ASO II. MARTES 51 DE ENERO DE
1854.
NÚM.26.
PRECIOS DESUSCRICION.
AlPERIÓDICOCON LAS OBRAS. En Madrid, por un mes, 5 rs.,por1res id. 8. En pro>dncias, portres
id. 10. Ul¬
tramary estrançero, por un ano,
50.
ASOLÓ ELPERIODICO. EnMadrid,por un
ines,
1reales,
portres
id. S En provincias
portrosid., 7. Ultramar
yestrangera, por un año, 36.
Cada8 páginas de las obras
publicadas
cuestaná lós
uuè'ròs suséritores medio real.
ADYERTENCIA.
Porimolvido involuntado
omitimos
espresar enelprospectb
qtieelprofesor don José Maria Giles,
subdelegado de Veterinaria, es nuestro cobrespos-sal en ecija.
En íaimposibilidad de
publicar todas las manifestaeió-
neS'de adhesion á' la invitación del mím. 25 de El Eco, reproducidaen el 25,: insertaremos una
lista de los
pro¬fesoresconcuyasfirmas podemos contarya, para
llevar*á
cabo el proyecto
formulado
enaquel documento. De
vez en cuando iremos dando á conocer así los notp- bres de cuantos nosefrezcansucooperación.
DonGerónimo Dardér,profesor
veterinario
ysubdelegado,
losé Revascall, proíesor
veterinario.
José Presta, id.
Eudaldo Mensayid.
Joaquin Cassá, id.
• Narciso Colls , id.
JoséMorelló, id.
Sr. Morelló (padre)
profesor albéitar.
Manuel Casas, profesor
veterinario
ysubdelegado.
SatiirioLuis Alvarez , id, id.
Serapio Marín, id,id.
Gabriel Martorell,id ,id.
JuanMartinez, id, id.
MarianoEldu'áyen,-id.
JuanHerrero, id.
Antonio Fuentes', profesor
veterinario de segunda
clase. 1> . o . ; : •
Manuel Ol.avarría, profesorveterinario.
_ José MariaEjilo, id. ysubdelegado,
Silvestre
Qúiütáililla,
id. ,FranciscoCarrilin, profesoralbéitar.
Manuel Martin,profesor veterinario.
Vicente García Giménez, id.
Martín Nuñcz, id. ysecretario de la
Escuela
vete¬rinaria de Zaragoza.
PUNTOS DE SUSCRICION.
EuMadrid,: En la Redacción,calle del Desengaño, nú¬
mero 18, cuartotercpto; en lalibrería de C'ttesta ó en la deBailly-Bailiicre, y en la litografia de Meji,V, calle de Atocha, mím. 62.=Enprovinciasen casa de loscorres¬
ponsalesenlospuntosenque los hay, ó- girando letra sobré correosáfavor del Administrador, encarta franca.
Don RaimundoMaestre, id y mariscal del escuaúron de
remonta de Estremadiira.
Sebastian Lozano', id,, id.
Venancio Hurtado,profesor albéitar.
GregorioSabido, id.
Manuel Sanchez Moreno, profesor veteriuariô.
LucioEscribano id. y subdelegado.
Francisco Javier yMontero, profesor albéitar.
Juan Montero, id.
Manuel Montero, id.
Jo.sóGarcía Riera, id.
Alonso Hurtado, id.'
José Ruano deReinoso, profesor veterinario.
Francisco Lopez Fierro, id ysubdelegado.
Francisco Ortiz, profesor albéitar.
GabrielMarin, id.
DiegoShz., id.
Francisco Maria Lopez, id.
LesmesOrtiz, id.
REFLEXIONES SOBRE LA
EXISTENCIA MORAL
T fisica ds laveterinaria.
Esmuy
honroso
yá la
vezde obligación precisa
el quetodo
veterinario puntual
enel cumplimicûto de
sutrascendentaldeber, esté
poseido de sentimientos
nobles y
filanirópicos, de
unamoryafecto puro há-
ciasus semejantes, yque sepa
apreciar
ydesempeñar
cumplidamente
la ciencia
que, coatantos afanes,
penas y
contratiempos,
yá fuerza de bien versar el
tiempo
yesperimentar repetidas pruebas duras y
serias, ha sabido
adquirirse
yprofesar. Hé aquí
consignado como en
compendio, retratado como en
miniaturael
comportamiento
que unveterinario ha de
observarparacon
la sociedad
y para con suhermo¬
sa ciencia.
SE PUBLICA DOS VECES AL MES, Y A CADA NUMERO
ACOMPAÑAN
16 PAGINAS EN 4.°DE OBRAS DE LA CÍENGIA.
Empero
al
exactoproceder del veterinario
es nece-sario'que la culta sociedad dispense también por su
partealgunaconsideración,
quepremie de una mane¬
ra masjusta sus
incesantes servicios, consagrados
entodo tiempoy en
último resultado à proporcionar las
casi
principales comodidades
quela vida reclama. De
consiguiente,
si
sequiere
cooperaral bienestar
gene¬ral delhombre, y si de
la Veterinaria ha de
esperar¬sebeneficios,concédaselamasrespeto, mas
confianza,
mas
compensación. Otorgúesele lo
quehoy
merece ylo que
merecerá "mas adelannie,
porqueindudablemen¬
te
llegarán á conocersé s'us'grandes aplicaciones,
sus útiles y constantesprincipios. El tiempo
quetodo lo puede,
quettodo lo descifra hará patente que en la
conveniencia de la sociedad
está
elrecompensarmas dignamenteá
sushijos los veterinarios, hijos de quie¬
nes saca muy
ventajoso partido.
Elveterinarioque
desempeña
conhonradez
yapti- tu(},su profesión, prestando así un gran servicio á los
gatnaderos y
agricultores,
queson los mas firmes apó-
yo3
de las naciones bien organizadas: este veterinario,
repetimos, es
ciertamente digno de mejor stierte; por¬
que
las industrias pecuaria y agrícola son imposibles
sinel auxiliode la
Veterinaria, cual lo han reconocido
la Inglaterra,
la Alemania, la Bélgica, la Francia, etc.
Con efecto: ningún
resultado ventajoso ofrecerían
todos lossistemasde cultivo si no contasen con
la
cooperacióncapital de la ganadería, manantial poten¬
teyameno
de riqueza nacional, que, fertilizando el
sueloparala
producción vegetal, abastece al hombre del
alimentomas sustancialy
nutritivo
quedesear
pu¬diera.
Huboun tiempoenque
España pudo gloriarse de
poseer
los mejores ganados entre todas las naciones:
la
elegancUj la finura, el número
yaptitud de sus ani¬
males domésticos, al menos-
de los
masimportantes,
fueronalgun
dia envidiados, codiciados de los países
estraños; y
hoy,
pordesgràcia, nuestra pàtria
vehun¬
dido elmérito de tan
prodigiosa riqueza é incapaces
los
ganados de competir
enninguna de aquellas cua¬
lidades,con otrosmuchos
pueblos,.
menosfavorecidos
porla
naturaleza,
peroinfinitaiúente mas laboriosos,
masinteligentes que
el español. ¿Dónde están,
conefecto,nuestros tan
ponderados caballos?Dónde
nues¬tra
riqtpsiriiá
yabundántélana'^ Dónde aquel casi in-
crèiblenúmero de t'éláreíde fesquisita
seda? Dóndel
lossemilleros, los tipos
de
.razastan preciosas ?—Hu¬
yeron
de
nosotrosà méjorés
manospara mertgua de
laibdolente
ignorancia,
paràpátentizer
queallí don-i
de'imperanla inteligencla.y actividad; allí existen la
xiíjbeza,
laprosperidad
yla abundancia.
Gracias, sin embargo,
á
losinmortales
ybenéficos trabáj
sdealgu'noS vetérinarios, existe la Zootecnia;
yésta
ciencia salvadora
que entancorto tiempo ha
decuplado la
alimentacion'animal
conrespecto á los
progresos
de
lap'oblacion
;esta ciencia ha demostra¬
do queiesanimales domésticos son en manos
de los.
veterinarios instruidos una masa
preciosísima,
sus¬ceptible de recibir todas las
formas,
todos los desarro¬llos convenientesálas mirasespeculativas
del hombre';
son unos séresanimados, cuyo.^ insiinlos,
aptitud
y necesidadespueden modificarse á voluntadyconforme
á las exigencias de las necesidades humanas.—j
Qüe
recurra
España á
laZootecnia
ysus animales domés¬ticos actuales,inútiles y escasos como son, se
multi¬
plicarán y
mejorarán á
nuestroarbitrio, recuperando
asi conventajalos poderosos bienes de que
ella
mis¬ma se ha despojado!Por
fortuna,
nuestrosuelo
se presta tanadmirablementeá
estoselevados fines,
que bienpodríamos prometernos un éxito muylisónger'o
■al
emprender
semejante série detrabajos científico-
económicos.
Y si consideramos además que
los animales
sonlos
mediosmaspotentespara
vivificar
ydesenvolver toda agricultura pobreyatrasada,fácil será
pensarhasta
quépunto debe llamarnuestra atención elabandono
enque nos-encontramos.
Pero no basta, á la verdad,quelos veterinarios
cla¬
mencontinuamente céntra los males qué
semejante si¬
tuación encierra,;"senecesitaalgomas. La
Inglaterra,
hemos dicho y otras
muchas
naciones,' nosaventajan
estraordinariamente enlos beneficios obtenidos res¬
pecto ála multiplicacióny mejorade los animales do¬
mésticos y en
la
producciónvegetal;
mas seguramen¬te que no
han conseguido
taninmensos résullados
con la solaytriste perspectivaque los Agricultoresy ve¬terinariospresentamos
declamando inútilmente. Sus
gojbiernosprotectoreshan prestado
un apoyodecidido
á lapropagacióny
aplijcacion
estensade las verdades
que la
ciencia revelara;
yla Veterinaria
entonces,hermanada con la Agricultura, ha hecho progresos quepodrían pasar por
fabulosos
enEspaña. ¡Loor
eterno á los hombres que por sus trabajos
ó
porel prestigio
queprestaron á las ciencias, asi
sehan he¬
cho dignos de la gratitud
universal!.
¡Loor eterno, sí! Porque,'aun
cuándo
no nos de¬tengamos
á bosquejar sino'
muy' ligeramente algunos
de losinnumerablesrecursosque
de los
animalesdo¬mésticos reporta
la sociedad, siempre hallaremos
ih-conteslablesu utilidad inmensa. Que la Veterinaria tiene por
objetóla curación, cria, multiplicación
y mejora de losanimales
domésticos, es cosa quenadie
desconoce;es yacansadorepetirlo
tantas veces; em¬pero que en
la significacipn d,e estas, palabras
sehan
detenidoápensar, como merece, nuestros
hombres
deEstado,eso no
podrá afirmarse
niporlos veteri¬
narios, niporlos economi.stas de
España.
Sin el alimento vivir ! Delirio
estravagahte
,cual¬
quiera
objetaiía!—Existir la sociedad sin animales
domésticos I Ochrífeftciaperegrina
¡—Intentar adeián-
tos enla Agricuitára, ni aun
pretender;siquiéra
con- servailaeael raquíficé estado en que seencuentra,
sinunirla á la ganaderiái Esta es una
idea
agenade
lostiempos
actuales!—Presumir,
enfin, qué sin Ve¬
terinaria
puede haber animales domésticos
yagricul¬
tura,es el colmo del
desvarío ■'
EnEspañatenemos animales domésticos,tenemos Yeterinaria, tenemosAgricultura; hay alimento su-
■ficiente, se-,nos contestará.... ¡Falso, .mil veces falso:
responderemos
á la vez con todas nuestras fuerzas- EnEspaña, coarelacioa á lo que debiaser, solo po¬
seemos unaespecie de sombra impalpable dolacien¬
cia y una representaciónescasa yridicula de los ob-
■
jetos que abraza!—Ks ciertoque contamos escuelas
'
veterinarias yde Agricultura;
pero.¿dónde,cxisléUn
veterinario niun
agricultor
en el 11-no de sus funcío- ,nes,prácticas? Ennin,guna
parte.¿Y
estemal á.qué
¡esdebido?... Eutreofras muchascausas,á la falta de medios, de desarrolloly de aplicación, de sus conoci-
■ mieiitos, producidaindudablementepor laescasez de protección. ¿Qué hacemos;'por ejemplo, con cuatro escuelas de Veterinaria sin fondos ni recursos hasta el punto de carecerla mayorparte del tiempo de una clísica, que así puede
llaniarse
, y de los objetos ne¬cesarios para las demostraciones anatómicas,
quirúr-
,
;gicas,
etc? Qué sistemas agrícolas bien organizados■ contamos eu nuestra península? Nue-tros caballos pueden competircon losingleses?
Qué
digo? pueden-
desempeñar
ninguno de los servicios quede ellos de¬bemosprometernos?Son, nuestrasvacas acaso las fa¬
mosaslecheras de la raza Suffokl? Y nuestras ovejas producenporveaiurae-ía la-ia esquAitasajona?
Estiéndanse estas consideraciones
interrogante
sá
todos y cada uno de cuantos fines se proponen la Ve¬
terinaria y la
Agricultura,
y bajo todos los puntos devista de utilidad conocida; éinevilablemenle conclui¬
remos que la riqaeza capital, la musindispensable, ,yaoe
eiitre
nosotros desatendida.Ahora bien; descuidarestariquezaesdescuidar á la nación, es sumirlaenla desgracia, es conducirla á un
pauperismo horribleyespantoso.
Y no sedigaque los veterinarios tiewen solo la obligación de velar por estosintereses; no. El vete¬
rinario,
despues
de los infinitos inconvenientes con quetiene queluchar
parainstruirse, esgeneralmentedesgraciado
ypobre
: seencuentrasin aprecioen nues¬tra sociedad; y-porconsiguiente, está imposibilitado
¡físicaymoralmente de operarningún bien de grande trascendencia. Esas empresas gigantescas quecolman de dicha á losestados, pertenecen esclusivamente álos gobiernos;,dispensenestos su apoyo, y que se valgan
de los hombres de la ciencia paraobtener
ventajas
de los adelantos de la ciencia. Mientras noseadopten
ta- .les medidas, no espere nuestrapàtria
quela
Yeteri- na'ria realice losgrandes planes
que en teoría admite y,que ve con eavidia desgnvimltosenotros países.Notodo, sinembargo, han de hacerlo los gobier¬
nos;
hay muchos
males quelos veterinarios mismospueden remediar, entre los cuales
secuenta (y
esde especial entidad) el
pocoaprecio
quede ios profesores
sehacçen el ejercicio déla
práctica.
Ydigo
que es re¬mediable,porqueexisten doscausas
poderosas
que con¬tribuyen
áestedesprestigio,
y que ennosotros misnios está elalejarlas
en granparte.Quiero referirme
á laW
■falta de pundonor
facqltativo.
individual, yá la con¬fusion que connosotros sé hacéy los albéitares.
Es, conefecto, hartodeplorableel que
alguno^pró
-^fesores, desconociendo que. sus verdaderos
interests
descansan en el. interés: .general de.R- ■■ los vetèrinarios,■ T ■; Ijl '
...adoplenpara suespecial conductamáximasp.qco con-
. formes.con lamoral
fapuliativa,
quepormuy' liipra-
tivas que,sepresenten á,sus ojos,no
'dcjii;^ de, se,y|,de
unaimportaiicia pasagera,. y que redundanen
j^ps-
¡créditoyperjuicio la clase á que
.pertenecen.„È-
■¡tasperpetracionesde yerdaderos delitos
morale^
spp,por otraparte, táciíamente apreciadospor los
¡^lueños
. de,animales, que.tambiénignoran las mas, veces
qué
L sistema les.seria m.as conveniente adoptar p^ra,.pon Jos
profesores,
resultando de aquí, que merced¡ á,un egoísmo mal .entendido, fos veterinarjosre.ba.iaa,.^u
-dignidad ante el público, y.este llegaà.çonsjderaglps
deiioa manerapocohonrosa. Los convenios
ce!efer§i-
- .dbsiconlosparticulares,rcn los .dialesel,veterinario posponetoda lacstensioodesu cienpia,á_Ja
aplioacipn
de la herradura, hablanlo sufictente
en¡dempetracipn
deilo queacabo de indicar. Y esta práctica,tan inve¬
terada comorutinaria, á la vez que es uqa de 1$^cau¬
sas maspoderosas de que los profesores en su prácliipa solo puedan aspirar á laperfeccion-enel herradft, bp-
merge à loshombresinstruidos.y de-.çajàc.teE. ep-un apurqtalde desesperadainacción, qpe., faltos abj^
lulamente de.medios de,subsistencia,íles
oUligatppr
i último á abjurar de sus derechos,,.de- sus, .Crpencias -científicas,y á mirarconhelada calma CQmo;se maf- chitan losmasbellos pensamientos.que al emprender
su carreraconcibieran, para dar lugará ideas-triçies ydesconsoladoras que les conducirán al inmundo fango de la inerciay deuna
despreocupación fuñera
á quejamásdeben
llegar.
De
aquí
también resulta, como,consecuencia forat- sa'y necesaria, que somo,sjuzgados en la generalidad de los casos, como meros albéitares.. j-Unicámeníe las personas de bastante instrucciónnosmiran de tljs-- tinto modo, j.l ¿Qué hemoshecho, nosotrosios vete¬
rinarios, de nuestrosestudiosenios colégios?
De^qué
noshan servido tantosdisgustos y sacrificios jtofque pasamosdurante nuestravida escolar? Nos propífáa-
mosentonces, por ventura,.parar en este
tprtqino?
-Oquizá ciegos, éiriespertos, se.nos haguiado,pctf jin senderodifícil paraque,
llegados
ála.cumbre.denues¬traafanosajornada, presenciemosen toda suéstigp- sion y
fuerza
elerrordeqnehemos sidovíciimas-YH-Re- flexiónesebien sobre estepunto; y conozcamos que nuestrosdeseosno han debido bailar undesengaño
tan triste: convenzámonosfirmementede quenuestra misión
ninueslrosderecbosnodebenequivocarse
conla misióny losderechos de
unalbéitar,
yde quenosotros mismos estamos contrib^endo, por nuestra apatía é inesactitudtal vez, enel buendesempeño denuestrasobligaciones,
áque
este caos subsista. Seamos labo¬riosos, honrados y
áe carácter;'ysi
el albéitar quiere asceiídér'Hastaelveterinario, tendámosle una manoprotectora; pero que
jamás descienda el veterinario
hasta el albéitar'
No semeoculta, sin
embargo,
que enlas circuns¬
tancias
particulares de
suvida profesional, cada vete¬
rinario encuentrauna
barrera inesperable muchas ve-
~
ees, que
contiene el libre impulso de su honrosa mi¬
sión, y una
especie de fuerza centrifuga que, proce¬
diendo decausas
estrañas á él, le acompaña en todos
susactos, en
todos
susplanes
ycálculos, é irremisi¬
blementelealeja mas ymas
de la meritoria línea de
conducta que se
habia trazado de antemano. Hablo de
esamultitud decasosen que
las quejas, las órdenes,
lasdenuncias de los
subdelegados de Veterinaria
son desoídas, ydéla falta de
recursos,que álos hombros
mas virtuosos
llega á pervertir
encircunstancias
estremás. ¡La
injusticia
yla aeceddad! Hé aquí los
dos elementosmas capaces
de trastornar
eula prác¬
tica todaslas
prescripciones de la moral veterinaria.
y téngase
presente
queestas dos causas de tan fu¬
nestatrascendenciano
pueden
sercontrarestadas por
los
profesores veterinarios. Efectivamente; para que
los
Subdelegados obren
conlibertad
yrepriman los
innumerablesviciosdeque
la práctica adolece,
se ne¬cesita
indispensablemente
quesusobservaciones sean
atendidaspor
la superioridad, sin que sus medios de
subsistenciaesténalmismo
tiempo sujetos à las vici¬
situdes que
el
rencor,la mala fé
yla envidia pueden
acarrear; es
decir,
quedebe dispensárseles mas con¬
sideración deparle
de las autoridades,
yseñalárseles
unapensionpara
el buen desempeño de
sudestino.—
Los veterinarios,porotraparte,
deben
serrealmente
mirados como clase distinta
de los albéitarer; lo
queno se
conseguirá mientras
noselleve á efecto el arre¬
glo de partidos, cruelmente paralizado.
Enresumen:la
importancia de la ciencia Veterina¬
riaesdesconocida, ypor
consiguiente
susprofesores
están mal
recompensados,
ylos
que sededican á su
estudio pasan por una
série de pruebas indignas; la
alta de moralidadenla
práctica de varios individuos,
el
equivocado concepto
enque
senos tiene y la mez¬
quindad de los beneficios que podemos prometernos,
asícomolacasi
impotente representación de las sub-
delegaciones,son
los males
que esnecesario destruir.
(
Ojalá
queel gobierno de S. M. se digne un diaten¬
derunamiradado justa
compasión hácia
unaciencia
tanbeneficiosa, y sustraer
á los veterinarios de la fa¬
talinfluenciaquetantas
desgracias reunidas ejercen
sobre ellos !
Vallede Aran,
13 de Diciembre de 1853.
JoséMobello.
KKUrilXlDOÜ.
SOBREELARREGLO DE PARTIDOS Y
FORMACION
ds laestadistica.
Sres. Redactores deEx.jEcode laVeterinaria.
Muy señores míos: El quesuscribe, profesor
veterina¬
rioysubdelegadoenesta ciudady supartido, exigeque
enhonor á lafacultad que profesa, como porlos deseos que le animan á contribuir
al adelanto
de la cienciay al•bienestardesupatria, sele dispense el favor de ocupar
con esta manifestación, alguna página de vuestro pe¬
riódico: ,
Cuando leí vuestroEco, pert oneciente al aüm. 22 del mesdenoviembre, y meconvencí de suinfaustanue¬
vasobre los temores que babia respecto al restableci¬
miento de los exámenespor pasantíaj tanfatal incidente
nopudomenosde recordarme mi deber, teniendo pre¬
senteaquel sábio principio de «cuando la patria está en peligro, todos los ciudadanos están en la obligación de
correrá salvarla.» Amenazada boynuestra profesión de
unaconvulsion mortal, auncuando solo existanprobabi¬
lidades, deberes míocomo de todos los veterinarios, lan¬
zarmeá la lucba para combatir al enemigoen elterreno legal, y paramanifestarque estoy dispuestoá arrostrar todo género de peligrosporla defensayesplendor de mi carrera.—Sí, amantes de la cienciaydesuregeneración;
desdeboy contad con mi adhesion al pensamientoredac¬
tadoen el número 10 delmesdo Junio; este esparamis convicciones unpensamiento santo, el único que podrá
salvarnos de lasmaquinaciones que nos persigU{?n. En
nosotros existenprobabilidades legalesque,puestadema¬
nifiestoal gobierno de S. M., auyentarán las falsíascon quehombres plegados al interés quieren sorprender sus inmejorables intenciones; y nuestro objeto constantede¬
beser, nosolo laconservación de las instituciones crea¬
das en1847, sino también el perfeccionamiento y aplica¬
ciónestensa deesasinstituciones mismas,parapoder lle¬
gará nuestros hijos,á mas de lo recatado, el fruto de
nuestrosjustos esfuerzos.
Algo es!oquebasta boy se ba conseguido, y mucho
maspuedeesperarse, si unimosnuestros votos á El Eco
de la Veterinaria,áeseperiódico nacido para el bien de
laclase yquevemosatravesar sin mancha nidesdoro una época deconvulsionesytrastornos; si al
estado
de apatíaenque nosencontrábamos hacemos que
suceda
esavivi¬
ficaciónquesevérenacer; sifinalmente logramosque el gobierno deS. M. continúeen sus laudables
miras de
co¬locar á la Veterinariaenla categoría á que se
ba hecho
acreedora. Ya quela centella de la nueva vida que ba aparecidoen elcampo
de
laciencia
seaprestaá comple¬
tarsuregeneración, ennosotros.
Subdelegados
ydemás
profesores, está elnoabandonarla
en sustareas, ydiri¬
girnos decomún
acuerdo
anteel
augusto tronodeS. M.
áfin de quelasdisposiciones del
mencionado reglamento
del47 sufran laesplanacion dmodificacionesqueconvenga.
—La Veterinaria marcha, no hayduda, con las luces
delsiglo,y la reforma sohace
indispensable. Llevemos
ácabola obraempezada, y por ahora,
adhirámonos al
pensamientoredactadoenel número 10 de El Eóo;
por¬que sus
consecuencias, asi
comolas de esta fermentación
de vida quenOtamos enVeterinaria,
forzosamente han de
serelreducir á los verdaderos empíricos á tan ;estrecbo círculo, que nopuedansus
subterfugios bailar lugar
en parte alguna.Manifestadaestaespansion de missentimientosycreen¬
cias, pasaiéárebatir las alegaciones
falsas
que sequiere
presentaral gobiern'ó
párá óbtcnér la reinstalación de los
exámenespor pasantía;perolas
rebatiré sin encontrarine
prevenidopor intereses niafecciones personales, sordo á
los clamores-delos ofendidosjusta ó injustamente,en es¬
tostrastornos, desnudo de pasiones
miserables.
Sabidoes elcacareode variosalbéitares que aspiran al títulode Veterinariosdesegunda clase; y notorio es también que la principalcausaaducidaen apoyodelres¬
tablecimiento de losexámenes por pasantía, esla de que
segunellos, hayescasez de albéitarcsenlospueblos.—
Pero yo preguntoencuantoal primer particular: habrá
unalbéitar quediga quedesde elanode 1847 al 1850 no
tuvieronelsobradotiempo paradisponersey presentarse áexamen en losColegios? A quiénsele contuvo en sus deseos? Elque se presentó fuémiradoacaso con indig¬
nación nidesprecio? Por qué desperdiciaron aquelpre¬
cioso tiempo?.... No tienendisculpa,no. El hombre que ambiciunó colocarseen esaesfera, no demoró tiempo, y ácosta de todogénero de sacrificios, probó su
suficien¬
cia.- ¿Cómo, pues,pretender
evadirse de la culpabilidad,
si eludieron la gracia de S.M?Diránqueno
tenían los in¬
teresessnficientes para conseguir tal
diploma? ¡Triste
imaginación! pobre disculpa.'—Escreíble,
por ventura, que en unamayoría de hombrescomola quehayenla
na¬ción de albéitares, y enlaque precisamente se encuen¬
tran, deunmodo general, las mayoresfortunas, escasea¬
ranestasensumayor númeropara no haber podido pre¬
sentarseá exámen ni el diez por ciento de todos
ellos?
Ciertamente que no son esoslosmotivos.
Unadelascausasque enesteresultado influyeron
fué
la idea rancia que abrigaban muchos albéitares supo¬
niendo quesemejantes disposiciones del
Gobierno de S. M.
solo seriantransitorias, poraquello de que lascostum¬
bresantiguastenían mucha fuerza, y que
si persistían,
lo arreglarían despues coneldinero,
viniendo á
ser,sin
elmenor trabajo de inteligencia, iguales á los que se examinasen á fuerza do sacrificios. Es decir que, en sn concepto,lodeterminadoporel
Gobierno fué
undecreto
á medias para tener ellos siempre
derecho á reclamar,
como alpresentelo hacen.
Infeliz patria! Desgraciados
españoles, si todo marchaseal antojo
ó capricho de
estos hombres.'Otra delas causas mas poderosas do esté fenómeno,
estanfácil deinferir, tan sin esfuerzosedesprende, qiíe juzgo inútil
mencionarla, limitándome á insistir
enla
inconveniencia de las concesiones que se reclaman; otra
con masrazón debieraantes otorgarse á cierta [clase que por su
ciencia
ypor snhonorlo
merece.En el caso , sin embargo , de haber de aceptardi¬
cha primera concesión; estoy
conforme
, señoresRe¬
dactores, conlo admitidoen vuestro artículo del núme¬
ro lO de ElEco, en donde sediceque -sedebe respetar los desvelosdealgunos albéitares»; pero hay que tener muypresenteque
seria necesario
constaseel rigor
yla
purezade los exámenes que so
celebrasen;
puesde lo
contrario, Aepasar lamano enaquellosactos, se segui¬
ria inmediatamentelaruina de los alumnosde segunda clase,y,puedeasegurarse que
de los de
primera,si
se atiende álo quesienten los pueblos.Con respectoal segundoparticular, á la escasez pre- testada dealbéitares, paso á presentaruna estadística dél
númerodeprofesores existentes en este partido de mi cargo, comparado conel
número de vecinos
que sus pue- blos tienen:Nombre del pueblo.
Número de de vecinos.
Id. de pro¬
fesores ve- 1
terinarios.
Id. deal béitares
Llerena , 1600 1 7
Fuente delArco. . 400 * »
Valverde de Lle¬
rena 300 » 3
Azuaga 1800 a 6
Berlanga. .... 1000 a 5
Granja de Torre-
hermosa .... 600 l 31
Ayllones. . . . , 400 a 2
Campillo 400 a 2
Llera 350 a 2
Valencia de las Tor¬
res 200 a 2
Maguilla. 500 a 0
Villagarcia . . . . 200 a 1
12 pueblos. 7550 2 37
Sometidaestaestadística á lainspeccióndelGobierna
antelas conclusiones que arroja, tendrá algun valor el pretestode quehay pocosalbéitares? No; losdatos ante¬
rioressonmuy elocuentes. Y adviértase además quede los 59profesoresresultantes, sobran la mitad; comolo prueba la simple consideración deque entodo el partido
no hay seisquepuedan mantener un mancebo todo el año, á causade laestremada miseria dealgunos pueblos.
Asies quela inmoralidad facultativa suele sernotable....
yá fé de español puroyfranco, queestoy convencidode
lanecesidad de girarunavisita sobre ciertos hombres, y recogerles el título; no tansoloporlo dicho, sinopor su insuficionciaó incapacidad, que es lo que crearonlos
exámenes porpasantía. Sí; podemosasegurar que entan¬
tossigloscomo hacequeel entendimiento humano traba¬
ja sobre la moral,no vemos queestaciencia, la masinte-
resanteá los hombres,haya hechosobre algunos de esta profesión todos aquellosprogresos que debiamoe prome¬
ternos, puesque, según se ve, susprincipios están toda¬
víasujetos á disputas groseras ymezquinas ambiciones.
Quierael cielo quetodos los subdelegados marchemos de acuerdo,y llegue undia en que podamos decir lo que
otrohadicho ya: «queá la patriaque ledió el ser, undia pudo dar principio ásumerecidarecompensa.»
Diosguarde á Vds. muchos años.=Llerena 19 de di¬
ciembre de 185.5.
JuAK Martínez.
Sres. Redactores deEl Eco.
Toda alma sensible seresiente alverdefraudadas las esperanzasqueconcibiera sobre el porvenir
del
hombreáquien adorna y anima. Todo profesor amante de su ciencia yconsagrado constantemente á mejorarla con la
idea esclúsiva de serútil á sus conciudadanos, y dejando apartelos disgustos cjuesuejercicio le proporciona,sedé- tiene
éstupcfacto,
ypor grandesque sean su abnegación yespíritu pacífico, seirrita, se abochorna,y enestacruel é indecisaalternativa, al finsédeclarà contratodolo quecreepuede dañarle.ITablámos de la pretension á losexá- BÍenesporpasantía,'y pregúntámos. '
¿Paraqué ha establecido el Gobierno esas cuatro es- cueiàsò colegios?
'¿Con
qué objéto hace lanación
esos gastosinmensos
endichosestablecimientosparael pagodesus empleados?
¿Pá'rá qué es' esádistinción dé profesores de priniera>
segunday tercera
clase? '
¿Para qué soñarenlaadopción y provision dé par¬
tidos?
En el caso quese consientan aquellos¿qué valeyaesa polémica del veterinarioyel albéitar, elunoarmado
de
susgrandes conocimientos teóricos,,y elotro persuadido
dequetodolo puedecon supráctica?
/Pobre Veterinaria, qué poco se te conoce hasta por muclios de los queindebidamentete ejercen,pormotivos quetodosconocen, pocos remediarany losque dicen se ruborizan de tocar! ¡Pobre Agricultura-, si quedas mèrce- nariay á disposición délos que se han pensado que con ponerun clavo sobre la herraduraen el caseo; practicar una-sangria,y malcurar la llamada por-ellosescarza, y cortar untejidoen cualquiera herida,estodo lo que hay que'hacery saber! ¡De aquellosquedicen pata, garrón,
vaso,befoygajnerro! ¿A dóndese nosconduce? ¿A dónde?
Nadamenosqtred lostiempcs del ensalmo, déla curande¬
ría,y çiertamente á anteponer,la rutina degradante á los :sábip§priçceptus.teprico-pràclicQS, espBrim,çn),ales; á pre- ierir las,tinieüblas.á Jaluz;pnfiu, y coqrelación niprofe¬
sorado existente,,ñproporcionarle masmis.eria de la en que yace. ,
, ' Lqs hermaups Blazquez, veterinarioy glbéitar, indig¬
nados del manejo queYds. reberen en ,sunúmero último .de;-16 del anterior, sobrepedir á S ..M. (Q. D.. p.) la con- .cesipnd.elos absurdos y perjudiciales, ex.ámenes citados
se unen á los señoresde esaRedaccióny demás profeso¬
res,,que entendidos de la ruinaqueaquellos deben traer ála ciencia y susverdaderosactores,cooperen comocor-
■responde,con sufirma, sus influenciasy concuanto esté,
4 sualcance á que no selleve adelanteesemedio deapro¬
barfacultativostananómalo y poco en armonía con la -época actual, y enfacultadtan dificily de tan grandes y mstensosconocimientos.
■ •..Porúltimo, los ^rmantes se prestan
voluntaria
yle¬
galmente á ello con los suyos, aunque escasos, con sus personas, con susrelacionesyhastacon sus- intereses.
. SírvanseYds. señores Hedactores,.sijuzganoportu¬
no,dar cabida áestamanifestaciónen su apreciablepe¬
riódico,por cuyainserción seránreconocidos sus atentos amigosys. s.q. b.s. m.
EÍ veterinario. El albéitar.
SilvestreBlazquez Juan José Blazquez
^'^''Ñavarrd.^
Navarro.Maria 15 de enero de 1854.
Sres. Redactoresáe.El EcodelaJ^eierinafia.
Muy
Sres.mips: Aunque completamente éstraño hasta
este"dia á losdebates dela prensaperiódicá
Yeterinaria,
como alumno déestaEscuelasuperior, no he
dejado
deleercongusto y
singular deferencia los muchos artículos
que tan acprtadamente han publicado YY. en su ilus¬
trado periódico,ya sobre cuestiones científicas, yasobre
asuntosde intereses morales ymateriales,queesá
loque
masespecialmente le dedican, comd quemoralizar
(1)
es lataraaprimera, lamas importantlyla,qias difícil,
no,so¬lo.Iratándose de moral de clase, de moral facultativa,,sb
no de moral engeneral, flan comprendido Y Y.
perfec¬
tamente'sumisión, la cumplen con
noblq^ dignidad,
,y,pp necesitan quienles ayude. ¡Novoy, pues, á ocuparlaspq- liimnas de El ¿"coparareforzarsusfilas,pero,deseopon- tribuirconmiescasocontingente,¡quiero también llevar mi
piedra parael edificioque YV. seproponen
levantar. Ep
este conceptoles ruegetenganla
bondad de insertar
e,nsu apreciable Eco, los escritos que mis
ocupaciones
me permitan confeccionar, qobrelosindicados objetos á
queleconsagran y enello recibirá favorsu atento
S. S.
q.b.
s.m.
Fr.\nciscii OrtegoNatas.
Cuando medecidíáemprender mis estadios
veterina¬
rios, babia leido endiferentes,ocasionesenlos
periódicos
demedicina franceses, algunos escritos
redactados
porveterinarios de aquelpais que no mp,
dejaban duda de
queaquellos profesoresse
encontraban
ensurespectivo
ramo,al nivel de los médicos, no solamente en lo
qué
cpniierpe al estudioy curación
dé
lasenfermedades de
JjDS, animales, sinotaipbienenlo
relajtivo á las ciencias
na¬turales inclusas la física y la
qnímica. Los vela
ylos veó
asociarse álos médicosen la publicación de varias
obras.
Veo,que lasque les pertenecen
esclusivamente llevan el
misjno sello de las escuelasmédicasde .Francia; que mar¬
chan álapar de susprogresos, que,adoptan
las mismas
ideas, las mismas teorías, los mismossistemas; veo, ep fin,quelos profesores deVeterinaria franceses
figuraú
enJas academias de medicinadusupais.
Al esitndiar.las materias del doctorado en medicinay cirugía,me yíenla precision de leer
la
Higienepública del
Sr. Monlau,médico y catedrático de filosofía deesta
Uni¬
versidad,yen eltomo1 °. art. Epizootias,
encontré los
siguientes notables periodos: -Mientrasla Veterinaria
noforma partede loque II amamos Medicina(pues
quizás al¬
gun dia la formará, comola formó en otros
tiempos),
se cuidaráuiuchp,de queflorezcan losestudios veterinarios, siquieraengracia de loqueinteresan á laagricultura, á
laindustriaruralyá la salud de los animales Esta fu"
sipn es muylógica;y no dude de que se
.verificará
encuanto puedan vencergelos, obstáculos y concillarse las
difere ncias quelleva consigo el establecimientode lains-
truccion práctica simultánea ó reunida de ambosramos...»
Continúa .estemédico haciendo una ligera reseña histó¬
rica,de la.Veterinariae,spañola(2)y dicp:» Posteriormen¬
tesehan establ ecido variosarreglos parcialesyplausibles;
perofalta el impulso definitivo, falta la elevacióndel arte
ásujusta categoríay surefundicióncon la medicinage¬
neral» ;
■.Es indisp.ensable q. ue.cesetoda preocupación; espreciso
que el médico veterinario adquieratoda la consideración
quemerece su arte; es,preciso quelamedicina de los
ani-
(1)Moralízar
ésédúcar;
y una condiciónsine cua non deleducando esladocilidad, la ohedienciai Esta esins¬tintivaen elhombre niño,porquetambién la
indisçreçion
yla inesperieneia sonatributos de la edad juvenil; por
esola educación ha de tenerlugarenesta primeraépoca
déla vida. Pero¿quién educa al hombregrande?...ya....
ya.... cuantomasgrandemasdifícil de educar.
(2) Cuaudoestemédico publicó su obrano habia apa¬
recidoaun el
reglamento
que enla actualidad rige los
es¬tudiosveterinarios.