ACTAS OFICIALES
DE LA
ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD N° 188
ACTIVIDADES DE LA OMS
EN
1970
INFORME ANUAL DEL DIRECTOR GENERAL
A LA
ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD
Y A LAS
NACIONES UNIDAS
El Informe Financiero para el ejercicio 1 de enero - 31 de diciembre de 1970, suplemento del presente volumen, se publicará por separado y constituye el
No 191 de Actas Oficiales.
ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD
GINEBRA Marzo 1971
CAC CCAAP
CEPA CEPAL
CEPALO CEPE CIIC COICM FAO FMANU FNUAP OACI OCMI OIEA OIT OMM ONUDI OOPSRPCO OPS
OSP PNUD/AT PNUD/FE UIT UNCTAD UNESCO UNICEF
- Comité Administrativo de Coordinación
- Comisión Consultiva en Asuntos Administrativos y de Presupuesto - Comisión Económica para Africa
- Comisión Económica para América Latina
- Comisión Económica para Asia y el Lejano Oriente Comisión Económica para Europa
- Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer
- Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación Federación Mundial de Asociaciones pro Naciones Unidas
Fondo de las Naciones Unidas para Actividades en materia de Población - Organización de Aviación Civil Internacional
- Organización Consultiva Marítima Intergubernamental - Organismo Internacional de Energía Atómica
- Organización (u Oficina) Internacional del Trabajo - Organización Meteorológica Mundial
Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial
Organismo de Obras Públicas y Socorro a los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente - Organización Panamericana de la Salud
- Oficina Sanitaria Panamericana
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, sector de Asistencia Técnica - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, sector del Fondo Especial - Unión Internacional de Telecomunicaciones
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
- Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
© Organización Mundial de la Salud, 1971
Las publicaciones de la Organización Mundial de la Salud están acogidas a la protección prevista por las disposiciones del Protocolo 2 de la Convención Universal sobre Derecho de Autor. Ello no obstante, los organismos gubernamentales, las sociedades culturales y científicas y las asociaciones profesionales pueden reproducir ilustraciones, datos o extractos de esas publicaciones sin necesidad de pedir autorización a la Organización Mundial de la Salud.
Las entidades interesadas en reproducir o traducir integramente alguna publicación de la OMS deberán solicitar la oportuna autorización de la Oficina de Publicaciones y Traducción, Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza. La Organización Mundial de la Salud dará a esas solicitudes consideración muy favorable. -
PRINTED IN SWITZERLAND
Página
Introducción
PARTE I - EXPOSICION GENERAL Capítulo 1. Enfermedades transmisibles
vi
3 Vigilancia epidemiológica y cuarentena 3 Treponematosis endémicas e infecciones venéreas . 13
Enfermedades bacterianas 5 Viruela 15
Tuberculosis 8 Virosis y rickettsiosis 17
Lepra 10 Veterinaria de salud pública 21
Capítulo 2. Enfermedades transmisibles (continuación) 27
Paludismo 27 Biología de los vectores y lucha antivectorial . . . 37
Otras enfermedades parasitarias 31
Capítulo 3. Enfermedades no transmisibles 45
Cáncer 45 Enfermedades cardiovasculares 48
Capítulo 4. Higiene del medio 52
Contaminación del medio 52 Servicios de saneamiento y vivienda 57
Abastecimiento público de agua 56 Evacuación de desechos 58
Capítulo 5. Organización de servicios sanitarios 60
Servicios de salud pública. 60 Servicios de laboratorio de salud pública 67
Enfermería 62 Estadística sanitaria 67
Educación sanitaria 64 Higiene de las radiaciones 69
Legislación sanitaria 65
Capítulo 6. Salud de la familia 72
Higiene maternoinfantil 72 Genética humana 77
Reproducción humana 74
Capítulo 7. Protección y fomento de la salud 79
Nutrición 79 Higiene del trabajo 83
Higiene dental 80 Inmunología 85
Salud mental 81
Capítulo 8. Enseñanza y formación profesional 88
Capítulo 9. Farmacología y toxicología 92
Preparaciones farmacéuticas 92 Farmacodependencia 94
Eficacia e inocuidad de los medicamentos 93 Patrones biológicos 95
Vigilancia farmacológica 94 Inocuidad de los alimentos 96
Capítulo 10. Investigaciones 98
Coordinación de las investigaciones médicas . . 98 Adelantos en epidemiología y ciencias de la comu-
nicación 99
-
III-
Capítulo 11. Cooperación con otras organizaciones 101
Capítulo 12. Información pública 109
Capítulo 13. Asuntos constitucionales, financieros y administrativos 111
PARTE II - LAS REGIONES
Capítulo 14. Región de Africa 119
Capítulo 15. Región de las Américas 127
Capítulo 16. Región de Asia Sudoriental 138
Capítulo 17. Región de Europa 146
Capítulo 18. Región del Mediterráneo Oriental 154
Capítulo 19. Región del Pacífico Occidental 164
PARTE III - LISTA DE PROYECTOS
Proyectos en curso de ejecución en 1970 174
Región de Africa 175
Región de las Américas 187
Región de Asia Sudoriental 215
Región de Europa 227
Región del Mediterráneo Oriental 239
Región del Pacífico Occidental 254
Interregionales 266
ANEXOS
1. Estados Miembros y Miembros Asociados de la Organización Mundial de la Salud en 31 de diciembre
de 1970 279
2. Composición del Consejo Ejecutivo 280
3. Reuniones orgánicas y otras reuniones celebradas en 1970 281
4. Cuadros y comités de expertos 281
5. Reuniones de grupos científicos en 1970 286
6. Centros de referencia de la OMS 286
7. Investigaciones de la OMS en colaboración: Contratos concluidos con instituciones para proyectos
iniciados en 1970 293
- IV -
8. Subvenciones concedidas para formación e intercambio de investigadores en 1970, clasificadas por
materias y por clases 294
9. Becas concedidas (clasificadas por materias y por regiones) 295
10. Publicaciones aparecidas en 1970 297
11. Estadísticas de la biblioteca de la OMS en 1970 300
12. Organizaciones no gubernamentales con las cuales la OMS mantiene relaciones oficiales, y organizacio- nes intergubernamentales que han establecido acuerdos oficiales con la OMS aprobados por
la Asamblea Mundial de la Salud 301
13. Presupuesto ordinario para 1970 302
14. Distribución numérica del personal 303
15. Distribución del personal por nacionalidades 305
16. Estructura de la Organización Mundial de la Salud frente a la página 306
MAPA
Oficinas regionales de la OMS y delimitación de las zonas correspondientes 118
Las denominaciones empleadas en las Actas Oficiales de la Organización Mundial de la Salud y la forma en que aparecen presentados los datos que contienen no implican, de parte del Director General, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países o territorios citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitacion de sus fronteras.
-V-
FN el año a que este informe se refiere se produjo un hecho al que muchas autoridades y el público en general atribuyeron desmesurada importancia, pero que fue muy aleccionador tanto para quienes, en el orden nacional, tienen a su cargo la situación sanitaria en los países como para la Organización Mundial de la Salud. Hablo, naturalmente, de la propagación del cólera El Tor a países que, desde hacía mucho tiempo, estaban libres de esa enfermedad.
Ahora bien, no debemos permitir que la extensión alcanzada por la séptima pandemia de cólera ensombrezca indebidamente el panorama general de la salud pública en 1970. Como contrapartida, se pueden señalar los diversos progresos conseguidos, ya sea en la tarea menos efectista de la expansión y mejoramiento de los servicios sanitarios básicos, o en las actividades más resonantes de la lucha
contra las enfermedades transmisibles o de otra índole. Difícil sería, sin embargo, no renococer que los progresos han sido desiguales, pues hay actividades sanitarias en las que, lejos de conseguir cuanto era
razonable esperar, se ha llegado en algunos casos a una situación de estancamiento, debido a que los conocimientos científicos y técnicos no se han desarrollado con la celeridad prevista o a la falta de apreciación - rayana en la indiferencia - del alcance y la importancia de la salud.
Empezando por aquellos aspectos en que la labor realizada durante el año puede ser motivo de satisfacción, hay que señalar los nuevos progresos en las dos principales campañas de erradicación emprendidas por la OMS.
Ha sido éste el tercer año consecutivo en que ha disminuido la incidencia de la viruela en el mundo, hasta llegar a la cifra más baja de las que hasta ahora se han registrado : 30 000 casos aproximada- mente. También ha sido menor el número de países que han notificado la existencia de la enfermedad, pasando de treinta, en 1969, a veintitrés, en 1970.
En el Brasil, único país de las Américas donde persiste el carácter endémico de la viruela, hubo una fuerte disminución de la incidencia y, por primera vez, no se observó el aumento estacional acos- tumbrado. Por lo que respecta a Asia, el número de casos bajó sensiblemente en la India y en Indonesia, pero aumentaron las cifras de Afganistán debido, parcialmente, al mejoramiento de los servicios de vigilancia y notificación. En Africa occidental y central se esperaba que los últimos casos fueran los notificados en septiembre de 1969, pero en abril de 1970 se registró en Nigeria un pequeño brote de la enfermedad; inmediatamente se tomaron medidas adecuadas y por fortuna no se han notificado casos nuevos desde mayo. En Africa oriental y meridional persiste la transmisión de la viruela en cuatro países pero sólo en dos de ellos puede considerarse la situación como realmente inquietante.
El aumento de las actividades de vigilancia ha ido acompañado, en muchos países, de un mayor impulso en los programas de vacunación y, a este propósito, es justo rendir tributo a los gobiernos que generosamente han hecho donativos de vacuna como contribución a la Cuenta Especial para la Erradi-
cación de la Viruela o como parte de programas bilaterales de ayuda.
gracias principalmente a los adelantos conseguidos en Cuba, la India y el Paquistán Oriental, han entrado en la fase de mantenimiento nuevos territorios, con una población de diez millones de habitantes.
El total de paises o territorios que figuran en el registro oficial de la OMS, de zonas donde se ha logrado la erradicación, ha pasado de trece a dieciocho con la inscripción de los Estados Unidos de América,
las Islas Vírgenes (EE. UU.), Italia, Países Bajos y Puerto Rico.
El hecho de que, en los últimos años, se haya reducido el ritmo de los progresos en la erradicación del paludismo se debe, en gran parte, a que en muchos países las campañas han quedado circunscritas
a las zonas en que la endemicidad plantea mayores dificultades. En esas zonas, la erradicación exige mayor esfuerzo, recursos más abundantes y nuevas investigaciones para resolver los problemas técnicos.
La nueva estrategia de la erradicación del paludismo, adoptada en cumplimiento de las recomendaciones de la 22a y la 23a Asambleas Mundiales de la Salud, debe facilitar esa labor.
Los satisfactorios experimentos de inmunización realizados con roedores y la extensión de las investigaciones a los primates no humanos nos permiten ver más claramente la posibilidad de descubrir un método inocuo y eficaz para inmunizar al hombre contra el paludismo. Son, sin embargo, muchas las dificultades técnicas que se han de vencer para que llegue a ser real lo que hoy se ve como posible; y nuestra Organización trabaja, con el mayor esfuerzo, para conseguirlo.
Hay otra posibilidad interesante, surgida de una reunión de investigadores sobre problemas inmu- nológicos de la lepra, convocada por la OMS. Se reveló en ella que la reacción inmunógena de mediación celular es menor en los enfermos de lepra lepromatosa que en los que padecen la forma tuberculoide de la enfermedad. La Organización está impulsando un mayor estudio de ese fenómeno con el fin de encon- trar estímulos de la inmunidad de mediación celular y, de ese modo, cambiar la forma lepromatosa de la enfermedad en otra que sea de tratamiento másfácil.
*
El primer obstáculo para la solución del arduo problema de la hepatitis se venció hace unos años al descubrir que el antígeno «Australia» estaba íntimamente relacionado con la hepatitis sérica, aunque no con la infecciosa. No se sabe todavía a ciencia cierta si ese antígeno es el agente etiológico de la hepatitis sérica o es una partícula asociada, pero las consecuencias prácticas de la indicada rela- ción han sido tan evidentes que en muchos paises se estudia ya la posibilidad de implantar, en gran escala, servicios para reducir la incidencia de la hepatitis sérica mediante la investigación de la presencia del antígeno en los donadores de sangre, en el material procedente de bancos de sangre y en las personas encargadas de practicar la diálisis renal y otros servicios análogos. En vista de ello, la OMS ha recabado la opinión de expertos reconocidos en la materia y ha publicado un memorandum en el que éstos des- criben las pruebas de laboratorio que actualmente se realizan para la investigación de ese antígeno asociado con la hepatitis y su correspondiente anticuerpo, y, por otra parte, ha conseguido la coope- ración de varios laboratorios especializados en la realización de pruebas, con vistas a la determinación de la especificidad y a la normalización de los reactivos necesarios.
se realizan en Kenia, con ayuda financiera del Fondo Especial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), han permitido encontrar la primera prueba sencilla de laboratorio que permite distinguir entre el Tripanosoma brucei, infeccioso para los animales pero no para el hombre, y el T. rhodesiense, que lo es para uno y otros. Hasta ahora, para distinguir entre esos dos tipos de
tripanosomas existía tan solo el método - complicado y que se había de aceptar con reservas -de inocular los parásitos en voluntarios humanos; es comprensible, por tanto, que se hayan hecho pocos intentos de comprobar la existencia o la frecuencia del T. rhodesiense en animales salvajes. La nueva prueba de que ahora se dispone abre muchas posibilidades en cuanto al estudio epidemiológico de la distribución de los tripanosomas infecciosos para el hombre en reservorios animales y en los vectores del género Glossina.
En ciertas enfermedades parasitarias, para lograr la máxima eficacia en las operaciones de lucha contra los insectos vectores hay que desarrollarlas en zonas ecológicas extensas, con el fin de prevenir o reducir al mínimo la reintroducción de esos agentes. La realización de tan ingente labor mediante operaciones terrestres ocasionaría gastos prohibitivos de personal, transporte y tiempo, y resultaría sumamente ardua en terrenos difíciles. Son por tanto alentadores los resultados positivos de varios ensayos de rociamiento desde avionetas, realizados en extensas zonas de Kenia, contra Glossina palli- dipes, una de las moscas tsetsé trasmisoras de la tripanosomiasis, y en Ghana, contra Simulium darn- nosum, principal vector de la oncocercosis en este país.
El actual tratamiento antirrábico de las personas que han sufrido una mordedura, no siempre es eficaz; además, exige varias inyecciones dolorosas y puede tener efectos secundarios adversos, que a veces llegan a la parálisis. En vista de ello, la OMS viene subvencionando desde hace años el estudio de una vacuna más potente y de gran pureza que permita una reducción importante del número de inyecciones y no encierre el riesgo de parálisis; al ser más eficaz, más breve y menos peligroso, el tratamiento con esa vacuna resultaría más aceptable para las personas expuestas. Los ensayos de una de esas vacunas de elevado poder antigénico efectuados en dos centros de los Etados Unidos - el Centro Internacional de Referencia de la OMS para la Rabia y en el Centro Regional de Referencia para la Rabia en las Américas - han demostrado que una sola inyección confiere protección a los monos inoculados con una dosis virulenta. Si los efectos en el hombre resultan igualmente satisfac- torios, es posible que haya un cambio radical en la profilaxis y el tratamiento de la rabia humana.
También se han registrado algunos progresos en el campo de la farmacología. El proyecto piloto para las investigaciones sobre vigilancia internacional de las reacciones adversas causadas por los
medicamentos, que la OMS venía ejecutando desde 1968 en un centro dotado de locales e instalaciones, gracias a una generosa subvención del Gobierno de los Estados Unidos de América, terminó con resul-
tados satisfactorios, y se ha iniciado ahora la fase operativa primaria de conformidad con los deseos de la 23a Asamblea Mundial de la Salud. En esta fase, el centro de vigilancia empezará a ser de utilidad para todos los paises, y no tan sólo para los que participan más directamente en el programa, a medida que aumente la información facilitada por los centros nacionales de vigilancia farmacológica. A partir del 1 de enero de 1971 el centro ha quedado instalado en los locales de la Sede de la OMS, en Ginebra.
- IX -
gobiernos en la inspección de la calidad de los medicamentos : por primera vez se ha celebrado, con participantes de doce países y territorios, un seminario regional sobre inspección de la calidad de las sustancias farmacéuticas; por otra parte, se ha prestado ayuda a Malasia para un proyecto cuyo objeto es establecer un centro regional de formación de inspectores de farmacología que sirva para mejorar en la Región los servicios de inspección farmacológica y darles un carácter más homogéneo.
En el examen de las actividades de la Organización durante el año hay que mencionar también la labor de los centros de referencia de la OMS, que en muchos casos no se conoce debidamente. Tienen esos centros cometidos muy variados que van desde la conservación y el suministro de cultivos de refe- rencia de leptóspiras hasta el establecimiento de normas aceptadas internacionalmente para la clasi- ficación de tipos de cáncer, y desde el estudio de cromosomas en los mosquitos del género Aedes hasta la normalización de los métodos de laboratorio para el estudio de las anemias nutricionales. Es cierto que en algunos casos, por ejemplo, el de los centros de referencia para la gripe, se hace justicia a esas instituciones y la importancia de su labor goza de un reconocimiento general, pero no puede decirse lo mismo de otros centros cuya contribución es igualmente importante y meritoria. Para citar algunos ejemplos tomados al azar, señalemos que durante el año los centros de referencia han realizado estudios sobre el ajuste de los dosímetros de radiaciones utilizados en la práctica clínica, con el fin de eliminar los riesgos de la radioterapia; han evaluado la calidad de las vacunas BCG preparadas por laboratorios nacionales y han inspeccionado con regularidad las suministradas para los proyectos mixtos UNICEF/
OMS de lucha antituberculosa; han estudiado la posible influencia de la inmunoglobulina M en la meningitis cerebroespinal; han iniciado en escala mundial la vigilancia de la contaminación del aire en las ciudades, y han adiestrado personal en las técnicas de análisis de datos sobre genética humana. Con la designación en 1970 de otros dieciséis centros de referencia, la red de la OMS comprende ahora unas doscientas instituciones repartidas por todo el mundo. La labor que realizan los centros es de utilidad inestimable para lograr que los estudios nacionales e internacionales de problemas médicos y sanitarios sean fidedignos, precisos, congruentes y comparables; para mejorar la práctica de la medicina y para estimular investigaciones fundamentales.
Después de esta breve reseña de algunos de los aspectos más alentadores de la labor realizada durante el año, hay que pasar ahora al examen de ciertos problemas de considerable importancia en salud pública; frente a algunos de ellos hay que adoptar, indudablemente, una posición más ajustada a la realidad, tanto en escala nacional como en escala internacional; además, todos ellos exigen una intensificación de los esfuerzos, pues de lo contrario se perderían los progresos hasta ahora realizados.
El hecho de que la epidemia de cólera haya representado para muchos el problema de salud pública más importante del año se debe únicamente en parte a la indudable amenaza que constituye para las poblaciones donde el vibrión El Tor se ha manifestado por primera vez. Ahora bien, también se debe en medida muy importante a los temores, no siempre justificados, que esa enfermedad despierta entre el público profano y entre ciertas autoridades; a la explotación del hecho como noticia y a las ideas erróneas o la falta de información adecuada sobre el peligro del cólera. Con la colaboración -de utilidad inestimable - que le han prestado varios Estados Miembros, la OMS ha facilitado toda la ayuda posible para la lucha contra los brotes de cólera, pero no se ha podido determinar la extensión exacta que alcanzó la enfermedad durante el año y darla a conocer al mundo. Se ha demostrado sin lugar a dudas que las vacilaciones en la notificación de casos de cólera agravan el problema de la lucha contra esa enfermedad, suscitan dudas y temores y a veces llevan a la adopción de medidas excesivamente rigurosas
-x-
propagación de la enfermedad ha puesto también en evidencia la necesidad de planes nacionales e inter- nacionales para combatir futuros brotes, de servicios adecuados de saneamiento para eliminar los focos endémicos de la enfermedad y -lo que a la larga es más importante -de servicios básicos de salud pública y de laboratorio, que son fundamentales para el logro y el mantenimiento de una buena situación sanitaria.
En 1969 se manifestó justificadamente el temor de que, durante la estación lluviosa de 1970, aparecieran de nuevo en Africa occidental epidemias de fiebre amarilla. Es muy satisfactorio poder informar de que la realidad no confirmó ese temor. En las zonas donde se habían registrado los brotes en 1969 hubo en efecto nuevos casos pero sólo con carácter esporádico. La Organización dispone de una reserva de vacuna y de insecticidas para casos de urgencia, y además se ha establecido en Abidján un centro encargado de obtener y difundir información epidemiológica, y de participar en la distribución equitativa de los suministros entre las zonas donde son más necesarios. También se han adoptado dispo- siciones para que los equipos de asistencia sanitaria urgente se trasladen con prontitud a las zonas amenazadas cuando lo soliciten las autoridades nacionales. Conforme a una recomendación de la 23a Asamblea Mundial de la Salud, se ha pedido a los países de endemicidad amarílica que organicen programas de vacunación, y a los países donde la enfermedad no es endémica que hagan donativos en metálico o en especie; desgraciadamente, los países que hasta ahora han hecho promesas concretas de donativos son poco numerosos, lo que hace que su gesto sea tanto más de agradecer. Sin embargo, sigue existiendo un peligro real y hay que temer nuevos brotes de la enfermedad.
Hay que prestar seria atención al incesante aumento de la incidencia de las infecciones venéreas observado en muchas partes del mundo. En algunas zonas la propagación de la blenorragia reviste ya carácter de epidemia. El estudio de la susceptibilidad a los antibióticos de varios centenares de cepas corrientes de gonococos - que lleva a cabo en Copenhague el Centro Internacional de Referencia de la OMS para las Gonococias, - revela un aumento del número de cepas que han adquirido cierta resis- tencia a la penicilina, aunque siguen siendo suceptibles a algunos otros antibióticos. Por otra parte, un estudio retrospectivo internacional, coordinado por la OMS, sobre el tratamiento de la sffilis en un periodo de veinticinco años, ha venido a confirmar que la penicilina sigue siendo eficaz contra esa enfer- medad. Varios países han señalado que, después de las campañas en masa para el tratamiento de las treponematosis endémicas con penicilina, la transmisión continúa o se producen brotes localizados. La inquietud que causa la situación se refleja en el hecho de que durante el año el número de países que recibieron asistencia de la OMS para sus programas de lucha contra las treponematosis endémicas o las infecciones venéreas aumentó en una mitad, pasando de dieciocho en 1969 a veintisiete en 1970.
No es preciso destacar aqui, porque ya se ha hecho suficientemente en ocasiones anteriores, la importancia que tiene para la salud un saneamiento adecuado y el lugar preeminente que éste ocupa en el programa preventivo a largo plazo de la OMS. A este antiguo problema han venido a sumarse los riesgos recientemente reconocidos que ofrece para la salud la contaminación del medio causada por el adelanto tecnológico. Uno de los cometidos principales de la OMS en el Segundo Decenio de las Nacio- nes Unidas para el Desarrollo, que comienza en 1971, será llevar adelante y reforzar la labor que ha
- XI -
miento de agua potable en condiciones higiénicas y para instalar sistemas higiénicos de evacuación de desechos.
En el año a que este informe se refiere, se dio un paso importante en la lucha contra la contami- nación del medio, al entrar en funciones, en el mes de diciembre, la red internacional de centros de la OMS para la vigilancia y el estudio de la contaminación del aire. El sistema es fruto de tres años de trabajos preparatorios y representa el primer intento práctico de determinar, en escala mundial, la gravedad del problema de la contaminación del aire en las ciudades. Por conducto de los centros inter- nacionales, regionales y nacionales de referencia así como de los laboratorios colaboradores, de diversas partes del mundo, que constituyen la red indicada (inclusive las estaciones de vigilancia de la Red
Panamericana de Muestreo Normalizado del Aire) se centralizan las informaciones de unos treinta países y territorios de cinco de las seis Regiones de la OMS sobre los indices de contaminación del aire con bióxido de azufre y con partículas dispersas. Ello permitirá observar las tendencias en distintas zonas y utilizar el conocimiento de la situación como base del asesoramiento y la asistencia que se presten. Con el tiempo se espera extender la red de servicios a otros países y otros contaminantes.
En los paises en desarrollo existe una acuciante necesidad de personal capacitado para los servicios de higiene del medio, igual que para todos los demás servicios de salud pública. Como ejemplo de la labor desplegada por la OMS para hacer frente a la situación pueden citarse dos cursos interregionales que se dieron durante el año - uno de ellos sobre contaminación de las aguas de litoral y otro sobre los problemas de salud pública que plantea la contaminación del medio -y un simposio interregional sobre normas de pureza del aire. La Organización ha prestado ayuda también para el establecimiento en Rabat de un centro de ingenería sanitaria donde se dan enseñanzas de grado y de perfeccionamiento para ingenieros civiles e ingenieros sanitarios que hayan de asumir puestos directivos en organismos nacionales de sanidad y en otras entidades encargadas de programas de higiene del medio de países de habla francesa.
Gran parte de la labor de la OMS para promover la higiene del medio se lleva a cabo en colabo- ración con otras entidades. Por ejemplo, la OMS ha sido el organismo encargado de ejecutar dieciocho proyectos de preinversión sobre abastecimiento de agua y evacuación de desechos, costeados con cargo al Fondo Especial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y ha participado con el
UNICEF en programas de abastecimiento de agua a zonas rurales de setenta países y territorios.
Los efectos nocivos que pueden tener las condiciones del medio sobre la salud rebasan con mucho el concepto de contaminación que hasta hace muy poco ha predominado en salud pública. A petición de la 23a Asamblea Mundial de la Salud y con vistas a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, que se celebrará en Estocolmo en 1972, la Organización ha emprendido un estudio cuyo objeto es lograr el aprovechamiento óptimo de sus actuales recursos e instalaciones para limitar esos efectos nocivos, y está explorando la posibilidad de establecer un sistema internacional eficaz de observación y alarma respecto de los factores que modifican el medio y afectan a la salud. La orga- nización de tal sistema exige el análisis de todos esos factores, que pueden ser físicos, químicos, bioló- gicos, y sociales, con objeto de establecer indicadores utilizables como señales de alarma. Todo sistema adecuado de vigilancia del medio ha de basarse, naturalmente, en una estrecha colaboración de alcance nacional e internacional.
Aunque entre los progresos realizados durante el año han podido señalarse algunos relativos a la lucha contra ciertas enfermedades parasitarias, hay que reconocer que el hombre mismo está creando
- XII -
económico, en particular los de construcción de sistemas de riego y embalses artificiales de grandes dimensiones, pueden provocar a la corta o a la larga cambios ecológicos, cuya secuela sea el riesgo de propagación de enfermedades parasitarias transmitidas por el agua. En vista de ello, la Organización trata de determinar las investigaciones que se necesitan más urgentemente para prevenir y combatir esas enfermedades, sobre todo la esquistosomiasis, en situaciones creadas por el hombre, y ha atendido muchas peticiones de asesoramiento sobre los aspectos que interesan a la salud en los proyectos de desarrollo.
Otro problema que causa cada vez más inquietud y que está relacionado en cierta medida con el desarrollo económico es el aumento constante en algunos países de la incidencia de diversas zoonosis y de otras infecciones transmitidas por los alimentos. Puede considerarse que esa mayor incidencia es, en parte, reflejo del mejoramiento de los métodos de localización de casos y de vigilancia, pero induda- blemente es con frecuencia real y está relacionada con el aumento de la producción pecuaria y con cambios introducidos en la cría de animales y en las prácticas agrícolas, que no siempre se pueden considerar como mejoras desde el punto de vista de la salud. Por ello, gran parte de los trabajos prác- ticos y de investigación emprendidos conjuntamente por la FAO y la OMS tienen por objeto inmediato dar solución a muchos de los problemas que esa situación plantea.
La colaboración con la FAO ha sido también intensa en cuanto al uso inocuo de plaguicidas en agricultura. Se han efectuado encuestas sobre el empleo de plaguicidas en varios países y se ha dado asesoramiento sobre muchos aspectos de este grave problema de salud pública. El uso de esos productos en los proyectos costeados con asignaciones del Fondo Especial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo plantea problemas que, según se reconoce, incumben conjuntamente a la FAO y a la OMS; las dos organizaciones han aunado sus esfuerzos para dotar a! mayor número posible de países de organismos científicos que asesoren a las administraciones sanitarias y a los departamentos de agricultura sobre las características de los plaguicidas, los métodos de aplicación, los peligros que entraña su uso y la prevención, e! diagnóstico y el tratamiento de las intoxicaciones causadas por esas sustancias. La toxicología de los nuevos plaguicidas es objeto de estudio constante como parte del plan de la OMS para la evaluación de esos compuestos; además, se están investigando los efectos a largo plazo de algunos plaguicidas, en particular el DDT, sobre el personal encargado de las operaciones de rociamiento en los programas de erradicación del paludismo.
A pesar de la labor concertada que han desarrollado en los últimos años diversos gobiernos y distintas organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, el estado de nutrición de muchas probla- ciones dista todavía de ser satisfactorio. Aunque las tasas de mortalidad infantil han disminuido consi- derablemente en muchos países en desarrollo y hay indicios de que ocurre lo mismo con algunas formas agudas de malnutrición caloricoproteinica, el problema sigue causando viva preocupación.
Durante el año, la OMS ha investigado con resultados satisfactorios el valor nutritivo y la acepta- bilidad de diversos alimentos nuevos para destete, ricos en proteínas; antes de iniciar la producción industria! de esos alimentos se proyecta hacer ensayos de comercialización. Hay que destacar de modo especial las reuniones del Grupo Consultivo FAO /OMS /UNICEF sobre Proteínas y las de dos grupos especiales de trabajo por él constituidos; uno de ellos ha formulado recomendaciones sobre fabricación
preescolar.
Desde hace años se viene señalando la grave penuria de personal sanitario, sobre todo en los países en desarrollo, lo que determina un deplorable retraso en el mejoramiento de la salud. Aunque el pro- blema no tiene solución rápida ni fácil, se ha hecho y se debe seguir haciendo lo posible por remediar esa crítica situación. No es necesario detallar aquí los innumerables ejemplos de la asistencia o el asesoramiento técnico prestados por la Organización en esta materia durante el año; en todas las páginas del presente informe se trasluce el empeño de la OMS en encontrar medios prácticos y econó-
micos para el establecimiento de servicios sanitarios adecuados, a pesar de las limitaciones con que se tropieza en todo el mundo en cuanto a disponibilidad de personal capacitado y a recursos financieros.
No obstante, quizá convenga destacar ciertas actividades.
La Asamblea General de las Naciones Unidas acordó que 1970 fuera el Año Internacional de la Educación. Conforme al plan propuesto por la UNESCO para la formación de inventarios de recursos y para la deliberación y la acción en escala nacional, la OMS ha efectuado varias encuestas para determinar las necesidades de personal y de medios para su formación y ha organizado diversas reu- niones en las que se estudiaron cuestiones relacionadas con la formación teórica y práctica del personal de salud. Las discusiones técnicas celebradas durante la 23a Asamblea Mundial de la Salud sobre el tema « Formación profesional del personal de salud : aspectos regionales de un problema universal»
permitieron examinar la abundante documentación básica preparada por varios paises acerca de su experiencia nacional. Los participantes en esas discusiones llegaron a la conclusión unánime de que para dotar a todos los sectores de la población (urbanos y rurales, desarrollados y en desarrollo) de los mejores servicios posibles no basta la acción aislada del médico que ha recibido una formación suficiente; es preciso que éste asuma la dirección de un equipo de trabajadores sanitarios de todas las categorfas si se quiere lograr un servicio de la calidad y la eficacia debidas.
Es alentador para la futura labor de la OMS en esta esfera el apoyo financiero cada vez mayor que presta el Fondo Especial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo al estableci- miento de centros para la formación de personal sanitario. Como ejemplo de esa colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el mejoramiento de las disponibilidades de personal' sanitario, puede citarse el centro universitario de ciencias de la salud de Yaundé, Camerún, donde ha terminado el primer curso académico. Es de esperar que la organización de ese centro, repre- sentativo de un nuevo modo de enfocar la formación multiprofesional de personal sanitario, sirva de ejemplo para la creación de centros análogos en otras partes del mundo. En realidad, ya se ha dado un primer paso en la Región del Mediterráneo Oriental con la visita a Siria de una misión mixta PNUD/
OMS, encargada de asesorar sobre la creación de una facultad de medicina orientada hacia el servicio de la colectividad, que funcione en forma análoga a la del centro de Yaundé. El criterio multiprofesional ha empezado a extenderse a la preparación de otros miembros del equipo sanitario, con la iniciación en la República Democrática Popular del Yemen y en Yemen de proyectos de asistencia para el esta- blecimiento de institutos que se encarguen de la formación de personal de salud.
Un grupo científico, que examinó desde el punto de vista de la metodología y de su aplicación en relación con los programas nacionales de sanidad varios estudios sobre las disponibilidades de personal sanitario, ha formulado valiosas recomendaciones sobre investigación y actividades futuras en la plani- ficación de recursos de personal.
- XIV -
a los paises en desarrollo la adopción de decisiones sobre la manera de aprovechar al máximo los recur- sos, frecuentemente limitados, de que disponen. Durante el año empezó la primera fase del estudio sobre aspectos prácticos de la planificación sanitaria, con la iniciación de un proyecto mixto del Gobierno de
Colombia, la Organización Panamericana de la Salud y la OMS, cuyo objeto es analizar en una pro- vincia del citado país los elementos que influyen en la adopción de decisiones y en la planificación sanitaria, e indicar la manera en que podría mejorarse la prestación de servicios de salud. Si se de- muestra que las normas y las técnicas establecidas en este proyecto son acertadas, sería posible apli- carlas con las modificaciones pertinentes, primero en Colombia, en escala nacional, y más tarde en otros países.
Las importantes modificaciones introducidas durante el año en dos de los principales programas de la OMS contribuirán a racionalizar los servicios sanitarios y a incrementar su eficacia.
La primera de esas modificaciones guarda relación con la necesidad, mencionada en el informe anual de 1969, de que los proyectos de planificación familiar se desarrollen como parte de los servicios sanitarios generales. En 1970 se integró ese criterio en un enfoque más amplio, basado en el reconoci- miento de que los problemas de higiene maternoinfantil, de reproducción humana y de genética humana, entre los que están los de planificación familiar, son aspectos íntimamente relacionados entre sí de otro problema más general, que es el de la salud de toda la familia, considerada como célula social básica.
La salud de la familia se considera por tanto, como una cuestión que merece prioridad en la acción de los servicios sanitarios nacionales.
El programa de la OMS en materia de reproducción humana, planificación de la familia y diná- mica demográfica se ha podido ampliar durante el año, gracias en buena parte a la ayuda financiera recibida del Fondo de las Naciones Unidas para Actividades en materia de Población y de la Junta Nacional de Suecia para el Desarrollo Internacional. Ha aumentado el número de Estados Miembros que han recibido ayuda para el fomento de las actividades de salud de la familia y la integración de los servicios de planificación familiar en la organización sanitaria general, particularmente en lo que respecta a la higiene materno infantil.
En todas las regiones se deja sentir una necesidad acuciante de personal debidamente capacitado en las distintas especialidades de los servicios de salud de la familia, particularmente las de la higiene maternoinfantil y la planificación familiar. Con objeto de facilitar a los países la preparación y la ejecución de planes de formación de personal de todas las categorías para los programas de planifi- cación familiar, la OMS ha intensificado su asistencia en lo referente a preparación de planes de estu- dios, métodos didácticos, adiestramiento en el servicio y capacitación de instructores.
La segunda modificación del programa se basa en el principio - para algunos axiomático, aunque no siempre se respete en la práctica -de que los servicios sanitarios nacionales, los de mejoramiento de la salud familial como los de cualquier otra rama asistencial obtienen su rendimiento óptimo cuando están debidamente coordinados y se basan en una planificación ajustada a la realidad, a las disponi- bilidades efectivas de personal y de medios financieros y a la situación sanitaria imperante. Con objeto de organizar una asistencia completa, que abarque todas las actividades de fomento de la salud, pre- vención, tratamiento y rehabilitación, se ha reorganizado el programa incluyendo en él la planificación de la familia, la organización de la asistencia médica y la administración sanitaria.
- xv -
señalando cada vez con mayor insistencia en vista de sus efectos sobre el desarrollo de los servicios de salud, es el de la tendencia de las administraciones nacionales a menospreciar la importancia de las necesidades de orden sanitario, cuando proceden a la distribución de los fondos públicos; los econo- mistas al servicio del Estado y otros funcionarios no siempre comprenden bien las considerables ventajas económicas que puede reportar el empleo de los medios disponibles para combatir y prevenir las enfer- medades. Por eso es particularmente alentador observar una tendencia contraria a la indicada en el caso de algunas administraciones nacionales que asignan fondos para atenciones sanitarias, conforme a acuerdos bilaterales de ayuda concertados con países en desarrollo, y recaban los buenos oficios de la OMS para la preparación o la ejecución de esos acuerdos. A este respecto, pueden citarse dos ejemplos recientes: la OMS será el organismo encargado de la ejecución de un proyecto de abastecimiento de agua costeado en Kenia en aplicación de un acuerdo bilateral con el Gobierno de Suecia; por otra parte, los Gobiernos de Guatemala y de Suiza han pedido a la OMS que se encargue de organizar un proyecto que ambos países emprenderán conjuntamente para dar enseñanzas superiores sobre abastecimiento y tratamiento de agua y sobre lucha contra la contaminación del agua a personal de América Central;
además la OMS colaborará en la administración del proyecto.
El año 1970 marca el vigesimoquinto aniversario de las Naciones Unidas, y es justo rendir aquí tributo a esa organización por el importante papel que ha desempeñado en el mundo durante un cuarto de siglo y expresar la confianza de que siga contribuyendo cada vez más al progreso de la humanidad.
Los años transcurridos desde la fundación de las Naciones Unidas se han caracterizado por una coordi- nación y colaboración cada vez mayores entre los diversos organismos que integran ese sistema; hay que señalar sobre todo el reconocimiento cada vez más general de que la buena situación sanitaria es un elemento indispensable del desarrollo social y económico de los países y de que, a la inversa, ese desarrollo puede y debe contribuir al mejoramiento de la salud. Incumbe a la OMS conseguir una asociación integral de la salud con otros factores del desarrollo, evitando al mismo tiempo que éstos tengan consecuencias que puedan menoscabarla. Al iniciarse el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo deseo hacer patente una vez más nuestro empeño en mantener y en aumentar la cooperación con los gobiernos de los países desarrollados o en desarrollo y con otras organizaciones internacionales para que la OMS pueda desempeñar plenamente la función que le corresponde de ayudar a todos los Estados Miembros a conseguir un grado más alto de salud, con el fin de establecer en el mundo un orden social y económico más justo y más racional, según se dice en el informe sobre la estrategia del Decenio Internacional del Desarrollo.
En los párrafos que anteceden se hace referencia a los sectores en que se han realizado progresos o en que hay razones fundadas para esperar que se realizarán, y se señalan algunos problemas que siguen causando inquietud. Como podrá apreciarse en las líneas que siguen, la lista no es exhaustiva en ninguno de los dos casos. Si bien el lector ocasional pudiera tener la impresión - quizá excusable - de que el lado negativo pesa más en la balanza que el positivo, confío en que muchos otros que han venido siguiendo los progresos en materia de salud desde hace años opinen de modo distinto.
Para todos resultan de una claridad inmediata y depresiva los casos en que los problemas sani- tarios son más importantes que los medios de que se dispone para solucionarlos; cuando el personal capacitado no basta para asegurar o para restaurar la salud; cuando la alimentación de los niños o de sus padres es insuficiente o inadecuada; cuando la población aumenta con rapidez alarmante, o cuando
- XVI -
son indudablemente graves y urgentes. Sin embargo, no hay que pensar que son insuperables por el hecho de que no queden resueltos en el espacio de un año o de un decenio. La lucha contra la enfermedad y contra las condiciones básicas que a ella conducen es lenta y raras veces espectacular. La mejora gradual y generalizada del estado de salud de una colectividad o de una nación se advertirá más facilmente en los anuarios estadísticos del especialista en demografía o, en última instancia, del economista, que en el convencimiento de quienes se benefician más directamente de ella.
Director General
-XVII -
EXPOSICION GENERAL
ENFERMEDADES TRANSMISIBLES
En el sector de las enfermedades transmisibles, la Organización ha dedicado atención creciente al robustecimiento de los servicios nacionales de epide- miología y a la intensificación de la vigilancia epide- miológica, especialmente en relación con el cólera, la viruela y la fiebre amarilla. También ha aumentado
el volumen de actividades de adiestramiento en metodología de la vigilancia, lucha contra las enfer- medades transmisibles y prevención de éstas.
En el curso de 1970 se ha seguido ampliando el pro- grama de ayuda de urgencia en caso de epidemias.
Gracias a este programa, la Organización puede responder inmediatamente a las solicitudes de auxilio de los Estados Miembros cuando se producen brotes de enfermedades transmisibles de importancia inter- nacional, enviando expertos que prestan asesoramiento en materia de diagnóstico, tratamiento, lucha y pre- vención, y proporcionando vacuna y otros suministros de urgencia. Se prevé además una acción semejante en caso de desastres naturales, como inundaciones y terremotos. En 1970 este tipo de asistencia se ha pres- tado en gran escala y su eficacia ha quedado demos- trada ante la propagación del cólera hacia occidente en las Regiones de Africa, Europa y del Mediterráneo Oriental (véase la página 5).
Se ha establecido en el curso del año un nuevo Banco de Sueros de Referencia de la OMS en el Insti- tuto Nacional de Sanidad, de Tokio, que tendrá en las Regiones de Asia Sudoriental y del Pacífico Occidental una misión semejante a la de los actuales bancos de sueros de referencia de Praga y de la Universidad
Yale.
La OMS ha seguido prestando su concurso a las investigaciones y ayudando a los países a combatir y prevenir ciertas enfermedades transmisibles. Esas acti- vidades se describen en las distintas secciones de este capítulo y del siguiente, así como en los seis capítulos que en la Parte II corresponden a las Regiones.
Vigilancia epidemiológica y cuarentena
El programa de vigilancia epidemiológica de la OMS se concibió en un principio con el objetivo fundamental de recoger, analizar, evaluar y difundir entre los Esta- dos Miembros de la OMS la información obtenida en el mundo entero sobre las seis enfermedades objeto de cuarentena, es decir, la peste, el cólera, la fiebre ama- rilla, la viruela, el tifo transmitido por piojos y la fiebre recurrente, enfermedades sujetas a las disposi- ciones del Reglamento Sanitario. Internacional (1951).
El programa se fue extendiendo progresivamente hasta abarcar otras enfermedades de importancia inter- nacional considerable y, al propio tiempo, se amplió
el significado de la expresión « vigilancia inter- nacional », a fin de aplicarla no sólo al conjunto de datos que presentan sistemáticamente las administra- ciones sanitarias y a otras actividades de este tipo, sino también a la pesquisa activa de carácter epide- miológico mediante encuestas serológicas, por ejemplo, y mediante el establecimiento de bancos de sueros de referencia.
En 1970 fue preciso introducir otro cambio en el programa, teniendo en cuenta la próxima sustitución, el 1 de enero de 1971, del Reglamento Sanitario Inter- nacional (1951) por el nuevo Reglamento Sanitario Internacional (1969), al que sólo estarán sujetos el cólera, la peste, la fiebre amarilla y la viruela. No obstante, el programa de vigilancia abarca también el tifo, la fiebre recurrente, la gripe, la poliomielitis para- lítica y el paludismo, según se confirmó en las reso- luciones WHA22.47 y WHA22.48, aprobadas en 1969 por la 22a Asamblea Mundial de la Salud; parte inte- grante del programa general de vigilancia de la OMS es asimismo el programa de vigilancia de Salmonella que se inició en la Región de Europa en 1967.
Durante el año se difundió con regularidad infor- mación acerca de todas las enfermedades mencionadas en los párrafos precedentes en los boletines epidemio- lógicos de la OMS transmitidos cotidianamente por radiotelégrafo y en los partes epidemiológicos sema- nales 1 donde figuran también notas epidemiológicas sobre algunas otras enfermedades de importancia internacional e informes sobre los casos de enferme- dades, a menudo mortales, importados a países en donde son poco frecuentes; esos casos importados van adquiriendo una importancia cada vez mayor con el aumento constante del volumen del tránsito inter-
nacional.
Entre las enfermedades sometidas a vigilancia, el cólera fue la que causó mayor preocupación al público en 1970. Aunque la incidencia global en Asia siguió siendo más o menos igual a la de 1969, salvo los grandes brotes epidémicos en Indonesia y en la Repú- blica de Corea, se registró una serie de brotes causados por el biotipo El Tor de Vibrio cholerae en regiones donde el cólera normalmente no es endémico (véase la página 5). Esta enfermedad, tras aparecer en la parte oriental de la cuenca mediterránea, se propagó hacia el Africa septentrional, oriental y occidental, a países donde no se había registrado en este siglo. En Europa, aparte Turquía y la Unión Soviética, que comunicaron 1100 y 700 casos, respectivamente, sólo hubo casos aislados o importados en Checoslovaquia, Francia y el Reino Unido.
- 3 --
1 Relevé épidem. hebd.; Wkly epidem. Rec.
La mayoría de los brotes fueron más bien limitados, si bien algunos llegaron a tener cierta extensión, pero resulta difícil prevenir la propagación del cólera eficaz- mente mediante la vacunación, por lo que la Organiza- ción, entre otras medidas, fomenta el establecimiento de programas nacionales de vigilancia de las enferme- dades diarreicas, a fin de que sea posible identificar el
cólera, entre ellas, en cuanto aparezca, y de que
puedan adoptarse disposiciones encaminadas a im- pedir su propagación y prevenir brotes de impor- tancia. Sin embargo, tanto para proteger la propia salud de un país como para dar oportunidad a los demás países de reforzar sus servicios de prevención y tratamiento mediante una información general pre- cisa, es indispensable que se notifiquen con prontitudtodos los casos de cólera. Durante el año hubo
ocasiones en que la Organización tropezó con difi- cultades para conseguir que notificaran la enfermedad algunos países, pese a la obligación que tienen de hacerlo en virtud del Reglamento Sanitario Inter- nacional, por lo que a veces no pudo cumplir la OMS con su cometido de mantener a los Estados Miembros al corriente de la situación epidemiológica. Por otra parte, hubo casos de adopción de medidas de cuaren- tena excesivamente rigurosas y la exigencia de una vacunación injustificada planteó problemas al tráfico internacional.En el mes de diciembre, el Comité de Vigilancia Internacional de las Enfermedades Transmisibles (ante- riormente de la Cuarentena Internacional) examinó la situación respecto al cólera y puso de manifiesto que, como no era improbable que la enfermedad continuara propagándose en un porvenir cercano, era necesario asegurarse con urgencia de que los gobiernos estaban debidamente informados acerca del cólera, con objeto de reducir al mínimo el riesgo de que recurrieran a medidas irracionales o ineficaces.
En cuanto a la viruela, de los datos obtenidos
gracias al programa de vigilancia se desprende que volvió a disminuir el número de casos notificados a la Organización, a pesar de que en conjunto la notificación fue más completa. En 1970 se registraron unos 30 000 casos en 23 paises, frente a 54 000 en 30 países en el año anterior. La viruela fue introducida en enero de 1970 en la República Federal de Alemania por un ciudadano de dicho país que regresaba del Paquistán y se produjo un brote de 18 casos, con cuatro defun- ciones, en el hospital donde ese individuo fue aislado.Ocurrió otro caso en el seno de una población vecina (se trataba de un visitante del hospital), pero no hubo casos secundarios. La investigación del brote pro- porcionó datos que indicaban muy probablemente una transmisión de la enfermedad por vía aérea.
La situación del paludismo en el mundo, sobre la que se informa detenidamente en la página 28, no empeoró durante el año. Dos informes, uno semestral y otro anual, acerca de la situación epidemiológica de la erradicación del paludismo, se publicaron en los partes epidemiológicos semanales,1 donde también se comunicaron los casos importados en países exentos de paludismo.
1 Relevé épidem. hebd.; Wkly epidem. Ree., 1970,45, 53 -64, 429 -445.
Se comunicaron casos de peste humana en nueve países en 1970, es decir, el mismo número que en 1969.
En Africa y las Américas, el número de casos fue muy inferior al de 1969, si bien el número total de casos presuntos y confirmados en el mundo fue considerable- mente superior, y se notificaron múltiples casos de la República de Viet -Nam. De Francia se comunicó un caso importado.
De nuevo se comunicaron casos de fiebre amarilla en Africa, aunque no con la misma amplitud que en 1969. Hubo casos en Ghana, Nigeria y Togo, y por vez primera desde hacía muchos años se notificó la existencia de la enfermedad en Camerún. En América del Sur, solamente tres países (Bolivia, Colombia y Perú) notificaron casos de fiebre amarilla selvática, pero la cifra total fue considerablemente superior a la de 1969, por haberse notificado 75 casos del Perú.
El tifo transmitido por piojos sólo en Burundi y en Etiopía constituyó nuevamente un problema grave, aunque también se registró esta enfermedad en otros siete países. La incidencia registrada tanto en Burundi (unos 6000 casos, 40 de ellos mortales), como en
Etiopía (1300 casos y dos defunciones) fue muy
inferior en 1970 a la de 1969. En Suecia se notificó un caso importado, pero no hubo casos secundarios.
La fiebre recurrente transmitida por piojos se registró en los mismos tres países que notificaron casos en 1969 (Etiopía, República Democrática del Congo y Sudán), pero el número total de casos continuó disminuyendo.
A efectos de vigilancia de la gripe, es indispensable identificar las propiedades antigénicas de los tipos de virus dominantes en cuanto éstos se mani- fiesten, a fin de preparar con la mayor rapidez posible las vacunas correspondientes. Por eso la Organización siguió apoyando las actividades de vigilancia empren- didas con ese propósito en sus centros de referencia
de virus y en otros laboratorios colaboradores, y
mantuvo a las autoridades sanitarias y a los centros de referencia al corriente de la situación en todo elmundo. Por añadidura, se prepararon planes con
objeto de fomentar el empleo más general de índices, como el exceso de mortalidad por enfermedades de las vías respiratorias en las principales zonas urbanas y la falta de asistencia a fábricas y escuelas, a fin de mejorar los datos epidemiológicos relativos a la gravedad y la extensión de las epidemias de gripe.Respecto a la poliomielitis paralítica, la OMS pre- paró un proyecto de vigilancia en virtud del cual la Organización examinará los informes periódicos, semanales o mensales, recibidos de los países en desa- rrollo donde haya brotes de casos paralíticos, a fin de descubrir cualquier hecho insólito; después, se
difundirá esta información del modo más rápido
posible en conformidad con la petición formulada al respecto por la 22a Asamblea Mundial de la Salud en la resolución WHA22.47. También comenzó a pre- pararse otro proyecto para evaluar los métodos de vigilancia aplicables a dos tipos epidemiológicos dis- tintos existentes en la Región de Europa; por una parte, muchos países europeos han erradicado o domi- nado la poliomielitis y sólo se necesita vigilancia para descubrir los casos de reintroducción del virus o de disminución de la inmunidad de la población; porotra parte, en algunos países sigue registrándose cada año una cantidad considerable de casos de poliomie- litis paralítica.
Se amplió el alcance del programa de vigilancia de Salmonella1 en Europa con objeto de abarcar otras infecciones transmitidas por los alimentos, así como las Shigella, y se adoptaron también medidas para asegurar la cooperación de los principales laboratorios de otras Regiones de la OMS. La Organización entabló negociaciones con diversos países para examinar las posibilidades de obtener una información epidemio- lógica más detallada, además de los datos ya propor- cionados por los laboratorios colaboradores. Con la cooperación del Instituto Pasteur de París, se inició un proyecto de investigaciones sobre las modalidades de resistencia a los antibióticos de enterobacteriáceas aisladas en Europa. Independientemente de la utilidad de esa información para elegir un tratamiento apro- piado, las características de la resistencia podrán servir como indicadores epidemiológicos que señalen las vías de propagación de la infección.
En el programa de vigilancia desempeñan un papel importante las encuestas serológicas merced a las cuales se obtiene información inmunológica que puede
servir de base a la planificación y evaluación de las cam- pañas de vacunación y de otros proyectos de lucha. El grupo científico de la OMS sobre encuestas serológicas con fines múltiples y bancos de sueros de referencia, se reunió en noviembre de 1969 a fin de examinar una serie de métodos apropiados para estudios inmuno- lógicos, hematológicos suinforme,2
tido a la consideración del Comité Consultivo de Investigaciones Médicas en la reunión celebrada por este comité en junio de 1970, contribuirá a facilitar la normalización de las técnicas utilizadas a este respecto.
Una parte considerable de los estudios de labora- torio necesarios para las encuestas con fines múltiples puede encomendarse a los bancos de sueros de refe- rencia, establecidos en importantes instituciones docentes o de investigación dedicadas activamente a encuestas de inmunología. Desde 1961, cuando empe- zaron a establecerse los bancos de sueros de referencia de la OMS, han aumentado considerablemente las colecciones de sueros en diversas instituciones de investigación de todo el mundo; en 1970 se estableció otro banco de este tipo en el Instituto Nacional de Sanidad de Tokio para colaborar principalmente en las investigaciones serológicas cada vez más numerosas que se llevan a cabo en las Regiones de Asia Sud- oriental y del Pacífico Occidental.
Con arreglo a
la resolución WHA22.47 de la 22a Asamblea Mundial de la Salud, se preparó el borrador de un manual técnico sobre vigilancia de determinadas enfermedades transmisibles. Ese manual está destinado sobre todo a los administradores sani- tarios y a los epidemiólogos; en él se exponen los1Los datos obtenidos mediante el programa de vigilancia de Salmonella se publicaron en los partes epidemiológicos semanales (Relevé épidem. hebd.; Wkly epidem. Rec., 1970, 45, 64, 105 -109, 119, 238, 312, 320, 325 -326, 346, 357 -359, 473, 474, 510 -513, 541 -544, 570).
2Org. mund. Salud Ser. Inf. técn., 1970, No 454.
principios generales aplicables a la vigilancia epide- miológica de las nueve enfermedades sujetas a vigi- lancia internacional.
El manual se sometió a la consideración del Comité
de Vigilancia Internacional de las Enfermedades Transmisibles para que formulase las observaciones oportunas durante su reunión de diciembre, consa- grada al examen de la aplicación del Reglamento Sanitario Internacional (1951) durante el periodo com- prendido entre el 1 de julio de 1968 y el 30 de junio de 1970 y de la situación de los Estados Miembros respecto al nuevo Reglamento Sanitario Internacional (1969), que entrará en vigor en 1971. El Comité deliberó también sobre la situación del cólera en el mundo, según se indicó en párrafos anteriores, y sobre cues- tiones relacionadas con las contraindicaciones de la vacunación antivariólica y anticolérica, la lucha contra los vectores en puertos y aeropuertos y la desinsecta- ción de aeronaves, así como los posibles riesgos que podría acarrear la utilización a escala cada vez mayor de contenedores en el tráfico internacional de mercancías.
Enfermedades bacterianas
La propagación del cólera hacia el oeste, particular- mente en las Regiones de Africa, Europa y Medite- rráneo Oriental, suscitó una considerable ansiedad du- rante el año; en consecuencia, la acción de la OMS contra las enfermedades bacterianas se concentró en este problema. Al propio tiempo, continuaron los trabajos de investigación no sólo sobre el cólera, sino sobre las infecciones entéricas, la peste, la meningitis cerebro- espinal y otras infecciones; la Organización planeó o impulsó 30 proyectos de investigación en 13 países.
Cólera
El cólera se extendió más en 1970 que en ningún otro año desde que se inició la séptima pandemia en 1961, apareciendo en algunos países del norte, el este y el oeste de Africa por vez primera en este siglo; se propagó hacia el sur de este continente, llegando hasta
cerca del ecuador y afectando países situados en
ambas orillas del río Níger. Esta situación planteó una serie de problemas a las distintas administracionessanitarias nacionales y a la Organización. Como
consecuencia de una notificación incompleta de los casos ocurridos en algunos países, resultó difícil parala OMS desempeñar su cometido de asistencia para combatir la enfermedad.
En la medida en que permiten afirmarlo las comuni- caciones oficiales de los gobiernos, cabe considerar que el cólera se manifestó con más o menos gravedad
en los
siguientes países : Arabia Saudita, Brunei, Birmania, Costa de Marfil, Dahomey, Etiopía, Filipi- nas, Ghana, Guinea, India, Indonesia, Israel, Líbano, Liberia, Libia, Malasia, Malí, Nepal, Níger, Nigeria, Omán bajo Tregua, Paquistán (Oriental), República de Corea, República de Viet -Nam, Sierra Leona, Siria, Somalia, Territorio francés de los afares y los issas, Togo, Túnez, Turquía y Unión de Repúblicas Socia- listas Soviéticas, (Astrakán, Odesa y Kerch). Se noti- ficaron asimismo casos importados o aislados en AltoVolta, Checoslovaquia, Francia, Japón, Jordania, Ku- wait y Reino Unido. Los brotes comunicados en varios otros países no tuvieron confirmación oficial y se consi- dera que la presencia no notificada del cólera en esos países ha podido contribuir notablemente a la propaga- ción de la enfermedad hacia fines de año. Sin embargo, los gobiernos de varios países cooperaron plenamente con la Organización, pidiendo a ésta que les ayudara a tomar medidas de prevención de la enfermedad y a practicar encuestas con objeto de determinar la pre- sencia o ausencia de la infección en sus territorios.
La OMS prestó ayuda urgente a varios países de la Región de Asia Sudoriental y a otros de las Regiones de Africa, Europa y Mediterráneo Oriental, facilitán- doles el asesoramiento de expertos y suministrándoles líquido para rehidratación, antibióticos, vacunas y material de vacunación, desinfectantes, medios de diagnóstico y sueros (véase la página 114). Grupos de
socorro para la lucha contra
el cólera visitaron 21 países. Se evaluaron las necesidades teniendo en cuenta la situación epidemiológica de cada país, a fin de que pudiera sacarse el mayor partido posible de los limitados recursos disponibles. Atendiendo a un llama- miento de la Organización, cierto número de países entregaron donativos consistentes en vacuna anti- colérica y material de vacunación y facilitaron rápida- mente a la Organización los servicios de expertos.No se ahorró esfuerzo alguno para aliviar la ansiedad de la población; con esa finalidad se recurrió a la prensa y a otros medios de información y se distri- buyeron documentos técnicos con datos recientes sobre el cólera.
Pese a los notables adelantos de los conocimientos sobre el cólera en el último decenio, gran parte de la información más reciente acerca de la enfermedad sólo se puede consultar en trabajos dispersos. En con- secuencia, la OMS ha publicado una compilación de esa información en su serie de Cuadernos de Salud Pública.l Para facilitar su consulta, este cuaderno contiene un suplemento en que figura una concisa reseña de la cuestión y en el que se describen las medidas prácticas de lucha anticolérica. Esta reseña está especialmente destinada al personal de las regiones donde durante muchos años no ha existido cólera y donde su aparición puede plantear a las autoridades
sanitarias problemas insólitos.
En cuanto se tuvo noticia de que habían aparecido brotes de la enfermedad en Africa occidental, se orga- nizaron con la mayor premura posible dos cursos de formación, uno de ellos en inglés, en Ibadán (Nigeria), y otro en francés, en Bobo -Dioulasso (Alto Volta).
Se instruyó a 70 participantes, procedentes de 25 países o territorios de Africa, en cuestiones bacterio- lógicas, epidemiológicas y clínicas relacionadas con el cólera y con su tratamiento.
Aun cuando sea sencillo y relativamente económico, el tratamiento del cólera suscita siempre problemas de logística. El transporte de grandes cantidades de líquido para rehidratación desde países muy lejanos
Principios y práctica de la lucha contra el cólera, por varios autores, Organización Mundial de la Salud (Cuadernos de Salud Pública No 40), Ginebra, 1970.
resulta a veces más costoso que los suministros pro- piamente dichos ; en consecuencia, . la Organización está prestando ayuda para producir el líquido para rehidratación y la vacuna en laboratorios situados en Africa.
Se establecieron planes a largo plazo para ayudar a los países de las Regiones de Africa y del Medite- rráneo Oriental a combatir el cólera, dándose prefe- rencia a la formación del personal médico y paramédico para la lucha contra la enfermedad, habida cuenta de que gran parte de este personal no está familiarizado con los métodos de lucha anticolérica; y se dió también ayuda a los programas de mejora del saneamiento del medio y de higiene individual.
En diversos laboratorios de Filipinas, India, Indo- nesia, Japón y Estados Unidos de América se prestó asistencia para la ejecución de proyectos de investigación sobre la inmunidad contra el cólera. La inmunización contra esta enfermedad seguirá siendo importante a no ser que en todas las regiones afectadas por ella se realicen mejoras sanitarias. También se fomentaron y se sostuvieron los estudios encaminados a perfec- cionar el tratamiento, sobre todo el de los niños, ya que la reducción de la tasa de mortalidad por cólera a un nivel muy bajo ayudará a desvanecer el pánico de la población y a suscitar en ésta un cambia de actitud respecto de la enfermedad. De los informes recibidos por la OMS se desprende que la tasa de mortalidad por cólera fue superior al 15,5 % en 1970, cuando mediante un tratamiento apropiado y aplicado
a debido tiempo esa tasa no debería rebasar del
1 al 3 %.
Los miembros del grupo interregional de lucha contra el cólera siguieron actuando en colaboración con el Consejo de Investigaciones Médicas de la India y con los funcionarios del Estado de Bengala Occi- dental pertenecientes al Centro de Investigaciones sobre el Cólera, de Calcuta, y continuaron tomando parte en los proyectos conjuntos de investigación sobre el cólera emprendidos en Filipinas por el Gobierno de este país, el Japón y la OMS. Este grupo visitó 10 países durante el año para ayudades a luchar contra el cólera.
En Calcuta se establecieron nuevas técnicas para la descripción de las funciones de diferentes clases de inmunoglobulinas en el contenido intestinal, con objeto de elucidar el mecanismo de la inmunidad asociada al intestino; esas técnicas se están aplicando actualmente en un estudio en colaboración de los efectos protectores de las vacunas de gérmenes vivos o muertos administradas por vía oral. En Filipinas, se iniciaron ensayos prácticos con una vacuna anti- colérica monovalente administrada por vía parenteral.
Los resultados preliminares demuestran que esta vacuna ofrece una protección del 75 %, aproximada- mente, contra la infección por el serotipo homólogo;
tembién es evidente que se alcanza un alto grado de protección contra la infección provocada por un serotipo heterólogo.
Con ayuda de la OMS se llevaron a cabo durante el año, en Estados Unidos de América, diversos estu- dios sobre el cólera. Se investigaron cepas de Vibrio cholerae, cuyo crecimiento dependía de la estreptomi-