J
uiDEL
MINISTERIO DE FOMENTO
(]RE\DA P0R
LA LEY DE 1." DE AGOSTO DE 1S70
DIRECTOR
]LM0. pR. p. yVllGUEL ppPEZ ^VLaRTINEZ,
DELCONSEJO SUPERIOR DEAGRICULTURA,
INDUSTRIA
YCOMERCIO.
REDACTOR JEFE
PR. p. pOUARDO y^BELA Y pAINZ DE yi^NDINOj
INGENIERO
AGRÓNOMO.
TOMO IV
/
iTIí'
I'''"* -i''i j;
I—-1 I • ■ .-"''.t I;
/
REDACCION
YADA11.\1STRA(;ÍO.\
PLAZA DE LOS
MINISTERIOS,
i, ENTRESUELOMADRID
LAS RAZAS DE GANADO ESPAÑOL
Y LAS
PERFECCIONADAS DEL EXTRANJERO.
RÁTASE en estos momentos, en
algunos círculos de carác¬
ter
oficial,
y porvarios ganaderos, la cuestión de si Es¬
paña debe tomar parte
enel concurso pecuario que se
ha de celebrar en París al
tiempo de la Exposición Uni¬
versal. Los pareceres
están divididos; hay quien piensa
quenues¬
tras razas deben ser
presentadas, creyendo
quealgunas tienen
mérito bastante para
competir
conlas perfeccionadas extranjeras;
otros
opinan
quela ganadería española
nodebe concurrir para
nohacer un
papel desairado.
Nosotros creemos que
seria bueno fuese conocido el ganado español
porlos extranjeros,
yal mismo tiempo,
que sehiciesen
estudios
comparativos
por personas competentes parapoder fijar,
viendo
juntos los ejemplares, la distancia
quehay
entre unanimal mejorado
yotro que nolo está. Pero comprendemos á la
vez quees punto
ménos
queimposible llevar los mejores tipos
que po¬seemos. No conocemos
ganadero
queesté dispuesto á llevar al
concurso,
ni
por su cuentani á
expensasdel Gobierno,
susmejo¬
res
reproductores. El viaje á París seria
sumamentemolesto
paraellos, la estancia
enaquella capital
costosa yarriesgada,
ynadie quiere
exponer susmejores
resesá las contingencias de
uncambio
tan
completo de clima
yalimentos, sobre todo,
noabrigando
espe¬ranza de una recompensa
proporcionada al sacrificio, sino,
muv al contrario, temiendo, con razón, servencido en lalucha.4 GACETA
AGRÍCOLA
DEL MINISTERIO DE FOMENTOQue
enEspaña
tenemos razasde primer orden,
paralas condi¬
ciones de nuestro
país
ylas exigencias cíe
nuestraagricultura,
esindudable; lo
estambién
que nuestraganadería
nodebe
ser, por puntogeneral, reemplazada
porla de
otrospaíses,
porqueperde¬
rían con laaclimatación las buenas cualidades que en
ellos las dis¬
tinguen: lo
quehay
quehacer,
enatención
á esto, esimitar los procedimientos de mejora seguidos
enel extranjero,
v estobien puede hacerse sin necesidad de hacer viajar
y exponerlas
razas es¬pañolas.
6 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE TOMENTO
Es de advertir que
los jurados casi siempre tienen
en cuenta, parala adjudicación de premios, la bondad absoluta de los ani¬
males expuestos, y
bajo
este puntode vista la ganadería española ocuparla
enel
concurso unlugar
muyinferior á la de
otrasnacio¬
nes.
Preferimos,
enlas condiciones de
nuestrapatria,
un toro an¬daluz,
un cariTeromerino,
uncerdo extremeño, al rñejor
toroDewn, al
carneroKent más precioso, al cerdo Leicester más
exce¬lente; nuestros
animales,
sumamentesobrios, resistentes á la in¬
temperie
yacostumbrados á las privaciones, dejan algun beneficio
á los
propietarios,
en tanto quelas últimas
razasnombradas,
ex¬cesivamente
sedentarias, incapaces
pararesistir
nuestroclima
seco ylos ardores de
nuestrosol canicular,
yhabituados á cuidados
sumamente
esmerados, de
seguromoririan si
sesometieran al régimen indispensable hoy
entre nosotros.Pero si
entrasen encompetencia los seis tipos nombrados,
unjuez decidirla
enfavor
de
aquellos,
por sermás corpulentos, más
precoces yde formas
más
regulares.
• ,Para que
á la simple vista
sepuedan hacer comparaciones sin
necesidad de llevar las razas
españolas al
concursopecuario,
creemos útil presentar
varios tipos de ganadería lanar perfecciona¬
dos,
unos y otrosprimitivos.
Estos
tipos
sonfranceses
ytienen cierta semejanza
conalgunos
de nuestras razas; pero en
lucha de perfección
conlos tipos si¬
guientes, ¿qué jurado
nodaria el premio á los últimos, sin
tenerencuenta las condiciones de clima y
lugar?
La
simple vista basta
para conocerla diferencia
quehay
entreunas yotras razas.
Las
primeras
sonhuesudas, de cuello estrecho, de pecho
pocodesarrollado, de
pataslargas, de lomo estrecho, de cabeza grande;
las
segundas
sonde
patas cortas,de lomo anchísimo, de cabeza
sumamente
pequeña, de figura perfectamente rectangular. En las primeras el
pesodel hueso
esrelativamente
mucho mayorque en lasSegundas;
en estasel
pesode la
carneescede
enmucho
al de lasprimeras,
y esmucho más regular á la
vez quemás rápido el
desarrollode todas las partesdel
cuerpo.Nos
complacemos
en presentará los ojos de
nuestroslectores
estos
tipos diversos
para quecomprendan
porel exámen de la
figura de
una resel grado de
susbuenas ó malas
cualidades. YLAS HAZAS.DE GANADO
ESPAÑOL
78 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE EOMENTO
como
hay íntima relación
entrela
partefísica, la facultad asimila¬
dora y
la salud
yprecocidad de los animales,
esde la
mayorim¬
portancia atender á la perfección de las formas,
porqtie enella
va en cierto modo envuelta la utilidad delganado.
'j
Sin temor de
ee|uivocarnos
nosatrevemosá
asegurar quela ri¬
queza
pecuaria del país
seduplicarla si los ganaderos cuidasen de¬
bidamente la elección de los
reproductores
ysiguiesen
enla cria
el
ejemplo de
otrospaíses.
Los
tipos 3
y 4 soningleses. El
uno representael
que sellama
de lana
larga. El
otroel de lana
corta.LAS RAZAS DE GANADO ESPAÑOL 9 Tal vez
digan algunos
quelos tipos perfeccionados parecen mu¬
cho
mejor
porestar dibujados con lana, y sabido es que el vellón
oculta las
irregularidades. Con objeto de que se vea hasta qué
punto
llega la regularidad del cuerpo, ponemos á continuación el
retrato de un semental
recien esquilado.
Nos parece
de
granoportunidad
yconveniencia manifestar
ahora de
qué modo los ganaderos ingleses han procedido
ycuáles
son los resultados alcanzados. El secreto consiste en idear un
modelo, elegir los reproductores
cuyascualidades
seaproximen
10 gackta agrícola del ministerio de i-omento
más á las que se
quiere obtener, continuar
estaoperación hasta al¬
canzar un animal que
satisfaga el deseo del ganadero;
tenervarias
familias paracruzarlos reproductores de
unas y otrassin variar
de raza ni de
tipo
yevitar de
estemodo la degeneración de la des¬
cendenciapor
el incesto,
y, portiltimo, cuidar de
queel ganado
nopase
hambre
enninguna época del año.
Nosotros,
por estas razones,juzgamos
queconcurriendo á
laexposición ganarán mucho los criadores españoles,
porqueaprenderán", conversando
conlos
de otrospaíses, muchos
porme¬nores sobre el modo de
perfeccionar las
razas, yadquirirán noti¬
cias interesantes sobre semillas pratenses,
industrias pecuarias,
et¬cétera;
perodudamos
seaposible llevar los mejores tipos
españoles.
Miguel López Martínez.
ÂMIIALES ÍJ'IllES Á li AGRlCllLîlA,
COMO líNlíMIOOS DK LOS INSHCTOS V DE LOS MOLLSCOS
DAÑOSOS (1).
Señores:
N deber de amistad y
compañerismo me coloca en la si¬
tuación
difícil
en que meveis ante vosotros. D. Ç.afael Es¬
pejo
yRosal,
quehabla de dar la conferencia de hoy, se
halla
enfermo,
y en sudefecto, vengo yo á ocupar su puesto,
aunquesintiendo en el alma lo mucho que habéis de per¬
der en el
cambio;
tantomás, cuanto
que nohe tenido noticia del
suceso hasta anoche
á
lasdoce,
ydesde entonces acá, lo único que
hepodido hacer ha sido formular en una cuartilla de papel cierto
número de temas de losque no
estaban comprendidos en el pro¬
grama
oficial,
paraevitar de este modo la repetición de alguno que pudiera haber sido objeto de conferencias anteriores. Véome, pues, obligado á tratar improvisadamente una cuestión que tiene mucha
importancia;
pero que noserá
enesta ocasión estudiada cual mere¬
ce,
lo
uno pormi insuficiencia
ylo otro porque no me ha sido po¬
sible
preparación alguna. No digo esto con la pretension de que se
me tenga por un
mérito, sino
paradisculpar el mal rato que in¬
dudablemente he de haceros pasar.
Y sin más preámbulo, entro en
el asunto que,
de acuerdo
conel señor secretario de la Junta pro¬
vincial de
agricultura, ha sido elegido entre los varios que yo ha-
bia señalado.
(i) Conferencia agrícob improvisada
porD. Juan Tcllez Vicén, catedràtic»
de laEscuela deveterinaria, el dia 20de Mayo
de
1877.12 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERÍG DE FOMENTO
He de
principiar diciéndoos
una cosa que, porel simple
enun¬ciado del tema, se os
habrá ocurrido
ya: que esimposible
en una conferencia de la duración quesuelen
tener estas,desarrollar
una cuestión tan lata comola que mehe
propuesto; y que porconsi¬
guiente,
nopodré ofreceros
acercade ella más
que somerasindi¬
caciones. Mi
objeto, más bien
queestudiarla á fondo,
esseñalar
un mal que entre nosotrosexiste
y que esmuydeplorable: la profunda ignorancia
en que se encuentrala generalidad de
nuestrosagricul¬
tores, con
respecto á los amigos
yenemigos
que enel reino ani¬
maltienen sus
cultivos,
yel sinnúmero de preocupaciones
que casi todos ellosabrigan sobre la
manera comodeben
tratará
unos seres porlos beneficios
quales reportan,
yá
otros porlos daños
que
les
causan.Para ello
mevaldré de ligeras consideraciones
y dealgunos ejemplos,
porque eslo único
quepuedo permitirme á
pesar
de mi buen deseo;
ysupuesto
queél tema
concretala
cues¬tión á los animales útiles
bajo el punto de vista de la
guerra que.hacen á los insectos y
á los moluscos, bueno será
que comencemos pordecir algo de los perjuicios
que estasdos grandes clases zoológicas originan á las plantas cultivadas. Seré
en estaparte
sumamente
breve,
porque otra cosa nocabe.
En la clase de los insectos contamos un
número
tan crecido deespecies,
queella solo abarca más
quetodo el
restodel reino ani¬
mal; siendo de advertir
queprobablemente existirán
otrasmuchas
todavíadesconocidas. Algunos aportan beneficios al hombre,
ya sea porlos productos
quede ellos obtiene,
y mebastará citar,
entre otros,la abeja
y.el
gusanode la seda,
ya seaporla
guerra quehacen
á las
especies dañinas de la misma clase,
encuyoconcepto los hay
que
constituyen auxiliares eficacísimos de la agricultura:
noinvo¬
caré
másejemplo de
estaíndole
queel de los himenópteros perte¬
necientes á la familia delos
icneumónidos, nombre
quevale
tantoComo decir
ojeadores,
porqueefectivamente suelen volar
entrelas plantas,
enbusca de
otrosinsectos á quienes hacer víctimas de
su
mortífero aguijón, librando al cultivo de
unsinnúmero
deenemigos
quehabrian de hacer
enél
undestrozo incalculable.
Pero si bien es cierto que
los insectos mencionados
yotros
mu¬chos que se encuentran en
el mismo
caso sonútiles á
laagricul¬
tura, la inmensa mayoría de las especies,
enlos diferentes órde¬
nes que
comprende esta clase, ejercen
unainfluencia contraria;
yANIMALICS ÚTir.KS Á LA AGRICULTURA
l3
esto por
dos conceptos distintos, por dos cualidades que los ha¬
cen eminentemente
nocivos:
suincreible voracidad
y sufecundi¬
dad no menos
asombrosa. De la primera podréis formaros una idea
por
los ejemplos de que voy á servirme.
En el orden
de los Coleópteros existe
unaespecie que es el ter¬
ror de los
cultivadores de la Europa central,
nomenos que lo puede
serla langosta para nosotros. Me refiero á la que científica¬
mente sellama
Melolontha vulgaris,
quelos franceses denominan
hanneton y que no
tiene nombre vulgar entre nosotros
,sin duda
por ser
aquí muy poco común. No estará demás indicar
,de paso,
que
recientemente se ha hecho en un documento semi-oficial,
traducción de otro
de origen francés,
unaversion bien desacertada
del nombre
del insecto
que me ocupa; sele ha dado
,■ ypor una
persona muycompetente sin duda, el de abejorro, cuando, á que¬
rer
aplicarle alguno en nuestra lengua, el que mejor podria cua¬
drarle esel de
escarabajo de los árboles. No puede haber error más grande
queel
queimplica este quid pro quo, en razón á que el
melolontha
pertenece,
comohe indicado, al orden de los coleóp¬
teros,
mientras
queel abejorro figura
enel de los himenópteros;
á que
el primero, donde quiera que existe es muy perjudicial, al
paso que
el segundo
no sepuede considerar más que como animal
útil;
ysi el tiempo lo permitiera os lo probaria cumplidamente.
Pero
dejando á
unlado esta digresión, he citado el melolontha
como
ejemplo de la voracidad prodigiosa de los insectos; y, en efecto, á
suspotentes mandíbulas córneas no hay vegetal que resis¬
ta:
plantas herbáceas
yárboles de todas clases, incluso el arbolado
maderable,
sonvíctimas de
tanterrible enemigo,
que enel estado
de insecto
perfecto devora las hojas
ylas
yemas,mientras que
suslarvas, llamadas
gusanosblancos,
roenlas raíces, pudiendo cortar
con facilidad áun las que
tienen el
espesordel dedo pulgar
y más.Así destruye á
veces unbosque inmenso
yocasiona la ruina
de comarcasenteras.
Otro
ejemplo de la propia índole tenemos
en uninsecto bien
conocido por
los estragos
quehace
ennuestro país:
enla langosta,
que pertenece
á
unórden distinto del que he nombrado anterior¬
mente. Al mismo que
ella, ó
seaal de los Ortópteros, corresponde
un sercuya
voracidad
estal
comola pinta el drama horrible que,
estando enAndalucía, vi realizarse
en unahoja de higuera. Uno
14 GACETA
AGRÍCOLA
DEL MLNISTERIO Di; KOMENTOde estos
insectos,
quelleva el nombre de Mantis religiosa,
que enalgunas partes recibe el de ermitaño, monje
yotros igualmente alegóricos, alusivos á la actitud
en queel animal
se presentade ordinario, devoró
enmedia hora
escasaá
otroindividuo de
su mismaespecie
yde igual tamaño;
y yo pregunto:¿puede buscarse
en toda la escala
zoológica otro ejemplo de
un ser, por voraz quesele suponga, capa¿:
de
comersede
una vez unvolumen igual al
suyo
de materia animal? Pues estos hechos,
enla
granclase de
los
insectos,
serepiten á cada instante.
Pasando ahora á otro
órden,
tansimpático
por suapariencia
duranteuna de las fases de su
vida,
comoperjudicial
en otra,el
de los
Lepidópteros ó mariposas, podria citaros
unamultitud de
orugas, entre
ellas la llamada geómetra
ylas conocidas
conel
nombre de
procesionarias; las cuales
esincalculable la cantidad
de sustancia
vegetal,
tantode las plantas cultivadas
comode las silvestres,
yprincipalmente de las primeras,
quepueden destruir
en brevísimo
tiempo.
Pero baste lo dicho sobre la voracidad de los
insectos,
para quese
comprenda la importancia
queentraña la cuestión de los ani¬
males capaces
de hacerles la
guerra conmás éxito
queel hombre, quien realmente dispone de medios harto pobres
en esedesigual
combate.
Respecto á la otra cualidad
que,unida á la anterior, hace á los
insectostan temibles para
la agricultura,
esdecir, á
sufecundi¬
dad,
melimitaré á recordaros la reproducción de la langosta
yel prodigioso número á
quesuele llegar
en pocotiempo;
nosin ad¬
vertir que
hay muchas otras especies
que semultiplican aún más rápidamente
queella.
Voy á
ocuparmeahora de los moluscos,
acercalos cuales sólo
tengo que
mencionar
parami objeto los géneros Helix
yLimax,
que
comprenden
pocasespecies,
pero muydignas de atención
por el daño quehacen
enlas plantas herbáceas
y muyparticularmente
en las hortalizas. Los
caracoles,
yasimismo las babosas,
que pue¬den mirarse como caracoles
desprovistos de concha,
sonenemigos
terribles de nuestros
cultivos,
segúnacabo de indicar. Y
porcierto
que
aquí,
como enotrasmuchas,
cosassucede
queciertos séres
pa¬san por
inofensivos cuando realmente
son en extremodañosos,
mientras que otros
suelen
cargar conculpas ajenas
y conla
res-AMMALliS ÚTILES Á LA AGRICULTURA I5
ponsabilidad de
actos que noejecutan. Si el tiempo
noapremiara,
yo os
baria
ver, porejemplo,
queá la pobre lombriz de tierra
es áquien suele imputarse los deterioros
que enlas plantas cultiva¬
das denuestras huertas y
jardines
causan,.comohe dicho, los
mo¬luscos referidos.
Pues
bien, señores; puesto
que noslas hemos de haber
con ene¬migos tan formidables,
ynuestras
armas sonbien
poca cosa anteosmedios de acción y
la rápida multiplicación de
esos seres,claro
les quedebemos buscar auxiliares más eficaces
quenuestrospropios
recursos,
auxiliares
que nosdepara el mismo reino animal,
enlas
distintas clases de que muybrevemente
pasoá
ocuparme.Comenzando por
la primera
queofrece á
nuestraconsideración,
encontramos ya
algunos mamíferos
que son muyimportantes bajo
nuestro
punto de vista. Citaré
enprimer lugar los llamados Qui- rópteros, vulgarmente murciélagos;
entreellos hay especies frugí¬
voras,
de las
que nonecesitamos hacernos
cargo; pero en suin¬
mensa
mayoría, al ménos las especies indígenas,
soneminente¬
mente
insectívoras,
porque susistema dentario
y suaparato diges¬
tivo no
están dispuestos
para otrorégimen. No hay más
que exa¬minarla boca de uno de estos
animales,
ver susdientes,
yla sim¬
ple inspección de aquellas puntas erizadas,
queforman dos filas
lateralesá
manera de sierras en ámbasmandíbulas, demuestra
desdeluego
que nopuede alimentarse de
granos,frutos ni
sustan¬cia
alguna vegetal, sino de materias animales proporcionadas
porsu tamaño y
resistencia al volumen del sér
encuestión. Efectiva¬
mente no tienen los
murciélagos de
nuestropaís (y dejo á
unlado
las
anédoctas
que correnrespectode ciertas especies e.xóticas,
queá
nosotros no nos
interesan), más medio de alimentación
quelos insectos,
queinfatigablemente
cazanal vuelo. De aquí provienen
su marchatortuosa; esos
giros incomprensibles
queles
vemoseje¬
cutar en los
aires, desde
quecomienza el crepúsculo vespertino
hasta bien entrada la
noche,
porquehay especies principalmente crepusculares,
comolas hay esencialmente
nocturnas.Y
¿cómo
pagael hombre los servicios
queel murciélago le presta? Como suele
recompensar otrosmuchos,
porefecto de
preocupaciones
que espreciso combatir de frente. A la verdad, los murciélagos nada tienen de agradables:
sonséres feos
yhasta
re¬pugnantes; su
existencia clandestina,
sumodo extraño de vivir.
I6 GACKTA AGRÍCOLA DLL MINISTERIO DE FOMENTO
SUS
apariciones súbitas,
susdesapariciones inesperadas,
suvuelo silencioso,
sugrito estridente; todo
esto noslos hace repulsivos.
Pero eso no obsta para que sean
útilísimos;
porlo cual,
ya que no losprotegiéramos, deberiamos tolerarlos al
menos, y noganaría¬
mos poco en
ello.. Voy á referiros,
enprueba de lo
quepueden
ciertas
preocupaciones
contradeterminados animales,
unhecho
de que
he sido testigo.
Un grupo
encantador de niños,
yniños de buenas familias,
que hablan recibido(ó
porlo
menospretendían
suspadres habérsela dado)
unaexcelente educación, estaban congregados
unatarde al
oscurecer al rededor de una
tapia,
enla
quehabian clavado
por las alas á unmurciélago,
queignoro cómo habla caido
en sus manos.Elmayorcito,
que eraquien dirigia la operación, daba
entono sentencioso sus instrucciones á los démás y
les decia
que era necesario hacer fumar á la mísera bestezuela loscigarros del dia¬
blo;
porque, comoel murciélago tiene las alas á la
manera quelos pintores han creído conveniente
representarlas de Satanás,
nosé
qu
é especie de
parentescoestablecía aquel infantil verdugo
entre eldesgraciado mamífero
yel espíritu de las tinieblas. Los cigarros
del diablo eran
pajuelas de azufre,
quele introducían
enla boca
entreabierta porel dolor,
y quehadan arder, 'quemando viva á
unacriatura en estremo
sensible, víctima de la saña de aquellos pequeños
monstruos.No necesito deciros más,
para que compren¬dáis que en este acto
de ferocidad habla,
nosólo el hecho de
ex¬terminar á un sérque nos es
provechoso, sino
otrosde distinta índole
y noménos significativos,
queafectan á la moralidad
denuestrascostumbresé
implican
undeplorable atraso
enla educa¬
ción denuestra
juventud.
Como mamíferos útiles en el mismo sentido que
el murciélago,
debo citaros el
topo, el erizo
yla musaraña, pertenecientes á
unórden especial, llamado de los insectívoros, nombre
que merece¬rían por
lo ménos
tanto comoellos los quirópteros;
pero como éstospresentan ciertos caractères diferenciales, forman sección
aparte, aunque, conrelación al régimen, bien pudieran caber
enla
misma. Los tres
géneros
quehe citado
ytodas las especies
com¬prendidas
enellos
merecenla misma consideración
de nuestraparte
quelos murciélagos;
porque, unos enla superficie déla
tierra,
comoel erizo
yla musaraña,
yotros á cierta profundidad.
animales útiles á la agricultura \j
como el
topo, hacen
unimportante servicio de policía, de
queel
hombre se
aprovecha sin saberlo, correspondiendo á tales benefi¬
cios poco
más ó
menosde la
maneracomo acabais de ver que
paga
los del orden anterior. Baste,
paraprobarlo, recordar los
tormentos sin nombre que
hacemos experimentar al pobre erizo
cuando cae en nuestras manos y
la
cazasin tregua
quesufre el
topo, en
la inteligencia de
que roelas raices de las plantas, cuando
en realidadsu dentadura y
todas las particularidades de
suaparato digestivo le hacen exclusivamente
apto parael régimen animal,
que se procura
á
espensasde los insectos ó,
en sudefecto, de las
larvas subterráneas.
Se
comprende (y
nohago más
queenunciar las cuestiones,
porque no es
posible desenvolverlas) el interés
quedeberían
tenernuestros labradores en
proteger á 'todos
esospobres
seres, que suelen ser víctimas de suignorancia
yfrecuentemente de
subru¬
talidad.
Pues
bien; dejando
yaá los mamíferos,
entremos enla
gran clase de las aves, que esdonde
encuentrael hombre los más im¬
portantes auxiliares de la agricultura,
enel
conceptosiempre de enemigos de los insectos. Si hubiéramos de citar todas las
que nos prestanservicios
en estesentido, sólo
paraenumerarlas
no nos alcanzarla eltiempo
que restade conferencia. De consiguiente,
habéis de
comprender
quenecesito ceñirme,
comodije ántes, á
meras indicaciones
generales, comprobándolas
poralguno
que otroejemplo nada más.
En el
primer orden
quelos naturalistas establecen dentro de
esta
clase,
encontramos ya unsinnúmero de especies altamente recomendables,
que por razonesanálogas á las expuestas,
son pre¬miadascomo loes el
murciélago;
puesel hombre las persigue sin
cesar
á
cambio de los beneficios quele reportan. Me refiero á las
rapaces,
á las
avesde
presaó de rapiña;
noá todas indistinta- merite;
porquehay
entreellas algunas
que son en granmanera
nocivas. Precisamente esas á que seha dado el epíteto de nobles
sonlas que
más
sedistinguen
porlos daños
quesuelen hacernos,
efecto de las víctimas que causan entre
las
avesde corral, entre
las queel hombre aprisiona
para su recreo, y,sobre todo, entre
lospájaros,
que segúnluego
veremos, sonlos mejores aliados del
cultivador.
Tomo IV 2
18 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE FOMENTO
Hay, sin embargo,
enla familia de [a.s Falcónidas, á
que corres¬ponden el halcón, el cernícalo, el
azor,el milano, el gavilán, las águilas
y otrasigualmente perjudiciáles; hay, digo, algunas
acree¬dorasá nuestra
protección;
y sonlas de forma más desairada, las
de vuelo menos
rápido, las
menosagradables bajo todos
concep¬tos que en ese grupo
pudiéramos
encontrar.Toda la tribu de los
buhardos, falcónidos crepusculares
queviven escondidos durante
eldia,
que nosalen de
susguaridas más
queá la calda de la
tar¬de,
yprincipalmente los del género Buteo,
comoel buzo, la
ar-paya,
el triorque, etc.,
sehallan
en ese caso.Efecto de la pesadez
de su vuelo y
de lo desventajosamente armados
queestán,
nopueden dedicarse á
cogermás
que presasde
pocafuerza
;si bien
no
hay
que negar que,cuando
seles
presentaocasión, atrapan
un gazapo, un
lebrato ó
unaperdiz. Pero (dejando á
unlado
que ni lasperdices, ni los conejos, ni ninguna de las piezas de
cazaque
obtienen el
amparodel hombre
enobsequio á los aficiona¬
dos á esa diversion, merecen
la protección
que selas dispensa,
sino todo lo
contrario)
encambio del daño, si daño puede llamar¬
se el que en ese
concepto pudieran hacernos los buzardos,
nos reportanbeneficios inmensos
en los dos sentidos que voyá mani¬
festar. Por una parte, cazan con
frecuencia roedores,
yprecisa¬
mente suelen ser á menudo
víctimas
de su voracidad los ratones, que, comosabéis, trátese de los
campestresó de los
caseros, sonenemigos terribles de todo lo
queel hombre
reserva para susub¬
sistencia
ó
para otros usos.Por
otrolado, los buzardos, cuando
no encuentran presas
mejores,
cazaninsectos ó larvas,
yde prefe¬
rencia los más
voluminosos, inclusa la langosta. A título de
insectívoro,
mereceespecial mención el buzo. Es,
conefecto,
incalculable eh número de
enemigos de la vegetación
que una solapareja de tales
avespuede hacer desaparecer
enel
trascurso del año.Tengo
quehablaros ahora de
otro grupode
aves rapaces esen¬cialmente
nocturnas,
queconstituyen la familia de las estrígidas,
así llamadas para
significar
que sontodas parecidas á la lechuza;
porque esa
palabra viene de Strix, nombre latino de dicha
ave, yse
aplica á
cuantasle
sonsemejantes. Todos sabéis las
preocupa¬ciones que se
abrigan
contraellas,
y consólo recordaros
queel
buho en unospueblos,
en otrosla lechuza
yla corneja
en mu-• ANIMALES ÚTILES Á LA AGRICULTURA I9
chos, han sido miradas
como avesde mal agüero, tendré bastante
para que
comprendáis las persecuciones que por este concepto
habrán sufrido. No
contribuye
pocoal mal trato que reciben lo
grotesco
de
suaspecto, sobre todo en plena luz, que las deslum¬
hra por
lo mismo
que suojo está organizado para ver en las tinie¬
blas,
ytambién las acusaciones infundadas que sobre algunas de
ellas pesan.
Por ejemplo, es creencia general que la lechuza, tipo
del grupo, se
sorbe el aceite de las lámparas, sin duda porque penetra
confrecuencia
enlos templos y revolotea cerca de dichas
luces. Y
bien, señores; la pobre
ave nopodria, aunque quisiera,
incurrir en la
culpa
que sela achaca, por la sencilla razón de que
ni su boca ni su
lengua están dispuestas
parala succion. Lo que hay
es quebusca
enderredor de las lámparas los insectos que á
ellas acuden. Y claro es,
¿á dónde habia de ir? Donde encuentra
supasto favorito; donde encuentra el alimento que necesita y apetece.
En el mismocaso que
la lechuza están las diferentes especies de mochuelos, los buhos grandes
ypequeños
ytodas las estrígidas en
general,
que,sobre destruir
uninmenso número de insectos,
nos libran de una multitud de
reptiles
ypequeños roedores. Hé aquí
una cosa que sehalla hoy completamente fuera de duda.
Por lo tanto, no
sólo deberla
cesarla persecución de
que esasaves vienen siendo
objeto;
nosólo convendría tolerarlas
yprote¬
gerlas, sino
quehasta seria de desear
que selas adoptara
como animalesdomésticos,
porqueestá probado
que, enla
cazade
ra¬tones, por
ejemplo, pueden suplir al gato, sin los inconvenientes
de que
adolece
eseladrón doméstico, tan mimado
porlo general.
Despues de lo dicho, señores, comprendereis perfectamente
cuánto
importa
que vayamoshaciendo comprender á nuestros labriegos
quetodo lo
quehacen contra.las estrígidas
sefunda
enpreocupaciones sin motivo alguno;
queles interesa renunciar á
los actos de brutalidad con que recompensan
los servicios de
tan útilesaves,á quienes debieran mirar
como unoscelosos guardianes
desus cultivos.
Pasando ya
de aquí
ysintiendo
nopoder decir algo
enfavor de
la
mayoría de los buitres,
quebien lo
merecen, aunque porotro concepto,
vamosá
ocuparnosde algunos
otros gruposde
aves, aunque muybrevemente.
Entre las que
llevan el nombre de Trepadoras, el pico, relinchón
20 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE FOMENTO
Ó
carpintero,
porqueha recibido
unaporción de nombres vulga¬
res, es uno
de los primeros
quedebo citar. Me limitaré á deciros
que esa
ocupación á
que sele
veentregado casi
constantemente, depicar
confuerza sobre la
cortezade los árboles, dando la vuelta
inmediatamentedespues al lado opuesto del
tronco, para ver, segúndice el vul^o, si
sularga lengua ba salido
porallí, achacán¬
dole una
estupidez
queestá lejos de
poseer;toda
esatareanotiene
más
objeto
quehacer salir los insectos
ylas larvas
queallí
suelen estar
abrigados,
paracomérselos,
porquetal
es sualimento
favorito.El cuco,
si bien
es pocorecomendable bajo el punto de vista
de una severa
moral, atendido
sumodo de ingeniarse
paraba-
. cer criar su
prole á diferentes avecillas,
enel concepto utilitario
que
aquí
nos proponemos, merece nuestraprotección,
tanto por lo ménoscomo los buzárdos ylas estrígidas. En prueba de ello,
recuerdo que uno
de los naturalistas
ysilvicultores más distingui¬
dos del Norte de
Europa., decia hace algun tiempo haber notado aquel año,
con sorpresa, quelas
orugasprocesionarias
nobacian
los estragosde costumbre
en susplantaciones;
pero que,cuando
vio unapareja de
cucosestablecida
enlas cercanías,
selo habla explicado perfectamente. Mas
pasemosá
otropunto.
Entra
aquí
en escenael orden inmenso de
avesá
quedan los zoólogos el nombre colectivo de pájaros-,
grupobien
poconatural,
dicho sea de paso, no
sólo
porla multiplicidad
y porla diversidad
de
especies
queabarca, sino
porque apenasexiste más carácter general á todas ellas
que su escasovolumen. Pero ni áun
esto es"constante, pues que
ofrecen diferencias de tamaño
muyconside¬
rables; de
suerte que, endefinitiva, únicamente la particularidad
de andará saltitos las es común y
peculiar.
Entre la multitud de
especies
que enel órden de los pájaros comprenden los naturalistas,
notodos
sonigualmente
recomen¬dables. Me voy
á limitar á citar
englobo algunos
porvía de ejem¬
plo,
porquerepito
que estaconferencia
nopuede servir
para otracosa que para
despertar la curiosidad
yla afición de
nuestroslabra¬
dores hácia un
órden
de estudios queles
escasi
enteramente desconocido.Podemosdividir los
pájaros, bajo el punto de vista práctico
quenos
guia,
endos grandes secciones:
unos que sonsiempre útiles,
animales útiles á la agricultura
21
Yeneste caso está el mayor número; otros que, según las circuns¬
tancias, pueden hacernos daño ó beneficio; en la inteligencia' de
que no
hay especies esencialmente perjudícales, si excluimos la
urraca,
el arrendajo
yalguna otra de la familia de los córvidos.
A la
primera categoría pertenecen, con uira sola excepción, por¬
que
todos
soninsectívoros, los pequeños pájaros cantores. Y digo
una sola
excepción,
que esla del género jilguero, porque este no.
se alimenta de
insectos, sino de semillas muy finas y principal¬
mentede la
del cardo; lo cual le ha valido el nombre latino de
carduelis y
el francés de-chardonneret. Pero como dice con mucha
gracia el célebre Vogt, no le hemos de acriminar porque destruya
el futuro
regalo del
asno.Cierto que las especies afines, como el
pardillo entre otras, suelen cebarse en el mijo, el alpiste y demás
granos
análogos; mas bien puede perdonárseles el perjuicio que
así noscausan, en
atención á
quedurante el resto del año sólo se
alimentan de insectos y
de larvas. Todos los pajarillos cantores,
lo
repito,
y conparticularidad las silvias y petirrojos, las currucas
y
ruiseñores, los reyezuelos, etc., etc., son, pues, eminentemente
útiles á la
agricultura.
Otro tanto
hay
quedecir de los pájaros llamados pico/inos,
porque como
lo indica este nombre, tienen el pico delgado, cual
las neveretas
ó lavanderas, las golondrinas, vencejos
ychotacabras,
las alondras y
calandrias, las abubillas, etc., etc. Todos son esen¬
cialmente
insectívoros. Calcúlese,
pues,el inmenso beneficio que
han dereportar al labrador; teniendo en cuenta que, por lo mis¬
mo que
pertenecen á la clase de las aves y que son tan pequeños,
poseen unagran
voracidad unida á una fecundidad no ménos con¬
siderable. Con
efecto, las
aves,gracias á las condiciones propias
de su
Organización
yá
sumodo de existencia, necesitan mucho
más alimento en
igualdad de
masa quelos mamíferos, porque su respiración más activa
yextensa motiva pérdidas relativamente
enormes.
Además,
porefecto de lo
que yollamo ley geométrica
de la
radiación, los séres pequeños
consumen.más
quelos gran¬
des,
en razóná
estarmás directamente sometidos á las influen¬
cias del medio
exterior, mediante la curiosa relación
queexiste
entre el área y
el volúmen de los
cuerpos.Para concluir con los
pájaros, réstanos hablar de la otra sección
convencional que
dejo establecida. En ella figuran los
quetienen
22 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE FOMENTO
un
pico más
grueso ymás duro
quelos anteriores, lo cual les permite
atacará semillas de
mayortamaño
yconsistencia, inclusos
los granos
de los cereales. Tales
son, entre otros,los pinzones, piquituertos, piñoneros, estorninos, tordos, mirlos
yoropéndolas.
No he de negar que
pueden,
porel expresado concepto, hacer
una mellabastante sensible en nuestroscultivos.Especialmente el
gor¬rión,
que es,sin disputa, el más fecundo
y vorazdel
grupo,tiene
una detestable
reputación,
nodel todo injustificada. En la época
de la recolección y con
particularidad
enlos paises donde
secul¬
tivan las variedades de
trigos llamados mochos,
porque carecen dearistas,
merece que sele ahuyente
portodos los medios posi¬
bles. Sin
embargo, bien pesado el
pro yel contra, resulta
que cuantos dañospueda
causar en esaestación los
compensa conusura durante elresto del
año,
pueslo mismo él
quelos
otrossólo pueden alimentarse
entoncesde insectos
yde larvas. Por consi¬
guiente, los gorriones mismos vienen á
ser, enúltimo término, provechosos á la agricultura.
La
utilidad, diré más, la necesidad dé los pájaros
seha dejado
sentir
apremiante
enciertas
comarcas,donde
sehabia conseguido
exterminarlos casi por
completo. Despues ha sido preciso impor¬
tarlos de otros
paises
para que semultipliquen de
nuevo,sin
ex¬cluir al mismo
gorrión.
Ahora
bien, señores; ¿qué sucede
entre tantoaquí? Sobrada¬
mentelo sabéis. Prescindiendo de los
nidos,
quenadie tiene escrú¬
pulo
en cogeré inutilizar; los niños
con sustrampas,
susredes
y
otros aparatos más ó ménos ingeniosos de
caza,ó bien
conla
famosaliga,
ylos hombres á tiros,
porvía de entretenimiento
en sus ratos deocio,
ratosbien frecuentes
entrenosotros, destruyen
el mayor
número posible de avecillas de todos géneros:
en esto nohay distinción. He aquí,
porejemplo, á Madrid, capital de
unaprovincia iniportante
yde la nación
entera,donde habréis visto
quelas pobres alondras
y otrosvarios pájaros insectívoros
se vendenpúblicamente, á ciencia
ypaciencia de todo el mundo,
para
suministrar á los gastrónomos
unplato
que nonegaré
que seagustoso,
pero que pagamosharto
caro.Le
pagan,cftsde luego, los labradores,
con una no escasa merma de suscosechas,
enausencia
de losséres capacesde hacer eficazmente la
guerraá los insectos;
y
lo
pagamoslos demás consumiendo artículos
quehubieran
po-ANIMALES UTILES Á LA AGRICULTURA
23
dido resultar
mucho más baratos, á
nohaberse perdido gran parte
de los
productos rurales, merced á la indicada circunstancia.
Señores,
creo que nopecaré de exagerado diciendo que esto
deberia,
nosólo motivar la creación de sociedades protectoras de
los
animales-,
comolas hay en otros paises, sino hasta ser objeto de
la
más séria atención
porparte de las autoridades. Yo creo que los
municipios deberian tener consignado siempre en sus ordenanzas
algun artículo encaminado á proteger á los séres útiles al hombre,
principalmente bajo el punto de vista de la agricultura. Lo creo
tanto
más conveniente,
porlo que respecta á los que nos van ocupando, cuanto que, además del interés positivo que en conser¬
varlos tenemos, su
presencia aumentaría en gran manera el atrac¬
tivode los campos.
Bien sabéis, efectivamente, que estos parecen
áridos, áun sin serlo en realidad, cuando los pájaros no animan
y
embellecen el cuadro con el brillo y los vistosos colores de su
plumaje, con la gentil vivacidad de sus movimientos, con la dulce
armonía de
susmelodiosos cantos.
Q_ueda todavía muchísimo que decir acerca de las aves; pero me
limitaré á indicar
quemerecentambién nuestra benevolencia casi
todas las
Palmípedas
ymuchas de las Zancudas. Entre estas hay,
no
obstante, algunas
queforman excepción. A propósito de ellas,
os
haré
notarde
nuevo .una cosabien extraña, y es que, mientras
se
persigue crudamente á séres que nos prestan servicios de gran¬
dísimo
interés,
comoacabais de ver, se protege á otros que, por
lo
ménos,
no nosreportan utilidad ninguna, que más bien pode¬
mos considerar como
dañosos. En este
caso seencuentra de lleno
la
cigüeña.
Sea porque,
dada su costumbre de anidar en lugares eleva¬
dos, busca
confrecuencia las torres de las iglesias, ó por otros
motivos que yo
desconozco, ó porque se la vé levantar el vuelo
frecuentemente con
algun reptil colgando del pico; se la ha ro¬
deado de una
especie de veneración y de respeto, que está muy
lejos de merecer. Aun en el último sentido, más bien nos causa
daño que
beneficios; voy á decir por qué. Si bien es verdad que
mata
pequeáos mamíferos y reptiles, la cigüeña no dest^ruye nin¬
guno
de los que nos perjudican y sí los que nos favorecen. No
frecuenta, efectivamente, los sitios áridos donde se encuentran la
víbora, el raton campestre y otros séres nocivos, sino los lugares
24 - gaceta agrícola del ministerio de fomento
húmedos, las praderas,
en que cazatopos, culebras de
agua, ranas y sapos,privándonos de útilísimos
auxiliares.Creo haber
probado
que enla clase de las
aves tenemos unamultitud
de
aliadoscontratos estragos
que causaná
laagricultura
los
insectos;
y que, enlugar de perseguirlos, deberían protegerlos
nuestros
labradores,
que sonlos primeros
ymás inmediatamente interesados
en el asunto.Yo siento mucho tener quecortar por
lo
sano, como suele de¬cirse;
peroel tiempo
nopermite
otra cosa.Además,
como novengo con
la pretension de
agotar un tema, queexigiria muchas
conferenciasparadesarrollarle
en toda sulatitud, sino
conla
mira deseñalarle
á la atención de los quepuedan, mejor
que yo,divul"
gar este
orden de conocimientos, he dicho
antes(y lo he cumpli¬
do)
que meiba á limitar á
exponer merasindicaciones generales
yalgunos ejemplos
enconfirmación
de las mismas.Voy
puesá
con-1 cluir diciendo
algo
acercade los
animales quepersiguen á los
mo¬luscos
dañosos.
Habéis visto que
la babosa
yel caracol
sonenemigos formida¬
bles de nuestras
plantas herbáceas, especialmente de las hortalizas,
y
añadiré
quetambién de las
dejardin. Habréis comprendido,
por
ende,
que cuantos seresles hagan la
guerramerecerán
nues¬tra
protección.
A
permitírmelo el tiempo disponible, entraria
enalgunas
con¬sideraciones
acerca de losReptiles,
parademostrar
quetodos los
indígenas, exceptuando los ponzoñosos,
esdecir, las culebras, los lagartos, lagartijas
ysalamanquesas, los llamados dragones, el camaleón, el escinco,
etc., etc., sehallan
en esecaso; puesdestru¬
yen un
inmenso número
de roedoresde insectos ymoluscos. Tam¬
bién os hablaria con gusto
de los Anfibios ó Batracios, altamente
recomendablesbajo el último
conceptoespecialmente. Pero
en la necesidad de terminarya, meconcretaré á decir algo sobre el
quepodemos considerar
comotipo de
estaclase de
vertebrados. Yenverdad que
tratándose de él,
vemosreproducirse el hecho deplo¬
rable quetantas veces
he señalado
á vuestraatención; el de la in¬gratitud
con queel hombre suele
pagarlos servicos de^us
auxilia¬res. Me refiero al sapo.
¿Q.ué hemos de decir
deél, bajo el
punto de vista de laestética?
Esindudablemente
un animal feo yrepul¬
sivo; exhala
unolor
entre aliáceo ysulfuroso,
muy repugnante;ANIMXLES ÚTILES Á LA AGRICULTURA 25 la
separación extremada de
susmiembros locomotores,
sumodo
de andar arrastrando el abdomen
siempre voluminoso, todo hace
de él un animal excesivamente
desagradable. Pero
¿esútil ó
dañoso? Hé
aquí la cuestión. Por nocivo
sele
tuvo en otrotiempo
y comotal le mira todavía el vulgo,
quele atribuye
cualidades venenosas. La ciencia ha venido
á
desmentir esaopinion, demostrando
que,si bien la piel dél humilde anfibio
segrega una
materia viscosa, á la
quedebe el olor mencionado,
este
producto, á lo
sumo, causa ennuestro tegumento unairrita¬
ción
pasajera. Por lo demás, ni puede morder á los mamíferos,
ni
tiene,
comosesuponia,
unababa ponzoñosa
queinocularles.
De
consiguiente,
no merecela mala reputación
que sele habla
creado.
Lejos de
eso,los naturalistas han hecho
ver que suali¬
mentocasi exclusivo consiste en babosas y
caracoles, á quienes
per¬sigue incesantemerte
con unéxito
que nopodrían alcanzar, ni
con
mucho, todos los medios de
queel hombre di-.pone.
Donde la acción beneficiosa del sapo se
deja sentir de preferen¬
cia,
es enlas huertas
yjardines. Ahora bien: la Inglaterra,
queaventaja á las naciones del continente
enla
mayorparte de los
ramos del saber
humano, ó, á lo ménos,
en susaplicaciones prác¬
ticas,
vadelante asimismo
porlo
querespecta á la agricultura, sin exceptuar la horticultura
yla jardinería. Fué,
pues,la
quemás
pronto sintió la necesidad ficticia, creada
por unapreocupación,
de destruir los sapos;
así
es que, noconociendo
suutilidad
espe¬cial,
creyeronlos cultivadores ingleses
quevalia la
penade hacer¬
los
desaparecer, siquiera
para que supresencia
noviniese á
tur¬bar el
conjunto armónico
quebrinda á los admiradores de las be¬
llezas campestres una
posesión artísticamente cultivada,
cuyosplácidos
encantos aumentala luz de la luna,
en unanoche
serena y enmedio, tal
vez,de
unasociedad escogida. Tan asiduamente
y
tan de
verasemprendieron los jardineros ingleses la cruzada
contra los sapos, que
llegaron á exterminarlos
porcompleto; vi¬
niendo á suceder con esto que,
léjos de disminuir los daños
que ántes seatribulan,
yaal
sapomismo,
yaá la lombriz terrestre,
ya áotrosseresigualmente inofensivos, adquirieron proporciones alar¬
mantes. Unas
pequeñas heridas
quesolían
encontrar,lo mismo
ensusarbustosque en sus
plantas herbáceas,
sehicieroji-ftada.4ia más
comunes y graves,
motivando
confrecuencia nírdidas sensibles,
/
26 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE FOMENTO
pues
originan
untrabajo de ulceración
que,si
no mata por com¬pleto el vegetal, hacè,
porlo
menos,disminuir
susrendimientos.
Esto hizo que se
observara más detenidamente,
que sebuscara á
los verdaderos causantes del mal
imputado
antesá los
sapos, y queviniera á confirmarse lo
que en vanohablan asegurado los zoólogos;
esto es, que sonlas babosas
ylos caracoles los culpables
de tales
estragos.
Parece á
primera visj:a inverosímil que estos seres tan débiles y
tan blandos
puedan
causartamañas devastaciones;
pero esde
advertir que su
boca está armada de
unórgano córneo
querecibe
el nombre de
lengua,
aunque nopuede
compararseá la de las
aves ymamíferos, provisto de puntas agudas
que se mueve,á
ma¬nera de
escofina, sobre los lábios, guarnecidos
por suparte de
unaproducción de la misma naturaleza; así
vanlos moluscos de
que hablo arrancandopequeños fragmentos de los vegetales á
cuyas espensasviven,
ydejando
enellos las heridas indelebles
quehan
de
originar
sudestrucción, ó, cuando
menos,la de
susproductos.
Probado esto y
visto
quelos caracoles
ylas babosas
sehablan multiplicado prodigiosamente, á contar desde la extinción de los
sapos, cayeron
aquellos cultivadores
enla cuenta de
que era ver¬dad lo que
anunciaran mucho
anteslos naturalistas;
yde cierto tiempo á esta parte,
ocurreel hecho curiosísimo
yá primera vista
extravagante, de
que seexporte
paraInglaterra, de Francia, Ho¬
landa y
otros países, verdaderos cargamentos de
sapos, que se vendenen lospuertos de dicha nación á
unprecio bastante alto,
para
dejar utilidades á los
quehacen tan singular comercio.
Hé ahí cómo el hombre paga sus
desaciertos
ytiene luego
que acudir áremediarlos,
nosin haber experimentado entre tanto los
daños
consiguientes á
suimprevisión
yá
suspreocupaciones, hijas legítimas de la ignorancia
yla rutina. Estas
causan un per¬juicio
mayor,si cabe,
que enningún otro
ramo, enel de la agri¬
cultura, practicada generalmente
porgentes refractarias á todo
progreso,
privadas,
nosólo del saber especial
quedemanda el ejercicio inteligente de la más noble
ydifícil de las profesiones,
sino hasta del
grado de instrucción
quetodo hombre, cualquiera
que sea su
condición social, necesitarla
poseer paracumplir digna¬
mente, con
relación á la patria
y enel
senode la familia, los de¬
beres inherentes
á
lapersonalidad humana. He dicho. [Aplausos.)
PRENSAS DE RODILLAS Ó DE ROMBO.
node nuestros más estimados
colaboradores, describiendo
las prensas
exhibidas
enla Exposición vinícola, ha indi¬
cado
(i)
enqué consiste esencialmente el mecanismo de
lasdeesta
especie, sistema Samain, al hocerse
cargode
una del Sr.Fernandez, de San Sebastian. Nos
parececonveniente
am¬pliar las indicaciones sobre tan interesante mecanismo, exponiendo
su teoría y
resultados prácticos
enlos términos más sencillos ¡que
nos sean
posibles,
parahacer
ver suutilidad. La más notable ventaja de tales
prensasconsiste
en quedesarrollan una presión
creciente á
impulsos de
unesfuerzo constante del motor.
La sencilla
figura 6
nosservirá
paraeste objeto, representando
el rombo A B C
D,
parteesencial del mecanismo
compresor, queconstituyen
cuatropalancas articuladas
enlos vértices A, B, C
jD del rombo. En D y
B hay dos
tuercas queatraviesa
untornillo horizontal, indicado
porla doble
rayaD B, formado de dos
ros¬cas en sentido
contrario,
con muycorto
paso,de i8 á
24milíme¬
tros. Dicho se está que,
á medida
sea menorel
pasode la rosca,
lapresión puede hacerse más considerable. En la posición del
rombo que representa
la figura, si
sehace girar el tornillo
enel
sentido de la
presión, los vértices 2I
yC
sealejan cuanto
se apro¬ximan entre sí los B y
D, haciéndose más
cortala distancia D B.
Y no
pudiendo elevarse el
puntoA
porhallarse fija
suarticula¬
ción alpuente
ó remate superior de la
prensa,tiene
quedescender
(i)
Página 628 del
tomoIII de la Gaceta Agrícola.
28 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE FOMENTO
necesariamente el punto
C, el cual corresponde á la situación del plato
compresor.Fig. 6.
Deben considerarse dos
palancas angulares A B C
yA D
formando rodilla en los puntos
B
yD, lo cual dá el aludido
nom¬bre á esta
especie de
prensas.Cuando á impulsos de la acción
mo¬triz, la fuerza,
quedenominaremos
recorre unpequeño camino
en la dirección B
O, cada brazo A B
yB C áo la. palanca
seapro¬ximan al
eje .4 C,
yrespectivamente al mismo los ^
yZ) C,
aumentando la
magnitud de los ángulos de la rodilla A B C
y A D C.Representando la mitad de
estamagnitud
por a,tendre¬
mos en todo caso:
'/a ^ B C='/j A D C=
«.Antes de
empezar el movimientoa=6o°,
y porcada centímetro
que recorrela fuerza
sn B O ó en D