año i. domingo 16 de octobre de 1853. NOM. 19.
EL.ECO
- ^ Ml
^ ... IMUf: -
U VBTERISiBU:
periódico de interci^es luoralei» y materialcis. ■ . -
.j j . • . -■ , 1
REDACTADO POR
D.
Miguel
D.Ternas
yMarti, profesor veterinario de
primeraclase, residente
enBarcelona,
y Juan Tellez F'icen yD. Leoncio F. Gallego, aíuiknos de la Escuela Superior
de Veterinaria.
Si'publicacadaquince flias.
En Madrid3 rs.ál mès; eh
prbviniiihs
12 rs.portri¬mestre, retnitiendoel importeeon carta franca enlibran¬
zassobre correos,4 la orden Jel Ailm¡nistrador.=Las en¬
tregas sueltas dejasobras que,se publican, á medio real cadaunaparalos nuevossüscritores.
; PREMIOS.
.,n • . , . • ■ ' • . •
La Redacción de El Eco de la Veteri¬
naria ahreun concurso para
la presentación
de memorias que versen
sobre
unode los puntos siguientes
Primer tema. ¿
Puéden los
veterinarios porsí mismos mejorar
sqsituación
yatender al engrandecimiento de
suciencia? ¿Qué medidas
sei'áh mas conducentes al efecto ?Segundo tema. Medios higiénicos
que pue¬den y
deben adoptarse
para precaverel desar¬
rollo de las
enfermedades,
muermo,laihpáron
yotras,
que por sufrecuencia
ygravedad tanta
mortandadproducen
enlos caballos del ejército.
Elautordé la
mejor Memoria sobré cada
uno de los
puntos mencionados, obtendrá
unpremio de 400 reales vellón, ó
suequivalente
en obras selectas de la
Facultad, instrumen¬
tos de
cirujia
^etc., á
suelección.
Las Memorias
pueden
serescritas
en es¬pañol ó
enfrancés
; y sedirigirán francas
de
porté al Administrador de El Eco de la
Ve¬terinaria antes
del
1." dejulio de 1854. Debe¬
rán t&ner en su
principio
unlema cualquiera
y
otro
enel final.
Exaininaclqs
que sean por unaJunta de profesores,
sepublicará
entodo el
mesde agosto siguiente el lema
queencabece cada
Sesuscribe enMadrid en casa dcl Admiaistrador doa^
Juan Tellez Vicet), called,el Desengaño, núm 18, cuar¬
totercirt): ènlas librerías de
B.iillj-6ailliere
, Callé del Príncipe, vdeCuesta, calleMayor; yéti lalitoigrafia
de¡García yMejíi;callélie Atocha, nüm. 66.==En'provincias
en casade loscorresponsales.
una de las dos Memorias
prethiüdcvÁ'f'á fin
de que sus
respectivos autores contéstén inmè^
diatamentees
iresando, bajo
sunombre
yfirma
icuál
es-d segundó' lema
idé
suMemoria^
es
décir, el del final (qite la rédáccíOn
sefe-
serva como
cpmprobante), el sitio áe
suresi¬
dencia y
la
manera comodesea recibir la
canti¬dad
asignada al premio.,,
La
Redacción queda
enel dereçho dé
pu¬blicar en El Eco las Memorias
premiadas, si
_
lo juzgase Oportuno.
observaciones acerca de la vacuna;
l'OR non MANUKL REJON, PROFESOR VETERINARIO DE PRIMERA CLASE.
Hasta el diano està, que yò sepa ,
auténtica¬
mente
probado
quelas
vacas españolasproducen
lavacuna. Estudiandoyo
quinto
añoen la EscuelaSu¬
perior de Veterinaria
en el cursopróximo pasado
hubo de suscitarse en clase esta
cuestión,
y quedó, resueltanegativamente;
esto mesugirióla idea
quehoy realizo,
depublicar algunos hechos de
que te¬nia noticia, para
demostrar,con ellos
que , sin salir de nuestropais, podemos proporcionarnos,este
be¬néfico
preservativo.
Nadie,
asi lo espero,desconocerá
el interésque para nuesti'apatria ofrece
asunto de tamaña tras¬cendencia. Tj'átase enefectO;de saber silos españo¬
les tendrán necesidad de recurrirá ía
Inglaterra,
como hasta
aqui,
para procurarse elfamoso
cow- pox,ó si les
serádable
poner á sushijos
á cubiertode los desastrosos efectos de la
viruela, evitando
alpropio tiempo los dispendios consiguientes á la im-
EL ECO
,;rr ; > i
potación clël precioso agente profiláctico. Si cousi~
go
despertar la atención de los médicos y veterina-
• ríos para querepitan las observaciones, quedarán
.satisfechos los deseos que me
animan al bosquéjar
este
pequeño trabajo.
D. iManuel Toribio
Rejón, profesor enCirujía bas¬
tante
acreditado
en.Salamanca, puníp de
suresi¬
dencia,
obse/vb k; Vacqpá prinjitiva
, porprimera
vez, en
el
mesde mayoí^e 1822. Atravesando cá<
sualmeate el
mepcado (je dicha, ciudad, dpnde ha-
bia
multifeid ílfi.carréHis.paxá la .condqccioñ de
.ma¬deras
procedentes de la Serranía de entre Avila
y,
Piedrahita, notó
que unade las vacas destinadas á
este
trabajo,
muyrobusta
y quebaria
cosade seis
á siete semanas que
habia parido
,presentaba
enel
orjg,enIps
peî^çnesde las mamas dos viruelas perfectapqeute desarrolladas y traspai;entçs.
Convencido por
mi exámen escrupuloso, del
buen estadode las
pústulas,
yprévio el beneplácito
del dueño de la vaca, la
hizo
atarconvenientemen^
te», y
procedió á la estraecion del virus, dilatando p^^ rriedio de üna.lancélá 'uno de los granos
,y co~
locandQ el
líquido
en unoscristales. Acto continuo
se
(Constituyó
en casade Joaquin Ramos
yManuela
Perez,allí
próxima
, endonde practica la inocula¬
ción, en tres
puntos diversos de cada brazo
,á las ñipas Manuela Ramos
jVicenta Fernandez Mar¬
tin^'y á
unniño llamado Bernabé Charro de la
Iglesia.
• El éxito de la
operación fué
tanfeliz,
queá los
npeve ó
diez dias pudo el Sr. Rejón tomar el virus
de„laspústulas desarrolladas
enconsecuencia,
y s^a- cunárá otros muchosindividuos.
' "Lbs padres
de los niños mencionados están dis¬
puestos
á dar testimonio de estos hechos, en caso de
necesidad.
Pasandq el misnio profesor por dicho mercado
à
pfímero.s,de jimio de''i838, observó de nuevo tres
granos
variolosos
enlas mamas de otra vaca pro¬
cedentede lamisma Serranía que
la primera. Em¬
pleando los procedimientos ya descritos, vacunó á
otros tres niños, cuyos-
nombres
norecuerda
, con idéntico resultado al que,obtuyp
enel
caso an¬terior.
Porúltimo , el
dia 9 de julio del
presente año,acompañando
yoal referido, profesor,
quepasaba á
visitar un enfermo al
pueblo de Carbajosa, le
ma¬nifestaron enmi
pi'esencia Francisco García Sanchez
y su e.sposa
María García Tillan ) que en upa vaca propia dé María Sanchez
,madre del primero
,há-
bian observadopocos
" dias antes
unaviruela her- rà'òUsimaque parecía Uriá perla,
y quedesgracia¬
damente no habián
podido avisarle,
para que va¬cunaraá una
niña'que tenián, antes de
quela pús¬
tula'se vaciase'y secase por
si misma.
' 8i solo se tratase dé hechos
prácticos relativos á
los resultados de las inoculaciones, este
último dato
nâda
significaria
; perosiendo otro mi objeto,
y nodq'áñdo lugar á la duda las palabras de estos bue¬
nos'
labradores, he debido aducirle.
Sjn
negar no'sotrós,el interés económico
quede
•SÍ
j^^rrojan las observaciones precedentes, debemo^
hacer notar al Sr.
Rejón
quela
vacunahabía sido
ya
observada
enEspaña-,
que,atendidas las condii
cienes de,lócalidad para
el desarrollo de la viruela
en la vaca,
nada tendría de
estrañoel verla
apa¬recer enlas
provincias norte-occidentales de Espa¬
ña, si bien
jneapaz de. (ipmpetir
poi,';suabundancie
con la
Inp;laterra; y ppr último, que convendría
mucho en
cuestiones .-^6
estanaj;urale;ía detallar perfectaippute: los.procedimientos empleádo.s,,
mar¬cha de la enfermedad y
los efectos consecutivos
ypreservadores (le lá inoculación. De todos modos, repetimos
queestas observaciones
son muyintere¬
santes,,y nos
seria muy, grato que los. vet.erinarioqq
en su
práctica cpntribúyesen al esclarepimieuto de
la cuestión
intentadk
porel Sr. Rejón.
TOXICOLOGIA
Sobre el envenenamiento por
la
estricmna,, por..j M. 0.Kœhnke, profesor de Veterinaria, Zootec¬
niay
Quimica
enMehlbpe;
yM. Bering, profe¬
sor de laEscuela real veterinaria de
Stutlgard.
Traducidos y
estractados del Repertorium der
Thierheilkunde,porM.
S. Bieler, veterinario
en Rolle(Suiza.)
ApCUNAS
PALABRAS RELATIVAS A LATOXICOLOGIA DE.
LOS ANIMALES DOMÉSTICOS, POR
0.
K(EHNKE.(^Conclusion.)
Hasta el presente,
principalmente á
causade la pérdida de tiempo, solo
se meha desgraciado un
cerdo de cada cinco;
dos
perrosentre diez
ynpeye,
de diferente^razas,
sobre todo
perrosde
caza;(Jos
gatos curaron; y
de diez
yseis gansos y once ga¬
llinas únicamente he
perdWo algunas piezas.
La aserción, de
Desportes .de
quesop necesa-..ríos 164 granos
de
nuezvómica
paramatar á
unagallina,
nopuede,
segúnmis investigacionés, esplU
carse mas que por
el hecho de haber sido ingeri¬
da la,.nuez,vóinica en un,
estómago
muylleno de
alimentos, y nobajp la forma
aepolvo fino ó
grue¬so sinó en
pedazos.
Elefecto seguro y
sorprmidente de la solución alcohólica de.tanino se esplica.por el rápido tras^
, portedel alcohol,
y conél el del tanino,,en los lí¬
quidos
y enla
sangre,obrando) así próntaménte
sobre el sistema
ganglionario.
Cpnfprme,
ámia últimos, esperimentos, los íluR
dos activos de la
digestion pueden,
seguplas cir¬
cunstancias,
después de algún tiempo' volver á des¬
componer una
cierta parte del tannato formado,
queclando,
porconsiguiente, otra
vezel animal en
, un estado enfermizo mas ó menosprolongado;,hé
aquí por
qué
yoaconsejó,
como enlos demás casos
de
envenenamiento, administrar lin purgante la¬
xanteun poco
activo despues de la curación. Si no
hubieqe
una grqincoijgesti,on en los: órganos, el
DE LA VETEEINARIA.
jor
nesiapurgante seria una solución de sulfato de mag¬á ûn de
alejar
el tanriato de su circulo de ac- Cion."
Émpèro
sihubiere
sido necesario alternar laadministración dé un aceité con la del
antídoto,
todootro laxantellega
á ser nosolo^upérfluo, sino
muy
nocivo.
Despues
de un tratamientosemejante
, nada queda que hacer 'durante laconvalecencia,
y yo puedo asegurar quejamás he observado
consecuen^cias funestáfe én lós anim'ales que
irégarori
una vezá'mejorarse.
envenenamiento i'or li estricnina tratado por el.
cloroformo; por M. E. Bering.
Pocosdias antes de recibir la
precedente
me-rnpria
me ocurrió un caso,,de
envenenamiento de uOj perro porla estricnina, él
cual refiereaquí, por- qj¿eparece 'demostrar,
quela
,trasformaciondql
ve¬nenó en un
^.çoppuesto insoluble
é inocenteno es eliinicQ
medio de neutralizar su aqcion. Los estupe¬facientes gozan
también
de lapropiedad
de anularsu
influencia, paralizando
los músculoscontraídos ydebilitando
óaminorando,
la.escitacion
nerviosa nercesaría á esta Oontracción.
...
lis probable
que(e estricnina
noproduce la
muerte por
la
sobre- escitacion de la actividad ner¬viosa,
ni pordescómposicion
de lostejidos orgáni- 'ëhé;
comosúcéde'á 'los veríenps corroSivos,
sinóil'orijúé'lá respiraéiòn sé,interrumpe ^ causá de los
Wtfleótós
q'ilé determinan
ôà'lambréé de losriiúsc'ulqs espiradores
una'sofocación; la causa
dé íá iîiûéfte
eá;pïlès,
lac'esácion
dé áCcio'ri funcional de!ó^músculos
é'spibadóféái'Los éstupefacièhtes óca-
sidhan unàdorihéòimiènfò
generaldé
la actividadmuscular,
unésta'dó ¿puestó á,' fós calambres. El
^éuéñó,
esdecir, la suspension de la acción de los sentidos,
es aquí sin duda unincidente;
éindica,
'o rnismo quela pérdida
del sentimiento , un ciertóAgrado dé dísmihdciün del influjo
nerviosoqiie
pre¬side á las fuiiciórie's vqíuhtàrias i
_
' Se comprende,
por tanto,córnoél
director Gun- tlferéhcué'iitra
epel opio
uncóntráveneño
á la es-tiTCñiha; "ciiya opinion está plenamenté confirmada,
jiuéstó
qué vemos que otros anestésicos tienen unresultado más seguro, porque
producen nías
pron¬tamente el estado de
torpeza
yde
inacción de los inúsculós: ésto esprecisámente
lo que sucede por la inhalación dél éter ydel
cloroformo.Lbnget
yPickford
habian yaaconsejado
ensayarsi
la inha- iácion de los váporesdel,
éterno seria útilcontra elehvénéhamiento,
porfá
estricnina: Bredinempíea-
bá'eléter
CÓA
éxito- en lósanimajes,
yMunson,
no habiendo obtenido buen rcsültado dé los mediosusuales,
triunfóde
la intoxicación porla inhalación
del clórófórmo en un hombre" que hábia tomado
inadvertidamente
' uno ó dos granos de estricnina.El hecho
siguiente
confirmaei
Marcado efectodel cloroformo én
él
envénénamientó por lá estric¬nina:
^
El 12 dé'mayó de Í852,
porlá'tárde, fué lle¬
vado á la
Escuela Veté'rinaria
un perro cón sínto¬mas de envenenamiento. El
própletarió'^deseaba
sucuraciónátodo trance.
Los síntomas del envenenamiento marchaban
con
rapidez;
y el perro' éiifi'e tanto no vomitaba:estaba atacado decalambres
generales, rígido,
con larespiración
velozy enuiia incapacidad
absoluta deflejer
sus estremidades. Cuandollegó
á la Es¬cuela,
surespiración
era muy corta,perorápida:
sus miembrosestaban rígidos como sLfueran de madera, los
ojos
fuerade susórbitas,
la boca cer¬rada por los calambres que
esperimentaba,
los ia-í bios espumosos; de vez en cuando ¿se notaban so¬bresaltos de todoel cuerpo á manerade sacudidas eléctricas. No
podia
caber la menordudaacerca de la naturaleza del veneno. Acausa de los trastornos que la morosidad habia ocasionado(iba-^trascurrida
media hora
despues
de, losprimeros síntomas);
y porque el trismoimpedia
al animaltragarcualquie¬
ra cosa que
fuese,
me decidí á hacerunensayo con el cloroformo. Yerlí media dracma próximamente de esteliquido
sobre unpeloton
de..estopas que puse en unavasija
de 10,onzas decabida,
y colo¬qué el hocicó delanimal en esta
vasija,
cerrando el espacio intermediario con un pañuelo. Detiempo
en
tiempo dejaba
el hocico un poco libre para queel aire no faltase del todo. Por
incompleto
¡que fue¬se este aparato
improvisado,
fué,sin:embargo
suñr) cienteá llenar elobjeto:
al cabio de uno,ó.. dos.mi*ñutos la
respiración
del animal,era tranquila,y masprofiinda: los movimientos, y el conocimiento des- aparecierony sobrevino una
cesación-,general
de lossíntomas. En este estadoinyecté
en,la boca-del perro agua conalgunos
granos de raiz de, eléboro blanco enpolvo; sinque) se.lograra,
bacer pasar, alestómago
mas que unapequeña ¡cantidad, Inmedia- mente que el narcotismodesapareció,
volvieron denuevo los calambres con la misma
fuerza;
se reno¬vó la dosis del cloroformo y;Se
obtuvo
también unacalma
completa.
Estos ensayosduraron acaso quin¬ce ó veinte
minutos;
elperro entonces volvió en sí;y aunque muy
afectado,
se encontraba no obstante fuera depeligro. Se
le administró todavíaalgunos
granos
del polvo de
eléboro mezclado con mante¬ca, y
le
sobrevino un vómitocopioso de
pan, ápe¬sardel cual parece que no
arrojó
.todo el veneno,, pues que volvió á presentai'ae un acceso de calam¬bres,
que no tardó enapaciguarse
por el cloro¬formo.
Una hora
después
de haber emprendido estetratamiento,
podia asegurarsequeelperro sehalla¬ba casi
restablecido;
yá lamañanasiguiente,
cuan¬do su amo fué á
buscarle,
estaba tan-contento .yalegre
como nunca. ,Este caso dice lo bastante en favor delresulta¬
do de los narcóticosen losenvenenamientos por la
estricnina;
y yodudo
muchoque los medicamentos que(como el ácido gállico) destruyen
químicamente los alcalóides hubiese realizado la curación en tan cortotiempo
yde
una manera tanfácil ysegura.{Trad, del
Recueil de Méd. Yét. (TJlfort.)
EL EGO
PATOLOGIA Y TERAPEUTICA.
GLUSIGA.
{Continuación.)
i)Porloespuesto
anteriormente
vemos,que la etiología
de esta enfermedadestá
encerrada
enel círculo bastante
estrecliode losesfuerzos
hechos
enel potro, del descenso
poruna
pendiente
muyconsiderable, y en fin, de la acción
delas caldas, álas cuales acaso
convendría afiadir la de¬
fensa violenta de los caballos
obligados á mantener los
piés convenientemente para
el herrado, por medio de la
plata-longa. Cuarentay
tres casos de rotura del peroneo-
caicanóideosehan ofrecidoimi
observación
enla prácti¬
ca: todosfiíeron debidos á la
primera de estas causas, y
esteeselmotivo porquenada
puedo decir sobre la reali¬
dad de lasotras. Unasota vez he
sido testigo de la pro¬
ducción instantáneadel accidente: un
hermosísimo caba¬
llodecoche estabasujetoenelpotro:
la estremidad pos¬
teriorizquierda
levantada
yfija á la barra, cuando pasó
rápidamentepor
delante de aquel
ungran perro ladrando,-
©1miedo le hizoencabritar,porcuyo
motivo fuá desatado
inmediatamente, ofreciendo
desde
entonceslas seriales
tan característicasde la
claudicación
que nosocupa.En
movimientoprecitadodel
animal, vi distintamente que
elmuslo encogidofuertemente
sobre la pierna, había es- perimentado
una nuevaflexion, que habia establecido el
contacto entreestos dosradios
del miembro; y desde lue¬
go me
pareció evidente,
que,en el acto de esta flexion
escesiva y anormal, es
cuando
seproduce la rotura del
peroni'o-calcanóideo.
•Apesarde lasnumerosas
repeticiones que rae he visto
obligado á hacer
relativamente á la parte sintomatológica
de la afección de que tratamos, se
hace indispensable
que volvamos
á
tocareste punto importante de la cues¬
tión patológica.
De todas las citas por cuyo medio he en¬
tradoenmateriaresulta: que
los signos esenciales
ypa-
tognomóuicos
de la rotura del peroneo calcanóideo resi¬
denenla vacilacióndelacuerda
tendino.sa del corvejón y
en las oscilaciones producidas por
el tarso
ymetatarso
sobreel tibia. Estossíntomasnoson
permanentes, y ya
hemosmanifestadoque
desaparecían durante el apoyo del
miembro, para
reproducirse cada
vez quela estremidad
seelevabadelsuelo; en elmomento en que
esto
seefec¬
tiva, escuando
aquellas
presentanmasintensidad, dismi¬
nuyendoen
seguida progresivamente, á medida que el
miembro sedirigehacia
delanie
parala progresión
,■y son
casinulos, cuandose
aproxima al suelo
paratomar un
nuevoapoyo: estossíntomas son en una
palabra propor¬
cionalesála (lexioudela
articulación fémoro-tibial, des¬
vaneciéndosey anulándosecon
ella, cuando esta articu¬
laciónllega al estado
de estension.
•ïa hemos visto que, enla
estación ó
reposo,la estre¬
midadenferma apoya
perpendicularmente sobre el suelo y
llenatodas las condiciones
propias del estado normal. Si
seeleva elmiembro dirigiéndole
hácia
atras, nosolo la
cuerdatendinosadelcorvejón
aparecerá movible, pudién¬
doladirigirlibrementeen
todos sentidos
,si que también
se reconocerá unnuevo signo
característico de la afec¬
ción; lapequeñabanda
muscular,
queconstituye el pe-
roneo-calcanóideo, deberáapareceren esta
posición bajo
la formadeuna bridadelgada y
estenJida,
y noobstante
constituyendo la rotura un
obstáculo á esta estension,
resultaque, ápesarde las
investigaciones
masatentas, el
tactodejade revelarsu
existencia.
■Lasalternativasde relajaciónydetensionde la
doble
cuerdatendinosadelos
bifémoro-calc'anóideo
y l'éraoro- falangiano son eminentementeperceptibles, cuando
seabarcaconla manoestaparte de laestremidad coja,
ha¬
ciendo en seguida andar el
animal
al paso; entonces se percibenaltactotodas lasgradaciones
porque pasaeste
órgano,parallegardel unoal
otrode
estosestados tan
opuestos.
'Tratamiento.—Losantiguospreconizabancontraeste
accidentefórmulas muycomplicadasqueseria
ocioso
re¬petir. Todos aconsejan
la sangría al principio, despues las
cargas, lasembrocaciones,
las fricciones irritantes, algu¬
nos admitíanla utilidad ó lanecesidad delfuego parater¬
minareltratamieuto.
■Esevidente que enpresencia deesta
lesion la medici¬
naespeciante esla solaracional.
La solución de continui¬
dad deque setrata cura
espontáneamente,
ytodas las
me¬dicaciones parecensin acción sobre
el trabajo
quelá
na¬turaleza obra para conseguirlo.
El profesor debe,
pues, procurarimpedir ó neutralizar todas las
causasque pue¬
danperturbar este
salutífero trabajo: á este efecto la
prescripción delreposo
absoluto hasta la reunion y con¬
solidación delaspartes divididas, esuna
condición indis¬
pensable: el
régimen deberá además
serapropiado á la in¬
fluencia deuna larga inacción, siendo
algunas
veceslíti'
rechazarlas exigenciasdeuna
escesiva irritabilidad ó de
unestado muy grande de
replesion,
con unaó machas
sangrías.
■En ungranntimero
de circunstancias los propietarios
de caballosatacadosdel accidente, tienen,como
el vulgo,
una féexagerada enel
poder de los medicamentos, y solo
conmucha dificultad podrán resolverse
á
esperar,durante
un período
considerable de tiempo, la curación de las so-
lásleyesdel
organismo:
entoncesel práctico se encuentra
confrecuenciaenlanecesidad de tomar esta
circunstan¬
ciaenconsideración, y de emplear
cualesquiera agentes
terapéuticosno paraatender á la curación del mal, sino
para
tranquilizar el espíritu de los que tienen interés en
suprontacuración.
■Al principio, y
cuando
aunignoraba la naturaleza de
la afección, mecreíobligado á
imitar,
aunquesimplificán¬
dole, el tratamientodo
los antiguos. Al electo hice Uso de
cargas,
fricciones irritantes, linimentos, etc.;despues mas
adelante,de simples lociones
aromáticas, fomentaciones
decocimientosde zarzasy,enfin,en un gran
ntimero de
circunstanciasherepudiado
el
usode toda especie de tó¬
picos; estas
diversas medicaciones no han ejercido influen¬
ciaalgunasobre
la curación
que, entodos los casos, se
haobtenidode los treinta á los cuarenta
dias.
■Muy interesante
seria poder sefialar aquí los fenóme¬
nos quese
producen durante la reunion de los estremos
divididosdeltendonroto, éindicar
las señales necroscó-
picas que
deja el accidente despues de la curación; pero
yo nome
he hallado
nuncaen situación de recoger algu¬
nosdalosacercadeestospuntos
de fisiología
yanatomía
patológicas.
La naturaleza de estas cuestiones reclama
unaresoluciónesperimental,y esperamos con
algun fun¬
damento, que-las
escuelas veterinarias, que reúnen todo
lo necesario para
llevarlo á cabo, prestarán este servicio
ála ciencia.
■Enel mayorntimero
de enfermedades, gradaciones
innumerablesdistinguen y separan
los diversos casos
DE LÀ TETERINAHIA.
quepresentan, detalmodo, que llegan á hacer difícily
masó menosinfiel sudescripción general, cuandose los
compara concada hecho tomado aisladamente. No sucede lo mismoenlaroturaaccidental delperoneo-calcanóideo, cuyamarcha, caractèresy duración ofrecen tan poca va¬
riedad, quedifícilmente sedescribirían las observaciones particulares, sin incurriren empalagosasyuniformesre- pelicibnes. Estaesla razón, porqué limitaré á lastres si¬
guientes, las queconciernen áestaafección,y queheco¬
locado coneste objeto entrelas voluminosas apuntaciones queherecogido en la práctica.
{Se continuará.)
Ymsuma, ¿
qué
razón,qué consejo
yqué ley podrá
nuncaigualar al Aguila
conel mosquito ?
{Casti:GH animali-parlanti. Traducoien de J. Jl. L.
yM.F.
Venciendo nuestra repugnancia, y accediendo á
los deseos de D. Gerónimo Darder, damos cabida al escrito que aparece á continuación deestas líneas.
Despues
de loquedijimosen el ntimero 17 de £í Eco, fácil escomprender cuál será nuestro senti¬miento al ver empeñado en esta
polémica
ai señorDarder; pero una vez queha creido necesario de¬
fendersu reputación envidiable contra ridiculos ataques, no podemos menosde llamar la atención denuestroslectores sobre elcompletocontrasteque
su contestación forma con la
impugnación
de su adversario.A pesarde que por sumisma indoleel
trabajo
del señor Darder tiene que serde reducidos limites,deja
ver suficientementela instrucción desuautor, realzada porla modesta sencillezyel masdigno
co¬medimiento. Peroestas dotes que adornan á nues¬
trocolaborador, brillan sobre todocuandose com¬
paran sus produccionescon otras del género de la que, copiada ála letra, dice asi;
Observaciones d la memoria deDarder, sobre el ceba¬
miento del cerdo en las islas Baleares,por el albéiíar Blas Cubells.
Enel Eco de Veterinaria números 4, 5, y6 hemos leidounamemoria Botánico-Agricola-y Químicasobre el cebamiento del cerdoenlasislasBaleares yprincipalmen¬
tede ladeMallorca,de D. Gerónimo Darder, alumno de la Escuela veterinariade Lyon,discípulo delmuy ilustro M. Rainard, Veterinario de 1." clase. Subdelegadodel 2.°
distrhodeBarcelona, ColaboradordeelEco de la Vete¬
rinariay deel Cultivadoretc. etc. etc. cuyoconcienzudo trabajo lemereció el titulo de Veterinario de1.' clasedo quehemoshechomención.
Por poco queseexamineestamemoria,seobservaque,
en ella, el seftorDarder ha procurado lucir sus conoci¬
mientos científicoshasta agotarlos,y no es do,estiañar, porque enlos tiempos que atravesamos, una memoria puede inmortalizar al autor;y asi debió de conocerlo el señorDarder,cuando el pobrecillo, parahacerla, traba¬
jó-tanto: y he aqui señoresveterinarios, Que no en vano se látigo con profundasobservaciones sobrelos pericar¬
pios cuando en ella, nos viene encajandolas drupas del lentisco Pistacia lentiscusL. entre los frutosbaya.
Ciertamente si fuera yo. otroEndlinchercolocara alse¬
ñor Darderentrolas notabilidades botánicaspor sus sor¬
prendentesconocimientoseneste ramo de la histeriana¬
tural.
También sé me,figuraquevaisácreer señores veterina¬
rios , que noes menos de moda y al nivelde los adelantos botánicosladenominación queda de Cactus opuntia, hi¬
gueradepaía, tunavulgar al vegetalqueproduce los hi¬
goschumbos, confundiendo dos vegetalescomolaOpun¬
tia vulgaris, yla Opuntialunabajo una sola denomina¬
ción. Si el señorDarder, tiene observacionespararefun¬
dir estasdo.s especiesde Cáctus en unasola, esperamos que
sprá_condescendiente
enmanifestarlas; ínterinnosha depermitirdudemos de laexactitud desu aserto.Diréisahora, que el señor Darder,noha sabidoapro¬
vechareltiempoenel Colegio de Lyon. desdequeha he¬
cho tanbuenos estudios Botánico Agrícolas, para probar
enla obtencióndel titulo (le 1." clase comosepreveniaen.
el decreto,del año de1847, su suficienciaenlas nuevas materiasadoptadasy entreellas laAgricultura aplicadaá la Veterinaria?YnO osadmira el critério deaquellos ve- terinariós(lue aprobaron su memoria?Vaya, quedescon- tentadizos habéisdeserseñoresalbéitarcs, enpretender
igualaros
álos veterinarios, puesyaveis, queporloma¬nifestado ellos, ysolamenteellos son los queconocen la ciencia; laoriginal, la de ellos,la quenada tiene deco¬
múnCon la que se.aprendecomunmente.
Quemediréis de lamaravilla del Cáctus que para su crecimiento tiene bastante conunpoco de tierraen don¬
deafianzar algunas raices? -Si;señores,algunas,porque las demás quetiene lasarraigará enelaireó dondepuede.
Queos parecede la calabaera deflor amarilla? no es
unadesgracia paralavet-rinaria moderna queá elseñor Darder se lehaya quedadoene^ tintero el nombre técnico delvegetal; No lo es mas aun elque p.irezca ignorarse cultivala Cucúrbita maxima, verrucosa etc, en los al¬
rededoresdeBarcelona? Ciertameniequesi,porquede lo contriirio, hahria podido ensayarel método que nosha
dado áconocer conlos cerdos de Gracia y S. Andrés,y deotrospontosdándolesá comermesocarposde calabazas.
Endeude el señorDarder hacegala desús conocimien¬
tos científicosoriginaleses en la parte química desu me¬
moria.
Dice en ellaque, «elazúcar (5principio sacarinode la partecarnosa de los frutoses suficienteparacebarelcer¬
do, porpredominarsegúnalgunosel carbono enesteprin¬
cipio vegetal. »
En otraparte diceluego «siendoel azúcarel principio indispensable paraque fermentenlos líquidosycuando
este fenómeno tiene lugar seorigina un nuevoproducto, que bien sea ácido, bienalcohólico, siempre convieneá
laOrganización del cerdo paraengordarle,según resulta
delos esperimentos verificados conlos deshechos de las fábricasdecerveza yde aguardiente, conelsuero,la le¬
cheagria, las hecesde almidón, lacidra, elorujo conlo cualtenemos doblo motivoparaconsiderarel azúcarcomo
parteindispens.ible parael
cebo
delganado moreno.»Sí bienes cierto Sr. Darder, queel azúcar inciistali- zable yla glucosa, óel azúcardeuva se halla en la ma¬
yor parte de los frutos carnosos que V. cita y que en efeclt) .sirven parícel cebamiento delcerdo, no es áeste
principioque se
cTebc
supropicijad nutritiva, nimenos porla (íantidaddecarbono que contiene el azúcar; este principio cuando impure, á masdel principio sacarino de cualquiera especieque seacapaz.de e.sperimentar
lafermentación alcohólica, contieneunprincipio azoado y áeste se debe la
propiedad
nutritiva ; á esteprincipioqiie es elque sedijierc en el estómago, yconstituye los alimentospropiamente dichos que lo son todas lassus¬
tanciasazoadas; todos los damas, principiosquese intro¬
ducen enla economíaanimal y no contienenázoe no son
alimentospropiamente dichos, son sostenes de la vida, pero por otra causa, y
.«i V.
se tomasela
molestia dé leer las obras de química aplicada y supiese comprenderlasseria denuestra opinion; verdad esqueestas ideas que
son las (lue hemosaprendidoen las obras,talvez no sean
las que V. h.abrá oido en las cátedras á que habrá asis¬
tido para adquirir el título con que se ve condecorado;
pero nosotros albéitares sabemoslo que hay escrito, lo cierto; pero no lo original, lo propio, sies quelo que V. sientaaquí no sea harina desu saco sino (le los pro¬
fesores á quienes habrá oído.
ÉL
- Que el azúcar esindispensable para la fëi'mentaciôndë_
los liquides; á pesarde la faltada precision que se
nota'
aquí ,;eomo en raiichasotraspaVtes dé
sumèmoria, nosparecé
quierehablar
de lafermentación'alcohólfcayaçé-
tica:respecto á la primera,es indispensable lapresència de'unazúcar; pero para la
segurida
,dispensónos'
SeíiórDardër, está V. en error; lo ladispensable para la fer-, mentación acética, es la présenciadelalcohol yde un fermento; creemos, (aun Cuando V. iio lo ha mentadoen todala partequimica desuméraoria, queV. sabe, es in¬
dispensable también la presencia del fermento para toda fermentación,)y que estosdos agentesdan origen al áci¬
do'áoético óvinagre llamadocomunmente. No entramos
en la dilucidación de la teoria de estas dos fermentacio¬
nes, porque, hablando aqui entre los dos le Vemos á V-. tan flaco deconocimientos quimicos que teraeriaraos
mucho perder el tiempo, no sabiéndonos
comprender.
Pero 'debemos sin embargo decirle que en la digestion dedosprincipios azucaradosy alniinodosos, la fermenta:
cionque se' produce es'otra diferente de las dos que V. pareceindicar; seprOduCe ácido láctico ó butidco,'y
salvo el parecerde V;'hasta ahora estos'productos no hansido hallados entrèlos delásfermeníaciohcs alcohó¬
lica y acética.
Salje V. de lo que constan los desechos que citase emplean para'engOTOar fel cerdo,si V. rae sabe encontrar azúcar éntr'elos de la Cervelzh ' aguardiente', suero , le¬
cheágria yalmidón; muy adelantado debérémos consi¬
derarle á V,; pero 'OOino ho hayamos visto sus medios analiticos, ito pódémos asentir sea verdadero lo que, Vj manifiesta'.
Basta por hoy paramanifástarle, lo qiie varias veces hemos repetido qué casi raya haSta lasoéiedad,quelas
obras de- Vds.Sres. veterinarios, sonel testimonio vivo, de'-que sus pretendidos•conocimientos cienlilicos son
puraúlíiaracay nada mas que alharaca, yqhe nosotros albéitares, sin pretensiones-,roconociehdO quehbs'falta aprendermuciiopara desempeñar nuèstrO èotnÇtido del
modo quese debiera; nos encontraúios enlínea
paralela
con Vds.respecto á teoria,y que porlo concerniente á práctica, casi sinpresunción podríamoscreernos queles aventajamos en algo.
Blas Cudbli.s.
Contestdcion de D. Gerónimo Darder.
Leída con detención la críticaque 1). Blas Cubells ha dirigido á mi memoria,soóre el cebamiento del cerdo en las IslasBaleares, sededucequedicho señornoha lleva¬
do otroobjeto al redactarla, queaprovechar la primera
Ocasión paraengalanarsede conocimientos químicosybo¬
tánicos,y hacer ostentacióndelodioqueprofesa á losve¬
terinarios yá las escuelas,
Ala
verdad, tales¡desahogosno 'me estrañanen elSr. Cubells,atendiendp-áique comoiii- dividuojde. muchainfluencia en la redacción de El Al- béítar. permiteque seprohijen, con meimscabo de los in¬
teresesmorales y materiales de los señoresalhéitargs, las, tendenciasyconocimientosmjpüreosdeun carniceroy ne-^
gociante enganados,-queporsuprocedencia debenen-■ contrarse -enoposiCion con losverdaderos y
lègíítimos
dedichhs señores, ydel decoro de todos
IOS-profesares
vele-, rinarios. Pero como quiera que estasreflexionessonya tardías,porcuanto nuestros lectores,juzgados tienenesos escritos, pasaré al objetoque raeatañemasde cerca,,,Alredaclarmi memoria, niiré:de,abrazar las ciencias queel plan de reforma designabaen la cuestión quefor¬
muléparaprobar qup tocante á las sustanciasqueentran
como parte integrante del past, estaban acordeslosprin¬
cipioscientíficos con la práctica; y que estaalimentación
nosoloacelerabaelcebamiento, por seradecuada á laor¬
ganización deloerdo^ sinóquemepermitiaentrar enalgu¬
naseonsideraiionesparadarrazón delporqué }a lepra
se'
observa con menos frecuencia en el ganado sedentario.
ÉCÓ
que en eldemontanera,aun cuándoson del'á misma
razà
yhabitanen el mismo pais.
Silogré, óno, llevar á cabo mí proposición,erael, puntoenquecabíala crítica científica, la únicaqneilustra,
porquelevanta los replieguesquecobijan los secretós
àè'
la naturaleza, ylaqueyodeseo,porque desentendiéndose
(jelas personas, se dirige álos adelantos de laciencia, en provecho de todas las clases. Pero alconsiderarquela qúe
he merecido delSr. Cubells selimita ácreer'malaplicadas algunas palabras,y señalar comograve
faltS
elolvido de algunasotras,comotambién élnohaberdesarrollado cier¬tasideas, cuandotodoesto, suponiendoaunqueasi fuese,
noentra sinó comoparte accesoriade la cuestión; pocos resultadospodránesperarse paralos adelantos de la cien-- Cia;, désemejante polémica, yningúnprovecho tendrán que.agradecerle los albéitares, cuando en vezdeapagar, atizaenemistades, dirigiendo á destajoánsultos á Iqs cate¬
dráticosde la EscuelaSuperior, yátoda la claseen gene-
rah.EncuantO'ial quesuscribe, aun'cuanilo'el Sr. Cubells
seledirigeentonomagistral, está muylejos derendir ho-,
menaje á
suscorrecciones
; antesal contrario,
seencuen¬traconbríospara vindicarsey admitir elreto en
el
terre-,ho
àe
la Veterinaria que masle acomode al Sr. Cubells.Asíhé resuelto hacerlo, yconstituirme tambiénenagresor siásímeconviené, auncuándo seande opinion contraria
misamigos comprofesores, puestengo muchoa'pego á mi
honorfacultativo-.
Entrando ya enmateria, y.siguiendopasoá pasoalse¬
ñor Cubells, notamos, quelo primero que ocupa suafen- ci()n,,esel llamar 6aj/a alfrutodelientisco, cuando, según él, os unadrupa. Así podrá creerlo; perodeseguroque estariarmosacordes,si D. Blas, preciáuilose de botánico,
estuviese alcorriéaledel modo comodistingue el fruto de
esta planta la Flora Españolat Del mismo modohubiera podido conveiicersedequeal cactus opuntia de hinneo,.
le llaWa enespañol higuera de pala, higuera de las In-
' diás,higuera chumbagtunavulgar dicha
Flora-,
yámas hubiera leído , hablando delcactus cOchinillífer, higüera quelleva cochinilla'de L. , estaanotables palabras :>0011'
nopocacongruenciacreo quenuestra
tima
vulgar,que en'
Valencia, Andalucía, álúrciay Cataluña, escopiosísima,
pues enBarcelona vendensu fruto enla plaza,
produciría,
la cochinilla si hubiese gusanos.»De consiguiente , si
el
cactus opuntia &e Linneo, eslatuna,vulgar que
producé
los higos chumbos , y de los cuales únicamente hablo.
¿Cómo puedo confundir, nirefundir dos
especies, sino
meocupo mas quedé una?
Encuantoá la maravilla del cactusporhaberdicho:
quepara subrecimiento tiene bastante con un poco
dé
tierra en dondeafianzar algunas raices, estas
algunas,
quetantohan horripilado al Sr. Cubells, equivalen ápo-'
caí;puesla naturaleza nada hacreado desupérlluo: ha da¬
do á laspliintas de estafainiliagran desarrollo á lostallos
y hojas, paraque por ma,spuntos absnrvan de la
atmósfe¬
ralosmateriales que necesitan para su conservación, y queguardan como endepósito por su organizaciónpar¬
ticular, y mhy reducido elde las raices, que poco
pueden'
chupar, poblandoterrenosareniscos, cascajososyreseca¬dos porel sol meridional.—Purotra parte sepuede supo¬
ner, queel Sr. D. Blas ignora, por masquehaga
alarde dé"
sergranbntánico, queenla familia de los cactus, se en¬
cuentraun gran número de plantas,quepueden
vivir
sus¬pendidas enelaire, y que en estaposición crecen,
flore¬
cen,fructifican, yhasta arrojan raices aéreas.