Li ÏETEliimilli
REVISTA
CIENTÍFICA.
AÛO II. Madrid 3L de Diciembre de 1891. Núm. 46
A NUESTROS SUSCRIPTORES.
Habiendo terminado en el número
próximo pasado de
nuestra Bevista la
publicación del primer tomo de la Pa¬
tología Quirúrgica Veterinaria,
yterminado
enéste la Me¬
cánica
Animal,
creemosoportuno
yáun necesario dar
cuenta á nuesti'os lectores de los
ju'opósitos
que nosani¬
man para
lo sucesivo respecto á la publicación de obras.
Tenemos ya
princijúadas dos,
que soná cual más im¬
portantes
parala práctica de nuestra
carrera:Una Pato¬
logía Médica y
Terapéutica Clínica-veterinarias,
y un Manual delMicroscopio, á
lainspección de
car¬nes,
á la Histología
yal Piagnóstico;
yde la bondad de
es¬tas obras ya
han podido juzgar nuestros suscriptores,
puesse les han
repartido á todo intento los primeros pliegos.
Además,
comenzaremos enel
mes de Eneropróximo,
yá
más tardar en
Febrero, la publicación del
segundo tomode la Patología
Quirúrgica,
quecontendrá las Enferme¬
dades epue
sólo pueden afectar á determinados sistemas, cual
son, por
ejemplo, las osfeites, los exóstosis, la osteomala¬
cia, etc., para
los huesos; las enfermedades propias de los músculos, de los nervios, de los
vasos,de los tegumentos, etc.,
etc.;á
cuyosegundo tomo seguirá el tercero,
enel cual
nos ocuparemos
de las enfermedades propias de órganos
yaparatos; terminando la obra
conel cuarto tomo,
queha
de
comprender las enfermedades
ylesiones infecciosas
ycontagiosas, cual la Tuhercidosis, el Muermo, el Carbunco,
la
Septicemia, la Pabia, el Mal Pojo, el Colera, etc., etc.
Nuestros
suscriptores continuarán,
pues,recibiendo
33S La Veteeinaeia Contemporánea.
con la misma
puntualidad que hasta el presente, tres
pliegos mensuales,
de tres obras distintas
yá cual más importantes,
enel orden siguiente: Con el periódico de los
días 15 de cada mes, un
pliego de Patología Quirúrgica,
y
otro de Manual del 2Rcroscopi.o; y con el del 30, tam¬
bién de cada mes, un
pliego de Patología Médica y Tera¬
péutica Clínica.
Aun cuando las
comparaciones resultan siempre odio¬
sas,
establezcan
unalos suscriptores de La Veterinaria
Contejipor.ínea,
entre esta Perista
ylos demás periódicos profesionales,
ycomprenderán, al notar, sin género alguno
de
duda, la ventaja inmensa de nuestra publicación, los
sacrificios que
bace la empresa para corresponder digna¬
mente al favor que se nos
dispensa. Damos todos los me¬
ses á nuestros
abonados
ochentapáginas de impresión,
que
llevan intercalados numerosos grabados, cosa que ni
ba
llegado á realizar ni realiza ningún otro periódico de
la clase.
Añádase,
quede estas ochenta páginas corres¬
ponden cuarenta y ocho á obras científicas importantes,
y que
las otras treinta y dos son también de asuntos cien¬
tíficos de
actualidad,
y sebailará la razón de que, no obs¬
tante la
oposición
que seba becbo á esta Perista, goce bojL á los treinta y dos meses de su fundación, vida prós¬
pera y
larga, según todas las apariencias.
Ahora bien: como
quiera
quemuchos comprofesores
nos lian
manifestado
sudeseo de inscribirse
comosuscrip¬
toresdesde que comenzara
la publicación de obras nuevas,
y
de
conocerlas condiciones que les permitieran adquirir
las ya
publicadas, bien con el objeto de poseer alguna, como
la Mecánica
Animal,
ya couel de completar otras de las
que
están
envía de publicación, vamos á manifestar estas
condiciones:
1." Los
suscriptores
nuevos,á partir del mes de Ene¬
ro de
1892, podrán adquirir las obras publicadas y termi¬
nadas,
que sonla Patología Quirúrgica general (primer to¬
mo),
ylas Nociones de Mecánica Animal (completa), remi¬
tiendo al
administrador del periódico, D. José Coya y Al¬
varez,
calle de Santa Teresa, núm. 14, entresuelo derecha.
La Veteeinaeia Contempoeánea. 339
<5 al
nández, propietario de las mismas, D.
JesúsAlcolea
yFer¬
Embajadores 10,
2."derecha, el importe de ellas
que es:De la
Patolo(/ía Qiárilrgica (primer tomo).
12 pesetas.De la Mecánica Animal
(completa).
... 10 »2."
Aquellos suscriptores
que paguen poradelantado
tm año de
smcripción, podrán adquirir las citadas
obras pa¬gando sólo:
Por la
Patología Quirúrgica
10 pesetas.Por la
Mecánica
Animal8 »
o." Los
suscriptores
queabonen
poradelantado
seismesesLa de
suscripción, podrán adquirir las obras
alprecio de:
Patología Quirúrgica
11 pesetas.La
Mecánica
Animal9 »
4." A todos los
suscriptores
nuevos desde 1.° de Ene¬ro de
1892,
se les remitirángratis ios pliegos
yapublica¬
dos de laManual
Patología álédica
yTerapéutica Clínica,
ydel
del
Microscopio.
Debemos
hacerconstar, además,
que enlo
sucesivo sesuspenderá el
envío delperiódico
yobras, sin
otroaviso,
á todo
aquel suscriptor
quedeje sin abonar
tres meses desuscripción. Y si después de
serdado
debaja pretende
continuar como tal
suscriptor,
sea cualfuere el pretexto
quealegue
comodisculpa á
su morosidaden elpago,deberá
pa¬gar por
separado todos
los númerospublicados desde
el día en quefuera dado
debaja hasta
sureingreso, á razón
de una
peseta
porcada número.
En cuanto á los que
habiendo
sidosuscriptores han
dejado de serlo,
seacualesquiera el
motivo queá ello les ha impulsado, pueden volver
á serloprevio abono
deunapese¬ta por
cada
número delperiódico
quereclamen: (quedan
en libertad de no reclamar
ninguno)
ysin
quetengayi dere¬
cho á las
Debiendo ventajas
entenderseconcedidas
lo en lascondiciones2.",
3." y4.'^
mismo,
paraaquellos
queha¬
biendo sido redactores
solicitaron
serborrados
como tales sin advertir quecontinuaban
comosuscriptores;
pero no así áaquellos redactores,
queal dejar de serlo voluntaria¬
mente, continuaron
comosuscriptores,
puesá estos
se les340 La Vetebinaeia Contemposánea.
conceden todas las
ventajas expresadas
enlas condicio¬
nes 2." y
S."', sin necesidad de que hagan pago de año ó
de semestre adelantados.
Continúan siendo
considerados
comoredactores de
esta Eevista todos
aquellos
queantes lo
eran, auncuando
no se
publiquen
susnombres,
yque no hayan pedido ex¬
presamente el
serborrados de la lista; j en el concepto de
tales, continuarán recibiendo gratis el periódico
ytodas las
obras que se
publiquen.
Se
publicarán
enla Veterinaria CoNTE:\rpoRÁNEA
todos
aquellos artículos ó trabajos que en concepto del Di¬
rector—á
quien deben dirigirse—sean publicables, siewjjre
que
á más de las condiciones literarias precisas tengan las de
ser exclusivamente
cientíjicos
y nocontener ataques¡¡ersona-
les. Debiéndose
entender,
que, no seconsideran
comoataques personales las alusiones á autores de otras obras cientíjicas,
ni la
refutación de opiniones ó ideas, también cie7itificas, (que
se
hayan hecho piíblicas
qjormedio de la prensa pieriódica ó
de libros. Y en
cualquiera de los
casos, seaó no publicado
el artículo ó
trabajo,
no sedevuelven los oriyhiales.
Los autores de las obras que se
publican, procurarán
tener
impresos
parael
mesde Marzo de 1892 el primer
fascículo de cada una, que
constará,
porlo menos, de 128
á 160
páginas,
quepodrán adquirir por adelantado los
suscriptores
quetengan abonado TJn ano de suscripción,
siempre
quelo soliciten, y entendiéndose que se les des¬
quitará después al remitirles el periódico. Ijo propio harán
en los meses de
Junio
yOctubre,
conlos fascículos segun¬
do y
tercero, respectivamente, y en Enero de 1893, para
todos los fascículos que
hayan de publicarse en dicho año.
De
modo,
queá primeros de Enero de 1898 ó últimos de
Diciembre de
1892, los suscriptores
quelo deseen
yba¬
gan por
adelantado el pago de suscripción, recibirán las
obras que
hayan de publicarse
entodo el año.
Los
suscriptores
quepubliquen alguna obra ó inventen
algún específico, remedio, biedicamento, etc., tienen dere¬
cho á que se
publique gratis
unaextensa bibliografía—si
se trata de libros
ó monografías—ó
unanuncio detallado
La Veterinaria Contemporánea. 341
y
razonado—cuando
serefiera á los últimos—siempre
que lleven desuscripción seis
mesesó más,
y quetengan
co¬rrientes sus pagos.
En cuanto á los redactores,
seles
pu¬blica
gratis todo cuanto remitan.
Aparte de esto, tanto á los redactores cuanto á los suscriptores,
seles intercalarán gratis los grabados
quehayan sido impresos
enel periódico ú obras, ó aquellos
que se
remitan. Y
encuanto á los artículos de los redac¬
tores, la
empresa se encargade mandar hacer, sufragando
por su
cuenta los gastos
que seoriginen, todos los graba¬
dos que
necesiten dichos artículos, siempre
queel autor
remita un
dibujo ó diseño
y queel Director de la Eevista
los estime convenientes.
La Dirección admitirá toda clase de artículos científi¬
cos, sea
cualesquiera
suprocedencia
yautor,
y seantam¬
bién
cualesquiera las ideas científicas
que enellos
se sus¬tenten ó defiendan. Y aun cuando el autor del artículo no sea ni redactor ni
suscritor,
sele concede
todala ampli¬
tud necesaria para
contestar, científicamente, á las alusio¬
nes directas que se
le hubieran hecho
enotros trabajos publicados
enesta Eevista.
Para terminar:
Hemos
abrigado
ysostenido siempre la idea de
quela
salvación de la
clase, el
queésta consiga la consideración pública
yel
rangocientífico á
que esacreedora, dependen
de su
ilustración,
yde la demostración de ésta. En
conso¬nancia con estos
principios,
nosesforzamos
porcontribuir
á la
primera,
enla medida de nuestras fuerzas,
y porfaci¬
litar á todos nuestros
comprofesores los medios de efectuar
la
segunda. Hada personal buscamos,
ynada pretendemos;
no nos
guía la idea del lucro,
pueshemos prometido,
ycumpliremos nuestra
promesa,invertir
enmejorar esta
Eevista todo cuanto
signifique ganancia
enla misma;
noinforma nuestra conducta la esperanza
de posición mejor
á la que
hoy tenemos, ni de honores
que ennada estima¬
mos,
puesto
quejamás admitiremos puestos
que no sean debidos á honrosasoposiciones ó á méritos científicos
ypersonales, ni honores otorgados
porfavoritismo. Sólo
per-342 La Vetebinaeia Contempoeínea.
seguimos el adelanto
ymejor bien de la ciencia
en general,
y muyparticularmente de nuestra clase.
La Empresa.
DE LA TEMPERATUEA LOCAL.
Los cambios de
temperatura normal,
enla totalidad
y en
las partes del organismo,
sondebidos á múltiples
causas,
las
cuales se hallanperfectamente determinadas
por
los patólogos, desde
quetomaron
comopunto de
par¬tida,
para suexplicación, la termogénesis fisiológica. Pero
si todos están contextes en la
parte genética,
nosucede lo propio
enlas relaciones
queel fenómeno guarda, local
ygeneralmente,
y menostodavía
enel valor semeiótico del mismo, si del
aumento ó disminución de latemperatura
local se trata.
Weber asegura que
hay ciertas partes del organismo
en las que
la temperatura,
endeterminados
casos, es ma¬yor que
la de la
sangre que porellas circula. Los órganos
inflamados hacen ascender á la columna termométrica en
mayor
grado
quela
sangremisma:
casosexisten
en quela temperatura del órgano ó región
no sehalla
enarmonía
con la cantidad de sangre que por
ellos circula;
y, porúlti¬
mo, un proceso
congestivo,
unaflegmasía,
unaafección moral, etc., determinan
lahipertermia local
unas veces,la hipotermia otras,
y en no pocos casosel aumento de tem¬
peratura general, esto
es,el estado fehril.
¿El
porqué de estos hechos? ¿Se han deslindado
per¬fectamente las relaciones que
existen entre
unosfenóme¬
nos y
otros? ¿Se han fijado los patólogos
enlas
concausasque
los ocasionan,
y enla importancia
quede
porsí
en¬trañan para
determinar la marcha de las enfermedades,
para
la formación del diagnóstico, determinación del
pro¬nóstico y para
el planteamiento de
unadecuado
ycientí-
DEDUCCIONES CLÍNICAS
La Veterinaria Contemporánea. 343
fico método de
cui'ación? Muclio
seha dicho, sí, sobre el particular;
peroseguramente nada de una manera concreta
y
definitiva.
No es este
punto propio
paratratar
contoda exten¬
sión y en
todos
susdetalles un punto tan interesante; pero
de todas suertes, procuraremos
decir algo dentro de los lí¬
mites que
esta Revista
nosmarca.
Desde
luego,
y para quela exposición sea más clara,
dividiremos el tema en
dos puntos: i.°. Cambios déla tem- jjeratura local
y susrelaciones-, 2.°, Valor semeiótico de los
mismos.
Tomemos como
punto de partida cualquier fenómeno
de
temperatura morbosa, el esccdofrío, por ejemplo.
Se halla caracterizadopor un
descenso de temperatura
en las
partes periféricas, acompañado de erizamiento del
pelo
ytemblores regionales, en los cuales toma parte el
panículo
carnososolamente unas veces, y los músculos de
la
región otras. Pei-o lo
queá nosotros nos interesa cono¬
cer, es
la relación
quepueda existir entre este escalofrío
y latemperatura general;
y,desde luego, haremos notar que
el escalofrío se
presenta de dos maneras diferentes: una,
como precursor
del estado febril, y otra, por verdadero en¬
friamiento.
Esta última forma no
tiene nada de particular,
puesse nos
presenta
enperfecto estado fisiológico por una con¬
centración de humor
sanguíneo, la cual tiene lugar
porla
acción
repercusiva del frío del medio, por una digestión
laboriosa,
por untrabajo mental excesivo, por todas aque¬
llas causas que sean capaces
de modificar la acción nervio¬
sa vaso-motora de un
órgano ó aparato, determinando
uneflujo sanguíneo
mayor quede ordinario; pues en su con¬
secuencia,
y envii'tud de la ley orgánica del balanceo del
mismo
nombre, la
sangre que en exceso seacumula en un punto, tiene
quehacer defecto en otro, cuyo otro, por los
antagonismos circulatorios, viene á
sercasi siempre la capa
cutánea.
Puede tomar
origen el escalofrío
en unaafección mo¬
ral
fidedoj,
pero ental
caso,está íntimamente ligado con
344 La Veteeinaeia Contempoeánea.
las acciones vaso-motoras de los centros
nerviosos (1).
Donde nosotros debemos
fijar preferentemente la aten¬
ción,
es enel escalofrío
precursorde la fiebre. Nótase,
enefecto,
enmucbas enfermedades
que vanacompañadas del
síntoma
calor,
unepifenómeno caracterizado
porla
sensa¬ción
general de frialdad
quedenominamos escalafrío. ¿Qué
relación
puede guardar este hecho
conla fiebre subsiguien¬
te?
¿Es
unfenómeno de preparación? No, seguramente: en'
el
organismo nada
seprejuzga: fenómeno
que serealiza,
tiene por
imperiosa necesidad
queobedecer á las leyes fí¬
sico-químicas de la materia: el descenso de temperatura
esun
hecho, tiene
sus causas.¿Desciende la temperatura de
la
sangre? He ahí
unpunto
en que yaestán discordes los patólogos,
puesmientras algunos dan
porsentado
queel
escalofrío es un descenso de
temperatura, Háen
asegurade
una manera
concluyente
queel escalofrío
esconcomitante
del aumento del calor
hemal, ó lo
que eslo mismo, mien¬
tras
aparentemente el
serestá poseído de
unasensación de
frío
intensa, el termómetro
acusaalgunas décimas
yáun grados de elevación.
Para
explicarse el fenómeno,
sehan inventado mil in¬
geniosas hipótesis: hay quien
supone queexiste
undes¬
equilibrio
enla producción:
nofalta quien
crea que esde¬
bido al aumento de la disminución por
radiación, habien¬
do
quien atribujm el hecho á
esasmisteriosas
causas que tanpropiciamente acuden
enauxilio de los entendimien¬
tos poco
esclarecidos.
Cuando la fiebre sobreviene por
el estado congestivo
de los
órganos interiores, el escalofrío
quele suele
prece¬der tiene una
explicación perfectamente satisfactoria: la
sangre,
reconcentrada
enel órgano, objeto del estímulo,
hace defecto en el exterior y es causa
del descenso de tem¬
peratura de la piel. Pero hay otros
casos en queel escalo¬
frío se
inicia, la fiebre
sedeclara, las combustiones orgá¬
nicas se acentúan más y
más,
y,sin embargo,
nohay nin¬
gún desequilibrio circulatorio
que nossirva de punto de
(1) Consúltenselas^ccíOEes«aso-moíoívíspublicadaspor el Sr. Al- colea.
La Veteeinabia Contemporánea. 345
partida
paraexplicar el fenómeno: tal sucede
enlas fiebres sépticas
y enlas intermitentes, especialmente.
Desde
luego debemos partir de
unprincipio; si el
es¬calofrío
sobreviene, la
causainmediata
es la disminución de la sangre enla red capilar cutánea
yel acumulo
enel
sistema circulatorio
central;
peroeste desorden
no se pro¬duct de
unmodo caprichoso, de donde resulta
quedebe¬
mos
investigar
sugénesis ó modo de producirse.
El aumento de oxidaciones
orgánicas
quedan
margen á lafiebre,
esdebido, seguramente, al principio morboso
existente en la masa
sanguínea; cuando este elemento
pa¬tógeno comienza
suacción
ylo verifica de
una manera re¬pentina, el máximo de intensidad
enlos fenómenos quími¬
cos de destrucción debemos referirlo á la sangre
de los grandes
vasos, yde ninguna
maneraá la trama de lo5 ór¬
ganos
ni á la
sangrede los capilares de los mismos. La
ra¬zón es obvia: si en la sangre se
halla el fermento—vivo
omuerto,
figurado ó químico—estará
enmás abundancia allí
donde la sangre
existe
en mayor masa.El fenómeno ha de
provocar,
necesariamente,
unaexcitación,
quevariará de
intensidad en razón directa del calibre del vaso y
de la
cantidad de sangre por
lo tanto; esta excitación
que setra¬
duce en términos
fisiológicos
poracciones vaso-motoras,
da por
reultado el aumento de circulación central, la
ace¬leración del
pulso
yde la respiración,
yla hipertermia,
que
pudiéramos llamar interior,
con cuyofenómeno coin¬
cide,
¡Dor unaley de antagonismo, el descenso de tempera¬
tura exterior y
el escalofrío. Aumenta después la
causa,se
generaliza el fenómeno,
se propagael calor
por con¬tacto molecular ó continuidad y por
la
sangre, yel desequilibrio térmico existente entre la piel
yel interior desaparece,
yel estado febi-il invade al organismo
encon
j unto.
¿Sucede el hecho
comolo acabamos de plantear? Esa
es nuestra humilde
opinión
porlo
queal escalofrío
se re¬fiere.
Pero
hay más: ¿qué relación de parentesco existe entre
un
traumatismo,
unaflegmasía, etc.,
yla fiebre
quedeter-
346 La Veteeinaeia Contempoeánea.
minan?
¿Qué valor clínico debemos dar á tales fenómenos
morbosos?
Eso constituirá la
materia del artículo inmediato.
José M. Alvero.
PATOLOGÍA EXPERIMENTAL. •
OONTEIBUCIÓSr AL ESTDDIO DE LA EPILEPSIA.
(Continuación.)
Los
experimentos
queha ejecutado Mr. Brown Sequard
para
demostrar la certeza de
sushipótesis sohi-e la naturaleza
y causas
de la epilepsia,
sontan numerosas cuanto interesan¬
tes é instructivas. De lamentar es que en
nuestra patria
no sehayan ocupado de ellas ni Médicos ni Veterinarios, y que
tanto y
tanto hombre ilustre
yfamoso
comoexisten en una
y en
otra
ramade las ciencias biológicas, dejen transcurrir su
vida y
agotai-se
susactividades cerebrales
enescudriñar dis¬
quisiciones filosóficas
y enescribir discursos metafísicos, en
idear mati-imoniosirrealizables y en
formular proyectos ab¬
surdos, y no
hayan dedicado, ni dediquen
unsólo instante al
estudio de cuestiones tan
trascendentales,
cuyaresolución
sería más que
suficiente
paradar
unpuesto distinguido al
hombre que
la llevara á feliz término
yá la
carreraá que él
mismo
perteneciera.
Dichos
experimentos
sehan efectuado
endiversos anima¬
les, entre
los cuales corresponde la cifra más elevada á los co¬
nejillos de indias, sin excluir
poresto al gato, conejo común y
perro.
Unos han consistido
endeterminar la epilepsia por le¬
siones de la médula
espinal; otros,
enprovocarla
porlesiones
ocasionadas en el bulbo
raquídeo; muchos,
enanalizar los
efectos causados por
excitaciones, sección ó arrancamiento de
nervios;
algunos,
enfin,*en observaciones clínicas.
El
fisiólogo citado dice haber causado la epilepsia por cual¬
quiera de los medios citados (lesiones del bulbo, <ie la médula,
de los
nervios), así
comotambién
porla simple sección del
La Vetebinaeia Contempoeánea. 347
gran
simpático
en laregión abdominal.
Mr.Westphal afirma
que
ba
heclioepileptiform
esalgunos cobayas
con una percu¬sión
ligera sobre
la cabeza de dichosanimales,
cuyoestado epiléptico duraba
de seissemanasá dos meses.Según Mr. Fer-
rier, se causala enfermedad en elconejo
yel gato á
cuyos hemisferios cerebi-ales se los somete á corrientes farádicas muyintensas.
Mr.Maguan dice producirse
el estadoepilép¬
tico
bajo la influencia
de la esencia de absinto.Tono he
podido
confirmar en misexperimentos ninguna
de estas aseveraciones. Bien fuera conel
objeto de
estudiarsu certeza, bien pai-a realizar otros
fines,
hepracticado
cen¬tenares de vecesla sección y
el
arrancamiento demúltiples nervios;
lesiones más ó ménos extensas yprofundas del
cere¬bro, núcleos
de labase,
bulbo, médula y gransimpático;
ex¬citaciones farádicas
débiles, medianas,
fuertes yexageradas
de los hemisferios
cerebrales,
delbulbo,
de la médula yde los nervios,
sinver sobrevenir un verdaderoataque de epilepsia.
Si se reputan como tales las convulsiones
generalizadas
queá
veces se
provocan, ycuya
explicación
essencillísima,
ydiversa según los
casos, notengo
queobjetar, sino
que paramí
nohay tal epilepsia.
Pero no sediga
quequedan predisqposiciones,
y, menos
aún,
estadoseqñleptiformes,
pues loúnico
que hevisto
enla
mayoría
de los casos es un estado de sobreexcitación nerviosa quebastaba
á provocar convulsionesgenerales
al máspequeño estímulo de un nervio sensitivo. Prescindo áesterespecto,por no molestar á mis
lectores,
de referir al detalle los fenómenos que he observado en los cientos deburros,
pe¬rros, gatos
(pocos), conejos
comunes,conejillos de indias,
ra¬tas y
palomas
áquienes
hepracticado
lesiones más ó menos graves yexcitaciones
más ó menos intensas de los lóbulos ce¬rebrales,
cuerposestriados,
capasópticas,
tubérculos cuadri-génicos (ó bigéminos), bulbo, médula
en sus diversasregiones, ganglios
y nervios; ysólo
voyá
ocuparmebrevemente
de la pretendidaepilepsia
desarrollada porefecto de
lesionesmedu¬lares y
de los
nerviossensitivos, según las experiencias
de BrownSequard.
Dice en susescritos este eminente
fisiólogo,
quelos ani¬
males en
quienes
se determina la enfermedad valiéndose de348 La Veterinaria Contemporánea.
cualquiera de los experimentos expuestos,
sonacometidos, de tiempo
entiempo,
por ataquesespontáneos,
que sesuceden
losunos á los otros con gran
frecuencia; añadiendo
que sepueden
provocar estos ataquesexcitando determinadas regio¬
nes de la
piel, variables, según la lesión producida,
cuyas re¬giones designa
conel nombre de
zonasepüeptógenas. Sinteti¬
zandoenlo
posible
susaseveracionesycondensando
susideas,
parece
desprenderse de
susescritos
quela
zonaepileptógena
que
resulta de las lesiones medulares
ó del nervio ciático, se bailasiempre situada bacia el ángulo de la mandíbula inferior,
extendiéndose en dirección del
ojo,
y, enotro sentido,
enla
dirección lateral del cuello,
siempre
enel mismo lado del
cuerpo en que
existen la lesión de
la médula, ó ladel
nervio ciático. Deesta zona parte,según él, el
aura enlos
ataquesespontáneos;
ydesde el
momento en que seengendra queda
menos sensible que
la región bomóloga del lado
opuesto, pu- diendopincbarla, comprimirla, quemarla
ycortarla sin
queel
animal dé muestras de
sensibilidad,
perodeterminándose al
hacerlo el ataque
de epilepsia.
Mr.
Vulpian
parecebeberse
becbosolidario de
estaopi¬
nión, pues en
algunos de
susescritos refiere los
ataquesde
que eran presa
los conejillos de indias á los cuales
seexcitaba
la zona
epileptógena ocasionada
porlas mencionadas lesiones,
reconociendo que en
ellas existía
menossensibilidad
cons¬ciente para
todas las excitaciones
quesobre ella
secausaban.
Presenta á sus alumnos un
cobaya
enel cual existía la
zonaepileptógena
comoconsecuencia
dela sección del ciático
delmismolado,
practicada algunas
semanas antes, y asegura que dicba zona sedistingue de la región bomóloga
porquetiene
es¬casos
pelos,
menossensibilidad consciente,
unaerupción
costro¬sa
(sic)
porque esel alojamiento favorito de
numerosaspulgas.
Antes de pasar
adelante
yde
exponerla hipótesis inven¬
tada por
el
tantas vecesmencionado fisiólogo
paraexplicar
las causas y proceso
genético del fenómeno,
creoconveniente
hacer constar los resultados obtenidos por
mí
enlos múlti¬
ples experimentos
quebe efectuado
conel exclusivo objeto de
confirmar sus aseveraciones.
(Continuará.)
V. A.La Vetekinaeia Contbmpoeánba. 34.9
SBGGI0R BX¥RPRJBRP.
Transmisión del apta epizoótica.—Lamayor parte
de
loscasos de transmisión del afta
epizoótica al
hombre, son de¬bidos á la
ingestión de leche
nohervida procedente
de vacas atacadas de dichaerupción
enlas
mamas.Después de
unperíodo de incubación,
quevaría
de dosá
seis días, se presenta en
el hombre,
del mismo modo que en las citadas reses, la tumefacción de la mucosa bucalá la cualsigue la aparición de las vesículas,
conmovimiento febril
y trastornosdigestivos. La curación tiene lugar ordinariamente
á los
quince días, siendo
muy raro quela erupción vexicular
seextienda á otras
regiones
delcuerpo.Cuando la infección se verifica por contacto inmediato de
la
piel
conel virus del afta epizoótica,
las lesiones de la mu¬cosa bucal sonmenos
pronunciadas, predominando las
altera¬ciones en el sitio mismo donde se estableció el mencionado contacto.
C. Schlatter refiere un caso que
pertenece á
estaúltima categoría. Un joven
yrobusto
matarife, quetenía
una heridacontusa en la
palma de la
mano, se inoculó del aftaepizoótica
al desollar una vaca que
padeció
la nombrada afección.Cuatro días
después
sele
presentó enlosespacios interdigita¬
lesuna tumefacción dolorosa y
más tarde vexicular
de conte¬nido seroso. La
deglución le
eradificultosa,
la mucosa bucal estabacongestionada, el aliento fétido,
pero enningún
puntode la cavidad bucal existían vexículas.
Por
es^iacio
de dos semanas se desarrollaron en elpacien¬
te varias
generaciones de vexículas,
mientras quelas primiti¬
vas al romperse
dejaban
salir en abundancia una serosidadlímpida. Cuando la erupción había
yadesaparecido
sele for¬
mó un absceso en la tetilla
izquierda; manifestación
secunda¬ria de la infecciónque
debe
ser consideradacomo unfenóme¬no
análogo á los
cremas tanfrecuentes
en lasvacas enfermas de aftaepizoótica.
El examen
bacteriológico del contenido de las vexículas,
practicado
porPoth, dió resultados negativos
ytambién fue-
aso La Veterinaria Contemporánea.
ron infructuosas otras
investigaciones sobre
el microbio espe¬cífico del afta
epizoótica.
Es verdad queLibbertz
liaconse¬guido aislar
de la serosidad de las vesículas un micrococo quese ba reconocido
igualmente
en la lecbe de las vacas enfer¬mas, pero las
experiencias
sobre inoculación hechas con éste,no han sido coronadas de feliz éxito.
*
* *
Consumo de carne de animales envenenados.—El con¬
sumo de la carne
procedente
de animales envenenados con laestricnina, eserina,
veratrinajpilocarpina,
es,según Frochner
y
Knudsen, inofensivo,
toda vez quehabiendo
hecho comerdi¬cha carne á
algunos
pequeños animalesno determinóen estos accidentealguno. Por consiguiente, añaden
los citados vete¬rinarios,
el uso de los referidosalcaloides,
tan frecuente enterapéutica veterinaria,
no hace nocivala carne, peroel estó¬
mago y
los intestinos,
conteniendo suficiente cantidad deprincipio activo, pueden determinar
accidentes más ó menos gi-aves.Envenenamiento de tres vacas por el nitrato de sosa.
—En una hacienda
próxima á Creil,
tres vacas lecheras quegozaban de
unasalud excelente, murieronen menosde veinte minutos.La
autopsia del primer cadáver, practicada
dos horas des¬pués de la
muertedel animal,
reveló las lesionessiguientes:
decoloración y
reblandecimiento
del corazón, delhígado
yde
los
ríñones;
la sangrepococoagulada.
Las mismas lesiones, si bienalgo más
acentuadas, presentaron los otros dos cadáve¬res, y en
todo
el aparatodigestivo
senotaban
las huellas deuna intensainflamación: en la
primera porción del
intestinodelgado existían placas hemorrágicas
muynotables.
Investigando la
causa de estas muertes,Cagiiy
yBouchet supieron
porel encargado de cuidar las
vacas, que tres horasantes del
accidente,
al conducirlas alabrevadero, algunas de
ellas se fueron directamente á una charca de cuya agua
be¬
bieron en abundancia.
La Yeteeikaeia Contempobánea. 351
Hecho el análisis de este
líquido,
sevio
quecontenía ni¬
trato de sosa en excesiva cantidad, y
juzgaron
quecada
vacahabría
ingerido próximamente dos kilos
ymedio de la citada
sal, debiéndose á ella la muerte de las mismas, noprecedida
de dolores y
cólicos.
Cota.
MISCELANEA.
La
fflicerma
comoanalgésico
e7ilas cjuemadm-as.—La glicerina
pura,aplicada sobre las quemaduras recientes,
asegura
Mr. Grigoresco,
queconstitujm
unperfecto
ydu¬
rable
analgésico local. La aplicación debe hacerse lo más
¡jronto posible,
pueslos efectos
sonmás pronunciados
cuanto más inmediata á la
quemadura
esla aplicación. En
los casos en que
las quemaduras
son muyprofundas, de¬
berá barnizarse la
parte varias
veces, ysi aquéllas
sonleves basta una sola
aplicación
paracalmar los incómodos
dolores que acarrean.
El mismo autor
asegura quelas ñegmasías subsiguientes á la destrucción
porel calórico
son casi
imperceptibles,
y nollegan á presentarse
enel
mayor
número de
casos.Hacemos constar esta
idea,
no porla novedad, sino
para que venga en apoyo
de nuestra
manerade tratar las quemaduras
yá los animales operados
conlos cauterios.
En
efecto, la aplicación de glicerina
enlos botones ó
rayas del animalfogueado
nosba dado siempre excelentes
re¬sultados,
y creemos, pornuestra parte,
quela acción
emo¬liente de la
glicerina, además de calmar el dolor, favorece
el
trabajo de supuración
ydesprendimiento de la
escara.'if:
^ ílf
Leche venenosa.
—Según las experiencias del Dr. Pau- thier, la leche de las
vacas,cabras
úovejas, puede
presen-tai'se normalmente venenosa, y acarrear
grandes trastor-
352 La Veterinaria Contemporánea.
nos en los individuos que
de tal leche hagan
uso,lo mismo
que en
los animales durante la lactancia.
Los animales que
toman
para sualimentación de cier¬
tas
plantas alcachoferas,
yde éstas las flores, ingiei'en
ensu
estómago
una grancantidad del alcaloide denominado cinarina, el cual, al eliminarse
porla leche, le da á ésta las propiedades tóxicas
quehemos apuntado.
*
La influenza se ha cebado otra vez en los caballos de Madrid. La
higiene, mala ó buena, ejerce
pocainfluencia
en la
parte etiológica de la afección,
pueslo mismo ataca
á los caballos de
lujo higiénicamente acondicionados,
que á los dealquiler
quesufren todos los rigores de la esta¬
ción. La enfermedad reviste forma
maligna
engrado máximo,
y vaacarreando algunas víctimas; reviste for¬
mas
variadísimas, siendo
suspuntos de localización el aparato respiratorio
ydigestivo. En el número inmediato
nos ocuparemos
extensamente del asunto.
«
* *
La librería editorial de
Bailly-Bailliere é hijos acaba
de poner
á la venta la Agenda Médica de Bolsillo
que con tanto éxito vienepublicando hace muchos años;
es un verdaderoindispensable
paralos médicos
yveterinarios,
pues
además de
sulibro de apuntaciones tiene
unaparte
de medicina muy
extensa,
y notenemos inconveniente
enrecomendarla muy
calurosamente á nuestros lectores.
Véase el anuncio de la cubierta.
J. M. ALVERO.
Imprenta de JoséCruzado, Divino Pastor, número 9.