áíio II. DOMINGO
18
DE JÜNIO DE1854.
NÚM.35.
El ii i U lETERIiRli
PERIODICO DE INTERESES MORALES ¥ MATERIALES.
REDACTADO POR
(S). ^uXo/é y, ^^Wioüxiíj (D. '^uxáv ^ O. SíeoiuM) (^«XCc^o.
SE PÜBLICX DOS VECES AL MES, Y A CADA NUMERO ACOMPASAN 16 PAGINAS EN 4.*
DE OBRAS DE LA CIENCIA.
PRECIOS DE SÜSCRICION.
AlPERIÓDICOCCS LAS OBRAS. Ed Madrid, por un mes, 3 rs.,'por.tres id. 8. En provincias, por tresid. 10. Ul¬
tramary estrangero, por un año, 50.
ASOLO EL PERIÓDICO. EnMadrid,por un mes, 2 reales, por tres id. 5 En provinciasportres id., 7. Ultramary estrangero, por un ailo, 36.
Cada 8 páginas de las obras publicadascuestan á los
nuevos suscritores medio real.
ADVERTENCIA.
SileGesitaDdo esta redacción
Liquidar cuentas en fin del presente junio, esperamos que
nuestros corresponsalesse ser¬
virán remitir al Administra¬
dor de El Eco las cantidades
que obren en su poder por el concepto de suscriciones.
m»Q(Sm
Loa
profesores
veterinarios delPrincipado de
Cataluñahandirigido
ála Comisión
administrativa de la Sociedad de Medicina Veterinaria deEspaña
la
siguiente
comunicación:En vista delsuplementoal Boletín de Veterinaria de 1. ® de mayo
próximo
pasado, y deseando cor^responder
á la invitación hecha por Vds. á toda la clase en general, no podemos menos de consignarpor medio deesta
espontánea
manifestación losde¬seos que nos animan á conducir á la Veterinaria hastael verdadero camino del progreso científico y de las mejorasmoralesy materialesque en justicia
PUNTOS DE SÜSCRICION.
En Madrid: En la Redacción, Plazuela de S. Ildefonso, número I, c. —to cuarto; enL 'it 'ería de Cuesta ó en la deBailly-Bail!—.r' , y en litografia de Mejía ,
calfe
de Atocha, i.».M.62.=Enprovincias en casa de loscorres¬ponsalesenlospuntos en que los hay, ó girando letra sobrecorreos á favor del Administrador,encartafranca.
y en ley le corresponden. A este ñn, ydespuesde
un maduro exámen y de una
discusión
razonada,hemos acordado que el
medio
mas ventajosopara que esto se pueda obtener en beneficio de toda la clase, es por ahorala instalaciónde una Academia veterinariaespañola,
cuyos estatutos ofrezcan las garantíascapacesdellenar los deseos delmayornú¬meroy merezcan la aprobación de la claseen gene¬
ral; yconvencidosdeque, de los
publicados
hastala presente, ningunos abrazan mejor estos estremos quelosque
figuran
enel núm. 32 de El Eco de la Veterinaria, nosadherimosásu contenido, con las modificaciones que van adjuntas, por creerlo asjmasrazonable, así como para evitar
entorpecimien¬
tos deningún género á su instalación. Sin
embargo,
Yds. podrán hacer el uso que crean mas conducen¬
tede este nuestro sincero parecer, y no dudamos
que procurarán, por cuantos medios estén ásu al¬
cance, obtenerde las disidenciasactuales, undesen-
lace,patisfactorio
, y digno de las personas que com¬ponen esaComisión administrativa.
Cúmplenos
además consignar en estelugar
y deun modo franco y
espliclto,
quecuanto
seha
he¬cho hasta aquípor la
Sociedad de Medicina Veteri»
narla de
España
y susautoresesabsolutamente
nulo■para
conseguir
larealización
del pensamiento quenos ocupa, puestoque
la
autorización dadaparala instalación de estaSociedad sereduce solo á la pro¬vincia deMadrid, mientrasque para
la de
laAcade¬
mia Veterinaria
Española
sehace preciso el asenti¬miento de S.M. ó desuinmediato gobierno. Nodu¬
dando,
que Vds. reconocerán todo el valor de estas102 £Ii ËGO*
observaciones, esperaniosen su
consecuencia
quese unirán á nuestrocomúnsentir y
procurarán,
yaseaunidosó por
separado
, según- masconveniente
crean, elevar una nueva
solicitud
algobierno de
S. M.,
pidiendo l_a autorización competente:para ins
talar en laPenínsula unasociedad generaldeprofe¬
sores bajo los Estatutos ya
mencioaados
porrecla¬
marlo así el estado de la cienciay el deseo de toda
laclase en general.
Esperamos
portantoy^^ aten-
didas estas razones y secundados
nuestrófÍTuénos'
deseos enbeneficio de la Veterinaria pàtria.
¡Seacualquiera'la
determinación
queVds. adop¬
tenen esteasunto, nodudamoslo pondrán de mani-,
tiesto para los
fines á
quehaya lugar'.
Dios
«guarde á Vds. muchos años.: Barcelona,9 de junio
de1854.
Gerónimo Darder.—Felipe Montenegro.—José KWásóáir.—Jácmto'TVTigúez.-^Pédro S. Castellanos.
—Tirso Davia,.—Joaquin
García
de'.Gastrillon—Es¬tovan
Galofré.—José,; Presta.—Juai), -.Cubas..«—Joa¬
quín
Çass.à.—Eudafdo Mensa.—Narciso Colls,—Do¬
mingo.
Ocina.—Miguel Vjñas
yMar-ti.
:,;.;,Sen0içs de laComisionadministrativa de la So¬
ciedad de Medicina Veterinariade
España.
Modificaciones d ¿os -Estatutos
yreglamento
. -liara
e¿. régimen
ggobierno de la Acade¬
mia EderincCria'
Españold
,'insertos'eii él
ttMri'érà 32 tíe El' Ecó de ti
VeterinábÍAi
1." Suprimir; lospases
de
quehabla
el art. 16, pu.esbastará
parala admisión
encualquiera
:de las
comisiones, lapresenlacion de la patentey los reci---
bos de los últimos pagos que haya verificado el
socio,
«2v Siempreque un socio se tra«slade de una á otiía,de.la.s,GomisiQne8, laque
deba
recibirlepedirá
informaciones;á ia de donde.salga-, áfin
de saber siestá ó nocomprendido enelart. 21..
. 3.°
Suspender,
por ahora, laejecución de lo dis¬puesto en los
tílulos
l.?, 2. ?, .6. ', 7. ®: y 8. ®,del reglamento, bastayersicesánlas circunstaneias que ça iestos momentosse ¡leoponqn'de na
modo
general.-¡Barcelona 9 dejunio de
1834.—Darder.—Monte¬
negro.—Revascall'.--Miguez :Clstellanos.—Dávia.- Gastrillon.~Galofré—Presta.«-«•Cubas.-—Cassá Mensa—.Colis.—Ocioa.—-Viñas
y'Martí.
GRACIASA LOS REDACTORES DEL BOtETIN:
Siempre
hemos mirado conrepugnancia las cuestione^ personaíea,
y ,cuando se ba.n refecido, directamente ánósotro^, notorio
es quehemos.sa¬
bido
despreciarlas;
peró'atmque
así boyamossacri¬
ficado uTOStra defensa
piersOQâl
pora'Cndir
ála'de
la ciencia y laclase, no por eso debecreerse que hemos abdicado nuestros derechos abandonando el campo al mas osado, no; porque esto lejos decon¬
tribuir á la destrucción del enemigo, le alentarla tal vezá minar laperspectiva que tanto le aterray que ha de acabarconél irremisiblemente.
Así, }iueS, conste: que sumamente reconocidos
á la fina atención
de
los redactoresdel
Boletinpor haber copiado de El Correo de Barcelona un articulo suscrito por A. G., en el cuál se habla en
muxjhyginos modos del
muyapreciable D. Geróni-
mo^'Sàrdej' y de nosotros, nopodemos menos que tributar un voto degracias à la Redacción del Bo- Jelin portan]peregrina ociirrencia, al paSo que
nos
permitiremos
hacer algunas reflexiones sobre semejante conducta.Una vez tan solo hemos dirigido al Bolqtin de Ateterinaria
(
y no creemos que sus redactores lo hayan echado aún enolvido)
unarticulo comuni¬
cado, y ¡apesarde que contamos seis
años
desus- critores_á.esj.(¿periádjco
y do que.cjianto endich,oartículo se decía eran verdades como
puños,
tu¬vimos sin embárgo el disgusto'denopoder rnirarle
champado
en,Sus:
páginas: nuestro muyíntimo
amigo el Sr. Revascall tuvo mastarde la desgracia
de comunicar otra« verdad grande^ muy grandeyde
siifflaimportancia al vbismo periódico,
del
cual es suséritór desde su fundación, y sin embargo,à
no haber sido El Eco,de la Veterinaria que se en¬cargó de hacer
manifiesto
lo que,el Sr,Revascall
te^nia
empeño
en.dar á luz, el.crédito bien sentado
de unode nuestros amigos
comprofesores
hubiera quizásosoálajdo
antaebp-iblicp
'yiuayormente ante aquello^qnegnrn-'tienen
motivos para«apreciar
su justomérito
Ha hecho masel Boletin:
ocupán¬dose en frivolos asuntos, ha desoído las amargas quejas de algunos profesores bonradosy
laboriosos;
predicando el
órdep»,jha i(|o sembrando do quier la'OGéifúsion'y ei désordftnf
Siendo laúnica
causa dq todos, loatrastqrnc>s
quelia esperiDjeûtado là
claSeVeterinaria, tr.itatfc'vestir ahora el ropóndél
l^çmjtagí^
parameterse 4 moralizadoc
y-conjunan
lahorrorosatormenta que va
bscurecieudo
de unniófioirápído
lá
atanósférabde^nneslrnfacultad;'
y finalmente, siendo tan.seéudo, á fuer deviejo.y
es-¡TcíímeirtádO; síielc dar eárla inania, ál^imaíqúe
otravez,:(le
ireproilnçir
.ensuspáginas óscrjtqaqneM s^uiéra
son dignos' de sermirados; Si, 'señores
Redactores delBoíeíi», loMeeimosmuy
álto.-
si el articulódel Sr. Gal hubíésé sidodigno de
unacón- testacion:4-azonadaj'se la babiéi'nvnps dado; si i-élreto á que nosprovoca
hubiese tenido
uncarácter
menosbajo ydenigrante, y
bu'uiese sido hecho
conmas
precisión
yoportunidad, evitando el ridiculo
de la
publicidad
enel
asunto,el
Sr.Darder
y sus amigós lé,bubiéi'amo.s admitido;
como,admititnos
Joda,discusienq,uepueda
ilustrarnos; si hubiésemos;
pensado
quelas palabras del Sr. Gal podriàn afear
la conducta del Sr. Director de la Escuela
süpé-í
rior, lashubiéramos combatidoen el
mismo Cnrr-eo
de Barcelona, las hubiéramos
abogado
en suori¬
gen ;Eatô,csnu'estro
ihodo de
ver,noconferrae
por cierto fiQU;el do,Idfiqdaccion.-d-el Boletin",-bien
que.nuestra no conformidad data ya
de
muylejos.
Ahòrabien;
què motivo pueden haber dado már-
gen á
los rédactores del Boletin
paracopiar de
El Cmn-eo de Barcelona un artículo dé
ningún in¬
terés?'Eldefenderacaso áuno de
ellos, al Sr. Di¬
rector, confesando que no
tiene
porsubditos á los profesores
cuyaconducta disgusta al Sr. Gal, y que
¿o
está
en susfacultadés el reprimir lo que éste
, DE LA VETRINARIA. 105
senor llama abusos', cuandosolo■meros trasuntos de lo que otros.
q,«izásí
con menosmotivo
y razónhan
propalado?—No;
porque estotodo el -mundo lo
sabe,;porque
está
tanclaro
comola luz del día.—
¿Seráp.or ventura
el
deconciliar: las disidencias
queexisten entre veterinarios y
albéitares?—Imposible
seria creerlo así, cuandoes y hasido solo
el Bole-
tin quien en
todos tiempos las ha suscitado. Luego
¿cuál podrá
haber sido el móvil de semejante
ac¬ción?—Diremos lo,que-sospechamos,=El
Sr. Dar¬
der y sus
amigos tai
vezhabrán dado mucho
quepensar
á los redactores del Boletín; ta\
vezlainfluen-
cia deque gozanentre
los veterinarios,
pOr sulabo¬
riosidad, desinterés, constancia, tesón y
rectitud de
sentimientos, esté
ocupando
naasdé lo
quequiera la
mentedel Boletín; y comoàeste cuerpo
compacto,
enérgico, franco yresuelto
nopuede combatírsele
en noble lid por la
Redacción de aquel periódico
¿no podemos
sospechar
confundamento
quela idea
deeste haya
solamente sido,
presentar entoda
su deformidad la conductade el Sr. Dardery susami¬
gos quetantas,
simpatías tienen
entrelos profesores
veterinarios,,para"que estos
huyeran
acasola
con¬fianza que en
ellos han depositado?.... Rogarnos á
lo? lectorés del /ío?e/tnquemeditenacerca
de
estoy vean
si
nuestrassospechas,
sonó
noinfundadas.
Laconducta del Sr. Darder aparece
limpia
y brillagnte en todasesferas, á pesar de los venenosos tiros quela envidiaha cUsparado
contraél; cualidad
deque muy pocos
de
suSadversarios podrán blaso¬
nar. Por lo quetoca ásus amigos, ninguno
hay
que tenga que avergonzarsede
sushechos pasados ni
presentes; su
vida pública
notiene lunares
quela,
oscurezcan;, su vida
profesional
nopodrán quizás
algunos presentarla,tanpura en mediode los alha-
gos
de
unaposición brillante,
cornolos amigos del
Sr. Darderentrelas vicisitudes de una existencia moral y m.aterial contrariadapor
mil maléficos ele¬
mentos.
En conclusion, y porloqueá nosotros enpar¬
ticular respecta^ diremoscontonante voz para que lo oigan hasta los sordos: que ni los
piropos del
Boletín, ni los. dicterios del Sr. Gaiy dealgunos
FOLLETIN
UN ISAAC QUa MIENTE.
Seis díashará, meencontrabayo
durmiendo
la siesta, cuando llamaronála puerta de mi despacho,al cual está contiguala
alcoba;
eii un momente me tiré de la caniaypregunté á la
patronaqué ocurría,
ia que puso en mi mano él
número 267 de El
Bole¬tínde Veterinaria. Adormilado y todo, entreabríun póco
el balcon,
y me puseálcerel citado
periódico,en cuyos'artículos nada
dé particular
advertí, á escepc'ion de ün remitido suscrito por porun tal' ísimendo'ó Isasmendi ó Isaac-mendüx: que
■baltá'se vá
todó,
yÜos
letras nadasignifican,-
que al fin lo mismo es Césaf queCerezas,
ycada
uno lee comopuede (no todos hemos " de
sersábios
-yperspicaces);
y éñ el citadoreiniticl,o
advertí ciertas lindezas, tropós, niodismos y calificacionesque me hicieronpasar unbuen rato, de losque voyá
ente¬rar á los
íjúe íèèr,
quieran este articulejo, porque comodijo
el otro, yo soy como.Dios me ha hecho y mimadre
mehaparido, así
un pocoburlón,
conotros, podrán nuncahumillarlasiempre allivafren-
tede—M. V. M.
III III I
ALGUNAS REFLEXIONES AGERGA REL REMITÍDOJ-DE D.EuGEalO'FERNANDEZISASMESDIIHSERTOEnIelKÚMEKG267
DELBoletín de T^eterinaria.
En el precitado número del Boletín hemos te¬
nido la triste repugnancia de leer el escrito à que
nosreferimos; y queomitimostrascribirpor noabu¬
sar de la condescendencia de nuestros lectores,
acóstumbrados á, no hallar en El Epo ése cúmulo de necedades osadasconquelos Sres. Casas y Sam-
pedro han tenido ábien
regalar álos de su periódi¬co. Decimos triste repugnancia, sí, y nopodemos
menos de esperimentar estesentimiento, alver que la prensaveterinaria se atreveya á
^ascender de
sudignidad hasta el estrempde dar cabidaen un.órga-
no suyo á produccionescomo la del Sr. Isasmendr.
falsa en sus asertos, incoherente y disparatada
ensu forma, siniestraen sus intenciones,hija deun
resentimientoinfundado,.degradante para su autor y nada favorable á los que la dan inserción en un
periódico. Diriamos
masáun;
si al examinarnoso¬tros elaríículo del Sr.
Isasmendi,
alguien dedujeseque ese desgraciado alumno seencuentra tal vez
próximo
ápadeceruna afección méntál; en semejan¬te caso, nó seria la redacción del Boletín'culpable
de
. haber motivado (con su asentimiento á la publica¬
ción dé ideas tanraras} Las funestas coiisecuencias quenuestra justa .vindicación
pudiera producir
enla
imaginación del Sr. Isasmendi?Indudablementequeíbs Sres. Casas y
Sampedro
han echado sobre si una responsabilidad inmensa por la simple consideración de que hemos hecho mérito; pues que
sabido
es cuan perniciosa influen¬ciapueden ejercer en las enfermedades del orden físico laspreocupáciones mentales; y nadie desco¬
noce qpc en
las afecciones
moralesincipientes (ca-
sfi*(íé^éXistir)sDn infinitamcnté mas nócivas y.tras- ceú'déÚrales.Nosotros no aseveramos en maneraalgunaque
sus puntas de malicioso y ^us ribetes de criticón.
Miichomechocó ¡pardiezí aquel exordiode «Se¬
ñores redactores del Boíetin de Veterinaria, conci¬
biendo etc... á fin
de
quevista
mi décisional bienes¬tardélaciencia etc.—:Con que el Sr. Isaac seha de¬
cido porel bienestarde la ciencia? ¿Es decir que antësera retrógado?
¿Qué
suconversionésdeayer, y que quiere se hagap.alpahle
para, que lo vean losque muchoofrecen
ynada dan
como sonciertos pe¬riodistas? ,
Esto,es magnífico,contundente, aterrador, pero sobre, todó ,
independiente
¿no es verdad, SeñorIsaac? Eso de
luchaxjcon
los perio.distastrae esplica- ciones, y lasesplicéciones
ocasionan duelos, y losduelos dan fama. Adelante!
y>Desde que me
dediqué
al estudio, aunquejoven,
nodejé,
depenetrarenalguno dejos
recintos de. ta estensa ciencia de lamoral,y enlas máximasde. la urbanidad.» Sublime! el Sr. isaacha debidoleerlas respues¬tas de la Pitonisa, y por eso haescogido ese len¬
guaje
anfibológico-pédante,
que si nada significa,por lo menos retumba enlos oidos de losignoran¬
tes, y haceefectó.;,, Con queel Sr. Isaac, aunqueió-
ven HA PENETRADO EN LAS MAXIMAS DE LA URBANIDAD ¿Ycóino ha penetrado Vd,, Sr. Isaac,
con papeleia, ó invitado poralguna Señorita. ¡Ah!
104 Eh ECO
el Sr. Isasniendi se encuentre ya en ese
funesto
es¬tado que tanto
podria perjudicarle
yque de lodo
corazónsentiriamos; peroel recto
juicio de los hom¬
bressensatosquehayan
tenido ocasión de leer el
re¬mitidoen cuestión,
imprescindiblemente ha de ha¬
llar en él esa
inpoherencia absoluta
yparcial
enlas
ideas, esos
despropósitos
enla
manerade
espresar¬las, esos
contraseiUidos,
esainvención de palabras
retumbantes ypor
deniás impropias, estraíías á los
idiomas,
esa-CMft^^ckm arbitraria de frases,
esadiscord^cí#pBeralV én fin, que hace sospechar
concorripásion
algun'estado anormal
enel cerebro
queprodujo
semejante'laberinto.
Lo decimos con entera buena fé, porque en nuestros sentimientos no cabe enemistad para con
el comunicante delBoletín: «Tenemos lástima del Sr. Isasmendí!
Prescindiendo, no
obstante, de
esecarácter de
aturdimiento y
desvario
queofrece
sucomunicado
al Boletín; carácter que
nos"obliga á confirmar
mas y masía lecturade
otro queobra
ennuestro
po¬der, procedente
del mismo autor,
y enel cual,
dicho seade paso, se nos
tributa algunos elogios;
prescindiendo
de
esecarácter, decíamos,
vamosá
ocuparnos en muy
breves palabras de los
cargos queel br.Isasmendi
noshace al dirijirse al perió¬
dico decanode nuestra facultad.
1.®—El Sr. Isasmendi da por sentadoquelos
fundadores de El Eco, al crearle, se precipílaron
aldíslurbío, á la
oposición;
y estolo dice, despues
de haber sacado à colación la Sagrada Escritura y haber hecho á su manera la apología del
hombre
moralitico, como él le llama, y lanzado unafamo¬
sa interrogante contra
el fanático materialista de
instinto fiero.... Es
la
primeraacusación
que nos anoja.Decidan, ahora, loshombres de conciencia
si El Eco, sus fundadores y por
consecuencia
sus adictos se encuentran en la necesidad de discul¬parse por su conducta ante
el Sr. Isasmendi! A qué
contestar?
2.®—Asegura que
El Eco
es unperiódico,in- signi/icante,
y quetodos
susadelantos consi^en
en salir á luz de
quince
enquince dias
parare dispénsemeVd.,
esunretruécano,
y como esVd.
tan retóricoooo, por
decir, las máximas de la urba¬
nidad penetraron en
mí,
tuvoVd.
por mas conve¬niente... pues...
decirlo
alrevés. Aüi, profanos, allí
fué donde el moderno tocayo del
hijo antiguo de
Jacob.«aprendió elrespeto,
la prudencia
yla
ama¬bilidad al prójimo,
á
loscondiscípulos
yá los
ca¬tedráticos, olvidándose de todo
género
de represa¬lias y vengansa.» Aunque muy
bien pudiera
sa¬ber elSr.Isaac que
desde
que conla
guerrade Ca¬
taluñase acabaron ios matines,ya nohayrepresa¬
lias. Por otra parte
diremos al Sr. Isac
que node¬
be ser tanmodesto como todo eso, que algo debe alabarse,por que al fin y
al cabo de
menos noshizo
Dios, y quien bien
tiene
ymal
escoge,del mal
que
le
venga no se encoge, yqueDios
nolo ha de
dar todo.
Prosigue dicho
señor. «Para
estoobservé la
na¬turalesa que
vivia sin perjudicarse,
que seunia
para
defenderse de todo lo
quela rodea;
y que por último,lo
queescontrario entre ella, (
comoá varias plantas,) tan
unánimes
paradisputarse
la preferencia
de
sulosania.
Al leer
esteparrafito
meacordé del pedante
que yendo á una botica á peditaceite de carrallejas
esclamó conénfasis-*» dos
escrúpulos de olgum
sercreará los ilustrados veterinarioscon sonetos bur¬
lescos. Esta es,á la verdad unanoticia nueva para nosotros; y nohay dudadequeEl Econo ha hecho
otrosadelantos quelos
señalados
por el Sr. Isas¬mendi. Sinembargo, este mismo personaje, pien¬
sa de distinto modo en el remitido que, hemos dicho, obra en nuestro poder; y aparte de esto;
desearíamos que, noel Sr. Isasmendi, sino los Re¬
dactores del Boletín quehan permitido vea la luz pút)licaun escrito de tal naturaleza, nos dijesen en
qué númerosde El Eco han vistoesossonetosbur¬
lescos.—¿Para qué hablamos de presentar objecio¬
nesá esto.?
3.°—Quesomosfantásticamente orgullosos ysin
fundamento.. Solo al Sr. Isasmendi estaba reservado el calificarnos así, y á los Redactores del Boletín el consentir que se hiciese público. ¡Oh, Sr. Isasmen¬
di' Oh, Sres. Gasasy Sampedro! Nuestra vida
pú¬
blica y privada desmientencon muy sobradas fuer¬
zasestasuposición tan gratuita.
4- —Que jEí Eco elevó á la prensa ensus pri¬
meros meses
párrafos
completamente desmorali¬zados, y que es el criticón de personas que por
sustalentos han llegado á ser los representantes de la clase, dice el Sr. Isasmendi. Pero nosotros abrigamos el convencimiento de que los veteri¬
narios, quehanseguido paso á paso la marcha de
ElEco, conocen muy bien á esas personas de ra¬
ros talentos, y no necesitan lecciones de moral del Sr. Comunicante del Boletín para pesar en su con¬
ciencia si tuvieron óno razón en acoger
benévola¬
mentenuestro periódico.
5.'^—El Sr. Isasmendi nos hecha en cara que estemos lucrándonos á costa de los sacrificios aje¬
nos ¿Y quién responde á unabsurdo
semejante?
De¬masiado convencido debe estar el Sr. Isasmendi y los Redactores del Boletín, quepermiten la publi¬
cidad desu escrito, dequejamás ha procedidoem¬
presa alguna periodísticacon tantodesinterés, in¬
troduciendo tantas mejoras, perjudicándose hasta el estremo que los Redactores de El Eco lo han hecho.
6.° yúltimo.—Notifica el Sr. Isasmendi que no
pentorum terrestre» dejando estupefacto ai farma¬
céutico, que eratambién de los de la magna cose¬
cha de pasantía. Por de pronto, apuesto unaoreja al que medescifre el sentido del parrafltoanterior.
¿Lo
entiendes Fábio?Sigueel Sr. Isaac.
«¿Quién
no ha observado ála atmósfera y ha oido la Sagrada Escritura cu¬
los
párrafos
que dice: El queimite
á la natura¬leza no irá estraviado.«t
Digame Vd., Sr. Isaac ¿la atmósfera,es hermana
dela Sagrada Escritura, ó cómo Yd. ahí me las amarida de ese modo tan fraternal?.Há leído Vd.
aquel
pasajedel Nuevo
Testamento que dice, asinusasinum fricat y aquel otro de animalia ibajl te
quotidie revertebanlur majora?
Vaya, vaya; con¬que lee
Vd. la Biblia?
Sinembargo,
mire Vd. noesté escomulgado, porque solo
á
los racionaleses dado leer la Biblia, y los queno lo son caen ea es- comunion mayoripso facto incurrenda.Además, Sr. Isaac,podríamos saber, para que Diosnos libre deél, ¿quien es esemonstruo que de¬
seaelesterminio, la
impugnable
venganza,etc?
Otra duda. Sr. Isaac;¿De
qué depósito ha sacado
V. la palabra
moralitico?» Ah picaruelo! Vd.
es poeta, y le gustan mucho losesdrújulos. Vd. oyó
paralítico, sifilítico,
y dijoVd.
nada,moralitico.»
DB LA VETERNARIA. IOS
hemos
querido admitir
uncomunicado
suyo.Pero
nosotros manifestamos que, \ista
la imposibilidad
de hacer entrar en razónal mismoSeñor, nos
de¬
cidimos á rechazar un escrito en el que se nos elogiaba, se
alababa á El Eco
yá varios de
susmas
ardientes allegados;
escrito
que, aunreformado
por
el Sr. Isasmendi, hubiera sido á los ojos de to¬
dohombre sensato un motivo, sino
de escarnio,
al menos de
desprecio háeia
suautor, hácia el periódico
yhácia la clase. Este escrito existe en la
Redacción de El Eco.
Nos hemos ocupado ya
sobradamente del remi¬
tidodel Sr. Isasmendi; pero resta
hacer ahora al
Boletín, á los Sres. Casas y
Sampedro, algunos
cargos
formales
que porsuconducta
merecen.Si, Sres. Redactores
dsl Boletín:
no .se trataenla ocasión presente
de las quejas
quenosotros
debíamos esponer por
el contportamiento de VV.
para con
el £í-Eco
y susadictos,
enel
merohe¬
cho de haber incluido en su
periódico
unescrito plagado de injurias
ycalumnias;
nocierta nente;
porque
los
Redactoresde El Eco
ylos
numerososcuanto dignísimos profesoresque
le honran
consu favor, se estiman muy bastantepara quehubiesen
de tomar en seria consideración semejante proce¬
derde W. en cuanto atañe á la concienciapura y
tranquila de que
pueden blasonar. Trátase única¬
mente de los tristes efectos fjue en la
opinion pú^
biica ha deproducir la
lectura del comunicado á
que aludimos.
Puesquó, Sres. Redactores
del Bolelinl ¿Es,
por ventura, insignificante el que loshombres instrui¬
dos vean en el
periódico decano
de nuestrafacul¬
tad, redactado pordos
decanos
de lamisma,
un es- tensísimo remitido tan torpemente escrito, tan au¬daz^ tan
disparalado? Ni VV. ni nadie
enel mundo
ignoraráque
repelidos
actosdeesta naturaleza
con- cluirian conlareputación detodos losveterinarios;
y á los ojosde quien no
esté
en pormenores,de las
personas que fallany sentencian sin
reflexionar,
uncomunicado comoeldel Sr.Isasmendi, conlascon¬
diciones depublicaciónen queaparece, esuna mues¬
tra, aunque falaz, de lo que
los demás podremos
ser. Por el autorde esecomunicado se nos juzga á
Sabe Vd. el cuentodel gallego? Pues eran, en re¬
sumen, dos hermanos: unosellamaba Bartolay el
otro Turibiu. El Bartolo vino áMadrid,y entróde pinche en
la
casade
ungrande, donde de tal modo
sedescortezó, que
á los
seis mesesescribió
unacar¬taá su hermano firmándoseBartolumé; mas, ofen¬
dido Tufibiu por tanta arrogancia,
le contestó
queno le ibaen zaga y que desde
aquel dia
sellamaba
Turibiumé.
Encanta, Sr. Isaac, elparrafito en que dice Vd.,
«Lajunta scfjün voces, ya creóse formó, pero los
resultados son essino qm.»
Aprieta que
está
flojo;á
verá
ver que eseso?
¡Ohsupinidad del
siglo XIX
que contanta falaciatratas á los talentos! Quién eres tú, Esopo, ni tú Terencio, ni túM. Tulio, al ladodel Sr. Isaac-men- dax en su est sinequal
Sr. Isaac¿cómoes que gramaticalmentese le ha
escapado áVd. aquello, de «hay periódicos
insig-nificanles
quellevan el titulo
ybandera
dedefen¬
sora de laciencial" Sin
embargo
; perdóneme Vd.;creoque, sepn
voces, devez
encuándo
searroba
Vd.en éstasiscientíficos, y entonces también escri¬
be Vd. Si así es, no meestrañaque
á
lapalabra
pe¬riódicos, haya Vd. enjaretado el adjetivo defensora.
Porsupuesto que ya
sabrá
Vd. lo que esadjetivo?
todos;contanto mas motivo cuanto que ve
la lux.
pública
en unperiódico,
paraquien
nole
conozca,el masrespetable
de
laVeterinaria.—Ha ocurrido
ya,
Sres. Redactores del Boletín, haberse llevado á
unatertuliaen esta corte el malhadado número del
periódico
queVV. redactan
y en que campeael
re¬mitido del Sr. Isasmendi En esta tertulia. Se¬
ñores Redactores, Sres. Casasy Sampedro,
gracias
á la gran
prudencia de VV., los profesores
ylos
alumnos hemossidocalificadosá través deesepris¬
maridículo que constituye
el escrito del Sr. Isas¬
mendi,
permitido
porVV.—¡Gracias mil
veces.Se¬
ñores Redactores del BoletinV-l
Dirán luego que
El
Eco y susamigos descien-
dén alterreno de las
personalidades;
yVV.,
como de costumbre,permanecerán tranquilos, calladitos,
y cuando
hablen, lo harán sin nombrar
partes; yde
vez en cuando senegarán
á
insertar algun escritoquehonre á la
Veterinaria, accediendo á la publi¬
cación de otros que la
depriman,
engeneral ó á al¬
gunos desus
individuos;
yclamarán VV. contra
las disidencias y contra
los dicterios, originando
con suconductapasada y presente esas
mismas di¬
sidencias, ysiendo VV. los mas
avanzados
enel
em¬pleo
depalabras mal
sonantesy quemasprofunda¬
mente puedan
herir á los suj(;tos
quesonel blanco
de susataques embozados; y
continuarán VV.,
Sres.Redactores, en esegénero de vida tan estranoá la
claridadcon que
necesitan
versetodas las cuestiones,
y tan
propio-
de unamarcha misteriosa;
yVV., Se¬
ñores Redactores, cuando la Veterinaria entera se
agita,
cuando hay
unafermentación general de
pro¬fesores y alumnos,
cuando existe
unaefervescencia
increible, ocasionada por
las
nuevasaspiraciones
y convencimientos que nacen, reemplazandoá la
os¬curidad,à ladesidia y d abuso
anteriores;
enmedio
de todo esto, VV., callarán.
Señores
Redactores:arrojarán alguna
vezla [dedra
yesconderán la
ma¬no, yaparentemente
pacíficos, impertmbables, des¬
deñosos, sincontestaránada, ni à las acusaciones que selesdirigen, obrando siempre de un
modo indirec¬
to.... Ah, Señores Redactores! Quieren VV. ser im¬
palpables,
y con susistema de operaciones boleti-
nescas, impedir
todav'a la aclaración de ios
suce-I—gjf íiif i iiii ii i»\mm
Ah! y me
dirá Vd. también (porque
yo uo soy suscritop alEco)
medirá
Vd. alguno delos
sone- titos búrleseos, con que, segúnVd., regalan los
redactoresde vez encuando á sus suscrilores, saca¬
dos
melafisicamenle
de susbien organizadas cabe¬
zas?» Silo creo. Sr.Isaac; ha andado V.
asi,
un tanto desacertado,velutipécora, alusar lapalabra
meta-/"isicanieníe
quehuele á
conventode
unalegua. Y aqui
paraentrelos dos, le
voyá hacer
unaconfianza.
Sr. Isaac. Yo tengo novia; ya se vé, no es
estraño
en un muchacho de 23 años, y que es,
por^otra
parte,sino
muylindo, alegre
como unascastañue¬
las.Lamuchachamequiere, y pronto
cumple años.
¿Meharia Vd.
el obsequio de
unsonétito físico
pa¬rafelicitarla?
Otra duda, Sr. Isaac.
Dígame Vd.
¿esa«filosofia
analilica con sus
capitulos sobre las escepciones»
dónde está? Ha haleído Vd. en el Elos Sanctorum
enel-Alio cristiano", ó acaso en un librito muy chusco que se
ha publicado
yVd. debe
tener, con el título dealfalfa divina
paralos borregos
que vanen
seguimiento del cordero de Dios? ¿O
es una co¬sacaliginosa y
tenebrosa, preparada
porVd.
enlos
vastísimosé insondables astros de sumurcielagues-
I
COtalento, para sorprender todas las fllosofias ha-
I
bidas y porhaber hasta el sigloXIX?
106 EL ECO
sos ? NoolvidenVV., nunca Señores Redacto¬
res, que mció El Eco,
nò'para
tolerar ni encubrir-actos que repela la conciencia, sino para ser el
Seriódico
eVar la pluma'de verdad',
del martirio.ann cuando
Tío olviden W.,tuviéramos que
qúéá lasgeneralides casi abstractas del Boletín cohte¿
tará, mientras viva, Eí icocon especiàlidades con¬
cretas ymuy terminantes, pese á ciertbs espiritus morigeradosy...ele.
¡Llegaráun dia, Señores.RedáctoreSdel
Boletín,
Sres. Casas y
Sampedro,
en que laVeterinaria
y hasta laAlbeitaría sepan apreciarenestricta
justi- cia'el bien y el mal quelas ro«lea; y entonces. Se¬ñoresRedactores, /!! Entonces, tal vez, llegue
á conocerse toda la significación del comñnibatjo del Sr. Isasméndi, inserto en el número 267 del Bolelin de Veterinaria.
La Redacción. .
Sres. Redactoresde ElEcodela Kelerinaria.
Muy señores,
míos; espero de su bondad,sesir¬vanincluiren las columnas de su ilustradoperió¬
dico la siguiente manifestación, á lò qué quedará reconocido su mas.atentó y S. S. Q. B. S. M..—
Antonio
Masip.
Elevado al rango dé veterinariode segunda cla¬
se en virtud do lo
dispuesto
en el Real decretode!
15 de febrero próximo pasado, creería faltar á m»
deber, sientan criticascircunstancias no me apre¬
surara â unir nris maS fervientes votos á los" dé tantos y tan ilustrados profesores, cuyos nobles, é inauditos esfuerzos enpro dela ciencia queprofe¬
samos llegarán undia á formar
época
enlos anales de nuestrafacultad. Mí adhesion á tan noble y santa;Vamos á otra cosa. ¿Con qué los periódicos, ElBoleíin, y El Álbeitar, haq sido creados kiihos con entusiasmo, otros por las'urgenciasque recla¬
maba elpais, y otros porjóvenes bijos del siglo de
la ilustracióny adelantos.?»Ya no me éstrañará á míver el mejor dia deportados á los redactores de cualquiera de ellos, por que este,
pais'(el
nues¬trodigo. Sr.
Isaac),
es muy' ingrato, y lo que ayer adorabahoy;desprecia.'Sabe
Vd., por otra parte,- Sr. Isac, que eso de urgencias delpaishueleá elo¬cuencia parlamentaria, que apesta? Vd. debehaber leido á M. Bruto
(no
crea-Vd.- esunaalusión perso¬nal)y á
Catalina,
y por eso no me estraña sulen¬guaje sctní-revolucionario. Oh! Sr. Isaac Vd. pro¬
mete..,,, quitarel polvo á las tribiin-ás del
Congreso.
Sigo
con sucomunicado, Sr. Isaac. A lacon¬clusion de.un período dice Yd.: «Si resucitase.Hi-
póci'ales, qué harían los médicos^» Bién lo sabe Vd, comoyo,
picaruelo;
si resucitaseHipócrates,
loacogotarian los;médicospara que no les quitase la ganancia, y massi maia- én las afiladas garras de los
homeópatas..
Es mucha, esmucha lacomprensi¬bilidad
frenológica
de V;, Sr.Isaac./Tenga
Vd. en cuenta que la palabrafrenologia
es lo misino cine tratado defrenos.)
Sabe Vd. Sr.
Isaac,
quela ideaquevicrleVd.
decausa essincera éhija de la convicción que
abrigo
de que únicamente cobijando b-ajounasola enseñad
todos los dedicados á la Medicina de lOs animales
domésticos, es cómo podrá ocupar nuestra clase elpuesto,quela está reservado,entrelas demás dé la sociedad.
Para estoespreciso queaquellos honradosyla¬ boriosos albéitáresqué deseen mostrarle dignosde sí y labrarse un porvenir
más lisonjero,
no, despre^cien el momento.que se les ofrece al santo fin de
sus aspiraciones: es preciso que se desentiendan do toda idea de oposición, y que solo vean antesí el
venturoso término á que solamente unidos, y uni¬
dos de un iñodo indisoluble, nosserá permitido, lle¬
gar. .. -
Profesores deAlbeitaría: yo era unode losvues¬
tros antes delaño 1847; yo creia convosotros rcba-
jadás mis facultades
conla aparición del Real decre¬
to de 19 de agosto de aquel
año,
ySubyugado
por semejante ideuj no perdoné medio alguno por de¬fenderme y defenderos púlblica y privadamente,
pues creia estaren mi derecho, y lo estaba efecti¬
vamente mirada lá cuestión á traves de. eseprisma;
pproel Gobierno de. S. M;, con el decreto de 15de febrero próximo
pasado, vino á disuadirme de
loque.mas arraigado tenia en mi imaginación. Con efecto, en esta Real
disposición
no he visto, como entonces, unperjuicio
y un agravio hechos á la cla¬sede albéitares; no he visto tampoco lo que algu¬
nos han pretendido, y sí solo un buen deseo de parte de aquel,^deseo de conciliacióny
hasta
de fii- sion de cíase, único medio de organizar la facultad ycolocarla ála altura que se merece. Lejos de míel pensamiento de anatematizar á nadie, ni deen¬
salzar ni probar las inmensas
ventajas
que del solocumplimientó
de. las últimas disposiciones Reales.(.(hagámonos
una guerra intestina, pero que esta,lio
pasé
de serparticular» es de lo masperegrinoque he oido? Me gustan mucho esos arranques be¬
licosos, y sobre todo esa tendencia á embrollar y
enzarzar unas.cuesüonés con otras. Sobre tofio. Sr.
Bac,^la tendencia moral? eh.'' Andemos á bofetones,
así..!, amistosámente. ..entre nosotros por supues¬to, y luego
(¡ui
potesl, capcrc capiat ehî.que áriq
revuelto ganancia de pescadores.
Y hé aquí. Sr. D. Isac, que volvemos á las
andadas;
éstoes, á lo de <.das urgencias del puis.»Decididamente es Vd. lodo un
diplomático
y un político.Y á la verdad,
./lento
queEí Eco, despues de
año y
níédio
dé,vida, nóñqj» haya
dicho si es ((po¬litico ó
independiente.
«Siii embargo: ó
el Sr.Isaac
tiene cataratas enambos ojos, ó ha debido leer en el encabezamientode dicho periódico, las
palabras
EL ECO DE LA
VETERINARIA,
PERIODICO DE INTERESES MORALES Y MATERIALES. Habrá sidoalguna de tantas sentéocias como dichoSeñor escribe con las manosy no conla cabeza.Con qué.
Sr.
Isaac, «sécomprende
enfiloso/la
por Yo, el espíritu que., .es el agente fimoionarip