aso ii. lunes 5 de setiembre de
1854.
num. 42.SE
PUBLICA,TRES VECES AL MES.
ADVEllTEISCIAS.
" Losseñores suscritores de
provincias
que no
haw sastifecho todavía
suabono del
tercer trirnestre se
se^virdn verificarlo d la
mayor
brevedad^ si desean continuar red
hiendo el
periódico.
2.° Desde
hoy
enadelante
sesuspender d el
envio de los números d todo suscritor que
deje
pasarmasdel primer mes de algUn tri¬
mestre'siri
mandar el precio estipulado, ó
sin dar aviso
de quelo remitírd encuantopue-
da. Seha
abusado de
nuestradelicadeza has¬
ta un
grado escandaloso, poniendo así d EL
ECOen circunstanciasadministrativas muy criticas.
L.
É.
ACTOS
OFICIALES.Nuestro
apreciable
amigoy conprofesor D. Ma¬nuelSanchez Moreno, nos remite losiguientesdo¬
cumentos para su
inserción. Éllos
son indudable¬mente, una consecuencia legítima de los
indignos
manejos que contra nuestro amigo han puesto ejjpráctica los albéitares de Ciudad-Real
; hombres quesolo han correspondido
á lagenerosidad conla difamación, á la toleranciacon laingratitud.
;Gra¬cias seandadas alseñor
gobernador
de aquella ca¬pital porsûresolución
justísima!
«Señorgobernador de esta provincia—D. Ma¬
nuel Sanchez Morenoy
Trujillo,
profesor veterina¬rio de* I." clase y alumno de la escuela de Ma¬
drid, á V. S. respetuosa espone: hace meses se
halla establecidoen la
Capital
con objeto de ejercersuprofesión conarreglo à las.leyes deella y fines
que se propone. Peroen vano,
señor gobernador, he
pretendido hacerlohasta
ahora:poçqúe
,teniendo abrogadas
todassusatribuciones
y derechos los al- béitares-herradores, yejercidndpla
libre, generaly absolutamente, los de la clase del
éspónente
seven reducidos ála nulidad; y asi continuariah te- niendó
í^ue
abandonar estapoblación
, sila autorir (iad,de V. .S.,prQt§cU)ra^de,ia ciengia
yde los inte¬
resesde la provincia, no haceguardar á
aquellos
los límites á que la
ley
los c|rcunsbnbe, yguárdarlosderechos que concede á los profesores veterina¬
rios. En la le.y
5.'.
exencióni,',
libro^.°
de la No¬vísima recopilación se previene que, además
de
otrasgracias y exencionesallí espresadas, en el tí¬
tulo queha dedarse
*á
los alumnos de dicha escuela deMadrid porel profesor de élla.despues
de con¬cluidos sus ejercios
cotí aprovechamiento
, sé 'es¬prese
las
de seradmitidos por las justicias, conpreferencia
á los c^ue nohayan
hecho sus estudios completosen dicha escuela, confiriéndoles cuales- quier plazas de albéitares que haya establecidas y vacaren; valiéndosede ellos entodos loscasosdeal- beitería que ocurran en ferias y,mercados, en cer¬tificaciones en juicioy
fuera
de él, regisiros y de¬mis diligencias pertenecientesalramodecaballería;
ejecutándose
todos estos actos precisamente |pordi¬chos
prafesores veterinarios,
habiéndolos en elpueblo,y no por otros albéitares. Y tan exacto
cumplimien¬
to se ha querido.dar á estas leyes por el gobierno de S. M. que envistade la consulta elevada por el
jefe político
de Murcia en 19 dediciembre de 1849, para que sele autorizára á nombrarálos albéitares- herradoressubdelegados de lafacultad,
enlos par¬tidos desu provincia cuando no hubiera en ellos
profesores veterinarios
; teniendo encuenta lasra¬zonesde conveniencia y utilidad
pública
que espuso elConsejo de Sanidad
en suinformede 30 de enero de 1850, se sirvió resolver que, en los casos deesta naturaleza, se nombre un profesor de medici¬
na paraque
desempeñe
interinamente dicho cargo.Tales> señor gobernadorla reconocida necesidad é
impor/··í»'W3
dequeseconfien,
como estámandado,PRECIOS DE SDSCRICION.—Eu Madrid, por un mes,
3
rs., por1resid. 8. Enprovincias,
portres id. 10. Ul¬tramary estrangero, por unailo, 30.—PUNTOS
DE SUSCRICION.—Eii Madrid: En la Redacción
,Plazuela de San
Ildefonso, número t,cuarto cuarto; enlalibreríade Cuesta
ó
enla de Bailly-Bailliere
, y en la litografia de Mejía,calle de Atocha, núm. G2.=Bnprovincias en casa de
los corresponsales
enlos
puntosen quelos hay, ó girando
otrasobre correés á favor del Administrador, D. L. F. Gallego, encarta franca.
á los.
prçfesores veterinarios. Así
esque el señjr gob^ad^r 'de- Satainanca feñ Ï0 de ; Selieinbre
de
apoyado
enKícitada 4;" exención y en los
artículos !/y 20
del Real decreto de 10. de agosto
de,1847,
prohibe espresámente á loe albeitares ejc-
cúten reconocimientos
de'ningún
géhero,nó siendo
veterinarios. El deLeon por
idénticas
razones y en Gitmplimientoademás de lo prevenido, novísimamen¬
te en el Real decreto de* i5 de' febrero de
Í854,
manda, en15 de marzodel mismo
año,
seabst
n-losalbéitares, en losucesivo ,
de practicar
reooiio- cimientüs ycurarenfermedades contagiosas^ El dé
Bilbao, en cumplimiento
del mismo Re?l decreto,
enel suyo de 10 de
abril de repetido año', previe¬
ne á los alcaldes y
subdelegados de
suprovincia,
cuiden de quelos
albéitares
seabstengan
enlo
su¬cesivo del
ejercicio del veterinario. El de Soria,
envista de las mismas
disposiciones mandó-ingual-
menteen 10 de abril del
presente'año
qnetambién
seabstengan, tantolos
albéitares,
comolos albéita-
res-herradores, de ejercer
reconocimientos de
sa¬nidaden ferias y
mercados, de tratar
enlos caba¬
llos, millas y asnos, otras
enferme^dades
que.las
es¬porádicas
nocontagiosas
,ni las enzoóticas, epizoó¬
ticas ydemásque
padezcan otros animales demésti-
cos, siempre que haya
veterinarios
enel pueblo.en
que
residan
; cuyasdisposiciones aun creyó rect'fi-
catr, enviftud
de las disposiciones sanitarias vigentes Jde'la incompatibilidad de los estensos deberes de los subd'elegaÓós',
conlas limitadas atribuciones de los
albéitares, declarando Carecen
de facultades pata
entender décuraciones deanimales
de toda especié,
éScéptoen casosde
grave,urgente
yabsoluta ne-
césidad, y paraintervenir
enreconocimientos de
enfermedadescontagiosas,
cometidos á l'os veterina¬
riosde 1."clase y en
defecto de estos,
y enpobla-
cïoHcs
piéqueñas,
álos de 2.";
ymandando
enES
demayo
próximo,
sedeéláreh vacantes cóñ pPesèn-
Çra del
reglamento de subdelegados de sanidad in¬
terior del reino y
de conformidad
con.el parecer de
là
junta provincial, las sudelegaciones'de cuatro pàrtidos de
suprovincia,
paraque sean reemplaza--
das por veterinarios.
En
estaatención
ybien
per¬suadido el
esponente de
queel celo
quetanto dis¬
tingue
á V, S.
entodos los
ramosde la administra¬
ción
provincial,
nocede al
quesobre'el particular
encuestión han manifestadolas.
indicadas auiorida-
rtes.—A. V. S.
suplica
sesifva mandar
quelos al- èéitarés
yalbéitarçs-herradores,
seabstengan
enlo
shcesivo, euesta capital,
del ejercicio de ta veteri¬
naria, de ejercer
reconocimientos de sanidad-en fe¬
rias y
mercados
,de entender
encuraciOnfes de
am-maies
detoddéspecie, de espedir cértifidaCiònes eh júio
yíuéra iièéi
ydemásvdiligencias pcrtenécíeri-
tes airamode la cabaileríày actos
cometidos e^lti- Sivamentè
à losveterinarios de 1." clase yen sude¬lecto á !o^'de"2.' cláSe en'la-
{i'obtaclónbs jieqaeñas.- jési
lotuviese á bien, conferir la subtielegacion de
éste
partido-ai esponente. Es gracia
que espera me¬recerde la notoria
justificación de;V S. cuya vitlb guarde D
osmuchos años, CiuSad-Reài 6 Agosto
de18oi —Mahuel Sanchez Moreno;»
A losd.iezdias tuveel gusto
de
verterminado él
•spédiente
recibiendo
unoficio el señor gobernador
que
dice:
. «Gobierno de
provincia;—Ciudàd-Real.—Vista
lainstancia quey.
elevó á
estegobipmo de
pro¬vincia en 6 del corriente: vistos los
documentos
.qñéá ella acompañaban
:oidp;el
parecerdel la junta provincial dü sanidad considerando
queefectiva¬
mente en esta Capital no hay otro
profesor
de vete¬rinaria de1/cl^ç?queV., >h.e venido en nombrarle subdelegado de^
veterinaria dé éste partido, todo
en conformidad á lo dispuestoen el-Reglamento de Sa¬nidad de 24 de
julio
de1848.—Dígolo á V.
para su conocimientoysatisfacción,previniéndole
al propio tiempo que,si efectivamente
secometenlos abusos
é intrusiones que
V. denuncia
enlareferida instan¬
cia, obre con arreglo
á
las facultades queconfiere
á los subdelegados el
referido
Reglamento deSa¬
nidad,
inisruyendo
losrespectivos espedientes.—De
esta cbmunicacionyde haberse encargadoenla
sub-
delegacion, medará V. el
oportunoaviso.—Dios
guardeá
V.muchos
años.Ciudad-Real 16 de Agos¬
tode 1854.—El G. Y^,—Vicente José Recuero.—Se¬
ñor D. Manuel Sanchez Morenoy
Trujillo, profesor
de veterinaria de 1." clase.»
Para que llegue
á
noticiade todos los veterina¬
rios, establecidosdonde hayasubdelegados
albéita¬
res, seanimen y soliciten la
subdeiegacion
; creonodudareis unmomento en insertar en El Eco los anteriores documentos que os
remite
vuestrosiem¬
pre
amigo
ycompanero.MAiriTEL Sanchez Moreno.
Ciudad-Real22 deAgosto
de 1854.
PATOL.06f.A
YTERAPEÜTICA.
Estudios prácticos,
investigaciones
ydiscusiones
sobre la castración de las vacas, por M. Pierre Charlier,médico veterinario en Reims
(Franvia) (Traducción lté D.Dorrtiñgo Iluiz Gonzalez, veterinario dé
1.'clase").
(Continuación).
Peropara
probar
mejoraunque porrazonamien¬tosla eficacia dela castración, comopoderoso ausl-
liar del
engrasamiento de
lasvacas lecheras, dé las decebo y aunde las nínfoinaniacas,
voyá
citar al¬gunos
hechos
nuevos querecuerdo.
Primerhecho.' Lavaca, con furor nterino, quecas¬
tré en"casa de M. Cabaretdé
Berry
enBac; en 1847;de la que
hablé
enmi primera
memoriapublicada
en el Recueil de medecine veterinaire 1848, después
dehaber
proporcionado
su misma cantidad délechépor
espacio de
treceá
catorce meses,aumentando
sinembargo en volumeny en peso, al cabo de dos
mesesde
engrasamiento
sevendió
en pura grasa, por unbuen precio á.un carnicero de Viiers-Fran-
queux,
mientras
quesu-matlre, afesctada
de ios mis¬mosíuroresuterinos, fué sicttdida casi por nada, en uaestàdo
próximo al
marasmoá
pesar de losgastos het;ho"Sparaengordarla.
'Segundo. Vava perteneciente á DénïéHlir^,-
cultiYador en Reims, castrada el 20 de noviembre de 1847. íNínionianiaca como la anterior, fué vendi¬
da alpuntopor
225 francos á
uncebador
deVitry-
lesReins-, pero como
estaba flaca
y el comitradorla halló' enpleaa
locura
cuando vino por' ella; lareusó diciendo quena
encordaría;
entonces M. Dé- móulin sedecióá mandarlacastrarpaíaengordarla.
Lacantidaddoleche
qiiQfprodueia
anteseran4 litros
al'di'â; después de la operaciónlleg'ó á 5 litros,
con¬servándose constantemente-en está cifra, ydiézy
mtftvémeses despues se vendió
gorda á M.- Baufran
carnicero comèrciante enReims-en^Ofrancós, siu haberlasóittétido áotra-alimentaciónque
;á la ha¬
bitual.
DE LA VBTEHNAHIA. 187
Tercero. Vacalâmbien ninfomaniàca, y
vendida
poïiîiidespués
de lacastraciónj ségregatndode 5 á6
litros deleche por día,
à M.Détnain padre, cultiva-
flor y
cebador
ehVitrydes Reins, entregada
engra^
purài la
carniceria, al'cabó
de tresméses de
unaali¬
mentación
apropiada.
Cuarto. Otra de cincoaños vendidaeOnla pre¬
cedente áM. Demain, y
entregada igualmeate al
carnicero, e»puragrasa,
despues de lín cebamiento
prontoy
facil.
Quinto. Vaca cruzadacoií raza
suiza, comprada,
en octubré 1847 , á
Monfeüillard
,comerciaiite de
reses enEpoye;
parió éh noviembre siguietité
yfué
castradaenfebrero 1848; enesta
época
nodaba
masqüe
ocholitros de leche,pprdia, cantidad
quecon"Iservó hasta,el
fin del
estío;proporcionaba entonces
. de6 á 7 litros nadamas,pero se
engrasó
yla vendí
muygorda sin otro
alimento
qqeel
qu®reciben las
demás vacas del cstabló,.á M..Etienne Décarreanx,
.carnicero comerciante
enCourcjalles Saint-Brice, él,
pqal la vendió á;M. Polonceau,
también
carniceroj. tratante en Reims. El dia de su entrega,
producía
ésta vaca todaviá 6 litros, deleche
por Lolüepos.
- Sesto.' Otra'dé, .seia.'anos , comprada en
leche,
lápibien á M.MonfeuiUárddeEpoye,,se
operó
enH
de mayo 1849, ,y
éntrégáda
engrasa purasin
estar_'cometida al (¡ebo, á üf.
Nayárre, de Gueux ceré.a' cíe
Reins,
quienrue lacompró
pararevendérlâ á M.
.'É'
En^ragin, carnicero comerciante
en'Tirmes.
Sétimo. M., Machinet, carnicero en Cormon»
_írftü,il, compró
por60francos, el 23 de'julio I860,
"énla feria deReims,unavacade 10 á
Í1 años,
que me'hizo castrar cuatro dias^espues. Esta, rés,en ,estremo flaca,qstába.afectada de una.métro.ryagi-
pitis'crórnca,
consecréçiôn purulenta,
que reconq- cï, lo iirismò.que: ipicomprofesor,,]!!. Baudess.én,
,de
Rèirns„'.que
asistió álaoperación,
porla
enormecaptidad
.de pusinfecto depositado
enelfondo de la
yagina, y, tne vimbUgado á pstraerlocopla
mano¡anteas
de practicar là incision. Sin,embargo la
ope¬ración salió
perfectamente;quince'.dias despüés^co-,
mia la res. con, .mas apetito que
irRe%. estaba
masalegrey spgregaba. nias leche.
IVi. 'ftlacbihet ia
ven¬dió.con un buen beneficio á M. Moñfeuillard, tra¬
tante devacas en Aumenencour-la-Petit; y ,este,la revendió á uncebador, ganandotambién en
la'ven-
fá.' Enfin, en poyiqmbre rdguîentiç fué entregada
al caimicero,
(ño minj buen estado de ^prdura pòr 170
francos, es decir, ilOmas de loqué
cdsló
. Octavo. M. Sarracín
jóvqn, cultivador
enJónys,
-cerca de Reims, tenia una vaca,de cinco años én el
■último
grado"
de ninfomanía. En, vano,' se habla propuesto engordarla; cuanto mas comia, mas de¬seos tenia del toroy mas
enflaquecía;
era unveida-
dadero esqueleto andando.
Habla sido llamado varias veces para prestarla
mis
cuidados,porque
estaba muy á menudo enfer¬ma: enmuchas ocasiones prescribílos medios mas enérgicosparacombatir dos furores uterinos, pero nosepudoitciuafar. Deseando M. Sarracín deshacer¬
sede estavacaá cualquier precio, le propuse cas¬
trarlagratuitamente, paraensayarminuevo método
operatorio,
yaceptó. La operación fué larga
ylabo-
ricJBa, ácausa de mi poco habito y la carencia de instrumentosconvenientes paráoste nuevo pr
ii^-
dimiento.
Empero
no fué seguida decomplicación
alguna; la res no volvióá sentir calores,proporcio¬
noleche, tomó, eoirdura, y al cabo de muy poco
tiempo
con una aUméntacioa apropiada al engrasa¬miento, se
yendió
aunqaraicero deChaqtillon-sur- Marne,
alque leprodujo,
por236
kilógramos¿e
carneneta de buena calidad, 3i kilogramos y
500
gramosdesebo.
Noveno. El 1. ® dejulio
de 1850, castré
unavaCa d&una docena deiañosen el monasterio del ¡Buen Pastor, de Reims. Habiendollegado áserlacantidad de leche deíll litrospordia desde elsiguiente
de^la operación, permaneció la misma basta fia de fas yerbas; descendió entonces á 9 litros,despues
gra- dualmenteá 7,perO'Se engordóvisiblemente, y hoy quftestá en-buen estado para la carnecería, segrega todavía de 6 á 7 litros diarios.Décimo. Eastré también en el mismo
tiempo próximamente,
en casade M.
Bonhomme, cultiva¬dor en Gormontrenil cerca de-Reims, unavacade sieteíaños, que no
daba leche,
ni sepodia poner en estado degestación,
nipodia engordar
pormotivodelos calores reiterados que esperimentaba.
Despues de la operación, aunque no fué tan completacomo yo deseaba, porque una parte del
¡-oyario izquierdo no se pudo ostraer por falta de instrumentoy.iSe quedó, la yaca se engrasó y fué
vendidaventajosamentealcarnicero, cuatro mesés
despues
de laoperación.,
11. El7 de octubre de-iSSO, castréen casa de laviudadeM. Guerin Colet,
propietario
.enGernay-
les-Reims, una resninfosaaniaca, que en vanohabía
intentado por muchos meses engordarla. Pogo tiempo ¡después de ia operación, adquirió
rápida¬
mente grasa y
fué.
vendida á buen precio para la carnicería,-12. Por último M.
Lêgrèz-Skhtre, -molinero
en Sairit-Hilaire-le-Petit,tónia
tiná-vaca de seisañosqúé daba
poca leche, éuflíiqueciasin
éesar á pesar del alímento abundante ydebuéria éulidad que se la. iliSCribuia'. Con furor uterino fcomó la lóayor partodé-las
queantecedfenl'Solibitaba òòri frécuen
• cía altoro, le recibía, però nd quedaba
preñada.
M.Legrezno
sabiendo
que bacéé.y noqueriendo
ven¬derla á menoB:precio, rae
preguntó sí seria bueno
Castrarlaylecontestéqué
eéaél
mejormedio de sa¬carpartido de su vaca;el'temor de pei-üerla le hizo
dudar al
priticipio,
pero-un mesdespués, me rogó fuOfaá operarla.La'castré eli;® de junio1851,
enpresencia del correjidory de-loé
principales
cultiva¬dores delípáis; la secreción déla leche se mantuvo 'por
alguáos
meses,despues
séengrasó
yfué vendi- 'Admut/ yarda á M'M.- Polonceau
yBonénfaut carni¬
cerosGomecciantes deReims,por
400francos, precio eseesívo-para
nuestropais,
-Guando Sesacrificó eStk vaca, notamos que el
tercio inferior'delpulmón derechocontenia depósi¬
tos de materiatuberculosa,'duros, -de volúmen va¬
riable, rodeados
dé
un tegido denso,bepatizado,
lardáceo y coma éscirroso, atestiguando su
antigüe¬
dad. Pareria haber sido estos tubérculos detenidos
en su iiarcliay haberse aisladoen-
cierto modo del
feeto delórgano en cierta
época (acaso desde la
castración); y esto merecuerda,
que enel
momen¬to de la
operación,
uncultivador instruido
yesperi-
meatado, me
paanifestó dudas, de
queparticipé, ..spbre
elestado
saaodq
esta res,diciéndome
«yue..éllawiadeprosa»,
és decir tísica.
•iSecontinuará.)
Sres. redactores de El Eco déla F'eíerinaria
;
Muy señor«s mios:—La poquísima frecuencia
coD>que sepresentan,
algunas enfermedades
enlos
468
fit BGO.objetos deveterinaria,obliga ásusprofesores á mi¬
rarlas concierto desprecio, tanto que al fin vienen áquedar en la mayor oscuridad. Tal sucede, por
ejemplo,con las que tienen bastante analogía con lassifilíticas. Laobservación que voy á referir, que porprimeravez se meha presentado en la práctica de 22 años, es unade lasescluidas de la
Patología Española. Según
misinvestigaciones,
aparecióporprimeravez en la provincia de Salamanca por el añode 1849, habiendo quedado su historia ín statu quo, ó tal vez para servir de adorno al estante del que
únicamente
tuvo oçasion de observarla; empe¬ro, deseando llamar la atención de los profesores
hácia un caso de suyointeresante, no dudo, seño¬
resredactores, la incluirán en suilustrado perió¬
dico.
Ei dia 19 de mayo último fui llamado por dife¬
rentesvecinos labradores del pueblo de Gnarrate, provincia de Zamora, para que viesesus yeguasde Vientre. que en abrilhabian sidocubiertas por los sementales de la parada delpueblo de la Bobeda de la mismaprovincia,y que sehallabanenfermas do¬
ce dias hacia.
Un momento fué suficiente para decidirme á
atravesar una jornada de cinco horas que
hay
de distancia al pueblo de mi residencia; llegado que hubeobservéuna yegua, mora, diez años, la marca y undedo
,temperamento muscular sanguíneo, des¬tinada á la propagación de su especie y
propia de
donVicente Riesco; sehallabatendida sobre el lado
izquierdo
,de
vez encuando levantabalacabeza se¬ñalandocon su estremo inferiorelpunto de su pa¬
decer;
pulso frecuente,
conjuntiva inyectadaybas¬tante mas húmeda que en el estado normal, los
grandes labios déla
vulva muyinflamados,cuyain¬
flamación se estendia,nosolo ásuspartes accesorias
sino hasta lasancas y grupa ¡ separados los lábios de la vulva, la mucosa se hallaba altamen'e en¬
cendida de la comisura inferior pendia un hu¬
mormucosoque,
habiéndose
secado, en parte , al esteriorde lavulva y cola, formaba placas de co¬lor verdoso, el que tenia aglutinadas las cerdas
en bastante estension: no se notaron ulceraciones deninguna
clase. Mandé
que la levantasen, lo quese verificóno sinalguna dificultad, sostenifiasobre
sus cuatroremos, vacilante y temblorosa: secolocó
enactitud de orinar, deponiendocorta cantidad de orina que ,
sin cambiar
de postura,repitió diferen¬
tesveces en muycortos intervalos; la marcha muy incierta, las piernas muy sepái'adas ó esparranca¬
das,arrastrándolascomo si estuvieran formadas de
una sola pieza, deteniéndose tanluegocomo se veia
libre del conductor, repitiendo la misma actitud,
. abriendo y cerrando
la
vulbay arrojandoenbastan¬te abundancia el humorespresado; las-crinessear¬
rancaban á la menor avulsion, los esereraentos sin alteiacion
palpable,
conservando el apetito. Sela abandonó y se
echó
ó mas biencayó
como unamasa inerte.
Por el cuadro de sínlothasque la yegua presen¬
taba creípadecía la vagino-inelritis, pero la
circuns¬
tancia de hallarse6nei niisnio
pueblo basta elnúíúe-
rodecatorceyeguas mas que presentaban, aunque
en menos grado, los mismos síntomas,y que suce¬
sivamente en los
pueblos
dela Bobeda, Vilia-vuenay otroslimítrofesque han acudidocon sus yeguas
á
aindicada parada, inclusos cinco sementales y
dos
^urrtrs, paUecian grandes inflamaciones enlos
órga¬
nosde la generación, por cuyo
concepto de órden
superior se mandó cerrar la referida
parada;
meindujo
áclasificar la enfermedaddecarácter sifilítico.Atendida la distancia y las
manchas ocupaciones
que me rodeanpara el
desempeño
de la profesiónen el de mi residencia,me fuépreciso é
indispensa¬
bleretirarmeen el mismo diaponiéndome de acuer¬
docon el
profesor
del pueblopara poner en prácticael siguiente
Tratamiento. Juzgandoá la yegua encuestiónen el último
período
y fuera de todorecursoterapéuti¬co,se mandó sacrificar para evitargastos. Sin em¬
bargo, el
dueño
accediógustoso áque sepusiera enpráctica,
por hallarse en buen estado de carnes, tressangrías generalesde la yugular en el espacio de dos dias ; inyecciones vaginales emolientes repe¬lidas porocho dias; un
brebaje
purgante que se re¬pitió
porsegunda vez con dos dias de intervalo; se¬cundando susefectoscon dos sedales enlas nalgas,
lavativas emolientes y el agua en blanco nitrada por único alimento. Para las catorce yeguas restíinfés
prescribí
dos sangrías abundantes en la yugular, uubrebaje tónico, amargo, repetido por tres dias, las mismas Inyecciones y agua blanca á todo pasto. A
lostrece diasseverificó mí segunda visita porinvi¬
tación de ios mismosinteresados, hallándolasen un estadobastantesatisfactorio en lo general: sin em¬
bargo (respecto á layegua
deque
queda hecho méritoyotras tres) el tercio posterior persistíaen su cuneo
conalgo de separación de las piernas, habiendo des¬
aparecido,
eleretismo, levantándoséconbastante fa¬cilidad y
podiendo
salir á paseo hasta cosa de una horadelpueblo. Prescribí
unvejigatorioenla regionposterior del
tronco(grupa), inyecciones astringen¬
tesque se repitieron por cinco dias'; alimento ver¬
de, Lasyeguas restantessé consideraron en
dispo¬
sición depoder salir al pasto
del
común, lo que se verificó al dia siguiente, continuando en este estado sin que hasta ahoraseobserven nuevos desórdenes.Convencido elseñorRiesco del poco ó ningún ser¬
vicio que su yeguapodia prestarle
mandó
que se ma¬tara ; locnalseverificó á los 34 dias dé tratamiento infructuoso. ¡Qué ocasiónse
perdió
para haber he¬cho la
auptosia
y observar las alteraciones produci¬das por ía enfermedad casi desconocida en nuestro suelo ! ¡Qué abandono porparte de los profesores
que la casualidad les pone enel caso de aoldrarun
puntótan interesante y
lo
miran conla mayorindi¬
ferencia !
Tales,señores redactores, eltratamiento puesto
en práctica. Désuresultado definitivo daré avisocon
oportunidad. 8i
no temiera alargar demasiado este artículo bariaalgunas reílexiòúes sobre el caso quehoynosocupa; lo cual
dejo al criterio
ybuen jüicto
de
profespi'es
masilustrados, quéesperonomirarán la forma yestilo
de su redacciónsino el objeto áquese
dirije.
Satübkino SandonÍs.
SieteIglesiasy agosto 2 del85.4.
Sres. Redactores de El Eco delaVeterinaria.
En elnúmero 37 desuperiódico so lee una observa¬
ción del^lurano veterinario Howse en la que refiere la
sección delCfiiplon seguidade buenresultado. La ciencia, sin disputa, le esdeudora de una observaciou mas,pera que no debe sorprender alos veterinarios españoles (1),
\;1) Sin embargo, hay lodaviaaignnosqueparticipan
,de la preocupación-quehace esclamar á D. AntonioSan¬
tosen su cirujia, á propósito
del
desbridamienio en lashernias delos
solípedos:
«,áf6rir é/ íacóhemiario,dq.r
d aire atmosféricoal intestino, inflúinarse irimediaíamen-te, terminarenlagangrena y morir el anirnal;Hales"se- rán las consecuencias de señiejanteS operaciones que escritas enlús gabinetes, etc.^ Li R.
DE LA TETRINAEIA. 169
tanloporgue estos, acostumbrados á ver irías que á es¬
cribir casitodoslos que cuentanalgunosanosdeprictica habían vistocasosanálogos, cuanto porque los veterina¬
riosLacierva,Castillo y Cuestaya escribieronsobre el mismo punto, en unaépoca en que casi todo eranovedad, por larazónde tener un solo periódico decortaestension pocosanosde vidaetc. Yo, por imitación á tan dignos profesoresy
siguiendo
el ejemplodel
jovenllowse, cita¬ré uncaso análogosucedidoen la plazadetorosde Zara¬
goza el
5
deJunio último
en cuyodia se lidiaron torosconperrosdopresa.
Uno
deestos fué herido enla parte anterioréinferior del hipocondrio izquierdo,condescen¬soy desgarradura
del
epiplon en suparte gastro-cólica;descendia en unas seis
pulgadas
endoshojas, launa mas corta que laotraporla mitad de su estension, y habia bastantehemorragia. Se ligócon un cordonele y amputóla parte,introduciendo laporciónquecompreudialaliga¬
duraen elabdómeu,dejando fueralos estremosdeaquel, yunidos los
bordes de la
pielp ir sutura; hubo síntomas generalesque cedieron á los diezdias,yel mismo animal lamiéndose, desprendió la sutura y ligadura, quedandoenterayradicalmente cíirado.
Ya que he tomado la pluma referiréotrocaso ocurri¬
do elmismo diaconotro perro destinadoal mencionado
uso. Erabelfo en desproporciundeunapulgada, circuns¬
tancia quesin duda favoreció, estandocon lapresa,para fracturarse los dos brazos de la mandíbula posterior. La fractura eraoblicua, puesprincipiaba sobre el colmillo
derecho'y
terminaba debajo del izquierdo con desgarra¬dura en algunospuntos de lamembranabucal, produci¬
da porla desigualdad ydureza delos bordes soluciona¬
dos. Ladieta blanday el vendage siguientebastaron para la consolidación. Elvendage consistia endos fanones de cafta,sujetos á distancia deundedopor unodesusestre-
mns con unhilo fuerte; colocados detrás de labarba, si¬
guiendo cada unode ellos la direccióndelos bordes tu<
berosos de lamadíbula, pegados con el emplasto agluti¬
nantey sujetospor una cinta dedos varas de longitud impregnadade la mismasustanciaen lospuntos contac¬
tantesconlapiel; el centrodela cinta se aplicó sobre el
estremoinferiordelos fanones y en dirección oblicua, pero opuesta, á la de la fractura;se cruzaron en la boca ios dosesti'emosde la cinta el derechopordebajodelcol¬
millo del mismo lado á encima delizquierdo, yviceversa
eláestarsedel lado opuesto:la dadas dosvueltas enestaforma,llega segundaenelcentro del canal esterior,yde
estepunto marchan los dos estremos por los lados del cuelloá hacerloen la nuca.
Los dos perros; objeto de lasobservaciones que pro¬
ceden, salieron á dicha plaza ásujetar toros el dia 9 de Julioinmediato, comosi nada hubieran sufrido.
UN VETEBINARÍO.
Verdades y
desengaños interesantes
dla profesión veterinaria.
Sres. RedactoresdeEl Eco de la F'eterinaria.
Muy sefiores mios.- Un pobre y desgraciado albeitar
con22 años deprofesor: tanamante del bien de la pro¬
fesióncomo el veterinariomas honrado,y .suscritor á su
apreciable periódico, nopuede menosde dirigirse á vds coulas verdades y desengaiios siguientes, para que,
sí
lo esliman conveniente, se sirvan darlas
inserción'en
su Eco.
Soy suscrilor al Eco déla Veterinaria desde 1.° de
juliodelpresente ano, habiendo recil)ido la 1." entrega
confecha í5 del mismo, y desdela i."hasta la úllima fe¬
cha 15de este agosto, he vistopor su lecturaqueexiste
unapugna terribleentre veterinariosy albéitares, y que los primeros atribuyen su mal á laexistencia do losse¬
gundos. Esmencslor no" tenér una idea del caràcterde los pueblos, ydel infelizestado en que se halla¡la pro¬
fesión, para pensarde semejante modo.Yo confieso l'ran- camehte qiie hay muchos albéitares poco instruidos en lafacultadyy desmoralizados-en ella; confieso también, queestaclase de hombres merece 'Sérperseguida y
at,í-^
cada por todos los buenos hijos de U veterinaria: pero
¿se creequees estala principal óúnica causadel estado ruinoso en que so halla, ydo que los veterinarios mo¬
dernosno encuentren tan
pronto cómonecesitan la colo-
. cacion quemerezcan? El creerlo a.síes el mayor erçor
en que puede inciirirse. A estos veterinarios que lian hecho su carrera con esmero y
aplicación,
les sucedeactualmente lo mismo quehasucedido hasta ahora á los albéitares quehan procurado distinguirseen suclasepor
su estudioy moralidad: esdecir, que sehan fatigado en vano,y queelescaso pan que lá mayor parte, comemos ylá indecorosa ropa que vestimos, tenemos que agrade¬
cerlo á.la herraduraque con unfuerte y penoso trabajo forjamos (el quesabe^ adobambs y ponemos.Los grandes beneficios científicoshan queel buenalbeitar yelveterinario reportado ypuedenreportar,en nadase han consi¬
derado hasta el presente, en nada se estiman; y no se crea que hablo por pasión ni por capricho; hablo por
unaamargaesperiencia de22 años, como be dicho, en cuyo tiempono he sacado de la profesiónmas que mise¬
riasy tristesdesengaños, no obstante las incomparables diligenciasque he practicadoparamejorar mi subsislen- y lá deLa mi familia, y de una conductabien morigerada.
mayor parlede la población de España la compo¬
nenpueblos ó lugaresyaldeas: los lugares y aldeas son casitodovulgo,y el vulgo es incapazpor su ignorancia y mezquindad, de distinguirun profesor bueno de otro malo, do conocerla importancia desus servicios, ni de darlela recompensa merecida. Esta es laverdadera cau¬
sa,estaeslacausa quenos aflijo á todos, y nosobligará,
si el liberal gobierno quedignamente principia á regir¬
nos, noadopta algunas medidas benéficas para los bue¬
nosprofesores de unay otra categoría, puesel buen al¬
beitar merece ser protegido dentro del círculo de sus
atribueiones, igualmente que el buen veterinario; pero ~
es la dificultad,que acaso este mismo gobierno por su constitución no podráprotegeráunas clasesconperjuicio
de otras, ni obligará los ciudadanos á retribuciones que debíanser masbien voluntarias que forzosas,y que no podían menos que ocasionar mil desazones y disgustosá
los mismos favorecidos. ¡Desgraciada facultad, qué difi¬
cultades y escollos encuentra para salir del conflicto en
quepor tanto
tiempo
se havisto yse ve. ¡Confiamos al hn, en que un gobierno libéralé ilustrado, todo lopue¬deconciliar.
Paraprobar masymasque el estado deplorable dela profesión, consisto enta falta de(ilustracion yprobidad de
.los pueblos, masbienqueenla abundancia de albéitares, baste decir, que en unaaldea ó alquería de 50 ó 60ve¬
cinos, se unen y animanpara tener un cirujano, herre¬
ro, etc., aunque se un cualquiera, proporcionándole
una subsistencia regular,.mientras que pu.eblos de mas de200, que notienenprofesor deveterinaria nose acuer¬
dande buscarle,siendo pueblos meramente agricultores;
y lo quees mas, que uitampoco le admiten con talque
exija -alguna pequeña seguridad para su subsistencia,
cómoá mi mismomeha sucedido en pueblos dondeesta¬
ba dado á conocer y conbueha aceptación. Es menester desengañarse: á los puebloáles giista verse servidos en cuanto necesiten ; pero sin ¿osta:'Unicamente les somos
apreciables enlosmomentos quenos necesitan, y clando poco.ó nadalespedimos pornuestro trabajo. El profesor
que tratedocobrarsusrespectivos honorarios, yde dar alguna importanciaála profesión, pasa porlanotade un
tirano,y apenas tiene quien se dirija á él para ningún
acto de ella. Lasjtrincipales circunstancias que debete¬
ner un profesor de veterinaria para hacerse apreciable
en un pueblo, son : genio bajo para servir gratis la fa¬
cultad, yabundanfcíá de dinero ó de recursos para fiar
mucho y por largo tiempo las herradura.-;. El que-reú¬
ne estasdos cualidades es un ídolo para todos.los parro¬
quianos; y aunque sea un idiota, dejará en vergonzosa postergación almismo Esculapio sisole presentaen com¬
petencia.
Cansado yo de aiiibular por varios pueblos de esta provinda (quedé"esta y la Estremadura bajasondelas qüe puedo hablar cóh más