IV. Marco aplicativo
2. Propuestas de adaptación
alienada” que se contrapõe à vida do homem
31). De autoafirmação
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O conceito de mediação alienada ou mediador estranho (Ibid., p. 88) é trabalhado por Mészáros com referência a um texto pouco conhecido de Marx, incluído no suplemento do volume 1 dos Marx-Engels Werke - sigla: MEWE ou MEW. Trata-se da edição das obras de Marx e Engels publicada em Berlim, pela editora Dietz, entre 1957 e 1967, em 41 volumes – que, segundo Bottomore (2001), permaneceu incompleta. O filósofo húngaro faz uso desse texto para complementar sua reflexão a respeito dos Manuscritos econômico-filosóficos, especialmente quando Marx faz a diferenciação entre trabalho como manifestação de vida (Lebensäusserung) e trabalho como alienação da vida (Lebensentäusserung) – o trabalho é alienação da vida quando é mero meio de vida, imposto por uma necessidade externa, ao invés de constituir uma necessidade interior ao humano e, portanto, vida em si mesma –, e também, justamente, para definir o conceito de mediação alienada. O trecho em que Marx delineia esse conceito se refere, especificamente, ao dinheiro como mediador estranho, mas, é claro, tal conceito pode ser usado para a compreensão das demais mediações de segunda ordem constituintes do capitalismo. Por ser extremamente significativa nesse sentido, cremos que vale a pena transcrever na íntegra a passagem marxiana a que Mészáros faz referência. Diz Marx: “Mill resume perfectamente en un concepto la esencia del dinero cuando lo califica de intermediario del intercambio. Lo esencial del dinero no consiste ante todo en ser la enajenación de la propiedad, sino en el hecho de que la actividad mediadora – el movimiento o acto humano, social, mediante el cual los productos del hombre se complementan unos a otros – se encuentra enajenada en él y convertida en atributo suyo, como atributo de una cosa material, exterior al hombre. Por cuanto el hombre renuncia aquí a esta actividad mediadora esencial, los actos que realiza son los de un hombre que se há perdido a sí mismo, de un hombre deshumanizado. Incluso la relación com las cosas, la operación humana com ellas, se vuelve la operación de una entidad exterior al hombre y que está sobre él. El hombre mismo debería ser el mediador para los hombres, pero, en lugar de ello, a causa de este mediador ajeno, el hombre contempla su voluntad, su actividad, su relación com los otros como [si fueran] un poder independiente de él y de los otros” (1980, p. 126-7). Em espanhol, esse texto apareceu com o nome de Cuadernos de Paris, e sobre ele esclarece Adolfo Sánchez Vázquez: “Los Cuadernos de Paris fueron publicados por primera vez en su lengua original con el título de Ökonomische Studien (Excerpts) – Estudios económicos. Extractos – em el tercer tomo de la edición de Obras completas de Marx y Engels conocida por la sigla MEGA (Karl Marx/Friedrich Engels, Historisch-kritische Gesamtausgabe) publicada por el Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú. Dicho tomo apareció en 1932 en Berlín bajo la dirección de V. Adoratsky y en el ocupa las páginas 435-583. En
el mismo tomo (pp. 33-172 y 589-596) se publicaron también íntegramente por primera vez los Manuscritos económico-filosóficos de 1844)” (1980, p. 15). A respeito desse escrito, composto no mesmo período histórico dos Manuscritos econômico-filosóficos,nota-se que Mészáros faz uso especialmente do caderno contendo os comentários de Marx aos Elements of political economy, de James Mill. Sobre esse trecho específico é útil ler ainda a seguinte importante observação de Vázquez: “Así como las notas [dos Cadernos de Paris]en las que el joven Marx se opone a Smith y Ricardo se hallan emparentadas con las del primero de los Manuscritos de 1844 en las que somete a crítica la economia política clássica, las notas sobre James Mill muestran una afinidad, por su temática de la enajenación, con la parte última de dicho primer manuscrito. Pero así como este último, en la parte en que somete a crítica la economia política, enlaza perfectamente con las notas de lectura de los tres primeros cuadernos y vienen a ser un desarrolo de la crítica esbozada en ellos, los comentários del Cuaderno IV (las notas sobre James Mill) enriquecen en un nuevo plano – con respecto al poder de la enajenación en la parte final del Primero Manuscrito, titulada „El trabajo enajenado‟. Cabe suponer por ello que fueron escritas a continuación del Primero Manuscrito como notas de lectura que habría de desarrollar más adelante. Ahora bien, de la misma manera que las notas sobre James Mill no constituyen una reiteración del tratamiento de la enajenación llevado a cabo en el Primer Manuscrito, tampoco encontramos en el texto posterior de los Manuscritos lo que pudiera considerarse como un desarrollo de ellas. Esto nos leva a suscribir la tesis expuesta al ser presentada la version rusa de dichas notas en el sentido de que debieron ser utilizadas en la parte perdida del Segundo Manuscrito. Como es sabido, de éste sólo se conservan las dos últimas hojas a las que los primeros editores de los Manuscritos del 44 dieron el título de „La relación de la propriedad privada‟” (Ibid., p. 29). É interessante observar que, tanto no estudo que realiza sobre os Cadernos de Paris, quanto em sua avaliação dos Manuscritos econômico-filosóficos, Vázquez – ao que parece, acompanhado por autores como Frederico (1995) - postula que, nesse estágio de seu desenvolvimento intelectual, Marx é um autor feuerbachiano em última instância, isto é, a crítica que realiza em relação à filosofia de Hegel e à economia política clássica é devedora da filosofia de Feuerbach. Outro estudioso do assunto, György Lukács, diverge dessa proposta e afirma que, nesse caso, somente a terminologia de Marx é devida a Feuerbach, sendo completamente outra a essência de sua formulação filosófica. Nas palavras do filósofo húngaro, “ainda que na terminologia do „humanismo real‟ de Feuerbach, Marx expressa aqui [em A questão judaica, portanto, já antes da escrita dos Cadernos de Paris e dos Manuscritos econômico-filosóficos] a oposição entre os resultados da revolução burguesa e da revolução socialista; desse modo, ele chega ao terreno a partir do qual podem ser reveladas as contradições internas da sociedade burguesa. [...] Nos Manuscritos econômico- filosóficos, ainda que de forma embrionária, Marx já contrapõe à mistificação