LA CIENCIA PARA TODOS.
(ESTUDIOS POPULARES.)
Alabriresta sección en laGaceta Agrícola nos
impulsa única¬
mente el deseo de procurar, en cuantola medida de nuestras fuer¬
zas
permita conseguirlo,
que lageneralidad délos
lectoresllegue
áformarseuna idea, lo másclara y
precisa posible, del
mundo en quevivimos, de los elementos
que loforman,
de las fuerzas queen él
ejercitan
su misteriosa actividad, de la estructura ypropie¬
dades de los distintos cuerpos, y
de la organización
ylas
mutuas relaciones que mantienenentresí
los seres queexisten
en la natu¬raleza; acudiendo á esclarecer y
dar unidad
ysistemática hilacion
áestasnociones con exponer
las doctrinas
que, acerca dela
mane¬ra comodeben considerarse,
interpretarse
yexplicarse mejor
ymás
acertadamente tales puntos, corren en
general adoptadas
entrelos
hombres deciencia.
Dedicada esta
publicación á
uncírculo de lectores
tan numerosocomo
heterogéneo, creímos
que para gran partedel público ha¬
bría deser de
grandísima importancia la
secciónque inauguramosaquí,
no solamente porque enla circunscrita esfera
delas expli¬
caciones más
simples
yelementales intentaremos dar
un conceptotan
cumplido
ycabal
como sepamosdel mundo de la naturaleza,
lo cual seria ya por
sí sólo de mucha utilidad, sino también
por¬que las ideas y
principios
quehayamos de
exponerdeben consti¬
tuir una base necesaria para
la completa inteligencia de los
escritos que en las
páginas de
esteperiódico puedan
aparecer, ya que las ciencias naturales dan la razón yfundamento de casi
to¬das las que estudian el
problema de la producción agrícola,
ylas
abrazan y
comprenden
como ramas que sonó aplicaciones de
ellas.
478
GACETAAGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE FOMENTO
Los sábios que con
afan incansable
sehan ocupado y se ocupan
en el estudio y
conocimiento del mundo material se encuentran
vacilantes todavía,
inciertos
ycomodesorientados tocante á la
re¬solución de muchas
cuestiones,
yestán
conrespecto á otras dividi¬
dos aún en contrapuestos y
enemigos bandos, sosteniendo encon¬
trados pareceres; mas
á
pesarde esto han llegado á convenir y for¬
mar unánime
opinion, ó casi unánime, en lo que dice al modo
general de
ver yá las afirmaciones más fundamentales que surgen
de estos estudios. Haypor
lo
tantomuchas ideas, muchos puntos
de vista y
muchos principios teóricos en las ciencias naturales que,
admitidoscomunmente por
los hombres
quetratan de estos asun¬
tos, se
consideran
engeneral
comodilucidados, se reciben con el
carácter de verdades
esclarecidas
yresueltas,
y pasande ordinario
enconcepto
de
unaexactitud
yacasi incontrovertible.
En los estudios á que
damos hoy comienzo llevamos el propó¬
sito de exponer y
consignar únicamente estos principios que el
estado actual de las ciencias
permite considerar
comoinconcusos,
ó que
al
menospueden
tenersecomo fiel espresion de opiniones
universalmente dominantes, yqueremos
además tratarlos con tanta
sencillez y
de tal modo
que nosupongamos sino aquellos cono¬
cimientos puramente
indispensables para la inteligencia del len¬
guaje
común yordinario de la vida.
Seguramente que un
buen número de nuestros lectores habrá
de encontrar sobrado humilde el
nivel á
queintentamos redu¬
cirnos, y
podrá
creerinútil quizás nuestro modestísimo trabajo;
pero no
todos los
quehan de leernos se hallan en las mismas
circunstancias ni tienen
iguales conocimientos anteriores, por lo
cual creímos que
conteniéndonos
enlos límites que nos hemos
señalado
conseguiríamos
ponernosmás al alcance de todos, y ha¬
ríamos más de nuestra parte para que
la mayoría pueda sacar de
esta lectura todo el fruto que nosotros
deseamos.
Por lo demás
podemos decir,
contoda sinceridad hablando,
que en
el deseo de circunscribirnos
enlímites tan estrechos, aco¬
modando nuestra
exposición á
tanhumilde nivel
ytan completa
carencia de antecedentes comola que suponemos, es
donde hemos
hallado lamayor
dificultad
paraescribir este estudio.
Si fuese otra la índole de la presente
publicación,
ysi como
está
dirigida
ydedicada ála generalidad de nuestro pueblo, viva-
LA CIENCfA PARA TODOS 479 mente interesado todo él por
los
progresos yadelantos de la agri¬
cultura,
estuviese solamente consagrada á
unpúblico más redu¬
cido, pero
de más estudios
yfundamentos científicos,
acaso no nos habriamossentido con fuerzas yconocimientos bastantes
paradi¬
rigirnos á él;
y entodo
caso,áun suponiendo
que estasconsidera¬
ciones no nos hubierandetenido, tenemos por muy
cierto
que no habriamos halladojamás
ensemejante
obra eltrabajo
ylas
gran¬dísimas y constantes
dificultades
con quehemos tenido
queluchar
en esta, y que tememos
habrán de perseguirnos incesantemente
para
el desempeño del
programa quehoy
empezamosá realizar
de estos estudios científicos puestos
al alcance de todos.
Una observación necesitamos hacer ántes de concluir, y es que
proponiéndonos únicamente,
como yahemos dicho,
exponerlos
hechos,y
las ideas
ydoctrinas
quelos hombres de ciencia admiten
comunmente por lo que hace
al modo
deconsiderar
yde expli¬
carse los
problemas
ycuestiones
quehabremos de
presentar, no queremos seentienda al exponerlos
que nosotros estemossiempre
conformes con las
explicaciones dadas, ni
que aceptemostodas
las ideas, los puntosde vista,
ylas teorías
ycriterio
quede ordinario
son unánime ó casi unánimemente recibidas;
ántes
bien nos apar¬tamosen mucho de
algunas
de estasteorías
yde las doctrinas
y sistemas queprevalecen hoy
entrelos físicos, áun
enaquella
parte que muchos miran como yadilucidada, resuelta
ycasi incontro¬
vertible; pero
la exposición de
nuestromodo de
verni
espropia
deeste
lugar,
ni ofreceriainterés
deningún género
parala inmensa mayoría
de loslectores,
ysolamente
queremos apuntar estaadver¬tencia porque no se nos acuse
de
que noscontradecimos
si en otrostrabajos
que acaso vean muy prontola luz pública
susten¬tando contrarias ideas y
principios completamente
opuestos, nos atrevemos á criticar y censurarlo mismo
queahora
exponemosaquí,
puesto queaquí lo
exponemossólo
conel carácter de
serlo
generalmente admitido porlos hombres
quehoy marchan al
frente de la ciencia.480 GACETA AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE FOMENTO
PRIMER ESTUDIO.
EL AIRE.
I.
CONCEPTO GENERAL DEL AIRE Y DE SU ESTADO FISICO.
Como el aire moviéndose sea lo que se
llama viento,
esevidente
que
el hombre ha conocido siempre
suexistencia. Siempre habrá
sentido y
experimentado
ensí mismo las impresiones del viento;
constantementehabrá
fijado
suatención
enél, al observar cómo
batia las ramas y
las hojas de los árboles, ó levantaba remolinos
de
polvo
enmedio de los
camposó rizadas ondas
enla superficie
de las aguas; y
desde hace mucho tiempo ha empleado
suimpulso
comofuerza motriz, ya en
las
aspasde los molinos de viento,
ya en las velas de losbuques,aprovechándolo también
enalgunas
ope¬raciones
agrícolas de
muyantiguo conocidas, tales
comola de
aventar en las eras.
Y sin embargo, porque
el aire
sehaya conocido siempre, bajo
el único concepto
de
nohaberse ignorado jamás
enabsoluto
suexistencia, no ha
de seguirse de aquí
que esteconocimiento
pu¬diera serbastante claro y
preciso
paraalcanzar á distinguir
contodaexactitud sus
propiedades, ni formar
unatinado juicio
acercade ellas.
Si noses lícito usar
aquí de
unacomparación
paraesclarecer
más este punto,
hemos de decir
quesucede
conesto lo mismo que
sucederia
suponiéndonos á las orillas de
unlago, dónde nosotros,
porencontrarnos
fuera de él
y porabarcar perfectamente su con¬
junto, conoceríamos
contoda claridad cómo las olas que van cor¬
riendo hasta tocar la orilla no son otra cosa
más
queel
agua misma puesta enmovimiento;
peroá
poco que nosdetengamos
para
considerar lo
queexperimentaría
ypodria percibir un sér
cualquiera que como un pez
estuviese viviendo siempre
enel seno
del agua,
vendríamos á comprender
quesintiéndose sacudido y
azotado por
las olas
noexperimentaria más impresión que la de
algo
quellegaba hasta él,
quele heria,
y quepasaba luego; mas
la ciencia para todos 481 tratándose ya
de fijar
determinadamentequé
cosapodia
serla
quellegaba á herirle
yluego
pasaba deél,
habría de hallarse una casicompleta
y absolutaimposibilidad
de conocer ydescubrir á pri¬
mera vista cuál esta
pudiera
ser. La razónde estaimposiblidad, ó
alménos de esta dificultad
grandísima,
consiste en que elsér
que viviese dentro del agua, rodeado de ella portodas partes, no po¬dria ver del lado que recibiera el
impulso
sino exactamente lo mismo que por los demás lados verla, porque deaquella
parteel
agua no se
distinguirla
de toda la demás sino en el movimientoúnicamente,
yel
movimiento no es cosajamás
visible en sí misma, sino sólo en el cuerpo que se mueve; dónde vemos que,nocontorneándose ni destacándose una porción del agua para
ha¬
cerse visibleen medio de la restante, la masa
líquida
yamóvil
ó inmóvil habría de aparecerlesiempre igual,
y no podriapor tanto ver nidistinguir
las ondas que consisten en el movimiento mismo; pues si bien nosotros alcanzamos á verlas desdefuera,
esprecisamente
porque las vemos formadas ya enla superficie
dondetermina el agua, y porque se
dibujan
y sedestacan
en el aire,queesdóndese nos hacen aparentes; pero en el interior y en el seno mismodel agua lasondasno serian
jamás
visibles.A
semejanza
de lo queaquí
decimos debemos considerar y puede afirmarse quelaúnica impresión
que en el hombre habrá podidosiempre producir
elviento es también laimpresión
dealgo
que
llega
y que pasa, y no es natural por tanto quepudiera
con¬ducir sino muy
lenta
ydifícilmente
hastadespertar la
idea exacta delaire,
el cual no es cosa quellegue
ni que pase, sino que nos ciñe constantemente y nos rodea, queestá siempre
presente en to¬das partes á nosotros, y en cuyo seno
perpétuamente
estamos yvivimos comoel pez
está
yvive
en el agua.Por estas razones hemos de convenir necesariamente en que el conocimiento que el hombre ha
podido
tenersiempre
del aire,bajo
el único concepto quedejamos
apuntado de no ignorarjamás
en absoluto su
existencia,
no hapodido
nunca ser bastante porsí
solo para formar
completo
y exactojuicio
acerca de sus cualida¬des,
ni mucho ménos parallegar á
descubrir su composición tal cualhoy
la conocemos; yrealmente
es bien sabido que los anti¬guos filosofos y
sábios
consideraron que era uno de los cuatro ele¬mentos que concurrían á formar todas las cosas
(con la tierra,
elTomo 11.
31
482 gaceta agrícola del ministerio de fomento
agua y
el fuego que decían ser los tres restantes) y es sabido ade¬
más que
durante mucho tiempo no sólo se desconocieron sus más
importantes
propiedades, pero ni siquiera se pudo formar una idea
aproximada de ellas, por no existir ó no ser conocidos aún los
medios
necesarios
parahacer su estudio en condiciones conve¬
nientes.
Las
grandes dificultades que los sábios de todos los tiempos han
hallado para
poder estudiar el aire y llegar á su cabal conocimien¬
to, se
comprenden
yse explican fácilmente con sólo que nos de¬
tengamos
á considerar un punto en cuáles sean los caracteres más
notablesy
señalados de este cuerpo.
En efecto, ya
á primera vista puede notarse muy bien que el
aire no es como una
piedra, madera ó metal, ó como otros mu¬
chos que se
llaman cuerpos sólidos, los cuales se hallan ordinaria¬
mente en trozos
ó pedazos, constituyendo masas más ó menos
compactas, y que
están formados de partes reunidas y agregadas
de tal modo, que
cada
unade ellas se encuentra fija y retenida en
su sitiocon una
fuerza mayor ó menor, pero apreciable siempre,
dedónde resulta
necesario aplicar y emplear otra fuerza, siempre
apreciable
ysensible también, cuando se quiere dividir y separar
estas diferentes
partecillas, ó partículas, que es como los físicos las
llaman.
No estampoco como
el agua, el aceite y otros que se llaman
cuerpos
líquidos,
yque están formados de tal suerte que las diver¬
sas
partículas que entran á constituirlos se encuentran reunidas
también como en
los sólidos, pero no agregadas como en éstos,
ni
fijas
yretenidas en ningún determinado punto con ninguna
fuerza
apreciable, por lo cual no se ven dichos cuerpos formando
nunca masasalgo
considerables si no están contenidos en vasijas ó
capacidades de cualquier género, pues estas vasijas ó capacidades
son
precisamente las que forman y mantienen la reunion ó agru¬
pación,
ysin ellas las partículas se reunirían por sí mismas de di¬
ferente manera
formando pequeñas masas á que se llaman gotas.
Tantolos cuerpos
sólidos como los líquidos presentan ciertos
caracterescomunes,
cuales son tener un peso que fácilmente y sin
más que
nuestro esfuerzo podemos apreciar cuando se encuentran
en cantidadalgo
notable, ocupar y rellenar un espacio, y si de este
espacio lleno de un sólido ó líquido se saca y se quita una porción
LA CIENCIA PARA TODOS 483
veremos que, en las condiciones
ordinarias,
una partedel
referidoespacio quedará ocupada
y otra sin ocupar por el cuerpo; de don¬de resulta también que en lascondiciones ordinarias tanto los só¬
lidos comolos
líquidos
presentan unasuperficie,
que es natural¬mente allí donde acaban y
terminan,
yprecisamente
por esta condición se nos hacenvisibles,
pues como ya sedijo,
nosotrosno vemos ni
podemos
verJamás
sino lassuperficies
de los cuer¬pos.
Mas
con estos caracteres comunes, y otros que no es del caso enumerarahora,
los sólidosylos líquidos
tienen también otros ca¬racteres diferenciales que los
distinguen
mucho; ylos más princi¬
pales
serefieren á
esa fuerza que en los sólidos mantiene agrega¬das lasdiferentes
partículas,
de dónde resulta que estos cuerpospuedan recibir
unaformacualquiera determinada,
yrecibida
que sea,puedan
conservarlasiempre
porsí mismos,
efecto de que cadapartícula
queda y permanece en sulugar
hasta quealguna
fuerza exterior nollegue á
vencer ydestruir
la fuerza queallí
la rete¬nia; mientras que en los cuerpos
líquidos
sucede por el contra¬rio,
que, no existiendo una fuerzaigual
queligue
laspartículas,
se prestaná recibir
todas las formas de lasvasijas ó capacidades
en que se hallancontenidos;
peroá
causa de esto mismo nopueden
conservar ellos porsí ninguna
forma, ycuando falta
la resistencia poralgun
punto del fondo ó de lasparedes
dondeoprimen,
hallando pordicho
puntosalida, loslíquidos
comienzan naturalmente á correr, manaróJluir,
porlo
cual se lesha llamado también/Luidos.
A diferencia de todos estos el aire es el
tipo de
otros cuerposque por susemejanza
conél, así
como porparticipar
todos ellos tam¬bién deciertas cualidades comunes á los
líquidos
se han llamado/luidos aeriformes,
quequiere tanto decircomo/luidos
que tienenforma
parecida á la del a/re; los cuales cuerpos no solamentesuce¬de quenunca se presentan como lossólidos en masasó
pedazos
for¬mados de
partículas
soldadas entresí,
masnisiquiera
como loslíquidos
enlos cuales, si no soldadas niagregadas, están
porlo
me¬nos reunidas las
partículas; ántes
porel
contrario estosfluidos aeri¬formes,
que nosonvisibles, á
lo menos en cortascantidades,
sino sólo cuando tienen un colorcualquiera algo
intenso(pues entón-
ces aparecen aunque no sea
más
que comoligera
nube decolor)
nunca presentan en las condiciones ordinarias
superficie alguna
484 GACETA AGRICOLA DEL
MINISTERIO DE FOMENTO
que
pueda percibirse,
y sesupone que tienen separadas sus partí¬
culas, por
lo cual
no se ven, yporque seguramente deberán ser
tan
pequeñas
quela vista
noalcanza á distinguirlas ni siquiera con
el auxilio de los instrumentos
más poderosos
quehasta hoy
sehan
inventado para
descubrir los últimos pormenores de los cuer¬
pos, cuyos
instrumentos
sellaman microscopios, y en último extre¬
mo no son másque
vidrios de aumento reunidos
yperfeccionados
de mil modos.
La
propiedad
queá
estosfluidos aeriformes se atribuye de no
presentar sus
partículas ni agregadas, ni siquiera solamente re¬
unidas,
explica
que no seaposible recogerlos ni conservarlos á la
manera que se recogen
comunmente
y seconservan los sólidos y líquidos;
puesmientras
en unavasija descubierta un sólido ó lí¬
quido puede
tenersemucho tiempo, estos otros cuerpos se escapan
y se
disipan perdiéndose
yconfundiéndose en el aire. Entre los lí¬
quidos hay algunos también
conlos cuales pasa una cosa parecida;
asítodos sabenque
si
en unplato
se pone unacantidad de aceite,
este
podrá enranciarse
yalterarse, pero se conservará allí; miéntras
que
si
ponemos agua seconsumirá aunque lentamente, y al cabo
de ciertotiempo se
encontrará el plato
seco,habiéndose el agua di¬
sipado, ó evaporado,
comodicen los físicos, y de líquido que era,
habiéndose convertidoen vapor;
el cual
vapor esprecisamente uno
deestos fluidosaeriformesdeque vamos
aquítratando,
yseencuen¬tra
siempre
enel aire,
acercade
cuyaexistencia, y propiedades que
su
presencia comunica al aire mismo, hemos de hablar más ade¬
lante con mayor
detenimiento
yenocasión más oportuna.
Con lodicho basta para que nos
fijemos
en quelos cuerpos pue¬
den ser detres maneras diferentes,
á las cuales los físicos llaman
los tresestados^
sólido^ líquido
yaeriforme,
y para queveamos
tambiéncómo estos fluidos aeriformes,
de
queaquí particularmen¬
te tratamos,
pueden
serlos
unos comoel
vaporde agua, que pro¬
viene del agua
líquida,
ylos otros
comoel aire, que no pro¬
viene de ningún cuerpo
líquido
enlas condiciones ordinarias en
que
vivimos. Ya
nosocuparémos despues de las diferencias que pueden
encontrarseentre dichas dos especies diversas de fluidos
aeriformes; pero
ciñéndonos ahora al aire, que es objeto de este es¬
tudio, y
á los demás
cuerpos quetienen con él más semejanza, di-
rémos que un
físico de los siglos XVI y XVll, nacido en
la ciencia para todos 485 Bruselas y
llamado Van-Helmont, fué
el primero que losllamó
gases, cuyonombre de
gasse creesacado de
unapalabra alema¬
na que
quiere decir espíritu,
yha parecido
muyapropiado
para denotarestas cualidades de nopoder
cogerse ni tomarse enla
ma¬no como los
sólidos,
ni recogerse ni conservarse envasijas
abier¬tas como los
líquidos
se recogen y conservande ordinario,
y parasignificarla naturaleza
porextremo ligera,ténue
ysutil
quedis¬
tingue y
caracteriza á
estos cuerpos, y quelos hace
escapar ydisi¬
parse
perdiéndose
comoinvisibles
enel aire.
Y no se ha de extrañar que hasta la
época citada
noviniese
Yan-Helmont el
primero á dar
nombreá
estos cuerpos, porque apenas seconocian hasta entónces,
ymiéntras
lossólidos
ylíqui¬
dos se habian venido estudiando desde la más remota
antigüedad,
y se
iban conociendo más
ymejor cada
vez porlos sábios de
to¬das las naciones, en cuyo estudio se
distinguieron mucho
en otraépoca los españoles,
enespecial los árabes
quehabitaban
enAndalucía,
los gases eran tan desconocidos en elsiglo XVII,
queno se sabia distinguirlos
aún
unos de otros, ytodavía
conaplicar¬
les este nombre hacia aquel
físico
un gran adelanto, porindicar
en esto que no todos los cuerpos que
hasta entónces
se habianconfundido con el aire tenian una misma naturaleza.
Los caracteres
generales
quehasta aquí hemos señalado, expli¬
can
perfectamente
la dificultadgrandísima
que parael estudio de
los gases habian de encontrarlos hombres
consagrados á la ciencia,
y
dan
razón del consiguiente atraso en que suconocimiento
se ha¬llaba, el
cual era tangrande
que,á
pesarde las indagaciones de
un sábioinglés
muyeminente
que sellamó Roberto Boyle,
yde
otros de suépoca,
no en elsiglo
XVII, sino ya en elsiglo pasado,
enel siglo XVIII,
no se habia hecho aún el examen deningún
gas,ni se conociansiquiera los medios
paradedicarse
enbuenas condiciones
á
estudiarlos,
cuando unfísico francés escribió
la manera de hacerunos experimentos muy
curiosos
yde grandísima importancia,
porque permitian formarse la idea exacta que
hasta entónces
no existia acerca de los gases engeneral,
ydel
aire enparticular,
dando los medios á
propósito
parapoder manejarlos
yadelantar
en el estudio de ellos; y
sin embargo aquellos trabajos parecieron
tan
insignificantes
yde
tan poca montaá los ojos
delos académi¬
cos que entónces pasabanpor
más sábios,
que elpobre físico,
des-486 gaceta agricola del ministerio de fomento
deñado y no
comprendido
poraquellas eminencias, tuvo
que dedicar su obrilla á las señoras, comosi
notrataramás
que decosas de
juego
y vanopasatiempo sin utilidad ni trascendencia alguna.
Moitrel d'Element se llamaba el
físico,
yanunciaba
sus expe¬riencias de este modo: «-Manera de hacer el aire visible,y
bastante
isensible para
medirlo
porpintas ó
porcualquier otra medida-,
tpara hacer
chorros de aire
que se vean tanclaramente
comolos
»chorros de agua.^
Para mostrar que
todo está lleno de aire,
y que nosotros nosencontramos rodeados deél por
todas
partes,de la misma
maneraque
los
peceslo están de
agua enel
senode los
mares,hacia este
físico el
experimento de introducir
en una granvasija llena de
agua otro vaso
más pequeño
que sehace entrar vacío
ypuesto
boca
abajo
comoindica la figura
139, conlo cual
sevé
que, aunqueeste vaso se meta hasta el fondo de la
vasija, el
agua no penetranunca en
él,
yestolo explicaba diciendo: si consideramos
unvaso mantenido dentro del aguasiempre estaria lleno de
estelíquido,
yaestuviera boca arriba, ya
boca abajo,
yenel
casopresente
pasadel
mismo modo que
el
vaso que setenia,
aunque puestoboca abajo,
estaba lleno de aire; y
cuando
seha sumergido, el
agua nopuede
penetrar, porque
el aire,
que es un cuerpo, ocupala capacidad del
vaso y
resiste, haciéndose visible
por ocupar unespacio
que, efecto de la resistencia queél ofrece,
noha podido
ocuparel
agua.Para
producir chorros de aire el físico de
que vamoshablando,
tomaba una
vasija llena de
agua, ydentro de ella introducía
un embudo de vidrio puestohácia abajo lo ancho,
ytapando la
punta
estrecha
conel dedo;
para queeste embudo
semantuviera
en elfondo de la
vasija le añadia
peso,poniéndole
porfuera
unanillo de
plomo
que erabastante grande
para entrarhasta
muyabajo,
pero no tanto quedejase
pasarla
partemás ancha del
em¬budo, el
cual sujeto
con este peso semantenia fijo
enel fondo,
como se representa en
la figura
140.Retirando el dedo
con quetapaba la
puntaestrecha
seveia salir
unchorro de aire que atra¬
vesando el
líquido
seelevaba hasta
susuperficie. Este chorro
sevé
lo mismo que
podríamos
ver unode
agua, conla única diferencia
de que en vez
de bajar
sevé subir. Explicaba esto
conhacer ob¬
servar cómo el agua por su peso
oprime el aire
enla base ancha
LA CIENCIA PARA TODOS
487
delembudo, y
le obliga á salir
porla parte estrecha, á causa de
queesta
fuerza con que el agua oprime, ó esta presión, como dicen
losfísicos,es mayor
abajo
quearriba, porque toda la altura del
agua
oprime sobre la parte ancha y no llega á la mitad la que hace
presión sobre la parte estrecha. Hacia observar también que el
chorro de airees
visible
porproducirse
enel agua, como lo son
losde agua
cuando
seproducen en el aire, y no lo serian si se produjesen dentro del agua misma.
Fig. 139.
Fig.
140.Para hacer ver cómo el aire
puede medirse, ponia dentro del
agua una
medida cualquiera,
quehabia introducido boca abajo
como en el caso de la
figura
139, yluego ponia encima de la me¬
dida, boca
abajo también,
perolleno de
agua,el vaso donde el
aire medido habia de recogerse.
Guando la medida
queestaba
llena de aire se ibainclinando,como muestra
la figura
141, seveia
salirel aire de ella,
dirigiéndose á
entrar enel
vasopuesto para recogerlo;
y enéste, así
comoel aire va entrando y llenándolo, se
vé
bajar el
agua quelo llenaba ántes; con lo cual se traslada al
vasotodo el aire que
la medida contenia,
ysi despues que esta no
tiene
más,
se saca ysevierte el
aguade ella,
yvuelve á meterse
otravez en la
vasija boca abajo
comoántes,
sehabrá medido otra
cantidad
igual de aire
quepodrá recogerse como la primera en
el vaso.
488
GACETA AGRICOLA DEL MINISTERIO DE TOMENTOParahacer ver, por
último,
comollenando de aire
unabotella, despues de llena
ya,el
exceso que sele pusiera podia
verterse y derramarse, exactamente del mismo modo que vemos una botellallena de
líquido
verterseyderramarse
porla boca si
sele
ponemás
cantidad de la que
puede
contener,el físico á quien
nosvenimos
refiriendo hacia la
prueba siguiente: tomaba
unabotella
que lle¬naba de agua hasta
hacerla
rebosar, y entonces,tapando la
bocacon eldedo para que no se
vertiese, la volvía
yla introducía
bocaabajo dentro de
unavasija de
agua;colocaba también dentro de la vasija
unembudo de vidrio
puestohacia abajo lo ancho,
ycuidando
de que
el
aguafuera entrando
enél,
ysubiendo
yhaciendo
salirel aire conforme el embudo iba
bajando;
yentrado éste
enel
agua, y noconteniendo
yaaire alguno, lo subia
ylo introducía
por su parteestrecha
enel cuello de la botella,
conlo cual queda,
comosevé en la
figura
142, enla misma posición
que se ponende
ordi¬nario solo que
invertidos:
introducía además una medida puesta bocaabajo,
como enelcaso délafigura
141, ycuando la inclinaba podia
versecómo
el aire contenido en ella iba saliendoydirigién¬
dose al embudo,
dónde
se reunia, ydel cual
porla
puntaestrecha
marchaba á detenerse en el fondo de la botella puesto en
la
parteLA CIENCIA PARA TODOS
superior. Si la
medida tenia máscapacidad
que labotella, ó
si489
te¬niendo menos -se repetia la operación introduciendo otra nueva
cantidad deaire,
siempre llegaria
un momento enque nopudiere
yacontener
más,
y entonces todo el aire que entra se vé cómo vasaliendo por
el espacio
comprendido entre el cuello yel pico
delembudo,
y va corriendo á lolargo
de las paredes de labotella,
yllega hasta el nivel donde se
pierde
en elaire,
con lo que se hace patentecómo
el exceso de aire sevierte y se derrama ásemejanza
de lo que acontecería queriendo poneren
cualquier
botella un ex¬cesode agua, que se derramarla también por entre la boca y
el pico
delembudo,
corriendo á lolargo
de las paredes hastabajar á perderse
en ellíquido,
si sobre ellíquido
mismo se tuviese colo¬cada la botella. Elautor hacia notar cómo el hecho de derramarse el aire se hace en estas condiciones mucho más notable y
sensible
que el de derramarse el agua
ó cualquier líquido.
A pesar de su
importancia
estas preciosas experiencias no con¬siguieron
porentónces fijar
gran cosa laatención;
peroentónces
yahora pueden considerarse como hechas con
muy
sutil ingenio,
yc ornodefinitivas
y
concluyentes
porlo que hace á patentizar la exis¬tencia de losgases, y en especial del
aire,
como representando unestado
propio de algunos
cuerposá
diferencia de los sólidos ylí¬
quidos. En ellas además puede encontrarsela base y
fundamento
de las operaciones que todavía se
emplean
para recoger y conser¬varlos gases, y para
manejarlos
en condiciones que permitanpro¬ceder con éxito á su
investigación
y estudio.Esevidente también que dichos
experimentos, áun
revelando la existenciadel aire como uncuerpo y poniendo en claro
algunos
caracteres
propios
desuestado gaseoso, nodaban,
sinembargo,
luzalguna
niobraadelantabandeacercala deenlasgrandiversasm añerapropiedades
su conocimientoquepueden analítico; distinguirlo,
pero la formación y c onstrucccion de las ciencias essiempre
obra
lenta,
laboriosa yprolija,
yá
ella concurren todos los hom¬bresquese dedican al
estudio,
de los cualesninguno,
niel mássabio, consigue
descubrir yadelantar
sinopoquísimo;
así es quesi Moitrel d'Element no hizo más
que esto, muchosotroshan tra¬
bajado
por su parte, yhan
ido descubriendo ydando
á conocer sus adelantos hastallegar
entre todos á proporcionarnos el caudal áe los conocimientos quehoy
tenemos con relación al aire.490
gaceta agrícola del ministerio de fomento
En elcursode
los trabajos que han de formar esta sección, en¬
contraremos
más de
unavez ocasión propicia para detenernos á
referir y
examinar algunos de estos descubrimientos con motivo
del estudio que
hemos de hacer de las propiedades del aire, de su
composición, de los más notables fenómenos que en él se verifican,
y
de
suacción y su influencia en los seres y en los hechos natura¬
les,
principalmente en cuanto á la agricultura se refiere; mas la
exposición de estos puntos necesita hacerse aparte si se han de tra¬
tar con todo
el detenimiento que merece su importancia, por lo
cual, con estas
líneas damos por terminado el artículo presente, ya
que su
excesiva extension así lo pide, la índole y natural division
del asunto lo
reclama
yla fatiga del lector lo exigirá también.-
Pascual Vincent,
Ingeniero
mecánico, químico
yagrónomo.
CRÒNICA NACIONAL.
SUMARIO.
I. Alardede los productores catalanes enobsequio deS. M. el Rey.—11. Medidas higiénicassobre el ganado de matadero.—III. Conveniocelebrado entre Españay
Portugalparafacilitarlas comunicaciones entre ambospaíses.—IV. Exposiciones agrícolas en la Coruña, Tarragona,Sevillay Málaga.—V. El primer ingenio
deazúcar en Valencia.—VI. Exploracióndel Africa.—VII. Menos pasión.—
VIH. Catreras decaballosen Sevilla.^—^IX. Cosecha media de trigoen diferentes países.—X. Ultimas sesionesde la Sección de agricultura.—XI. Premios de la SociedadEconómica deSegovia.—-XII. Restablecimientodelestanco de lasal.—
XIII. Carreras de caballosen Málaga.—XIV. Sequía de Valencia.—'XV. Cues¬
tiónarancelariasobreelcorcho.—XVI. Interesante á loslabradores.
I.
Alarde de losproductores catalanes en
obsequio de
S. M. elRey.
Los
productores
catalanes preparan una manifestación de los productos de laagricultura
é industria yobjetos
decienciasyartes deCataluña,
para solemnizar la entrada de S. M. elRey
enla capital
delPrincipado.
Parallevarla á efecto se ha constituido una
junta
compuestadel
gobernadorde laprovincia,
rector de la Universidad yde varias
personasnotables por su
posición
social éinfluencia,
las quehan dirigido
á losproductores
catalanes lasiguiente
citación;A LOS PRODUCTORES CATALANES.
Manifestación de losproductosdeagricultura, industria, cienciasy artes de Cataluña
enobsequiode S. M. elRey,
"Se anuncia lapróxima venida á Barcelonade S. M. elRey D. AlfonsoXII. Si, acatando laregia voluntad, no esposible celebrar este acontecimiento con festejos
492 GACETA
AGRÍCOLA DEL MINISTERIO DE FOMENTO
dispendiosos, deberes
de Barcelona, ó mejor dicho, de Cataluña, demostrar de al¬
gunmodo
expresivo
yconveniente la satisfacción que le cabe por tan señalada hon¬
ra;â este finseha
creído
quelo más digno de ella y lo más agradable á lo ojos
de S. M. será, sinduda, un
repentino alarde,
unamanifestación sencilla de sus fuer¬
zasproductoras enque se
refleje á
unsólo golpe de vista la energía vital de nuestro
país,la
actividad científica, el ingenio artístico, la inteligencia industrial y agrícola,
y,en unapalabra,
la fructuosa laboriosidad de sus hijos.
Iniciado porel Excmo. señor
gobernador civil de la provincia el pensamiento de
estaExposición, si
tal puede llamarse, ha sido acogido con aplauso por las varias
corporaciones
barcelonesas dedicadas á promover el desarrollo de nuestra prosperi¬
dad,y enseguida,con
entusiasmo,
porcuantas personas han tenido conocimiento
del mismo,resolviéndose en
el
actorealizarlo, sin que á nadie arredre la brevedad
deltiempodisponible
ni la magnitud de la obra.
Lacomisiónconstituida al efecto cuentayacon
el magnífico edificio de ¡a univer¬
sidad: allí caben todos losque, animadosde
alientos catalanes, gusten concurrir á
esta manifestación improvisada.
Vengan, pues, de las cuatro
provincias hermanas; pero vengan sin demora, el
agricultorconsus
fiutos, el industrial con sus productos, el artista y el hombre de
cienciaconlaspreciadasobras
de
sutalento ó de
suingenio.
Todosseránbien acogidos, ytodos,con
honra propia, podrán contribuir á enal¬
tecerla honradel país.
Lapremuradel tiempo
exige
queantes del dia lo del presente mes se hallen todos
preparados,yquela
comisión
tenga, porlo menos, conocimiento de los objetos ex-
poniblesydel
local
quehan de
ocupar.Por consiguiente, es indispensable de todo
puntoquecada
expositor, al recibo de esta circular, conteste en seguida á la corpo¬
raciónque selaenvie,
mandándole
unanota que exprese su nombre y domicilio, el
puntodonderadicasu
producción 6 fábrica, lo que piensa exponer y el espacio que
necesita.
Losque no recibanesta
circular,
yteniendo noticia de ella quieran exponer, podrán
dirigirseenigual
forma al "Director de la Exposición catalana, en la Universidad de
Barcelona."
Losproductores
residentes
enestaciudad tendrán sus objetos preparados para el
momento enque seles avisepor
medio de los periódicos.
Los defuerapodrán
remitirlos desde luego,
conla nota correspondiente, á las res¬
pectivascorporaciones
óá la dirección, á
cuyoefecto les serán admitidos gratis para
sutrasporte porlos
ferro-carriles del Principado.
Para abreviarlasoperaciones, cada
expositor cuidará de la colocación de sus pro¬
ductos, bajoel planque
establezca la dirección organizadora.
Dela buenavoluntud detodosdependeel éxito.
La co.mision
porsí sola nada po¬
dría;perosabeáquién
habla
ytiene la completa seguridad de que, contribuyendo
cada uno consu particular esfuerzo, no
hay imposibles que no venza la actividad
catalana.
Enestaconfianza,lacomisiónno
necesita
gastarpalabras. Probemos que se puede
hacerestamanifestación,haciéndola; y
ofreciendo de
estemodo á nuestro jóven Mo-
cróinca nacional
493
narca un obsequioquehade serlemuygrato,demostremos â la vezloque valey lo
quemereceCataluña.
Barcelona i."de Febrero de 1877.—Presidente, el gobernador de la provincia.
Castor IbañezdeAldecoa—Vicepresidente, elrector de la Universidad, Julian Ca- saña.—Director, Elias Rogent.—Vocales, OdónFerrer, José Ribas de Clascá, José
deMartíy de Cárdenas, Antonio Caba, José Monteye, José Ferrer ySoler, mar¬
qués dePalmerola, Andrésde Ferran, Antonio Serret, Emilio Juncadella, Gabriel Faura y Meliton Reniu Elsecretario de la comisión, FranciscoJosé Orellana."
Tratándosede monarcas tan ilustradoscomo S. M. Alfonso XII,
que
ha dado
tanrelevantes
muestras de su interés por el progreso delaagricultura, la industria,
las ciencias ylas
artes, en el redu¬cido
espacio de tiempo
que la guerra civil le ha permitido dedicarsu atención á las
conquistas
de la paz, nada debe ser más grato aljoven Rey
que presenciar el alarde que vaá
hacer Cataluña de suvitalidad
productora,
ofreciéndole ocasión parapoder
estudiar el carácterqueafecta é
intensidadque mide.Mucho celebraremos que la
improvisada Exposición
de Barcelo¬na encuentre imitadores en las demás
capitales de España
que va á visitar elrégio viajero.
/
II.
Medidas
higiénicas
sobre elganado de
mataderos.El
Consejo privado
de Londres ha ordenado laprohibición
de laventa de carnerosy cabras,
á ménos
que los vendedores no prue¬ben que no presentaban
ningún síntoma
deepizootia
veintiocho diasantes de ser puestasá
la venta. Una vez autorizadaésta,
lasreses deberán ser sacrificadasen el términode diez dias.
Las recientes
desgracias
ocurridas en el Villar delArzobispo á
los que comieron carne de un cerdo atacado de
Triquina,
enfer¬medaddesconocida en
España,
no obstante los funestos estragos queprodujo
en estos últimos años enFrancia, Bélgica,
Alemania, éInglaterra,
estimulan á quelas
autoridadesadopten
cuantas me¬didas
higiénicas
conduzcan á evitar que sereproduzcan catástrofes
de esta naturaleza.
Bajo
este puntode vista, consideramos delmayorinterés
las dis¬posiciones del
Consejo privado de
Londres.494 gaceta agrícola del ministerio de fomento III.
Convenio celebrado entre
España
yPortugal
parafacilitar las
comunicacionesentre ambos
paises.
Aunque en
la página
250del tomo 2.° de la Gaceta Agrícola
nos hemos
ocupado de
esteimportante convenio, que tanto ha de
contribuirá fomentar y
estrechar las relaciones de los dos paises
que
constituyen la Península ibérica, vamos á extractar hoy, aun¬
que
ligeramente, las principales disposiciones que contiene el Re¬
glamento
parala ejecución del Convenio de 27 de Abril de 1866.
seccionprimera.
Se declara internacional la parte
de ferro-carril comprendida
entre las estaciones de
Badajoz
yElvas,
yabierta al tránsito para
la
importación
yexportación de toda clase de mercancías entre
España
yPortugal.
La acción administrativa de
cada
unode los dos paises
se ex¬tenderá hasta la estación
extranjera
en cuanto serelacione
conla vigilancia de la
partede la línea férrea declarada internacional;
pero estas
disposiciones quedarán anuladas cuando por acuerdo de
ámbos
gobiernos
seestablezca
unaaduana mixta en la frontera.
Las mercaderías
procedentes de España
condestino á Portugal,
y
las de Portugal
condestino á España, trasportadas en trenes de
cualquiera de los dos paises, podrán transitar por la via férrea en¬
tre las estacionas de Elvas y
Badajoz
tantode dia
comode noche,
sin exceptuar
los festivos,
contal
quelos trenes que conduzcan
mercancías de tránsito vayan
acompañados de
unahoja de ruta
arreglada al modelo
que sedesigna,
y sellenen por las Compañías
de losferro-carriles las formalidadesy
requisitos
que enel Regla¬
mento seestablecen.
Las empresas
de ferro-carriles
sondirectamente responsables
paracon
las aduanas de ámbas naciones de la entrega de los bul¬
tos en elestado en que
los hubiesen recibido,
yquedan sujetas a
las penas
establecidas
enla legislación respectiva de cada país por
defraudación,