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Erasun Cortés, R.
11 Direcção da Intervenção Arqueológica do Mosteiro de Santa Maria Maior de Pombeiro.
A CT AS 3º Simpósio sobr e M ineração e M etalur gia H ist ór icas no Sudoest e E ur opeu SEDPGY M 2 iNTRODUCCióN
En Portugal existen millares de edificios de carácter religioso entre catedrales, iglesias, conventos, monasterios, capillas y ermitas. Cada uno de estos edificios esta- ba dotado, al menos de una campana, aunque el número era muy superior en el caso de iglesias y conjuntos monásticos. El uso continuo, los pillajes y la exposición a las inclemencias del tiempo hacía con que estas se deterioraran con relativa rapidez o de- saparecieran por lo que eran substituidas varias veces durante todo el periodo de vida útil del edificio. Consecuentemente, tendremos que pensar que, incluso en aquellas construcciones en las que actualmente las troneras de sus campanarios se encuentran vacías, éstas ya alojaron a lo largo del tiempo un número muy superior de campanas en relación al número de vanos existentes. Si además consideramos que un numero sig- nificativo de estos edificios presenta desde su fundación una ocupación continua de entorno a los 800 años y que la gran mayoría de estas piezas fueron modeladas y fun- didas hasta el siglo XVI en el mismo lugar en el cual se iban a usar, lo que se conoce como “fundición a pie de torre”, y los restos arqueológicos encontrados así lo confir- man (Mosteiro de Pombeiro de Riba-Vizela con dos fosos de fundición, Mosteiro de S. João de Tarouca, S. Martinho de Dume, Sé de Bragança, Igreja de Serzedelo, entre otros), nos permite pensar en una potencial concentración de restos arqueológicos relacionados con la fundición de campanas en edificios de carácter religioso1.
Esta idea contrasta, paradójicamente, con la escasa bibliografía publicada en Portugal en las últimas décadas que dé noticias de la presencia de este tipo de ves- tigios en excavaciones arqueológicas. Esta falta de bibliografía no se debería asociar a una ausencia de restos pues, como ya vimos, éstos, a priori, tienen que encontrarse presentes en este tipo de locales por lo que tendremos que pensar en una falta de coincidencia entre la implantación de los sondeos y los fosos de fundición o en un mu- tismo casi generalizado por parte de los investigadores que, aun excavando fosos de fundición, no publican los resultados por no considerarlos suficientemente relevantes o por no disponer de bibliografía de apoyo en la materia.
En un intento por comenzar a paliar esta falta de información, esta comunicaci- ón, fruto de la experiencia adquirida con la excavación de los dos fosos de fundición encontrados en el Monasterio de Pombeiro de Riba-Vizela, Felgueiras, presenta un modesto conjunto de técnicas que creemos permitirán al arqueólogo la rápida iden- tificación de restos arqueológicos relacionados con un proceso de fundición de cam- panas, independientemente de la técnica empleada, permitiendo abordar el hallazgo
1 tomamos como ejemplo la iglesia de Saint-Gilles de caen, en la región de normandía, Francia, donde se excavaron un total de siete com- plejos de fundición de campanas con una cronología entre los siglos xiii y xViii (leroux, 1991: 36).
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con mayor seguridad en términos de registro, recogida de información y conservaci- ón, anticipando así futuras cuestiones que un estudio más detallado de los vestigios le podrán suscitar.
No queremos terminar esta introducción sin aclarar que este no es un trabajo de descripción o interpretación de las distintas fases de construcción de una campana, sea desde las fuentes históricas, arqueológicas o etnográficas, por considerar que este tema no sólo desbordaría el número limitado de páginas de esta comunicación, sino porque ya se encuentra suficientemente tratado por la bibliografía editada en países como Italia, Inglaterra, Francia y España, con trabajos de gran calidad citados en estas paginas como lectura obligada.
fUENTES ETNOGRáfiCAS Y fUENTES DOCUMENTAlES
Quien se enfrenta por primera vez a la excavación de restos arqueológicos relacio- nados con la fundición de campanas, probablemente no tenga ningún conocimiento relativo a la tecnología empleada en su elaboración. La fundición de campanas no mecanizada es una tecnología casi desconocida, en vías de extinción y que muy pocos maestros campaneros aun realizan. Al mismo tiempo, las evidencias arqueológicas descubiertas en las ultimas décadas en Portugal son pocas y nunca tienen la difusión que tienen otros hallazgos arqueológicos relacionados con tecnologías que considera- mos de mayor importancia para la mejor caracterización de un determinado periodo histórico, como podría ser la cerámica.
Para comprender mejor esta tecnología contamos con dos tipos de fuentes: la ob- servación directa del proceso a través de la etnografía y las fuentes escritas. En el pri- mero de los casos, son pocas las posibilidades que tenemos hoy de poder ver “in situ” la fundición de una campana, donde todo el proceso se haya realizado manualmente de principio a fin. En el norte de Portugal existen dos talleres o fábricas de fundición de campanas aun en funcionamiento que emplean el sistema de moldado por terraja vertical: A fundição de Sinos de Braga Serafim da Silva Jerónimo&Filhos Lda. en Braga y la fabrica de Laurentino Manuel da Costa en el Lugar de Medancelhe en Rio Tinto
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Las fuentes escritas, a su vez, se pueden dividir en dos categorías: las históricas, en la que se incluyen los manuales antiguos referentes a las diferentes técnicas de fundición de campanas; y las “interpretativas” llamando así a todos aquellos trabajos de carácter científico resultantes del estudio de las fuentes históricas, de la observa- ción del proceso fabril actualmente en uso o con las basadas en estudios de carácter arqueológico.
Dentro de las fuentes históricas existen tres documentos fundamentales de obli- gada consulta.
Para la Edad Media, conocemos el texto escrito en los siglos XI-XII por el Monje Teófilo Lombardo denominado de Campanis Fundentis (cap. LXXXV, Libro III de su obra De Diversis Artibus) que podemos encontrar traducido al castellano por Ibáñez Lluch y Molla I Alcañiz2 o, en versión original, publicada por Robert Hendrie3 en 1847, donde se describe la técnica de modelado con terraja horizontal y el uso de un foso de fundición con cámara de cocedura para secar el molde.
Para la Edad Moderna el documento de referencia es el tratado de fundición de artillería escrito en 1540 por el italiano Vanoccio Biringuccio que tiene como titu- lo De la Pirotecnia, traducido al ingles y editado por Cyril Stanley Smith and Martha Teach Gnudi4. En un apartado dedicado a la fundición de campanas, el autor describe una técnica de construcción cuya característica principal es el modelado con terraja horizontal y recocido del molde en una cámara construida independientemente del foso de fundición.
Para el periodo Contemporáneo, trabajamos con dos fuentes: la Enciclopedia Universal de Diderot e D´Alambert5 y el trabajo de Sánchez Real, acerca de un con- trato conservado en la ciudad de Valencia para fundir una campana en el siglo XV6. Es conveniente señalar que aunque el trabajo de Sánchez Real se base en el estudio de un documento redactado en el año 1405, la técnica allí descrita (modelado con terraja vertical y empleo del propio molde, en el exterior del foso de fundición, como cámara de secado) aun esta vigente casi en su totalidad en los talleres de fundición de campanas de la Península.
ibáñez lluch, S. y molla i alcañiz, S.a., 1997. la fundición de campanas en la obra de teófilo lombardo. “de diversis artibus libri iii”. las campanas. cultura de un sonido milenario. actas del i congreso nacional. Santander: Fundación marcelino Botín. P.7-38.
3 Hendrie, r., 187. theophili qui et rugerus presbyteri et monachi: libri iii de diversis artibus seu diversarum artium Schedula, londini, Johannes murray.
Biringuccio, V., 1959. the Pirotechnia of Vannoccio Biringuccio. the classic Sixteenh century treatise on metals and metallurgy . translated and edited by cyril Stanley Smith and martha teach Gnudi. dover Publications. inc. new York.
5 diderot e d´alambert, 1759. cloche. encyclopedie ou dictionnaire raisonné des sciences des arts et des métiers universal. Paris. 6 Sánchez real, J., 198. Fundición de una campana en 105, Valencia. ed. universidad de Valencia.
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Los trabajos “interpretativos” de corte etnográfico y arqueológico son más abundantes que los primeros. Los pioneros en esta materia son ingleses, italianos y franceses encontrando artículos sobre arqueología relacionada con fundición de campanas desde la década de los 60-70 del siglo XX.
Consideramos que dentro de esta área, el trabajo publicado por el italiano Donati en 1981 es el manual interpretativo más completo de este género. El autor toma como punto de partida los restos arqueológicos encontrados en excavación. Describe y ana- liza, una por una, las tres técnicas de fundición anteriormente mencionadas, apoyán- dose para ello en dibujos interpretativos y fotografías según sea el caso, englobando en un único trabajo el análisis de las fuentes históricas, ayudado por la arqueología y etnografía.
Por su proximidad geográfica y por la similitud en las técnicas documentadas, in- cluimos los estudios de carácter etnográfico realizados sobre fundiciones de campa- nas tradicionales en España. Estos centran su atención en los talleres de fundición de campanas de Hnos. Portilla. Campaneros en Gajano, Município de Marina de Cudeyo, Santander y Fundiciones Quintana Saldaña, Palencia.
Son varios los trabajos relacionados con los primeros, destacando el de Lópes de Gurueña7 por lo detallado de su descripción, sobre todo en lo referente a la técnica empleada por la familia Portilla para la construcción de un horno tradicional de re- verbero, y el de Cabrelles Martínez8 por sus apuntes técnicos, siendo los segundos estudiados por Nozal Calvo9.
Por ultimo, destacar el trabajo de síntesis y estado de la cuestión realizado por Quirós Castillo10 que relaciona la tecnología con los restos arqueológicos de una regi- ón concreta de Italia y de Argüello Menéndez11 que a través del análisis comparativo entre los restos arqueológicos y las técnicas de fundición conocidas en Occidente, apunta nuevas vías de investigación para la mejor compresión del proceso.
EviDENCiAS PREviAS.
El hallazgo de escorias metálicas y gotas de metal fundido en una excavación ar- queológica, independientemente del metal hallado, de inmediato pondrá sobre avi- so al arqueólogo de la posible presencia de restos relacionados con algún proceso
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trabajo rubescentes, depósitos de carbones y elementos de construcción calcinados o pasados de cocción, que incluso pueden estar relacionados con trabajos que impli- quen grandes temperaturas para su ejecución y no tengan nada que ver con fundición de metales. Frente a este amplio abanico de posibilidades es preciso encontrar aquel elemento que, siendo inequívocamente propio de este proceso, se convierta en fósil director para su inmediata identificación. A pesar de que la presencia de gotas y esco- rias de bronce son un elemento que nos restringe sustancialmente el campo de iden- tificación (el bronce es el metal empleado para fundir campanas) no nos sirven como fósil director. Los restos del molde de la campana cumplen esta función. El molde de la campana está formado por tres piezas: macho, camisa y capa, que dan el perfil a la campana fundida. El macho y la capa al ser hechos en barro cocido dejan siempre restos arqueológicos, no así la camisa que, en función de la técnica empleada, puede ser de cera y una vez fundida desaparece.
La presencia en los estratos superiores de fragmentos del molde con un espesor entre los 2 y 8 cm, en función del tamaño de la campana fundida, con o sin forma definida, de barro de aspecto esponjoso y color negro, naranja o ambos, que en nada se asemejan a piezas de cerámica común de gran tamaño, teja o ladrillo, son un sig- no inequívoco de la inminente presencia de un área de fundición de campanas. Si el fragmento es informe y nos quedan dudas, tendremos que buscar en su interior resto de paja quemada, simientes o incluso hilo tejido, elementos comunes en la composici- ón del barro del molde. Si tenemos la suerte de comenzar encontrando un fragmen- to con forma, no tendremos dudas de que estamos ante los restos del molde de una campana.
Una vez identificados los restos que nos indican que estamos cerca de un área donde se modelo y fundió una campana, estaremos atentos para identificar las estructuras empleadas en el proceso. Para fundir una campana se necesitan, independientemente de la técnica empleada, tres elementos: el molde de la campana y, en consecuen- cia, una estructura de apoyo para moldear, un horno para fundir el bronce y un foso de fundición para ayudar al molde a contener las ondas de presión provocadas por el metal líquido al ser introducido en este. Aunque los tres dejan vestigios arqueo- lógicos en el terreno, no son igualmente fáciles de identificar. Mientras que el área de moldeado implica la construcción de una estructura básica, a veces una simple estaca de madera clavada verticalmente en el terreno, que una vez desmontada apenas deja vestigios arqueológicos, el foso de fundición por ser excavado en el terreno, supone una visible alteración de la estratigrafía. Este, concluido el trabajo, no es destruido
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sino colmatado junto con los restos generados por la fundición, creando así un valio- sísimo depósito de información.
El foso, al ser excavado en el terreno, lo identificaremos a través de una mancha de color más oscura de contornos bien delimitados (fig.1). No existe una planta tipo, aun- que normalmente varía entre el círculo y la elipse, ni tampoco tiene unas dimensiones regulares, variando en función del diámetro del molde a contener (fig.2).
El área de trabajo de estas fundiciones es pequeña, en torno a los 25 o 30 m2, por la necesidad de proximidad entre las estructuras usadas. El foso se sitúa en el centro del área de trabajo, disponiéndose a su alrededor la zona de moldeado y el horno. Este último es construido lo más cerca posible del foso para evitar que el metal, una vez abierta la boca del horno, se enfrié en el canal de distribución, por lo que tendre- mos que buscar sus restos en un radio máximo de 2 o 3m. de distancia, en cualquier dirección.
Si el horno es de crisol, los vestigios en el terreno se traducen en una mancha de carbones posiblemente relacionada con restos de alguna estructura de planta cir- cular con evidencias de calcinación por exposición a altas temperaturas. Si el horno es de cámara de reverbero, encontraremos una pequeña fosa rectangular, colmatada con carbones y cenizas (cenicero o tiro) y, eventualmente, una superficie de barro endurecida por el fuego con signos evidentes de exposición a altas temperaturas, que funciona como base de la cámara de reverbero (suela), con materiales de construcción asociados (ladrillos y piedras) que en muchos casos presentan señales de calcinación y escorias (fig.3).
ExTRACCióN DE lOS MOlDES Y OTROS MATERiAlES ASOCiADOS DEl iNTERiOR DEl fOSO
La parte más problemática en la excavación de un taller de fundición es el foso por su calidad de recipiente contenedor de residuos. Una vez fundida la campana, se re- tira el molde, partiéndose en centenas de fragmentos, con más o menos forma. Estos fragmentos son echados al interior del foso de fundición junto con las tierras del re- tacado, retiradas al extraer la campana, fragmentos del canal de fundición y partes del horno, creando un estrato compacto de profundidad variable, que asienta sobre las tierras limpias del retacado. Excavar un estrato de moldes es como excavar un
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trabajo, facilitándonos el acceso a los moldes ya excavados, además de permitirnos tener siempre los pies asientos en el estrato superior por lo que no comprometeremos la integridad de los moldes que estén por excavar.
Los moldes recién excavados están húmedos y no tienen la dureza de la cerá- mica, siendo la parte del molde que presenta una cocción reductora más frágil que la parte expuesta a cocción oxidante. El contacto directo del instrumental con su super- ficie con seguridad lo rallará, por lo que es necesario tener cuidado especialmente con aquellos fragmentos que presenten decoración ya que son una fuente de información muy valiosa.
La superposición y el contacto directo entre los moldes dificultan mucho su ex- tracción. Es fácil que al retirarlos se partan, por lo que tendremos que pensar en una consolidación preventiva. Personalmente nos inclinamos por la extracción del molde en “bruto”, sin consolidar. Claro que, los fragmentos mayores se pueden rajar e inclu- so partir. Aun así, creemos que es mejor retirar el molde con cuidado, sin separar las partes y depositarlo sobre una bandeja con arena fina y seca (preferentemente arena de río desalinizada) que hará de cama al molde, adaptándose a su forma e impidiendo que este se abra. Una vez retirados, conviene almacenar los moldes en un sitio seco y bien aireado. Los que estén en mejor estado vasta que sequen sobre una hoja de papel de periódico, los peores, en las camas de arena y lejos de la luz directa para que sequen paulatinamente. En dos o tres semanas estarán secos, pudiendo limpiarse sin que se rompan al ser manipulados.
Si después del secado natural comprobamos que los moldes aun están frágiles se pueden consolidar con Paraloid B-72 diluido al 5% en acetona o, preferentemente, con un producto órgano-silícico de marcas comerciales como Estel o Tegovakon. Para pegar los fragmentos partidos durante el proceso de extracción podemos usar de nuevo Paraloid B-72 diluido al 30% en acetona o usar una resina epoxídica como la Epo-121. Si vamos a consolidar todos los moldes, conviene dejar aparte los que me- nos información nos proporcionen por si en el futuro queremos realizar análisis de áridos.
RECONSTRUCCióN DEl MOlDE Y PERfil DE lA CAMPANA
Se separan los fragmentos del molde del macho, de la capa (fig.4) y de la camisa, si hubiera. El molde esta formado por dos piezas, macho y capa, que dan el perfil a la campana fundida (fig.5). Como esencialmente es un molde bivalvo, cuyas caras inte- riores son cocidas en contacto con un tercer molde llamado camisa, la cara interior de ambos moldes sufre una cocción reductora frente a la cara exterior que es expuesta a una cocción oxidante. Si observamos la sección transversal veremos que el núcleo del
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macho y de la capa presenta dos colores claramente diferenciados: entre gris y negro para la cara expuesta a cocción reductora y naranja para la cara expuesta a una coc- ción oxidante. Orientando los fragmentos veremos que si la cara reductora presenta