U ïmRIilllA IMTiPOiií
REVISTA
CIENTÍFICA.
Año III. Madrid 30 de Abril de 1892. Núm. 54.
LAS LOCALIZACIONES CEREBRALES.
(continuación.)
Véase lo que yo
escribía
enel año 1889, respecto á la
IÑota de
Broivn-Séquard de la cual queda heclio mérito:
«En toda esta ya
larga serie de experimentos he podido
convencerme también de la
acción cruzada de los hemisfe¬
rios cerebrales. Mas como
quiera
que uneminente fisiólo¬
go
ha publicado recientemente el resultado de sus nuevas investigaciones,
que,según él, confirman sus antiguas
ideas, contrarias
en untodo á esta acción cruzada, la duda
me hizo titubear en mis
antiguas convicciones, sospechan¬
do si los resultados por
mí obtenidos
sedeberían á
unde¬
fecto de
experimentación ó quizás á alguna circunstancia
eventual; duda justificada ante el respeto que me merece
el nombre de ese
fisiólogo
yel
grancrédito
queconcedo
á sus
aseveraciones, siempre inspiradas
enla
mayor rec¬titud.
))I.[e
aquí las conclusiones del citado fisiólogo, que es el
eminente
Brown-Séquard, el cual ha presentado nota de
ellas á la Academia de
Ciencias
enFrancia:
))'Cuando se excita el
cerebro de
un perro cuyacabeza
se mantiene en
posición natural, los movimientos de reac¬
ción se
producen
enel lado opuesto del cuerpo (acción
cruzada); así,
porejemplo, si la excitación se hace en el
hemisferio
izquierdo, los movimientos se producen en la
parte derecha del
cuerpo.Pero si se cambia la posición de
la
cabeza, sin variar las demás condiciones, de modo
(]ue82 La VeTERINAEIA ColiTEMPOE.iNEA.
quede echada sobre el mismo lado (izquierdo) del hemis¬
ferio que se
excite, los movimientos
ya no seefectúan
en el lado contrario del cuerpo,sino
enel mismo (acción di¬
recta).'
))Como
comprobación de estos resultados, aduce obser¬
vaciones
patológicas
enel
perro y enla especie humana.
'En una persona que
padecía de pérdida parcial de la
me¬moria,
estapérdida
era menorcuando
seechaba de
cierto lado.'
))Ahora bien:
¿qué consecuencia
sepretende deducir de
estos hechos de observación
experimental? ¿La influencia
de la circulación cerebral sobre la intensidad y
áun sobre
el carácter de las acciones cerebrales?
Pues,
nosólo
no sepuede
poner enduda, si
queestá boy bien demostrada
ygeneralmente reconocida. ¿Pero
sequiere llegar basta afir¬
mar, ó
siquiera
suponer, queaquélla tiene
uninflujo di¬
recto sobre la acción directa ó cruzada de los
hemisferios,
yáun quizás
que es suúnica
causa,ó
porlo
menos suúnica
explicación? Pues
eneste
casodebemos decir
quela lógica, la fisiología,
ybasta la más em2JÍrica exjierimenta- ción, la más superficial observación
se oponená tal modo
de ver.
«Vamos por
partes, comenzando
porlos datos
que su¬ministra la
experimentación.
«En
repetidas ocasiones be excitado el cerebro de varios animales—perros, conejos
comunes,conejillos de Indias, etcétera, etc.,—y siempre be visto
quecuando la excitación
ha sido
moderada, la reacción resultó cruzada;
ysólo
cuan¬do la excitación era sobrado
intensa, la reacción fué
bilate¬ral, jamás solamente directa. La lectura de la nota de Brown-Séquard
meobligó á
pensar en que enefecto
nuncahabía
prestado
yoatención á la ¡íosición de la cabeza del animal;
yáun
creopoder decir
que, comola más cómoda
para
las experiencias, había venido eligiendo
unaaproxi¬
mada á la normal. Decidí
experimentar nuevamente
enel
sentido indicado convencerme, y
be aquí los resulta¬
dos obtenidos en el Laboraiorio de
Fisiología de esta Es¬
cuela:
La Veteeinaeia Contempoeánea. 83
Experiencia.—Conejo común; cuatro
meses,bien
constituido y sano
al
parecer.Puse al descubierto el encé¬
falo, respetando sólo la pía-madre
yevitando
enlo posible
las
hemorragias; excité
concorrientes inducidas débiles
yestando la cabeza en
posición natural los centros siguien¬
tes: el del extensor de las
falanges de la extremidad anterior,
al del
flexor de la pata, el de la masticación, el del salto, el
de la torsión del cuello y
cabeza
conextensión de ésta sobre acpiél; obteniendo siempre
unaacción cruzada. Mandé al ayudante echar la cabeza sobre el lado izquierdo
ysujetar¬
la fuertementeen esta
posición, excité el hemisferio, de este lado,
ynoté contracciones
enel lado derecho-,
esdecir, la
misma acción cruzada. Se cambió la
posición, echándolo
so¬bre el lado
derecho; excité el hemisferio izquierdo primero,
y
después el derecho, obteniendo siempre reacciones
cruza¬das. Aumentada la intensidad de la
corriente, las reaccio¬
nes, en
cual([uier posición de la cabeza, fueron bilaterales.
«Es
importante hacer notar
quecuando las excitaciones
se suceden sin
interrupción, sobre todo cuando han sido
débiles,
se nota unareacción bilateral
en vezde la simple cruzada,
y,algún tiempo después
cesa,indudablemente
por
fatiga, la reacción del lado opuesto, conservándose
poralgún tiempo la del mismo lado,
quefué la última
enmani¬
festarse,
y queconcluye
porabolirse también. La explica¬
ción de este hecho me parece
sencillísima: al principio, las
excitaciones débiles provocan
sólo la actividad del centro
sobre que se
aplican, el izquierdo,
porejemplo,
ysólo
reaccionan las
partes situadas
enla mitad derecha del
cuerpo, que son
las
queestán bajo
suinmediata depen¬
dencia; al cabo de algún tiempo, las excitaciones débiles,
pero
repetidas, aumentan la excitabilidad de la materia
nerviosa, aquellas
secomunican del centro izquierdo al de¬
recho por
medio de los filetes comisurales, ambos entran
en actividad y
reaccionan las partes situadas
enlas dos
mitades del cuei'po.
Si
seprolonga más la excitación, el
centro
izquierdo
sefatiga
y nopuede mandar acciones
motoras á las
partes derechas del
cuerpo, qoorquehace más
tiempo
queestáfuncionando, el centro derecho aún
no seha
84 La Veteeinaeia Contempoeánba.
fatigado
y como suexcitación indirecta
provocamotilidad
en el lado
izquierdo del
cuerpo yla excitación directa la producimos
enel hemisferio izquierdo,
esfácil
caer enerror y creer que se
producen reacciones directas.
«También debe notarse que
cuando
sedesorganiza
untanto la materia nerviosa de Jos
hemisferios, ó bien
se re¬produce hemorragia
y no selimpia bien la
sangre, es muy común quelas excitaciones de
unpunto cualquiera,
por muydébiles
que sean, seirradien á otros
y causenreaccio¬
nes
generalizadas más ó
menosdifusas, lo cual también puede inducir á
error.»No es necesario detallar las demás
experiencias, basta
la octava, pues
han sido hechas también
enconejos
comu¬nes y
han dado idénticos resultados,
conla única diferen¬
cia de la diversidad de los centros excitados.
r>Experiencias 8.^
y9."—Conejos de Indias, de tres
meses y
dos años respectivamente, bien conformados
ysanos al parecer.
Puesto al descubierto el encéfalo
por sucara
superior
yexcitado
concorrientes inducidas débiles^
be obtenido
siempre
unareacción cruzada,
encualquiera posición de la cabeza. Con corrientes
muyintensas, la
reac¬ción ha sido bilateral y
difusa. Las mismas observaciones
como se vé que en
los
casosanteriores.
«Así,
pues,be obtenido
enestos experimentos
unresul¬
tado
completamente opuesto al
quesegún Brovvn-Séquard
le han dado los suyos.
¿Cómo explicar esta oposición? Será
que
el citado fisiólogo
nobaya tenido
encuenta alguna de
las circunstancias de que
bago mérito
enlas observaciones
relativas á la
primera experiencia? íso
meatrevo ni áun á sospecharlo, dadas la experiencia é ilustración de dicho
señor,
así
comotampoco á dar cumplida contestación á
estas
preguntas;
esperoá
queotros
menosinteresados
en esta cuestión ymás perspicaces
que yolo bagan, conten¬
tándome con oponer
experimentos á experimentos.
«Pero be sentado que
basta la lógica
se oponeá las
conclusiones de
Brown-Séquard,
y voyá probarlo. Dada la disposición de la red telegráfica
que pone encomunicación
nuestras
capitales, ¿osaría
personaalguna á
suponer queLa Vetebinabia Contempobánea. 85
un
parte puesto
enMadrid,
serecibiría
unas veces enSe¬
villa y
otras
enBarcelona,
consólo cambiar la posición de
la estación
central; dejando intactas las relaciones de los
hilos
respectivos
conel aparato transmisor? Pues á otro
tanto
equivale el
suponer quela
meraposición
que sedé
á la cabeza
puede hacer
quela excitación del hemisferio izquierdo produzca contracciones
enlos músculos del mis¬
mo lado del cuerpo
ó
enlos del lado opuesto. La posición
de la cabeza
podrá afectar
enmás ó
menosá la circulación
cerebral y
hacer más ó
menosexcitable tal ó cual parte del encéfalo, según los
casos; pero¿cambiará
porlas relaciones anatomo-fisiológicas del cerebro
conla médula
y conlas partes? O la acción del cerebro tiene
que sersiempre—en
estado
normal—directa, ó siempre cruzada. Mis experi¬
mentos confirman la existencia de esta última.»
Jesús Alcolea.
LOS MICROBIOS Y SU CLASIFICACIÓN.
(Conclusión.)
Los microbios
cromógenos tienen la propiedad de dar origen á determinadas materias colorantes, de cualidades
diferentes y que
tendremos ocasión de estudiarlas en otro
artículo.
Y por
último, los microbios patógenos son los que, á
juicio de los sectarios de Pasteur, pueden provocar ó pro¬
vocan una
enfermedad, siempre
que se ponen encondicio¬
nes abonadas dentro de los
organismos
sanos.No hemos descrito cada uno
de los géneros
compren¬didos en la clasificación de
Plügge
porque nola hemos
de
seguir
ennuestros estudios posteriores,
yademás por¬
que
todavía hemos de dar á conocer en artículos sucesivos
la clasificación de
Hueppe, seguida
por unveterinario, y
que
seguramente ha de
serdel agrado de nuestros lec¬
tores.
86 La Vetebinaeia Contempoeánea.
(1) Tlioinoty Masselin, PrécisdeMicrohie Médicaleet Vétérinaire.
Para
completarla idea
queanteriormente liemos dado
sobre la clasificación de los
microbios, réstanos hablar de
la dp
Htipppe,
que esla seguida
porThoinot y Masselin,
veterinario,
esteúltimo
que enunión del anterior han
pu¬blicado suexcelente tratado
de Microyrafía (l).
Esta clasificación está basada en
los
caracteresmorfo¬
lógicos de los microorganismos; prescindiendo en abso¬
luto de los cambios que
éstos pueden experimentar
enlas
diferentes fases de su vida.
PlG. J."-a,Cotctis./.<, Jjjpiocücciis. FiG". 2."~a.Teti*aeoccis barcina,
c,Tricoecua. c,Pentacoccus.
Ateniéndonos exclusivamente á la
forma, resultan dos grandes
gruposde microbios, los de forma redondeada los
de forma
prolongada
ycilindrica; sólo
que,dentro de la
forma
cilindrica, hay
undetalle de importancia, el cual ha
determinado una
segunda división. Los microbios, de
forma
prolongada, pueden hallarse
endirección rectilínea
ó
curvilínea;
ylos de esta última condición, cuando la
curva toma el
aspecto de
unalinea espiral, hace
queel
pe¬queño
ser sediferencie
enabsoluto de
suscongéneres los
microbios cilindricos y
rectilíneos: esta circunstancia ha
hecho que se
formen tres secciones ó
gruposde microbios:
¡redondeada. alargada. espiral.
Forma redondeada.—Hablandoentesis
general, estos
microorganismos
poseencierta identidad
entodas
susdi-
La Veterinaria Contemporánea. 87
Fig. 3."—a,Zoog:lea9. Ascococcus. Fig. 4.='—a,Staphylococcus.
A,Streptococcus.
vista porque nos
sirve
paradiferenciarlos de otros géneros
similares.
Diplococcüs.-—Llámanse
así
á losmicrococcus
que se hallan unidos de dos endos, formando verdaderas parejas.
(Figura. 1.^ ó)
TiiicoccüS.—Hay
veces enlas
quelos microbios, obe¬
deciendo á causas
desconocidas,
se agrupan enporciones
de á
tres, formando
unverdadero triángulo, si
setocan
dos á
dos;
unsegmento de círculo 6 bien una línea recta,
si se
corresponden los tres
por suscentros, y en e.stos dife¬
rentes casos, por
razón de número, se denominan tricoccm (figura, l.'' c)
mensiones, presentando puntos de semejanza con una mi¬
croscópica esfera. Hay, sin embargo, diferencias notables
entre los seres de este grupo,
de donde han nacido los gé¬
neros que
estudiaremos á continuación.
Micrococcus.—Los micrococcus
pueden
serde
con¬tornos redondeados ú
ovales,
enconjunto reciben el
nom¬bre de COCCUS; pero
éstos pueden presentar dos caracteres
esenciales; ó
sonpequeños
yde extremada tenuidad, ó tie¬
nen un tamaño ya
más considerable;
enel primer caso se
denominan
simplemente micrococcus,
y enel segundo se
llaman macrococcus. Lo mismo
los micrococcus
quelosma-
crococcus,
tienen
comocarácter distintivo también el ha¬
llarse
repartidos sin orden ni concierto
enla parte en que
radiquen (fig. 1." ci)-, condición
que nodebemos perder de
•88 La Veteeinaeia Contempoeánea.
Tetracoccüs.—Agrupaciones
porseries de á cuatro
microbios: estos
pueden reunirse de varias
maneras,de
donde resulta que
reciben otros nombres.
Barcina.—Es una variedad de los tetracoccüs, y se les da el calificativo de sarcina cuando los cuatro
micro¬
bios se agrupan en
forma cuadrada (fig. 2.^ ò)
^^¿SPentaooccüs.—Son microbios
quetienen la propiedad
de reunirse en grupos
de á cinco individuos.
PoLícoccus.—Cuando los microbios se bailan agru¬
pados
engrandes cantidades,
seles aplica el nombre de policoccus;
perodentro de
esasrepúblicas de
serestodavía
se notan ciertas formas de
aglomeración,
yde aquí la
ne-PlG.5."-Baeilos de varias formas. -Ceptothrix.
0,Ciadothrix.
cesidad de
distinguir
unasde otras. Si afectan la forma
de
islotes, estando acumulados
en grannúmero
y separa¬das las
porciones ó islas
unasde otras, reciben el nombre
de
zooffleas. (fig. S.'' a) Si estas zoogleas están á
su vez en¬vueltas por una
membrana,
sellaman
ascococcus.Cuando
los microbios forman una
especie de racimo, simulando á
las uvas, se
denominan staphylococcus. Y
porúltimo, si los
micrococcus están situados unosal final de losotros,
simu¬
lando verdaderos
rosarios,
entoncesllevan
el nombrede streptococcus. Estas formas de agrupación,
queproceden
todas del
género policoccus, pueden observarse
enlas figu¬
ras 3." y
4."
que vanintercaladas
enel texto
para su me¬jor demostración.
Forma alargada.—Dentro de esta clase de microbios
La Veteeinaeia Contempoeánea. 89
se hallan
comprendidos tres géneros: los bacilos, los lepto-
thrix y
los cladothrix. Todos ellos están caracterizados,
por tener su forma cilindrica yprolongada; hay, sin embargo, signos diferenciales entre ellos,
yde aquí
quehaya habido
necesidad de dividirlos en los grupos
antes mencionados.
Bacilos^—^Llámanse con este
nombre, también
conel
de
bacterias, los microbios
que sonrectos, cilindricos
ycor¬tos. Los bacilos
pueden todavía ofrecer ciertas diferencias
entre ellos
mismos,
porlo cual reciben los diferentes
nom¬bres que
indicamos á continuación: si los bacilos
sonrecti¬
líneos, están limitados
por unperfil limpio,
ysi
soncortos
re¬ciben el nombre de bacilos dere¬
chos-, si
en sucentro
sonperfec¬
tamente
transparentes
yde las
mismas condiciones que
los
an¬teriores, llámanse bacilos de
espa¬cio
claro-, pueden éstos
serdere¬
chos,
cortos yabultados
por sucentro, presentando cierta
serae-1 1 , p .» Fia.7."~Espitillam.
janza con
los elementos fusifor¬
mes, y en
este
caso seapellidan bacilos
enforma de huso ó
bacilos
fusiformes-, otros
secaracterizan
portener
unabul-
tamiento en uno de sus extremos
(bacilo del tétanos Nico- la'ierj-, otros,
porúltimo, tienen cierta semejanza
con una peraó
conel badajo de
una campana, porlo
quelos fran¬
ceses les han dado el nombre de bacilos en battant de cloche
(para más detalles véase la fig. 5.'')
Leptothrix.—Los
leptotbrix tienen también la forma prolongada,
perotienen
mayorlongitud
quelos anterio¬
res, son
más ó
menosfiliformes
ydescriben ciertas ondula¬
ciones en su
trayecto; además de
esoscaracteres,
conlos
cuales
pueden
yadistinguirse de los demás, tienen otro
queles es
peculiar; las ondulaciones afectan cierta regularidad geométrica,
y muy pocas veces sondisformes (fig. 6." d)
Cladothrix.—Son también cilindricos y
prolongados,
sólo que se
diferencian de los anteriores
en queéstos tie¬
nen cierta
disposición dicotómica: de las partes laterales
90 La Vetekinaeia Contempoeánea.
del individuo
principal
nacenpartes secundarias
enforma arborescente, semejándose á otras tantas ramitas
que na¬cieran del tronco ó rama central de un árbol. Aveces cons¬
tan de un sólo cilindro que en su
extremo
sedivide
endos,
en cuyo caso
tiene cierta semejanza
con una ygriega (figu¬
ra G."
h)
Foema ESPiR.-iL.—Como su nombre
indica, los mici'O-
bios de esta clase afectan la forma de unaespiral,
vandes¬
cribiendo círculos alrededor de un
eje ideal, lo mismo
que lo hacen los reóforos de unapila ó los alambres de
un so-lenoide.
Estos
microorganismos suelen
serlargos,
yfilamento¬
sos lo mismo que
los leptothrix,
porlo cual
nodebemos perder de vista
quesólo el carácter de espiral
nosha de
servir de
signo distintivo entre ambas clases. Fijamos la
atención sobre esta
particularidad,
porquehay
veces en que, vistos almicroscopio, suelen confundirse,
noya por sufor¬
ma esencial que en
los dos
escilindrica,
y porlo tanto
no cabediferenciación, sino
porque enel momento de
montar lapreparación ó
sesuelen deshacer las
vueltasde espira, ó
se colocan de tal forma que no nos es
posible distinguir¬
las
(fig. 7.°)
Esto dicho de la clasificación que
adoptamos,
nohe¬
mos de dar por
terminado e.ste punto sin presentar
un cua¬dro que
facilite
suestudio:
Micrococcus.
Diplococcus.
I
Triacoccus.Tetracoccus.
Pentacoccus.
,
Policoccus.
Los microbios
puedenJ
, BacilosjForma alargada. .< Leptothrix.
(
Cladothrix.^Eacilus vírgula.
Forma
espiral.
. . .-Komma bacilar.
^Spirillus.
José M. Alvekg.
Formaredondeada.'<
La Veterinaria Contemporánea 91
PATOLOGÍA. Y TERAPEUTICA.
(Conclusión.)
Extracto de Saturno 10 gramos.
Aguardiente 60 id.
Agua 1 litro.
También
puede
usarse ental concepto el sulfato de
zinc con la infusión de saúcoen la
proporción de 1 por 100.
Cuando la oftalmía tiende á la
cronicidad
yá tomar
mal carácter,
recomiendan los terapéutas el colirio com¬
puesto
por:Aloes
4
gramos.Tintura de azafrán 32
id.
Vino blanco 45
id.
.Agua de
rosas450 id.
Si la afección tiende
á indurarse, suele dar buenos
re¬sultados el llamado colirio
de Lanfranc:
Sulfuro amarillo de arsénico . .
j
Aloes ' . ana. 2 gr.
50.
Mirra
1
Agua de
rosas100 gramos.
Vino blanco 500
id.
En los
leucomas,
seemplea mucho el siguiente colirio pulverulento:
Sal amoniaco i
j ana.—10 gramos.
Alumbre calcinado )
Azúcar - . . . 24
id.
Pulverícese
perfectamente
ymézclese.
También se
emplea este otro:
Calomelanos 10 gramos.
Aloes 15 id.
Azúcar común 60 id.
Pulverícese
perfectamente
ymézclese.
92 La Vetbeinaeia Contempoeánba.
En los casos en que ya
existen úlceras, ha dado
bue¬nos resultados el colirio de Cullerier:
Oxido de zinc Nitro j
J paz'tes iguales.
Azúcar )
Si
hay necesidad de
extraeralgún
cuerpoextraño
yel
animal se
defiende,
como esconsiguiente,
sepuede ejecu¬
tar la
operación después de sujetar bien la cabeza del ani¬
mal,
atándole porlos
cuernosá
un cuerpofijo
yresisten¬
te, introduciendo
el dedo índice de la mano derechabajo
el cuerpo
dignotante, apoyando
su carapalmar sobre el globo del ojo
yverificando
condicho dedo
un movimien¬to circular con una
presión moderada.
F. P.
TERAPÉUTICA.
EFECTOS LOCALES DE LA ESENCIA DE TREMENTINA.
Las claudicaciones en los animales
constituyen la
cons¬tante
pesadilla del profesor veterinario establecido.
La inmensa
mayoría de estas alteraciones,
sondebidas
á losesguinces
queaquellos
seproducen
enlos movimien¬
tos
bruscos,
enlos esfuerzos,
enla desituación
de las ex¬tremidades por
las malas condiciones del piso, etc.
El tratamiento que
estas lesiones reclaman,
esvaria¬
ble,
como variable es la intensidad del mal en cada casoparticular.
lío nos haremos cargo en
este punto de
esadiversi¬
dad de tratamientos que
cada profesor sigue
conarreglo á
sus
conocimientos,
ylas manifestaciones sintomáticas de
la dolencia: nuestro
objeto
sereduce á demostrar
enestas
líneas laimportancia de la aguarrás
enciertos
casos mor¬bosos,
y enespecial
enlas claudicaciones, é indicar al
propio tiempo cuál
esnuestro procedimiento de curación
en los casos mencionados.
La Vetebinabia Contempobánea. 93
Desde
luego podemos
asegurar, quelas relajaciones
es-cápulo-humerales, liúmero-radio-cubitales,
ylas coxo-fe-
morales, sobre todo cuando
sonrecientes, obedecen perfec¬
tamente al tratamiento que
nosotros empleamos: respecto
á los
esguinces de las demás articulaciones de los miem¬
bros no liemos
ensayado el procedimiento,
porlo cual
nopodemos dar nuestra opinión.
Los
esguinces
sonlesiones producidas
por causasdi¬
versas y
caracterizadas
porla distensión más ó
menospronunciada de los ligamentos articulares del punto donde radiquen.
Cuando estas dolencias
sobrepasan ciertos límites,
se bace muydifícil la curación,
y esimposible,
porlos
me¬dios
farmacológicos, cuando alcanza el grado de lujación.
Hay
casos en quetales proporciones toma, tal
esla
distensión sufrida por
los vínculos de unión de los buesos,
que no es
posible,
comosucede
enlas dislocaciones, bacer
que
dicbos órganos recobren
sunormal condición, sino á
fuerza de
tiempo
unas veces, conmedios farmacológicos otras,
y aun porintermedio de la acción quirúrgica; este
último caso tiene
aplicación
muy pocas.veces, puessólo
serecurre á él cuando las
partes huesosas ban experimentado
un cambio de situación.
Hay profesores
queapelan,
en casosdeterminados
y aunque nobaya dislocación, á los agentes
quepudiéramos
llamar mixtos ó de
cirugía
menor.La aplicación de
unmedicamento unido á un
vendaje, la colocación de
unabizma, etc.,
es muycomún entre nuestros comprofesores,
becbo que no censuramos,
ni mucbo
menos,puesto
que nosotros recurrimos á los mismos medios en casosdados;
pero
tratándose de los esguinces de las articulaciones
su¬periores de los miembros,
nuncaliemos obtenido resulta¬
dos
positivos sino usando el medio
queluego indicaremos;
y que nos apresuraremos
á indicar
que no es nuevo, puesse ve poner en
práctica á mucbos profesores,
ysiempre
se¬guido de buenos resultados, ó cuando
menossatisfactorios.
Hay
queadvertir
que no nosreferimos á
esassimples
terceduras que,
tratadas
enlos primeros momentos, ceden
94 La Veterinaeia Contemporánea.
á la acción de un
refrigerante cualquiera,
no; setrata de
esos
esguinces
que seresisten á los réfringentes
yastrin¬
gentes,
y qnela costumbre general
esapelar á las unturas
ó el
fuego
en casosextremos: á
esas lesiones son las que nosotros combatimosvictoriosamente
usando la esencia de trementina en la forma queluego describiremos.
En las
relajaciones rebeldes,
comoel abierto
de pe¬chos, el esguince humero-radio-cubital
ó elcoxo-femoral,
jlo mismo el que
suele tener lugar
enla articulación fémo- ro-tibio-rotuliana, sin desituación
de esta últimaparte,
se acostumbra porcasi todos los prácticos,
y aunlo
aconse¬jan todos los tratados,
que sehaga
usode los agentes
ru- befacientesprimero, de los vexicantes
yrevulsivos después
y
de la aplicación del cauterio
actual en último resultado.Todos estos medios han sido
empleados
conmejor ó
peor
éxito, según la cronicidad de la lesión, las
condicio¬nes del
animal, el género de trabajo, la intensidad del
tra¬tamiento,
etc. Pero suelenotarse,
yesto
conharta frecuen¬
cia,
quetratándose de producir la revulsión,
ólos agentes
que
empleamos
son pocointensos
y noproducen el efecto
deseado ó van
muy
caí-gados de sustancias
nocivas ó per¬judiciales á la preparación,
en cuyo caso nosólo obtene¬
mos la inflamación que
buscamos sino
también la des¬trucción del bulbo
piloso
yáun la piel entera
enalgunos
casos: dando como
resultado,
quesi el paciente
se cura,queda
condeformes cicatrices
ygrandes depilaciones
que inutilizan al animal económicamente hablando.No tratamos con esto de
rebajar
enlo más mínimo el
valorterapéutico
quelas preparaciones revulsivas, secretas
ó no,pueden tener;
ytal
esasí,
quenosotros las
estamos usando en inflnidad de casos: lo quetratamos de
ponerde
manifiesto es, que en
el
casoparticular á
que nosreferi¬
mos,
quizá
seaconveniente
romperla tradicional rutina
de lasunturas,
no sólo porlas
razones quedejamos
apun¬tadas, sino
ta,mbién por serconveniente
en el orden eco¬nómico y acaso
también
enel profesional.
¿Cómo debemos,
pues,tratar
esosdesórdenes?
Lo va¬mos á indicar.
La Veterinaria Contemporánea. 95
Desde
luego
esla revulsión la
que nos vaá servir de
base para
el tratamiento
queindicamos;
perola revulsión,
no obtenida por
el método iatraléptico ni endérmico, sino
por
medio del liipodérmico
y conel auxilio de
una sus¬tancia que
podemos llamar simple:
conla esencia de tre¬
mentina.
El
objeto
que nos proponemosal combatir
coneste agente los esguinces,
sehalla al alcance de todo el mundo.
En
primer lugar
provocar unainflamación
queá
conse¬cuencia de la misma
sobrevenga la modificación anatómica
ó
morfológica de la parte
yla retracción de los ligamen¬
tos como consecuencia inmediata.
Para este
fin,
sedirá, basta
usarlas
unturas; pero noes
así,
porquesi la untura
nolleva más
quecantaridina
como
principio activo, produce
unavexicación abundante;
pero
la inflamación modificadora queda
enla superficie
yno avanza hasta las
pai'tes más profundas de la articula¬
ción;
para quellegue
esindispensable
que vayacargada de
sustancias fuertemente
irritantes,
comoel euforbio,
y en este caso seproducen depilaciones
ypérdidas de piel
quedejan defectuoso al animal;
por esopreferimos nosotros la
esencia de
trementina,
quesobre
serextraordinariamente barata, produce
entodos los
casos esabenéfica inflamación
que se
busca
y nuncadepilaciones ni trastornos de
cuantía.
Al
inyectar la aguarrás
enel punto donde radica la lesión, sobreviene
unareacción
localprimero
ygeneral después,
quefavorece de
una maneranotable nuestros propósitos:
pues seactiva la circulación de la parte afecta
y
al propio tiempo la tonicidad de los órganos. Se estable¬
ce por
último la inflamación
yconcluye la parte
porad¬
quirir condiciones normales de energía, forma
yaptitud
mecánica.
Se opera
del siguiente modo. Se
prepara unajeringa
de las de
Pravaz, igual á la
que se usa eninyecciones traqueales (1),
quecabe de 10 á 15
gramos; seecha
en(1) Véasenuestrotratado deInyecciones traqueales.
96 La Veterinaria Contemporánea.
una
pequeña vasija (taza,
vaso,etc.),
unacantidad de aguarrás;
sedesarticula la aguja cánula de la jeringa,
ycogiendo
unpellizco de piel de la región afecta
conlos
dedos índice y
pulgar de la
manoizquierda,
seclava la aguja
un pocooblicuamente hasta
queatraviese
por com¬pleto el órgano cutáneo: hecho esto
sesuelta la piel
yqueda la aguja clavada de arriba abajo. Se
cargala jerin¬
ga
de esencia de trementina
y seinyectan 5 ó 10
gramos.Antes de retirar la
jeringa
yla aguja conviene frotar
con los dedos la tumefacción que seforma debajo de la piel
para que
la aguarrás
sedesitúe
y seinfiltre
enel tejido conjuntivo subcutáneo;
puesde
nohacerlo, al extraer la aguja
porel pequeño orificio
quedeja,
sesale
unacanti¬
dad del
líquido inyectado, provocando
como esnatural la
comezón que es
característica de tal sustancia.
Se
repite la operación
portres ó cuatro
veces ysiem¬
pre en
sitios distintos, de tal suerte
quelas tres ó cuatro inyecciones
quehagamos, domineu
porcompleto la región
afecta ó articulación en que
radique la lesión. Hecho festo
sólo nos resta poner
al animal de suerte
que nopueda
ras¬carse, pues
la excitación provocada
estan intensa,
quesi
se trata de un
temperamento nervioso,
pasaalgún tiempo
antes de que
el picor
secalme. De todas suertes, estas
pe¬queñas molestias están compensadas
porlos buenos resul¬
tados que se
obtienen
encasi todos los
casos.CSe continuará.) J. M. Alvero.
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