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ACTIVIDADES DE LA OMSEN

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(1)

ACTAS OFICIALES

DE LA

ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD

N° 75

ACTIVIDADES DE LA OMS

EN

1956

INFORME ANUAL DEL DIRECTOR GENERAL

A LA

ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD

Y A LAS

NACIONES UNIDAS

El Informe Financiero para el ejercicio 1 de enero - 31 de diciembre de 1956, suplemento del presente

volumen, se publica por separado y constituye el N° 78 de Actas Oficiales

ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD

PALAIS DES NATIONS

GINEBRA

Marzo 1957

(2)

AATNU ACI CAC CAT CEALO CEE CEPAL COICM

FAO FMANU ICITO JAT OACI OIHP OIT OMM ONURC OOPSRPCO OSP

OSPA UIT UNESCO

UNICEF

SIGLAS Y ABREVIATURAS

empleadas en las Actas Oficiales de la Organización Mundial de la Salud - Administración de Asistencia Técnica de las Naciones Unidas

- Administración de Cooperación Internacional de los Estados Unidos de América Comité Administrativo de Coordinación

Comité de Asistencia Técnica

Comisión Económica para Asia y el Lejano Oriente Comisión Económica para Europa

Comisión Económica para América Latina

Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación Federación Mundial de Asociaciones pro Naciones Unidas

- Comisión Interina de la Organización Internacional de Comercio Junta de Asistencia Técnica

Organización de Aviación Civil Internacional Office International d'Hygiène Publique

Organización (u Oficina) Internacional del Trabajo Organización Meteorológica Mundial

Organismo de las Naciones Unidas para la Reconstrucción de Corea

Organismo de Obras Públicas y Socorro a los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente Oficina Sanitaria Panamericana

Organización Sanitaria Panamericana - Unión Internacional de Telecomunicaciones

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura - Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia

NOTA

Las Actas Oficiales de la Organización Mundial de la Salud se publican en español a partir del N° 58.

Las referencias bibliográficas a los volúmenes que no han sido publicados en español se expresan en forma abreviada tanto en francés como en inglés; sin embargo, los números de los volúmenes y de las páginas se indican una sola vez, puesto que son idénticos en las ediciones francesa e inglesa. Por ejemplo, la referencia Actes off.; Off. Rec. 53, 9 remite a la página 9, tanto de Actes officiels de l'Organisation Mondiale de la Santé

N° 53 como de Official Records of the World Health Organization No. 53.

PRINTED IN SWITZERLAND

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Introducción

Capítulo 1.

Capítulo 2.

Capítulo 3.

Capítulo 4.

Capítulo 5.

Capítulo 6.

Capítulo 7.

Capítulo 8.

Capítulo 9.

INDICE

PARTE I - EXPOSICION GENERAL

Página v

Enfermedades transmisibles 3

Servicios de salud pública 16

Saneamiento del medio 27

Enseñanza y formación profesional 30

La energía atómica en relación con la salud 33

Servicios de epidemiología y estadísticas sanitarias 36

Medicamentos y otras sustancias terapéuticas 40

Servicios de edición y documentación 44

Información pública 46

Capítulo 10. Asuntos constitucionales, financieros y administrativos 48

PARTE II - LAS REGIONES

Capítulo 11. Región de Africa 53

Capitulo 12. Región de las Américas 58

Capítulo 13. Región de Asia Sudoriental 64

Capítulo 14. Región de Europa 72

Capítulo 15. Región del Mediterráneo Oriental 79

Capítulo 16. Región del Pacífico Occidental 86

PARTE III - COOPERACION CON OTRAS ORGANIZACIONES

Capítulo 17. Coordinación de actividades con otras organizaciones 93

Capítulo 18. Programa Ampliado de Asistencia Técnica para el Desarrollo Económico 99

PARTE IV - LISTA DE PROYECTOS

Proyectos en curso de ejecución en 1956 105

ANEXOS

1. Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud 221

2. Composición del Consejo Ejecutivo en 1956 222

3. Cuadros y Comités de Expertos 223

4. Reuniones orgánicas y reuniones de los comités de expertos y grupos consultivos celebradas en 1956 226

5. Programa provisional de las reuniones orgánicas de la OMS en 1957 228

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Página 6. Organizaciones no gubernamentales con las cuales la OMS mantiene relaciones oficiales 228

7. Presupuesto ordinario para 1956 229

8. Estructura de la Secretaría de la Sede 230

9. Distribución numérica del personal 231

10. Distribución del personal por nacionalidades 233

MAPAS

1. Lucha antipalúdica y erradicación del paludismo en América del Norte y Centroamérica 7 2. Lucha antipalúdica y erradicación del paludismo en Centroamérica y América del Sur 8 3. Lucha antipalúdica y erradicación del paludismo en Europa, zona del Mediterráneo y Africa 9

4. Lucha antipalúdica y erradicación del paludismo en Asia 10

5. Regiones y oficinas de la Organización Mundial de la Salud 52

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INTRODUCCION

UNA de las principales atenciones de la Organización Mundial de la Salud en 1956 ha consistido en aquilatar los procedimientos que lepermitan ayudar con la mayor eficacia a los gobiernos para que éstos consigan erradicar el paludismo, meta señalada por la Octava Asamblea Mundial de la Salud a la campaña mundial contra esa enfermedad. Hasta ahora no se ha logrado la erradicación más que en pocas zonas; y el éxito de muchos programas en curso de preparación o de ejecución en las diversas regiones puede muy bien depender de la orientación y la ayuda que la OMS esté en condi- ciones de dar. La tarea de la Organización se ha visto grandemente facilitada por las deliberaciones de los malariólogos que asistieron a una conferencia convocada por la OMS en Atenas el mes de junio de 1956. Sus recomendaciones permitieron, en efecto, al Comité de Expertos que se reunió después de la conferencia incluir en su informe un conjunto de indicaciones prácticas que pueden servir de guía para preparar y llevar a cabo los programas de erradicación.

En general, la asistencia que los países esperan recibir de la OMS tiene un triple carácter : técnico, administrativoyfinanciero.

Desde el punto de vista técnico, la resistencia de los anofeles a los insecticidas y ciertas conside- raciones económicas a largo plazo impusieron un deslizamiento de orientación en las actividades antipalúdicas de la OMS, que no se proponen ya el mero control, sino la erradicación. Los grupos anti- palúdicos de la OMS intervienen dondequiera que ello es posible en los trabajos experimentales sobre la susceptibilidad de los vectores locales a los diferentes insecticidas; pero, según luego se indicará, el éxito de esa labor exige que la investigación la sostenga. Se ha comprobado en algunos casos que cuando los anofeles han manifestado resistencia a los insecticidas del grupo DDT sigue siendo posible combatirlos con el grupo HCH, y viceversa. En ciertos lugares de Grecia se ha manifestado, sin embargo, la resistencia a los dos grupos. Huelga añadir que si en otras partes se produjeran situaciones análogas a la de Grecia, las probabilidades de éxito de las campañas de erradicación quedarían muy comprometidas y acaso fuera necesario cambiar los métodos empleados para interrumpir la transmisión. Una manera de resolver el problema podría consistir en que se distribuyera para el consumo de la población una sal que contuviera medicamentos antipalúdicos, ya que al parecer son alentadores los primeros resultados de un estudio patrocinado por la OMS sobre los efectos de la sal así preparada en voluntarios infectados experimentalmente.

En colaboración con algunos laboratorios se han emprendido investigaciones prácticas acerca de otras dos cuestiones de particular importancia para Africa, que son la adsorción del insecticida por las paredes de barro de las viviendas y el comportamiento del vector principal, la especie Anopheles

gambiae.

Los programas nacionales de erradicación del paludismo sólo pueden tener éxito cuando se movi- lizan todos los recursos de las administraciones sanitarias y se cumplen escrupulosamente los plazos de ejecución previstos en el plan. Los servicios consultivos de la OMS se han adaptado cada vez mejor a la tarea de prestar ayuda a los países para aplicar el sistema que con más eficacia y más economía les permita llevar adelante sus actividades de erradicación; pero conviene tener presente que esa asistencia,

dedicada a dar orientación y consejo, sólo puede ser útil cuando los gobiernos respectivos hacen lo nece- sario para que unos programas planeados cuidadosamente sean puestos en práctica con regularidad y precisión.

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Otro deber que para llegar a la erradicación mundial del paludismo deben imponerse colectivamente todos los Estados Miembros de la OMS consiste en poner a disposición de la Organización los fondos adicionales que puedan hacer falta en ciertos paises donde se emprendan las campañas. La creación de una Cuenta Especial para la Erradicación del Paludismo por la Octava Asamblea Mundial de la Salud ha facilitado un medio para prestar a los gobiernos la ayuda financiera que sea necesaria sólo durante algunos años, siempre y cuando los países que emprendan esas actividades de erradicación estén dis- puestos a llevar o, cuando menos, a mantener el nivel actual de sus gastos durante el periodo necesario.

Tengo la firme persuasión de que las contribuciones a la Cuenta Especial, cuya cuantía a fines de 1956 era todavía relativamente escasa, no tardarán en aumentar, con lo que serán más numerosos los países que puedan entablar la lucha decisiva contra uno de los peores azotes de la humanidad.

Las investigaciones a que he aludido con referencia a la erradicación del paludismo se sitúan en un aspecto de la labor de la OMS, menos aparente sin duda que los servicios directamente prestados a los gobiernos, pero que no por eso deja de ser el soporte de las distintas actividades con que la Organización se esfuerza en fomentar la salud mundial. Este aspecto de los programas emprendidos por la OMS se relaciona con una de sus funciones fundamentales, que consiste en reunir todos los conocimientos cient(cos y técnicos de que sea posible disponer, someterlos a incesantes evaluaciones y estudiar la posibilidad de aprovecharlos para resolver los problemas de salud pública. En ese proceso las investiga-

ciones son, por supuesto, un elemento esencial; y la experiencia adquirida en los proyectos emprendidos en los países por la OMS confirma la necesidad de que la Organización las estimule y las coordine.

Ocurre a menudo, en efecto, que, cuando se aplican medidas de salud pública en circunstancias excep- cionales, se descubre la imposibilidad de encontrar adecuada solución, por falta de conocimientos sufi- cientes sobre el problema de que se trate y sobre la influencia de las particularidades locales del medio.

Por eso, muchos de los estudios piloto que, con carácter preliminar, lleva a cabo la Organización antes de establecer un plan de acción son, en realidad, proyectos de investigación cuidadosamente preparados, cuyas conclusiones no sólo podrán aplicarse a la zona en que se haya practicado el estudio, sino también a otros paises donde concurran circunstancias análogas.

La tarea de analizar con la mayor sencillez posible los términos de un problema determinado de salud pública y de proyectar un programa de investigaciones que pueda ser necesario para darle solu- ción, corre muchas veces a cargo del personal técnico de la Organización, en consulta con los miembros de los correspondientes cuadros de expertos. También ocurre con frecuencia que esas iniciativas parten de un comité de expertos y que con posterioridad se interesa además la colaboración de los especialistas más autorizados en la materia. En algunos casos se acude sucesivamente a ambos procedimientos en las diversas fases de la preparación de un programa.

Esto último ha sido lo que se ha hecho en los trabajos dedicados al problema que plantean las manifestaciones de resistencia a los insecticidas en los vectores de enfermedades. He aludido ya a la importancia del problema para el futuro desenvolvimiento de las campañas antipalúdicas; y no hace falta añadir que su influencia ha de ser general en los efectos venideros de diversas actividades emprendidas contra otras enfermedades transmisibles. Estamos ante la ineludible necesidad de extender nuestros conocimientos sobre los factores fundamentales que intervienen en la aparición de esa resistencia y sobre los medios que permitan evitarla o prevenirla. La primera medida que adoptó la Organización fue, natu- ralmente, proceder a una encuesta sobre el estado en que se encontraban entonces las investigaciones acerca de la cuestión. Los consultores de la OMS visitaron en 1955 un centenar de laboratorios que se ocupaban de los problemas de la resistencia. Ese estudio, que se presentó el año siguiente a un Comité de Expertos en insecticidas, puso de manifiesto las lagunas de que adolecían nuestros conocimientos, y el comité pudo preparar el plan de un programa de investigaciones complementarias. Gracias a la coordi- nación de la OMS, algunos miembros de los cuadros de expertos y de varias instituciones científicas han podido establecer métodos fundamentales que permiten medir la susceptibilidad y la resistencia de los diferentes vectores. Se ha fijado, por ejemplo, un procedimiento para determinar la susceptibilidad

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de los piojos, con el cual se realizaron pruebas en muchas partes del mundo, cuyos resultados han sido comparados por la OMS y se publicarán a principios de 1957. Merced a esos trabajos, la Organización está ya en condiciones de suministrar a los gobiernos informaciones exactas acerca de los mejores métodos para combatir el tifus, lo mismo en zonas donde se haya observado la resistencia que en otras donde el insecto siga siendo susceptible, y ha podido además fomentar investigaciones sobre insecticidas distintos de los que suelen emplearse en los programas de lucha contra la infección y susceptibles de ser utilizados cuando se tropiece con una total resistencia a estos últimos. Se ha organizado, en fin, un amplio sistema de intercambio de informaciones sobre los problemas de la resistencia en general, que en la actualidad se extiende a más de 300 investigadores ocupados en la materia y permite a muchos labora- torios emprender investigaciones especializadas, concentrando su trabajo en las cuestiones que más convienen a su preparación particular. No cabe duda de que el fecundo comercio de ideas suscitado por el estímulo y la coordinación que aporta la OMS en esta esfera ha de aumentar la amplitud general de nuestros conocimientos sobre un problema de importancia tan vital como el que ha planteado la resistencia a los insecticidas.

Las actividades de la OMS en la lucha contra la rabia ponen de relieve la función primordial que incumbe a los comités de expertos en el fomento de las investigaciones fundamentales. Un comité de expertos precisó en 1950 las diversas cuestiones pendientes de investigación y de estudio en los pro- blemas relacionados con la profilaxis y la lucha contra la rabia en el hombre y en los animales. Como- quiera que ninguno de esosproblemaspodía ser abordado con éxito por una sola institución en un solo país, se inició, con ayuda de módicas subvenciones de la OMS, una serie coordinada de proyectos en varios

laboratorios de cinco países diferentes. Se hicieron varios ensayos prácticos, por ejemplo, en Irán sobre aplicación de suero a personas expuestas a la infección por mordeduras graves, en España sobre tra- tamiento local de las mordeduras, en Malasia y en Israel sobre nuevas vacunas para prevenir la enfer- medad de los animales y en Francia y en los Estados Unidos de América sobre estandarización de pruebas de actividad de las vacunas y de los sueros. Los resultados de esos ensayos y de otros estudios efectuados durante los seis últimos años han sido evaluados por un comité de expertos reunido en 1956. El conjunto de todos esos trabajos de investigación ha permitido esclarecer diversos aspectos de la lucha contra la rabia, como, por ejemplo, los relacionados con la modificación de las tablas de dosificación de vacunas y sueros en el tratamiento después de la mordedura, con la reducción a su mínimo de las reacciones secundarias al suero y a las vacunas, con la inmunización básica de las personas expuestas a mordeduras de animales rabiosos, etc. Otra importante medida adoptada recientemente, en colaboración con un

comité de expertos en estandarización biológica, ha sido el establecimiento de un suero standard y de una vacuna de referencia.

Corresponde este último progreso a una de las misiones fundamentales de la OMS, que consiste en facilitar unidades de medida a las diversas ramas de la ciencia médica, lo cual ha sido siempre una

condición indispensable de su adelanto. En la mayoría de los casos, no pueden definirse esas unidades más que con referencia a unas preparaciones standard, cuyo establecimiento, tanto si se trata de pre- paraciones farmacéuticas como de sueros o de vacunas, suele estar casi indefectiblemente precedido por una intensa actividad de investigación que se lleva a cabo en los laboratorios de todo el mundo bajo la dirección técnica de los comités de expertos y, en particular, de los especialistas encargados de las cuestiones de estandarización biológica y de la preparación de la Farmacopea Internacional.

Respecto a las vacunas, suele ser indispensable la realización de ensayos prácticos escrupulosamente verificados para determinar la relación que existe entre los resultados de las pruebas de laboratorio hechas en animales y los que se espera obtener en el hombre. Como consecuencia de una larga serie de estudios iniciada por la OMS en 1952 y terminada en 1956, se ha determinado ya con éxito esa relación en la vacuna contra la viruela. Esos mismos estudios han puesto además en claro la posibilidad de preparar una vacuna desecada contra la viruela, que permanezca estable a 45° C por un. periodo de dos

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vu

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años, cuando menos. La OMS ha dado a conocer el método de preparación de la nueva vacuna, cuyo empleo contribuirá a mejorar notablemente las perspectivas de la lucha contra la viruela en los países cálidos. Por otra parte, un comité de expertos en estandarización biológica reunido en 1956 ha consi- derado que la vacuna era bastante estable para justificar el establecimiento de un patrón internacional de referencia y se han iniciado ya los trabajos preliminares al efecto. La OMS patrocina también investigaciones análogas sobre otras vacunas a fin de darles adecuada intervención en los programas de salud pública.

Hemos visto, pues, que la investigación es la base indispensable de los esfuerzos de la OMS para combatir y prevenir las enfermedades transmisibles que todavía siguen haciendo estragos en la mayor parte del mundo. Al propio tiempo, la investigación es una actividad fundamental de la mayoría de los programas emprendidos por la OMS para fomentar la salud mundial con los medios positivos que la

ciencia médica tiene hoy a su disposición.

El estudio del desarrollo psicobiológico del niño ofrece, a mi entender, un ejemplo excelente de la gran medida en que las investigaciones coordinadas pueden contribuir al esclarecimiento de algunos

de los complejos problemas que se plantean en materia de salud mental. Sobre el desarrollo del niño existen evidentemente muchísimos conocimientos que por desgracia permanecen en gran parte aislados en los compartimientos estancos de las diversas disciplinas científicas. Para salvar esas barreras, y esti- mular las investigaciones conjuntas acerca de diversos aspectos del problema, convocó la OMS un grupo de estudio sobre el desarrollo psicobiológico del niño, que ha celebrado entre 1953 y 1956 cuatro reuniones, en las que participaron expertos en antropología social, psicología, psicoanálisis, electro - fisiología, biología humana y etología, y que han contribuido útilmente al conocimiento de los factores

biológicos, psicobiológicos y culturales que intervienen en el desarrollo del niño y del adolescente.

El estudio de las deficiencias proteínicas en los niños de corta edad pone bien de manifiesto la coordi- nación entre organismos especializados que se ocupan de investigar los mks importantes problemas que plantea la nutrición. Las enfermedades por carencias proteínicas en los niños han sido causa importante de morbilidad y mortalidad en muchos países. Lo que la mayoría de las veces se observa no es una falta completa de proteínas, sino más bien una insuficiencia de las adecuadas para los niños de corta edad, sobre todo cuando no se les da leche. La solución salta a la vista y consiste, por supuesto, en utilizar todo lo posible las proteínas del pescado y de los productos vegetales del país. Pero antes de que podamos hacerlo, hemos de conocer los peligros que puede llevar consigo el consumo de esos alimentos y deter- minar los medios que permitan obtener el máximo rendimiento. Del estudio de estos problemas, que interesan a todos los países del mundo, se ocupó la reunión convocada el año 1955 en los Estados Unidos de América por la FAO y la OMS con la ayuda financiera de la Fundación Josiah Macy Jr, y con asistencia de varios expertos en nutrición proteínica y de otros competentes especialistas de los Estados Unidos y de Europa, entre los que figuraban bioquímicos dedicados al estudio de la alimentación expe- rimental de los animales e investigadores encargados de determinar los métodos más eficaces de ali- mentar al ganado, así como pediatras y nutriólogos generales.

Como para decidir sobre la inocuidad y la idoneidad de cualquier alimento hace falta una gran espe- cialización, se constituyó un pequeño grupo consultivo formado por miembros del Cuadro de Expertos de la OMS en Nutrición, que se ha reunido en 1956 dos veces con asistencia en ambos casos de miembros del personal de la FAO y de la OMS y de representantes del UNICEF, muy interesado asimismo en prevenir la malnutrición., Se llegó en esas reuniones a un acuerdo sobre los programas de trabajo que las tres organizaciones han de emprender. Los miembros del grupo consultivo, además de dar orienta-

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ción técnica, colaboran también individualmente practicando en sus respectivos laboratorios ensayos que dirigen por sí mismos sobre diferentes alimentos, y proponiendo la participación de ciertas institu- ciones competentes en esos trabajos.

Así como el estudio de las deficiencias proteínicas está todavía en sus primeras fases, las investiga- ciones sobre el bocio endémico, que también plantea un problema de salud pública relacionado con la nutrición, han adelantado ya hasta un punto en que parecen superadas las principales dificultades.

La prevención del bocio en los países donde sigue siendo endémico depende sobre todo de la posibilidad de añadir yodo a la sal de cocina. Lo primero que hacía falta era encontrar un método de yodación de la sal, trabajo de que en 1950 se encargó, a petición de la OMS, el Chilean Iodine Educational Bureau de Londres, que consiguió, en efecto, establecer una técnica con la que se ha hecho posible obtener sal yodada en grandes cantidades.

Después de una serie de investigaciones, llegó además el Bureau a la conclusión de que los yodatos tenían algunas ventajas sobre los yoduros, principalmente a causa de su estabilidad en condiciones desfavorables provocadas por la humedad, la luz solar, el calor y las impurezas de la sal. Pero antes de poder formular ninguna recomendación sobre el empleo de los yodatos hacía falta esclarecer otros dos puntos que se referían uno a su toxicidad y otro a su eficacia.

Los estudios realizados en el Reino Unido y en los Estados Unidos de América han demostrado que la toxicidad del yodato de sodio administrado por vía oral es muy baja. Respecto a su eficacia, las pruebas efectuadas en el Reino Unido han puesto en evidencia que la glándula tiroides aprovecha prácti- camente todo el yodo que contiene el yodato administrado por vía oral. En América Latina se han hecho además ensayos prácticos y metódicos que han confirmado la eficacia de los yodatos en la prevención del bocio.

A base de los resultados obtenidos en todos esos estudios la OMS ha decidido favorecer la aplica- ción de la nueva técnica de yodación de la sal. En 1954 varios consultores experimentados en los pro- blemas de salud pública que plantea el bocio endémico visitaron dieciséis países de América Latina. Sus recomendaciones han sido tenidas en cuenta, y en 1956 la mayoría de esos países habían adoptado medidas para organizar el suministro de sal yodada a la población.

Los ejemplos que acabo de mencionar muestran la función esencial que, en las investigaciones patrocinadas por la OMS, desempeñan ciertas instituciones actuando como centros internacionales de cooperación para resolver determinados problemas. Lleva a menudo consigo esa tarea la necesidad de practicar trabajos de laboratorio y estudios epidemiológicos muy delicados en provecho de países que no están todavía en condiciones de realizarlos por sí mismos de manera que los resultados sean comparables. Otras veces hace falta clasificar y comparar agentes patógenos aislados en diferentes lugares para hacer estudios mundiales sobre la epidemiología de las enfermedades transmisibles. Se han creado ya, por ejemplo, laboratorios o centros internacionales dedicados a investigaciones sobre influenza, poliomielitis, treponematosis, leptospirosis, brucelosis, infecciones por shigellae, estandarización bio- lógica y grupos sanguíneos. En muchas secciones del presente informe aparecen referencias a los resul- tados conseguidos, que testimonian la creciente importancia del fomento de las investigaciones para el éxito de los programas emprendidos por la OMS en favor de la salud mundial.

La OMS recibe cada vez más peticiones de asistencia para el estudio de numerosos problemas sani- tarios, lo que por sí solo pone de manifiesto el mucho aprecio que sus funciones coordinadoras en materia de investigación merecen a los Estados Miembros. La experiencia que ha adquirido desde que inició sus actividades patentiza que el éxito de muchos de los proyectos emprendidos individual o colectivamente por los países depende con frecuencia de la inteligencia con que se hayan planteado los problemas

sanitarios que se trata de resolver, así como de las condiciones locales particulares en que habrán de

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aplicarse las medidas propuestas a ese fin. En esa constante indagación para ahondar y extender los conocimientos de medicina y de salud pública, la investigación ha sido siempre el factor principal.

Pero hoy han pasado ya a la historia los tiempos en que todavía se podía llevar a término una inves- tigación sin salir de la propia disciplina, ni tener en cuenta lo que se hiciera en otros países. La ciencia médica moderna es una síntesis de todas las ramas del saber que contribuyen en definitiva a asegurar la salud y de todos los esfuerzos que se hacen en el mundo entero para el progreso de cada una de ellas. De ahí se infiere que el fomento del libre cambio de informaciones entre los investigadores dedicados en todos los paises a las numerosas especialidades de la salud pública es una tarea funda- mental. La OMS viene dedicándole gran atención, y en cada caso, mediante la red mundial que constituyen sus cuadros y sus comités de expertos y sus grupos de estudio, procura que se definan con precisión los términos en que ha de plantearse el problema y que se establezcan programas de investi- gación sobre el conjunto de la cuestión suscitada, evitando al propio tiempo la duplicación innecesaria

de las actividades.

Las investigaciones estimuladas, fomentadas y coordinadas por la OMS ponen de relieve la acción catalítica que la Organización puede ejercer en la labor de las administraciones sanitarias nacionales y dan al propio tiempo idea de lo mucho que está en condiciones de hacer aun cuando el personal y los fondos puestos a su disposición sean más bien limitados. La experiencia ha mostrado, en efecto, que basta establecer un programa bien concebido de estudios para que investigadores e instituciones compe- tentes se dispongan a cooperar en su ejecución con todos los medios que tengan a su alcance. Por lo general, la ayuda financiera de la OMS sólo se aplica a la adquisición de suministros o equipos especiales

que no existen en el país de que se trate o a los gastos de asistencia técnica complementaria cuando el exceso material de trabajo, por excepción, lo justifique. En cualquier caso, esa aportación no suele representar más que una pequeña fracción del coste total del programa y es incomparablemente inferior al valor de los resultados que han de obtener los Estados Miembros.

Puede afirmarse, pues, que el fomento de las investigaciones es una piedra angular en la obra futura de la OMS y que su éxito dependerá en gran medida del acierto con que hagamos uso de los instrumentos que hemos ido preparando para extender y mejorar el conocimiento de los problemas que nos plantea el propósito de elevar el nivel de la salud en el mundo entero.

Por limitado que sea todavía su alcance, la labor que ha desplegado la OMS el año 1956 en el desempeño de sus funciones referentes a la utilización de la energía atómica con fines pacíficos consti- tuye, creo yo, una base firme como punto de partida de las diversas actividades que la Organización habrá de emprender en ese nuevo sector de la salud pública, pletórico de promesas.

La Octava Asamblea Mundial de la Salud celebrada en México y la Conferencia Atómica de las Naciones Unidas que se reunió en Ginebra el año 1955 encarecieron la necesidad de ampliar las investi- gaciones sobre los efectos somáticos y genéticos que puede tener en el hombre la intensificación de la radioactividad ambiente. Un grupo de estudio convocado por la OMS en 1956 formuló una serie de recomendaciones para que se emprendieran algunos proyectos de investigación sobre problemas rela- cionados con los efectos genéticos de las radiaciones ionizantes en la especie humana. Los documentos presentados al grupo y el informe en que éste daba cuenta de sus trabajos subrayan la importancia de insistir en las investigaciones relacionadas con la genética humana, ya que se conoce mucho menos sobre los efectos hereditarios de las radiaciones en el hombre que en los insectos y en los mamíferos.

Al preparar los nuevos programas en materia de formación profesional, eliminación de residuos radioactivos y estandarización, se tendrán en cuenta las recomendaciones formuladas por un Grupo de Estudio sobre Unidades Radiológicas y Protección contra las Radiaciones.

Las becas concedidas en 1956 incluían el estudio de distintos problemas relacionados con la salud y las radiaciones. Con algunas de ellas varios funcionarios de salud pública de ciertos países europeos han asistido a un curso sobre protección contra las radiaciones en el Centre national d'Etudes nucléaires de Saclay, Francia.

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La OMS ha tenido también participación activa en los trabajos del Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de las Radiaciones Atómicas, creado en 1955 por una decisión de la Asamblea General. Todas estas actividades corresponden al firme propósito de la Organización de tener una intervención efectiva en cualquier programa destinado a cooperar para que la nueva fuente de energía extienda sus aplicaciones en beneficio del conjunto de la humanidad.

La Novena Asamblea Mundial de la Salud ha tenido la satisfacción de acoger en el seno de la Organización como Estados Miembros a Marruecos, Sudán y Túnez, que eran antes Miembros Aso- ciados. Con la admisión en esa misma oportunidad de Costa de Oro, de la Federación de Nigeria y de Sierra Leona en calidad de Miembros Asociados, el número de países que han ingresado en la OMS asciende a ochenta y ocho. La Novena Asamblea Mundial de la Salud adoptó, por otra parte, una resolu- ción con objeto de permitir a los Miembros inactivos que reanuden el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones en la OMS y facilitar la liquidación de los atrasos de sus contribuciones respectivas. Hay motivos para esperar que la Organización Mundial de la Salud no tarde en contar de nuevo con la plena cooperación de todos sus Miembros, condición indispensable para el éxito de las tareas que ha emprendido en nombre de todas las naciones.

Director General

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PARTE I

EXPOSICION GENERAL

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CAPITULO I

ENFERMEDADES TRANSMISIBLES

La labor que la OMS dedica a combatir las enfermedades transmisibles ha llegado en 1956 a un punto que ofrece ya bastantes perspectivas para apreciar las actividades de estos últimos años y que justifica la esperanza de que el empleo de métodos análogos permita en lo porvenir adelantar la lucha contra numerosas enfermedades transmisibles con resultados tan satisfactorios como los que se han conseguido ya contra el paludismo y las tre- ponematosis endémicas. Esas infecciones y la viruela tienen la particularidad común de que las técnicas actuales permiten aplicar a todas ellas medidas eficaces de erradicación.

Respecto al paludismo, las actividades llevadas a cabo por la OMS en los ocho últimos años han mostrado que, si se interrumpe su propagación durante un periodo de tiempo suficiente y se corta así el ciclo de transmisión en el vector de una zona bastante amplia, la infección desaparece gradualmente y que pueden sustituirse las costosas medidas de lucha antipalúdica por un servicio permanente, pero mucho más barato, de vigilancia.

Como es sabido, el empleo sistemático de insecticidas de acción residual permite cortar el ciclo de transmisión.

La aparición en los vectores de una resistencia a los insecticidas hace, por supuesto, necesario este procedimiento;

y muchos gobiernos han adoptado el criterio de la erradicación que preconiza la Asamblea Mundial de la Salud.

Las treponematosis endémicas, la sífilis y el pian endémicos han sido el primer grupo de enfermedades com- batidas por el procedimiento de localizar y tratar los casos. La erradicación puede ser, ello no obstante, la única solución posible ya que, en el curso de estudios experimentales efectuados con ayuda de la OMS, se ha hecho patente que no basta localizar los casos sino que es necesario también tratar a los contactos, que constituyen un reservorio de infección susceptible de comprometer los resultados de una campaña en masa. Téngase presente que, si las indagaciones de localización no se realizan metódicamente en cada vivienda y en cada familia algunos casos pasarán inadvertidos y tarde o temprano la infección volverá a difundirse. La atención prestada a esas situaciones y el adelanto que representan las preparaciones de penicilina de acción retardada han patentizado la posibilidad de erradicar dichas enfermedades. Pero, aun así, la aparición de reacciones hiper- sensibles (lo mismo que la de una resistencia del treponema a la penicilina que hasta ahora no se ha observado) pueden entorpecer en lo porvenir la marcha de los programas de lucha contra las treponematosis, con lo que se acentúa la necesidad de que la OMS siga prestando atención a cualesquier otros métodos que puedan servir para erradicar las treponematosis endémicas.

Desde hace mucho tiempo se sabe que la vacunación preventiva permite erradicar la viruela de un país; a pesar de ello, la enfermedad subsiste en muchos lugares. El principal motivo de que eso ocurra es la rapidez con que la vacuna ordinaria pierde su eficacia cuando está expuesta a las temperaturas elevadas de los trópicos.

Utilizanse desde hace bastantes años unas vacunas deshidratadas que son más estables, pero que han dado a menudo resultados poco satisfactorios. En la actualidad, como consecuencia de estudios promovidos por la OMS, existe un método de preparación para obtener vacunas que conservan su estabilidad durante meses a las tempera- turas de los trópicos. Gracias a ellas podrá erradicarse la enfermedad siempre que se empleen de un modo sis- temático. En algunos paises, especialmente de América Latina, se han puesto ya en marcha programas de erradicación.

Sería, sin embargo, imprudente no atribuir la debida importancia a los problemas que seguirán pendientes mientras no se logre eliminar del mundo entero algunas de las citadas enfermedades. Los conocimientos téc- nicos y los métodos de salud pública de que hoy se dispone permitirán alcanzar resultados satisfactorios si las administraciones sanitarias saben aprovecharlos. El éxito depende ahora de los servicios administrativos, de la formación del personal, de la acertada aplicación de las técnicas y del adecuado apoyo financiero.

Cuando se echa una ojeada retrospectiva parece alentador que, en el primer año transcurrido desde que la Octava Asamblea Mundial de la Salud adoptó la resolución sobre la erradicación del paludismo, se hayan decla- rado dispuestos tantos gobiernos, de acuerdo con ese criterio, a alcanzar el objetivo señalado (véanse Mapas 1 -3) y que las diversas reuniones de expertos procedentes de todos los países convocadas en 1956 hayan reconocido la perti- nencia de las razones técnicas que justifican la transformación de los programas ordinarios de lucha antipalúdica en campañas de erradicación. Los fracasos registrados durante el primer año de ejecución de algunas de esas campañas, según advertía la Conferencia Interregional sobre Paludismo en las Regiones del Mediterráneo Oriental y de Europa, reunida en Atenas, se han debido, más que a razones técnicas, a faltas de preparación o a defectos en la estructura

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4 ACTIVIDADES DE LA OMS EN 1956

administrativa. Se ha comprobado que en algunos países donde esos programas están en marcha ha habido retrasos dispendiosos no exentos de riesgo debidos a las trabas administrativas con que se ha tropezado, por ejemplo, para acelerar en las aduanas el despacho de vehículos o insecticidas, o para disponer de sumas ya consignadas en el presupuesto o como consecuencia de cambios en el personal de los servicios de erradicación, etc. Hay también países que no se deciden a emprender programas de erradicación del paludismo porque, a pesar de la ayuda de algunos organismos internacionales o bilaterales, les obligarían durante algunos años cuando menos a aumentar los gastos nacionales de personal, transportes y adquisición de mercancías con cargo a sus propios recursos, lo que inevitablemente limitaría sus posibilidades en los demás sectores de la actividad sanitaria. La Octava Asam- blea Mundial de la Salud a fin de dar solución a esas situaciones estableció la Cuenta Especial para la Erradi- cación del Paludismo, la cual por desgracia sólo ha recibido hasta ahora contribuciones muy escasas y desde luego muy insuficientes para el fin a que está destinada.

Los conocimientos actuales sobre la mayor parte de las otras enfermedades transmisibles no permiten por ahora pensar en la posibilidad de erradicarlas. Empiezan a tomarse ya, sin embargo, medidas de lucha contra algunas de ellas. El éxito más impresionante de estos últimos años ha sido quizá el descubrimiento de una vacuna contra la poliomielitis. Todavía no se ha esclarecido bastante la parte que convenga dar a la vacuna en las cam- pañas contra esa enfermedad, pero la experiencia adquirida después de haberse administrado más de cien millones de dosis sin los incidentes que hicieron fracasar el programa de 1955, parece confirmar que, en los paises donde la forma paralítica de la enfermedad tiene elevada incidencia, la vacuna es un medio eficaz de reducir las conse- cuencias graves de la infección. Aun cuando sea prematuro afirmar que su empleo durante una epidemia está exento de peligros, las opiniones parecen coincidir en que la protección conferida contrarresta con creces los riesgos de provocar la parálisis. El transcurso del tiempo decidirá, en definitiva, si esta vacuna u otras a base de virus vivos atenuados, objeto hoy de importantes estudios, permitirán efectivamente resolver el problema. La OMS se ocupa en coordinar las investigaciones sobre el asunto y sobre otras cuestiones epidemiológicas de capital interés.

La rabia es la más temible de todas las enfermedades por virus. Recientes adelantos obtenidos a consecuencia de las investigaciones que favorece la OMS han despejado mucho la perspectiva de dominarla. Por otra parte se han reducido los riesgos de infección en el hombre mediante diversas medidas de inmunización y vigilancia de los animales domésticos y en particular de los perros ; y se han mejorado, por otra parte, los métodos de tratamiento.

La comprobación de que el empleo de un suero hiperinmune contribuye a reducir mucho la mortalidad, aun después de mordeduras graves por lobos rabiosos, es otro progreso importante, para cuya aplicación continúan los trabajos destinados a determinar las dosis apropiadas y los efectos de la vacuna combinada con un suero.

Todavía hoy plantea la tuberculosis un grave problema mundial. En los proyectos conjuntamente asistidos por la OMS y el UNICEF, se ha hecho y sigue haciéndose gran uso de la vacuna BCG. Los últimos informes confirman el acierto de los principios en que se basa el método y la disminución efectiva que la vacunación con BCG ha determinado en la incidencia de la tuberculosis e incluso de las infecciones pulmonares de los adultos.

Su empleo adecuado y en gran escala contribuirá efectivamente a reducir el reservorio de infección en una pobla- ción, aun cuando no baste para rebajar el reservorio principal constituido por los enfermos, ni permita dominar la enfermedad. Procede, por eso, combinarlo con un programa de localización y tratamiento de casos.

Se ha hecho, en consecuencia, un detenido estudio del empleo en salud pública de los medicamentos con carácter ambulatorio y con fines terapéuticos o profilácticos. La lucha antituberculosa en zonas muy extensas puede en definitiva depender del uso generalizado de uno o varios medicamentos que salgan baratos y que puedan producirse, distribuirse y administrarse con facilidad, siempre que su aplicación sea eficaz y no tóxica. Pero hasta ahora no se han descubierto esos productos o, por lo menos, todavía no se puede enteramente disponer de ellos.

La isoniacida es el primer medicamento antituberculoso que reúne alguna de las condiciones requeridas, pero la aparición de una resistencia de M. tuberculosis a la droga en muchos casos contrarresta su eficacia. En el curso de las investigaciones se ha observado que la resistencia a las isoniacidas es menos frecuente cuando se combinan con dosis terapéuticamente activas de otros productos, como, por ejemplo, el ácido paraaminosalicílico (PAS) o la estreptomicina; pero como el costo de un tratamiento combinado en tanto que medida de salud pública sería muy alto, su aplicación queda excluida de cualquier programa de cierta envergadura. La adición del PAS suele tener efectos secundarios molestos, que en muchos casos mueven al enfermo a no seguir tomando el medicamento.

La OMS ha favorecido el empleo de la isoniacida sola en sus encuestas experimentales porque es el único producto antituberculoso de que hoy se dispone a precios accesibles para un presupuesto de salud pública, y porque se distri- buye con facilidad y puede administrarse rápidamente a los contactos no infectados. Al recomendarlo como ele- mento de los programas de lucha antituberculosa, la Organización sigue estudiando las técnicas que permitan adaptarlo a diversas condiciones locales a fin de que en su día, cuando se disponga de otros productos más eficaces, el control de la tuberculosis esté lo antes posible al alcance de todos los paises.

Los primeros intentos de combatir el tracoma con un tratamiento local de antibióticos en gran escala fueron acogidos con bastante escepticismo porque la necesidad de aplicar durante meses varias veces al dia el medica-

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ENFERMEDADES TRANSMISIBLES 5

mento no parecía hacer de ese método una medida práctica de salud pública, sobre todo en las regiones donde más falta hacía emprender una campaña en masa. Ello no obstante, los resultados obtenidos en los proyectos piloto llevados a cabo en Taiwan y en Marruecos con asistencia del UNICEF y de la OMS patentizan que pueden reducirse la frecuencia y la duración del tratamiento y, por consiguiente, los gastos del proyecto, y que el adecuado adiestramiento de los maestros de escuela y de otros colaboradores utilizables permite en la práctica proceder a un tratamiento en masa. Es evidente que todavía habrá que mejorar mucho los métodos actuales. A ese fin la OMS fomenta los estudios epidemiológicos, virológicos y terapéuticos y en especial las investigaciones sobre las conjuntivitis asociadas que, según se ha visto, influyen mucho en la evolución de la enfermedad. La lucha contra el tracoma está en una fase comparable a las primeras tentativas de combatir las treponematosis con penicilina cristalizada antes de que se pudiera disponer de la penicilina de acción retardada. A pesar de las diferencias que existen entre ambas enfermedades, algunos de los problemas que plantean son análogos, y el hecho de que en el caso de las treponematosis se hayan resuelto esas dificultades permite esperar que en definitiva se encontrará también una solución satisfactoria al problema del tracoma.

Las perspectivas que se abren hoy a la lucha contra la lepra han mejorado también gracias a la eficacia de los nuevos medicamentos a base de sulfonas. Los resultados de los estudios epidemiológicos han contribuido además a que las autoridades sanitarias modifiquen su criterio sobre las fases contagiosas de la infección. La situación presenta hoy ciertas analogías con la de la tuberculosis. No parece ya indispensable un tratamiento costoso y prolongado en el hospital, ni se justifica el aislamiento definitivo de los enfermos en las leproserías;

se ha abierto la posibilidad de que una vez terminado con medios terapéuticos el periodo infeccioso, el tratamiento continúe en el domicilio sin peligro y se preserve así la vida familiar. Pero todavía están pendientes muchos pro- blemas : la determinación de la preparación medicamentosa óptima, que de preferencia deberá ser de acción retardada, y la de sus dosis; la adopción de métodos sencillos de localización de casos, de técnicas de diagnóstico y de criterios sobre los grados de infección, y la educación sanitaria del público, que tiene grandísima importancia para vencer el miedo secular a la enfermedad. La OMS ha puesto en marcha sus programas con esos objetivos y aplicará al estudio de la lepra las lecciones aprendidas en los muchos años dedicados al estudio de las trepone- matosis y de la tuberculosis.

Más adelante se hará referencia en este mismo capitulo a otras enfermedades transmisibles que son objeto de activas investigaciones por parte de la OMS.

En casi todos esos estudios se siguen métodos análogos inspirados en la experiencia adquirida. Acaso parezca a primera vista sorprendente que se empiece con frecuencia por abordar puntos de clasificación y nomenclatura;

pero es sabido que puede haber en las diferentes partes del mundo grandes divergencias de opinión sobre el signi- ficado de un término técnico. Cuando se iniciaba el estudio del paludismo, por ejemplo, se comprobó en seguida la necesidad de resolver las discrepancias en la identificación y clasificación de los vectores antes de emprender los estudios ecológicos que permitieran establecer las técnicas para la utilización de los insecticidas. En la actua- lidad, se encuentran en una situación parecida los trabajos sobre la bilharziasis, la oncocercosis y las demás filariasis; la OMS ha emprendido, en vista de ello, el estudio de su terminología, condición previa de las encuestas ecológicas y parasitológicas que es urgente emprender.

Es necesario establecer después unidades de medida y métodos uniformados con objeto de que los trabajos y las conclusiones de los investigadores en los distintos paises puedan compararse e interpretarse. Cuando se pusieron en marcha los primeros programas de lucha contra las treponematosis, los resultados de las pruebas sobre reaginas variaban tanto, según los distintos laboratorios y países, que no era posible interpretar los resul- tados de las encuestas en que se habían practicado esas pruebas. Hoy se ha resuelto el problema con el estable- cimiento de preparaciones internacionales de referencia para los antígenos de la cardiolipina y de la lecitina; el Statens Seruminstitut, de Copenhague, se encarga de distribuir estas preparaciones a los laboratorios nacionales.

En 1957 se dispondrá probablemente de preparaciones análogas de sueros reactivos para las treponematosis.

Algo parecido ocurre con respecta a otras infecciones. En el caso de la leptospirosis, por ejemplo, la multiplicidad de las cepas hacia indispensables los sueros internacionales de referencia para determinar la intervención de los animales domésticos como reservorio. Una vez establecidas esas preparaciones de referencia, empieza a haber indicaciones de que la importancia de los animales domésticos en dicha infección es mayor de lo que se habfa supuesto.

En cuanto se dispone de esos y de otros parecidos instrumentos de trabajo, su aplicación a los estudios epi- demiológicos y de otro género no se hace esperar. La experiencia considerable de las técnicas de encuesta que se ha adquirido en el curso de los programas de la OMS para combatir el paludismo, la tuberculosis y las trepone- matosis ha hecho evidente la imposibilidad de obtener resultados valederos sin un planeamiento muy cuidadoso y sin prestar la debida atención a las particulares exigencias de las estadísticas, ya que, de lo contrario, resulta imposible proceder a una evaluación. Los mismos principios se aplican ahora a las encuestas sobre diversas enfermedades por virus, poliomielitis inclusive. Practicar una encuesta en buenas condiciones es empresa cara

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6 ACTIVIDADES DE LA OMS EN 1956

que requiere un personal muy especializado no siempre fácil de encontrar. Con frecuencia se hace necesario dar un adiestramiento especial en las técnicas pertinentes. Se ha decidido, en consecuencia, ensayar un procedimiento más amplio que, según se espera, resultará más eficaz y más barato. El nuevo método permitirá determinar al mismo tiempo la prevalencia y distribución de varias enfermedades transmisibles con gastos suplementarios rela- tivamente bajos. Se ha efectuado ya con éxito un estudio piloto en el que un grupo de expertos de la OMS encargado de una encuesta sobre tuberculosis reunió además muestras no seleccionadas de sueros que se anali- zaron para descubrir la presencia de anticuerpos de la fiebre amarilla y de la poliomielitis y que puedan todavía

ser examinadas para localizar anticuerpos de otras enfermedades por virus, rickettsias, bacterias y treponemas.

La experiencia adquirida en programas anteriores de la OMS patentiza que el éxito en la aplicación de nue- vas medidas sanitarias, lo mismo que en la de una técnica ya establecida a una situación diferente, requiere un cui- dadoso estudio previo. Las autoridades nacionales han de saber además cuáles serán los resultados que proba- blemente van a obtener a cambio de los fondos y de los esfuerzos empleados. En el curso de un programa de vacunación, por ejemplo, no sólo habrá sido necesario demostrar que la vacuna administrada en dosis adecuadas correspondientes a los grupos de edad confiere suficiente protección, sino que también se deberá disponer de algún medio para verificar la actividad de la vacuna. Las pruebas de laboratorio en animales sobre la actividad de una vacuna no tienen bastante valor mientras no se han relacionado sus resultados con la actividad de la misma vacuna en el hombre. Desde hace algunos años, la OMS viene fomentando los estudios conexos en la práctica y en el laboratorio para establecer esa relación, por ejemplo, en las vacunas contra el tifus, la tos ferina, la rabia y la viruela, sobre las que, por sorprendente que parezca, no se dispone todavía de datos. La OMS prosigue además los trabajos emprendidos sobre esas y otras vacunas con objeto de obtener preparaciones que confieran protección eficaz contra el mayor número posible de enfermedades por medio del menor número posible de dosis, que es uno de los objetivos de la salud pública en la materia.

La afortunada aplicación en gran escala de ciertas medidas de lucha contra las enfermedades transmisibles puede tener mucha repercusión en los servicios sanitarios de un país. Un gran número de habitantes, sobre todo en las zonas rurales, entran por primera vez en contacto con los servicios preventivos y curativos y se aviva así el interés de la opinión pública hacia la conveniencia de atender otras necesidades. Ello obliga a ampliar el pro- grama, especialmente en sus fases de consolidación, para proceder a la aplicación de medidas contra otras enfer- medades y, en definitiva, conduce a un robustecimiento de los servicios sanitarios locales. La OMS atribuye cada vez más importancia al establecimiento de planes para combatir las enfermedades transmisibles, y se están estudiando los procedimientos más eficaces para ponerlos en práctica. En Nigeria, donde, a raíz de la campaña en masa contra el pian y la lepra, las autoridades han creado centros sanitarios rurales, se ha visto que los progra- mas combinados para luchar contra varias infecciones a la vez prometen ser un medio eficaz de fortalecer los servicios sanitarios y de hacer posible, al propio tiempo, el desarrollo económico indispensable para mantenerlos.

Importa, sin embargo, hacer presente que la vigilancia cuidadosa, y a menudo monótona, que ha de ejercer un servicio sanitario para consolidar los resultados de la fase indudablemente más interesante de un programa en masa, es condición ineludible de su éxito y de su ulterior repercusión.

En la base de todas esas actividades hay un elemento fundamental, cuya ausencia, en el mejor de los casos, retrasa considerablemente los progresos, cuando no los impide, y es la técnica de la coordinación de las investi- gaciones. Tan numerosos son los problemas de salud pública y tan limitados los servicios de investigación que, si no se coordina la labor de los diferentes laboratorios e instituciones, ni se planean estudios.en colabo- ración, las repeticiones superfluas serán una rémora constante. La experiencia ha enseñado que, cuando se dan por terminadas unas investigaciones que no han sido objeto de coordinación, se descubren a menudo lagunas importantes que obligan a repetir en gran parte el trabajo. Buena prueba de ello está en la frecuencia cada vez mayor con que se dirigen peticiones a la OMS para que inicie la coordinación en un nuevo sector. En atención a una de estas peticiones, se han introducido nuevas actividades en dos programas que la OMS tiene en marcha desde hace tiempo. Ajústanse esas modificaciones a la tendencia actual ya mencionada de extender el frente de combate en la lucha contra las enfermedades transmisibles. Se ha ampliado el programa contra la influenza para incluir a otras epidemias por virus de las vías respiratorias que pueden tener también efectos económicos de alguna importancia, y el de la lucha contra la poliomielitis que tratará asimismo de algunos virus recientemente descubiertos, algunos de los cuales causan enfermedades intestinales importantes desde el punto de vista de la salud pública y otros introducen considerable confusión en las actividades destinadas a combatir la poliomielitis.

Igual criterio se aplica en la preparación de un programa ampliado de investigaciones coordinadas sobre fiebre amarilla y sobre virosis transmitidas por artrópodos y con la misma reacción antigénica, ya que la relación de las reacciones antigénicas puede tener importancia en epidemiología y en salud pública.

A continuación se examinan con algún detalle las actividades realizadas por la OMS en 1956 en materia de enfermedades transmisibles.

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ENFERMEDADES TRANSMISIBLES 7

MAPA 1. LUCHA ANTIPALUDICA Y ERRADICACION DEL PALUDISMO EN AMERICA DEL NORTE Y CENTROAMERICA

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COLOMBIA PUERTO

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Zonas no palúdicas Zonas palúdicas Lucha antipalúdica

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Erradicación iniciada Erradicación en curso

Erradicación total o prácticamente terminada

Nota_: Con respectó a algunas zonas la información es inexistente o incompleta. Para la preparación de este mapa se han utilizado los últimos datos disponibles.

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8 ACTIVIDADES DE LA OMS EN 1956

MAPA 2. LUCHA ANTIPALUDICA Y ERRADICACION DEL PALUDISMO EN CENTROAMERICA Y AMERICA DEL SUR

BR. HONDURAS

GUATEMALA HONDURA\

NICARAGUA EL SALVADOR

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JAMAICA HAITI

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PUERTO RICO

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COSTA RICA

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ARGENTINA

URUGUAY

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Zonas no palúdicas Zonas palúdicas

Lucha antipalúdica

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Erradicación iniciada Erradicación en curso

Erradicación total o prácticamente terminada

Nota : Con respecto a algunas zonas la información es inexistente o incompleta. Para la preparación de este mapa se han utilizado los últimos datos disponibles.

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ENFERMEDADES TRANSMISIBLES 9

MAPA 3. LUCHA ANTIPALUDICA Y ERRADICACION DEL PALUDISMO EN EUROPA, ZONA DEL MEDITERRÁNEO Y AFRICA

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Zonas no palúdicas Zonas palúdicas

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Erradicación iniciada Erradicación en curso

Erradicación total o prácticamente terminada

Nota : Con respecto a algunas zonas la información es inexistente o incompleta. Para la preparación de este mapa se han utilizado los últimos datos disponibles. Por lo que se refiere a Africa, se presenta de modo general la situación en regiones de gran extensión en que se llevan a cabo actividades de lucha contra el paludismo, tanto en zonas rurales como urbanas. Aunque no se indica en el mapa, en la mayoría de las ciudades las medidas antipalúdicas han dado resultados satisfactorios.

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10 ACTIVIDADES DE LA OMS EN 1956

MAPA 4. LUCHA ANTIPALUDICA Y ERRADICACION DEL PALUDISMO EN ASIA

Zonas no palúdicas Zonas palúdicas Lucha antipalúdica

IIIIIIIIIIII!II!

Erradicación iniciada Erradicación en curso

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Erradicación total o prácticamente terminada

Nota : Con respecto a algunas zonas la información es inexistéitfe o incompleta. Para la preparación de este mapa se han utilizado los últimos datos disponibles.

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ENFERMEDADES TRANSMISIBLES 11

Paludismo

La reunión del Comité de Expertos en Paludismo

celebrada en Atenas, en junio, se dedicó sobre todo al problema de la erradicación. El informe en que se da cuenta de sus trabajos contiene un conjunto de instrucciones sobre la preparación de programas y procedimientos aplicables en su ejecución. La primera Conferencia Interregional sobre Paludismo en las Regiones del Mediterráneo Oriental y de Europa, que también se reunió en Atenas, insistió sobre el mismo problema, y consideró que la erradicación era una actividad conveniente y practicable en todos los paises de ambas regiones e indicó los medios de soslayar ciertos obstáculos y dificultades posibles en determinadas zonas. Los miembros del Comité de Expertos celebraron además en la misma capital una reunión consultiva con especialistas procedentes

de Arabia

Saudita, Egipto, Irak, Irán, Líbano, Pakistán y Siria.

En todas esas conferencias se destacó la importan- cia de una colaboración entre los paises, lo mismo que en las que se han convocado en otras regiones, es decir, en la Conferencia sobre Paludismo de Phnom- Penh (Camboja), en la Conferencia Interterritorial sobre Paludismo en Borneo que se reunió tres veces en Kuching y Marudi (Sarawak), en la reunión de la Junta Coordinadora Antipalúdica celebrada en Saigón; en la de los jefes de Servicios antipalúdicos de los territorios de Africa Oriental que tuvo lugar en Nairobi, y en las convocadas para los países de la Región de las Amé- ricas. En Amsterdam un grupo de estudio, al que asistieron varios malariólogos y algunos miembros del Cuadro de Expertos en Cuarentena Internacional, se dedicó a examinar los problemas de la protección internacional contra el paludismo.

La OMS estuvo también representada en la con- ferencia sobre paludismo convocada en Pretoria por el Gobierno de la Unión Sudafricana.

En colaboración con los institutos nacionales de sanidad del servicio de salud pública de los Estados

Unidos de América (United States Public Health Service National Institutes of Health) se ha empren- dido un estudio experimental sobre la eficacia de la pirimetamina y la cloroquina, añadidas a la sal

común que se emplea en la dieta, como medida de protección contra la infección palúdica. Varios labo- ratorios de diferentes paises han colaborado en los trabajos sobre la resistencia de los anofelinos a los insecticidas. En una zona limitada de la región de Birnin Kebbi (Nigeria Septentrional), donde estaba en ejecución con asistencia de la OMS un programa de lucha antipalúdica, se observó la aparición de una resistencia a la dieldrina en el Anopheles gambiae que ha contribuido mucho a precisar los conocimientos genéticos sobre esa resistencia. El Comité de Exper- tos en Insecticidas ha estudiado en general el problema de la resistencia a los insecticidas. En la página 27 se hace referencia a sus recomendaciones.

Durante el año 1956, el personal de la OMS ha participado en los programas antipalúdicos empren- didos en treinta y cuatro zonas distintas, situadas en todas las regiones de la OMS, y ha cooperado especialmente en los proyectos recién iniciados en Etiopía y Sudán. Todas las oficinas regionales, salvo la de Africa, cuentan con un asesor regional sobre paludismo o con un miembro del personal que se encarga de esas funciones. En la de las Américas,

el jefe de la oficina de coordinación de los pro-

gramas de erradicación del paludismo actúa como asesor. A petición de los gobiernos respectivos,

se han enviado expertos en paludismo a muchos

países y territorios. Tres grupos de consultores estu- vieron en funciones durante el segundo semestre

del año, uno encargado de hacer investigaciones

sobre Anopheles gambiae y los otros dos de colabo- rar en la ejecución de los programas de erradicación del paludismo en Irán y Afganistán.

La edición francesa de la monografía de la OMS sobre quimioterapia del paludismo ha sido publicada asimismo en 1956.

Treponematosis y enfermedades venéreas

En el curso de estos últimos años se han observado reacciones graves y a veces mortales de hipersensi- bilidad a la penicilina en algunos países. Una encuesta practicada por la OMS para determinar su frecuencia acusa una incidencia poco elevada, pero que puede ir en aumento. En las campañas en masa contra las treponematosis endémicas (sífilis y pian endémicos) emprendidas con ayuda de la OMS y del UNICEF que, a fines de 1956, habían dado lugar al examen de 55 milliones de personas y al tratamiento de 16 millo-

nes de enfermos, nada o casi nada parece indicar que se hayan producido esas reacciones, sin duda a causa de que esas campañas están dedicadas sobre todo a poblaciones rurales de regiones insuficientemente desarrolladas, y especialmente a niños que nunca han recibido un tratamiento anterior de antibióticos;

pero entre la población urbana de esas mismas regiones, más acostumbrada a esa droga que se emplea para combatir la

sífilis de los adultos y otros estados

infecciosos,

se han registrado, en cambio, casos

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12 ACTIVIDADES DE LA OMS EN 1956

graves de reacción a la penicilina. La OMS ha empe- zado, en consecuencia, a coordinar las investigaciones en el laboratorio y en la práctica, sobre la utilidad de las preparaciones de penicilina distintas del PAM y la de otros antibióticos como medida de salud pública para combatir las treponematosis. Se están estudiando además los factores que intervienen en la transmisión de las treponematosis endémicas y el ciclo epidemio- lógico de estas enfermedades, cuyo conocimiento más exacto puede facilitar el establecimiento de barreras sencillas contra la infección.

La OMS por medio de sus Laboratorios Serológi- cos Internacionales de Referencia en Copenhague (Dinamarca) y Chamblee (Estados Unidos de Amé- rica) continúa coordinando los trabajos de investi- gación sobre métodos de laboratorio para el diagnós- tico serológico de las treponematosis y los estudios sobre los métodos de laboratorio con los más recientes antígenos de treponemas (pruebas de inmovilización del Treponema pallidum (TPI), de aglutinación del Treponema palidum (TPA), etc.). En esas actividades y en las que se relacionan con los antígenos lípidos antes mencionados, han participado unos treinta laboratorios, algunos de ellos de carácter nacional, establecidos en todo el mundo.

Ha proseguido la cooperación con el Laboratorio Central Internacional de las Treponematosis de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos de Amé- rica). Se han practicado investigaciones conjuntas destinadas a esclarecer la biología de las treponema- tosis, y en particular, las relaciones entre los tipos y cepas del treponema, la sensibilidad y la resistencia a la penicilina, la reacción a los antibióticos, la influen- cia de la temperatura y de la humedad en las lesio- nes, etc.

Todos los proyectos en marcha para combatir el pian así como los iniciados en el curso del año han dedicado atención especial a la coordinación de las actividades entre los distintos países, de acuerdo con las recomendaciones de la Segunda Conferencia Internacional de Lucha contra el Pian, convocada

por la OMS en Nigeria Oriental a fines de 1955.

También se han tratado esas cuestiones de coordina-

ción en una reunión de administradores sanitarios de los territorios de Africa Occidental celebrada en

Accra (Costa de Oro) en 1956 (véase también el

Capítulo 11). En Haiti se reunió una segunda confe- rencia regional para la erradicación del pian en las Américas.

Despréndese de los informes enviados por ciertos paises donde se han emprendido intensas actividades contra la sífilis venérea, que, cuando se descuida la vigilancia subsiguiente a una campaña en masa, puede producirse un aumento de la incidencia de sífilis pri- maria. No se conseguirá, por otra parte, eliminar definitivamente la sífilis y otras enfermedades venéreas en los paises más desarrollados mientras sigan exis-

tiendo en el mundo regiones donde no se toman

medidas apropiadas y que siguen siendo un reservorio importante de infección. En el Simposio Internacional sobre Enfermedades Venéreas y Treponematosis, con- vocado en Washington, D.C., en mayo de 1956, por el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos de América y la OMS, conjuntamente, la American Venereal Desease Association hizo una declaración en la que se decía que la situación presente exige el mantenimiento y la estricta integración de un pro- grama de cooperación internacional a largo plazo de lucha contra las enfermedades venéreas y las tre- ponematosis. Asistieron a ese simposio unos quinientos funcionarios médicos de todas las regiones de la OMS.

Un grupo de estudios encargado de examinar la oportunidad de revisar el Acuerdo de Bruselas de 1924 sobre las enfermedades venéreas entre los marinos se reunió en Oslo en diciembre. A pesar de inevitables retrasos en el acopio de los datos requeridos, se han hecho ya casi todos los preparativos para la publi- cación de una edición revisada de la Lista Interna- cional de Centros de Tratamiento de las Enfermedades Venéreas en los Puertos en relación con el mencio- nado Acuerdo.

A principios de 1957 se publicará además una mono- grafía sobre biología de los treponemas, que está ya casi ultimada y que resume las investigaciones efec- tuadas en el Laboratorio Central Internacional de las Treponematosis durante los últimos cinco años.

Tuberculosis

La labor descrita con algún detalle en el anterior Informe Anual ha continuado en 1956. Se adelan- taron y extendieron, en particular, los estudios sobre los procedimientos de diagnóstico y de control que pueden aplicarse en programas antituberculosos emprendidos con medios insuficientes. La Oficina de Investigaciones sobre la Tuberculosis siguió planeando y coordinando los estudios prácticos de estos proble- mas como parte de los programas regionales. En Africa, especialmente, los grupos encargados de hacer encuestas sobre tuberculosis estudiaron, entre otras cuestiones, los métodos de diagnóstico y pre-

pararon algunas encuestas piloto sobre ciertos aspectos de la lucha antituberculosa.

La OMS ha seguido fomentando la colaboración para efectuar estudios sobre las características de las micobacterias tropicales. Cinco laboratorios bac- teriológicos han concertado un acuerdo con fines experimentales para examinar muestras de esputos reunidas en condiciones especificadas por los grupos de la OMS encargados de la ejecución de los proyectos.

La organización se

encarga de coordinar dicha

tarea cuyos resultados podrán compararse con los que obtenga la investigación practicada en el curso de las

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