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Actividades de participación comunitariapara las vacunas contra la COVID-19

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Actividades de participación comunitaria para las vacunas contra la COVID-19

Orientaciones provisionales 31 de Enero de 2021

Objetivo

El objetivo de estas orientaciones es poner la participación comunitaria en el centro de las estrategias para la introducción de las vacunas contra la COVID-19. El documento incluye consejos y temas de debate para la administración de vacunas y la generación de demanda, así como directrices de pasos a realizar con el fin de garantizar un enfoque seguro y centrado en las comunidades en las actividades de participación comunitaria.

Audiencia

Este documento pretende servir como herramienta para responsables de programas de salud, trabajadores comunitarios y de salud, voluntarios y agentes de movilización social, así como organizaciones de la sociedad civil y otros socios que son responsables de la realización de actividades de participación comunitaria relacionadas con las vacunas contra la COVID-19.

Introducción

La pandemia por el coronavirus ha afectado a millones de personas en todo el mundo y provocado numerosas víctimas mortales. Se están desarrollando vacunas para proteger a las personas frente a la COVID-19. La vacunación es una intervención crítica para proteger a la población de la COVID-19, especialmente en combinación con comportamientos básicos de prevención.

La pandemia ha puesto de manifiesto en todo el mundo una serie de problemas relacionados con la adopción de la vacuna. Una cuestión clave es gestionar la vacunación en adultos con la limitada experiencia de que se dispone. Por otra parte, la reticencia a las vacunas ha ido aumentando en más del 90% de los países desde el 2014 (1). Dado su potencial para menoscabar la cobertura de la vacunación, todos los países deben tomar medidas para entender el alcance y la naturaleza de la reticencia y empezar a promover las vacunas contra la COVID-19 ya autorizadas.

Un exceso de información contradictoria sobre vacunas, la información errónea y la desinformación pueden tener un impacto en las actitudes, las creencias, los conocimientos y la intención de vacunación de las personas. Las plataformas digitales pueden ser fuente de difusión de rumores, y esos rumores pueden trascender el espacio digital, pasando a los medios de comunicación tradicionales y a las comunidades, o transmitirse de una persona a otra. Las opiniones recabadas en las comunidades muestran de forma sistemática que, como consecuencia de la influencia de la información errónea, la desinformación y los rumores, muchos grupos comunitarios en todo el mundo creen que ya existe una cura, o confían en remedios a base de hierbas y otros tratamientos no contrastados. La diferencia entre vacunas, curas y tratamientos sigue estando poco clara para muchas personas.

Hay cada vez más evidencia que los retrasos en la vacunación o el rechazo de las vacunas se debe

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problemas persistentes en cuanto al acceso (2). La confianza comunitaria es clave para garantizar la adopción y aceptación de las vacunas. Y para fomentar la confianza, es necesario entender cómo perciben las comunidades la enfermedad y conocer sus principales preguntas, dudas y temores en torno a las vacunas en general, y hacia las vacunas contra la COVID-19 en particular. Las experiencias anteriores de epidemias y la percepción de riesgo de las comunidades en torno a la enfermedad también influyen en la aceptación de las vacunas. La falta de confianza en los proveedores de servicios, las experiencias negativas de vacunaciones anteriores y una calidad deficiente de los servicios de salud son otros aspectos que pueden incidir en la decisión de aceptar una nueva vacuna en determinados contextos.

La OMS recomienda que cada país desarrolle una estrategia para incrementar la aceptación y la demanda de la vacunación (3). Esa estrategia deberá incluir un sólido componente de participación comunitaria para abordar la confianza y la aceptación, así como la demanda de las vacunas, y que responda a las preguntas en torno a los criterios de priorización en la administración de las vacunas;

es decir, qué personas se vacunarán primero y por qué. Estas actividades deberán adaptarse a los contextos locales para abordar las necesidades de poblaciones distintas. Será preciso poner en marcha una combinación de intervenciones basadas en la evidencia de la investigación sobre comportamientos y ciencias sociales, que incluirían campañas masivas, comunitarias y en redes sociales, y formación a personal de salud y trabajadores comunitarios.

Si se realiza de manera adecuada, la participación comunitaria aumenta la probabilidad de que las comunidades lideren sobre las cuestiones que les afectan, utilicen los servicios de salud, y potencien su resiliencia. La participación comunitaria fomenta la influencia de los actores locales, facilita el acceso a la información y su comprensión, permite y promueve el derecho a opinar sobre los servicios recibidos, y aprovecha las capacidades locales (4). En este caso, se espera que la participación comunitaria desempeñe también un papel esencial en la promoción de la seguridad de las vacunas y en abordar posibles eventos adversos supuestamente atribuidos a la vacunación o la inmunización (ESAVI).

La vacunación es una intervención crítica para proteger a la población frente a este coronavirus. Sin embargo, dadas las limitaciones en la fabricación de las vacunas, las vacunas contra la COVID-19 se introducirán por fases. Se priorizará a determinadas poblaciones en base al riesgo, como por ejemplo al personal de salud, adultos mayores, y otras personas con un riesgo mayor de presentar un cuadro grave de la enfermedad. Los gobiernos nacionales priorizarán a sus poblaciones siguiendo orientaciones técnicas globales. Es importante manejar las expectativas públicas y explicar por qué se prioriza a estas poblaciones. Será necesario trabajar con las comunidades utilizando enfoques inclusivos desde una perspectiva cultural y en el idioma adecuado con el fin de difundir mensajes clave y conservar la confianza pública.

La participación comunitaria debe ser una constante a lo largo de toda la respuesta a la COVID-19, y determinadas actividades relacionadas con la introducción de las vacunas frente a la COVID-19 - como por ejemplo la recopilación, el análisis y la actuación en función de los comentarios, las percepciones y las creencias - deben integrarse en las estrategias y planes de cada país. De igual manera, el departamento del gobierno de nivel subnacional encargado de liderar y facilitar la elaboración de un microplan debe velar por que la participación comunitaria quede debidamente integrada en esos planes. Todos los planes deben tener en cuenta a los grupos más en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo los que viven en zonas de conflicto o post conflicto, o las poblaciones de personas refugiadas o migrantes.

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Para que los planes de participación comunitaria sean efectivos, la respuesta debe velar también por la aplicación de un enfoque coordinado que busque el apoyo de agentes de movilización social de organizaciones comunitarias y religiosas, agencias humanitarias como las sociedades nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, y otras organizaciones de la sociedad civil. Por otra parte, será importante la coordinación con los mecanismos de comunicación de riesgos y participación comunitaria (RCCE, por sus siglas en inglés) establecidos en los países para la COVID-19, y la utilización de plataformas existentes para llegar a las comunidades y fortalecer a los actores locales y las redes comunitarias en RCCE, así como realizar labores de incidencia para lograr la integración de principios de participación comunitaria en todos los planes de administración de vacunas (5).

Consejos y temas de debate para proveedores de servicios, personal de salud y comunitarios, voluntarios y redes comunitarias

La confusión y la propagación de rumores es algo habitual en las pandemias. Las personas pueden obtener información contradictoria de medios de comunicación, amistades, familiares, líderes comunitarios, plataformas digitales e internet, y otras fuentes. Además de confusión sobre la enfermedad en sí, la información errónea sobre las vacunas contra la COVID-19 ha aparecido en los medios de comunicación tradicionales y en las redes sociales.

En el caso de las vacunas contra la COVID-19, la colaboración de los proveedores de servicios de salud como audiencia crítica, tanto en su calidad de receptores como de promotores de las vacunas, será fundamental. En muchas comunidades, el personal de salud son las únicas personas disponibles y dispuestas a interactuar e informar a las personas para abordar sus inquietudes. La participación comunitaria debería ser un componente básico de la planificación y administración de los servicios de salud, especialmente en los microplanes.

¿Qué sucede cuando las personas tienen demasiada información?

Desconfianza: Las personas pueden desconfiar de las recomendaciones de salud y las autoridades gubernamentales. Pueden resistirse y negar que la COVID-19 sea real.

Es posible que las personas no confíen en las vacunas, ni las acepten de forma inmediata, al haber escuchado información negativa.

Desconocimiento de la enfermedad y las vacunas: El desconocimiento de la enfermedad y la fiabilidad de las vacunas puede generar reticencia en las personas y un rechazo a la vacunación. De igual modo, es posible que las personas no entiendan bien los comportamientos clave a seguir para prevenir la infección por el coronavirus.

Estigma y discriminación: Las comunidades pueden estigmatizar o discriminar a determinados grupos. Puede haber estigmas en torno al personal de salud y determinados grupos sociales. El estigma social y los comportamientos discriminatorios pueden aumentar debido a la desinformación, llevando a las personas a rechazar la ayuda y la información del personal de salud y los voluntarios comunitarios. Los pacientes, los proveedores de servicios de salud y sus familiares están en mayor riesgo de sufrir ataques por la creencia de que se han convertido en vectores de contagio (6).

Reticencia ante las vacunas: Las personas pueden tener miedo a posibles efectos secundarios de las vacunas contra la COVID-19. Esto se acentúa por la incertidumbre que rodea a la enfermedad y las vacunas. El personal de campo, los voluntarios y las personas de la comunidad pueden potenciar la confianza entre la comunidad y los líderes comunitarios, desempeñando un importante papel en la difusión de información de salud

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y percepciones, y potenciar la confianza en las vacunas contra la COVID-19. El diálogo bidireccional es crítico en estas actividades.

Consejos para la participación comunitaria durante la introducción de las vacunas contra la COVID-19

Definición: Definir y priorizar los objetivos clave, revisandolos de forma periódica para verificar que responden a las prioridades fijadas a medida que evoluciona la respuesta a la COVID-19, así como también la disponibilidad de las vacunas y los protocolos de su administración.

Coordinación: Utilizar los mecanismos de coordinación existentes para informar a las comunidades sobre la introducción por fases, los planes de priorización, los efectos de las vacunas y las experiencias de personas ya vacunadas. Algunos ejemplos de tales mecanismos serían organizaciones comunitarias y religiosas locales, grupos de madres y padres de familia, escuelas, residencias de mayores y grupos de jóvenes. Además, es fundamental la coordinación entre los socios bajo el liderazgo de gobiernos nacionales y subnacionales para evitar la duplicación, cerrar brechas y hacer el mejor uso posible de los recursos. Para ello, es preciso mantener una lista actualizada de contactos de todos los socios, con sus coordinadores y actores a nivel local.

Evaluación y recopilación: Si se dispone de datos de evaluaciones de RCCE o diagnósticos comunitarios rápidos, los países deben analizar primero esos datos para determinar si hay información suficiente o si, por el contrario, existen brechas en la información. En los casos en que haya una carencia de datos sociales, será necesario trabajar con los establecimientos de salud, los trabajadores sociales, voluntarios comunitarios y la sociedad civil para llevar a cabo un mapeo de la comunidad con el objetivo de identificar:

el perfil social de la comunidad, incluyendo los conocimientos, las percepciones y las prácticas de las comunidades en relación con la COVID-19 y las vacunas;

los patrones, canales e idioma(s) más utilizados para compartir información en la comunidad;

religión, tradiciones culturales y prácticas;

audiencias clave y personas influyentes; y

poblaciones destinatarias para la administración de la vacuna según las distintas fases, incluyendo el número de trabajadores de salud, trabajadores sociales y personas con un riesgo mayor de presentar un cuadro grave de la enfermedad (por ejemplo, adultos mayores y personas con comorbilidades).

Abogacía a nivel local: Es importante establecer una comunicación con las personas influyentes al nivel local, como pueden ser los líderes comunitarios, líderes religiosos o personalidades o celebridades locales, para proporcionar directrices sobre las vacunas contra la COVID-19 y obtener su colaboración en la creación de un entorno propicio para la introducción de las vacunas. Trabajar con los medios de comunicación locales para promover mensajes positivos sobre las vacunas contra la COVID-19. Abogar a las autoridades locales con el fin de lograr apoyo para los vacunadores y el personal de salud.

Abogar además a los responsables de la gestión de asilos de ancianos para que apoyen el acceso a esta población.

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Diseño de un plan de acción comunitario: Sobre la base de datos y los perfiles sociales disponibles, será preciso diseñar un plan de acción. Este plan comunitario podría ser parte del microplan general. Será de gran importancia invitar la participación de las comunidades en la planificación de las actividades de movilización social y comunicación. Los planes nacionales y subnacionales deben adaptarse al contexto local. También deben adaptarse los mensajes y materiales para reflejar las percepciones y los conocimientos de la audiencia al nivel local.

Implementación, monitoreo y evaluación, y adaptación: Se debe llevar a cabo el plan de acción comunitario con los socios pertinentes para involucrar a las audiencias y las comunidades identificadas. Esto incluiría capacitación y asegurando la existencia de mecanismos de participación y rendición de cuentas. Es preciso identificar las necesidades en cuanto a recursos humanos, materiales y financiación. Hay que designar al personal y a los socios que realizarán el trabajo (el número de personas requeridas para hacer el trabajo) para elaborar un presupuesto adecuado, y elaborar un marco de monitoreo y evaluación contextualizado, con mecanismos sólidos de supervisión y coordinación periódica. Es fundamental vigilar de cerca el trabajo de campo, y disponer de los mecanismos pertinentes antes de iniciar la implementación.

Sistema de retroalimentación: Crear y poner en marcha un sistema de retroalimentación y rastreo de rumores para seguir de cerca las opiniones, inquietudes, percepciones y desinformación de la comunidad, informando a los socios técnicos y sectores pertinentes.

Asegurarse de responder ante rumores e información errónea con indicaciones basadas en la evidencia. Adaptar los materiales, información, metodologías y estrategias de vacunación en base a los comentarios recibidos de las comunidades y la evolución de percepciones e inquietudes.

Consejos prácticos

Esta sección aporta información que se puede compartir con las personas responsables de la ejecución de las actividades de participación comunitaria. Pretende servir de guía, y por lo tanto las actividades propuestas deberán adaptarse al contexto. La información deberá ser actualizada periódicamente dependiendo de la evolución de la situación de disponibilidad de las vacunas y su priorización (7).

Paso 1: Cómo fomentar la participación – Consejos básicos para la interacción con las comunidades.

Paso 2: Hacer las preguntas adecuadas – Orientación para el diálogo comunitario sobre las vacunas contra la COVID-19.

Paso 3: Qué decir – Conocimientos a compartir con las comunidades y preguntas frecuentes para orientar el diálogo.

Paso 1: Cómo fomentar la participación

La participación comunitaria es más efectiva cuando se realiza desde la propia comunidad.

Colabore con trabajadores comunitarios y de movilización social para organizar reuniones con la comunidad. Forme a líderes y trabajadores comunitarios, así como líderes de movilización social de organizaciones de la sociedad civil, profesores, personal de salud y grupos locales para difundir información y comunicar con las comunidades sobre las vacunas contra la COVID 19. Los

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enfoques y plataformas que ya se estén utilizando para la RCCE pueden aprovecharse para la introducción de las vacunas.

Canales de participación:

Radio, mensajes SMS, afiches, anuncios, visitas presenciales y reuniones comunitarias.

En ciertos contextos, se puede informar a las comunidades a través de medios de comunicación, proveedores de servicios y otras vías, sin que sea precisa la asistencia presencial en un evento comunitario. En otros contextos, sin embargo, los trabajadores de primera línea, trabajadores comunitarios y de salud, representantes de la sociedad civil y otras personas pueden tener contacto directo y presencial con las comunidades.

En las reuniones presenciales con la comunidad, es necesario presentarse, explicar para qué organización se trabaja, y qué es lo que quiere hacer con la comunidad. Los pasos a seguir serían los siguientes:

Presentarse y mostrar empatía, explicando que se entiende que las personas están preocupadas por la COVID-19 y tienen dudas sobre las vacunas que se están empezando a utilizar. Hay que explicar que se está en la reunión para ayudar a las personas a entender la enfermedad y las vacunas. Escuchar primero lo que las personas tienen que decir sobre la COVID-19 y las vacunas, antes de trasladar lo que sabe usted. Será necesario recopilar información de los datos sociales disponibles para entender mejor a la comunidad y sus inquietudes, de manera que las actividades y la información que se traslade se adapten a sus necesidades.

Proporcionar información a las comunidades y a las familias sobre las vacunas, sus beneficios, quién podrá vacunarse, cuándo y dónde. Animar a los grupos elegibles para vacunarse a que acudan a ser vacunados.

Explicar que las vacunas no estarán disponibles para todas las personas en las primeras fases, y que será necesario seguir aplicando los comportamientos de prevención ya conocidos y probados.

Alentar la información y la acción:

La información difundida a las comunidades debe ser sencilla y clara, y en el idioma local.

Los mensajes deben adaptarse al contexto, y los consejos deben ser prácticos y aplicables.

Por ejemplo:

Personas priorizadas para recibir las vacunas contra la COVID-19: personal de salud, trabajadores sociales y comunitarios, adultos mayores y personas con comorbilidades son las que serán vacunadas en la primera fase (la priorización exacta podrá variar según el país).

Beneficios: las vacunas protegen a las personas frente a la COVID-19.

Seguridad: las vacunas son seguras y han sido sometidas a ensayos clínicos siguiendo los protocolos de fabricación de vacunas.

Coste: las vacunas seguramente serán gratuitas en países de ingresos medianos y bajos.

Comportamientos a adoptar: es necesario seguir aplicando las medidas y comportamientos preventivos.

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Información que se puede compartir con amistades y familiares: dónde y cuándo acceder a los servicios de vacunación; qué hacer en caso de que alguien tenga síntomas de infección por coronavirus.

Información frente a mitos y percepciones erróneas en la comunidad: las vacunas contra la COVID-19 son seguras; la COVID-19 es real, ha infectado a muchas personas y se ha cobrado muchas vidas; cualquier persona puede infectarse con el coronavirus, no discrimina por motivo de raza, edad o geografía.

Participar y escuchar:

Ante todo, es preciso escuchar y entender las inquietudes y las dudas. Preguntar a las personas qué saben, y qué quieren y necesitan saber sobre la enfermedad y las vacunas contra la COVID-19.

Invitarles a participar en el diseño y la ejecución de actividades de comunicación y de participación comunitaria.

Explicar unos cuantos mensajes claros y sencillos a la comunidad (incluyendo a familias, cuidadores y líderes locales) en el idioma de su preferencia, y evitando el uso de términos técnicos.

Verificar que todas las personas han entendido correctamente la información. Hacer preguntas para comprobar y reforzar su comprensión.

Pedir a miembros y líderes de la comunidad que hablen. Es más probable que las personas hagan caso a la información recibida de personas que conocen y en las que confían, y que creen realmente que se preocupan por su bienestar.

Paso 2: Hacer las preguntas adecuadas

Hay que empezar por saber cuáles son las inquietudes y las dudas de las personas, y contestar esas dudas. Algunas preguntas que se pueden formular para iniciar el diálogo con las personas y las comunidades son:

¿Qué han oído acerca de las vacunas contra la COVID-19?

¿Qué información quieren saber acerca de las vacunas contra la COVID-19?

¿Tienen alguna preocupación por las vacunas contra la COVID-19? ¿Cuáles son?

¿Confían en el personal de salud y los vacunadores? En caso negativo, ¿por qué no?

Paso 3: Qué decir

Será necesario ir adaptando esta parte del documento para adecuarlo a las nuevas preguntas, malos entendidos y nueva información sobre las vacunas que vayan surgiendo.

Vacunas contra la COVID-19, sus beneficios, qué hacer en caso de efectos secundarios leves, y en caso de efecto secundario grave.

Poblaciones priorizadas para ser vacunadas: personal de salud, trabajadores sociales, personas mayores de 65 años y aquellas con comorbilidades como tensión alta, diabetes o problemas respiratorios. La decisión final sobre quiénes serán vacunados dependerá del gobierno de cada país. Las categorías de trabajadores sociales podrán ser definidas por cada país.

La importancia de seguir comportamientos para prevenir la infección por coronavirus.

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Comunicación para las poblaciones prioritarias

Personal de salud

El personal de salud engloba a médicos, enfermeras, vacunadores, trabajadores de salud comunitarios y personal responsable de servicios de salud. El personal de salud serán receptores de las vacunas y fuente de información para el público en general. El personal de salud está en riesgo de infección dado que tienen contacto directo con pacientes con COVID-19.

Se puede llegar al personal de salud a través de las estructuras del ministerio de salud y proveedores de salud privados.

También se puede llegar al personal de salud a través de asociaciones médicas, colegios de enfermería y otras asociaciones profesionales.

En su calidad de comunicadores, el personal de salud debe recibir capacitación en comunicación interpersonal, y podrán utilizar las preguntas frecuentes y las hojas informativas como referencia a la hora de difundir mensajes para la población en general.

La capacitación podrá incluir: las vacunas contra la COVID-19, posibles efectos secundarios y qué hacer en caso de que aparezcan; importancia de las mascarillas, el lavado de manos y la distancia física de al menos un metro de otras personas a la hora de acudir a la vacunación.

Trabajadores sociales

Los gobiernos de cada país podrán priorizar a los trabajadores que proporcionan cuidados sociales, dependiendo de la disponibilidad de las vacunas. Estos trabajadores sociales pueden incluir fuerzas policiales, agentes de tráfico, profesores y maestros, cuidadores y personal de limpieza, conductores de autobús y otras personas en primera línea de la respuesta a la COVID- 19. Los agentes de movilización social, como voluntarios comunitarios responsables de llegar hasta las familias y las comunidades con mensajes clave sobre las vacunas, también están en riesgo de contacto directo con personas infectadas y deberán ser priorizados para la vacunación.

Los trabajadores sociales, como policías, profesores y personal de limpieza, recibirán mensajes de comunicación. Para llegar a estas personas se pueden utilizar estructuras gubernamentales existentes.

Será necesario capacitar a los agentes de movilización social sobre cómo mantenerse seguros frente a posible infección cuando realizan labores de comunicación presenciales en la comunidad, y sobre métodos de comunicación y mensajes relacionados con la COVID-19 y las vacunas.

Se puede llegar a los agentes de movilización social a través de organizaciones de la sociedad civil, organizaciones religiosas, sociedades nacionales como de la Cruz Roja y departamentos de salud en los países.

La capacitación podrá incluir: vacunas contra la COVID-19, posibles efectos secundarios y qué hacer en caso de que aparezcan; qué grupos de población tendrán prioridad en la vacunación y por qué; la importancia de las mascarillas, el lavado de manos y la distancia física de al menos un metro de otras personas a la hora de acudir a la vacunación.

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Personas mayores de 65 años

La evidencia de los datos de todo el mundo demuestra que las tasas de mortalidad entre personas mayores de 65 años han sido altas. Para prevenir la mortalidad por la enfermedad, será necesario priorizar a las personas mayores para recibir la vacunación.

En algunos países existen asilos para adultos mayores, a los que se puede acceder colaborando con las autoridades de los ayuntamientos y municipios pertinentes.

El apoyo a los departamentos de bienestar social servirá para ponerse en contacto con los encargados de la gestión de los asilos para adultos mayores.

Los líderes religiosos pueden ser otro canal de comunicación para llegar a las personas mayores, pues suelen ser más propensas a visitar lugares de culto.

La movilización de grupos de madres y padres de familia, donde existan, será otra forma de llegar a los adultos mayores.

Los agentes de movilización social pueden trabajar en las comunidades para llegar a las personas mayores.

Personas con comorbilidades

La evidencia de los datos de todo el mundo demuestra que las tasas de mortalidad entre personas con comorbilidades han sido altas. Para prevenir la mortalidad por la enfermedad, será necesario priorizar a estas personas para vacunarse.

Llegar a este grupo de población con una comunicación específica supondrá todo un reto.

Los mensajes que subrayen la necesidad de vacunación para estas personas deberán difundirse a través de medios de comunicación, redes sociales y medios comunitarios, incluyendo mediante comunicaciones interpersonales a través de agentes de movilización social.

A la hora de realizar la sesión de vacunación, los vacunadores recordarán a las personas con comorbilidades que informen de su condición y de la medicación que toman, con el fin de realizar una valoración y proceder a la vacunación según las recomendaciones pertinentes.

Los voluntarios comunitarios y agentes de movilización social pueden ser movilizados para explicar los mensajes clave a estos grupos de población.

Agradecimientos

Para la elaboración del presente documento, fueron consultadas las siguientes personas:

Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja:

Diana Manilla Arroyo, Caroline Grace Austin, Ombretta Baggio, Katy Clark, Gwendolen Eamer, Viviane Fluck, Monica Posada, Alexandra Sicotte Levesque.

JSI: Raphael Nshunju.

Translators Without Borders: Tess Elias.

UNICEF: Helena Ballester Bon, Julianne Birungi, Corbin Kappler, Gloria Lihemo, Naureen Naqvi, Deepa Risal Pokharel, Sergiu Tomsa.

WHO: Emma Callon.

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Referencias

1. French J, Deshpande S, Evans W, Obregon R (2020). Key guidelines in developing a pre-emptive COVID-19 vaccination uptake promotion strategy. Int J Environ Res Public Health. 17(16):5893.

2. de Figueiredo A, Simas C, Karafillakis E, Paterson P, Larson HJ (2020). Mapping global trends in vaccine confidence and investigating barriers to vaccine uptake: a large-scale retrospective temporal modelling study.

Lancet. 396(10255):898–908.

3. Oficina Regional para Europa de la OMS (2014). The guide to tailoring immunization programmes (TIP).

Copenhague: Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud.

4. UNICEF (2020). Minimum quality standards and indicators in community engagement. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

5. OMS (2020). RCCE action plan guidance: COVID-19 preparedness and response. Ginebra: Organización Mundial de la Salud (RCCE Action Plan Guidance- COVID-19 preparedness & response: IFRC/UNICEF/WHO, consultado el 15 de enero de 2021).

6. OMS (2020). Attacks on health care in the context of COVID-19. Ginebra: Organización Mundial de la Salud (https://www.who.int/news-room/feature-stories/detail/attacks-on-health-care-in-the-context-of-covid-19, consultado el 15 de enero de 2021).

7. FICR/UNICEF/OMS (2020). COVID-19 – novel (new) coronavirus. Key tips and discussion points for community workers, volunteers and community networks (COVID-19 – NOVEL (new) CORONAVIRUS: KEY TIPS AND DISCUSSION POINTS For community workers, volunteers and community networks: IFRC/UNICEF/WHO, consultado el 15 de enero de 2021).

La OMS y el UNICEF siguen observando de cerca la situación por si se producen cambios que afecten a estas orientaciones provisionales. Si algún factor cambia, la OMS y el UNICEF publicarán una

actualización. En caso contrario, las presents orientaciones provisionales expirarán a los 2 años de su publicación.

© Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), 2021. Algunos derechos reservados. Esta obra está disponible en virtud de la licencia CC BY-NC-SA 3.0 IGO

Traducido por Green Ink Publishing Services Ltd. La OMS no se hace responsable del contenido ni de la exactitud de la traducción. En caso de discrepancia entre las versiones en inglés y en español, la auténtica y vinculante será la versión original en inglés.

WHO reference number: WHO/2019-nCoV/vaccination/community_engagement/2021.1

Références

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