AKOII» SABADO
16
DE DICIEMBRE DE185^
NÚM.52.
Di M
PERlOOin» DE INTERESES MORALES Y MATERIALES^
REDACTADO POR
Ü^. ^uux-ó
ij^ 'Dllíi-tú, (S). ^uoAi 'SeCíc« ^ (©; üeoacto Ç<tÉíc^o.
SE PUBLICA
TRES VECES AL MES.
PRECIOS DESUSCRKÍION.—Eq Madrid, por ún mes, 3 rs., por 1resid. 8.
Enprovlocias,
portresid. 10. Ul¬tramarV estrangero, por un sfio,
50.—PUNTOS DE SUSCRICION.—Eii Madrid
:En la Redacción
,■ calle de Colonjnúmero 12 , cuarto cuarto; en la librería de Cuestaó en. la de Bailly—Bailliere, y en la litografla de Mejía,
calle deAtocha, ndin.6l=En provinciasen casa de
los corresponsales
enlos
patitosen que los hay, ó girandoletrasobre correos áfavor del Administrador, D. L.F. Gallego, encarta franca.
.VSOCIACIÓN VETERINARIA 1
para la
publicación
ele obrasescogidas de la ciencia.
Continuacionde la lista de sdcios.
, D. Antonio Ferrero y Vaquero.
D. Estevani^opoz.
D. Rafael Alvarezy Alvarez.
D.Cipriano Sanchez Mazo.
i).
Segiindo SantamaríayDiaz.D.Juan Marin Garcia.
D. Manuel Sanchez dela Plaza.
Nota; están tomadaslas
20Ò
accionesque se es¬tipularon.==LosSres. queá continuación se«spre- san insegresarán, porsu órdert,enlasvacantes que
enlaAsociación resulten, dado caso dé
que^
para darlesentrada, nose les adicionedesdeluego
como talessocios, engracia de subuen déseo;D. José María
Yepes.
D. Antonio Llórente.
D. Dionisio Fernandez.
D. Francisco Montesinos.
D. Vicente
Miguel.
SOBRE LA SEPARACION DEL HERRADO.
- Estando ya en prensa
ntièstr'o
últimonúmero, |
hemos recibido el comunicado que en su
lugar i correspondiente
verán nuestros lectores. Fs unaj
especie de
protesta contra las tendencias á separar el Herrado déla. Veterinaria,
que, como emanada de los esceléntesprofesores de
quienes procede,no
puede
menos deserdigno,
mesuradaydirigida
albién dé la
profesión
yde la^'ciencia. Sin
em¬bargo,
nosiendo
en concepto nuestt-o,concluyeos
tes las razones
que'
los señores firmantesalegan,
tomamos de su manifestación la debida acta; y,
déspues dé agradecerles
eldrttefés
que !a suertedé losveterinariós íes ínereéé,
amigos
como somog dela drsiíusionrazonada,
porque dé éstadiscusión hadésurgir la verdad
pura yradiante,
nos ocu¬paremos
de
eseescrito,
noaisladamente,
sino in¬cluyéndolo
enla
colejccjpndeJmpugnaciones
pre-;sentadas,
y que vaya presentándose.Prosigamos,
pues-,'en éldesempeño
de maestro compromiso.A'
comoqui'erá
que enEl
Ecose haprobado
consobradaostensión y endiferentes'
oca¬siones^.
queelejercicio
del Herrado acaiTea un sin¬número de
disgustos
á losveterinarios,
toda vez que lesobliga
á postei-garáél
las preciosidades desu
ciencia;
y que,poniéndolos
en competencia abierta con los mei'os herradores(roan
ó no albéistares), ios confunde
conellos,
los identifica con suscostumbres, los degi-ada;
éstando esto demos¬trado de una manera
palpable,
y que nadie,osará recusar,lógico
par ceque nos concretemos á re¬batir esasérie deargumentes que se nos opone,
ai
enunierat- los males que ta; separación del Her¬rado acarrearía.
'Empero, á fin de
que las dudasisean
deshechas
en todossentidos, haremo-
ver,al246 EL Eco
paso, que
nuestra opinion
esadmisible
yhonrosa,
así en teoría como enla
práctica.
No
pudiendo desconocérse la inconveniencia
su^^ma deque el
veterinario
seencuentre trasformado
en herrador, cuando la
cuestión
-se^mira bajo
ejpunto-de vista de la? consideración
queá nuestra
clase debiera
dispensarse; los partidarios deila her¬
radura, parece que
han dispuesto dar
otrogiro á
su obcecada insistencia, y
ofrecernos el combate bajo
otro aspecto.Yéselos hoy,
conefecto, ?atrin-
cherados detrás de un nuevo género
de reflexiot
nes, estudiadas
ea?prp/eío
unas,lanzadas" dtras af
dominio de la prensa con
la convicción
masino¬
cente y
profunda.
Examinémoslas,
sinembargo, jdjeten|daraeiil<'.,,y
hallaremosque
todas ellas pueden
muybien equi¬
valer á estas:
«Es así
què los
veteriñáriosinstruidos han dado impulso
yhecho científico el
artede herrar.; luego
estearte nopuede ni
debe
serseparado de la
ve¬terinaria.))
«'Ks~así que-para ser
buen herrador
senecesita
conocer
perfectamente
la estructura,funciones
y,aun los
padecimientos
delpié de los animale?) luego el Herrado
nopuede
separarsede la Vete¬
rinaria».
«Esasí que, en lo
general, los propietarios,.solo retribuyen al profesor
lapráctica de, la herradura;
luego el Herrado^
nopuede
separar,se,de la Vete¬
rinaria.))
«Esasí,
finalmente,
quela aplicación de la,.her¬
radura
constituye
una parle muyesencial de ja hfgíene veterinaria; luego
upbuen profesor debe
saber
herrar,
y nodebe haber esclusion delHerrado,¡
en la enseñanza de la Veterinaria.))
1.®
Que
por.haber influido los, veterinarios
en los progresos
del Arte de herran-j mejor dicho^
porhaberlo colocado sobre bases científicas,
noseaposible segregarlo de la
P^eterinaria.
Con
objeto de demostrat
éstapreposición, ha
escritn El Boletín
(ó
sea suseñor comunicante, ptíes
que siendo anónimoel
artículo, nosabemos
dé
quien viene)
unapequeñadisértaciop,
quefor¬
mà'parte
de la
qüeméncioná'bamos
enef
núm.5Ï
doEiEco.
"A
pHméra vista,
nopodria
creersequé hubiera,
quien
àveiiturasesèmejante aserto; poj-que apenas'
exi'áte uh hòuibfe de mediana
iiisl'fuccioh
que(íes-
conozca que
los adeíahtós
y.'huevas adtjuisidones
de todas las
ciencias,
al mismotiempo
que esta¬blecen masymas
relaciones íntimas de
unórden
sintético, entre susdiversas
ramas,hacen,
sin em--bargo,
necesaria la separación de algunas de
ellas.;Kstas ramas
despues, cuando
yatienen
unarazon de existencia, cuando-deltronco común han sacado bastante vida
propia, si
son aisladamente cultivadas, nopueden
menos de rendir sazonadísi-^mos frutos.
.Ta-l sucede con el Arte de herrar. Existen
hoy
tratados
especiales
parala
enseñanza verdadera¬mente científica.
:(ao rutinaria, ciega
éincompleta,
que es
la
que poseen tantosherradores) de
este arte, queabsolutamente nada dejan
que desearen su
desempeño.. Unicamente los
que, con susatrasos enla ciencia, no han
tenido
la suerte dedar una
ojeada
á esospreciosos libros,
son los queignoran
quela anatomía, fisiologia, patologia é higiene del pié de los animales susceptibles de
ser herrados, sehallan
enellos tratadas
con unacier-
to,aislamien
to yestension admirables.
«Están,™
-obstante, escritos
porveterinarios))
- se nosargüirá.—Sí ciertamente;
masestoennada
desvirtúa nuestra-'creencia; sino que, por
el
con¬trario,
le dá fuerza.
No
hay tjué perder de vista
quenosotrosjamág
hemos niaun indicado que
el
Artede herrar, des¬
de el
origen de la ciencia debería haber sido separado de ella. Hoy si lo afirmamos;
yhasta
por
el engrandecimiento del mismo Arte,
queempieza
ádejar de serlo, deseamos
esa sepa¬ración. • . ' :
Esas mismas obras de
'ías
que son unejemplo
hermosísimo el Arte de
herrar, Ae M. A. ftey;
el Tratado del
pié del caballo, de M. H. Bou- Jey,
y otras; esas' Egismasóbrás escelen tes,,
es¬critas
por hombres preferentemente deíJicaíios á esté, estudie,
pdesemp.eñaí^a^".de
una manerain-,
dependiente dp las. demás
partesdecadencia,
po¬nen
den,de inqnifiesto,
np.solo
que ya es,posible
la
separación..del.HevfadOj Sinoque puede-
opetars#con
ventaja. 1 '
¡Apelemos sino á ejemplos harto i conocidos,
para quenadie pueda alegar ignorancia 1
El Arte del dentista 'én la
ë^eciè humana
¿cuándo habría alcanzado la perfección
quehoy
tiene, sihubiese permanecMo-unido, íntimamente agregad(0;á la. fnedicinüï Y
,jSlDf.'èihbargb, 'él'Arfe
del dentista ha nacido de la medicina del
hombre^
como el Arte. de
herrar
de la.medicipa, vetqrina.-
ría;
y enéí,
como pneste, qltimo, ,han
:inflqidQi
poderosamente profespres eminentes de ambas
DE LA :v;eterinaria. ■247
ciencias; y
(os primeros tratados dirijidos á su en¬
salzamiento Uan tenido origen
también de
esossá-
bios
profesores!
¿Qué responderéis á esto, enemigos de la sepa=>
ración del Herrado?
Confesad
que,hasta
por amor al Arte quetanto,fingis adorar, debíais clamar, por
su
segregación de la Veterinaria!
Diréis acaso que por su gran
estension la medi¬
cina humana ha necesitado
fraccionarse', aislando
dé su troncónada'menos que
toda la cirüjia mi¬
nistrante.
¿Mas,
;porvéiitura ignorais que.es la Ve¬
terinaria mas estensa; que
tiende
susvuelos hacia
lasbenéficas
conquistas de la Zootecnia,
yqueeste
vuelo se halla
reprimido
porla agregación del
Herrado? -Contestad.
[Se continuará).
Algunas reflexiones sobre, la Mecdnfca ani¬
mal
aplicada al caballo. Por J. ]}ïignon,
jefe de servicio de Anatomia de la Escuela
de
Alfort. {TiAdUcción de'Don José Pres¬
ta.
(i)
. .En fin, si ioshuesosde las regiones mas
declives
son*l/g'erairtc'nift edncdéos' pòr stt re^ioh''áriieíllíifrsüptírior,
'Os pomiuc sus pocas
diniensibnesv.'la pocra.fityvfuadidad
desu concav.idad, la vpoca estension y.
vari-edad, de sus;
movimientos, !a grandeatenuación
de}
posodel
cuerpo,són otrastantas razones quéhacen poco
cónsiderahie,
y"por tantO'potíO temible
el éféclo' apenâs concéntrico- do
'superficies' uó
orbicularesvperú ligeramente 'cóncavas y
ovalada.'.
Obsérvese que encs'as
r'Cgiones la forma cóncava para
la superficie articular
superior, Qstá perfectamente çn
.relación conlaseguridad del 1u9vim1ento
.de Içs fadangqs,
puesto queconcentra
todo el esfuerzo sobre el eje de es¬
toshuesos, desprovistos A su
rededor do todas
esas po¬tenciascontráctiles, que son
los mèdioç. iudispeiisables
dedifusión escéntricaenlas
regiones súperidrés.
Luegoes
verdaderamente esacto él decir, que fá forma
'es elmoldemasconstantede la acción, aun
la
más va¬riada; qué esta
dependo
tanesactamente de aquella,
quehasta el
conocimiento de
unade las dos,
paradéducir
cuálseala otra.
2.?—Motoró potencia. Los
músculos,
que sonlos
,motores, ó losmedios
de movimiento, deben
serconsi¬
deradosrelativamente á la longitud y número de susfi¬
bras; ála direcciónque afectan,-
al ángulo
queforman
sobreel punto sólidoen
donde
seterminan,
yal elemento
mecánico que ponen enjuego : con
lodos istos datos
sedeterminaráconlaprecision'querequiere
todo problema,
en que uno
de los elementos
esinapreciable (la intensi¬
dad de lacontracción), la estensiony
energía de la
ac¬ción,sudireccióny velocidad.
(1) Véaselos números
35, 3Í,
etc.,de EL ECO.
Considéresebien que en general los
músculos csterio-
resson mas numerososyfuertes que los flexores, .yla
razón que existepara una
disposición semejante,
se en¬cuentra eulosdiferentes usos deestaspotencias contrác¬
tiles; así los flexores son mas especialmente las
fuerzas
de locomocion, ylos estensoreslas de
estación ó de equi¬
librio.. Sabidoes quelalocomocion reclama tanta
veloci¬
dad cuanta energía exige laestación: en
la primera los
miembrosrecorren elespacioyarrastranel cuerpo; en
la
segunda reciben el cuerpo y su
impulsion, al mismo
tiempo que,aseguran la actitinl. .
5.°r~-Mecitnismo. Estepuntoaitraza los clcnicuLos
mecánicos y su acción aislada
ó combinada. Las palan¬
cas, el plano,.inclinadoy la
polea
sonlos
treselementos
que,solos ó asociados, forman nuestras
variadas máqui¬
nas: igualmenteenlos animales,estos
mismos elementos
mecánicosfiguran enla
construcción
yjuegode los, ór¬
ganos sujetos ála
acción voluntaria.
Esto? medios dinàniicos soii; útilmente
secundados
por los deresistencia,
solidez
ybasta de estática", tales
que las columnasen
espiral, estriadas ó acodadas, fos
arbotantes,las bóvedas, las mortajas, dos .resorte.-^, etc.
En eledificio animal encontiamos.todos los elementosde
una arquitectura lamasinteligente; nuestras
diarias in¬
venciones mecánicasno son mas quci pálidas copias
de
la naturaleza: un liueso, una cavidad cualquiera es por
su estructura ó su forma niiproblema ile
.la
m.isalta
con ccpcion, que nosotros,sin embargo, resolveinus, como
imitamos también álanaturaleza.
La marcha de la máquina animal Uio se
comprendo
íaoilmente, pues las mas
do las
víjces sonnecesarias la
persnicacia mas
delicada, el golpe de.vista
maspronto,
elrazonamiento massólidoparaapreciaren una
accip.n,
comunmente rápida éinstantánea como
el pensamjeiitji,
el papel:que
cada
parteha desempeftado
enella: spla-
mente•descomponiendo el fenómeno es como se
llega,
sino á csplicarlo,almenos á
comprender lo; á fiierziade
analizarlo.sealcanza porfin
distinguirlo bien
yfoi nmlar
su síntésis: entonces la iuvestigaciou
interrogaduru lo
ha penetradoy
resuelto todo.
Vamos áexaminar muy detalladamente la
natiiraleza
ylas
condiciones de existencia de los elementos mecáni¬
cosde la mái|uina animal.
En todo problema hay una
sériede proposiciones
elementales
yabsolutas, que, una
'vez conocidas,arrojan sobre
la solución
que sepretende
otros tantos destellos deluzque
la esclarecen.
Elementosmecánicos.—Palancas.
Las palancas
quefavbrecen la acción ensn
velocidad ó
en suenergia son,
como essabido, ile tresgéneros.
Lapalancadeprimer
género ó inter-movil puede tener
los dosbrazos iguales ó
ilesiguales;
eneste último caso,
y cuando la mayor
longitud corresponde á la potencia,
lo que 1s raro,
si alguna vez existe en los animales, esta
palancahace
qucila acción sea mas enérgica, pero tam¬
biénmaslenta; yal
conti-ario la debilita, aeelciandola,
cuandola
desigualdad del brazo de palanca está en favor
dela resistencia,
Lapalanca
de segando género ó inter-resisíente au •
mentasiempre
la intensidad de la acción, pero nunca su
rapidez.
La de tercergénero
ó inter-potente es tan favorable
ilavelocidad cuanto
perjudicial i la fuerza: bajo este
248 £L^GO
puniódo vÍ8tu se pareceA una de las formasdela palan¬
cainlermóvrl,en que la dasigualdad del brazo está en
favorde la resistencia.
En resúmeiV; toda palanca, cscepto la intermóvil de brazos desiguales, que verosímilmente no existe en la máquina animal, es un medio mecánico quedá energía
á la acción, haciéndola maslenta; ó la debilita, dándola
mas rapidez. De aquise comprende bien, que es fácil determinar por cuál palanca debe ejecutarse la acciou voluntaria, toda vez qiie las del segundó género produ¬
cen 1.1energía, como lasdel tercero,delmismo modoque lasdelprimero debrazosdesigualesydesfavorables á la potencia, producen la rapidez.
Examinemos sino,en apoyo de lo quequeda anuncia¬
do, dosacciónes complejasen que todos los elementos
de resistencia y celeridad se encuentren reunidos, estas
son laacción de encabritarse yla de las mandíbulas. En el encabritarse el elemento potente empieza la acción, elde rapidez laacaba; enla acción de las mandíbulas sucedetodo lo contrario, eljuego de los dientesincisivos
se efectúa con muchavelocidad, el de los melares con mucha fuerza. El raciocinio demuestra ya que esto debeserasi; peroá mayorabundamientoveamoslaprue¬
ba física.
Para elencabritamiento, la cabeza, por un mecanismo depalanca intermóvilseeleva yendereza sobre el cuello,
eltronco eslevantado sobre los miembros posteriores poreljui'gode uia palanca inter-pesistente,puesto que losmúsculos'de la masa común se prolongan hasta la parteanterior del centro degravedad, consiilenwlo con razón, cual.si fuese la resistencia por vencer; y en fin
elrápido movimiento de báscula del tronco hacia atrás resultamas especialmente de la acción de losmúsculos crupiales isquio-tibiales situatlosposteriormente al cen¬
tro degravedad, yobrando del modo siguiente: los pri-'
merossobre unapalanca de tercer género,y los otros sobre unadeprimer género.
Luego sinrazón se ha consideradoel encabritaraiento como electuándosepor una palanca de segundo género solamente,yeste error físico tan marcado, bien seguro
es quenose hubiera cometido, si ;.so iiubiese tenido en
cuenta quelos mecanismos están enrelación con los ob¬
jetos á(|uehayqueatender, que la energía como la ve-- locidad tienensu elemento productor, y que tuda ac.s cien qua requiera tanta fuerza como velocidad, debe poner en juego el elemento que á una y otra corress
ponden.
El juego de las mandíbulas es también muy visible.
Los dientes incisivos posteriores se acercan á los aulc-
riorespor una palanca rápida que ponen eu juego los
músculosinserlosdelrásdeia articu.ación, en la apófisis
coronoida del hueso,ai.aiálurj pequeño h.^zo de una pa¬
lancaintm-indvil do hi'.izo.s.muy desiguales;mientras que los molares obran los unos sobre los otrospor una pa¬
lanca dé segundeó de tercergénero,según que,la resis- teúcia á Irituiiar.ójquebrautiarse/apoya
so.brejosqtrime.
ros ó Jos úllimosmolares: y resulta así,. ya,,s,ejíoloque de- itrás\.»avinydíó,ó>dolau.lpj¡tle.io&,tJ5tq,scitlos çs,fenq,.y, cigó-
i -mo<«-maíitlareg»polMtcàas.pïiaçjpalçs de,la. niasliçaciqni
Cuando queremosquebrantaruncuerpodiiro entrç,los
:dientes',
Le,.«oja)camas,^¿n.
ftdvçf tirio.,muy.profqu dainente'■sobre.ïos;
últimosjjbolaiiç:5oiP'Oiijqè(e ¡al^([e
¿c}cioii do la palanca inler-resislente es el mas intenso: las raaudibulas ó mejor dicho la mandíbula posterior obra
sobre la anterior del mismo que un par de tijeras; la fuerza disminuyes alejándose del eje que fija las dos ra¬
mas, mientras quela velocidaddelmovimientoaumenta En el encabritamiento, como en elmovimiento delas
mandíbulas, tedaslasdiverraspalancas, porlas que es¬
tos actos se ejecutan, obran simultánea y no sucesiva¬
mente comoacabamosdeesponer: sinoqueelpensamien¬
to descompone yanaliza siempre toda acción para com¬
prenderlo quelanaturaleza reúneycombinaparaobrar.
Todas las palancas, ni existen en el mismo número niestan repartidasigualmente enla máquina animal. La
masrara es lainier-resistente, puessolo se encuentra en
donde elobstáculo ávencer esconsiderable: encuantó á las otrasdos, si eliminamosla deprimer género de bra¬
zos desiguales, encontraremos que los movimientos de flexion se ejecutan generalmentepor un mecanismo de palanca inter-potente, mientras quelos de estension se
efectúan porun juego depalanca inter-móvil.
(Secontinuará.)
Ensayo monográfico sobre
el torneo de lasreses
lanares.,
forMr. Reinal
etc. etc.SEGUNDA CATEGORIA.
Observación f
rimer a.—Carnero de doce
me¬ses.,
afectado de torneo; gir amiento día iz.
quierda-,
cenurosituaào
enel ventrimlo derecho; atrofia de la sustancia
cerebral sobre la quedescansa este
verme.El animal objelo de estaobservación estaba en¬
fermo hacia seis semanas;habla, noobstante, con¬
servado todo su apetito. Abandonado á sí mismoen medio de un patiopermanecia en un estado com¬
pleto
de iniuovilidad,
como fijadoen tierra, hacien¬do oir largos yreiterados balidos. Esta res no eje¬
cutaba otros movimientosque pataleos convulsi¬
vos y sacudidas de los miembros anteriores, los cuales, si se forzaba al animalá andar seestiraban y
abrían
visiblemente.La proximidad y ladridos de un perro, que mor¬
díaalguna vez a' carnero, obligaronáeste á desa¬
lojarel.sitio, perode una maneraestrañay curiosa.
La salida brusca y bestante rápida se verificó
casien línea recta; mas
despues,
á cosa de diezpa¬sos. tuvo lugaruna desviación súbita del lado dere¬
cho; la marcha vino á sermas lenta, mas inciérta.
Cada vez que el carneroquefiá detenerse, tropeza¬
ba;su cabeza ejecutaba iitl movimiento oscilatorio que
tenia pí.'r,objeto
matitener el e(¡uilibrio que el.iiuinorcaiubip hacia instable. ..
. Escitado,
jíe,nuevo,
el caiuefo yplvia á partir. ,çon: una
xacilaejqp.^il
.,,qii^ía.presjencia (leí
perroeraiudisi;ensablepara
h.aí?<^rle,pi;o^íeguir.sqmar,cha
_la,cual bajo la iidbtencia del miedo, erasiempre
rápidajy.,^le jUij Irazadp. ntjiiy irre^ularj quq.^e puede
referirá arcos
Vieeóíipse: àiclïà niarctîâ^se ejecu¬
taba siempredel lado derecho.
IELA
El animalse colocadespues á cuatro pasosde
¡esotros; no hace ningún movimientopara unirse áellos, su cabezaoscilatodavia, da algunos balidos
y
queda fijo.
Entonces la pupila está desmesurada¬mentedilatada; apenas el observador
puede
distin¬guiruna de otra las dos circunferencias; los
líqui¬
dos ó las membranas del ojo presentan un matiz
azulado muy marcado; las
conjuntivas están
en ei estado normal.Adtopsia.—En la autopsia,
heeha
veinticuatrohoras despues de la muerte, se encontraron las le¬
siones siguientes:
La bóveda craniana y la dura-mater no presen¬
taban ninguna alteración
La masa enefálicainyectada, sin esceso,
llena
completamente su cavidad; perotoda
la estensiondel lóbulo derecho ofreceal tacto una verdadera FLUCTUACION que deja de percibirse en las partes posteriores del
cerebro
y enla superficie del lóbulo izquierdo,
que tiene laconsistencia
delestado
normal.
Despues de
haber quitado
por capas sucesivas algunosmilímetros de la sustancia cerebral de
la partesuperior del lóbulo derecho
; se ve entera¬mente hacia adelante una masa globulosa, ceni¬
cienta, contrastando por su
tinte
conel color mas francamenteblanco ó gris del cerebro.Siguiendo la disección, sepenetraen
el intèrior
del ventrículo derecho. La sustancia, endurecida
en,sus capas masaproximadasá
la aragnoidés
ven¬tricular, formaunaespecie de membrana de quiste;
debajo de ella, es
decir
en la cara interna,existe
sin adherencia la vesícula propia
del
cenuro, re¬conocible por su tinte opalinoy porlas numerosag cabezas de ténia quehacen una ligera elevaciónen
su
superficie.
Aislada minuciosamente de las partes que laro¬
dean ycolocada en una
posición
querepresenía, porsu formay su volúmen, un hueco privado de su.te¬
gumento calcáreo; su
capacidad
esdo 4 á5 centí¬metros próximamente.
El desenvolvimiento parece haberse operado
en el Ventrículo derecho, y en este puntoes donde ha comenzado nna re.sorcion periférica de la sus¬
tancia.cerebral. La pared superior del ventrículo
tiene menos de un centímetro de espesor; infe- riormentcuoseencuentramas que la (.lura-mater- lidcia' adelante, los taiamos-etmoidales están intac¬
tos;,liác'ia atras, el
cerebry no tieñe mas
que1¡2
. centímetro de.espesor. ,, ,
'
Lateralmente, la pared
defventrícuío.esiá
cam siderablemente dislocada y^adelgazada;hácia,atras,
;nq;,éxisfò
mas que unacapá delgada;
dèi.lado iz-;pquiçfdp
la/atroflá c'g/apenas'sensíblé. "•[
■ •- ai Eauna-palabra, Ja
sustaucia,prpjjia.:áqí'Q«
vliaj dësâpai'ecido eivpárlev :tantO;háciamdelan¿'óp-|
^ y spbi'é los Iddos. El cuerpo-'cailoso;|
y
là estfeànî'ciâd ahféñ'or^il'e
dÁAm-''249
mon, no existen; la bóvedade tres pitaresno deja
masquo un
vestigio;
laglándula
pineal está atrofia¬da; el ventrículo medioes dificil de circunscribir»
tantas son lastransformaciones que ha sufridola forma de las partes. Todas estas pérdidas desus¬
tancia se han verificado sin alteración de testara;
se diria que existia una fusion central del ce¬
rebro.
Observación
segunda.—Torneo-, el
carnerogira ligeramente d la izquierda-,
cenuro situado d la derecha.(Síntomas observados
por
M. Garheao^ veterinario
enChateau- neuf.)
Al acercarse al camero, se escapa llevando la
nariz alviento; marcha aceleradamente é inclina la- cabeza á la
izquierda;
si en su carrera encuentraunobstáculo, describe una brusca media vuelta
4-
luizquierda. Durantelos áltimosdiez dias que pre¬
cedieron ásu muerte, este animal quedó
echado
sobre el ladoizquierdo sin poderse levantar; man¬
tenido derecho sobresus miembros, caia siempre
deestelado tanpronto como se le
abandonaba á sí
mismo; cuando se le volvía del lado opuesto, e^
decir, á la derecha, sufría mucho mas, esperimen-
tuba hasta convulsiones; estos movimientos con¬
vulsivos, quetenían una corta duración, reapare¬
cían por
intérvalos, sobre
todo al aproximarseá él,sea paraexaminarle ó bienpara
darleforrages.
Des¬de que nopodiatenerseenpie, hubo necesidad, para mantener lavida, de hacerle beber con el auxilio de una botella; no tomaba alimentos mas que cuando se le presentaban cou la mano sobre los bordes de loslabios; la digestion de las sustancia?
ingeridas
se hacia bien. Nose le babia oido balar desde que estaba enobservación (quince dias).
Abriendo la cavidadcraniana en sn parte supe¬
rior, derecha, á espensasde
la
láminaósea
parie¬tal, el operadorno
esperiraentó la
resistencia or-I i liria de un hueso compacto. El cráneo, en un pii-tode su
superficie,
so doblababajo
el filo del ins rumento.Para el observador habituado á investigaciones
de estanaturaleza, este carácter era suficiente para hacersospechar la existencia deun cenuro. Estoes
en efecto, lo que
demostró la continuación de la
autopsia.Abierta lá bóveda ósea déjó ver ël cerebro en
su cara superior, récublertó por Sus
envolturas p.rótectrices; llcnabá enteramente la cavidad
era niaria'.Sobfi'' Un puntobircunScfito
del
lóbulodere¬
cho las meninges babiàn
iiesápafecido,
rio quedabade\pUas ning.uiiAbupUíV'.l''' Pldita nerviosa, alterada
y roblandecida,
fpnhaba
en sulugar" ün tánué
re- vesiiniientó.'qiie ócuHabk
mdétiiirb
al'a vistâ del
Hbstírvador. . > ■ - ;
lb-'•A'.l'.tacüó.'Selpor.oibia ^qa.flf^i^tqai^ri:
ciuy- sea-■530 BL EGO
"isiMequepcriiiitia asegurar quo
existia
unahida-
îidç eu las capas
profundas del cerebro.
En el punto
correspondiente á esta parte del
«SDcélalo, las paredes
del cráneo habían sufrido
un adelgazamiento notable, su espesor apenasniedia
2 ó 3 milímetros.
El lóbulo derecho del cerebro, distendido por
■«1cenuro sedirigia hacía atrás y Amula á apoyarse
«on todo su peso sobre
los tubérculos blgéminos
del mismo lado: estosúltimos estaban casientera¬
mente atroliadosÓ parados en sú
desenvolvimieu-
ío; semejaban dospequeñas
eminencias,
cuya pe¬quenez
contrastaba
eon elvolúnien normal de. los
tubérculos del lado opuesto. ,,
Después de, haber levantado capa por
capi-j la
pnlpa
nerviosa
, se puso.el
cenuro,al descubierto.
Ocupaba
los dosgrandes ventrículos, laterales.'reu-
aidos porla destrucción
del
cuerpocalloso^ del
sEPXüji.LOCiDOM, de la
estremjdad'anterior
,del
cual quedaban aun algunos
fragmentos, recordando
ia existencia dcain tabique queseparase los
yentrí-
culos uno deotro. ,
La cavidad queencerrabaelcenuro era
de forma
«valada,oblícuainente dirigida
hacia, la.dcrecha,
y pordecirlo asi, ahuecada
enla
capaparietal^'del ló¬
buloderecho- Los,órganos .situadosá
la,dqref^a.es¬
tán ó atrofiados, ó
inconapletamente desenvueltos
ao existe por
todas
parte mas.quedesviación,y,de-
íormacion., .. >
El iniundibúlum .Amutricular, enelpunto
donde
corresponde.a"i lálanio óliatorió
nopresentaba de
.ambos lados !a misma
disposición. Dequeño
y es¬trecho,enla
izquierda,
eraal contrario fuert^men-
íe dilatado en la
derecha.
El cuçrpo
estraido del .lóbulo derecho, cómo
i,oda3 las partes dql
mismo lóbíuio, "çstaba dppri-
inido, hundido; no.foruiaba mas que una¿equeña
•eminencia alargada, apenas
saliente
y.récónócible
^solamente.por su
color
y suposición'.^ ' '
El
plexo corpidcs izqiíicrdo,
sepreséhtaba con
-sutinte rojo
normal; los
vasos numerosos ydelga¬
dos quele constituyen,
estaban ingurgitados de
san-■gre. El derecho,
al .contrario, estaba qi'álido, blâU-
siujo;parecía
quela circulación hábiá sido'
Suspen•didaeu consecuencia de la
desaparición
desús va¬sos
baje
lainfluencia de las presiones ejercidas
por«filcenuro.
La parte
derecha del trígono cerebral, el cuerno
de Atunion, el tálamo
óptico del mismo lado, han
sufridomodificaciones casi idénticas. Estos órganos
'reunidosnaformabanmasqueuna masa
ovoidea hin-
.«hada, mucho maspequeñaque
la del lado opuesto,
.perosin
alteración
de testura.Observación
tercera.—Oveja merina de doce
d catorcemeses.,
atacada del torneo.
En «sta res, la acción degirar era
casi insensi¬
ble; escarbabael terreno,
desviándose ligeramente
á la izquierda ,é inclinandola cabeza al misma lado;
laestreniidad de la nariz'estaba vuelta á la derecha y
dirigida bácia arriba; la. vista del ojo derecho,
es ■ tabaempañada,
ylá del izquierdo
casi apagada.Aütqpsu. La hidatidaocupa mas
espebialinente
ellóbulo
de.rcchq; está situada profundamente
en elespesor'dpla suslaucia
cerebral.Las cavuhuíés"
interiores delórgano están deformadas á tal p,iiato, quelos
grandes ventrículos dél cerebro
se enciicn- traureunidosea.uno solo. La parleprofunda
ycííú-
tral delcuerpo
calliVsd
y tflsKPrii.ii'lUgidum háii de-,
saperecido cQmpleiaiuedte. ' '
Todos los demásórganos no han sufrido
modifl-
cacioneSmasque en suforma.y susrelaciones; üio- dificaciones
apreciables sobre tòdo
en' la parte de¬recha del
trigopó,
elcuernó
déAmmo'n
y el táláinoóptico del míJino IíkÍo,
queestán fuertemente lliia-
diciòs y parecenháhér sido él'à'siento de una'cbm-
presioín activa. ''
A estas lesiones debémds añadir un cierto adëb gazamiento, una
cierta difluencia del nervio óp'tlco izquierdo
enla
partecomprendida el tálamo óptico
y
él gulasmos.
(5e continuará.)
. REMITIDO.
Sres.Redactores
dei
Eco de laVeterinaria.
MuySres.nuestrosy
del
mpyoraprecio: Si Yds.
juzgan
digno de
ocupar unlugar éri éh apreciable
periódico al
siguiente reñiitid'ó,
serecibirá particu¬
lar merced; pues no es mas'que
consignar
una opiniondesinteresada
y agcnade toda
persqna-lidadi
Hace mucho tiempo que
los prófesores
queSus¬criben
esteremitido están viendo descqllár la idea
eri las coluinhas
'dé
súapreciable periódico, de la
"éitaancipacion de la parte llamada impropiamente
meeáiiíca ¡(arte
de .herrar) de la científica,
comosi
la.ipr.iin6ra.
dejara de serlo;
yhan adquiridó mas la
convicción del
predominio de
estaopinion al leer
la conclusion,de oración inaugural,
pronunciada al
"ábiir elcurso literario por el
catedrático
iencarga- 'dó de hacerlo; en la quemanifiesta
sele prohibjó
-leer la
primera
quetenia dispuesta,
jior,el director
de
aquella Escuela Superior:
y aunqueno descubre
los motivos que
dieron lugar á la prohibición, se desprenden del contenido de
suapreciable periódi-
, co de Vd9. de 15 del anterior, en que presumen
ó
daná entenderiba á presentar
la misma opinion de
emancipar
el
artede herrar de_ la ciencia; y como
las
opiniones
que venla luz pública, y según son
masó menosseductorassuelen
producir
suefecto,
que
si sucediera
conesta seria perniciosísima
,no
podemosmenos
de manifestar la nuestra.
No parece estraflo
á la verdad
(pieen una época
en quetanto
descollan los adelantos de la ciencia,
se proponga una
idea tan errónea y se haga stn
sentar primeroun
precedente científico que des¬
prenda consecuencias infalibles: tal es por cjeinplo,
si se considera el artede herrar como
parte inte¬
grante
de la ciencia;
puessi así se considera es di-
Pe^a
vbxebinabia.
25fficU,
ineonveniente
yhasta perjudicial su sepa¬
ración. ,
Los que
suscriben así lo
creen,y van á probar¬
lo. ¿Noes
el
casco unaparte integrante del todo del
animal? Nadie puede
dudarlo. ¿No está compuesto
de partesy
tejidos de distinta naturaleza y testnra?
También creemos que es
indudable. ¿No encierra
en su interioruntejido
vásculo-nervioso muy abun¬
dante.?Tambiénès exacto: como 10es que
todas
es¬tas partes y
tejidos desempeñan funciones muy
esenciales para la
conservación de este todo, que
llamamoscasco, y que
constituye el fundamento del
animal. Dichasfunciones
pueden alterarse
comolas
demás de làeconomía,
produciendo danos de
masó
menos consideración que no
solo inutilizan el
cas¬co,sino que
producen enfermedades; mas ó menos peligryosas
enlas articulaciones! de las estremidades,
particularmerité de rodillas
ycorvejones abajo: ya
alterando, sus aplomos y
ocasionando las
;vejigas;
losexostosis, losinfartos
tendinosos
etc. etc.,eH- ferinedadetetòdasproducidas porel mal ihétodo dé
herrar. Estç lo
primerp^
quealtera
esla, nutricipn
del casco,
produclenao'en él los défectos, siempre
deconsideración deqstrecho y
prolongado, sobre¬
puesto,
lopino, paiidq, etc. etc.
:y despues las
consecuenciasya'tààrhadas en
las estrémidadeS. Dé
aquísedesprende naturalmente
quçel arte de her¬
rarnecesita,cOmo
básé'pára
superfección, los
co¬cimientos analómico-ílsioióglcos que
luaniñestan la
testara y
composición de las partes del
casco, yel
desempeño de las
funciones de cada
unade ellas.
Ahora bien ¿unartç.que
necesita
es'aradornado de
dichosconocimientos, sele
podrá
llamar con pro¬piedad
mecánico? ¿Ni
sepodrá tampoco
confun¬
damento separarlo de la parte
científica, 6 lo
quees lo mismo, dejar
á estavcoja, ó falta de los
co¬nocimientos mas precisos
al profesor
queasi la aprenda? Creemos
que no.Se nosobjetará, por ejemplo, que
podria ins!-
truirse en estaparte (que impropiamente se
Ilamá
mecdntoa)
á':cierta clase de hombres
que sededicáa
á esta rainade la ciencia,
,^dàndoles los conocimien¬
tosque
qnédan indicados són,indispensables,
y que nadiepuede
hegar,¿Yddnd'e
noscondnairá está"
medidacuando conjusticia ó'sin ollasetratadees-
iinguir la clase de albéitares al
crjcar una mas, que despuesde
serraantenidá'pór los pueblos, coadyu¬
veal descrédito de "los veterinarios? Creernos qué nadieignora
1? idea generalmente admitida
en tor;dos.lo.s pueblos, de
quelos profesores veterinarios
no saben mal
qué hialrlar
y quecáfecen de
manos.Seguramente
seria corroborar esta idea
conla
creaciPiO Meí!csta
clasft.nneva, de
queel veterinario
tendría quavailerse con mpQaa
frecuencia
parallcr
nar lál indíbàòioiiés en'
íos" muchos
defectosy en-~fermedades delcasco, que todas sereducená ope¬
raciones
quirúrgicas propj??
jesqiqsivas. del
verr dadero herradorcientífico,que po.seelos conoci¬mientos que
quedan indicados:
y comoel profesor
tendría contanta frecuenciaquevalersedel artista me,cánico
($1 asi_lii llamamos), .indispensablemente sepolül'rTá éh evíJebcla,
pues¡piíede ocurrir "tener
un animal
imposibilitado
de los cascos, ysi»
em.bargo
de
tener q]^ollenar.una iadicaç^on,pcçnta.
y,qiié debériá hacer
porsi,' lió pueáé'vérifiearló has¬
tala venida
dçl práclico: resaltando de este hecho,
hacerse
publicà
y^fiòtóriaío ineptitiid del profesor
en esta parte
de la cieneia.
Pasimos ahoraá la parte
económica
para lospueblos,
yde utilidad para los profesores.
Se pierdeenla
memóríaí de los tiempos la
inve¬teradacostumbre
de los pueblos
engeneral, qtícr
están acostumbrados
á
queiin solo profesor desem¬
peñe ambas partes de la ciencia, y en los que no-
hay más
qué
uno masparticularmente. De aquí la-
costumbre en
general de
quelas iguales ó retribu¬
ción de la parte
curativa
seamucho menor, porqiie-
los mismos
pueblos
conocen queel herraje sumi¬
nistra utilidad:y
si bien
estonodebia servir de re¬
gla,
la antigüedad le ha dado un carácter de ley,,
que
rio
creemosfuera bastante una nueva legisla¬
ción para
quitar
estacostumbre. De lo que se de¬
duce énconclusion lo
dificilísimo
queserla,
aum cuandoelgobierno lo
tomara porsu cuenta el que:
los
pueblos mantuvieran dos profesores: uno úni¬
camentecomomédico
veterinario,
yotro
comoher¬
rador: debiendo pagarse
ambos
porel vecindario...
Teniendopresentequè
la retribución debia ser de¬
corosa para
ambos profesores, en este concepto
¿cuánto mas
económico es para los pueblos el sos¬
tenimiento deun solo
profesor,
auncuando tengan- qiíc esforzarsé
para quesu recompensa sea mejor
queen
el dia? Aquí
senos objetará también que eo.
algunas
provincias de España, y en algunos pun¬
tos'
de ellas como sonValencia
yAragon,
seejercea
aisladamenteambaspartes
de la ciencia;
yel vete¬
rinario sedenomina
pro/èsor rfe óasíow,
yel herra¬
dor lo es el herrero. Losque
hayan tenido ocasión-
como los que
suscriben de recorrer dichas provin¬
cia^
habrán observado, como en el dia se puede ver
quelos
profesores propiamente tales, apenas ad¬
quieren un
mezquino honorario insuficiente para»
sufragar
las precisas necesidades de la vida; y sb
algunosacamas es por
dedicarse á especulaciones
deotro géneroyque
nada tienen que ver con lai.
profesión.
Dejamos
ahora á la consideración y buen crite¬
rio de los lectores la parte
del herrado
enesto»
puntos
donde
seejecuta el arte dé herrar por un.
artista de otraclase y
deducirán
como seencontrará,
el
ganado de herrqje
segúnlos conocimientos que
de la
organización del
cascodeben adornar á un
herrerçí.
Estopor
lo
querespecta al,ejercicio civil. Pase¬
mosahora una ojeadamuy
rápida
porel ejercicip-
de la
profesión
enel ejército, donde cualquier mi¬
litardesdelasclases
inferiores de mando hast§ la»
superiores
conocen yestán persuadidos qué lá, her¬
radura esuna parte
de la higiene
quecontríbúyé ái
laconservación del casco y
el caballo. Para,ejecu¬
tar elherradohay
soldados
que seapellidan heçra-
doreSí Y -que
hoy tienen algunos conocimientos, pero
sin embargo,no
todo lo del casco
y quede él ema¬
ni .seles
puede confiar;
en cuyo casoquisiéramos
qu.,- los
partidarios de la separación nos dijeran co¬
mo .semaneja el
profesor cuando
en suesperiencia.
tiencrentrelos caballos algunos,con
cnaftos
y ra¬zas
complicados,
conceños gabarros y tantas otras-
enfermedadesqua tantos
animales inutilizan si seí
abandonanó no sesometen
pronto á
unriaétodo te-
;
rapéutioode herrar, basado en conocimientos'cién—
tíficos conlos que
solo podrá triunfar de éstos ma¬
les, máxime
cuando
enel ejército, se pone la ingp-
. tltuddel
profesoa- más
enevidencià, y se le obser¬
va mas de cerca,por personas
de. algijiia instrric—
eion, yporque
la falta del ganado para el servicio
hace que setenga
mas en cueh ta la baja de un solo»
caballo yios
dias
que.deja, de hacpflo, inquiriendo
minuciosamentela causa
q'ne lo motiva,
pues esurii
errorcreer, como
geiieralmonj.e
se.piensa
queel;
profesor
militar
notiene mas deberes que presea-
ciar lacuración.