aSo ii. dômingo 21 de mato de 1854. núm. 33.
DE U VIF
PERIOWGO DE INTERESES MO ALES Y MATERIALES.
REDACTADO POR
(5). S7Yi/^cí ^wlítò y. TlXo-tti, G), y. (D. jCeoucu) Si. (^O/tCe^o.
SE PUBLICA DOS VECES AL MES, Y A CADA NUMERO ACOMPAÑAN 16 PAGINAS EN 4.°
de obras de la ciencia.
PRECIOS DE SUSCRICION.
ALPERIÓDICO CON LAS OBRAS. En Madrid, por un mes, 3rs., por 1resid. 8. En provincias, portres id. 10. Ul¬
tramarycstrançero,por un aflo,
50.
A SOLO EL PERIODICO. EuMadrid,por un mes, 2 reales, por tresid.5 En provincias portresid., 7. Ultramar y estrangero, por un ano, 36.
Cada 8 páginas de las obraspublicadas cuestan á los
nuevos suscritores medio real.
PUNTOS DE SUSCRICION.
EnMadrid: En la Redacción, calle del Desengaño, nií-
mero 18, cuarto tercero; enlalibrería de Cuestaó enla deBailly-Bailliere , y en la litografia de Mejía, calle de Atocha, ndm. 62.=Enprovinciasen casa de los corres¬
ponsalesenlospuntos enijue los hay, ó girando letra sobre correos áfavor delAdministrador,encarta franca.
ADVERTENCIAS.
1.»
Deseando prestar
unservicio d los
que se consagran
d la propagación de los
co¬nocimientos
veterinarios,
noshemos consti¬
tuido en
corresponsales de los Sres. D. Sil¬
vestre y
D. Juan José Blazquez Navarro,
autores de la Enteralgiologia veterinaria
anunciada en elnum. 29 de El Eco.
Desde
hoy.,
pues, sereciben
enesta Redacción
sus-criciones dtan
importante obra.
En esta
monografía encontrarán los
ve¬terinarios hechos
prácticos curiosísimos
ydel
mayor
interés
quevienen d. consignar un
gran
adelanto
enel tratamiento de la timpa¬
nitis : de
hoy
masqueda irrecusablemente probado
porresultados clínicos
numerosos y porla esperimentacion
pura quela enieroto¬
mía
constituye,
nosolo el
recursoheroico
por escelencia
enlos
casosde cólico
con me-teorizacion, sino, lo
que es mas, unode los procedimientos quirúrgicos
masinofensivos.
En elestado de
enfermedad,
enel de salud,
en el de
preñez, practicando punciones repe¬
tidas, haciendo hasta ocho de
una vez, pe-, neirandoenel útero ydeterminando el aborto
por
haher herido cinco
vecesal feto (de
nuevemeses), atravesando de intento el estómago,
el
diafragma
yel lóbulo pulmonal izquierdo,
etc., etc.,
entodas
estascircunstancias
seha obtenido
la curaciónperfecta.
Mucho sentimos no
poder estendernos
masen estas indicaciones poa
falta de
espa¬cio; pero creemos
suficiente lo dicho
para queprofesores
yalumnos juzguen del mérito dé
estetrabajo,
quedebe figurar
enla Biblio¬
teca de todo veterinario estudioso.
La
Enteralgiologia veterinaria de los
se–ores
Blazquez Navarro
sehace recomenda¬
ble, aparte de
su granimportancia práctica,
por
la circunstancia de
ser unade las
pocas obras verdaderamenteoriginales
que poseela
Veterinaria
española.
2.» Los Sres. suscritores al DICCIO¬
NARIO DE MEDICINA VETERINA¬
RIA DE
M. DELFVART
nosdispensarán
que, en
medio de las circunstancias criticas
y
apremiantes
que nosrodean, publiquemos
con
algun retraso dicha obra.. Necesitamos
consagrarnos
esclusivámente
porahora, á
otros
trabajos urgentísimos,
yno nos 'es po¬
sible,
d
pesarde nuestra indecible laboriosi¬
dad, atender
conla regularidad
quedesea¬
mos d todos nuestros
compromisos
para con los que nosfavorecen. Asi es que la segunda
entrega del DICCIONARIO va d repartirse
con un mes
de posterioridad á lo ofrecido;
pero
prometemos que esta falta ha de ser d
su
tiempo sobradamente compensada, y que
el término de
la publicación tendrá lugar
an¬tes aun de
lo
anunciado.74 EL ECO.
PETICION.
A continuación insertamos la
solicitud eleva¬
da á S. M. por esta
Redacción,
en consecuen¬cia de lo que
ofrecimos
enla INVITACION del nú¬
mero 25 de Eco,
reproducida
enel núra. 25.
Esperamos confiadamente
enque; si
seremite
á informe de los catedráticos de la Escuela supe-,
rior,
emitirán
estos undictámen favorable
quetan
interesante
puede será la salvación de la Veteri¬
naria.
SEÑORA:
«Los que
suscriben, profesores
óalumnos de
«las diversas
categorias
queactualmente
compren-«de la Veterinaria,
poseidos
delmas'profundo
res-«peto, asan
llegar hoy
anteel
augusto.Trono de
«V. M. en demanda de
protección
y amparo hacia;«la ciencia que
cultivan.
«No es.
Señora, ciertamente
elánimo
de losre-«currentes elevará la consideración de suReina las
«intjontestables
ventajas
quela Nación
reportaria de«una existencia honrosa dela
importante ciencia
que«tiene.por
objeto la conservación, multiplicación
y«mejora de los animales útiles al hombre,
ya por«que
temerían ofenderla alta penetración
de V. M.,«ya porque
les
consta que enmuchas
peasiones:«ha
procurado
suGobierno dar el
merecido im-«pulso
á estosestudios.; sino
que, porel contrario,
«êtern.aniente
agrádécido's
á ihedidás' tan^ benéfi-«cas como'lás 'que
existen adoptadas,
anhelan ré-.«mover ciertos obstáculos que se oponen al debido
«cumplimiento tal
vezde
las mas'trascendentales.«Efectivamente,
Señora:
ea vuestro Real de-«creto de 19de
Agosto de 1847,
art.17
se espfe-»sa, .entre otras cosas, que
solo
se proveerán en«profesores veterinarios de primera clase
y ensu«defecto en los de
segunda, las plazas de titulares
«de los pueblos; cuya
meilida ha sido
nuevamente«confirmada por
el Real
decreto de15
de Febrero«próximo
anterior, previéndose,
sinduda,
que de«su realización
pende
la vida decorosa á quela
«Veterinaria civil
aspira
sin cesar. - ' ■«Y como la
disposición precitada
se dictó con«motivo dela creación deveterinarios de
primera
«y
segunda-clase,
tanto con elfin
de establecer«diferencias terminantes entre los deberes y
dere-
«chos de unos.y otros
profesores,
cuanto parafun-
«dar un estímulo que debia dar por resultado la
«reducción délas diversas clases de facultativos
«que
ejercen
laVeterinaria;
sesigue de
aquí que«la
paralización de
una medida tan sábia ha pro-«ducido necesariamente daños incalculables á los
«intereses de los
veterinarios,-
en vez de los benefl-«cios
queel Gobierno
de 5. M. se propusodispen-
«sarles,
y unaespecié
de retroceso yturbación
en .»lacarrera,cuando precisamente,
y con masdeci-
«dido empeño se habia intentado darle,mayor re-
«gularidad
y protección.«Es muy obvio darse cuenta del órden de oau-
«sas que han
llegado
á ocasionar este trastorno.«Porque si
seconsidera,
por unaparte, los abusos
«cometidos en la
práctica civil de la Veterinaria,
«cuandola division de sus
profesores
era mas re-«duciday
las complicaciones
quesurgian conti-
«nuamente
(gracias á la falta de acatamiento é in-
«terpretacionpoco razonada de las leyes)
enla de-
«marcacion de las atribuciones inherentes á cada
«uno de los que
profesaban la ciencia;
ysi,
por«otra, setiene presente que una
infinidad de vete-
«rinarios y
albéitares, de los
queexistían antes de
«Agosto de 1847, han rehusado ó
nopudieron in-
«gresar en
las dos
nuevascategorias establecidas
«por
el Real decreto mencionado; resultará
pa~, «tenté que,
habiéndose aumentado la division de
«ciases, la
confusion
yel desórden
enlas
garan-«tias y
los deberes de las mismas,
sehan hecho
«incompatibles
conel regular ejercicio de
unacien-
«cia tan beneficiosa como
la
Veterinaria.«Lás rectasintenciones del Gobierno de V. M.
«han
quedado,
pues,sin el efecto
quedebieron te-
«ner, y
los veterinarios
ylos- albéitares marchan
«hoy
masconfundidos
que nunca enla práctica de
«su
profesión respectiva.
«Acatando,
noobstante,
comoesjusto, hasta
«lasconsecuencias emanadas de las citadas
leyes;
«los ésponentes,
Néñora, confian
enlá natural be-
«nignidad de S, M.,
para osarllamar
por un nio-«mentosumuy
respetable consideración hácia
una«circunstancia que es
de trascendencia inmensa
en«los males que
aquejan á la Veterinaria española.
«El
precitado artículo 17 del Real decreto de
«1847, al-consignar
quedos veterinarios deprime-
«ra clase, y en su vez
los de segunda
serán nom- ))hrd.áosperitos i titularesel Ayuntamiento de
«los
pueblos, envuelve
entan consoladoras paía-
«bras la promesa
de
unarreglo de partidos
para«el
ejercicio civil de la profesión;
y estearregló,
«destinado indefectiblemente á
séi;
unmahantiaí
«fecundo de honrosos
beneficios, elanhelado térmi-
«no para
los veterinarios españoles,
seencuentra
«por
desgracia estacionario, mientras los profesores
«gimen
en unadesesperada espectacíon.
«Ya en otias'ocasiones,
alguno dedos
recnrren-«tes ha tenido el alto honor de
dirigirse
áV. M.su-
«plicándola
sedigne dar impulso á tan feliz
pensa-«mienfo,
que,nacido
en1847,
aun nohasido realiza-
»do;
y esnotorio también
quevuéstro solícito Gobier-
«no se ocupa
actualmente de
tanatendible
asunto.«Empero,
constaigual
mente á cuantos sehallan iúr
«teresadosenque se
lie
veáefecto,
queel mencionado
«arreglo de partidos (así al
menos seha alegado
«por sugetos
de representación
enda ciencia), ha
«encontrado en su tramitación el
grande obstáculo
«que
le
ponela carenc-ia de
xmo.Estadísticapecuor-
mia
general,
m cuyosdatos habría,de basa.rse;
«y
los diveros profesores
quehoy tieqçn la gíoriá
«de acercarse al Trono escelso de Y.
Ti., se.bap
«propuesto como
objeto principal de
sussúplicas,
«indicar el camino
que,juzgan
masdirecto
para«vencer la dificultad
protestada. Si V. M. des otor^
, «gase su
Real asentimiento.
«Veterinarios de las diversas categorías unos,
«albéitares otros y
subdelegados de sanidad varios
«de los esponente.s,
todos
creenSeñora,
que paraDE LA ▼ETEEINARIA. 7^
«la formación' deuna estadística
pecuaria de'la
«Nación,
nadie
con mas celo, actividadyOxactitud,'
«nioori menos
dispendios
parael erario público, sé-
«ria tan
üpropósito,
comolos subdelegados, de Ve-
«terinaida en ios
partidos
qué.p.cupan,auxiliados
á.«la
véz'por los .profesores establenidqs en.Ias pobla>
«ciones de cada distrito.; Mas¡Qonio
sieippre -ha si-
»do muy
.difícil, imposible,
agrupar;en apoyo aun«delas'ideas mas:santasá todos los individuos que
«componen una
clase cualquiera
de laSociedad,
«cuandolos actos
dependen-e'sCiusivámenté
de,su11-«bre adhesion, y
siendo
ála'
vez muyprobable
que«las autoridades lo'dalés no
prestarían'espontánea-
«napntesu
valimiento cuándo'sé ofreciese
proceder,,«á
.averiguaciones especiales
.enla formación
de la«Estadística;-se
liace..imprescindible,
, si V.-M. se.«dignase reconocerlo, de
suagrado
, que seadopta^
«ran
disposiciones-terminantes
yobligatorias,
áfin
«de que
los-subdelegados de veterinaria, los pifofe-
«sores establecidos'en la
práctica
divily1as autori-
«dades locáléS de-lasdiversas
pobláci'dnés dbf.
Rei-«no,.
trabajaron aislada
ycolectivamente W
la rea-'
«lizaciüil de
aqderobjeto. YÍ fin'de
.quela
.morosi-«dadno
pudiera,ser escusajbiei,
convendria también,«en.gran.manera se
fijase
un término para lafina-
«lizacionde la
Estadistiea; podiendo
concederse un«plazode dos
meses, en atención á quevarios sub-«delegados'
sehan ofrecido
ya a conólülrla en el«'espacio de
un meé'. ■ ' ■ ',
«Ajgunos de los
recurrentes.son,Señora
,;,sub's«dèlegados .de Saniiiád,
c.Omo quedadioho,,y
tanto«ellos comolos démás"profesores que
Íes
aopmpa-«ñan, hablan á
Y.JVIi
porconvicción
.propia, y con«la verdad quecaracteriza á todo español amante
«de su Reina y'de su
Patria,
manifiestan que se«Juzgan
capacesde- desempeñar
su cometido en la«parte
quedes corresponda,
y qqeconsideran la
«jnèdida propuesta no
solo
desalvaciou.para la;
«Veterinaria,
si que-tarabien de utilidad y.decoro
«para
la nación española.
«Por todo lo cual ruegan á
V. M.
sedigne'
to-«mar en consideración Cuánto
dejan'espuesto
en«esta humilde solicitud, y resolver
(si
asífuere de
«Vuestra Real
complacencia),
que seproceda
á la«formación de laya,
citadá Estadística pecuaria,
«Casó, de ser
indispensable,
yde
todos modps de-,«cretar.el establecimiento die¡
partidos
parala^ Ve-
nterinania
civil,
como acaba de hacerse con las«clases médicas.» •.
Dios
guárdela prec¡o.sa
vidadeV. M. por dila¬tados años. Madrid 18 de
Mayo de 1854.
.SeSora, .
A. L. R. P. de V. M,
(Además de los. profesores
de que yahemos
da>' doconocimiento, los siguientes
que también se adhirieron á lainvitación.)
Silvestre
Yela,
profesor veterinario y subdele¬gado.—Pedro Matamoros,
albeitar.—Juan Gon¬zalez,
id;—José delMoral, id.—Francisco Vargas,
veterinario.—Francisco'Giménez, id.—Lucas
La- poya, id.—SalvadorSanchez ySanchez, id.—Ma-
nuel
Olivas, id.—Pedpo Santurde, id.—Silvestre Blàzquez Navárro,
id—Juan JoséBlazquez Navar¬
ro , albeitar.—Gubriel
Arranz,
veterinario,—.Ma¬nuel Sánchez
Pastor,
id.—JuanMorcillo,
id.^—Nri colásLazcano, id.-:-Tomás Martinez,
id.—CárlosRodriguez Pozo, id.—Julian Cánova's,
.'albeitar.—Rufino
López, id.-—Cristoval Rubio.,
vetefinario.—Prqdéncio
Veléz, jd.—,Cipriano Sanchez. Mazo,, 'id.'^Cárlos.Fernandez,
id.y-mariscal.—Millan
An¬drés
yCarrera,. id; id.—Alejandro Lerroux, idí
id.—.PedroMartínez
Anguianoj
id.id-—Felipe
N¡- ooláS'Sancho,(primera eiase).—José
'Crisanto Lo¬pez,
id.—Francisco Perez Primo, id.—^Miguel
Vi–as y
Martí. -Zoilo Prieto
ySaz.—Domingo
Ruizy
Gonzaléz.—Francisco Bosqne
yAndaluz.—Ma¬
nuel Sánchez, de la Plaza.—Francisco de Paula
■Ugena.—Cayetano Aznar
y,Llobregat.^—Manuel
Ruiz y
Cubillo.—Quiterio Pizarro
yNavarro.—Juan
.de Tollez.—Leoncio FranciscoGallego,
1 ^
Dos acontecimientos'de granmagnitud é
irapor-
Janciaeñ
la azarosa vida que la cienciayprofesión
■Veterinaria,
española á duras,
jpenas arrastran,,han
venidoñri pocotíein'pñ á'''sorprehdernos harto
do- lorosamente; ydecimñS'dólaifosatóén'te"
porque nopuedenmenos dé afectarnos,
prii' ías retrógradas
tendencias que en nuestra humildeopinion envuel¬
ven, pOf
él espíritu dé dominación
y monopolio quérespiran,
porla arbitrariedad
conque uno dé ellos-báquérido iiuponei-Se á. la profèsiòn,
y por losfunestos"resultados, en fin, qué en ùltiïnntér- .ininohan dWpfó'flbcir á
pesar deíañ apariencias.
Es el uno marcado por
bl
real décrète del 15 de febrero, reorganizando laenseñanza
dé lamedicina Veterinaria, del que por hoy no tratamos deopii»
paraosaunque
sí lo haremos
á la mayor brevedad posible; pues son: acontecimientos de' unaimpor¬
tancia,tal, que nadeben pasar
desapercibidos.
Es elotroelseñalado porla sorprendente, súbita y no- esperadaaparición de los
aprobadosEstatutos para lacreación de unaSociedad, de medicina veterina¬ria deEspaña.
Estatutos
fonñádosclandestinamen¬te, conelmayor y mas tenebrososilencio-, á placer yvoluntad-prévía, sin el concurso del cuerpo de Veterinaria civil y-military ademásimpubstos á la
profesión, sin
su concurso, por una especiéde om¬nipotentey
arbitraria dictadura.
Por lo queá nosotros respecta, en lo relativo al asunto que nosocupa, creemos de nuestro deber,
en yista de la ostensible, alarmante y justamente rezelosa
ajitacion
que enel ánimo deios
velerina- riosindependientes
han producidolos famosos yaprobados
Estatutosyareferidos; ajitaclonque pue¬de mirarse como el preludio de la tormenta que se prepara, no obstante los buenos deseosy sana in¬
tención de conjurarla que, en los Sres.
Grande,,
Pardo yLlorenJe sp descubren, y como se
despren¬
dedel:llamamientoque dichos profesores han he¬
choá la
opinion
delpúblico
veterinario; paso bien meditado, que tantolos honra
y quetan alto los coloca por eltributo de deferencia
que han sa¬bidorendir á la
profesión
y al resto de sus com¬profesores; paso quepuede y aundebemirarse co¬
mo lareprobación mas terminantey
esplicita
del alarde de supremaciay dearbitraria autoridadcon¬que, contanpoco miramientoá la
opinion
é inde¬pendencia de ios demás profesores, dichos Estatu- tos.han tratado de imponerse:en vista de lo refe¬
rido, creemos de nuestro deber, deciamos, mani¬
festar aja fazdela
profesión,
que «por muy apre-76 EL ECO
ciables que nossean
los Sres. profesores referidos,
eomo nosloson indudablemente; por muydispues»
tos que nos
hallemos,
como nosbailamos
enefec¬
to, á
dispensarles nuestras simpatías
yel merecido
tributo de nuestrosincero aprecio y
fraternal amis¬
tad, no
podemos
reconocer enla junta ó comisión
que dichos
señores constituyen, autoridad alguna
lejítima,ni derecho
parallamar á
su seno(atendido
su
origen
ytal cual
sehalla constituida) las opinio¬
nesde los veterinarios independientes, de los hom¬
bresdeEl Eco al menos, sin cuyo concurso, á su
despecho
yde
unmodo bastardo
yclandestino han
sido formados losEstatutos, de quienes emana la autoridad de la referida comisión, autoridad que desconocemos, y contra
quien
nosrevelamos
comocontratodo loque en
el dominio de la profesión
seaimpuesto
sin
suconcurso y convisos de arbi¬
trariedad.»
Y no se diga que,despues
del llamamiento á
la opinion detodos los profesores hecho
porla referi¬
dacomisión, nuestra
disidencia
carecede objeto,
óquelo somos por
capricho ó
porsistema,
no; por¬que es muy
conforme á nuestra lógica,
ydebe
ser¬lo á ia delosSres. de la comisiónespresado,elprin¬
cipio deque, no
reconociendo autoridad alguna
enel
autoró autoresde los Estatutos, para su confección
é
imposición á los profesores, habiendo prescindido
desu concurso y
opinion,
comode la debida
pu¬blicidad conque,entre personas
desinteresadas,
es¬tosnegociossetratan, y
del necesario
ypúblico
asentimiento que, por
decirlo así, los sanciona;
es consiguientey muylejftimo el hecho,
quede aquel principio
sederiva, de desconocer asimismo la
auto¬ridaddelos Estatutos confeccionados, y por consi¬
guiente la que, en
virtud de los mismos,
seha de¬
legadoen
la comisión, cualquiera
que seael sentido
enque la ejerza.
Laconsecuencia ynada mas que la consecuen¬
ciaá estos
principios,
y no un vanoalarde de inde¬
pendencia,
eslo
que nos mueveá manifestarnos di¬
sidentes, no sin gran pena,por no poder
deferir
álas conciliadoras mirasy
tendencias
de la comisiónya
referida,
cuyosindividuos
tantoaprecio
nos me¬recen, porolraparte,y
á quienes la profesión,
en nuestroconcepto,debe
un votodegracias
por su amabledeferencia para conella,y que por nuestra parteles tributamos sincera
ycordialmente.
Tal esnuestro modo de ver en la cuestión que
se ajita.
No
poseemosel don de la infalibilidad;
pe¬ro, ó
mucho
nosengañamos
ócreemos no aventu¬rar demasiado alaseverarque, creemos haber sido fielesintérpretes
de la opinion
de muchosprofeso¬
res mal avenidos conlos alardes de autoridad, ma¬
yormente
despues
que sepuede
enalgun
modo juzgarde las intenciones al través de la brillante
claridadque, en el asunto que nos ocupa, arrojan
los ñechos revelados por nuestro siempre buen
amigo
el catedráticode
5. ®año
D.José María
Mu¬ñoz en su manifestación insertaenEl Eco de la Ve¬
terinaria \e\ ii'^ delactual, por cuyo generoso y noblecomportamiento le damos asimismo nuestro sincero
parabién.
Nilos hombres de El Eco de la Veterinaria (y llamamos hombres de El Eco á todos los
profesores
que, libre y espontáneamente, se
han acojido al
honroso lema de
independencia,
progreso ymejo¬
rasmorales y materialesparala ciencia y
profesión,
escritoen subandera) se hallan en el caso de ple¬
garla medrosos, y bajaqdo el astapor el lodo,
ir á
pedir á la del Boletín laorden del dia yel
santo ysena quele plazca darnos, no obstante la señalde
parlamento dadapor
la comisión
yareferida; sinó
que 'por el contrario,
si hay nobleza
ydignidad,
como deello estamos
persuadidos, debemos
perma¬necerfirmes ennuestros puestos escudando nues¬
trascreencias y
defendiendo
nuestrosprincipios,
hasta queconocidopor
quien corresponda el
poco meditado paso que, conla clandestinidad de los di¬
chosos Estatutos, se ha dado, se restablezcan las
cosasal seryestado que antes
de la aparición de
los Estatutos tenían, y se
haga
un nuevollama¬
miento, á
pública
discusión,á la opinion general
de los veterinarios
españoles. Entonces
veremos buena fe, deseos de conciliación, respeto ydeferen¬
ciaálasdemás
opiniones,
y entoncesdiscutiremos
noble ylealmente á la
loz]del Sol
y encampoabier¬
toy
aquello
quelamayoría de la profesión adopte
merecerá nuestro humildeacatamientoy
constituirá
lanormaá queajustaremos nuestra
conducta ulte¬
riorenasuntos de esta
especie,
conla franqueza,
lealtad é independenciadeque
hasta hoy podemos
blasonar. Yentonces,ysolo entonces
proclamare¬
mos muy alto serllegado el dia deque
ambas he¬
derásqueden refundidasen una con un
solo
yúnico
lemá
aceptable á todos.
Y no sediga que nuestras
exigencias
sondes-
medidas.é irritantes, no; porque
á
esocontestare¬
mosque: «los hombresdeEl Eco,amantes
sinceros
de
lapuMcidad
enlodolo queá la ciencia
yprofe¬
sión
atañe;
sin intereses bastardos, ydeferentes siempre
conlaopinion
detodos
suscomprofesores, principalmente
enlosasuntosquesonde la
compe¬tencia de todos,no han
probocado
en maneraalgu¬
na, conimprudencias deningún
género, el cataclis¬
mo que, enel asunto en cuestión amenaza; su
fe¬
chaesanterior y su asiento
lo tiene
en otras re¬giones.»
Tarancón 12de
Mayo de 1854.
SilvestreYela.
Caminando por
escabrosa senda,
con paso in¬cierto yvacilante al
principio,
algomas segurodes-pue-, y
firme
yrobusto últimamente,
pero siempreperseguida, sienqpre envuelta
enlos
mas rudos y crueles ataques,marchó
enEspaña,
en elespacio deseis años
próximamente, la Clase Veterinaria
engeneral,
digna porcierto de mejores considera¬
ciones.
Existian ánodudar, ya al
principio
deestaépo-<
• ca, infinidad deVetérinarios
que deseaban dar unimpulso á su
profesión querida;
perola falta de
unórgano
qne presentaseantela faz del mundo lo
queeran ylo que
vallan, asi
comotambién las deplora¬
bles
injurias
queles reportaba las
mas veces, su ce¬loso y
buen comportamiento, les obligaba á
consu¬mirse
bajo
losdiminutos pliegues
de lamasdensa
oscuridad üna circunstancia que aun en el dia
no deja de llamar
bastante
laatención, motivó la aparición de El Eco
enEnero de el año próximo pasado;
ydesde
entonceshemos tenido la satisfac¬
ción de admirar
agradablemente
elmovimiento
unánime quepoco
á
pocosevinoinfundiendo
enel
alma de losVeterinarios.
Ningún deber, con efecto, existe mas
sagrado
para
aquellos
que sededican al estudio de
unacien¬
cia abatida, que el procurar por cuantos
medios
estén á sualcance el engrandecimiento de
ella: de
esté
modo, á la
par queconsiguen elevarla al
rango quedebe
ocuparenel círculo de las demás cien¬
cias,
adquieren los profesores
quedirectamente la
pertenecenmayoresconsideraciones
enlá sociedad^
DE LA YETERNABIA. 77
y
tienen
porfin el placer
queesperimenta el cora¬
zóndel hombrecuando defendierdouna causa
jus¬
tísima, alcanza despues
de mil rechazos el fruto de
sus incansablesdesvelos.
Grandeséinfinitos hansido losdisgustos que
de,
lamanera masconstante nosha
ocasionado el ejer¬
cicio de nuestraciencia:
desprecios, postergaciones,
faltas dejusticiay cuanto
puede herir la suscepti¬
bilidad deunainteligencia clara;
todo, todo ha
re¬caído sobrelosdesgraciados
hijos de la Veterinaria Española. «Carecemos de los medios de acción que
lanecesidad reclama; ysi
recurrimos á los gefes de
laciencia, senos desoye;
si á los gobiernos,
se nosdesprecia; si à los propietarios,
nosenos cree.» Es¬
tas
palabras
queal
pocotiempo de la fundación de
El Eco
aparecieron escritas
enél,
sehan confir¬
mado masy mas
cada dia, gravándose indeleble¬
mente ennuestra alma sensible,conlas
continuas
desazones que los
Veterinarios esperimentan,
yquequizá dieron á luz
en unmomento de desesperación;
{tara
aimaginación regalar y entretener
desusqueridos siquiera
yrespetables 'por wn momtnlo, maes¬
tros....»
Pero, loque
hacia
aun masaborrecible nuestro
miserable estado; lo que
hería
mas y masnuestro
lacerado corazón, no era la
desgraciada
suerte en quenosunian las
personas quereal
yverdadera¬
mente nosdesconocían, erala
indiferencia
con que algunos de nuestrospadres científicos, miraban ios
clamoresdesus
pacientes discípulos. ¡La Veterina¬
ria
práctica, carecia completamente de
unacabeza
que la
dirigiese!
Entonces,
apareció
unpensamiento grandioso,
sublime. Los Redactores de nuestro Paño de la- griiuas, sacrificandosus intereses por
el bien de
sus hermanos, abrieron unconcurso parala
presenta¬ción de memoriasque versaran
sobre dos temas in¬
teresantes: dos hansido hastaahora las que
vieron
la luz pública; pero estas
dos memorias,
muy pa¬recidasen laesencia y
destinadas al mismo fin, lle¬
nande tal manera, según mi concepto,
las exigen¬
ciasde la actualidad, que, solo enpensar en
la
rea¬lización de lo que en
ellas
se espresa,paréceme
yaestarviendo álaVeterinaria floreceren el hermoso campode la
prosperidad.
Los Veterinarios, pueden porsí mismos mejo¬
rar su situacion yatender al ensrandecimiento
de su ciencia.Lasmedidas conducentesal eeecto
yque seran indudablemente adoptadas, se en¬
cuentran en la Memoriay Estatutos publicados en losnúmeros 30 y 32 deEL ECO.
El plan
de
Asociaciónestablecido
enel
pensa¬miento que me ocupa,
además de
sacará los profe¬
sores del aislamiento en queyacemos, y
de hacer
prosperar mas
cada dia á Ip Ciencia, presentará
ante losojos menos
escrutadores las ventajas
queá
la sociedadreportala
Veterinaria, desconocida
para ella casi completamente.Todo lo
que no sea una AsociaciónGeneral,
quedimanando de
unsolo punto
estienda sus ramasátodas las
provincias de
nuestra Nación, prestandoen todaspartesausilios eminen¬
tes, es un pensamiento
pobre, inútil
enlos tiempos
quealcanzamos.
La Sociedad de Medicina Veterina¬
ria de
España
se encuentra enestecaso,ysi
selleva
á efecto con
arreglo á las bases indicadas
enel Re¬
glamento, causarA graves
perjuicios á la Clase
con el fraccionamiento quellegará á introducirse
enella.
Este fraccionamiento debería evitarseá todo trance, Tefiindiendo en una las dos
corporaciones
quehoy
tratan de instalarse.
Esta idea que no viene á ser otra cosa que
el
pensamiento de la
mayorparte de los veterinarios,
tendrá por
desgracia
pocoséquito entre los indivi¬
duos delaSociedad de Medicina
Veterinaria, puesto
que
algunos de ellos,
nohacen caso de las objecio¬
nes que se
dirigen contra
susbuenos 6 malos aser¬
tos; pero
si
enestaocasión quisiesen desmentir mi
infundada
suposición,
yseparándose de todo el
aprecio
que susobras les inspiran, acogiesen gusto¬
sosla medida salvadora que yase
les
propuso enuna
reunion^ solemne por el digno catedrático don
José M. Muñoz; entonces sería cuando,
dando
unaprueba de aprecio, llevarían tras sí el reconoci¬
miento detodos los
profesores.
Antes de darfiná este
artículo
que,abrigando
losmejores
sentimientos
mepropuse redactar, no
puedomenos
de llama enérgicamente la atención de
mis
comprofesores hácia el punto capital que trata
dediscutirse.
La Clase Veterinaria, puesta poco
á
poco enmo¬vimientodesdeque
apareció El Eco
enla arena pe¬
riodística, se encuentra por
fin
enel caso de adoptar
unarelormaradical que
la imposibilite de caer nue¬
vamenteen el abandono, en
el desprecio. Imitad la
conducta noblede los
veterinarios catalanes: emitid
vuestro voto
acercado tan importante cuestión; y
aunque puesta
la péñola
envuestras manos, marche,
como lasucedeenlasmías,con paso
inseguro sobre
el
papel, manifestareis
porúltimo el pensamiento
que
abrigáis,
que eslo
queunánimemente apete¬
cemos:
Oviedo y
Mayo
8de 1854.
Saturio L. Alvarez.
MAL YSIEMPRE MAL, SI EL
GOBIERNO CON MANO
FUERTEY DECIDIDO AMPARO KO LO REMEDIA.
Me mueve áverterestas pocas palabras,
enjendradas
delmejor deseo,y
colocarlas á la cabeza del escrito que
sometoá lacensura ypenetración de
los lectores de El
Eco, lahumillante
postración
en que noshallamos y el
tratoinmoderadoy en
nada legal
con queregalan el ma¬
yor número
de los Ayuntamientos á los que ejercemos la
facultadveterinaria,comosi fuese esta una
ciencia inútih
bajaé innoble.
Muchodesearíapoder pintarcon
toda perfección las
ingratas
acciones de
quesolemos ser víctimas los veterina¬
rios departidoy que
solo al recordarlas un hombre tiem¬
blayseestremece,
llegando hasta á desconfiar de la cienci®
queprofesay
de todo cuanto le rodea, por ver en todo y
por todo
frustradas
sus esperanzasy en nada atendidos
sus desvelos ytrabajos.
Para
noagobiar con prolijidades
al lector,omitiré referir
muchos actos que también hacen
relación conlos que en
seguida
voyá esponer, y para los
cualesconfioeU' un
remedio eficaz emanado del arreglo
quetantos
ansiamos.-
Palabras bastante
espresivas quisiera tener á
mano pa¬raesponer con
aquella esfension y viveza de colorido los
hechosrelativos al trato,
ó
comodice el vulgo, á la cos¬
tumbre<5costumbresque
desdo mucho tiempo acá vienen
con tanpoca
compasión sucediéndosc
unastras otras en
algunos
partidos, perjudicando los verdaderos intereses
de losfacultativos,así deMedicina
humana
comode Medi¬
cinaveterinaria, ciencias que cadaunaen su
esfera de
ac¬ción prestany
conceden al hombre dones
ygracias las
más esenciales, las primeras para
la conservación de su
78 El ECO
interesantísima sjílud. Ypor¡otanto ¿nole será lícito al
'
veterinariotan poco atendidoen susatribucionesy dere-.
chos,manifestar algunas detantas amarguras ydescoh- suelósdequesincaridad alguna lo hacen víctima á cada;
paso, antesde que ql tiempo coiisiga disminuir los-latidos
desucorazóndespedazado por tantosscntiniientosy desa¬
zones..?
Ninguno temaque para hacer oir nuestros gemidos,
nuestros ayes, deraandemosá las imprecacionessus acen¬
tos deira. Pèrò coartados hasta cierto puntoenlós dere¬
chos quenos corresponden y que, con unaembriagadora ilusión,,en alguntiempose noshizo concebir, llenándo¬
nosdé esperanzasinfalibles,
grandes
y ventajosas;mopo-j .demosmonos de declamar contraaquello que masdirec-: lamentenosdesoye,y amenaza,esperando con completaconliaiiza que nuestropaternal Gobierno escuchará los'
clamoresde.unadelas masbeneméritas clases du la so- .
ciedad. Por lo mismo á nadie debe parcier estraño que
'
ñosolrossuspiremospor el bien yel respeto quese nos arrebata.
Çor lg relación que, varaosá hacérdecomprenderá fá-
\<;ilmentc si somos.óno
juguete de ciertas costumbres
per¬niciosas hasta el üitiinoesLrcmo,y algunasvqces de pa¬
siones decoradoras. Principiaremos pintando las ilusio¬
nesconque mientrasiestudiábamos nos alimentaban, no sinfundadísimosy muy justos motivos, yel modo como la fiel espcriencia noslas ha arrebatado ysigue marchi¬
tándolas cotidianamente, toda vez qüe «st'ablecidos-cnlos pueblos mas'Tccinosyftrqoisndos á sufrir la dependencia
depersonas que no nos hacen la debidajusticia, y por
consiguientesujetos
á~tá
voluntad de los que gobiernan aquellos, cuales-soudos Ayuntamientos; porque euel ma¬yornúmero de ellos el profesor
tíebe
qué entòndcrsè cbn: estos, p u ser las igualas ócontratas á partido" cerrado, bienquecuando seles antoja"yalo trasforman en abier¬to, pues muchasveces echan
fuera al.que
estaba deutroybieneucerruíá),•yl
lamauó ;abren la
puerta para otro, que seatal y conformoellos quieran, siempre
sujeto y • adicto á sus'éxigencias. Muchísimos haysin .embargo á quienessu sana y severamoral
-noles permite dar ale.
groii áunos para
herir directamente à
otros.Sidesde el instantemismoque.un j.óven pisa los um¬
bralesde una escuela, llevado hacia ellaporel noble ob¬
jeto; porel
malhadado deseo de
querersaber,
estudiar yconocerla admirablearmazón,laestructuratanfinay va-
riada, el maravillosomodo de funcionar de todos los re¬
sortes de la máquinaanimal hasta la fibramassimple, lo
mismo quesaber
el modo cómo y.porqué padecen
Ips ani¬males domésticos tantas y tatí variadas dolenciasy me¬
dios décurarlas, llevandomas allá todavía su conato y
amorpor talesestudios, en.que
quiere
conocer tambiénlamaneradecriar,conservar,-mejorar y multiplicar los
seres'mas precisosal hombre; áesc rey y serprivilegiado
délatierraparaquienseha formado.esaasombrosa mul¬
titud de criaturas, que con tantaprofusion le rodeanpor todas partes-yde las que obtiene resultadostan ventajo¬
sos;puesdesdeescmismo instanteparece que se inaugu¬
ra parael jóven aspirante ú veterinario una carrerasem¬
bradade felicidades, porla convicción íntima quetiene
deseralgun dia útil á susconciudadanosy ásupatria, y -quedeestayaquellos ha de moreoer, ha.desacarel fru¬
tode susgrandes y útiles trabajos. Aprendo conplacer las leccionesqueelmaestrole regala, yno deja los li¬
bros bastatenerlaembutidaen elentendimiento; pregun¬
ta, consulla ynoperdona medio alguno'que pueda con¬
ducirlo al conocimiento délo que paraél es-misterioso y eniginático, fracsdeseacaminarconpies de plomoenUna
tanpendiente yespinosa senda: nadaquiere dejar atrás
que le sea(lesconocido. Seprocura buenas ,obras, y no
escasca gasto algunocon talquelogre lo quedesea saber;
quiere salir airosorn todas sus conferencias yexámenes.
--En mediodetodo esto, la familiaos quien recibe el crúél dardo, porqueá cadamomento ve marcharenprogresión
decreciente elproductodesustrabajos'y economías,pero
no se arredra poreso: cuenta con unhijo á quien desea hacer útilásu patria,yanteesa imperitisavozdel cora¬
zón,siicrifica un caudalcapaz, empleado en una especu¬
lación cualquiera, delabrar el bienestar de una famiJiá;
mientras que invertidoenciencia, y ciencia veterinaria, llega á serlacausa.de suruina. Ahora bien, cuando Ho¬
yado de su gratitudy roclos sciitimientos cojisidera iin
profesor los desvelosdeuíi padre, la ternura,matornal y eltrabajoyfatigas (lesus bermanos ihvbrtidós todosen hacerle hombre de próvccbo;'cuando considerà, que és
lomasgeneral, arruinadapor,él toda su familia, la,cual sinembargo gozos:iy contentarebosa de placer al verle
ásu lado hechoun completo profesory ciudadano dignoj
cuandomira,enfin, ante sí la oscuray triste perspectiva queseofreceen pos (lesus nobles aspiraciones, de sus intrrmibablésestudiós, de sus rigurosos exámenes,no debe parecer estraño que ponga el ^ito en el cielo cla¬
mando por los sagrados derecb'ósquele asisten,y conlos
cuales y con su actividad y sutrabajo c'réyóalgún diapo¬
derreinunerfirásitsbicnbccbòres, ásu's queridôspadres,
ásusidolatrados bermanos.
Estaes laprimera
{jj^^cba á quc^.cstá sometido el,v,etô-
rinario al.tomar,el título: una vezya profesor, tiende la vista,enlomo suyo, y por todas partes'solo mira espinas;
loapueblos, e!ejército, todo arredra alnovel veterinario.
"Siente ibasambición, seaqlica, afana, desvela; y cuando llega el momento.'enquecree haber cogido la flor
^iie lé
estabaresei-vada, tinaespinamas cruel todaviaquelas qué
causanlaéònfusion éigualdadcon que nosmiden en los .pueblosy nosmandanenelejército, vieneá matarel únir
co destellodeesperanza quele quedaba.No hay porvenir balagüeño ya.'Cayeronjas ilusiones á fuerza detan terri¬
bles golpes,como las mustiashojas
do
robusta encina al impulso volador del buracan.En tal situación, opta porelejercicio civil: establece su alomicilio en este ó aquel pueblo;y en seguida principia porser presa de las exi¬
gencias pojralares.
Henos yaahora en elpuntomaslamentable, yquecon mas imperio- está clamando remedio.—^Costumbres hay quedeberíanpornecesidad sepultarseen el abismo, yde las que debiera basta olvidarse que iiubiesen siquiera existido; tales?onlas del nombramiento defacultativosde partidoenalgunos pueblos. El dia en que unAyunta¬
mientoentabla contrata con un veterinario para darla asistenciaá losganados de su población, ese dia, sies queseconvienen, que siempre ha de ser al precioque -ellosquieren; se pasaenfrancachela, cuyo gasto,al veri¬
ficarel pago al veterinario despues de trascurrido el año de lacontrata, se rebaja de la asignación del profesor. En algunos piitíblos hacen mas todavía;exigen estacontribu¬
ción, no sé si decir directa óindirecta, alfacultativoeldía que sehace contrataconél,ylo mismoel diaen que le
hacen efectiva sumiserable retribución. Por otraparte, bay ayuntamientosque de lo que menos secuidan es do