Año II. 15 de Julio de 1890. Niîm. 11
GUÍA
DEL VETERINARIO PRÁCTICO
Experiencias
SOBRE LA TRANSMISIBILIDAD DE LA TUBERCULOSIS POR LA VIA DIGESTIVA EN LAS
AVES DECORRAL Y EN LOS GATOS.
(ronclnsión.)
EnMarzo del888oslándonosen Foesani caímos gravemen¬
te enfermos. ]^à enferm(3xlad óranos perfectamente conocida,
no podíamos dudaría, solamente queríamos tener la certitud
científica de ella y por esto quisimos enviar el esputo al profesor Mr. Babés. Se encontró el bacilas de Koeh en
abundancia y la naturaleza de la enfermedad quedó con¬
firmadaasí. Inútilesdar detalles sobre los síntomas; diremos solamente quela enfermedadse ha caracterizadopor expec¬
toración abundante yricaenbacilus. Es lo mismo importante paralas condicionesen que las experiencias han sido hechas de decir que ningún tratamiento interno haseguido hasta
el fin delmes deOctubre del mismo año y que las espectora- clones han causado los mismos caracteres en Noviembre también.
Algunas experiencias hemos hecho para convencernos, no de la transmisibilidad de latuberculosis, de la cual estamos persuadidos, sinó á fin de ver el tiempo quedura la enferme¬
dad de cadaespecieparallegar al momentofatal.
Hemosdirigido nuestras investigaciones sobre é gallinas
3pollas 8 patos, 2 ánades, 1 gato y2 pavos.
— 258 —
Las 4
gallinas
nopasaban de la edad de
unaño. Empeza¬
mos nuestros experimentos
el 4 de Abril de 1888, adminis¬
trándolestodoslos días esputoscon pan
hasta el 17 de Ju¬
nio.Apartir de esta
fecha"hasta el
mesde Febrero de 1889,
elesputo seles
ha dado irregularmente.
En cuanto álas 3 pollas, deun mes
de edad solamente,
selas ha administrado el esputo con
regularidad
ysin inte¬
rrupción
hasta el
1.°de Febrero de 1889. El que se les
daba alternativamente , cuando está
confirmado científi¬
camente que era de un
enfermo
que sele suponía tuber¬
culoso,el cual ha muerto hacepocos
días
conlesiones tu¬
berculosas.
Estas 7aves no reciben absolutamente ningún
alimento
durante2 ó 3 días—solamente tenían agua á
diserección—á
continuación seles daba regularmente ácomer
durante 3 ó 4
días y
aquella alternativamente. De este modo quedamos
preparar
el
terrenode recepción.
EnFebrero todas estaban enperfecta
salud, dos aún
es¬tán más
gordas
ypesadas
quelas demás.
En Marzo de 1889 dos deestasgallinas han
desaparecido,
por que
el corral estaba mal enverjado.
En Julio las 5 aves que
quedaban están perfectamente
sa¬nas y enbuen
estado;
tresde entre ellas han incubado
yhan
tenido polluelos;una
ha quedado 5
semanassobre los hue¬
vosde pato,sin
perder mucho
por esode
su peso.Por ahora,en el mes deJunio de 1890,
todas ellas viven
con sus
polluelos.
Loscinco patos
solamente tenían dos
mesesde edad,
yno fueron encerrados, se les ha dejado en
libertad
conlos
demás. Cada mañana y tardese
les administraba
con regu¬laridad el esputo,
sufriendo también las mismas interrupcio¬
nes quelas
gallinas. Desde el
mesde Diciembre de 1888 no
se les ha dado másesputo y
el
5de Enero de 1889 habien¬
do sacrificado los dos patos
ordinarios
no seha encontrado
lesión, su estadogeneral era
excelente;
unode los patos
res¬tantesha sido dado ylos otros
dos
que nosquedan todavía
estánen perfecta
salud.
El 18 do Marzo de 1888 recibimos unagatajoven
de
8— 259 —
semanas. Desde aquella fecha hasta Marzo
de
1889 sele
ha administrado continuamente esputos que ella buscaba
también portodas partes con
avidez. DI médico veterinario
del cuerpo de ejército, M. I. Popovici, que
había asistido
ávarias sesiones,en las cuales se había administrado esputos
ála gata, ha
estado sorprendido del pei'feeto estado de salud
en el queha
encontrado
en Marzode
1890En Junio de 1890, llega á parir poTcuarta vez. En 18 de Junio de 1889, en Constanta hemos hecho esperiencias
en dos pavos, á los
cuales
hemosadministrado
esputos pro¬venientes de una mujer tuberculosa que
ha
muertoenNo¬
viembre
Los doshánsedejado en libertad.
Durante cuatromeses han recibido regularmente elesputo bacilar. En 10 deFebrero, hemos sacriñcado los dos anima¬
lessin que enellos encontráramos
lesión alguna.
¿Qué conclusiones pudiéramos
sacarde aqui? No sabemos
todavía. Los hechos citados sobre la transmisibilidad de la tuberculosis están en contradiccióny cada cual sabe los re¬
sultados quehan obtenido Hraus,
Warts yllivolta,
así comolas observaciones de Nocard y otros.
¿Se
puede considerar la tuberculosis de las
avesde corral
ygatos, sin
identicidad
conla del hombre?
O bien, la transmisibilidad de la tuberculosis del hombre
áestos animales, dependía deuna asociación
bacteriana?
J. Fuetüna.
InspectorVctcnnario de laCiudadde Couslana (Uumanía)y Directordel punto deobservación, Redactorenjefe do 'íïí Revista deMedicina Yctcrinaria'
Más sobre
míaNefritis.
(Continuación)
Notenemos para qué ocuparnosaquí
de la clasificación de
los medicamentos.
Todos sabemos, sin que el señorGutierrez
hubiera tenido
— 260 -
necesidad demolestarse,que el
ioduro potásico pertenece á
la clasede los alterantes. Desde la clasificación
sistemática
deTabourin á lade mi digno
catedrático
señorGarcia Ca¬
rrión, expuesta
magistralmente
en sureciente obra de Tere-
peútica
Farmacológica,
noha dejado de consignarse este
hecho. Ahorabien,mi digno compañero se
mete
en unaserie
de consideraciones sobre ciertos detalles
del medicamento
en cuestión, que no
dejan de
seratrevidas.
Barbier llamaba á los alterantes incertceredis,y no
dejaba
detener algún
fundamento. Su
manerade obrar
esdudosa
yasíse
explica
quehaya opiniones encontradas.
Pero apesar de
todo, sigamos
en sushipótesis al señor
Gutierrez, y saquemos
consecuencias.
Cumple á nuestro
próposito, antes de nada, hacer
unasal-
bedad sino queremos
embrollar demasiado la cuestión.
Yo,enmiartículoanterior, no
he dicho lo
que meatribuye
el señorGutierrez;yo no
dije
queel ioduro potásico
era un excelentediurético, merced á lanaturaleza alcalina de
su ra¬dical.
¿Acaso esto
no escierto? ¿No/es igualmente cierta, que el
ioduro potásico,
participa de las condiciones de los iodados
yde
los alcalinos? Pues si así
es, no nosexplicamos el fun¬
damento de laafirmación del señorGutierrez.
Queel ioduro potásico,
tiene
susefectos locales,
susefec¬
tos
generales
ylocalizados;
quetenía
unaacción primitiva y
consecutiva, no puedeponerse en
duda. ¿Pero lu3mos de de¬
tenernos en esto, que es una
verdadera trivialidad dado-el
sesgoque esta
disensión ha tomado? Creo que debemos di-
rijir nuestrospasos
hacia otro punto de más intrincada reso¬
lución, por más que
bien quisiéramos disponer de tiempo y
emborronar unas cuantas cuartillas
contestando detalle
por detalle, todo cuanto miilustrado comprofesor
expone en su últimoartículo.En la
imposibilidad de satisfacer nuetros desoo.s, descar¬
tamostodo
aquello
quesi bien puede refutarse,
esde poca
monta,ynomerece
discusión.
El ioduro potásico,
si bien
seelimina
con unarelativa ra¬
pidez por
determinados emuntuorios, tiene una propiedad
- 261 —
que eslamás útil, lo que másseaprovecha en el tratamiento de las enfermedades.
Su electividad anatómica y suacciónfarmacodinámica,son los dos únicos factores que combiene estudiar, porque de
ellos dependeel éxito que con su uso hemos de obteneren la práctica.
Este medicamento seintroduceen la economía, y deante
manosabemos que va á ejercer suacción localizada en los ganglios tiróidesylinfáticos, mamas ytestículos.
¿De qué forma? Atrofiándolos. ¿Porqué mecanismo? Li¬
cuando y oponiéndose de movimiento de asimilación, lié aquí endos palabrasconcretado el pensamiento.
¿Se quiere más datos? Pues la farmacodinamia nos los proporciona. Para el ioduro potásico á la sangre, y licúa el plasma sanguíneo. Destruye el equilibrionormal que antes existiera, dejando à esos principios inmediatosen pésimas condiciones para seguirprestandosusservicios. De aquíque la asimilación se entorpezcay la desasimilación se exagere.
La intima naturaleza de estas transformaciones las encon¬
tramos plenamente demostradas al acudirá los fenómenos íntimos que se operan en esegran laboratorio de laorgani¬
zación.
Abundan paraformaresagranmáquinaorgánica, los com¬
puestos cuaternarios de una instavilidad extraordinaria. Así vemos, quela proleina tipo de todos ellos, por abnegaciónde determinados cuerpos simples, da origená la fibrina, la ca¬
seína, la glovulina etc., etc.,y todos.ellospor desdoblaciones dan ásu vezlugar áun residuo que forzosamente ha de eli¬
minarse, sopeña de correr elriesgo de un embenenamiento general.
¿Qué hace,pues, el ioduropotásico,comoagentemodifica¬
dor llevadoála economía animal?
¿Acasolo
quedice el señor Gutiérrez, de avivar los movimientos de los capilares, acelerar el torrente circulatorioy provocar un acumulo de líquidos á la parteeliminadoraparadisolver las arenillasquepudiera haberenlos conductos de Bellini ó en el vacinete? Creemos que no.
Tan extenso cuadro no secumpleen parte.
- 262 ~
Porunlado, el torrente
circulatorio, lejos de acelerarse se
retrasa.
Hemosdichoya, que
el ioduro potásico participando de
las
propiedades de los iodaros
ylos alcalinos, pertenece de
hecho álamedicaciónatrófiea.
Esta sola circunstancia espli-
canuestra afirmación. Pero,
si
esto nofuera bastante, recu¬
rramos á otro orden de
esplicaciones
paraprobar nuestro
aserto.
Lassalesde potasa, tienen una
marcada electividad ana¬
tómica por
el sistema muscular. Tan
esasí, que á estas se las
llamasalesde lossólidos,en tanto que
á las de
sosase las
conocecon elnombre de sales de
los líquidos,
muyespecial¬
mentede la sangre.
Puesbien; ingeridas
las sales de potasa en el organismo,
vanacumulándoseenlosmúsculos,
sin esceptuar el corazón,
haciendo que este órgano
tan importante á la vida, modere
suenergía
contráctil.
Además, estas sales obran
bienando los elementos figura¬
dos, yde
aquí
que seempleen
comoantiflogísticas.
Con señalar estos dos extremos nos
basta
paraprobar
que
el torrente circulatorio
seretrasa, y si bien la acción de
loscapilaresse
aviva,
no esá la
maneraque parece entender
el señorGutiérrez,sino en
sentido contrario.
Porlo demás, eseacümulo
de líquidos hacia el emuntorio
renal, está
comprobado
porla marcada acción diurélica de
los alcalinos, si bien hay que
hacer algunos distingos en
cuanto álicuarlas arenillas.
{Se
continuará.)
Joaquín Castellanos
Gtarcîà.
La Ciencia y el Arte.
Varias son las causas de los
gravísimos males
quehoy
afligen ánuestra
desventurada clase,
causasque la ocasionan
grandes perjuicios de orden moral y material, y entre ellas
se cuentanla existencia deesos
títulos,
que contanta facili-
— 263 -
dadseadquieren, de herradores de ganado vacuno y castra¬
dores. En todas las profesiones científicas hay títulos auxi¬
liares que lesson enla prácticaindispensables como sucede
en medicina conlos profesores de cirugía menor, en arqui¬
tectura éingenieros con los maestros de obrasy ayudantes, etc., y no había de ser la carrera veterinaria la única que estubiera escluída de estadisposición;pero porlas especiales
circunstancias que la rodean y porla índole particular de su práctica, es la que masdirectamente sufre las consecuencias
de los ilimitados abusos deesta plaga, la quemás consume yabsorbe sin duda, muy especialmente á los profesores es¬
tablecidos enpaíses donde el ganado vacuno constituyeuna de sus principales riquezas.
Los títulos de herradores de ganado vacuno y castradores
nunca molestarían ála clase veterinaria, si aquellos en el ejercicio de supráctica selimitaran esclusívamente á desem¬
peñar lo que sus conocimientos ylicencia les concede, de
acuerdo cpn lo que disponenlas disposiciones vigentes; pero
comoeslas se prestan á diversas
jinterpretaciones,
y es varioel criterio de los encargados de administrar justicia, nos
vemos enmuchos casos imposibilitados de ejercer nuestro derecho, á menos deno querer correr el graveriesgo de sa¬
lir burlados de actos que siempre son desagradables, y
de
funesto efecto ytrascendencia.
Uno de los países dondemás de cercase tocanlos incon¬
venientes y las consecuencias de laexistencia de estos pará¬
sitos, son las provincias vascongadas, donde el ganado bo¬
vino constituye la principal riqueza de la ganadería, no solo
por su número sinoporlaespecial manerade serdesus pue¬
blos, tanto en lo que respectaá sudisposición ycondiciones topográficas del terreno, como álas costumbres de sus mo¬
radores;y una gran parte de la falta de consideración que la sociedad nos dispensa, pfoviene""áno dudarlo de la exis¬
tencia de estos auxiliares con que desgraciadamente conta¬
mos; porque intrusándose enla práctica de laciencia hom¬
bres sin ninguna ilustración ni conocimientos científicos, quien los observa no tiene en cuenta generalmente que se trata de un empírico intruso, de un hombre sinautoridad
— 264 —
moral nimaterial para ejercer,
confundiéndolos lastimosa¬
mente conlos que en los claustros de su colegio
han sacri¬
ficadosujuventud en pos de honroso
título profesional.
Esta comarca es áno dudarlounade las quecuenta mayor número de herradores de ganado vacuno, ysi se tiene pre¬
sente que estos en
general
sonhijos del pais establecidos
ensusrespectivos pueblos, que poseen
el dialecto, circunstancia
indispensable, puesto que en lageneralidad
sedesconoce
casi porcompleto el idioma patrio, y
además fijamos
nuestraatenciónen que el oficio,
la práctica material del herrado, la
adquierenen algun establecimiento
profesional, donde ruti¬
nariamente aprenden áhacer cierta clase de
curaciones,
ve¬remos cuanfácilesla intrusión doestosenlapartecientiflca, puesto que sustítulos les autorizaná tenerun
establecimiento
abierto, y cuan difícilluchar
en contrade ellos
y en contrade la opinión generalmente predispuesta en su
favor, la
que hace una série de tontas éinfundadas consideraciones en contrade los que legítimamente recurrenporlas víaslegales
en reclamación de susjustos derechos.
Uno de los recursos que mas utilidad reporta al profesor establecido, esel herrado, yprecisoes reconocer que
actual¬
menteno nos esposible prescindir de él,por lo
mermadas
que nuestras facultades se encuentranen todo lo querespecta al ejercicio de la profesión en su parteoficial
ycientífica;
pero sí no hay medio de hacer que desaparezcanlos perjuicios
señalados queocasiona unaclase irrespetuosaá
las leyes
yálos derechos de los hombres, sinó conseguimosponer raya á quienes son en parte
la
causade
nuestrodesprestigio moral,
nuestra clase tan agoviada hoy portanto infortunio, se verá precisada, olvidando sus mas rudimentarios
principios do
educación social, á entablar una guerra inicuaen contra
de
todos aquellos que, amparados por leyes injustas y
favori¬
tismos especiales, osan ultrajar á una clase
modesta
yhu¬
milde, si, pero dignapor
muchos
conceptosde
mas respetoyconsideración.
Yo propondría á mis
queridos
compañeroselevar
una res¬petuosay razonada exposición á
los poderes públicos, pi¬
diendo la supresión de titulos do
herradores do ganado
— 265 -
vacuno y castradores,
dejando
solo en nuestra carrera los títulos de veterinario, talcualdispone
el artículo 8 delEegla-
mento vigente de las escuelas veterinarias;pero
desgraciada¬
mente hemos sido y somostanpoco atendidos en todasnues¬
trasjustas reclamaciones, se haapoderado de la generalidad de la clase una apatía tal,ácausa sin duda de tanto desenga¬
ño, quesolamentemeatrevo ásuplicarles muy especialmente
álos
subdelegados
yveterinarios establecidos en provincias, que se encuentran enlascondiciones antes expuestas, quehagan
causa común en este asunto,que se unan cual debenen defensa de sus mas
legítimos
der-echos, y sin tregua ni descanso combatan áuna clase queamenaza esterminar en breve plazo, á los queellos consideran sus mas acervos ene¬migos, á los que son sus superiores en el orden gerárgico
ylegales,esdecir,que no sedén más títulos de herradores ni castradores y los que sohallen en posesión de tal papel se limitenen el ejercicio álas facultades que éste lesconcede.
Perfectamente sabido os de todos, que parael logro de
este fin existe un mal crasísimo en el seno de nuestrapropia clase, causa
influyente
de la mayor parte de nuestras des¬venturas, y es muysensible nolereconozcamos, y sabiéndolo
no procuremos remediarlo; ese odio personal que general¬
mente nos profesamos, esa manera especial de ser de todos nosotros, esa falta de compañerismo y de consideración
nuestra que nos debemos y quejatnasla practicamospudiera
muy bien acabar con nosotros y conel poco prestigio que
nos queda, habiendo sido enmuchos casosla causa de que nuestra profesiónhaya sufrido innumerables decepciones de las que han obtenido el fruto nuestros enemigos; nuestro carácter egoista pornaturaleza, desprecia todo veneficio que
noresponda á nuestro medro personal, ó nosatisfaga nues¬
tras miras particulares, prefiriendoen general ver cumplidos
los deseos de quienes procuranarrebatarnos cuanto de de¬
recho nos corresponde, antes que el bien recaiga en com¬
profesores de quienes nos separan tal vez resentimientos personales, miserias humanas de cuya conducta tocamos todos las mas funestas consecuencias.
Cuando
peligra
la honrra ó la integridad de la patria.— 266 -
cuando en nuestras familias existe algun
individuo
amena¬zado de una próxima
desgracia ó de la
venganzade algun
enemigo, renace en nosotros
el
amornacional, sentimos en
nuestro pecho
enardecerse instintivamente nuestras pasiones
y nos aprestamos
á la defensa
conla fe
yel entusiasmo á
que
obligan
nuestros massagrados deberes; ¿pués por qué
cuando nuestra clase, nuestra
profesión, nuestra familia
seve amenazada de muerte por
todas
partes,nohemos de
unirnos y
defender
nuestrosderechos
que sonlos derechos
de lafamiliayde
la patria?
Guiados de este mismo espíritu y
fundados
enestas mis¬
masrazones, los siete Veterinarios
establecidos,
enesta villa
deBilbao, hoy
emporio de riqueza
ybienestar, proyectamos
poco
ha constituir
unaasociación,
parade este modo conva-
tir áun sin númerodeherradores deque nos
hallamos rodea¬
dos, los cualesmoralmente
han llegado á apoderarse de nos¬
otros, por
la clase de consideraciones
que entodo tiempo se
les ha venido
dispensando, siendo tal el desvarajuste que
reina, que es muy raroel profesor
quepuede permitirse co¬
brarsus honorarios facultativos, á noesponerse á
la pérdida
del parroquiano
del herrado;
eneste estado anormal, critico
y
ridículo,
seredactaron las bases de la asociación fundadas
en los másequitativos
principios de justicia, bases que fueron
aceptadas por
todos
congrandes muestras de satisfacción y
regocijo,
cuando la inesperada muerte de
undignísimo com¬
pañero y
comprofesor, vino á turbar todas nuestras esperan¬
zas;pues
habiendo adquirido
porsorpresa suestablecimiento
uncomprofesor
de fuera de la villa, éste, pretendiendo tal vez
poseer
superiores conocimientos ó fundándose en especiales
circunstancias que
pueden adornarle,
seniega á ingresar en
estaasociación, yen vez
de coadyuvar á la obra magna de
sus compañeros,
viene á desvaratar todos nuestros planes, y
á que
aquellos
quetratábamos de combatir trayéndoles al
terrenolegalyjusto,
vuelvan á adquirir
suinfundada prepon¬
derancia en desprestigio
de la clase
engeneral, hace que
esta asociación tenga que
arrastrar
unavida lánguida y
de inicua guerra,
sin poder conseguir el principal fin que se
propuso.
— 267 —
¡A
cuantas consideraciones se presta nuestra conducta entales casos! ¡cuan acerbas censuras debieran hacerse públi¬
camente de ciertos actos!; peroel mal debe ser de origen y sabemosreconocerlo, el hombre cuando abrazaunaprofesión
se las promete tan felices como cuando cumple con la ley
social del matrimonio, y enesta como enaquella no le queda
más recurso que sobrellevar con calma y resignación la
- suerte que el destino le tenía reservada.
Isidoro Leon.
Profesional.
CONFOllMES EN UN TODO.
La conducta que larevista Guiadel Veterinario Prác¬
tico viene observando desde su apariciónen el esládio de la prensa, no puede ser mas laudable; el programa que su ilustrado directorpusiera al frente de ella,nosolamente vése cumplido en todas sus partes, sino que ha superado á las
más halagüeñas esperanzas. Tan importante revista no sólo
seocupa en dilucidar árduas cuestiones científicas, exten¬
diendo por doquier la resplandorosa luz de la ciencia, sino tampoco se olvida de aquello que atañeal bienestar delpro¬
fesor, procurando elevarle á la altura áque es merecedor, y al hacerlo asi causa un bien, ademásqueá la olvidadaprofe¬
siónveterinaria,ála sociedadentera,pues quelas reformas y los beneficios que aquella consiga han de redundar ultima-
menteenprohecho de esta. Digna es portanto yacreedora de gratitud tan importante revistaytan ilustrado director.
Lo que mas llama la atención, y por ello es digno de ala¬
banzas, es el tino conque siempre procede encuestiones de¬
licadas do suyo y en lasque los pareceres denuestros pro¬
hombres no andan muy acordes; separado de rencillas per¬
sonales,y queriendo, en vez de las luchas y divisiones, la
union de todos, no lleva otro norte que el adelanto científico
— 268 —
y
el bien profesional, cosas ambas fáciles de obtener por
medio de laasociación.
El artículo que con
el epígrafe «Base de la regeneración
delaVeterinaria en España,»
publicó el distinguido director
en el último númerode esta
publicación, más
queinspirado
por un
solo hombre
pareceel lamento de la clase; la correcta
y
castiza pluma del Sr. Guerricabeitia ha expuesto de una
manera terminante ycomo
él solos abe hacerlo, nuestros ma¬
les, sus causas y
los remedios
quepodrían ponérseles. Todo
Veterinario amante dela profesión que
le haya leído no habrá
podido menos
de esclamar. ¡Guanta verdad! pero despues
de terminada su lectura, la
dada ha de haberse apoderado
de sualma, y
sumido
en amargas ydesconsoladoras refle¬
xiones,estoy
segurísimo
queha de haberse dicho para sus
adentros: «Si, el señor
Guerricabeitia lleva razón; empero ¿y
la apatía de
la clase?
yesaindiferencia glacial con que se
miran las másimportantes
cuestiones?
yesas escisiones que
existen enla familia
veterinaria?»
INlasdigo yo
¿el estado actual de las cosas no es bien triste
para
los veterinarios españoles? Si miramos en derredor
vemos no más que un amargo
presente
yun sombrío porve¬
nir;parece como que
todas las demás clases se han puesto
en nuestra contra, con su
indiferencia
unas, consu envidia
otras para
arrebatarnos aquello
quees nuestro y sólo nues¬
tro;
¿podemos
porlo tanto esperar algo beneficioso de fuera?
No, nuestros
males
seencuentran dentro de nosotros, y de
nosotros debe partir
el esfuerzo. Mirad veterinarios, que si
un momentomás persistimosen
continuar
en esestatuquo en
que nos
hallamos, más
nosvaliera vestir de luto nuestros pe¬
riódicos, cerrarnuestras
escuelas,
quemarnuestros títulos y prorrumpir: la veterinaria Española ha muerto asesinada por
sus mismoshijos, por no
verla deshonrada.
Puesqué
¿cabe
mayordeshonra para una profesión, que
sevea malquistapor
todo el mundo, que sus mismos hijos
la escarnien, sacando á
relucir
unosá otros
susfaltas y que
sushermanos mas afines la
arrebaten todo aquello que mejor
tiene hasta
dejarla casi inútil? Si
undía estubo reducida la
veterinaria áser unarte yá curar
empíricamente una enfer-
— 2G9 —
medad, creo no es'á
lejano
otro día, en que la Españolavuelva á ser lo mismo; y no ha de ser seguramente porque
se halle tanatrasada quesus individuos nomarchen altanto de la ciencia moderna,sinó porque lesha de ser imposible
vivir más y con el desconsuelo del
hijo
que deja á su madre tendrá que abandonarla para dedicarse á otras cosas que cubran susimperiosasnecesidades.Esto está á punto de suceder al final de este siglo del progreso, cuando la veterinaria extrangera seencuentra hon¬
rada y honrando á sns naciones y en muchas ocasiones á la cabeza de las demás ciencias, en una palabra, cuando las necesidades deuna gran civilizacióny de uncontinua¬
do progreso nos hacen que seamos más necesarios ymás precisos si ambas cosas han de continuarsu marcha cre¬
ciente.
Luego, si ya no per amor profesional,por amor pátrio; en manera alguna debemos permitirque la española veterinaria
mueray que la venidera generaciónnos maldiga,pornohaber sabido conservar legado tan precioso. Al efecto, la solución que mi querido amigo Sr. Guerricabeitiapropone, de mandar
uno ó dos representantes nuestros á la Cámara popular, no
puede serni mas beneficiosa enseguros resultados, nimas
factible, y á conseguirlo deben tendernuestras fuerzas.
Es necesario que la prensa profesional toda, acoja la idea
como buena y que discuta la manera de llevarla á cabo;
para ello deben todos olvidarse de cuestiones personales, de odios y rencores y no mirar nada más que el bien general, preferiblesiempre al particular de una personalidad, ó de
una publicación; obras ybuenas intenciones, y no palabras
sonlas que hacen falta, nonos
baya
ásuceder lo desiempre:mucho cacarear,formar ilusiones en la clase yvenir
luego
elmásespantoso desengaño, y conste que cada desengaño es una herida de muerte que seinfiere á la profesión. Si otras
veces se ha tratado de haceresto mismo y se obtuvo la de¬
rrota, fué porque no se marchó unidos, lo mismo que nos sucedería
hoy
en el mismo caso; luego unirnos es lo que debemos primero, que todos en un bien disciplinado y com¬pacto grupo,podríamos hacer valer nuestros derechos en
— 270 —
todas partesy
¡qué días más felices esperarían á la veterinaria
de esta noble
nación!
K1modode llevar á
cabo esta unión debe discutirse y si
las demás
publicaciones
acogenla idea, me atrevería en otro
articuloá exponer
mi
parecersobre este punto.
Antonio L.y I.ópez.
Fuentelaeneina.
El Bicromato de potasa;
sus
EFECTOS SOBRELA ECONOMÍA (1).
Las numerosas
aplicaciones
quehe hecho del bicromato
depotasa me
han permitido descubrir, en sus efectos sobre
la economía,
propiedades
que nome parecen haber sido
señaladas.
Mr.Wurty,ensu
química médica, dice que el ácido crómi¬
co y sus
combinaciones con la potasa, son tóxicas y que
debencolocarseenla
clase de los venenos irritantes.
Ims efectos del bicromato
de potasa
enlos animales son
poco
conocidos. Los
quehan sido comprobados después de
las
experiencias dirijidas por Mr. St. Cyr sobre caballos, no
son losmismosque
los
que yohe observado. Según este dis¬
tinguido profesor de la Escuela Veterinaria de Lyon, el bicro¬
matode potasa,
administrado al interior á la doris de 30
gramos,
produce
unainflamación intestinal mortal. Adminis¬
trado
gradualmente al contrario, principiando por la dosis de
5 gramos y
aumentando hasta la de 80 gramos, ningún efecto
deintoxicaciónse produce.
El intestino se abitua á ello y el
animalnoparece
indisponerse
por suuso.
-Mr. Tabourindice haber
obtenido los mismos resultados
en algunas
experiencias
queél ha hecho sin que jamás haya
comprobado diarrea.
Mis observaciones sobre
los efectos de este medicamento
enel caballo y en
el buey particularmente, no me permiten
aceptar como
completos los resultados obtenidos por aque¬
llos doseminentes
profesores.
(1) Véaseel número 13 página 183.
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Sería útil que fuesen emprendidas numerosasexperiencias sobre nuestras dos principales especies domésticas áfin de descubrir todo lo que queda por conocer del bicromatode potasa. Preciso es, en efecto, fijarse completamente sobre
estepunto, puesel menor descuido en la dosis y lasprecau¬
ciones átomar para la aplicación,puede producir cicatrices
é intoxicaciones mortales.
En las escuelas veterinarias es sobre todo donde pueden emprenderse estos experimentos. Por mi parte no puedo hacer otra cosa sino exponer lo que mis observaciones prácticas me hanhecho descubrir. Estandoasi abierta lavia, los veterinarios por su parte, deben aprovechar cuantas ocasiones se les ofrezca para estudiar los efectos del bicro¬
mato de potasa, y, anotando exactamente los diversos resul¬
tadosobtenidos, podremos llegar rápidamente áconocer, de
una maneracompleta, estemedicamento, que está llamado,
creo yo, ájugar un gran papelenla medicina veterinaria.
Como lohablamos indicado ennuestroprecedente articulo sobre el esfuerzo delgrasset, los efectosderivativos del bi¬
cromato depotasason desde
luego
secundarios. ¿De dónde provienen, pues, sus propiedades particularmente curativas de las dilataciones sinoviales? Las lesiones necroscópicasnosindican á menudo completamente.
Como los efectos especialesque este compuesto químico produce sobre la economiason casi desconocidos en los ru¬
miantes y muyincompletamenteen los caballos, voy á expo¬
ner, entodos sus detalles, los que he tenido ocasiónde ob¬
servar.
Primeraobservación.—En el mesde Octubre de 1875, una
vaca gascon garonesa, de edad de 6 años, púsose coja de un miembroposterior. Se ha peleadocon otra en unprado muy inclinado. Su posición porlaparte
baja le
obligaá hacer vi¬gorosos esfuerzos para norecular, concluyendo por ponerse porarriba. Al dia siguientesela conoció la cojera.
Es tanpronunciada esta que apenas sehace elapoyo. De
bajo
de la articulación delgrasset, en la parte externa, existeunatumefacción del volúmen de un huevo de pava, caliente ydolorosa. Los músculos de esta regiónestán tumefactados.
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La capsula
sinovia! sobresale
pordebajo de la rólula en el
hueco ó canal que he
señalado
enmi artículo sobre el es¬
fuerzo del Grasset, el apetito y
la rumia
se conservan.Un
poco de fiebre
de reacción \
Estos síntomas indicanbienunaartritisy
sinovitis fémoro-
tibial,acompañada de
desgarraduras tendinosas
ydel mús¬
culo ílecsor del metatarso.
Sangria.
Al rededor de la articulación, fuerte estopada
embebida constantemente de aguafría
durante seis días. Me¬
dia ración. Bebidas tibias. Mantas de lana.Tal fué
la terapéu¬
tica del principio.
Estetratamientosólo pareció
producir ligera depresión de
tumefacción sin disminución de la cojera.
Hice reemplazar
por
fricciones de aceite de beleño
yeste
porlinimentos re¬
solutivos. El dolor se amenguó otra vez unpoco,peronunca
lacojera.
Unaquincena
de días después del principio del mal, juz¬
gué que era
llegado el momento de aplicar la pomada de bi¬
cromato de potasa, á
la dósis de
4 gramosde ésta, sobre la
parte externa
de la región enferma. Dos días después la co¬
jera
estaba todavía
pocomás ó
menoslo mismo,
ybien que
la fricción fuese insuficiente, ó que el
animal hubiórase
echado sobre la parte enferma,
dejando
unaparte de la
po¬mada, ésta nopareció
haber producido el efecto necesario.
{Se
continuará.)
I. GuERRtCABEITtA.
Noticias.
Nuestro distinguido amigo y
asiduo colaborador de esta
Eevista D. Isidoro Leon, ha sido nombrado
subdelegado de
sanidad é inspector
de los muelles de esta villa
pordefun¬
cióndel que
los desempeñaba.
Labasta ilustración del Sr. León, esbien conocidapara que nosotros nos
detengamos
.enhacer
suapologia
ypor
ellono dudamos que
los importantes
cargos quele han sido
conferidos tienen dignísimo representante.