy atras las supersticiones, lascreen¬

cias ilusorias,el necioorgullo y elespíritu de oposición:

guiados porla

esplendente

luz

de la verdad, amparados

por la razón y defendidos por

la justicia, combatiremos

en terreno neutral las cuestiones de saber, de derechoy delegalidad. Arduaes

la

empresa, pero no por eso

aban¬

donaremoselcampo, nilucharemos con menostesón.

Un artey una ciencia sedisputan enestosigloel dere¬

cho de contribuir á la prosperidaddel Estado, procurando

la conservación, multiplicación y mejora de los animales

lit lesal hombre. Unarto y unaciencia: la Albeiieríayla Veterinaria.

aquí dosinstitucionesque marchan

confundidas

por laignorancia, que luchan constantementepor· esta

misma

causa; y quesin embargounadistancia inmensa las se¬

para;pretenderequipararlas,es

lo mismo

que

confundir

los brillantes resplandoresdel sol, con los pálidosdes¬

tellosde la luna. Quien tal hiciera, podria apellidársele ciego de entendimiento, á

semejanza de aquel

qne,

pri¬

vado del sentido de lavista, vive constantemente entro densas tinieblas.

Cuando nohubieseotrasrazones mil veces roaspode¬

rosasparadiferenciarlas, sus

nombres

tansolo

bastarían.

Perono quedarán aqui nuestras

consideraciones,

no,ire¬

mos enbusca delorigen, de lacuna quelas acogió, no para l)uscartítulos de nobleza,

parahallar

los

del

de¬

recho.

¡ Albeitcría!

hó aquí

una voz que,

importada délas

abrasadoras regiones del Africa, haservido hasta

ahora

para,calificar áuna masa

de hombres dedicados

à

la

cur.a-

cion de las enfermedadesdel caballo, único ser enquién

hanpreténdeloestudiar, y

objeto esclusivo de

su

atención

y desussempiternascuanto

infructuosas observaciones:

hombres quedespués de muchos siglos de

trabajo, han

venido álegarnos un involucro de

verdades

y

de delirios,

que solo unaciencia con sus

buenos principios pudiera

haber puesto enclaro.

Respetamos mucho los asiduos trabajosdo C.abero,

la

Reina, Arredondo, Paracuellos y demás profesores

de

aquellos tiempos: la

época

en que

los publicaron,

nos

im¬

poneel deber derendirun tributo

á

su

buen deseo

; pe¬

rosi consideramosel fruto quede sustrabajos hemosre¬

cogido. podemos

decirles

con

orgullo

y conrazón, que

nada lesdebemos. ¿De qué hablaron esos

hombres? De

en¬

fermedades, y nadamas; porque ni estudiaron

la Anato¬

mía, ni conocieron laFisiologia, y bien poco

llegaron á

entreversiquierade las demás ramas de la

ciencia Vete¬

rinaria.

Escribierondeenfermedades!...y ¿qué

dijeron?

lo que diriatodo aquelqueviendo undcsórdcn en unaparato

fí¬

sico, cuyomecanismo desconociera, ylo

preci-asen á

con¬

testar terniinaiitemcnte sobre el caráctery sitio del desor¬

den. Noteorizaron sobreel modo deinlluir en los resor¬

tesanimados losagentes físicos, ni vinieron en

conoci¬

miento de la ciencia de lospadecimientos: ysinó, oiga¬

mosá lospaladines dela Albeitcría.

D. AlonsoRusy(Jarcia confiesa ingénuamente, que

á

pesardela

ilustración de la época

en

queescribió

su

Guia

Veterinaria (añode

1798),

yáposarde los progresos y

ade¬

lantos quehicieran las cienciasy las artes,

la Albeitcría

persistia en elatraso en que

los siglos la dejaran

:y

que

creía muynecesariopara corregir tan gravo

mal, el

que todos losprofesores enviasen cada aóoá un

consejo ó tri¬

bunal científico, una relacióncircunstanciada de loscasos queensu

práctica observasen,

cuyas

relaciones difundidas

portodos los puntos

de la Península, llegarían á

conven¬

cerá los nacionales, dequeestas eranlas

verdaderas

es¬

cudasveterinarias, queenseñaban noconsistemas

é ideas

especulativas del entendimiento mal

formadas

,

sino

con principios solidosy

prácticos, adquiridos

por

las repetidas

esperiencias. De este

modo

seespresa

el

autor

del

pensa¬

mientode enseñará guisa de misióncuatro

erróneos

pre¬

ceptos de Albeiteria, cuando se pensó en croar

la

nunca

bien ponderada escuela veteriiiaiia de

Madrid, A tales

delirios, elmejorcensor es el silencio.

liemosdicho que la Albeiteriano es masque

la Hipia-

tria, yalhacerlo así,nosescudamos con la

autoridad del

bachiller Cabero. Su obra considerada comola mejorde

todas las deAlbeiteria, (venladcrapanaceade que se

han

alimentado todoscuantosllevan el dictado de albeítares),

lacalifica D. Agusliii Pascual del modosiguiente.

«Entre

loslibros que sehanescritoenEspafia

de Albeitcría, nin-

(5)

guno tienemasaceptación queel do las Instituciones de

1). Francisco Garcia Cabero, y conjusticia, porque sin disputaes el mejor de todos; peroCabero lo escribió en

untiempoen queel artede curará losanimalessehallaba

en todaEuropaenelmas alto grado derusticidad, del cual

aun nohanpodido sacarle enteramente las escuelas de Veterinaria. Estas han hecho casi despreciables todos los

libros anterioresá suestablecimiento: masenlo que han

hechoprogresosdosumaimportanciaes enel métodocu¬

rativo: elde losantiguosera visiblemente disparatado;

solo hapodidosostenerseporla natural escasezdecono¬

cimientos quetienen ordinariamente los que sededican á albeítares: en cuantoáesto no esposibledefender á Ca¬

bero.» Dice á continuaciónD. Agustin PascualQue el objeto dela Albciteríaes conocer y curarlas enfermeda.

des delcaballo, yque suprimia poresta misma causa, y por considerarlo inútil sobre serprolijo, el adicionarlos demás tratados incluso elde anatomía, respecto áostar destinadoel librode Cabero parala instrucción de los quenopueden concurrir á la escuela Veterinaria, sincuya concurrencia no es posible entenderlos, particularmente

el de anatomía, queexige precisamente la inspeccióndel e,ad¡iver y el manejo de escalpelo. Que el libroqueadicio¬

no, está destinado paia los mancebos de herrador, loscua¬

les ni tienen tiempo, ni una educación preliminar para

poderporsí mismos instruirseentodoslos ramos dola ciencia.»

Ved ahí elbosquejo de la Albeitería: observad niiora el colorido y las tintas demasefecto. Oigamospor un mo¬

mento al profesorde Veda, al ciudadanoManuel Cussac:

« Volvamos sinó los ojos á una multitud de pueblos,

yhallaremos que .son victimas de la ignorancia y des¬

acierto de losencargados del artedifícil decurar lasen¬

fermedades do los animales; de maestros que están bien lejos do poseer siquieralos conocimientos precisos para atenderá las curacionesmastriviales; de mariscales em¬

píricos, queformados entroel trabajo yenseñanzade las herraduras, han olvidado lo primcruque los constituye tales, han abandonado la ciencia do la curación, erigién¬

dose despuésen maestros, masbien para acarrear la de¬

solación que la saludy la vida. Gonfuiididosel arte de la herradura y el de la curación de los animales, y deposi¬

tadosen unasmismasmanosambosoficios,sohan envile¬

cido losprofesores, y se hasumido el arteprincipalenel

olvido. Porlorogularestoshombresno sehan iniciadoen los principios de la ciencia mas que por la dirección do

otros maestros rutinarios, de losque mas bien han reci¬

bido preceptososcuros ytrocadosqueideas clarasy pro¬

vechosas. Una carta de sanidad, un formulario ridículo

esá lo maslo queforma el ámbito de sus conocimientos, reducidoen sumaá cuatrodcfioicioucsmal combinadas y digeridas, queno tienen conexión ningunaconla curación verdadera y filosófica de las dolencias. Las recetas, que formanelpatrimonio que los hijos heredan de los padres y los mancebos dosusmaestros, inlluyen poderosamente

ei\elatrasoqueobservamos, lin simple herradorsotras- forma en maestro, afianzado solo en algun depósito de

ollas; ydeaquí el queen cualquiera puebloque seave¬

cinde, desplega la fuerza de sus trocados, añejos é indi¬

gestosremedios, introduciendocon estola muertedeuna multitud deanimales,yporconsiguiente la ruinaydeso¬

lación de loslabradores.»

No añadiremos comentarios á las palabras del señor Gussac,auncuandopudiéramos decir mucho:nosconten¬

taremostansolocon trasladar una amarga pregunta del mismo profesor. «¿Lómoes queápesardo los esfuerzos heróicosdolcolegio de Madrid, la facultad sehallacu to- ^

dos los puebloscu elmismoabandono, enelmismo envi¬

lecimiento?.

lié aquí la pinturamasfiel déla Albeiteria, cuya insti¬

tuciónpróximaá fenecerse nospresenta entoda su ver¬

dad, patentizándonossuíntima esenciabajo la formado

un cúmulo doestravagaiiciasy unhacinamiento dchcchos

malobservados.

Veamos yadonde estáesasoñadaidentidadentrela Al- hciferíaylaVeterinaria. Esta cienciacuyotítulo le reci¬

bió dela poderosa cuantoilustrada Roma en los tiempos

desu imperio, solosocultivacon esmerodesde mediados del pasadosiglo,ysinembargo, ¡cuanprovechososfrutos

lio haproducidoen tancortotiempo!y ¡con qué vigory lozanía seostentansutroncoy sus ramajes próximos á

brotar losmasdelicados y apreciables productos!

Nació

cu España áprincipios

de

este

siglo,

yapenas

saltando de

su cunase seuliaconánimobastante para abandonarse á

sus propias fuerzasy con

todo

tuvo

necesidad de andado¬

res, que Iclueron puestos en

lí!3'i. Esto

que

al principio

lefavorecía,hoy sohaconvertidoya en un

embarazo ir¬

resistible: yaintentaabandonar

el estadi»

en que

giraba,

paradar raudo vuelo á sus

pensamientos,

y

presentarse

radiante yesplendorosa á

los ojos de la nación entera,

cu¬

yo

olvido'

lees ya

intolerable.

Si algun ramo del

Snber humano llega á proporcionar

lascomodidades quela vida reclama;

llega á satisfacer las

exigencias del

capricho,

y

á alentar el ánimo

ya

gastado de

losmas fuertes apoyosde una

nación,

este

será sin duda

elmasdigno de

aprecio, el

mas

noble

y

el

mas

interesan¬

te.Puesbien,sipormedio

de la Veterinaria sostenemos

laAgricultura, siconesta

alimentamos ála Industria, ma¬

dredel capricho;y sicou esta

industria damos vida al

Comercio, alentamoslasartes y en

conjunto utilizamos

masbrazos¿iiotenemos yauna

fuente de riqueza?

¿no

la¬

bramos el bienestar delos pueblos?

Cuando

tales

fines

con¬

sigue la Veterinaria,

¿.habrá quién

use

compararla con la

Albcitería? Es bien seguroqueno.

Varaos ya á

comprobar

nuestras

aserciones. La Veteri¬

naria donuestrosdíasnoesyalamedicina

del caballo,

no

estampocolamedicina

de los animales domésticos; lleva

unobjeto mucho mas

grande

aun;

sí, lleva

sus

observa¬

ciones hastala esencia delos sércsque en su

estudio abra¬

za,paramejorarlos y

inodificarlus así

eu

las formas como

cusu naturaleza intima, haciéndolosmas

adaptables á

to¬

das lasnecesidadesyexigencias.

Que laVeterinariaesla

egida de la Agricultura,

no

ha¬

bráquien pueda

dudarlo:

yen

efecto ¿quién con mas moti¬

vonecesita deaquellaciencia

qucla Agricultura?

y

¿quién

mejorquelaAgricultura

utiliza los animales domésticos,

objeto constante y

predilecto de la Veterinaria? Esta abra¬

za en suinfinito círculolaparle

zoonomológica,

tan

fuer¬

tementevinculada ála yfgricullura,que

sin

este

cleraento

unayotradecaeríanparano

levantarse jamás,

¿Acasosebailará un

estudio de

mas

importancia y uti¬

lidadquo el dela

Zoonomología, de

esa

ciencia que son¬

deandolo masíntimodelos seres animados,

consigue

en

suáobservacionesyaplicaciones

resultados de tanto inte¬

rés ytan raros, que

sorprenden al

mas

inteligente, almas

ilustrado de lo.s hombres? licsviará lanaturaleza

del

ca- minoporque tantos

siglos ba pasado; modificar las formas

de losanimales, bacicndolosaptos para

lodas

las

aplica¬

ciones; suavizarsu carácter;variar sus

costumbres;

me¬

jorarsus productosy

hacerlos

cu

lin

mas

sociables; tales

sonlasutilidades que la

Zoutioinologia

reporta.

Véase,

pues, cual hadoser su

iiiiportaiicia.

¿Qué seria laIndustria sin la

Agricultura

y

la Zoono¬

mología, mauaoliaiesperennes

de donde brotan las prime¬

rasmateriasque la

alimentan? ^ada:

¿y

el Comercio

y

las

Arlessin laIndustria?Sucumbiriaii de inanición.

Luego

vemospor estaespeciede

gradación,

que

sin la Veterina¬

ria y sushermanasla

Agricultura

y

la Zoonomología, no

puedenapenassubsistir ni muchomenos

aspirar á la per¬

fección,la Indusfria, ci ComcicioylasArtes que son

el

alma delos pueblos,y la fuentedemas

riqueza de todos

los estados.

¿Se quierenaun masdatos para

patentizar

mas

todavía,

la distancia inmensa que separa aiarte

de la ciencia? No

sonsuficientes losque vau

espueslos? Así lo

creemos

al

menos;pero sinembargo,piiraelque

desee

conocer

bien

laVeterinaria,parael quedude do nuestras

palabras,

no

lardaráenllegar el momento

de

convencerse

á la vista del

verdadero cuadroenquela presentaremos.

Albeítares y

Veterinarios! tales

se

llaman los hijos de

lasinstitucionesqueacabamos de

describir. Albeítares

y

y Veterinarios: he

aquí ei

caos;

he aqui donde batallan los

amantes do lajusticia; donde

luchan

larazón y

la legali¬

dadsinpoder alcanzarunresultado.

Alcemos nuestra

voz, apartémosloscon manofuertedel caos, y

coloquémoslos

á la luz de la razón, parahacer deellosun examen

dete¬

nidoyperfecto.

Yasabemoslo que esAlbcitería: sabemos

también

por consecuencialoque son Albeítares. ¿Cómo son

conside¬

radosen sustítulos? GomoHipiatras. Pues¿en

qué

con¬

sisteque selosden pormuchos, yaun por ellos

mismos,

las mismasprcrogalivas que á los

Veterinarios? Por

no

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