Di M
PERIODICO DE INTERESES MORALES Y MATERIALES.
REDACTADO POR
CD. ^uta-6 1^ "^TTto/ttí, CD, ^4Kxu '^Mez X^icm ^ (D; SUoucio ÇaMe^o,
SE
PUBLICA TRES VECES AL MES.
PRECIOSDESUSGRICION.—Eq Madrid, por un mes,
5
rs.. portres id. 8. Eoprorincias,
portres id. 10. Ul¬
tramaryestrangero,porun alio,
50.—PUNTOS DE SUSCRICION.—En Madrid: En la Redacción, calle de Colon,
número 12 , cuarto' cuarto; en la librería
de
Cuestaó
enla de Builly-Bailliere, y en la litonaSa de Mejía,
calle de Atocha, nana. 62.=Enprovinciasen casa
de los corresponsales
enlos puntos en que los hay, ó girando
letra sobre correos áfavor del Administrador, 0. L.
F. Gallego,
encarta franca.
ASOCIACION VETERINARIA
para
la publicación de obras escogidas de la ciencia.
D. Julian Vegas
D. Vicente Carrillo
yD. Nico¬
lás Francisco Velasco, han dejado su
acción;
yles
reemplazan D. ManuelRuiz, D. Higinio Aguilanie-
do y Codera y
D. Laureano Vicente Fernandez.
-—Han sido escluidosD. Alberto Marti y Gisberty D. Andres Perez Caslañon; entrando à reempla¬
zarlesD. Juan Buzo y D.
Pedro Antonio Garda
deRueda.
ADVERTENCIA.
Este es el último número que se remite
á
los suscrüores deprovincias
que sehallan
endescu¬
bierto desus abatios.
Las
prolongadas lluvias generales
queha habi¬
do, haciendo
intransitables
los caminos,han
retar¬dado indudablemente losgiros de cantidadesque
á
favorde
estaRedacción debieron hacer tanto los
socioscomo los suscrüores.Nosotros hèmos tenido presente dicha
circunstancia
para nocaUfcar de
inconsecuentesuconducta;pero
debemos manifes¬
tar también que cuantos
retrasos
seobserve
ennuestras
publicaciones traen
svorigen de las de¬
moras enlarecaudación.-.^Siendo,por
consiguien¬
te, nuestra doble empresa
de und .escala mucho
mas eslensa y costosa que
la de
unsimple perió¬
dico de reducidos limíles
(pues
pagamos en cor¬reos,solamente,.masqueotrospor
todos
sus gas¬tos]',
suplicamos á todos los señores abonados
queadelanten constantemeule el importe que
les
cor-, responda, en
metálico,
no ensellos del franqueo,
si desean
regularidad
yorden
ennuestros tra¬
bajos.
REMITIDOS.
Señoresredactores deEl Eco dela Veterinaria.
Muy señores
mios: Mucho tiempo hace
quelos periódicos de medicina veterinaria
seagitan
con entusiasmo,ya pordar á la fncultad el brillo
ylus¬
tre que la es
merecido
,ya porcolocar á
sus pro¬fesoresenla decencia y situación que se merecen.
Todo debido á los adelantos, civilización é instruc¬
ción de los profesores,
asi
comoá la presencia de
un
periódico, donde los veterinarios discaten lo
que es
conveniente
paralos adelantos de la facul¬
tad, defienden sus
intereses
ydescubren el velo de
lamelancoiiaque, enotra
época,
con capade
san¬tidad tenia lasideas veterinarias sumisasy sumer¬
gidas
enel abismo. Epoca
enquelos veterinarios
se hallaban aislados,
esparcidos, sin dirección
y auxilio de nadie. Ahora queEl Eco de la Vete¬
rinariaSe halla al frente de los
profesores defen¬
diendo con un interés digno de
aprecio los dere¬
chos morales y
materiales facultativos, cada profe¬
sor debe emitirsu opinionacerca
de las polémicas
presentadas.Largo tiempo
ha
que enla
prensaveterinaria
reina la cuestiónsiguiente:
Si el herrado puede
se-Sararse
rillo yde la parte adelanto á la médica-quirñrgica, facultad, mejor para posición dar mas so¬
cial ásus
profesores,
perosin evadir
queel vete¬
rinario deba saber herrar. Autores
respetables
se hanpresentado
en pro y encontra de tal aserción.
Unos diciendo^ «que
el
artede herrar rebaja
y desdora alprofesor
yporel trabajo material
seha¬
cen ineptospara
el intelectual.» Otros, «quesin
po-518
seerle con toda exactitud , les es
imposible
elre¬conocimiento de ciertas claudicaciones y operacio-
aesquirúrgicas delcasco;
al
mismo4ienipo poniendocomoímedio de subsistencia dicho arte » Imposible
se mehace la union de los veterinairios sobre este punto, y como
la union constituye la fuerza,
an¬daremos siempre divagando, y cada vez se
irá á
peor y
á la inmoralidad de
laprofesión. Difícil
es también la resolución de esteproblema; sin
embar¬go, ya que mehallo con la
pluma
enla
mano, voy á esponer mi parecer, haciendode él una ligeraes-planacion.
Atendiendo à lasrazones espuestas porloscon¬
servadores, que esimposible el reconocimientode ciertasclaudicaciones, y que.es
necesarioíposeerie
contoda ejçactitud, puedo citaruncaso concernien¬
te áesto; á pocos dias de establecermeen esta vi¬
lla, se me presentó un
particular
de ella, áque pa¬sase á reconocer un caballo que haciames y
medio
que
claudicaba de la estremidad
torácicaderecha;
era visitado por un albéitar, le tomé á mi cargo y solocon un buen método de herrar y un despalme desapareció la cojera.
Gomo
medio de subsistencia,noventa paresde laborytreinta destinados ácarga y
silla,
hay en el pueblo de mi residencia; mehallosumamente convencido que, la
asistencia facultati¬
vapor si, no es
suficiente
pare sostener un profe¬sorpor sersumamente mezquina; otro tantosuce¬
derá en los demás pueblos, gran
díficnltad
desos¬tenerun raédico-veteripario y up
herrador, fuuçli^
mas enlospueblos pequeños.
No sediga porésto que cr.eo en la'inseparacion
dela herradura de la parte
iacultaliyft,puesesto
por sísolo no lo prueba; lo que si, lacorta retri.
bucion de losprofesores, de dondese venobligados
á herrar, forjary aun mas, que es el estadomasde- plorablé que puede verla
profesión.
Nada equivaldria que un veteíinario no tuviese establecimiento para herrar y reconocer bien las cojeras; puestoqueel artede herrar lo haaprendi¬
do en elcolegio con toda exactitud como lo ha in¬
sinuado El Eco.
Muy
inepto tenia que ser elprofe
sor, cuando enterado de las partes anatómicas y
fisiológicas, asi como del mecanismo del herrado,
sele
pasára
poralto el
reconocimiento delcasco en ks claudicaciones. Muy abandonado seria, cuando enterado de tantas operaciones que se ejecutanso¬brela caja cornea, comola del gabarro, despalme, arterio.-flebotomiaetc. que no poseyesetoda laher¬
ramienta deherrar, puesto que son instrumentos de cirugía como otro cualquiera., Circunstancias en-que se apoyan
muchos veterinarios acérrimos
porla necesidad absoluta de tener oslablecimienLo para
herrar, aludiendo
que<ai profesiar leera ne¬cesario llevariconsigo un)herrador,«ael rocenoci- miento de las enfermedades, y deformidades del
casco.
Laseparación del, artede herrar, no puedene¬
garse queserá conveniente panalos adelautos de ia ciencia y profesores ; á ninguno se le ocultaráque.
todo ei-que se entrega, á Arabajos materiales se inutiliza parales intelectuales. Aquise
objetará
que : se.tenganuno ó masmpncebos;
considero dicha contestacjonipoc|Odógica
ymoral.
Por otra parte, la herradura ha sidoy es
la
causa de la inmoralidady decadencia de nuestra rofesion; venios todos los diasque dondese esta- lece na veterinario, si hay «nalbéitar^ aldia si¬
guiente se halla qn cuario mas.baja la herradura
y nsiuchísimala asistencia gratis. ¿Es estoengran->
decer órebajar la profesión? ¿No es este elbosque
dondese ocultan los inmorales, convidando en ta¬
bernas á losdependientes de las casas particulares para que vayan
á herrar á
susestablecimientos? Me
parece que si,ysi posiblenos fueraque cadapro¬
fesor indicara suparecer,
la generalidad contaría
contratiempos deésta
naturaleza.Noes decif pocesto que
todos
los queculti¬
van el arte de herrar son inmorales, pues en este
caso estaba incluido yo.
Para llevará cabo la separación
del
herrado,seria necesario al mismotiempo hacerun nuevo ar¬
regloen que la recompensa de la partefacultativa
sea suficiente para sub.sistirel profesor; pues de lo
contrariose verian los facultativosobligados á se¬
guir b) rutina
qqe seobserva
enel dia^, siempre
que porreales
órdenesseles
tieneconcedidas.
Denoser asi. adpptemos lamedida propuesta porel Sr. Gran¬de tan luego comohubiese falta de profesores que estos no pudiendo atender auná la parte
médica,
ellos yei
pueblo
reclamaríandicha
separación.Ruego á Vds. señores Redactores, den cabida
á este remitido enlas columnas del
periódico
que tanacertadamente redactan, con lo que quedarásumamente agradecidosuS.
S. Q. S.
Mi. R.El Casar deTalamanca, 15do febrero de 1855.—
Ildefonso
Molina.
Sres. Redactores de El Eco de la p^eterinaria;
Muyseflores,mips.:Espero dp.
la
fina atención de Vds.sesirvan insertaren'su
apreciable
periódico lassiguientes líneas,rf-ii pqoijcu.çelran,en ello.causa quelo iin|)ida.Habiendo leído en vnriós de los números del periódico,
queredactan cnestiones muyinteresantes de la ciencia, á
la que tpdoq açeq no? bonrein;Os pertepqcqr,
deseapdo
encumbrarla á la altura que porjusticiay
.dcrécbo
le.çor*,•respondéj he visto agitarse lagran cuestión de siesó nó• conveniente elseguir los-veterinariosejerciendo jtaparte. majiual.delarte, ciencia, ó como
quieran,Ilamaríalos
profesoresde m,ascapacidad que yo en la materia, cuya cuestiónestratada coninuchn cal'or,con razonesmuy po¬
derosas, eraitiidas.ya pop los que desean se^segregueel herrado,(leda ciepcia, .yapoç losparti(birios
(je
Ip. herra¬dura (como así
los
apellida El Eco)\ patentizandounos yotrosde la manera mas clara y terminante las ventajasy desventajas quedesiiseparaeien,ó no,pueden seguirseen lamejora de la clase,sea perel engrandecimiento de esta misma, seaporlosí (ijerjuicios.que á los profesoresacar¬
reará en susintereses.
Espolémicaen la cualnotratodeocuparme en pronien contra, por.no.creermecoalas,fuerzas suficientes,-espe¬
rando que mis (¡jgnps companeros que lomen parte,
de
unoy
otrobandój
dotados déla suficiencia necesariay mas apiosque y o paia esto, puedan hacqrloppceucpnli;ai;8e-, adprnqdqSi demejpi'ejS antecedente^,
ydatos, dilucidando
ia cuestión del hefràdo'con acierto ventajoso para iodos
losprofesores, previendo todas lasconsecuencias funes¬
tasqiie puedan sobrevenir
con,,la maditrez
ytino,,que
es, deesperar.Elficuparmehoyeullamar á Vds. la atención dirigién¬
doles;estosm.ál ,trazadas, renglones,,no,tieneoigo ohjptp.^^
que hn,(¿er,ivercuán sensible me es que al,esponer
cada
profesoríos
(llferentes argumentos qtie creanecesarios
paraplsosten de sus.ideas, é impugnar á,susadversarios,ï
e4(rs,.entrelos,nindios de defepsa,
.busqqen algj^uas,yecpg, pala^hras'per^onales, diatribas
que novienen ai
caso,hasta
tratarde
rebajar
efmérito'profesional de aqueb.queesSu.antagioaista..
Ésto
lo digo,porque he visto, con..di^nstéiqKeen.G número
Ejí,
(Je su apretjiableperiódico, al leer la
crítica y censura
qué
dirige al autordelcomunicado kvis'o
ddos cuxsantesen Veierinariaisuscritopormi compafle-.
rQj,ti,n)jgp Aptonino parcia,
en.el.número.^R.
del espresado periódico, se espresaii Vds. en
la columna
segunda, párrafo segundo, tajo unsentido poco
favora¬
ble háeia el Sr., de Gnrojîi, dnnijaá nnljender .qpe
su,g.uja.
no es masquecierto resentimiento háeia
tal
ocual p'er-
sona,ó querersembrar
la diacordia
enla cíase yelerina»
rUiporquesostiene
prinOipio^ differéntes álos de 'Vds.
conciertadada.
Como amigo que soy
de) IneocionadoD: Estévan Anto-
nino^GarCia,eslayen el
casodesalir
ásudefensa, hacien¬
doverque susideasnohan sidootras que
las de manifes-
larlos grandes
inconvenientes
que sepresentarán
enla
prácticaveterinaria, ó
á los
que laejerzan la seperacion
delherrado, ya por la
imposibilidad de establecer esta
nuevaforma, yaporlos
perjuicios infinitos
queacarreará
enlos interesesde la clase, porque vevenir si tal
sucede,
nosololo referido, sino talconfusionytal'desórtlen entre las diferentes clases deprofesores, que nos
fespondremos
ánoentendernos. Kl Sr. de Garcia, mi amigoy compro¬
fesor, no lia hecho mas que esponer
de la mejor buena fe
estosinconvenientes ydificultadesque cree se
hallarán
en laprácticadesegregarporahora el herrado;
perotodo lo
ha hecho con la mas sana intenciónyha creidopoderlo
hacerporelderecho dereunir la
cualidad dé profesor
ve¬terinario yhombre libre
para'emitir
susideas
,no creyen¬do que suoposición dé lugar áque se
lé
trate conla du¬
reza,acritud é injusticia que lo hace el
mencionado
pe¬riódico, hasta el cstremode contarleentreesos
profeso¬
resqueel vulgo llama adocenados; es si
acreedor á
to¬dos las deferencias debidas á unveterinario de primera
clase, comoes, por ejercer además
la ciencia
entoda
su estérlsion,'Con eldecoro, pundonor ydelicadeza qiië ésta
reclama; pués
tietie'dádas
priiébásdo
susutiiden'cia
ap¬titud'Como veterinario, acreditándolo nosoloenel pué- 'blo donde reside y sus in'médiaoiones,
'sino también
enla
-mayorparte de los pueblosde la provincia
de Gdadala-
;jara, donde lia residido muchos años
desempeñando el
destinodeSubdelegado. Nosepuede ó
debo consentir
que porqueun profesor-emitaunaidea buena ó mala sobre
unasuntodesufacultad, seproceda contraélcon
calumnias,
palabras degradantes, ofensivasyOtrascalificaciones
se- mejaníéscomoVds. lé dirigen, pñesaiihqueno soySimifeo
de persoiialiiiades, lo soymenoscuando hierená uircom- pañerq quenoes'dignose letratedeesa manera,puéssu
conducta yconocimientosveterinarios
teórieo-prácticos,
le hacen merecedor demas atencionesyconsideraciones
por sus compañeros.
Muchosintiera queVds, tomasenestos
ligeros
apuntesen divèrsòseiiliilode loque
pretendo'demostrar,
pues no méhaguiadootroobjetoqueponer ensiiverdadero pués
toámiamigo y compañero el Sr.
D. E.-tevah'Antoniiio
'Oar'cíu. Quesedebatan, si, las ideas, péionodescender á
terréuosvedados parala defensa, puéseutonces noes tan solidanitan fuerte; crooprecisoque en lascuestionesse haganecesarialadiscusión,noexigiendo^ ni debiendoes¬
perarse que todas las ideas lleven unamisma
marcha,
porque notodos los talentos
soniguales,
y aunque seeinitaubuenas ymalas, me parece se deben derespetar, siempre que se conozca que sonhijas de uncorázon
noble
y propcndan á la mejora de la clase, según
lo C'itaprcnda
cadauno, piiés todos estamos expuestos áequivocarnos.
Creohaberdcmoslrtfdò loqife lieprétendido, y
déáeoso
leden publicidaden su interesante periódico,silocreen conveniente, (i lo'tjue' quedarásumainonle
reconocido
sumasatento S. S. Q. B. S. M,
Pamplona 50 de enerode 1855.—Santiago Mateosy Mora,veterinario deprimera oíase.
UN VOLUNTAMIO.
, Para que no se ignore quien es el nuevo reclutaque l-iéne la honra 4e:alistarse ensus banderas, señoresRe- dactorés de ]Ël Écó; para queI.is malos amigos querae 'hayan olvidado merecuerden; paraque
los
queftiedòho-
ccn sepan
qüieil
soy, té'ngoqoe' décir, aunque será muy■fc'oi'la, una de Us mil historias que, òobiò íiicè inny'biéñ
miamigo el Sr. Ulano en el núm. 54 dé SiA'co, partici-
^lamosius veterinarios militaresparadespues daruuy pin¬
celada al rctoeado cuadro defraguas^y
Vulcanosl
Y asi ipriiicipiaré diciendo,que soyyelerinàrro mondo
ylirón-
'dó, yéiuriscal, que se ftie
olvidaba'; riii'fcómíu'éla"
fábultá'- tivá, antiqueCensurabley niuyreprensible pór él'letargo■é'nqueyacia sumida con respectoá taciencia; noConsis
tiaen el pocoamor
qué la profeso,
no,sefloresi
no;spy
casi hijo de ella fmi
padre
esálbéitár), naci al
sonde
losmartillosy salí convocación veterinaria.
Al concluir
micarrera,el año49, fui áponerénpráctica los escasos conocimientosquécontantotrabajó
adquirí
enla esciiéla.
¡Pero,séñores, quécosasvi y
palpé, primero
enlo civil,
despuésenlo
militar!
mefaltó
poco paraapostatar dé mí querida ciencia, qué
eramis sUéños dorados;
y yaqiieno
lohiceofrecíocuparmé
de ella lo
menos quepudiera, !«
cuallogrésinmucha
violencia, llegando
áignorar cuanto
f'iasiíba
lastedecir'quepor el mundo
hástámediados de julio dol veterinario. Para probar lo
añopasado dicbò,
netuvenoticia alguna dé que
saliera á luz én Madrid
mas périódicodeVeterinaria
queel Báletin (del
queDios
nos guarde);,peroenaquella época
medijeron salía otro
quesetitíilábkÉíEco de taFetérinaria, el cual haciaveral
iniihdolo que
realméhté
sdmosylo
qué merecemos.Conió iba diciando, un ániigo délos verdaderostuvo qüe
incómófla'rse
parahacerme oir el panegírico de los
seáores Rédactoresdel paramínuevo Eco, y iie tal modo
me pintó sus generosos'éiiaiito desinteresados
esfuerzos
én bien de mi profesióny profesores, 'que le di palabra
dé
ser unodé étis numerosossuscritofes. Hasta aqui mi his¬
toria facultativa de cinco años, que no deja detener lánces.
Ah'orá como stiscrítoV á El Eco, he tenido ocasión de léerálgnnos númiros y verla 'cuestión
de si él herrado
debe óno separarse dela práctica
veterinaria;
mas como tengotambién' mi opinion,'írklga jior lo que valiere, voy
'ásalir á campaña.
Giiándo leí las esplicacionesterminantes
ilel
S. S.Vi¬
ñaséh el Dúm. 55 de El Eco, al ver las razonestan coé- cluyentes ysatishictorias que con tanto
aplomo
ysegiíp»
dad ha redactadoen él citado articulo,nb pude'menos de
entonarunaletrilla que, aunque
rancia, ho drja dé'ténér
analogía eeii lacuestiónprésenté,y
dice así;
Madre, digalé V. á padre Que pongala fragua en venta, Las tenazasy el martillo Con la demás herramienta.
Si, S. S. Viñas; me creí que conlasvérdadesque V,
manifestó lia'brian Concluido los instintosferruginososde
la oposicion; pero me
equivoqué. IMd'é la palabrá R. té-
lesforo del Valle,y dice: ■seria el iiltímo gólpé qué po¬
diarecibir toda la clase,yel quecompletariasu riüna;--
habla de la separación. Para apoyar su proposición
apela
áque la
facdltad
porsí sóla
nobasia á u'ar ó los'profeso¬
reslo suficiente, ni aunparacubrir su's primeras
necé.<i-
dadés. \ tiene mucharázon. Pero que loediga el Sr..del
Valle ylosdemás heiTO-iiianíacos¿en
qué'coiisiste'i
¿Quién
tiene laculpaque no se nos paguennuestros
honorariosí
¿Consiste en
la sociedad ó'eñ hósófros? ¿Consiste
enlo
poco que
vale la facultad ó
enlo mucho
quevale el her-
raflb?Pordésgraciavoyá irátar'de
prbbarbomo
nòsótros hemos desacreditado nuestraláculiad pospouréndóla al
beiieTifo cuanto útil arle de herrar, y que Ínterin-exista
unido áaquella será sueterno
pádi'astro.
En lospuelilospequeñossucedeuna dedoscosas:ióuno tíéne'el suficiente número'dé vecinos para sostener un profesor, ó
dos'tres
ó mas se'reúnen paraformar ló (¿ue
¡laman concordia, designando uno que será' ta
matriz
donderesidirá'el facultativo. Sé muy bienqueloque
dan
de^salariu ócoiiduta esmuypobo, pero ¿no es menos
ló
quepagan eu las
grandes poblaciones? ¿Hay
enestas 'tfu
solo
profesor
que se sostengaconla facultad? No setko-
res,
nirigun'o.'iV
en tospueblos? Aquí sí;
conozcoinfini¬
dad deveterinarios yaibéitarés qüe
maatiéD'en
numero¬sas familias, y pasan con la
asignación
que-ef
aydnH-raicntodlos particularesse comprometen
á, baríes,
porasistir á sus'aniraaiefe cuando nécesilen dé sus conoci-
mieatQs*. Y vuelvoá preguntar¿en qué consiste
efetii,
ano¬malia?¿No tienen, tanto
los de los pueblos,
como;los d,e
l'aá'capiíáles,uninisino tituló
yUnos misinos estudios?
¿Puespor
qué á lòS'pNüWr'ós''se
1rsjiaga y-Wé's'Ics Segun¬
dos?¿No esenlas
capitales donde distinguen perfetaraen-
.te'al véleriViartó. éél Albéitár,y- á e-'te
del-hetrailor? ¿No
esaqui dondese paga
el mérito? ¿Pues
enqué consiste
ftuó' el 'vétériná'rióhá'ile serde peor condición que,las 'tfeinásfcfísésy
ofiéíof? -¿En
qué? En elherrado,- séftófés',
y520 BL BCQ
soloéií él herrado:.en quesin él, seles fîgura d muchos pèrecerianen lamiseria, 'cuando esel principalmotorde
nuestra.desgracia. Vamos á pasearnos por las capitales de provincia,donde hay
estab1ecídos-.^nchos
veterinarios ymúchos aibéitares, yallí, yenellos; enòòntraremos lacausa denuestro mal, por.aquéllo.déqUe nohaypeor cufia, etc.
Demos porsentadoque el mal esmuy crónico,muy añejo-¿pero sehace porremediarlo? Tío.- Veo estable-
■ cerseprofesores, ylo de absolutanecesidad es el banco.
¿Qué resulta ? Quenomirando su bienestar sinóen las machasherraduras queél ó sumancebo ponganal dia,
nose acuerdade la prolésion que de nada le sirve, y todosil conato es adquirir clientela, aunquesea perju»
dicándoálos demás.
Deaquílasdesavenencias entre ellos; pudiéndo decir
conseguridad que no hevisto todavia reúuirseeu socie dad dos veterinariosni aibéitares.¿Ypor qué?muysenci¬
llo: el veierinário A. ó el albéitar B. no puede asociarse
nisaludar al veterinario ó albéitar X. .porque no hace muchotiémpo lequitó;deunmodoasaz rateroymezqui¬
no, herrarlos tiros dé laempresa de diligencia ó galera que tieneD.N.,rebajando de loqueteniaestipuladoyva¬
liéndose deotrosmediostanindecorososcomo esté. ¡Qué moralidad! Esto sucede con mucha frecuencia pordes¬
graciade la clase engeneral: ¿yquien tienelaculpa la sociedadó nosotros?.. Oh don deerrará dondenos con¬
duces...'
Desde que nacípadezco herró fobia, y acaso ésta, tenga laculpa de no dejarme ver esta' cuéslion bajósu verdaderolo que punto
de
vista; pero estoy convencldísimq'por he visto en muchas denuestra.sprovincias queelherradotras con susfatales consecuencias, es yserá,
míen-
no se separe de la práctica veterinaria,el que.con¬
tribuyaáquelos veterinarios sean herradóres,suficiente motivo para que se nos mirecoino á estos'yno pásémos
nunca de ser una máquinacon- la fuerzasuficiente para hacerde obrar los cuatro,ó seis instrume'htos que despues manejarlos mal, porque asilo exige el'poco producto
quedejan las herraduras, y queregularmente sepone en manosque, yo parroquiano rehusaría;' porquesíes cierto
quesu tanta ciencia ysaber se necesita ¿á qué abandonar ejercicio á hombres sin instrucción y enperjuicio de
vuestrosparroquianos?..
Sin quererme he estendidomas de lo quecreía,aun- qtie para decir muy poco: mas si lo éspuesio lo creen
yds. digno de
ocupar unapáginá en su nunca bien pon¬deradoperiódico, quedaráreconocidosu nuevo suscritor JS. q. B. S.M.
Elsegundo mariscal del regimiento de Espafia.—.Pei
aroSantamaríaMarco. ' '
CONTESTACIONALAEPISTOLA ÚWiaíono QÜE ELSr. DON EsTEVANÂNTONINOGaRCIAHAPUBLICADOENEL Bo-
letinde Veterinaria.
(Para
queelperiódico
machucho no pueda ale¬gar
ignorancia,
ya que tanpoco respeta su carác¬terde tal, insertamos en El Eco la vindicación
siguiente,
antes de remitirla a los Sres. Casas ySampedro,
á fin de que, con arreglo á laley
vi¬gente, le den cabidaen el
órgano
semineutral, Adverlirémos que no hacemos lugaralremitido de D.Estevan,
tanto porlas
razones masabajo
es¬puestas, cuanto porque, á pesar de no habérnoslo
dirigido,
semenciona en esta contestación todo lo esencial que enciérra'dicho escrito, diftiso sobre¬manera ymal sonante en alto
grado.)
Sres. Redactores del Boletín de Veterinaria.
Muy Sres.
miesy de mimayoraprecio
:préva-
bdodelo que
dispone
elart. 9.® de laley
vigentesobreimprenta, y confiadoenla bondad de Vds..
be de merecerlesse sirvan insertar en su. ilustrado
periódico
el siguiente comunicado, pacífica con¬testación que
doy
alque D.Estevan Antonio Gar¬cía hapublicado en los números292y
293
del mis¬moBoletín:
«Confieso,
Sr. D.Estevan,
que mehe
vistodesagradablemente
sorprendido al leer el escrito déV. áquehago referencia; no porel moníon de injurias
queV. infiere á los redactores de El Eco.—que acostumbrados estamos ya á escuchar hasta el
lenguaje
hediondo de algunos aibéitares contra nosotros—, sino porque no encuentro el menor motivo para que V. prorumpa en dicterios tandenigrantes. Siempre
fué tenido como poco de¬coroso el atacar escandalosamenteá
cualquier
ór¬gano que
forma
parte de una prensa íacultativa;mucho,masaun, si ese
órgano
cuenta con las sim¬patías delmayor número de profesores de la facul¬
tad—llamando profesores aquí á aquellos que la ejercen y que, sindisputa, valen tanto como valer pueda elSr. D. Estevan.—
Siempre fué
indecoro¬so,porqueese ataque
implica
otro contra iOs adic¬tos al
periódico impugnado
; pero ya que esto sehiciese, siquiera seria
disculpable cuando la redac¬
ción del mismo hubieseocasionado con su conduc¬
ta atentado^ semejante. No media, empero, igual paridadentreel Sr. D. Estevan y la redacción de Eí Eco; y de ello vamos à convencerá los lectores del Boletín.
El remitido que el Sr. D. Estevan juzga tati agriamente combatido, estáde cuerpo presente en el númeré 284del rnistûp Boletín, y en el 50 de Eí
Eco ; y
leído
condetenimiento,
lo cual no había yo hecho, únicamenteda de.si, solo sienta una propo¬sición, mas bien un consejo:
mírese
á ios ojos de larazón mas sana, y sehallará que el Sr. D. Estevan, despues deuna y otravaguedad, consagrandoáve- cèsabsurdoscomo élde'que los médico» nos hacen
un
perjuicio
al estudiar Veterinaria, esponiendo que,.para separarel herrado, es necesario contar antes con simples herradores, diciendo que su objeto solo es que se mire despacio la cuestión;despues
deestas y otras indicaciones, que son desentido común, severá que D. Estevan se limita á desearque los veterinariossepan herrar, ya que solo de este modopodrán, generalmante, ganar sti snbsistencia.
Habíayo leído táii'solo una vezel remitido del Sr. D. Estevan, y lo
clasifiqué
de buena intención en elfondo,
aun cuando nadacientífico,
y depasageroencuanto d la
forma.
Vista después, sin embargo,la irrupción desatenta queel Sr. D. Estevan hace
contranosotrosen el Boletín , he vuelto á pasarlo porla
vista,
he reflexionado sobre él, y en verdad quenada hallo oponihle al juicio
queformé, nada
que debiese modificar mi determinación adoptada
deno hacerlecaso.
Mencioné, es cierto, al Sr. D. Estevan enla contestación general que
hube
de dar en Eí Eco álos que seoponían á la separación del herrado; pe¬
ro femencioné, no porque suescrito encerrase al¬
gunargumento del cual fuera necesario ocuparse, sino poi que como à unode los contendientes, no entraen mis
principios
despreciarle, mayormentecuandosus intencioneseran buenas.
Véase,en
prueba de lo
que acabo dedecir, las
proposiciones
á quecreí podíanreducirse
cuantos ataques nos eran dirigidos porlos
amantesdel
herrado; véasecuanto espusesobre
este asunto en losnúmeros 51, 52 y 54 deEl Eco;
ycualquiera.
por
miope
que sea,reconocerá
queel Sr.Di Bste-
Tan nopuede darse poraludido mas queen
la
men¬ción honorífica, de pura educación, que
de él
sehizo.—¿Ño
comprendeV,
Sr. D. Estevan que lasescasas razones, si razones pueden llamarse, con queV.
quiso proharnos
que elveterinario debe
ser
herrador,
eslán muchomas ymejor desenvuel¬tasenel comunicado delveterinario P. G, yS? ¿No comprendo Vd., Sr. D. Estevan, que sus sencillas
considéracionessobre el pago que se hace porla
aplicación
de la herradura,están
espresadaspor elveterinario P. C. y S. con muchamas,alma , con mucha mas estension, con mucha mas
energia,
para serellas, esclusivamente ellas, las quehabían
de llevarle
toda la intención
de los ataques de"El
Eco?—¿No comprende Y", Sr. Dv Estevan, por lalectura del número 53 de El Eco,
página 254,
co¬lumna 2.% párrafo 2. ®, que mi corredactor Mi¬
guel Viñasy
Martí
soloapreció,
como eranatural,no las ideas vertidas enel trabajitode V., sino el
monstruoso parto
del
veterinario P. C. yS.?
Noeshaceruna ofensa á la. ilustración de V., Sr. D. Estevan, ni menos á su amor
propio
; pero ha debido V. verbien claro, bien de manifiesto, que suescrito nada de particular ofrecía; que deninguna
manera podia representar,.noya el princi¬pal papelen el debate, pero.tampoco un papel se:
ctindarío. Vuelva V. áleerlo, y se convencerá de que su
contepido
essencillo, indisputable
unas ve¬ces,estraviado
alguna
que,otra, hasta el punto denohecesilárcontestación: ■ .
.,Pero
iné
asalta qna idea^. St. D.Estevan:¿SihaJ Brá V. penetrado, antes :esta:.inisma esplicacion quele
doy, y, pica4o desabe Dios qué
pasión, por¬que no logró Vd llamar preferentemente la aten¬
ción con suremitido, se descomponga ahora deese modo tan atroz centra el
pobre
Eco la Veterinaria?IQuiá, no, esto no es creíble/ Ocasión hatenido V.
de observarenel núm. 51 de esteúltimo periódico
COque, al menos para el público, constaba V. co¬
mo la causaocasional de la lucha empezada; bien que,habida consideración desu remitido ydel que esçrihió el veterinario P.. G. y S., es positivo que nadie creería que
El
Ecocontestaba á V.,
sino á P. G. yS.—Si,
enefecto,
seha enfadado
V. por el referido supuesto, que no esprobable, ¿cuánto
mas no levalierahaberpermanecido mudo,
ensilencio,
y no
tendría
yo queaclarar
un asuntoque,mal
pe¬sado en la conciencia,hace à V. tan
poquisitiio
fa¬vor...?Y'amos ¡no puedoyo
adivinar
por quéseha desazonado V. tanto. Sr. D, Estevan! Porunaparte,no concibo cómo V. no haya
caldo
enciertascosas;ypor otrano me es
posible ni quiero
suponerqueseay.
de cierto modo.—Y
noobstante. Sr.
D. Este-vaii, V.ha tenidoà bien insultarme
rabiosillamente,
llamándome desde insolente hasta COBAKDE. Me harécargo de todosesosinsultos;
masá propósitode lacobardía, se me ocurre aquí dejar la pluma
para taparme la cara con
las
manos.¡Jbsdsqurmíb-
Do! ¡QoÉ VIENE EL
COÇOOOOO...ÜI
¿Si sciá necesafio celebrar uu torneoen honor de la herradura? Enesecaso, >
Moro, tucaballo
toína,
y
apercíbete al combate;
quepronto
mi dura ^anza
hará quete
desengañes.
Já, já, já,, já, já. já,
tened
piedad,
tened
piedad.
/Quién .presumiría (|ue
hasta ese punto rayara la
no insolencia de hablara un público
siempre
respe¬table!—¿Gonqué, COBARDE,
Sr. D. Estevan? ¡No
está mal modo de
argüir...,./
Vengamos
yaá la cuntestacion última de D. Es¬
tevan; álacualresponderécon suma
brevedad,
pa¬raevitar que en
Veterinaria
seoigan frases
escan¬dalosas, propias
á
talesó
cuales gentes.¡Cuánto no
deberé
yosentir. Sr. D. Estevan,
ter-nerquecontestar
á VI Yo,
quesé
muybien
que no he escritocontrasuremitido;yo, que veo á V. pro cipitarsecomo un torrentede lava abrasadora,
con¬tradiciendocon susactos la mesuradaconducta que
aconseja, todopor
partir de
unacreencia equivoca¬
da; yo, que
observo
laprecipitación desmedida
c»n que V, ha contestado,procediendo
entropel, siji
órden ensuvindicaciónfuiiosa, ysin
venir
alcaso;yo, que, al repasar su
último escrito,
encuentro á V. guiado átal estremopor laespansiva
rabia deun resentimiento infundado, que,
olvidándose
dé si mismo, camina de erroren error, de deslizen desliz, de calda encalda, hasta haberseprecipitado
en unabismosin fondoi-jcómono he de. sentirJolrT Quisiera no indignarme. Sr. D. Estevan,en mir respuestá;pero dice
V.
tales cosas,insulta V.
tan inconsideradamente, quomucho
temo que.flaquee
mi naturalprudenciay resigoacion.
.Empieza
V. por decir que nosha dirigido
el,mismo remitido que al Boletín; yesto es
faiso^
Sr. D. Estevan,á menos queíe haya
estraviado
en correos.Tengo en mi poderunacartade Y,
,fecha
muy próxima á la en que
debió'enviarme
su re¬futación, y.nada me dice en ella
de acompañar tal
escrito, como enefecto. no lo hahecho.- Y esté Ví.seguro, D,
Estevan,
deque, si yolo hubiese reci¬
bido, hahr.ia inmediatamente suplicado^ á Y. que
la retirase, tanto porque estaba en
mi deber des¬
engañarle, cuanto porque,
francamente, opino
queno hace .favor su lenguaje y maneras
á
la clase veterinaria.Bien pudiera haberhecho lo mismo
el Boletín, yno tendríayoahora queaclarar hechos
desagradables/ Pero despues depublicada iáiimpug-
nación de Y. ¿cómo cortaryo las consecuenciasde lo que
pudiera resultar? ¡Ya
estarde!
, Voy á ocuparme porpárrafos del remitido
de V., que de otro modo esimposible contestarlo,
gracias alcaosde bellezas, que locon.stituyen
, algran talento que
todo
sucontenido hace sospechar
enel autor.
Al sentarY., Sr. ü. Eslevan,que
el lenguaje
de Ei Eco esimpropio y las razones quealega
poco satisfactoriaspiira llevará cabola separación
del herrado; ha debido Y. ceg.irse demasiado.Yo
in¬vito à todos los lectores delBoletín
(remitiré los
nú¬meros gratis al que los
pida) á
que comparen nuestrasespresionescon lasdel veterinario P. G.
y S., que esá
quien tácitamente
nosreferíamos;
ysi no decidenque
El
Ec> seha contenido
acaso demasiado, daré á V. la razón enel defecto
quenos
imputa. Mas,
noserá inútil volver á repetir
que no es V., Sr.-D.
Estevan quien ha movido
nuestra
pluma;
yaqueda esto bastante esplicado.—
Yen cuanto á que las razones
vertidas
enEi Eeo
no srlvau losinconvenientes que
ofrece la
separa¬ción del herrado, ¿no ha
podido V. comprender.
Sr. D. Estevan, que solo nos
hegaos ocupado de la posibilidad
yconveniencia de operarla,
y node los
mediosque para
ello debiera emplearse?—i Es
ver¬daderamente lastimosoque
asi
senos arguya,señor
D. Eslevan! ¿Esesto ver