Año 11. SO de
Septiembre de 1890. Núm. 22
GUÍA
DEL VETERINARIO PRÁCTICO
Creacción âe m escnelife Veterinaria en Barcelona-
Accediendo gustosos
á
la noble invitación de nuestro estimadocolega «La
veterinariacontemporá¬
nea»,creemos
efectivamente,
como eldice, llegado el
caso,
sí
esde llegar, de
quelos periódicos
no solo emitan suopinión
respecto de la creacción de una escuela de veterinaria enBarcelona, si
quetambién
deque
desaparezcan
lasintrigas
ydiatribas
persona¬les de las
revistas;
puesel
que se creaultrajado
pue¬de demandar dela
expedita acción
de los tribunales lareparación,
yde
acuerdo para un fincomún, que nadie que nolleve
por nortealguna
miraespecial ó
no seguramente en
bien
de la clase áque pertenecenpuede
poner enduda
suutilidad,
marchemos á bus¬car lametade nuestras
aspiraciones
cual es,el
pro¬greso
de la ciencia
veterinaria yla
consideracién y bien¬estar de esta abatida clase. Esto no sG
conseguirá
seguramente en undia
ni endos, tiempo ha
de transcurrir paracuando lleguemos á la
altura quese encuentran nuestros compañeros en otras nacio¬
nes,
á doquiera
quevayamos, pero poralgo debemos
empezar
la obra
yesealgo seria
mucho sóloconquepudiéramos entendernos;
tal es nuestraobscuridad,
orgullo ypedantería, pasiones propias de
personas muyignorantes,
queá
pesarde
tener ante losojos
elbien
general
que surgede
eseacuerdo,
apesarde
clamar nuestro modesto
órgano
tantas veces esta necesidad nuestros compañeros tapan las entende¬derasy nuestra
débil
voz sepierde
en elvacío,
yla
eléctrica luz queilumina
á todala esfera social deluniverso,
para nosotros seconvierteenobscurolim¬bo de las tinieblas.
— 338 —
Fenómenosde la
naturaleza., misterios
noescri¬
tos,
maldición de
Dios; no,nada de
eso, es que para losciegos la luz
seconvierte
enobscuridad,
y para lossordos el clamoreo delpueblo, el ruido
en un .silenciosepulcral. Es así,
queel profesorado veteri¬
nario
español
no veni
oye,luego
esteprofesorado
está
ciego
ysordo.
Nuestra
opinión respecto á
esteparticular, koy,
esigual á la expuesta
ennuestro
programa,la cual
noestá muy
discorde
conla
muyautorizada do
nuestroapreciable colega La Veterinaria contemporánea
en cuantoá concentración de escuelas; pero como su parecerestá
enconcluirá
yomite algunos puntos
que nosotros creemos son desumaimportancia,
tampocopodemos afirmar completo acuerdo. Pues nosotros
no sólopedimos concentración de escuelas, si
quetam¬
bién aumento de
instrucción;
y esto queempiece
por
donde debe principiar, esto
es, porel ingreso
enlas escuelas.
{Concluirá)
I. Guerricabeitia.
Fungosidades del cordón espermático
El bastísimo é inmenso campo de las ciencias médicas, á cuyo
estudio
seha consagrado el hombre
conespecial predi¬
lección, constantemente nos ofrece nuevos, importantes y
trascendentales fenómenos, objeto de detenida
observación,
ydignos
siempre de claras, ámplias
ysinceras explicaciones,
sin que en
muchos
casos y apesarde escrupulosos estudios
yde
grandes disensiones cientificas, de las
que nacemuchí¬
sima luz, se pueda
conseguir
otrasolución práctica
que la de explicarlos con teorías' óhipótesis
más ómenosveri¬
ficables.
De las pocas ocasiones en que en nuestra
profesión
somos llamados dos ó másprofesores enconsulta, proviene el fe¬
nómeno que voy á
permitirme referir, segurísimo de
quesi
ennuestracarrerafueran tan frecuentes estas consultas co¬
moloson en la medicina humana, los conocimientos
de la
I
- 339 —
claseen general serían inmensamente mayores y obtendría¬
mos una ilustración considerable, debida al mutuo y cons¬
tante tratoprofesional, y al mayorestímalo que indudable¬
mentehabíamos de tener al estudio, aunque solo fuera por
amor propio, evadiéndonos denuestro general abandono, y olvidando esa apálica indiferencia que tanto nos domina,
causas ocasionales de nuestra, por todos conceptos, envi¬
diable situación; pero en unoscasos porla pocaimportancia
de los animales enfermos, en otros por que el dueiio no
quiereimponerse al sacrificio de los lionorarios (aunque hay países como ^este en que con frecuencia se visita gratis, ó á cambio de las atenciones del
herrado),
y enmuchosporque creyéndonosrebajados
no nos dignamos pediruna consulla,es lo cierto que en muy raras ocasiones dos comprofesores
tienen la honra deverse ádiscutiren el digno y nóblecampo científico, acerca del Diagnóstico ó Tratamiento de una en¬
fermedad.
Allá en los albores de mi vida práctica profesional, que sin remontarse á lejanos tiempos, dala del año 1873, fui llamado en consulta para que expusiera mi opinión acerca de un tumor intra cscrotal intermitente, que en periodos
más ó menos largos éirregulares se le presentaba áuncaba¬
lloinglés de pura sangre,castaño, capón, do 9 años, 7 cuar¬
tasy8dedosy destinado á la silla, cuyotumordel tamaño deun huevo de paloma en un principio, llegabaá adquirir el de un huevo grande de gallina, desapareciendo en 10 ó 12 días medianteuntratamiento emoliente ó resolutivo sin dejar vestigio
alguno
de su exi.stencia,ysinqueduranteesteperio¬do se notara ninguna alteración en el orden general orgáni¬
co. K1 profesor con quien celebraba la consulta, diagnostica¬
ba la enfermedad de tumor escirroso ó escirro del cordón espermático, y opinaba que la operación era indispensable, creyendo que de lo contrario peligraba la vida del animal;
observados los caracteres del mencionado tumor, y teniendo
en cuenta su historia y la fecha de su primera presentación de la cual bacíatres años, sin que en tan largo periodo de tiempo hubiera el mal echo progreso
alguno,
tuve el senti¬miento de disentir de larespetable opiniónde mi compañero.
— m —
fundándome para
ello,
entreotras consideraciones,
enla de
que en tanto
tiempo
unescirro
enesta región, hubiera in¬
dispensablemente
tenido
queocasionar desordenes de gran¬
dísima
importancia,
yhasta acabado
conla vida del animal.
Debo advertir, queen
la
parteinferior del escroto observé
la existencia deuna pequeña
fistula
porla
queexalaba
unacortísimacantidad depusde muybuencarácter,
la cual
mema¬nifestaron sehabíaformado duranteel tratamiento
empleado
en la última
presentación del mal,
quehacía próximamente
unos meses, cuya
fístula subsistió
enigual forma sin inte¬
rrupción durante este
tiempo,
noexistiendo aparentemente
el tumor.
lieaquí ahora,
la forma
como yopude explicarme única¬
mente, aquél rarísimo
fenómeno.
Supuse
castrado al animal
porligadura á testículo descu¬
bierto, yá
consecuencia del manual operatorio y dejando al
operado,
tal
vez portemor,
unbuen pedazo de cordón por
debajo dela ligadura, formárase la fungosidad en este punto;
esta
fungosidad
porcontracción del músculo creniaster ocu¬
paba
ordinariamente la cavidad pelviana, pero debido á un
fenómeno patológico,
sumamente
raro, erasusceptible de
congestionarse aumentando de volúmen; llegó un momento
enque
obedeciendo á
unmovimiento desordenado del'ani¬
mal, al cansancio ú otras causas,
cediendo el músculo
suten¬
sióndescendió este tumor
atravesando el anillo inguinal;
unavez eneste punto y
hallándose fuera de
sucavidad ordinaria,
sobreveníala congestióny
el consiguiente aumento de volú¬
men,ypor
consecuencia la imposibilidad de volver á ocupar
lacavidadpelvianapor sermenor
el diámetro del anillo que
el volúmendela
fungosidad; al tratamiento indicado cedía es¬
te yen
el momento
en quequedaba reducida á un volúmen
capaz de atravesar
el anillo, merced á una contracción del
cremaster, se hacíadesaparecer
sin dejar vestigio de
suexis¬
tencia, hasta otra
ocasión
en que porlas mismas ó parecidas
causasvolviera á
reproducirse
enla misma forma.
Por más que
mi opinión
eracompletamente distinta á la
demicompañero
respecto al diagnóstico, estaba conforme
con élenel tratamiento, en
principio,
puestambién creía que
sin la operaciónno era posible obtener una curación
radical^
pero meparecía qire la enfermedadno podía por aquel en¬
tonces comprometerla vida del animal, y tratándose deun caballo de bastante valor, el cual su dueño bacíaascender á siete mil pesetas, nocreia debiera en aquellas circunstan¬
cias correrse la contingencia de un manual operatorio que sin serdç suma gravedad, siempre encierra algún
peligro^
conlos accidentesáquese expone enuna operación quirúr¬
gica por sencillay poco importante que esta sea.
Kn vista de mi parecer ycreyendo sin dudamuyatendibles
las consideraciones expuestas, optó el dueño por seguir tra¬
tando al animal en la forma acostumbrada, sin que en los
tresaños posteriores tuviera el caballo más novedad, que la presentación del fenómeno otrasdos veces y en idénticas cir¬
cunstancias y condiciones quetodas las anteriores. Al cabo deestetiempo fué vendido, óregalado,á'unpueblo de Francia por cuya causa no me esposible decir cual fué su suerte, ysi
comosupongo, noexisteya, cualhayapodidoser la causa de
sumuerte.
Integro, ysin variarun ápice de mi primeraopinion, some¬
toal ilustradojuicio de los lectores deesta revista este raro
fenómeno rodeado de tan especiales circunstancias,por si en lapráctica han tenido ó tienenocasión deobservarlo, trascri¬
bode uno de mis primeros cuadernos de observaciones prác¬
ticas, donde con unafé y unanhelo que entonces creia inque¬
brantables, solia anotartodo aquelloque porla indole espe¬
cial de sunaturaleza, pudiera serme útil enel transcurso de mividaprofesional.
Isidoro León.
Profesional.
la. decadencia de la veterinaria en est'aña haciendo contraste con el progreso
de la del entran,lero.
Sr. Director de la Kovista de la Guiadel Veterinario Practioo.
Wiquerido y
distinguido
amigo y comprofesor: Tomo la— 342 -
plumapara saludarle eonel cariño que se merece, y al mis¬
moüempo participarle que á su debido tiempo recibí con el
mayorplacer su espresiva carta de fecha 28 del próximo pa¬
sado. Mueho le agradezco lashonrosas frases que me dirige, siempre inmerecidas,y por el buen conceplo que ha formado
deeste sucompañero humilde.
Kecuerdoperfectamente sucarta de Abril del 89, invitán¬
dome á cooperar con mis débiles fuerzas á la publicación
de su hoy apreciable revista Guía del Veterinario Práctico. También recuerdo mi disculpa ó negativa á tan plausible fin; pero no lo. extrañe el amigo Guerricabeitia:
nuestra desgraciada ciencia yclase acababa de recibir, por los quetienen obligación de contribuir en primer orden á su progreso y cultura, dos golpes mortales, y yo con-obuen hijo
lloraba amargamente sus desdichas, las cuales habían con¬
ducido mi ánimo hasta el punto de dudar en absoluto de laregeneración de nuestra querida Veterinaria.
¡Ah! desventurada Veterinaria:
Por una parte el Ministrode la Gobernación dictando órdenes comola última para los puertos marítimos, los médicos con su áulico protector, el Director General de Sanidad á la cabeza, envalentonados y
dispuestos á despojarnos de cuantos puestos nos pertenecen y áellos les convenga, y si á esto se añade el egoísmo indi¬
vidual y falta de moral ycompañerismo de los Veterinarios,
no nos extrañe que poco á poco perdamos hasta las inspec¬
ciones de los mataderos de alguna importancia.
Hasta aquien cuanto á la higiene pública serefiere y que
esdenuestra exclusivacompetencia, quesi damosvuelta á la hoja, nos encontramos con queelSr. Ministro de Fomento no haqueridoser menos.que sucolega de Gobernación:puesaquel,
con la elevación de miras que soyel primeroen respetar,nos regaló, con fecha 7 de Septiembre del 88, un decreto sobre creación de líscuelas ó granjas pecuarias y en el cual el personal facultativo de esas escuelas se componede unin¬
geniero agrónomo, de unperito agrícola y de dos capataces,
sin que la clase Veterinaria figure para nada. Esta es la
consideración que se tiene con laciencia Zootécnica, con la Veterinaria de nuestra decaidanación, en la cual, en vez
de
dejarla
marchar al compás de las demás clases, sela po¬nenobstáculos y trabas, y hasta se la abandonaá la deses¬
peraciónmás lamentable. En cambio, en otras naciones no se cansande allanarla el camino que debe de recorrer, y se la reviste del prestigioy de la autoridad profesional y cien¬
tífica necesaria á la obra común de bienestar y riqueza poi¬
que seafana. Aquí—¡contraste singular!—pocoápoco y una áuna, se la van cercenando sus atribuciones naturales, y á
esepaso es posible llegue el día que solo porel nombre se conozcala Veterinaria patria.
Triste esconfesarlo, pero es una verdad que ni puede ni debe ocultarse; la omisión, en este y otros asuntos de tan respetableclase, ha traído y traerá en pos de sí tan fatales consecuencias, que ni la generación presente ni la que nos ha de suceder verá reparados los males que han surgido y surjan de una conductaque no admite justificación.
Loexpuesto, unido al triste espectáculo que nos ofrece en
su inmensa mayoría la prensaprofesional, espectáculo que
nos deprime y nos mata moralmente á los Veterinarios y á la clase de rechazo, especláculo que escandalizay deshonra
áuna clase laboriosa y digna, á unaclase que con los ojos
vendados se la conduce insensiblemente al abismo, á la muerte, á la deshonra moral y científica; asi, pues, esto, aquello y todo junto represente allá enel fondo de la profe¬
sión, en la fibra más sensible delcorazónde la clase, en la dignidad del Veterinario, quebrantan más y más las vo¬
luntades, truecan los deseos y ahogan en el mar de la des¬
esperacióny de la miseria lasresoluciones másenérgicas, las
iniciativas más ventajosasy las más justas exigencias. Esto
era, querido amigo, el estado cseepcional de mi ánimo en
aquella época que le negaba mi modesta cooperación en la colaboración de su periódico: estado, que sibien al cabo del tiempo se ha modificado y serenado, no por eso dejo de comprender, que pordesgracia se encuentra muy distantela mejora de la Veterinaria como clase; si algoseha de obtener
es por las cualidades del individuo, pero como profesión, la úhima y despreciada do toda la sociedad.
Ahora bien, V., amigo mío, allá desde el fondo deun pue-
- 3U -
bio rural deuna de las provincias
situada
en unode los rin¬
cones másapartados denuestranación, comenzó
la vida del
periodismo, y con tan buenasdisposiciones
nospredica
e]pasado y nos
habla del
presente,comoquiere formar iglesia
parael porvenir; esto
prueba querido amigo,
queel tiempo
le haceconocer lasnecesidades y quecon una
iniciativa
po¬derosa, con una feincontrastable ycon una
vista superior
se quiere adelantar á la época que
viene
y que se acerca á pasos agigantados.Adelante, pues, compañero con su
loable pensamiento,
yenel supuesto que la
salubridad, la agricultura
yla Zootéc-
nia, ramasque
abraza
nuestraciencia
nopueden
serdesaten¬
didas porningún
hombre
deley,
comencemosla batalla dan¬
doprincipio por
el primer
punto.Le supongo á V. perfectamente
enterado del real Decreto
de 12de Julio de 1887 por virtud
del cual
seencomienda
álos médicos el reconocimiento de las carnes ygrasas de cer¬
do procedentes
de los Estados-Unidos de América
yde Ale¬
mania,puesto que hace pocos
dias he visto
que superiódico
se ocupaba del asunto.
Sinointeresara tanto á nuestra honra yá nuestro derecho
asuntode nuestra eselusivacompetencia,nohabría trabajado
tantoni sufrido tantos disgustosy sinsabores como me han
costado paraal finno
adelantar nada,
ytal
vez,hoy, si las cir¬
cunstancias no habrían cambiado, me habría callado; pero convenido de que la causa
principal de aquel despojo de
nuestra clase, según mis creencias, á
desaparecido
conla personalidad del Director general de Sanidad Sr. Baró,
nom.bre de fatal memoria para la veterinaria
española, consi¬
dero que nosotros
debemos unirnos
yvolver á reclamar la
reivindicación de semejante usurpación,
recurriendo
con ex¬posiciones
razonables al ministro de la Gobernación, podien¬
do V.sereliniciador de ella y en el periódico hacer propa¬
ganday un
llamamiehto á la clase
para quelo recuerde. Si
esto y lo otro
queda
enel
ser yestado
que seencuentra, la
Veterinaria
quedará reducida
á ponerherraduras,
comosi
fuera un simple oficio, ante
la invasión de
nuestrasatribu¬
ciones porlos
privilegiados
cuerposde Médicos ó Ingenieros
agrónomosque
hoy lo invaden todo.
— 3i5 -
Yo le encargo yle suplicoque sea V. con su periódico en esa,leal defensor de nuestra honra al mismo tiempo que lo
será también de los intereses delpaís.
Espero de su reconocida amabilidad me digasi ertá con¬
formeconmi modo devery sentirencuanto le expongo; por miparte estoy conforme con lamarcha que sigue la revista, yde consiguiente, accedo gustoso á su galante invitación de colaborar en el periódico desu dignadirección, aunqueesto
seadeunmodo incompleto, como nopuedepor menos, dado
mi insuficiencia literaria,pero, como vulgarmentese dice, el que dáloquetienenoestá obligado á darmás. JJis humildes trabajos en el Guía del Veteuinario Práctico, lo serán
comosiempre lo he hecho, en bien de la profesión,y jamás
en cuestiones personales, y en espera de su contestación se
repitesuyo afectísimoamigoycompañero Q. B. S. M.
Manuel Varela.
Septiembre
16 de 1890.Estamos completamentede acuerdo conlas ideas que con tantoaplomo y no menos ilustración vierte nuestro distin¬
guidocompañero y amigoSr. Varela en la carta anterior. La basta instrucción y los profundos conocimientos, especial¬
menteen patología bovina, queatesoran ánuestrocompañero montañés,nos eranconocidos desde que eramos estudiantes, que enaquella fecha tuvimos el honorde
leery
admirar su estudio sobre la pleuroneumonia-exudativa y otras, así como tambiéncon posterioridad hapublicadotrabajos
no menosimportantes, como el estudio de las enfermedades contagio¬
sasmásfrecuentesen la provincia de Santandery otros, que ponenal autorenun lugarpoco común enla claseveterinaria
Española. Está,pues,de enhorabuenalaveterinariaespañola, y enespecial el Guia del Veterinario Practico, con la venida de D. Manuel Varela y Fernandez álas faenas perio¬
dísticas, y nosotros nos gloriamos de encontrar á nuestro lado un hombre de tantavalía.
I Guerricabeitia.
En el númeropróximoemitiremos nuestra opiniónrespecto del R. D. de 12 deJulio de1887,yexpondremos laconducta queánu-jstrojuiciodebese¬
guir la clase,para verde conseguir lareivindicación desemejKUteusurpación
— 346 -
Influencia
DE LATRANSFUSIÓN PERITONEAL DE LASANGRE DE PERRO SOBRE LA
EVOLUCIÓN
DE LATUBERCULOSIS EN EL CONEJO.
Noia de M. M.J. Ilcileourt yCli. Richet (1)
Hemos demostrado precedentemente (2) que si se
le
liaeeuna infusiónperitoneal de sangre
de
perro á unconejo, ad¬
quiereesteuna
inmunidad
más ó menosgrande
contracier¬
tas afecciones. (3)
La siguiente serie de ejercicios
prueba
que, parala tuber¬
culosis,la infusión previa intra-peritoneal de sangre de perro
aumentala resistencia de losconejos. No
podiendo
entraren el detalle de estas experiencias, nos limitaremos á dar losresultados de los mismos.
Nuestras inoculaciones tuberculosas han sido hechas en tres series diferentes:
l'rimera serie (20
Noviembre 1888)
4conejos de los cuales
tros testigos ósea no operados.
Segunda serie (26
Noviembre 1888) 15 conejos de los
cua¬les9 testigos.
Tercera serie (13 Abril
1890) 18
conejosde los cuales
9 testigos, ó sea un total de 37 conejos; de los cuales 21 testigosy 16
transfusados.
Almes y medio en cada una
de las
tresseries
nohabía
confusión posibleentreel estado
de salud de los testigos
y transfusados. Lostestigos todosestaban de extremada flacu¬
ra con los apófisis vertebrales
salientes, diarréicos, el pelo
erizado y mísera apariencia; mientras que
los transfusados,
salvo una ó dos excepciones, parecian
completamente in-
(f) Extractode lasesiónde laAcademia de Ciencias de Paríscorrespon¬
diente aldia IGde Junio de Í8ií0.
(2) Ib. Sesión del5 de Noviembrede ISbS, T.<Vil. P. 748. '
(3) Nuestraexperiencia háse hecho conStaph. Pyosepíicus. Mr. Charriu
ha mencionado recientementeunaexperiencia de Mr. Bonchord, en laque
latransfusión de.sangredeperrohaacrecentado laresistencia de loseonejo.s
áloinyección por los bacilud pyocyanctis (Sesión del 7 de Junio do isoo,
enlaSociedad (Te Bioiogín).
- 3Í7
demnes. Se les distinguía sin litubetar, en dos grupo?, y las
personas áquienes les hablamos inoslrado jamás se enga¬
ñaban.
La mortalidad,unos dos meses
después
dela inoculación,eralasiguiente:
Primera serie: 1 testigo muerto. 2 testigos vivos. 1 trans- fusado viviente.
Segunda serie: 4testigosmuertos. 5testigos vivos,1 trans- fusado muerto, 5 vivientes.
Tercera serie: 2 testigosmuertos. O testigosvivos. 9 trans- fusados vivientes, ósea:Sobre 21 testigos, 7 muertostuber¬
culosos. De 16 transfusados 1 muerto tuberculoso.
Dicho de otro modo, elevando la mortandadá100,hasido de33 por100 para los testigos (1) y de 6 por 100 para los transfusados.
Elexamen del peso (que hemos tomado
diariamente)
datambién nociones precisas, todas en favor de la salud de los transfusados.
Suponiendo que los tres lotes de conejos tuvieran en el
momento de la inoculación un peso igualá 100, el peso de cada uno de estoslotesera unos dos meses después de la
inoculación:
Y reuniendo los treslotes dándoles su valor relativo des¬
puésdel número de conejos inoculados, tenemos:
Transfusados.... 127. Testigos ...80.
Estasexperiencias serefieren á unnúmero bastantegrande de conejospara que seanconsiderados como demostrativas excluyendo la hipótesis deuna feliz casualidad.
Verdad esque los conejosde la primera y segunda serie han terminado pormorir todos tuberculosos, tanto los trans¬
fusadoscomo lostestigos; pero la experiencia no es menos
demostrativa,no ciertamente bajo el punto de vista de la
(Ij Llámense así á losuotransfusados.) Primera serie.. .
Segunda serie.. .
Tercera serie.. .
Transfusados.
175.
117.
128.
Testigos.
9i.
78.
81.
- :j-i8 —
inmunidad total contra la tuberculosis, pero síbajo
el de
un retardo llevado ásuevolución.Creemos, pues,
haber probado,
quela inyección peritoneal
de sangre de perroá los
conejos modera la marcha de la
tuberculosis experimental. (1)
(De
los Annales de Médecine Veterinaire.)
]. Guerhtcabeitia.
El Bicromato de potasa;
sus EFECTOS SOBRE LA ECONOMIA ANIMAL.
(Conclusión).
Heaquí la
relación
quemehizo Mr. Flamens de esta
ex¬periencia:
Un caballo de 4 años, castradoportorsión á
vuelta pulgar
entra en la enfermería el 15 de Mayo; está
flaco
aunquede
buen apetito; el vientre está
voluminoso, la piel tersa
ylisa;
hay
matidez
ála percusión
enel hijar. Al elevar las peredes
abdominales con lasrodillas se determina una fluctuación.
Se practica la
paracentesis, extrayendo 10 li'ros de
unlíquido
rojizcoymolido. Independientemente del tratamiento inter¬
no clásico se dauna fricción ligera con 10-gramos
de
poma¬da de vicromato de potasa
al
15 enel vientre. El 19 de Mayo
sele extrageron 8
litros de líquido
y serepitió la misma fric¬
ción. El 23 de Mayo se extrageron
7 litros de líquido
y se repitió la fricción;el 27 de Mayo hízosele
una nuevapunción,
sinquesaliera nada esta vez.
El vientre hadisminuido de volumen, el animal nocome con tanto apetito;
cuando
estáechado le
esdifícil levantarse,
mas una vez de pies y después de
algunos
pasosmarcha
como si nada tuviera. Muere el día 12de Junio.
Enlaautopsia se
comprueba
unacongestión del intestino;
el peritoneo que
tapiza las paredes abdominales tiene
un colorrojo obscuro conun espesorde centímetro
ymedio;
susvasos están dilatados éingurjitados de sangre; no
hay líqui¬
dos ni falsas membranas.
(1) Trabnjo dellaborntoriodeFisiología do la Facultad de Medicina de
París.
— á49 -
Bajo la
columna vertebralyal rededor del riñónizquierdo
se encuentra untumorque seextiende oblicuamentehacia el diafragma en medio del cual está adherido. Esta adherencia
esdestruida con bastante facilidad.
Este tumor de 80 centímetros de longitud con 22 de diá¬
metro, pesa 2.5 kilógramos; está formado de una mezcla de tejido lardáceo y del deescirroso, crujiendo bajo el instru¬
mento cortante. El corte está jaspeado de blanco y rojo en proporciones variables.
¿El tumor haprecedido ála ascitis ó se ha formado aquél
á consecuencia de lacoagulación del líquido derramado? (I)
lie aquí la proposición:
Mr.Elamens añade ála observación que precede los datos siguientes:
1.0 I)os fricciones de lapomada del bicromato de potasa
al 1 por 15 dadas á dos días de intérvalo en forma coronaria han producido una inflamación intensa, tumefacción, calor y dolor, seguido de una exudación formando espesa costra amarillenta sobre la pielcon calda del pelo y laepidermis.
ha cojera, que se hizo intensa después de las fricciones, principia á disminuir lentamente á partir del octavo dia. Al
mes habíase detenido el desenvolvimiento de laforme, desa¬
pareciendo la cojera,yel animal volvió á prestarsuservicio.
Tres meses después, el oficial trasladado de la remonta, el animal tué reformado á causa de su edad. (12 años)
2." El bicromato de potasaha sido administrado con un
fin esperimenial por Mr. Eoelon. Estasal mata á losconejos
á la dósis de un gramo, y los perros
ála de
3 ó 4 gramos.3.0 Disuelto en el aguaé inyectado en el tejido celular subcutáneo, el bicromato de potasa es absorvido rápida¬
mente en él ydetermina
la
muerte en el conejo áladósis de
6 centigramos, en el perro ála de 50 centigramos, yá la de
20gramos en el caballo, determinando la muerte álos 5 días.
4.0 El envenenamiento por el bicromato de potasa tiene
por puntode partidauna inflamación intestinal.»
(1) Noesadmisiblequela secreción del liquido haya cesado tan pronlo sin quehubiera algo quela detenga.Sisucoagulaciónnosoha producido desde laprimera fricción,es porque la cantidadde medicamento absorbido
no erasuflciente.
350 -
l)c tocto lo que precede se ve que el bicromato de potasa introducido en la circulacón por las víasdigestivas, por fric¬
ciones sobre la piel ó porinyecciones subculáneas, produce
efectos generales deintoxicación yalteraciones deun carác¬
ter muy especial sobre el aparato intestinal, genilurinario,las
serosas ylas mucosas; que sobre estas últimas, como sobre las membranas sinoviales, obra ámodo de reducir las di¬
mensiones, produciendo la reabsorción de los líquidos que estas membranas encierran. Digamos dos palabras de las al¬
teraciones locales que determinaen las especies caballar y bovina, el conocimiento de las cuales es indispensable para dirijir bien enellos la aplicación.
Se comprende que su acción escaróticaes tanto más pro¬
nunciada cuanto la dósis sea más elevada, la superficie fric¬
cionada maslimitada, yla fricción más fuerte.
Hasta la dósis de -igramos enel baey y la de un gramo
en el caballo con 30 de manteca,aplicado sobre unasuper¬
ficie de 12 centímetros próximamente de radioypracticando
una fiicción moderada, laescara solo interesa la epidermis
y muy poco el dermis, sin atacar el bulto piloso, de suerte que el pelose nproduce casi siempre al menos en loque yo be podidoccmprcbar á consecuencia de las aplicaciones de dicho medicamento.
Sinembargo, comoalgunos veterinarios refieren haber ob¬
tenido cicatrices ádósis menores, es necesario siempre tener
encuenta el grado de irritabilidad del arimal yla finura de
la piel cuandosepractica la fricción.
Cuando la dósis precitada se pasa, ó que la fricción es fuerte y de mayor duración, la escara puede interesar todo
el dermis, la piel apergaminada, de manera que constituye
una placa muy dura, cubriendotoda la superficie friccionada
en elbuey,en el caballo generalmente ésta placa se agrieta
en los sitios donde la piel es mas flexible, después se suelta lentamente, de la periferia al centro, tardando algunas veces varios meses áoperar su caída completa.
Kntonces quedan cicatrices indelebles.
Cuando no se quiere señalar á los animales y se trate
de
caballos dé piel fina y
de
untemperamento irritable, es pru-- .351 —
denteemplearel bicromato de potasa desdeluegoáuna
débil
dósis,recurriendodespués
de cierto tiempo, á unasegunda y aún tercera aplicación si la primera no ha producidoel efecto deseado.Mas en este caso es preciso esperará quelairritación local producida por la primera aplicación
haya
desaparecido to¬talmente, sin que haya una absorción demasiado rápida del bicromato de potasa, pues la economia no estaría todavia desembarazada en totalidad de lo primeramente absorvido yseria de temerunaintoxicaciónmásó menosintensa siendo
insignificantes los efectos locales que uno deseara obtener.
l'or esta razón es por lo que no me parecen eficaces las inyecciones hipodérmicasconsolucionesmás ómenos concen¬
tradas de la sal que nos ocupa,cuando se quiere obrar direc¬
tamente sobre una parte determinada. Kn este caso, es pre¬
ciso que la absorción del remediosehaga por toda lasuper¬
ficie cutánea que cubre esta parte, y no en puntos disemina¬
dos ymás ó menos lejanos, como se produce por medio de inyecciones hipodérmicas. Sea lo que fuere es prudente no recurrir á estos últimos, cuandosetraten los animales, sino cuando las minuciosas esperiencias le pongan al práctico al
abrigo
de losacídenlesqueel tanteo no dejaríade ocasionar.Cuando sequiere curar pronto al enfermo, en el caso de esfuerzo del grasset, debe practicarse una fricción muy vi¬
gorosade modoque produzca unaescaraespesa y resistente.
Esta, atacando á la bolsa sinovial, ayuda mucho ásu des¬
aparición y procura una curaciónmas prontade la cogerá.
Aúnno he hecho bastante uso del bicromato de potasaen el tratamiento de las afecciones crónicas consistentes en di¬
lalaciones sinoviales, para permitirme precisar de él todas lasindicaciones, por la que nos es precisorecurrir álas ob- ' servaciones prácticas que han sido señaladas.
Mr. Schmidt, veterinario alemán, lo ha empleado, con buen éxito, en el caballo, contralas
vejigas,
alifafes, espara¬ván,codilleraetc., comofundente, en las exóstosis,ganglios,
tendinosos ó sobretendones.
ñlr. Naf, veterinario suizo, lo emplea contrael
glandage ^
de loscaballos, el esparaván y el
higroma
de la rodilla delasvacas. RJr. Peucli lo recomienda contralostumores liiie
sosos que resistená los fundentes ordinarios yaún al fuego.
Zundel ha obtenido muy buenos resultados de ello en el
caso de codillera introduciendo en ella por medio de un
sedal.
Estos distinguidos veterinarios unas veces han hecho uso de la pomada simple, y otras compuesta en la cual entran el ioduro de potasio yla pomada mercurial. Me induce á
pensar que los excelentes efectos fundentes que ellos han
obtenido son mas bien debidos ála acción combinada de estastressubstancias que á la acción particular del bicroma¬
to de potasa.
Los efectos curativos que esta sal ha producido, en el ca¬
ballo, particularmente en las diversas dilataciones sinoviales que ellos han señalado, concuerdan perfectamente con los que me ha procuradoen la especie bovina.
La farmacoterápia del bicromato de potasa estando así determinada,se pueden juzgar los inmensos servicios que este medicamento está llamado á prestar, en la especie bo¬
vina, en losnumerosos casos en que los animales son ven¬
didos, á menudo á bajo precio, para la carnicería, y en la especie caballar, en casos tan comunes de afecciones eró- nicas que las deprecian considerablemente.
J. Guitt.ved.
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señoressuscriptores de esta Revista,
quesi les falta algún número de los 21
quevan
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sesirvan avisarnos á fin de
quepuedan coleccionar la obra completa; al efecto será
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precisa
nosenvíen á la
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qqeaún
se hallan en
descubierto, el importe de la suscripción
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