Año IL SO de Mayo de 1890, Niîm. 14
GUÍA
DEL VETERINARIO PRÁCTICO
Exómetra.
(CoDclusióii)
Tratamiento.—Mr. Guittard nos dice en la
página 134 de
esta revista que
él jamás ha ordenado tratamiento medicinal después de la reducción, ni ha practicado inyecciones. Con
frecuencianos hemos vistoprecisados á recurrir á la terapéu¬
tica en casosde exómetra, en
los
quepracticamos sangrías
más ó menos
copiosas, siempre
queel animal
entratamiento
seade robusta constitución y
la edad, temperamento, estado
de carnes óalguna afección crónica
nola proscriban. Al
mismotiempo hacemos sostener
unarepercusión
pormedio
deun sacomojado
enla región lombo
sacra,poniendo previa¬
mente unacarga
de arcilla
yvinagre,
con encargode mojar
el saco con frecuencia. Si los esfuerzos
expulsivos
sonalgo intensos, mandamos lavativas emolientes anodinas, siempre
con buen éxito.
Cuando el
órgano ha sido inflamado;
conobjeto de evitar
su terminación por gangrena,
término fatal
yfrecuente
enel caso que nos ocupa,
hacemos
usode las inyecciones de
agua
fenicada.
En Marzo de 1889 en un caserío distante 11 kilómetros de esta
villa,
unaficionado labriego de la localidad hizo la
reducción de la matriz invertidaen una vaca de 3 años, co-— 210 -
siéndole lavulva con
puntos de sutura; al día siguiente vol¬
vió á invertirse y
repitió el aldeano la misma operación de la
víspera;
pero comoá los doce días
nocesaban los esfuerzos
y
la
vaca nocomía, temiendo
sumuerte me avisaron. A mi llegada la traían á la enferma,
unotirando
conun ramal
por delante yotro aguijoneándola
pordetrás trotando por las
estradas,
conobjeto de distraer los esfuerzos expulsivos,
pues
tan pronto
comoparaban se echaba la vaca para forzar
y
temían volviese á romper la sutura. Después de soltar los
puntos procedí á reconocer el conducto vaginal y el útero.
Este
órgano
sehallaba indurado, frío de
uncolor lívido;
sobresalíaen los esfuerzos
hasta la vulva, arrojando á la
vezunas materias
puriformes
muyfétidas; el animal andaba
va¬cilante, los ojos
ylos ijares
muyundidos, diarrea colicuativa
y
félida.el pulso débil, acelerado y apenas perceptible, el pelo
erizado,
enfin, todo venía anunciando
unadescomposición pútrida
yla muerte. Aunque con pocas esperanzas de con¬
seguir
unéxito feliz, prescribí administración del cocimiento
de
genciana pulverizada á
onza porlitro de agua 2 litros,
vino un
litro, amoniaco líquido 15
gramos;esta dósis
erarepetida tres
vecesal día, dándole además inyecciones de
agua
fenicada al 4
porciento, cuatro
veces pordía, y lava¬
tivas de la misma
naturaleza; al
tercerdía de mi primera
visita
pasé á
verá la enferma
y se medijo
queejecutaba
más esfuerzos que nunca en
cuanto
susextin.guidas fuerzas permitían,
quela creían algo más aliviada, más alegre y
quetomaba algunos trozos de torta de maíz, aún cuando ape¬
nas se
podía levantar sin auxilio de
personas.Bien barnizado
de aceite
introduje la
mano enla vajina,
puesal útero ya no
era
posible
pasar, yagarré á
un cuerposuelto que podía
decirseeran
secundinas, si bien
eramás áspero
queéstas,
el cual cuerpo se
prolongaba al útero; tiré
consuavidad,
dando movimientos de torsión á
ambos lados
ysobrevino
sin gran
dificultad pesando el todo 3.400 gramos. Este cuer¬
po era
la membrana mucosa que tapiza el interior de la cavi¬
dad
útero-vaginal mortificada, la cual había sido asiento de
violenta inflamación á causa
sin duda de los malos trata¬
mientos,
yestaba engrosada de
una manerata!, que su espe-
— 211 —
sor en
algunos puntos media
uncentímetro
yaún más. Se
continúa con el mismo tratamiento.
A lostres días de esta
visita,
sestade mi primera, fui á
ver¬la y
encontré á la
vacade pies
conaire alegre; mira
concierta
viveza cuandoentro porla puerta del establo;
se meanuncia
con
regocijo
que yarumia,
quela diarrea ha desaparecido
y quepide de
comer; quedesde mi última visita
noha ejecuta¬
do esfuerzos
expulsivos,
quetambién le ha venido la leche
aunque nomucho siquiera
parala cria. Viendo
quela
vaca habla entrado en convalescènciamedespedí ordenando
unrégimen adecuado de alimentación
yde higiene, reduciendo
lasinyecciones á
una pordía
con encargode suprimir toda
otra medicación
Y aquella á los 5 ó 6 días.
En vista deestosresultados y
otros varios
casos que pu¬diéramos citar si no fuera por no
hacer interminable
estearticulo,
nosinclinamos
á creer, quelos
casosde
muerte por inversión de la matriz no deben ya sertan frecuentes
como antessucedía,
quela antisepsia, lo mismo
que enlas heridas
de lapiel, obra
enlas
mucosasaccesibles
conlas cuales
se pone encontacto
como enla coriza
órinitis crónica, afta
de la voca óGlosopeda,
etc.,etc.
Apesar de los efectos nocivos
que causanlos mercuriales
administrados alganado
vacuno,se nosha manifestado
poralgún aficionado,
queha hecho
usodel bicloruro de
mercurioen
inyecciones á la vagina,
en casosde
nosecundinción
enla
vaca, con
éxito:
nohemos empleado este agente
eninyecciones
enestos
animales,
porel temor de
unaintoxicación,
pero en vista de las afirmaciones de la personaá quien
nosreferimos,
no
dejaremos de esperimentar
enla primera ocasión
que senos
presente.
I. Gueeeicabeitia
Lesiones Orgánicas.
El
organismo animal,
esacompleja máquina, de cuya
com¬posición
yfuncionamiento se ocupa la ciencia Veterinaria,
se halla constantemente
expuesto á alteraciones
que por su índole son capacesde ocasionar trastornos
yperturbaciones
de
grandísima importancia;
peroesta ciencia tan basta en
conocimientos y cuyavariedad
estan grande por ocuparse
de distintasespecies animales, entre los cuales existen dife¬
rencias muy
notables
en suorganización considerada bajo el
punto de vista anotómico
yfisiológico, se ve imposibilitada á
cada paso
de poder apreciar ciertas enfermedades de órganos
esencialísimos ála
vida,
porlas especiales circunstancias
en que sepractica.
Todos sabemos por
experiencia los inconvenientes
con queen la
práctica tenemos
queluchar
parapoder Diagnosticar
y tratar afecciones que por sunaturaleza deben
serobjeto de
unaasidua
observación, acompañada de datos
quegeneral¬
mentenos son difíciles de
adquirir;
pero noobstante, tenemos
ocasión deveralguna
vez enel ejercicio de nuestra profe¬
sión,esas
lesiones tan frecuentes
enla especie humana,
cuyos estudiospatológicos
son muy raros enlos animales domés¬
ticos y en
la generalidad de los
casospasan sin que se haya sospechado durante la vida
suexistencia.
Uno de los
aparatos orgánicos más importantes
ymás
ex¬puesto á alteraciones grandísimas, es el aparato circulatorio
cuyo
motor digámoslo así,
sehalla
en esecentro llamado co¬
razón, esa
viscera potente
yrobusta
queimpulsa
contanto vigor la
sangre portodos los ámbitos del cuerpo,
ylas alte¬
raciones de este
órgano tan esencial á la vida,
nosvemosim¬
posibilitados de estudiar
ymucho más de establecer Diag¬
nósticos
diferenciales
entre suspropias lesiones
ylas de
esas válvulas que
pudieran llamarse reguladoras del torrente
- 213 -
circulatorio, precisamente
porlas consideraciones
antes in¬dicadas; sabido
es queestosestados patológicos encierran
suma
gravedad
y queante ellos
esgeneralmente impotente
la
ciencia,
pero unavez bienDiagnosticados, podria el
pro¬fesor
emplear los indicados
tratamientosqueporlo
menosmi-tigarian el cuadro sintomatológico
yprolongarían algún tanto
la existencia delenfermo.Un hecho
práctico
querecientemente
he tenido ocasión deobservar,
voyá permitirme
referir á miscomprofesores,
por
considerarlo
dealgún interés; sentiré
nopoderlo describir
con minuciosos
detalles,
peroexpondré aquellos
quemepa¬recieron observaren el curso de la
enfermedad,
con toda la claridadposible,
aunque entreellos
parezcanotarsealgo de
anómalo éirregular.
Se trata de una mula destinada al tiro
pesado, de buena
1 conslitución y
temperamento,
y unos onceaños deedad,
quesus dueños hacía
tiempo la observaban fatigarse
con sümafacilidad, hasta
el extremode verseimposibilitados
de des¬tinarlaá
ningún servicio,
llamándolesla atención el queesto
no fuera
constante;
pueshabla
días queejecutaba
sus tra¬bajos
con enteraregularidad,
yotros
queal
menor movi¬miento, al ejercicio
menos violentoparecía axíisiarse;
porlo
demás el animal comíabien,
su estado de carnes era bueno yaparentaba
uncompleto estado de salud;
nodejó de intere¬
sarmeesta
relación,
llamándomela atención doblemente el hecho de quesegún el criado
quela guiaba, hacia
pocotiempo
se vió
precisado
ádesengancharla del
carro,debido
á que el animal noquería ó
nopodía dar
un pasosin
quesupiera
á que
atribuirlo,
observando queal
pocorato después
se en¬contraba como si nada la hubiera ocurrido;conestos antece¬
dentes
pasé á
verla enferma,
encontrándola conalgo de dis¬
nea, pero
comiendo perfectamente; la hize
un minucioso re¬conocimiento del
aparato respiratorio,
y nopude
notar por lapercusión,
más quela macidcz propia
enla región del
co.razóny enuna extensión
correspondiente al volúmen
ordina¬rio de este
órgano, observando
porla auscultación
un ruido de rocepocoperceptible á la entrada
ysalida de la
sangreenlas aurículas y
veniriculos, ruido
quecorrespondía perfec-
- 214 —
lamentecon el
cistole
ydiastole del mismo; en vista de esto pulsé al animal,
ypude apercibirme de que de tarde en tarde
había
alguna irregularidad
enel pulso acompañada de inter¬
mitencias poco
perceptibles, siendo este lleno y algo frecuen¬
te;no me
atreví
enaquel momento á establecer un dignástico
diferencial de la
enfermedad,
pormás
que no eradudoso el
creer setrataba deuna
lesión al corazón ó á alguna de
susválvulas,
perosi
mepermití hacer
unpronóstico fatal y de
próximo desenlace, comunicándoselo asi á los dueños y pro¬
poniéndoles el tratamiento indicado en estos casos á pesar de
creer noobtendríamos
resultado alguno positivo.
Enterados estos de mi
opinión, resolvieron
nohacer gastos
enuna
enfermedad
quenada iban á conseguir, y casi se de¬
cidieron ásacrificar la
mula, cuando sabedores del deseo
que yotenia de seguir paso á paso el curso de la enfermedad,
resolvierontenerla hasta que
falleciera; desde entonces visité
diariamenteel
animal,
ycada día iban acentuándose más los
síntomas,
empezando á los ocho ó nueve días á hacerse di¬
fícil la circulación en los extremos,
presentándose
enellos
inflamaciones edematosas y muy
especialmente en las extre¬
midades
abdominales; á los veinte días
yael pulso
seha¬
bía
deprimido notablemente, las intermitencias eran muy fre¬
cuentes,
la disnea intensa,
y porla auscultación
seobserva¬
banruidos muy
pronunciados á la entrada y salida de la san¬
gre en
las auriculas
yventrículos, muriendo á los veinticuatro
días en medio de
largos
yhorribles sufrimientos.
Inmediatamente
practiqué la autopsia cadavérica y me sor¬
prendió sobre
manera noencontrar alteración notable en el
corazón, pues su
volumen nada tenía de extraordinario, á sí
como suscavidades ni el grosor
de
susparedes, pero si vi
que
las válvulas aurículo-ventriculares y particularmente la
mitral,
sehallaban puede decirse hipertrofiadas, habiendo
adquirido esta
un grosorextraordinario y la consistencia
deun
fibro-cartílago.
En vista de estos caracteres y
de los ruidos anormales
queen
vida había observado en el corazón, me convencí que
setratabadeuna
insuficiencia valvular,
perosiempre creí que
— 215 —
estaría
acompañada de
unahipertrofia de este órgano, más
ó menos intensa.
A
grandes
rasgoshe trazado
yexpuesto á la considera¬
ción de mis
comprofesores este curioso hecho,
quelo
creodigno de tenerlo presente
enel
cursode
nuestrapráctica, á
fin deno sufrir lamentables errores deDiagnóstico,
y como consecuencialógica, decepciones
queafectan moralmente al profesor,
ymaterialmente á
sucrédito
yhonra profesional.
Isidoro Leon.
La Glosopeda.
sus TR.*iTAMlENTOS POR LOS
ANTISÉPTICOS.
Establecido en un
pueblo de cañada
pordonde
pasa no pocoganado lanar
ycabrio trashumante desde Andalucía
á las sierras deestaprovincia (Guadalajara),
yá las de Soria,
he tenido ocasión de observar ytratar bastantes
casosde
lo quellaman los pastores mal de pezuñas
y que no esotra
co¬saque
la Glosopeda, ó fiebre afto uingular.
Desde el
primer
momento yhaciendo
casoomiso de los astringentes
ycateréticos
tanusados
porlos antiguos, pensé
en que
la asepsia
yantisépsia habían de producir buenos
re¬sultados en la curación de esteproceso que
tan lentamente
ycon tanto
trabajo
seconseguía
ylos resultados han superado
álas esperanzas.
No necesité para
ello de los consejos de ningún doctor extranjero
quedespués de todo
noserian
nuevos, pues que yael Sr. Gallego
nosdice
que en1879 usaba D. Máximo Gu¬
tiérrez el agua
fenicada
enel tratamiento de
estaafección;
mas escondición
española, alabar lo forastero
yolvidarse
de lo que poseemos.
Comono esmi ánimo describir este proceso, por ser
de
I
- 216 -
todos bien conocido y
tampoco deseo
serextenso me limita¬
ré áexponer
el tratamiento
pormí seguido en la forma singu¬
lar que
ha sido
pormí la tratada en las especies ovis y capris.
Empiezo
porlabar bien la parte y hago intrudueir al ani¬
mal el
pie
en unrecipiente donde existe una disolución de
sublimado al unopor
mil, así lo tengo
porespacio de diez
minutos,
una vezfuera, aplico
unasplanehuelitas de estopas
enla
región interdigital impregnadas de la anterior solución
y
todo lo vendo, teniendo
muybuen cuidado de remojar el
apósito dos
vecesal día; renuevo la cura todos los días y la
curaciónno se
deja
esperar pormucho tiempo.
No he tenido ocasión de observar esta
afección
enel
ga¬nadovacuno, pero no
dudo
quelos resultados habían de ser
idénticospuesto
que setrata de la misma enfermedad; de
todos modos me
permitiré
rogará mis compañeros nos den
á conocer susensayos.
Sí'me
preguntáran mis amados lectores en qué consiste
la fiebre afto
ungular
ycómo
severifica
sugénesis, les con¬
testaría
francamente,
nolo sé:
y creohacer
enesto mal, pues
que mecostaría
muy pocotrabajo inventar por hoy un mi¬
crobio, ponerle
unnombre, tal
comoel bacterium glosopeda López,
y conesto
medaría mucho bombo y me adelantaría
á
algún sabio extranjero,
quesi
ya no selo ha encontrado se¬
guramente ha de estarlo buscando:
porotra parte el excesivo
sueldo que como
inspector de
carnesdisfruto no me permite
el
lujo de
comprar unmicroscopio, así
esque si hay algún burgués entre vosotros
ysois tan felices que podáis manejar
el antedicho instrumento, apresuraos
á
cazaral microbio glosopedi
yvuestra será la gloria.
Otra cuestión por
demás importante
es,si la carne de un glosopédico debe toda desecharse del consumo ó por el con¬
trario sidebe
aprovecharse algo
y conqué condiciones.
Vuestra también
quiero
seala gloria
y yaveis si es explén-
dido vuestro
compañero.
López.
Fuentelencina.
- 217 -
Del esfuerzo de la habilla,
GRASSETDE LOS
FRANCESES^
EX LOS GRANDESRUMIANTES.(Continuación).
VIU.
Si hemos
preferido
paraesta enfermedad
la denominación deesfuerzo del grasset,
essobre
todo para noconfundirla
con otra afección articular que sele
pareceenteramente
y queesde naturaleza reumática. Lascausas que
producen
ésta no soncompletamente las mismas
y pasanla
mayorparte de
las vecesdesapercibidas. Se presenta sobre todo
en lasvacasalgunos
mesesdespués del parto. Mr. Eossignol de Melun, dice,
quela
mayorparte del tiempo deriva de
una afección del útero y queá
veces se muestra á consecuencia de la en¬teritis ó de la fiebre añosa. En 1881
presenté á la
sociedad veterinariapráctica, sobre
la sinovitisfémoro-tibio-rotuliana,
una memoria que
fué discutida
enuna de sus sesiones. La discusión versó sobre la afeccióndesignada bajo el nombre
degota ó artritis reumática,
cuyaetiología
esabsolutamente
diferente de la delesfuerzo del grasset del cual
tratamos so¬lamente. Se recomendó de unmodo
especial,
enel
caso degota, las fricciones
deácido sulfúrico á las cuales se recurregeneralmente
enlaBrie,
yMr. Loyer añadió
que este trata¬miento externo debía
completarse
porotrointerno compuesto
de sub-fosfato de cal mezclado con sal marina que sele ad¬
ministracon salvado.
Pero en el esfuerzo de
grasset
quellamaba
yo enaquella
artritis y
simovitis fémoro-tíbio-rotuliana,
esfuerzo que compruebo
yoalgunas
vecesenla
articulación de larodilla, las
cosas desde
luego
sondiferentes;
se encuentra lo mismo enel
buey
queenla
vaca,en el caballo como enla yegua;resulta
siempre de
unesfuerzo
violento yjamás
essintomático.
Los síntomas locales son los mismos enlos dos casos, peroel
— 21S -
esfuerzo
queda localizado mientras que la afección gotosa
pasa
á menudo de una articulación á la otra, del grasset dere¬
choal
izquierdo, etc. El apetito disminuye, se hace caprichoso
en esteúltimo caso,
mientras
semantiene en el primero á
menos que
haya fiebre de reacción, en los casos más graves;
el
enflaquecimiento
nosobreviene sino después de algunos
meses de
sufrimientos cuando
no secombate el mal con
éxito. En
fin, el ácido sulfúrico, eficaz en la artritis gotosa,
deja de serlo en la mayor parte de los casos de esfuerzo del
grasset,
porquees absolutamente imposible hacer desaparecer
la dilatación
sinovial
queacompaña siempre á la enfer¬
medad; mientras
queel bicromato de potasa, por sus efectos
especiales,
procuraresultados curativos constantes en el es¬
fuerzocomo en
la gota.
IX
Las indicaciones á
llenar
enel tratamiento del esfuerzo
del
grasset
sededucen fácilmente de la exposición que pre¬
cede.
Cuandola
inflamación
esfuerte
y quelos síntomas de ar¬
tritissemanifiestan,se
combate esta
porcompresas aplica¬
das frecuentementecon
substancias frías tales como el agua
salada yvinagre,
aguasaturnada, hielo cuando el mal se pre¬
sentaeninvierno,
duchas
conla geringa ó con la bomba, ó
bien
irrigaciones continuas por medio de un depósito de
agua y un
tubo de eautchú. Algunos días después se dan fric¬
cionesde agua
sedativa, de aguardiente alcanforado, de lini¬
mento
amoniacal,
etc.Nunca deben emplearse los vegigato-
rios áfin denoalterar
la piel, destruir la epidermis, sin que
sehiciera
peligroso emplear enseguida el bicromato de pota¬
sa.Se
practica algunas veces la sangría cuando la inflamación
esdemasiado violentay
hay fiebre de reacción.
Después de ocho ó quince días de este tratamiento que
casi nunca da
buen resultado ni desaparece la claudicación!
esinútil
recurrir
álos derivativos más activos que siempre se
muestranineficaces, en
este
casoel único agente curativo es
el bicromato
de potasa
queyoaplico en forma de pomada
según la forma siguiente:
- 219 —
Bicromato de
potasa. 4
gramos.Axungia (manteca).... 30
gramos.En casosordinarios sedauna sola fricción sobre la
parte
externa,anterior
é interna delgrasset (babilla) empleando
los 30 gramos
de pomada. Cuando el mal
esmás intenso
se haceunafricción desdeluego sobre la parte externa de la región rotulina
y se reservala parte interna
para unasegunda aplicación, si
unaquincena de días después, la pri¬
mera noha
producido efecto producente.
Si los animalesno sefrotan ni se lamen el
pelo, vuelve á
crecer casi
completamente
yel medicamento
nodeja señales apreciables. Puede
no serasí si la dósis arriba indicada
ex¬cede ó bien si la
superficie friccionada
es menor; esta su¬perficie debe
serpróximamente de doce centímetros de radío.
Nunca deben hacerse dos
aplicaciones sucesivas de bicro¬
matode
potasa sobre la misma parte áun cuando fuese
con 2 ó 3 días de intervalo. Lapiel irritada
porla primera aplica¬
ción, permitiría
unaabsorción rápida del bicromato de la
se¬gunda,
yproduciría inevitablemente
unaintoxicación
con frecuenciamortal. La dósis arriba indicada es suficiente paraproducir el efecto deseado. Si
sela eleva solamente
á 5 gra¬mos
produciría síntomas generales ligeros
ypérdida de
ape¬tito. Es
prudente hacer la fricción
unomismo
áfin de distri¬
buir la
pomada
muyigualmente sobre toda la extensión in¬
dicada y para
friccionar hasta el grado suficiente.
El animal
seguidamente debe
ponerse enla imposibilidad
de lamerse é
impedir
queeche sobre el miembro enfermo
á fin de queel medicamento
noquede
enparte sobre la
cama.Esta
preparación debe durar lo
menosdos días.
Para elcaballo la
aplicación del medicamento
sehace de la
mismamanera,pero nodebe contener la pomada más
que1
gramo
de bicromato de potasa
paralos caballos de piel fina,
dosen otros,podiendo extenderse aún hasta
tres gramos en los de grantamaño
que no setema sobrepasar.
Cuandosetratadeunaartritis ó sinovitis
reumática, el bi¬
cromatode
potasa produce también efectos excelentes; debe
emplearse de seguida sin hacerle preceder tratamiento anti-
flogisto del cual hemos hablado. Pero
enestecaso esnecesario
- 220 -
administraruntratamiento
general tal
comoel subfosfato de
cal y
la sal marina recomendadas por M. Loyer; ó bien el sali-
eilato desosa.Nunca he
esperimentado estas substancias. Mas
estaúltima es deun
precio talmente elevado
quelo más fre¬
cuenteserá
imposible recetar. Es preciso, pués, atenerse á los
dos
primeros.
Entodos los casos es
indispensable
ponerel miembro en¬
fermoenlascondiciones de reposo
más absoluto. El animal
en
ninguna circunstancia debe salir de
suplaza antes de la
cesación
completa de la cojera,
esnecesario desaparecer la
inclinación del suelo y
quitar el escabel
paraque, estando
asíel animal en una
posición exactamente horizontal, el peso
del cuerpo no se carguesobre el tercio posl.erior. Es preciso
además que
la plaza
seabastante espaciosa para que el en¬
fermo se levante con facilidad sin molestiaypara no apoyar másde lo necesario sobrela
parte
quesufre.
El animal debe ponerse en
el trabajo de
una manerapro¬
gresiva. Con todas estas precauciones
seobtendrá una cura¬
ción
rápida
y seevitarán las recidivas.
En los números que
sigan, haremos
conocerlos efectos te¬
rapéuticos
ytcxicológicos del bicromato de potasa sin los
cualesno
puede darse cuenta de
suacción curativa.
J. Guiïtard.
Difusión y profilaxis de la tuberculosis
pou el
13i-. dci-ico osellotti.
Ayudante de la Escuela de Veterinaria de Turin.
(Conclusión)
Así,
pues, porlo
querespecta á la infección
porel aliento
y
el polvo,
quepueden infectar el aire
querespiramos, la cosa
— 221 -
no es
insoluble,
nonecesitandomás quobuena voluntad
y nodespreciar cualquier pequeño detalle
queno merecela
pena, yel vulgo así cumpliría cuando
sepersuada de
queasi
se salva de unaenfermedadfatal,
costando bien poco procurar el remedio queevite los cuidados del
médico ydel farmacéu¬
tico enla enfermedad que no
perdona.
No parece
haber otro punto esencial de consideración
enel tema que
desenvuelvo;
no creoquehaya
casode
ocuparse de la diarrea de la tuberculosisintestinal,
pues me parece difícil quepueda
ser causade la difusión tuberculosa;
en todo caso, serásiempre fácil de prevenir
conla aplicación de las simples reglas de policía doméstica
quetodo médico debe prescribir.
No meresta más que
reasumir, formulando las
conclusio¬nes,que
someto á todas las competencias, especialmente
ála
Sociedad deHigiene,
sudiscusión
ytransmitirlas al Ministe¬
rio del Interior y
á la Dirección de Sanidad pública del Reino,
áfin de que
eficazmente
y enel
menortiempo posible pueda
pasarse
á la aplicación práctica
que eslo
quemás debe
buscarse.Tales son las conclusiones que
someto al fallo de los
mé¬dicos, de
la prensacompetente
yde las sociedades de
hi¬giene
enparticular; instrucciones
que enúltimo análisis
sereducen,
an'etodo,
á establecer desde ahora en adelante,mejor observadas las reglas de
aseo,cual la de
noescupir
sino en
escupidera propia, lo
que ya sehace
porlas
perso¬nas más
cultas,
pero quebien pronto
esinfringido,
nopuede
negarse, por
nosotros mismos
con tanto daño de la saludpública
comonadie puede imaginarse;
por que es muy con¬veniente recordar que en
los esputos
nosólo existen gérme¬
nes de la
tuberculosis, sino
que es muyposible
queexistan
los de lapneumonía infecciosa,
cáncer,sifilis,
etc.No se
diga
quemis proposiciones
sonimpracticables;
sepuede todo lo
que sequiere,
porque nodesmintamos el lema Saluspopuli
supremalex esto,
que esel de la Real Sociedad
deHigiene.
Es bien cierto que
hace
unaño,
en unalectura hecha
ante la Sociedad deHigiene de Turin, el profesor Celli, de la
— 222 —
Universidad de
Koma, terminaba diciendo
que«La higiene
moderna, fundada sobre el conocimiento etiológico, todavía
no
puede racionalmente contraponer á la tuberculosis medios
de
profilaxis
que sean confacilidad
yseguridad suficientes
al
objeto»;
pero yo mepermito disentir del eminente profe¬
sor
Celli,
ydespués de cuanto he dicho, confio aún en que
todos losincrédulos noemplearán más la palabra imposible,
que no
debe
sonarmás
enlos labios de ningún higienista.
En la
suprodicha lectura,
enefecto, Celli escribía que
«todo tísico que
todavía
setiene
enpié, puede, especial¬
mente conlos
esputos, esparcir el virus tuberculoso por do¬
quiera,
porejemplo,
enlos
paseos,en los lugares públicos y
demás vías, y
el garantizar todo riesgo imposible.»
Espero
queá esta hora el eminente profesor Celli, habrá
cambiado de
opinión
yconvendrá conmigo que un poco de
actividad
general
y noescepticismo ó apatía, con un poquito
de buena voluntad por
parte nuestra,
paraseñalar las reglas
á
propósito,
con un pocode caridad cristiana para divulgar
é inculcar á las
poblaciones juntamente,
con unpoco de
energía civil
parasancionarlas
yhacerlas respetar; con todo
esto se convencería,
digo, de
quela tuberculosis será vencida
más
pronto
quecualquiera otra enfermedad en cuanto la
conozcamosbien y
bajo todos
susaspectos.
La actividady
la buena voluniad
paradar instrucciones- populares contra la tuberculosis y la caridad cristiana,
para
divulgarlas é inculcarlas, son de competencia de los
médicos,
ylos médicos sabrán cumplir con su misión; no
resta más que
el otro punto, la energía civil para sancionar
y
hacer respetar nuestras instrucciones, y esto, que natural¬
mente
compete á la autoridad gubernativa
yá los municipios,
debe,
conel auxilio de los médicos higienistas
yesperando
de nuevo los votos del
Congreso, llegar á
que sepiense que
es todavía
importuno el recuerdo de ciertas otras providen¬
cias mucho más graves.
Los gobiernos
ylos municipios,
en efecto, que
saben decretar cuarentenas, cordones sanita¬
rios y
semejantes monstruosidades, sabrán mejor adoptar
los medios
sencillos, lógicos, cultos
yfáciles contra la tu¬
berculosis.
— 223 -
El
imposible
nodebe subsistir
más enmateria dehigiene;
la
educación, las
conferenciaspopulares divulgadas
aún desde elpúlpito
ydesde él altar donde
sea el caso, ysobre
todo la misión humanitaria del
médico,
son fuerzas contra las cualesninguna dificultad debe
oponerse, yla tuberculosis,
como toda otra enfermedad
infecciosa,
conel tiempo debe desaparecer de la faz de la
tierra.Yaseyo que con
mis proposiciones
no seintenta
destruiraquellas
que porventura
yaestán establecidas
y porotros presentadas, tales
como:primero, la fundación
dehospitales
ó secciones de
hospital
paratuberculosos, al objeto de
poner término alespectáculo inhumano de
tantospobres enfermos,
queserian de otra
manera focospeligrosos de infección
para elpúblico; segundo, la exención del
servicio militar de los soldados reconocidamentetísicos,
como yasábiamente
sepractica
enAlemania;
tercero,la
exclusión de las escuelaspúblicas de los muchachos tísicos,
porquevale más
un sabio menos,quemillares de tísicos más;
cuarto,la vigilancia de la
lactancia
mercenaria,
etc.Para la
aplicación de las reglas ó instrucciones
quedeben promulgarse sobre la existencia
ó no de latuberculosis,
na¬turalmente será
indispensable
queel médico
seposesione
del asuntoponiéndose
en condiciones de hacer el examenmicrobiológico de los esputos (de la diarrea si
sesospecha
una tuberculosis intestinal ó de la leche
materna) ó bien
haciéndolapracticar
en unlaboratorio
depatología.
Quiero
confiar en quelas Sociedades
deHigiene discu¬
tirán y
aprobarán mis conclusiones,y
queigualmente querrían
con su sentido y su
competencia mejorarlas.
No dudo de los
buenos, excelentes
efectos de nuestrovoto, de nuestraproposición, de
nuestraactividad;
y esbien cierto
queesto
queintentamos hacer
porla tuberculosis,
no tar¬dando,
paratodas la enfermedades
infecciosas que nosafligen.
El
siglo XIX,
que esel siglo de la Higiene,
porefecto de
un
reciente, infeliz Reglamento sobre
laprostitución,
estáex¬puesto á volver
á ser,si
ya nolo
es,el siglo de la sífilis,
como lo era el
XVI;
yatendiendo á los resultados
de las- 224 -
decisiones del
Congreso de Bolonia
yde la Sociedad de Hi¬
giene de Turin
paraalejar este azote, no debemos permitir
que
dentro de
pocohaya de llamarse el siglo de la tubercu¬
losis.
(1)
La tuberculosis lia
llegado á tal punto,
quehoy
no eslícito
vivircon el ánimo serenoni aún en
la familia; el aliento, el
vestido délas personas que nossonqueridas pueden sernos fa¬
tales...
alejemos tal peligro de nosotros;
noolvidemos, repito,
que
el siglo de la higiene puede ser el de la tuberculosis; adop¬
temoslas conclusiones
propuestas
yendiez años el medio
de la fatal enfermedad descenderá un
buen tercio;
en20
años
bajará á la mitad,
y en50
ya noserá preciso crear hos¬
pitales á propósito,
porquela tuberculosis no existirá más
que en
nuestros laboratorios de patología microbiológica....
quod est in votis.
F. Boschetti.
(1) Esto he recordado cuando el Presidentedel Ministerio, S. E.Crispi,
casi ácontinuacióndemi naturalesperanzaápropósitodesureformanohre
laprostitución,en unsolemne discursopolitico (Palermo,Octubre del 89) de-
c'a:c...conelconsejoyla cooperación... de Enrico Albanese...y de otros
sabiosymoralistas, tenemosabolida laesclavitudensuformamás desnuday desconsiderada quetodavía pesaba sobrela mujer degradadaporla miseriay porel vicio;» ahorabien,yo nopuedomenosde lamentar la cosa. Yo quiero
invitará S.p.Crispi y á aquellos «sabios moralistas» quele inspiraron,
á
entrarenlos sifiliócomosypreguntar álos médicos especialistas; quisiera
queentrasenenlascasaslibertinasyqueinterrogasená «la mujer
degradada
porla miseriayel vicio», como yohehecho,ydeuna enotra
aprenderla
quela «abolida esclavitud» será, sin duda,laquehadetciminado una
^fili-
zacióngeneral.Que esteesel resultadonecesariamente detenidoconlacaca¬
reada «abolidaesclavitud»queninguna perifrasis ni artificioretórico podrán
nuncahacerperdonará aquellosquela propusieronysancionaron.
Cientificamenteyaón-moralmentehablando, la salud de nuestrossoldados*
detodos losjóvenesyel porvenir de todaunageneraciónnovalen tanto ómás
quelitesclavitud (?) de la mujer degradadaporlamiseriayel vicio?Alossa¬
bios yá los moralistas corresponde larespuesta. . .