REVISTA CIENTIFICA-PROFESIONAL.
Año I Madrid 15 de Octuhre de 1890. Nüm. 17
FISIOLOGÍA APLICADA.
LA TEORÍA DE LA INERVACIÓN RESPIRATORIA.
I.
Se acostumbra á definir la
respiración
enel hombre
yen los animales
domésticos, diciendo
que esel conjunto de
actos que
tienen
porobjeto la entrada
ysalida del aire
atmosférico en el
aparato respiratorio. Algunos autores
unen al estudio de estos actos el de la llamada
hematosis,
ó sea el cambio de materia gaseosa
de la
sangre ylos fe¬
nómenos que, como
consecuencia del mismo,
severifican
en el
humor;
perootros fisiólogos consideran
porseparado
amhos hechos
biológicos.
En
realidad, sólo
porla iníluencia de la costumbre
seconserva al citado
conjunto de actos el nombre de respira¬
ción,
que esaltamente impropio
ydebe sustituirse
por otro: la entrada ysalida del aire exterior
enlos pulmones,
no
constituye la verdadera respiración de
unmamífero ó de
un ave,
sino
unafunción auxiliar de aquella,
y quepudie¬
ra muy
bien denominarse ventilación del pulmón; de igual
modo que
la hematosis
esotro fenómeno auxiliar, inter¬
medio entre la ventilación
pulmonar
yla respiración
ge¬neral del
organismo,
quesólo consiste
enel cambio de
ga¬ses de los elementos anatómicos y
materia amorfa
cuyoconjunto
yasociación constituyen el individuo.
258 La Veterinaria Contemporánea.
Sea de esto lo que
quiera, puesto
queeste artículo
no tiene porobjeto dilucidar tal asunto, la ventilación consta
de tres actos
principales, á saber; 1.° la inspiración, 6
en¬trada del aire atmosférico hasta las
más profundas vesícu¬
las
pulmonares; 2.° la espiración, ó salida al exterior del organismo de
unacierta parte de la masa gaseosa conte¬
nida en el
pulmón;
y3." Ja mezcla,
enel interior del apa¬
rato
respiratorio, de los
.gases quepenetran en él, bien sean procedentes del mundo ambiente ó bien de la sangre, con
la masa gaseosa quesiempre queda después de cualquiera espiración. Este último fenómeno será objeto, muy intere¬
sante por
cierto, de otx'o artículo.
En estado
fisiológico, la inspiración
yla espiración
se suceden sin intermitencias yguardando
unritmo admira¬
ble por
todo extremo: á cada movimiento inspiratorio si¬
gue
otro de espiración
apenasterminado aquél, volviendo
á comenzar el
primero
encuanto concluye el segundo.
(Véanse los grabados 12
y13,
querepresentan las gráficas
de los movimientos
respiratorios
enel
perro y enel
asno, y queestán tomadas
conel neurnógrafo de Mr. Marey.
PiG. 12.—Gráfica de larespiración d. lperro, h h' líneaascendente.
aa' línea descendente.
¿Por qué mecanismo
seefectúan la entrada
yla salida
del aire en el
pulmón? Supóngase
queeste órgano
es unapelota hueca, de paredes elásticas,
con unsolo orificio
que esté en comunicación con untubo,
yencerrada
enunacaja de paredes móviles
yelásticas, también hermética-
La Vetebinaria Contempoeánea. 259
mente cerrada y con un
sólo orificio
queda
pasoal tubo,
el cual lo cierra por
completo evitando toda comunica¬
ción entre el interior de la
caja
yel exterior. Su¬
póngase además,
que enel
interior de la
caja existe
el vacío
relativo,
y quelas paredes de la misma
pue¬den separarse
las
unasde
las otras por un
mecanis¬
mo
cualquiera, aumentán¬
dose al hacerlo así los diá¬
metros interiores y
el
vo¬lumen
total; (véanse las figuras 14
y15,
que sonesquemáticas).
Ahora bien: si la
caja
de
paredes elásticas
sedeja
en reposo,obrarán sobre ella
dos
fuerzas, ó mejor dicho,
unasola
endos sentidos: la presión atmosférica,
quede
unlado tiende á deprimir
las
paredes
yreducir el volumen,
yde otro penetra
enla pelota elástica interior,
perosin poder dilatarla. El
re¬sultado será
quedar el todo
enla posición
que seindica
en la
fig. 14.
Si se
ejerce tracción sobre las paredes elásticas tirando
de ellas hacia
fuera, la cavidad de la caja aumenta, la
pre¬sión que
sufrían
por suparte externa las paredes de la
pe¬lota
disminuye, toda
vez quehay
una mayortendencia al
vacío en el interior de la
caja
quela contiene; la presión
atmosférica obrando libremente hace
penetrar el aire
porel tubo que
comunica
conel exterior,
yla pelota aumenta
de volumen tendiendo á ocupar
todo el espacio interior de
la
caja. Kesultará, de consiguiente, lo
querepresenta la fig. 15.
Pero desde el momento en que cesen
de obrar las
cau¬sas que
provocaban la dilatación de la caja; esto
es,desde
el momento en que
las paredes de ésta
noestén solicitadas
hacia
fuera, la presión atmosférica obrará sobre ellas
con^ l W /¿.i,.
U'it'l;''/À-'\ et ^,
Fxg. 13.—G^'Jjica de larespb'ación i asno.
h línea ascendente.
a línea descendente.
260 La Veterinaria Contemporánea.
toda libertad por
la parte exterior tendiendo á deprimirlas,,
la elasticidad
puesta
enjuego contribuirá ai mismo resul¬
tado y
la caja volverá á
suposición primitiva (fig. 14) disminuyendo
susdiámetros. La pelota,
porio tanto,
se:■-jencontrará
comprimida
porlas paredes de la caja,
cuyaFig. 14.—CrtiíT torácicaypulmón
enestado dereposo*
a, a,paredes de la caja elástica,
querepresenta lacaja torácicaen reposo.—6,pelota elástica en reposo.—c, tubo que establece la
comunicación entre el interior de lapelotayel exterior.
Fig. lo.—Caja torácicaypulmón dilatados.
a, cf, ó,c.Lamisma significa-
ciiin que enlafigura14.
compresión, ayudada
porla reacción elástica de la pelota
misma que
al
serdilatada adquiere tendencia á recuperar
su Amlumen
natural,
vencela resistencia
que oponela
pre¬sión del aire contenido en su
interior
ylo arroja
enparte
al exterior. Sólo
quedará dentro de la pelota la cantidad
dé aire que
permita
sucavidad natural
enestado de re¬
poso.
Supóngase aún,
quelas paredes de la caja y de la pe¬
lota son contráctiles
además de elásticas;
esdecir,
que unavez excitadas cuando estén en reposo,
pueden todavía dis¬
minuir de volumen.
Excítense,
pues,estando
ya enposi¬
ción de reposo y
disminuirán más de volumen, y se expul¬
sará al exterior otra
parte del aire
queestaba
enel inte¬
rior de la
pelota.
fSe continuará.J
La Veterinaria Contemporánea. 2G1
PATOLOGÍA GENEKAL.
S¿#
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DOS I>A.1L^33E,AS
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SOBRELA •?( » i ^ .'.- ií l ¡
SIGNIFICACION SINTOMATICA DE LA
COAGULACION DE LA ÛUU
/Y DE SUS EENOBIENOS
íiNTIMOS
YAPARANTES,
por
D.
JOSÉ
M. ALVERO.(continuacion.)
Hemos diclio que
la
sangrecambia también
conlos
blastemos materia gaseosa; pero
aquí el fenómeno
esin¬
verso,
la
sangrecede oxígeno al medio interno
ytoma de
él ácido carbónico. Las causas y
el mecanismo de dicho
cambio son exactamente
iguales al
queacabamos de estu¬
diar.
La
segunda parte, esto
es,el cambio de materia semi- líquida, tiene lugar entre el medio externo
yla
sangre, y entre ésta yel medio interior.
Para que
la
sangrellegue á tomar los materiales del
medio
ambiente,
sehace preciso
que enéstos
yaquélla
concurran determinadas condiciones. Los
albuminoides, los hidrocarbonados, las
grasas,los minerales
ylo mismo
cuando se trata de materiales
medicamentosos, tienen
que ir enperfecto estado de disolución
para quepuedan
serab¬
sorbidos,
ya enforma de peptonas, bien bajo el aspecto de glucosa,
ora enestado de jabones ó
ensolución simplemen¬
te,
llegan á la
sangretodos los materiales
qne porla vía gástrica proporcionamos al animal.
La absorción de estos
materiales,
nosólo requiere el
estado de solubilidad de las sustancias; entra por
mucho
también la
composición de la
sangre,la naturaleza de las
membranas de
cambio, la clase de animal, el
sexo,la edad.
262 La Veteeinaeia Contempoeánea.
la
época del año
yhasta la hora del día
en queel fenóme¬
no
tenga lugar.
Por
regla general puede decirse,
que estanto
menos intensa la absorción cuanto más cantidadhaj'a
enla
san¬gre
de los materiales absorbibles: basta el extremo
quesi
la sangre
está saturada del principio
encuestión, la
en¬trada será escasa, por no
decir nula;
cuyohecho tiene
unaimportancia extraordinaria,
como sedeja comprender
cuando de
.terapéutica
setrata. Ya volveremos sobre
eseasunto.
Al
propio tiempo
quela entrada de materia tiene lugar,
serealiza elfenómeno inverso: la salida. En virtud de ésta
seeliminantodos
aquellos principios
que,formados á
expen¬sas de la materia
destruida,
nosirven
enla organización
y aun
acari'earían trastornos considerables si
enla
sangrepermaneciesen: tales
sonla úrea, el ácido úrico, bipúrico,
xantina, bipoxantina, creatina, creatinina, etc., los cuales
son eliminados por
las distintas secreciones
yespecial¬
mente por
la vía renal,
yobedece
sueliminación á las
mismas
leyes
ycondiciones anteriormente mencionadas.
A los blastemos da la sangre
los principios aptos
parala
formación, crecimiento, desarrollo, etc., de los elemen¬
tos
anatómicos,
yde ellos toma los diversos principios de
destrucción que
hemos citado anteriormente.
Ahora bien: si tenemos en cuenta que
los fenómenos
que
acabamos de estudiar
serealizan de igual forma
en el animal sano que enel enfermo, lo mismo si
setrata de
las sustancias de
reparación
yde pérdida,
quesi
setrata
de sustancias medicamentosas ó venenos,
¡qué de impor¬
tancia notiene en
Patología
yTerapéutica! ¡qué deduccio¬
nes clínicas tan satisfactorias y
científicas
no sepueden
sacar! y
sobre todo,
¡concuánta más seguridad de éxito
obrará el
profesor
que sefije
enestos detalles, al
parecerinsignificantes,
queaquél
quesólo gire
en uncírculo vicio¬
so de
rancias, empíricas
ysuperficiales ideas! ¡El
quesólo
mira la
piel del animal
ve conlos ojos de la
cara,el
que observa lasprofundidades orgánicas
yanaliza
susfenóme¬
nos,
mira
conlos ojos de la inteligencia!
La Vetebinaeia Conïbmpoeânea 2G3
Estableced ahora el parangon
entre
uno yotro,
y observaréis ladiferencia; éste,
queescudriña, observa,
ge¬neraliza y saca
deducciones clínicas de los hechos naás in¬
significantes, ¡qué de éxitos científicos, qué de grandeza
en sus ideas y
conclusiones! aquél,
quetodo lo cree inútil,
que
todo lo mira
condesprecio,
queno coordina ideas ni
ve relación en los
fenómenos, qué tribiales
son susprin¬
cipios, qué pobres
susconceptos,
yqué erróneas y empíri¬
cas sus conclusiones clínicas!
¡El
unoserá siempre la luz;
el otro será la
representación genuina de la ignorancia!
f8e
continuara.JJosé M. Alveeo.
lAS CAUSAS INDIVIDUALES EN EL CÓLERA
E IMPORTANCIA DE LOS ESTUDIOS COMPARADOS
PARA PODER APRECIARLAS.
(Continuación.)
Prescindimos de sacar de estos
hechos las preciosas
consecuencias á que se
prestan,
por no serdemasiado mo¬
lestos. Y circunscribiéndonos
á
nuestroobjeto, séanos
per¬mitido
preguntar: ¿No
esdable
suponer quela condición orgánico-vital,
causade
queel cólera
noataque por igual
á todas las clases sociales ni á todos
los individuos,
seael
diferente
grado de alcalinidad de la
sangre enellos? En¬
tiéndase
bien,
quenosotros
nohacemos sino formular uua hipótesis, sin otras pretensiones sino que se examine, dis¬
cuta y
experimente. Y si,
comocreemos, hay en ello algo
de
cierto,
nosconsideraremos satisfechos
conhaber
pres¬tado un servicio á la humanidad en
general
yá nuestra patria
enparticular,
porla lastimosa situación en que hoy
se
encuentra; servicio
quealgún bien habida de reportar,
puesto
que,á
sercierta nuestra creencia, la cuestión que-
264 La Vbtbkinabia Contempoeánea.
daba
reducida,
paraaminorar el número de víctimas, á
disminuir todo lo
posible la alcalinidad de la
sangre.Para contestar á la
pregunta formulada, recopilemos algunos liedlos,
que nosj)ueden proporcionar preciosa
en¬señanza.
Debemos, ante todo, fijarnos
en unode los medios aconsejados
jior unhombre eminente (Koch)
como pre¬servativo del cólera: tomar en ayunas un vaso
de
aguaacidulada con ácido clorhídrico.
¿Por qué razón? Se dice
que para
acidificar el contenido del intestino,
porque enun medio ácido la vida de los microbiosno es
posible;
pero á poco que sereflexione sobre esta explicación,
se com¬prende
que notiene razón de
ser;toda
vez quesiendo la
absorción del agua muy
rápida,
ymáxime
en ayunas,á la
hora de haberla
bebido, cuando mucho,
yapodrían vivir
en los intestinos los microbios por no
quedar
enellos
aguaacidulada. Se ve, por
tanto,
que esaexplicación
seda
porno
poderse dar otra:
queKoch sabe
porexperiencia
'que laingestión de
aguaacidulada da buenos resultados, sin
saber por
qué,
ylo explica
enconsonancia
con sudoctri¬
na.
¿Ko sería explicación más satisfactoria la de
que porser un ácido mineral iba á disminuir la alcalinidad de la
sangre?
Se sabe que
la alimentación
contoda clase de vegeta¬
les
crudos, si
nodesarrolla
elcólera, predispone, al
menos, ápadecerlo;
y aunhace
que, una vezdeclarado
enla
per¬sona que
de ellos
sealimenta, presente
mayorgravedad;
y
atribuyéndolo solamente,
porque no sepuede dar otra explicación más satisfactoria, á
quealteran la digestión,
seprohibe
enabsoluto
comermelones, pepinos, tomates, pi¬
mientos, etc., etc. Se puede decir también
quecomiéndo¬
los
crudos, pueden llevar
ensí los gérmenes del cólera;
pero
esto mismo pudiera suceder (y aún mejor
por su na¬turaleza y
otras circunstancias)
conla
carne,tocino, cho¬
rizos y
demás productos animales,
y esbien sabido
que nopredisponen tanto
comoaquéllos,
auncuando esto
no sea negarel peligro
quecomiéndolos crudos
sepuede ocasio¬
nar. Y también
aquí preguntamos nosotros:
¿no esdable
La Veterinaeia Contempoeánea. 265
suponer que
los peligros
que acarreala comida de sustan¬
cias
vegetales, crudas ó
no, enépocas de cólera dependan
de la excesiva alcalinidad en la sangre, que
determinan?
Fijémonos ahora
enel tratamiento mismo de la enfer¬
medad. Se sabe
boj
que enel período álgido, el único tra¬
tamiento que
da algunos buenos resultados
esel de Ha-
yem, que
consiste
eninyecciones intravenosas de
sueroartificial. Y bien: siendo éste una mezcla de sales de ácido mineral
(cloruros
ysulfatos)
que por sufijeza frente al
ácido carbónico Uniitaapor
lo
menosla formación de
car¬bonato de sosa, ¿no es
también dable
suponer quealpo
porlo menos de sus buenos resultados se deba á que
limitan
la reacción alcalina del humor circulatorio?
Por lo que
hace á la enfermedad misma, ¿cuándo
esel
momento más
peligroso
parael enfermo? Después de
que larepetida sucesión de las contracciones musculares han
dado
origen
porlas
numerosasoxidaciones
que son sucausa y
efecto á la
vez,á la formación de
una enorme can¬tidad de ácido cai'bónico y
de ácido láctico,
queal
pasar al torrente circulatorio han de tender á aumentar la cifra de los carbonatos alcalinos.Pasando á otro orden de
consideraciones,
veamossi
estos hechospueden aplicarse á otros conocidos
y ya men¬cionados:
Estableciendo una somera
comparación entre el régi¬
men alimenticio de las ciases ricas y
de las proletarias,
veremos
que
la base de la alimentación
enlas primeras
es la carne ydemás sustancias animales; bebiendo muchos
y diferentes vinos ylicores, usando condimentos más ó
me¬nos ácidos y
tomando café, té
yotras bebidas aromáticas,
que por ser
conservadoras ó antioxidantes, limitan la
pro¬ducción de ácido carbónico y por
ende de carbonatos. La
alimentación de las
segundas
escasi exclusivanaente
vege¬tal,
puesla
carne paraellos
esartículo prohibido, beben
poco
ó ningún vino malo,
notoman condimentos ni bebi¬
das aromáticas
¿Qué consecuencia
se sacade lo expuesto? Ella
esló¬
gica,
yde consiguiente, fácil de establecer,
entanto
que266 La Veterinaria Contemporánea.
en los
primeros la
sangre eslo
menoralcalina posible, en
los
segundos tiene
unalto grado de alcalinidad. ¿En cuál
de las dos clases se ceba más el
cólera,
y enigualdad de
atacados
produce más muertes? En los segundos; esto es,
en los de sangre
más alcalina.
Presumimos, desde luego, la objeción
que se nosha de
hacer: «Las clases
pobres,
se nosdirá, viven en habitacio¬
nes que son
pocilgas;
susvestidos
sonharapos; la suciedad
los
devora;
notienen medios, etc.» Todo esto
escierto
y no negamos suinfluencia,
como nonegamos tampoco que si
se colocaran en buenas
condiciones tendrían
menospeli¬
gro.
Pero esto
noquita fuerza á nuestra afirmación, que
entre todas las condiciones
¡predisponentes, la principal es
la excesiva alcalinidad dela sangre.Da fuerza ánuestracreencia el examenatento
de otros
de los hechos observados: laespecie de inmunidad de que
gozanlos mondongueros
ytripicalleros, en los cuales no
se
puede atribuir ni á
sulimpieza, ni á
suabrigo, ni á
sus buenas
viviendas, ni á
subuena alimentación, ni á
nada que sea
higiénico,
en unapalabra. Ellos pasan todo
el día en inoradas
inmundas, casi desnudos, sucios hasta
el límite máximo de la
suciedad, aspirando miasmas pesti¬
lentes,
en unaatmósfera viciada...
y pocos muerendel
cólera.
¿Se puede explicar
porsuhigiene ó
porsus medios?
La única
explicación
queá nosotros
nos pareceracional,
es que
las mismas sustancias animales
queestán continua¬
mente
aspirando
y porabsorción
pasaná la sangre, quitan
á ésta alcalinidad.
Los carniceros ya
tienen mejores condiciones higiéni¬
cas, por
punto general;
perocomparado con otra clase
igual ó mejor,
se ve que sonatacados
ymueren en menor
número.
¿Por qué? Porque tal
vez sonla clase de la socie¬
dad,
cuyaalimentación
esmás animalizada; puesto que, si
es
permitida la frase, están siempre comiendo
carnepor todo
su cuerpo.
Añádase á esto,
quetanto éstos
comolos ante¬
riores,
no escaseanel vino
porregla general;
y quepade¬
cen con frecuencia reuma, cuya
enfermedad exige poca al¬
calinidad en la sangre.
La Veterinaeia Contemporánea. 267
Al
publicar estas observaciones
¿nosproponemos acon¬sejar
quetodo el mundo,
enépocas de cólera,
se ponga en las condicionesgenerales
quetienen los mondongueros?
Pensarlo
siquiera sería
undesatino;
porqueestamos ple¬
namente
convencidos,
ylo repetimos
una vezmás, de
quesi esas clases tuvieran buenas condiciones
higiénicas
gene¬rales conservando la
individual, tendrían aún muchísimo
menos
peligro. Luego nuestro consejo será
que sebusque
el modo de determinar en todas las personas ese
estado
individual, sin faltar á las prescripciones de la higiene
ge¬neral;
esto es, que seestudie
ypractique la hiyiene particu¬
lar del cólera.
(Se concluirá.)
PUNTO FINAL EN UNA DISCUSIÓN.
Sr. D. Antonio L. y
López.
Con estos
renglones doy
porterminada nuestra discu¬
sión,
pueslas formas
queUd. emplea
ylas inexactitudes
que
afirma
en suúltimo artículo, hacen imposible toda
conti'oversia
cortés, impersonal, reposada
ycientífica,
únicas que yo
he de sostener
y queconsiente el Director
de esta Eevista.
Comenzó Yd. ofreciéndome una amistad que yo no so¬
licité,
yconcluye mostrándose agresivo
ycasi insultante.
Con su pan se
lo
coma, pues yo nohe de seguirle
en eseterreno;
perosí le diré. Sr. López,
que no es eseel mejor
medio de
conquistar amistades ó simpatías, ni de sostener
discusiones científicas.
Conste,
quela única
causade
queUd.
sedescompon¬
ga
hasta el extremo de emplear
armastan
pocousadas
y mal vistas en las contiendascientíficas, cuales
sonel des¬
figurar los conceptos, meterse á averiguar intenciones
y268 La Veterinaria Contemporánea.
faltar á la
exactitud, ha sido el despecho de quedar
ven¬cido,
como selo
voyá demostrar.
En el
primer artículo
queUd. escribid
enEl Guía del
Veterinario
2»'áctico sobre las contusiones de la
crus,dorso
y
lomos,
seencuentran las siguientes rotundas afirma¬
ciones:
«Mas la
terapéutica moderna ha dado
un gran paso,«dando á conocer á la
antisepsia
comoel mejor medio de
«tratamiento en las
heridas;
y enlos objetos de mi inco-
«rrecto artículo
(1)
esprecisamente donde más ventajas
«hemos de obtener los
veterinarios,
triunfando siempre,«absolutamente siempre,
de
unosenemigos
quetan te-
«mibles eran y que en
muchas ocasiones
nosproducían
«la
derrota;
enefecto, después de haberme demostrado la
«clínica esto
mismo,
sostengo, que de hoy en adelante«tratar una contusion es tratar la cosa mas simple, la
«más sencilla y la de mas lucidez para nosotros.»
(2)
Por si esto no fuera
bastante, añadía Ud.
en su segun¬do artículo:
«La gravedad de las contusiones de la cruz, dorso
«y lomos, ya no existen desde que nos es dado echar
«mano de la asepsia y antisepsia.»
Ahora, Sr. López, póngase de acuerdo
con supropia
persona,
toda
vez que en suúltimo artículo escribe
que"■por
todo el mundo está demostrado
cj^ue son graveslos
proce¬sos de la cruz,
etc.» De donde resulta: 1.° Que
reconoceimplícitamente la razón
que measistía al objetarle
queen
algunos
casoslas lesiones citadas
no erantan leves cual
usted
suponía. 2.° Que, ó bien Ud.
noforma parte de todo
el
mundo, ó
no supolo
queescribía
en susartículos pri¬
mero y
segundo. En
resumen, queentona Ud. el
meaculpa,
ynadie tiene la ídem de
quehaya procedido tan
de
ligero
ysin reflexión.
En lo que
afecta á las cantidades de ácido fénico
que(1) Estos objetossonlas contusiones de lacruz, dorsoylomos.
(2) Copia literal, conpuntosy comas. Sólome he
permitido sub¬
rayar algunas palabras.
La Veterinaria Contemporánea. 269
se disuelven en el agua,
también está Ud.
en unlamenta¬
ble error,
ba traducido ó leído mal los libros
quecita, ó
confunde lastimosamente las
palabras disolución
y suspen¬sión. El ácido fénico es muy poco
soluble
en agua, yla
ge¬neralidad de los autores afirman que
la cantidad
mayor quepuede disolverse
endicho vehículo
esla de
un cincopor ciento; y
si
seañade más
y seagita el recipiente,
sesuspende el ácido,
pero no sedisuelve. ïabourin, autor
queUd. cita y que,
según Ud. afirma, dice
que sedisuelva al
20 por
100,
no dice ni escribe tal cosa;lo
que selee
ensu célebre
obra,
es queel
ayuadisuelve
unaviyóswia parle
de ácido
fénico, ó lo
que eslo mismo,
ün cinco por ciento.¿Está Ud. convencido? ¡A
no ser quehaya creído
quedisolverse en una
vigésima parte,
esdisolverse
en un20
por
100!
Por lo
demás, le invito á
quepublique íntegro el párrafo ó párrafos de
uno6 varios autores
en que se acon¬seje el empleo del ácido fénico al 8
por100
paralas
curasantisépticas. Y digo
quepublique íntegros los párrafos de
los autores que
cite,
no sea quele suceda lo
que conTa- bourin,
quedice
cosa muydistinta á lo
queUd. le atri¬
buye.
No es cierto lo que
afirma
contanta frescura, refe¬
rente á que yo
prometiera
ocuparmede
unaoperación
cruenta en el inmediato artícido. Y veo con
sentimiento,
señor
López,
que son yamuchas las pruebas dadas
por usted de quelee
muymal,
nosabe lo
quelee ó
noquiere
saberlo,
pueslo
que seencuentra escrito
enmi artículo
es losiguiente: «exigen
unaoperación cruenta, de la cual
meocuparé
enotro artículo.-» ¿Es igual
paraUd. leer
«enotro»
que «en
el siguiente?»
Y no añado
más,
porque conlo escrito
essuficiente
yno
quiero molestar á mis lectores.
Queda de Ud. afectísimo S. S. Q. B. S. M.
Manuel Alcolea.
270 La Veteeinaria Contemporánea.
MECANICA ANIMAL.
MEDIDA DEL TRABAJO
EFECTUADO EN LA
LOGOMOGION DEL
GUADRÚPEDO
POR
ATVDRKS JSA.INSÓ1V
Profesor dezoologíayzootecniaenlaEscuela nacional de Grîgnon(Francia)
y enel Institutonacional agronómico.
(Continuación.)
Para aclarar
mejor
eseresultado, conviene representar
la
disposición mecánica de los miembros del cuadrúpedo
por una
construcción esquemática
comola indicadaen la figura 1.'' Las líneas del
squemarepresentan las palancas
teóricas de la
máquina ó
seanlas rectas
que unenlos
cen¬tros articulares de las verdaderas
palancas huesosas, tan
diversas por su
forma
ydirección. En los miembros
pos¬teriores, la correspondiente al hueso coxal ó superior está
íntimamente unida á la
palanca raquidiana
yasí
seesta¬
blece entre ambas la más
perfecta solidaridad. No sucede
lo mismo en los miembros anteriores. La
extremidad
su¬perior de la palanca escapular,
nocontrae con el raquis
más adhei'encias que
las
queestablecen las ataduras
mus¬culares. Considerada la
máquina
enestación forzada, es
decir, soportada normalmente
por suscuatro extremida¬
des, sucederá
que,si los ángulos de la extremidad poste¬
rior del
bípedo lateral visible
enla figura tienden á abrirse
en virtud de la contracción de los
músculos
extensoresde
sus
palancas articuladas, los puntos extremos de esa colum¬
natenderán también por
lo mismo á separarse; en otros
términos, el miembro
quepermaneciese libre, se alargaría
por
efecto de la abertura de
susángulos. Mas al verificarse
el
alargamiento, tropieza el miembro
porabajo con la re¬
sistencia del suelo en que se apoya; y por
arriba tendría
Li Veterinaria Contemporánea. 271
que vencer
el
pesode
unabuena parte del
cuerpo.Si el
suelo es deleznable y
cede
encierto modo á la presión, el
cascomarcará su buella hasta encontrarun
punto de
apo3'oíóMJg.Íí,&f
Fig. 16. Squema de las palancas del cuadrúpedo.
solido desde el cual reobra el miembro de tal
suerte,
que el movimiento de extensión se trasmiteíntegro á
su ex¬tremo
superior, sólidamente unido
como yasabemos, á la
columna vertebral. Esta á su vez,
impulsada de
esemodo
por una
fuerza oblicua
c a, seeleva
por unmovimiento de
báscula cuyo
eje está
enel punto de
apoyodel bípedo
an¬terior, siempre
quela fuerza comunicada
seasuficiente
para vencer
los obstáculos
quela
sonopuestos. Tal sucede,
en
efecto, cuando los ángulos de ambos miembros poste¬
riores se abren simultáneamente dando
lugar al movi¬
miento del tercio
posterior llamado doble rueda. En el
caso que
ahora consideramos, otra fuerza igual
yangular
á la que
parte del único miembro posterior
queactual¬
mente interviene para
modificar la dirección del movi¬
miento,
esla fuerza h,
a, cuyaacción
seejerce siguiendo
la línea que une
el punto de aplicación faj de la primera
al centro de
gravedad
(/.Este punto
conel cual los restan¬
tes de la columna vertebral forman un todo
continuo,
se encuentra así influenciado pordos fuerzas iguales
y angu¬lares. La dirección del movimiento no
puede
serotra
que la indicada porla diagonal d,
a,del paralelógramo
cons-272 La Veterinaria Contemporánea.
truido sobre las intensidades de las dos fuerzas
h,
a y c, a, y ya se ve que esarecta
eshorizontal.
La columna vertebral en
conjunto, será impulsada
y avanzará más 6 menossegún la intensidad del esfuerzo,
llevando á la vez
consigo el centro de gravedad del
cuerpo...La
impulsión puède
sertal,
quela perpendicular bajada
del centro de
gravedad
nocaiga
yadentro de la base de
sustentación ó cuando menos que venga
á
parar muy cerca del ladoanterior,
conlo cual basta
para queel equilibrio
estable sea de todo
punto imposible. Para restablecer
eseequilibrio alterado
yevitar la caída infalible hacia ade¬
lante, el animal, luego
que seha dado la imjmlsión del
modo que ya
sabemos, desitúa instintivamente
susmiem¬
bros; haciendo
pasarla figura de
subase de sustentación, primero del rectángulo al trapecio; luego de éste al rombo;
después, de este último, otra
vezal trapecio;
y enfin, del trapecio nuevamente al rectángulo. Entonces
sedice
que el animal ha efectuado un pasocompleto.
El orden en que
estas desituaciones sucesivas
seefec¬
túan enlos diferentes modos de la
marcha,
essiempre el
mismo para
cada
unode ellos, á partir del primer miem¬
bro que se
de.-itúa. Y
no es yadifícil comprender, según
lo que
llevamos dicho, la razón
quehay
para ,queel pri¬
mer miembro desituado sea
siempre
unode los anteriores.
Se trata de
prevenir la caída hacia adelante
porel resta¬
blecimiento de una base de sustentación que
haga el equi¬
librio estable. En cuanto á determinar cuál de los dos miembros anteriores será el
primero
enatender á
ese res¬tablecimiento, obedece á la ley de la
menorresistencia.
El miembro que
comienza
essiempre el
menoscargado de
peso
á
causade la situación del centro de gravedad moti¬
vada por
la actitud
en queestén colocados la cabeza
yel
cuello. Llevada hacia la derecha del
plano medio, la cabe¬
za determina el funcionamiento del miembro
izquierdo;
y á la inversa si la cabeza se cargahacia el otro lado.
(Continuará.)
Imprenta de José Cruzado, Divino Pastor,número 9.