Ano 11. 30 de
Octubre
de 1890. Nûm. 24GUÍA
DEL VETERINARIO PRÁCTICO
ADYERTENCIA.
Suplicamos
àlosseñoressuscriptores
de es¬ta
Revista,
que apesar de haber finado elaño de sususcripción
aún se hallanen descubier¬to con esta
administración,
se sirvan hacer efectiva la cuotavencida;
y en elcaso que no les sea posible en adelante continuar pagan¬do la exorbitante suma anualde 6pesetas,pue¬
den avisarnos asi conla brevedad
posible,
al mismotiempo
que nos envian la anualidadvencida,
puestodoaquél
quehaya pedido sersuscriptor
debió tener en cuenta, que no le ofrecíamospor beca nipensión,
sinó previo pago. Los quetengan
efectuado el pago y carezcan de recibo pueden avisarnos asi co¬mo si les falta
algún
n.» de los publicados.El primer aniversario.
Al aparecerun año lia entre el número de nuestraspubli¬
cacionesprofesionales esta revista, cuyo primeraniversario conmemoramosde la mismamaneraquelassociedadesy los pueblos conmemoranaquellas gloriosas fechasdesu
historia,
cúmplenosdirigir
un cariñososaludo átodos nuestros com¬profesoresy ccnél, la mas sinceraexpresión denuestragrati¬
tud y reconccimientoporlavenévola acojida que han
dispen¬
sado á todos nuestros humildes
trabajos.
Sin pretensionesde ningún género y reconociendo espontáneamente nuestrainsu"ficiencieneia,
noslanzamosal escabroso campo de la prensa- 370 —
eienlífica
persiguiendo
unsolo fin, el de ver si por este medio
podíamos ser de
alguna utilidad á nuestra clase, confiando
siempre enla indulgencia que
distingue al profesorado Ve¬
terinario Kspañol; yal
cabo de
estecorto espacio de tiempo
hemossido en más de unáocasión
objeto de inmerecidos
elogios por parte
de ilustrados
yestimados compañeros que
al juzgar correcta nuestra
conducta
enmedio de la natural
satisfacción nos hanconfiiado
nuevosjalientos
paracontinuar
por la
senda emprendida, dispuestos como siempre á sacri¬
ficarnosen arasdel bien
general de nuestra infortunada cla¬
sey como siempre
también
ágenosá fines determinados,
ni miras puramente
particulares. Nuestros escritos recono¬
cemoscarecende lacienciayla
elocuencia
conque hombros
deindiscutible talento y de
indispensables condiciones ador
nan sus pensamientos
al trasmitirlos, y nunca hemos
soñado enpretender senos
conceda más que ,1a buena inten¬
ción que en
todos nuestros actos
nosguia sin fijarse en la
formade exponersino en
la claridad del decir, indispensa¬
ble condición para
normalizar la critica
yespecial organi¬
zación de nuestra carrera en las
distintas aplicaciones que
actualmente se le conceden en
el
senode la socidad en que
vivimos.
Echa esta que
pudiéramos llamar pequeña digresión á
modode exordio, creo pertinente
hacer aquí
unresumen ge¬
neral trazado á
grandes
rasgosde nuestros trabajos y de
nuestro e.stado y
situación presente
yfutura, aunque para
esto últimotenga
necesidad de aventurar me á profecías pre¬
diciendo cual fatídicoadivino.
En dospartes
pueden dividirse los trabajos publicados du¬
rante el año en estarevista, una
los
queserefieren pura y
exclusivamente á la parte
científica,
yotra los relativos á la
parte
profesional;
enla primera figuran importantes artículos
traducidos delanotable
publicación de Mr. Guittard, y otros
productos
de la observación
yla esperiencia de dignos y
respetables
compañeros;
y enla 2.'^ se ha venido sosteniendo
unapolitica
cientifica, digámoslo asi, de pura conciliación;
todos nuestros esfuerzossç han
dirigido á patentizar la des¬
agradable posición
enquelascircusntanciasnoshan colocado
— 371 -
yá demostrarla necesidad deunaunión noble, francay es¬
pontanea, para empezar por recabarnuestros derechos yter¬
minarguardándonos el respeto y la consideración que mu¬
tuamentese deben los hombres dentro del seno de una pro¬
fesión, de una familia, pero al cabo de este tiempo las cir¬
cunstancias desgraciadamente han variado muy poco, nos encontramos próximamente al mismo nivel deentonces, y el
horizonte se presenta aun con aspectolúgubre y aterrador;
referir el pasado, hacer historiade lotantasveces repetido, resulla monótono é insuso, profetizar el porvenir aventura¬
do; másno creosenecesiten grandes conocimientos astroló¬
gicos para formar un juicio bastante exacto de lo que ocu¬
rrir puedael año próximoen las esferas de esa ciencia lla¬
madaveterinaria, ájuzgarpor la actitud, estado y situación
de tanto planeta como pulula porsu inmenso espacio; ¡atro- pellarnos inconsideradamente como hasta aquí en la verti¬
ginosa carrera do la vida, hundiéndonos paulatinamente en ese abismo en el que las modernassociedades confundená los seresyá las clases
degradadas
porsuconducta y por suinmoralidad!
Nuestra situación científicahablandoentérminos genera¬
les, á variado también muy poco de aquellos tiempos en que el profesorado estaba representado por los antiguos Albei-
, tares,pues si bienes cierto que los conocimientos
hoy
son inmensamente mayores, y que la ciencia en si se encuen¬traáuna granaltura, el profesorado establecido se halla re¬
ducido áuna práctica rutinaria, habiendo abandonado el es¬
tudio porfalta, en gran parte,de estímulo,
llegando
á olvidar las másrudimentarias nociones deaquello que tantosdisgus¬tos, tiempoydinero le costó adquirir, concretándose á em¬
plear unlenguaje y una conducta suigeneris condimentada
con mucha gramática parda con la cual se vive, y el casoes vivir: para demostrar deuna maneraevidente y clara lo ex¬
puesto, pudiera citar un sin número decasos y establecer multitud de comparaciones, pero estoy firmemente persua¬
dido quela inmensa mayoría de mis compañeros se hallan plenamente convencidos de la verdad que encierran mis tristes y
desagradables
afirmaciones anteriores, porlo que— 372 —
meabstengo
de referirlos
yde
agregarlos comentarios á que
de suyoeste
asunto
sepresta.
Otro de los defectosde que
adolecemos
ydenota la falta
deunaconveniente ilustración, sehallaenloquerespecta
al
modo de tratar y
combatir actualmente cierta clase de enfer¬
medades: enriquecida
considerablemente la farmacologia
con unsin número denuevos productos y
substancias medi¬
cinales, esmuy
sensible
quela clase Veterinaria
engeneral
desconozca,no sólo sus usos y
propiedades, sino hasta
su nomenclatura yclasificación;
esbien cierto
quela mayoría
de ellos son
inesplicables
ennuestrapráctica
por suescesivo
precio, pero estono
obstante, debieran
nosernos descono¬
cidos, y esa
sola
causa nojuslifica la absoluta ignorancia
señalada.
Envidiablees portodos conceptos
nuestro estado actual,
y
lisonjero el porvenir
que nosaguarda, faltos de la unión y
laarmoníaindispensables para
la defensa de nuestra
sagra¬da yjusta causa,
reconocidos los grados de ciencia y de mo¬
ral que poseemos,y
llenos de
esemiserable orgallo propio de
la más lastimosa ignorancia, no es
difícil
prever sehalla
próximo
el momento de reconquistar derechos, prestigio y
consideración social
Nonos cansaremos de repetir que para
la construcción de
un sólido edificio, hay
necesidad de construir sólidas bases,
yhasta tanto quepara
el ingreso
ennuestros colegios de en¬
señanza no se exija una suma
de conocimientos tan grande
como seexijapara otras carreras
similares, llevando allí in¬
teligencias cultivadas
porel estudio
en vezde robustos bra¬
zosdesarrollados por el
rudo trabajo material, hasta tanto
que en
las aulas profesionales
nofiguren jóvenes que hayan
consagrado
susprimeros años á recibir
unaesmerada edu¬
cación moral é intelectual, no llegará esta
importante
rama del saber humano á conquistar suverdadero puesto, ni
po¬dráprestarsu
valioso
concursoá los adelantos de la civiliza¬
ción y
del
progreso,asi
comotampoco los
quele practican
saldrán de latristey
desairada situación
en que sehallan, ni
obtendrán lajnsta recompensa
á
que sonacreedores
porlos
— 373 —
sc^rvieios quepueden prestar,
contribuyendo
grandementeála riqueza,al bienestar yal engrandecimiento de lospueblos.Isidoro León.
Rsconocimisnto ds Sanidad en las sarnas.
¿LOS
MEDICOS TIENEN ACTITUD LEGAL PARAEFECTUARLE?
Ladisposición que contiene el reglamento orgánico de la Sanidad maritima aprobado con carecter d3 provisional por el Real Decreto de 12 de Julio de 1889 y muy particular¬
mente su articulo73, por virtud de la que se encomienda
á los médicos el reconocimiento de las carnes y grasas de cerdo procedentes de los Estados Unidos de América yde Alemania, operación que hasta aquella fecha veníacon¬
fiada á los profesores^Veterinarios,conbeneplácito de las au¬
toridades y del comercio,por el hondo agravio que inferia á
¡)s Veterinarios, motivó una protesta respectuosa y unánime deesta clase, quecon sobrada justicia invocaba entre otros motivos que dimanan de la clasede estudios que constituye
lacarrera deVeterinaria,lo proceptuado, en unión con esto,
en terminantesdisposicionesde carácter general,quedeclara
'ron de la esclusiva competencia de los profesores Veterina.
rios el reconocimiento de los animales vivosy el de susres¬
tos modifiicadüs según la conveniencia ylos adelantos de la industria.
Razón sobrada había paraello;noya pai'a protestar, sinó también para suponer que la disposición áque aludimostiene todos los caracteres de caprichosa: pareceescrita para favo¬
recer determinada clase,- altamente respetable, es
verdad^
pero no por eso acreedora áarrebatar los legítimos derechos que á otra clase han pertenecidoypertenecen.
Clamaron los Veterinariosque sevieron
despojados
desus más sagrados derechos:clamótambiénuna partede laprensa que consideraba comprometidos el preciado tesoro de la salud públicayloscomerciantesqueresultaranperjudicados,y entonces el Sr. Ministrodo la gobernación comprendiendo
— 37i -
lealmente
lajusticia de las reclamaciones
yceloso protector
de todoslos intereses, hallóy
aplicó el más oportuno
yeficaz
remedio,quefué
la Real Orden de 31 de Diciembre de 1889,
que ensu
disposición
2.»recababa
enfavor de los Veterina¬
rioslos derechosde que se
vieron indevidamente privados
porla
citada disposición
queorganizaba el
cuerpode la sani¬
dadmarítima.
En estasituación y
cuando
yade
nuevoparecia
sehabía
restablecido por
la Real Orden de 31 de Diciembre el estado
legaly
normal
quealteraba el reglamento, organizando el
cuerpo de
Sanidad marítima, vimos,
con sorpresa, que envirtud de consulta ála
superioridad
poralgunos Directores
de Sanidad de lospuertos,
el Sr. Director general de Benefi¬
cencia y
Sanidad resolvió, conteslando aquellas consultas,
quela
Real Orden de 31 de Diciembre
yarepetida
notenía
aplicación á lascarnes y grasas
de cerdo
queprocedían de
los Estados Unidosde Américayde Alemania; respecto á
las
cuales (sedecía)se dictócon
feeba
9de Noviembre del mis¬
mo año la Real Ordenrelativa á estepunto concreto,que se añadía continuabavigentepor tratarse
de
unservicio especial
confiado á lasdependencias de
Sanidad marítima.
Siguiendopasoá paso
las disposiciones
quevenimos citan¬
doseobservauna singular
anomalia
y una patentecontradi¬
ciónentresuspreceptos, que
algunos de ellos
serechazan
mutuamentey no era de extrañar que en esta
especie de
conflicto, ante el gravísimo perjuicio que se
irrogaba á los
profesores Veterinarios, privándoles de
la facultad del
reco¬nocimiento,que les concedia la
disposición 2.a de la Rea'
Orden de 31 de Diciembre, y que ya por
disposiciones
terminantes anterioresles competia, se elevaron
consultas
ála superioridad, consultas quemotivaron
la
RealOrden de 23
de Marzo de1888,en laque se declaray sedetermina la for¬
ma de la disposición que se cita—ckquehan de satisfacerse los derechos à los Veterinariosencargados depracticar losre¬
conocimientos de losganados, carnes y grasas procedentesdel Extranjero según previene laregla 2.a de la Real Orden de 31 de Diciembre último estableciendo quejierciban los derechos
— 375 -
yadeterminadosen laregla7.^ de la
Heal Orden de 5 de Jalio
de 1S72yReal Orden de11 de Diciemhre de 1883.
y ahorapreguntamos nosotros; si no estaba
vigente
el párrafo 2." de laReal Orden de 31 de Diciembre ¿quéobje¬
to tuvoel Sr. Ministro de la Gobernación al dictar la disposi-
ciónde 23 de Marzo? Por que es elcaso que esto
señala la
forma en que han de ser satisfechos los
derechos
quedevengan los Veterinarios, al reconocerlascarnes proceden¬
tes del
Extranjero,
enconformidad à latanrepetida disposi,
ción de 31 deDiciembre;y como en
ella
nohay distingos, ni
en la citada de Marzotampoco, yademás la sana razón
obli¬
gaá no
distinguir
donde la leyno distingue, unade dos,
ólos EstadosUnidos de América yAlemaniano son
extranje¬
rosó álos profesores Veterinarios competía y compete,pi¿ra yexclusivamente,ed reconocimiento de lascarnesy grasas no obtenidas porfusiónque de tales naciones sean
importadas.
Porqueno esposible que el Sr. Ministro de
la Gobernación
echase en olvido las Reales Ordenes de 9 de Noviembre de 1887, 14de, Junio de 1889 y7de Febrero
de 1888 al citar la
de 23 de Marzo ya repetida.
Es indiscutible que ante los términos clarosy
terminantes
de las Reales órdenes que acabamos de citar,
subsiste
porsu propiadeclaroción la de 31 de Diciembrey
especialmente
su regla2.ay el Sr. Ministro de la Gobernación asi
lo debió
entender, porque sabiendo queestablecia
unadiferencia
en¬tre quiénes hablan de reconocerlas carnesy grasas proce¬
dentes de los Estados Unidos de América yde Alemania, y lasque de todos los demás países Extranjeros vienen, y no quisosostener la diferencia, es evidente que por
el axioma
jurídico de que la ley posterior deroga laanterior cuando
tasativarnente lo contrario no se ordene, haquedado resti¬
tuida desdeaquella fecha la Real orden do 31 de Diciembre
de 1887 y conella el derecho eselusivo delos veterinarios
áreconocer lascarnes muertas, reses y grasas
procedentes,
sin distinción alguna, del Extranjero, yámayor
abundamiento
se añade quelos derechos que por
aquél han de percibir
son los que se fijan enlas Reales órdenes de Juniode 1872
y Diciembre de 1883.— 376 —
Perosi
alguna duda pudiera quedar sobre este punto,
se¬ria prontamente
desvanecida
confijarse nada más
que enla
extensa é interesantísima legislación de Sanidad, cuyos sa¬
bios preceptos revelanun
estudio concienzudo de
estascues¬tiones, y untrabajo lento,
ordenado
ymetódico, del cual
noes posible hacercaso
omiso
en estaocasión. Y bien puede
asegurarse que
el Sr. Ministro de la Gobernación también
ha tenido en cuenta lo ya
legislado,
antesde dictar la Ileal
orden de 31 de Diciembre de 1887, porque sería
injurioso,
achacarle la idea de anular por un
solo
plumazo, porsolo el
artículo 73 de la ley de
Sanidad marítima, cuantas Leyes,
Decretos y
Keales ordenes
sehallan vigentes
acercadel
par¬ticular.
De donde seinfiereque el
artículo 73 de la ley orgánica de
Sanidad marítima de 12 de Julio de 1887 que nos ocupa, no
puede resistir á
los
ataquesde
unacrítica
severa; que no prevalece ni puedeprevalecer
antelos razonamientos de
una lógica quedescubre desde luego la falta de fundamento
en quedescansa, quelo
presentaconstituyendo uh verdadero
despojo, nunca, en
ningún
casojustificado
y menosfor¬
mado partede la ley.
Ahora bien, ápesar de
todo lo dicho
y aunque se meta¬
che de escesivamente prolijo,
todabia juzgo
yo queesta
cuestión puede y
debe
tratarsebajo el punto de vista de
nuestralegislación
académica: así pués,
esevidente de toda
evidencia que los
médicos
que seentromenten
enreconoci¬
miento de Sanidad délas carnes destinadas á consumo pú blico,hay que
clasificarlos de intrusos,
por quelo
son;y nobasta que en
determinados
casospuedan
escusar suintrusión
alegando
órdenes de las autoridades superiores, puesto que
esa.sórdenesson
ilegales, tales autoridades han faltado al
cum¬plimiento de la
ley,
y conello han vulnerado derechos adqui¬
ridos de unaclaserespetable;
tales intrusiones
son enextre¬
mo temibles, de trascendenciasuma, como se
comprende lo
han deserlas que consisten en
la invasión de
unaclase
so¬cial porotra;esta es,
sin disputa, la clasificación
que nosme¬
recen los hechos en los cuales encontramos atropellados
nuestros derechos
legítimos,
y estosprecisamente
pormé-
— 377 -
dicos que aceptancargos oficiales paralos cuales carecen de aptitud legal para
desempeñarlos.
En toda inspecciónpara reconocerla salubridad de las car¬
nes, el problema es harto
complejo;
y aún en el caso parti"cular de
investigarse
si existe ó no la triquina espiral alojada en los músculosde uncerdo, aunentonces no puede prescindirse de averiguar si tan bien existen otras alteracio¬nesmorbosas quebagan insalubres dichas carnes, circuns¬
tancia que pone unvelo ála intervención delmédico, al me¬
nos un velo legal, toda vez que á los médicos no les está confiado el estudio de lapatologíaveterinaria; mas suponga¬
mosque los médicosen orden á los conocimientos microgra- íicos queno se lo hemos de negar, (que enhonor ála verdad los Veterinarios sonlos que tienen planteada ybien resuelta
en
España
la cuestión relativa á la triquina y triquinosis en elcerdo)
prescinden de toda otra consideración patológica,como no puede menos de suceder dado la incompetencia en
la materia, y que el reconocimiento exigido se concrete á sa¬
ber si la triquina existe óno, faltando, con semejante limita¬
ción del cometido, á los principios más elementales de la higiene pública.
Los estudios académicos que reciben los veterinarios en
suscolegiosylosquereciben los médicos en sufacultad, son con muycortadiferencia casi los mismos y sí se dice que la importancia de los primeros es menor que los segundos en cuanto su
objeto,
nadie negará que con relación ála higiene públicatiene unaimportancia trascendental; pues aquellos,los veterinarios, sólo se concretanal estudio é investigación
anátomo-fisiólogo-patológicos
de la organización de todos los animales domésticos, mientras los segundos solamente lo hacen delhombre, si bien es verdad que entre losextensos conocimientos que reciben de higiene pública se encuentran los debromatológia;
así pues, como se comprende, son las dosprofesiones más afines y como tales, hay siempreciertogrupo de estudios que se tocan y hasta se confunden mu¬
chas veces; y en tales casos, en que todos valemos para todo, si se quiere evitar el pecado deintrusión,no cabe admi¬
tirotrapauta sino repartirlasatribuciones tomando por
base
- 378 -
la naturaleza delobjeto
sobre
querecaela duda: se trata, con
relación á lahigiene
broraatológica, de reconocer frutas, ver¬
duras, legumbresyotros alimentos
vegetales ya frescos ó en
conserva, tienen tantacompetenciay
derecho (en mi humilde
concepto) los
médicos
comolos veterinarios. Para las carnes
ypescados en
vivo
yenmuerto así
comograsas, embutidos,
conservas animales, tanto en el
matadero, puertos de mar,
plazayen fin entodos los puestos públicos, sólo los veteri¬
narios,porlasencilla razón
de
queesta clase es la que única
y exclusivamente
estudia las lesiones anatómicas consecuti¬
vasálasnumerosasy diferentes
enfermedades que padecen
losanimales domésticos de loscuales
proceden:
porlo tanto
en el nombramiento para
el reconocimiento de las carnes de
cerdo por los
médicos, existe
unasin razón, sin que sea
posible
cohonestarlo
enel terreno de la ley y de la ciencia.
yno creemosqueá
tales argumentaciones
senos responda
quelos
indicados señores profesores médicos son personas
muy
instruidas,
que porconsiguiente sabrán llenar su come¬
tido conel mayor esmero y
acierto. Apreciaciones son esas
que no nos es
dado ni posible tampoco afirmarla, por que
en lo posible está
el
que unmédico llegue á poseer todos los
conocimientos científicosque
caracterizan á
unprofesor ve¬
terinario deirreprochable
instrucción. Pues desde el momen¬
toen que se
pretenda conceder validez oficial á ese extraor¬
dinario grado de
instrucción personalmente adquirida, pero
noacreditada,segúnlas
pruebas
queexige la legislación aca¬
démica,desde esemismo momento
habia
queadmitir igual
posibilidad de instrucción
paralos veterinarios respecto á la
medicinadel hombre.
Ilecreído que sería
bien
esponer,siquiera sea incorrecta¬
mente, los antecedentes
de la cuestión de
que noshemos ve¬
nido ocupando asi como
mi humilde concepto respecto de
ella, al mismo tiempoque
significar á mis compañeros, que/
en virtud delcambioobrado enla
política de nuestra nación
merced al cual á cesado en la
Dirección general de Benefi-
ciencia y
Sanidad el Sr. Baró,
persona muydigna é ilustrada
pero que en
el
cargoque portanto tiempo ha desempeñado
demostrótal
parcialidad
ydispensó tan singular favoritismo
— 379 -
álos médicos, como
ultrajada
y desatendida ha sido, por dicho señor, nuestra desventurada clase; cambio, que nos recuerda el axioma de la unión emana la fnerza; unanimidaden todos ypidamosal Sr. Ministro de la Gobernación la vin¬
dicación de nuestros
usurpados derechos y cese desdehoy
ese aislamiento en que vivimos; mueran para siempre los
encarnizados odios quenos separan de nuestros comprofe-
so'-es, y nazca desde este momento la ventura esa en que todos vivamos para uno ycada uno paralos demás. Deeste modo tendiendo mancomunadamente al engrandecimiento
de la ciencia que profesamos, esta nos recompensarádebida¬
mente.
Manuel Vaeela.
Santander 8 de Octubre de 1890.
Fibroiiiyoma voluminosa
DEL CUELLO UTERINO EN UNA VACA..
POU EL PROPEUDR
C3r H A T I -A. .
Kn Julio último hemos recibido de un comprofesor untu¬
mor voluminoso de peso de 4
kilógramos
800 gramos, pro¬veniente de la cavidad vaginal de una vaca.
Antes de dar una
descripción
completa de este neoplas¬ma, creemos útil hacer conocerlas muy interesantes mani¬
festaciones presentadas por el animal del que era portador.
Hé aquí el caso, según los datos que debemos á lacorte¬
sía de dos comprofesores que han tenido la ocasión de asis¬
tirá la enferma durante varios años.
El animal siempre habla parido fácilmente, pero el año último ya una bola de carne del grosor de unpuño había salido por la bulva, unpoco antes del parto, que se habla efectuado también con facilidad, sinfuertes tracciones ni
desgarraduras. Después
del parto entróse el tumor y nose le volvió á ver después. En el mes de Junio de este año, la vaca de que se trata tuvo conalgunos días de intérvalo, emorragías bastante considerables porlas vías genitales. La
— 380 -
sangre
arrojaba
enabundancia
ysin esfuerzos expulsivos;
la enfermano parecía
sufrir
enlo más mínimo.
Algo mas
tarde,
esta vaca, queestaba cubierta,
pasaá
manos de unnuevo propietario
donde
estuvo unasseis
se¬manas sin ofrecerninguna
manifestación apreciable,
puesla
personaencargada
de cuidar los animales
quequedaban en
el prado día y
noche, nada notó de anormal; verdad
es queuna vigilancia en semejantes
condiciones siempre
esincom¬
pleta,
cuando ella
noesdirigida
en unsentido determinado.
El 20 deJulio, habiéndose declarado
el trabajo
yrota la
bolsa de aguas, se vióaparecer un grueso
tumor rosáceo
ylos dos miembros anteriores del feto, l'or la
exploración, el
profesor quela examinó
entonces,comprobó
quela cabeza
del feto estaba plegadaá la
izquierda
y quela producción
anormal estaba unida al fondo del canal
vaginal,
un pocoá
la derecha y arriba por un
pedículo bastante largo
yexten¬
sible.
El lac-forceps de
Deneubourg aplicado al maxilar inferior
permite conducir con
bastante facilidad la cabeza aleje del
bacinete, y una
tracción moderada ejercida sobré los miem¬
bros condujo un feto bien
conformado,
perode volumen in¬
ferior al mediano.
Despuésdel parto
terminado sin accidentes, nuestro
com¬profesor, quebabia
reconocido
enel
tumorunpólipo fibroso-
pro puso suablación,
proposición
quefué aceptada. Tres
veeeshabía tenido yo la ocasión
de
operar conéxito tumores
semejantes,peronotangrandes, bien
porla ligadura
ora porel compresor.
Durantela sesión sacó fuertemente el tumor hacia fuera;
y aplicó unnudo
de sangria sobre el pedículo, lo más alto
posible. Incidió después
circularmente la
mucosaá algunos
centímetrosde la ligadura,
desnudando la neoplasia
conlos
dedos sin ningunadificultad
ni hemorragia.
Hasta el teiccr dia, la operación parecía ser
inofensiva
pero ápartir de este momento
el animal rehusó
sualimento;
disminuyó la secreción
de la leche, el pulso hizose frecuente
y setimpanizó el vientre unpoco.
No había cólicos. De parle
delavagina no se
observa nada de anormal, sobreviniendo
- 381 —
mástarde un ingurgitamiento de la vulva ydel tejido celular
que la circuye.
El animal fué sacrificado.
En la autopsiase comprobó un principio de perotinili?,
pero ya con un poco derrame. I.amucosa de la vagina no estabainflamada únicamentepresentaba dos ó tres raanclias equimosadas, eltejido celular subyacente estaba infiltrado.
El pedículo deltumor estaba inserto sobre la porciónvagi¬
nal del cuello uterino bácia arriba y á la derecha, congloban¬
do á lavezla partecorrespondiente de la matrizy de la vagi¬
nasobreunaextensión del grandor de una mano.
(Continuará.)
por la traducción, I. GÜERRICAIÍEITIA.
Erratas.
En lapágina 200, linea 17, dice: yo no dije, que el ioduro potásico era excelente diurético; debe decir:yo no dije, que preferia los alcalinosálos iódicos sino que el ioduro potásico
eraimexcelente diurético.
En lapágina 335 hablando del autordel articulo «Un caso
de tétanos terminado por la curación, se lee 1). Emilio l'orti- 11o yNieto, i.éase D. Emilio Nieto, establecido en Puentela- peña(Zamora).
ÏNDÎGÊ ALFABÉTÍCO
PELAS
MATERIAS QUE CONTIENE EX PRIMER TOMO
nnT.A
GUIA DKI. VEÏEU1NARI0
PRÁCTICO
Año de 1889A
Adelante compañeros,porJ. Castellanos Advertencia, p. I. Guerricabeitia Agrión flegmonoso, p. id. id A las limas, p. E. Gutiérrez
Paginas.
200 3.52 235 320
- 382 —
Algo scire
el tratamiento de lapleuro-neamonía ex%-
porL.
Goieoechca 22
Anomalías, p. M.
Castillo 252
A nuestroscomprofesores,p.
I. Guerrieabeitia 1
Apropósito de
distocias,
p.id. id 10, 20, 39
Asociación(La),p.
I. J^eón 29
Aviso, p.I.
Guerrieabeitia 10
B
Basede laregeneración
de la veterinaria
enEspmñn,
p. I.
Guerrieabeitia 226
Bicromato de potasasusefectossobre
la economía,
p.J. Guittard
'
270, 318, 3.32, 348c
Ca.soteórico
práctico.—Nefritis,
p.F. Gutiérrez.... 84
Cienciaentodaspartes (La),p.
J. F. Ballesteros.
..237
Cienciayelarte(La),p. I.
León ^62
Cienciasmédicas (Las) laque
impera,
p.1. León... 94-98
Cisticercoscelular delcerdo, p. I. l,eón
49
Comentarios á las excursionesclínicas,p.J.
Guittard
134
Comentarios á las anomalías,p. I.
Guerrieabeitia... 254-
Comentarios alReal Decretode 23 de Octubre, 1889
p. I.
Guerrieabeitia 92
Conformescon
elartímlo Moral antes
quecienda,
p.M. Varela-
355
Congreso internacioncd
de medicina veterinaria,
p.i. Guerrieabeitia 14, 45,
5-4
Conversación sobre la distocia é inversión delama¬
triz, p.Lapoice
7-17
Creación demíaescuela deveterinariaen Barcelona,
p. I.
Guerrieabeitia 337, 353
Crónicaveterinariaalemana, p- M.
Gsell 190
Crónica veterinariarumana, p. Furtuna
290, 309 D
Deaaierdo,p. I.
Guerrieabeitia 345
l>eberes quecumplir, p.
1. León 365
Del esfuerzodel grasset en
los grandes rumiantes,
p.J. Guittard 173,183,201,
217
Difusión y
profilaxis de la tuberculosis,
p.Bos-
chetti 140,156,206, 220
Disposiciones
oHdales 61,73,90, 277
E
Fm unpuntodos ideas, p. F.
Gutiérrez 177
Erratas
381
— 383 -
Excursiones clínicas de unpasante, p. H. Lajus...
Exórnetra,p. 1. Guerricabeitia. 135,146, 161, 194, Experiencias sobre la iransmisibilülad de la tubercu¬
losisporla vía digestivaenlasavesde corraly en los gatos, p. J. TS. Furtuna 242, Exposición al Excmo. Sr. Ministro de la Goberna¬
ción sobre las atribuciones de los herradoresp I.
Guerricabeitia yK. Jjejarza
F
Fibromyoma voluminosa del cuello uterinoen una vaca, p. el profesor Grafia, traducción 1. Gue¬
rricabeitia
Fungosidad del cordón espermático, p.1. León
G
Glosopeda(La)su trcdanuento por los antisépticos, p. A.López
H
Hemoptisis óimlmonorragía,p. B. Gallego Higieney suimportancia {La),p. 1. León
Historia clínica: ¿^Neuroses óparaplegia^, p. F. Gu¬
tiérrez
Historia natural. El cerdo doméstico, p. A. Ge-
ballos 120,
I
Importancia del estudio de la historia natnralp. J.
F. Gisver 300,
Influencia de la transfusión peritoneal de lasangre de2>errosobre la evolución dela tuberadosisen el conejo, p. llericourt yIlichet
Inspección decarnes {La), p. A. López Inspección decarnes{La) p. J. Castellanos
Inspecciones decarnes
{La.s),
p. 1. León 180, Instrucción alpúblicopiara quesepadefenderse con¬tra la tuberadosis, p. la traducción 1. Guerri¬
cabeitia
J
Justaelección, p. id. id
L
Lesiones orgánicas,porI. León
Lucha por la existencia (La), p.J. Castellanos
m.
Más sobre las ciencias médicas, p. I. ].,eón
Más sobre unaNefritis, p. J. Castellanos 228, 247 y
259
- 384 -
II¿ts solve una Nefritis
(contestación),
p. 1<\ Gu¬tierrez 359
Moralantes queciencia, p. l. León 329 Muertepor asfixia deunacerda, p. 1. Guerrieabeitia 130 Muerte súbita de dos cerdos, p. id. id ] 03
N
Necesidadurgentede asociación,p.L. Villalta 123 Necrologías, p. I. Guerrieabeitia.. 65,97, 192, 240, 292 Noticias,ig.id. id.. 32,80,144,192,208,272,288, 364
P
Patologíay terapéutica. Algo sobre las contusiones de lacruz,dorsoylomosp.A.López. 195, 231, 312, . 321 Plcaroneumonta exudativaepizoótica
(La)
p. 1. León 06Primeraniversario, p. id. id 369
Profesional. Conformes en untodo, p. A. López. ... 267 Profesional. La decadencia de la veterinaria enEs¬
paña, p. M. Varela 341
Profesión {La), p. F. Gutiérrez 175
R
Bazón y la justicia{Ijo)p. la Redacción 273 Beat Decreto de12de .Julio de 1S87, p. 1. Guerriea¬
beitia 368
Beglameiito de la Escuela de Veterinariade Cuba. 285, 293 Beconocimiento de sanidadenlascarnes, p.J\L Varela 373
T
Teorías de la generación, p. I. León 311 'Iétanosesencial,g. l.lj&dn 291 311 Tratamiento de la .sarna del carneroporla crcolina,
p. la traducción I. Guerrieabeitia 190, 203
u
Tna egagrópila,p. M. de M 26
Una enfermedadnueva en el cerdo, p. Tli. G 88 Una enfermedad nueva en el cerdo, p. I. Guerri¬
eabeitia 106, 114
Un casode angina membranosaen la especie bovina,
p. Keulber, traducción I. G 204
Un caso defiebrevitularia, p. M.Revel 166 Un caso raro degestación, p. W. Mendréta 100 Un caso detétano idiopctiico p. E. Nieto 335
Unjmrtoraro, p. Thibaut i7
Y
Variedades. Caprichos de la naturaleza, p. I. León.. 153
z
Zoología, p.P. Gisv.ert 181