Ano II. 16 de
Septiembre de 1890. Ntím. 21
GUÍA
DEL VETERINARIO PRÁCTICO
Patologúi j Terapéutica.
AÚN UAS SülSRE I.AS CONTUSIONES DE LACRUZ, DORSO Y LOMOS.
(ronclusión).
Para quererdemoslrar V., lo que por todo el mundo está demostrado, cual es, que son graves losprocesos de lacruz, dorso y lomos en que hay caries de las vértebras ó neerósis de los ligamentos, nos pone Y. un parrafito que no puedo
menosde transcribir; dice V.
«Recuerdo que allá en mi juventud
(¿tan
viejo esV."?)»
«envida de mi pobre padre, que era concienzudo clinico ó ilustrado profesor» (creo nadie ha puesto en duda su ilustra¬
ción y menos yo, que acaso por lojóvenque soy no be tenido conocimiento de tal Veterinario) que no obstante esto se
quedó smparrnq^uia y murió pobre gracias á dos vett\rina- rios de la libertad de enseñanza que ponían las herraduras medio real más baratas y no cobraban iguala» (muy ricos eran)>„trataron élymi querido hermano Jesús,que haciapoco había concluido la carrera, uncaballo de diligencias (según
su hermano de V. era una yegua que padecía una lesión de la cruz)y después de mes y medio de estar empleando un
enérgico tratamiento, notuvieron más remedio que practicar
unacruenta operación quirúrgica, tardando aún encurarse el animalno poco tiempo; aquí viene una llamada de su her¬
mano D. Jesús, que queriendo salir en su defensa lo ha hechado á perder, porque no necesitábamos nos digese que elcaso que V.invoca, 1). Manuel, era perfectamente (>xacto, todos lo hubiésemos creído y no habíamos de dudar de
su veracidad. Añade V. después, que ha visto tres casos,
— 322
V allí donde
esperaba
yo verla cruenta operación qiiiritrgica,
puesto que
dos
eran muy graves,con asombro observo, que
no empleó V. j.ara
combatirlos sinó
mbuen método antiséq)-
tico, bien es cierto que un caso se
desgració ¡malhadada
antisepsia,y cuán
impotente eres!....
Termina V. su articulo del 15 del
pasado, diciéndonos
quelas necrósis, las caries etc. etc.,
exigen
unaoperación cruenta
de la cual se ocuparla en el
inmediato artículo. Esperaba yo
con impaciencia
el
n.°del 31 del mismo mes para ver retra¬
tada esaoperacióntan
cruel,
ysin embargo no veo sino los
mismosargumentos, con
las mismas palabras que en el an¬
terior, vuelve Y. á exagerar
mis conceptos
yá nuevamente
hablarnos de caries,necrosis etc. etc., que
después de tanto
repetirlo hade haberse creído algún estudiante que no puede
haber contusión de dichasregiones
sin los antedichos tras¬
tornos. Wás horaesya,
dejemos esto
ynoquiero detenerme,
sibien faltahacía en algunos puntos
de
suúltimo artículo,
tal como endond^
dice V.
unaveziniciada
unacongestión no
se evitacon todos los antisépticos
del mundo. Pero, carísimo
colega
¿cuando he aconsejado
yotratar una congestión con
los
antisépticos?...
Sin
perjuicio de formular á la terminación las conclusio¬
nes que crea
convenientes,
pasemosal segundo punto ó sea
á la mayoró menor
eficacia (ninguna, según V.) del trata¬
miento por mi
dispuesto.
Al querer
V. abordar esto,
mecritica ó quiere criticarme se
leaen mi articulo Gaerrin en vez
de Guerín
ynosabe V.,
Sr.Alcolea,queaún
cuando veterinario rural, con pocas rela¬
ciones científicas, muy
mal filólogo
y conunabiblioteca ar-
chimicroscópica,
todavía sabemos leer
yescribir los nombres
de nuestraseminencias extranjeras, y
podía haber supuesto
seria unerrordeimprenta;perotu te
lo quieres, fraile mostén,
tu te lo quieres, tu te
lo
ten,dicen las tías de mi lugar, y digo
yo,puesto que
V.
seentretiene en eso; analicemos su articulo,
yalli veo
escrito Vocard
en vezde Nocard, Laulanie en vez
de lauilanié, Kochs en vezde
Koch
ynada mús,
porquemás
no sigue
citando.
Me dice V. confiese queme
he equivocado,
y yo quesoy
— 323 -
enemigo deconfesiones, persistoenmi tesón,ydebodecirleque los Alcarreñosnos parecemosalgo enlo testarudosálosAra¬
goneses, y por tercera vez vuelvo á asegurar que el método antisépticoy á las dosis que yo prescribo, me parecennotan solo racionales, sino que he podido comprobarsu excelencia siquiera no tengaun hermano que asegure la veracidadde
esto último.
¿Qué
entiende el Sr. Alcoleapor método antiséptico? es que no es tal el empleo del bicloruro de mercurio, del iodo- formo del ácidocarbólico las estopas preparadas, lalimpieza
etc. etc., y si el método es antiséptico âtodas luces, el em¬
pleo del acido carbólico al 8por®|o en solución acuosa?,es perfectamenleracional y científico, y aúnno siendonosotros tan buenos quimicoscomoV., tócanos decirleenestaocasión que se ha equivocado ydebe confesar su ligereza, por que aseguraV. y con mucha arrogancia, que dicho ácido es solo soluble al 5 por«(o y nosva á permihr le citemos algunos
autores eminentes que deesto se hanocupado.
Según el gran químico Troostde la Escuela politécnica de París el ácido fénico se disuelve enel agua al20 por 0|o. Es¬
to mismo dice el gran químico francés Regnault, Kaufman
ensu
Thérapeutique
Veterinaire. Tabourín ensu tratado de'terapéutica y materia medica Veterinarias. Perroncito en su
periódico La Clínica Veterinaria. Para Brusasco essoluble al 20 por ®|o enel aguacuando es químicamente puro y al 50 cuando es impuro, im mismo aseguran Cornevin de Lyon y otrosque no cito.
Pudierasuceder queestos señores estubiesen equivocados,
y yo me
alegraría
les sacase de su error el Sr. Alcolea; no sabe cuanto había de aplaudirle, procuredesengañarles
yhabrá subidoal pináculo de la gloria.
Tampoco
esciertoque al cinco por ciento produzca encontactocon los tejidos verdaderas escaras, se necesita un
grado de concentración mucho mayor para que así suceda.
Al llegaraquí no puedomenos de citar un caso clínico que
publicó mi ilustrado condiscípulo y querido amigo D. Do¬
mingo Castelleten la obra Notas clínicas que publicaba el periódico El Veterinario-, estecaso clínicoes una contusión
— 324 -
de la cruz, enque
existía caries de las apófisis espinosas
delas vértebras dorsales, después
de abrir los abscesos que
existían, oblíene la curación
de tal
proceso en1res semanas
escasas,con inyecciones
antisépticas
ydetersivas de la si¬
guiente
fórmula.
Ifte. Deutoclorurodemercurio
1
gramo.Acido fénico 40
id.
Agua
destilada
. . . .100
Alcohol loo
Sin duda que este
tratamiento le ahorró de esas operacio¬
nes cruentas y tampoco
debió observar las verdaderas esca¬
ras,cuando tan
feliz resultado obtuvo.
Comoquiero
evitar la molestia de más contestaciones y
aún átruequedeparecer
hoy pesado, reasumiremos nuestras
ideasdel modosiguiente;
t.o Que yo nunca
he negado puedan presentarse en las
contusionesde la cruz,
dorso
ylomos, necrosis de los liga¬
mentos, caries de
las vértebras
yhasta infección pútrida y
claro está que en e.stos casos
la lesión es gravísima, sin em¬
bargo,el
método antiséptico evita todos estos males cuando
somos llamados á tiempo,y
si
pordesgracia ya están produ¬
cidos el método antiséptico nos
ayuda muchísimo y hace
quenonos sean
tan temibles como antes.
2.0 Que el
tratamiento
queyodejo consignado en mi pri¬
merarticulo, constituye un
método antiséptico, y de su efi¬
cacia
puedo responder hasta hoy.
3.0 Que el
ácido carbólico ó fénico puede ser soluble has¬
ta el 20 por0^0 porcuyo
motivo el emplearlo al 8 por "(o es
perfectamente racional, y por último, que nunca en esas pro¬
porciones
produce escaras.
AnTONTO Ij. y liÓPEZ,Fuentelencina.
La ludia por la existencia.
■N'ivian felicesy
tranquilos
en sumedio habitual unas sanas
y
robustas hematíes.
Enaquel incesante
giro;
enaquella actividad pasmosa, re.
corríansu cielo evolutivo unos
séres
pq¿'todo extremo ven¬
turosossise tiene en cuenta que no se
alteraba
superfecta
- 325 -
salud hasta que la vejez, ocasionando el desgaste de su
engranaje, les hacíaterminarsu misión paraconfundirse en
la masacomún, de donde volverían á aparecer otros seres
iguales á ellos, quizá porla.heteror/enia.
Cadaciudadano, cada glovulillo de un rojo pronunciado cual sisevistieraná la usanza de losrepublicanos exaltados, haciasus escursiones comerciales por todo el territorio de su
circunscripción, ofreciendo los productos de su penoso tra¬
bajo
á otros ciudadanos,áotrascélulas deunaelevada gerar- quia dentro de aquella confederación.No se alteró ni por un momento la paz que disfrutaban talesciudadanos.
Cuando lashematíes necesitaban del vivificador oxigeno, que secotizabaen la comarca áelevado precio,como abso¬
lutamente preciso para lascombustiones, acudían al labora¬
toriocentral, en dondese proveían de él para emprender de
nuevo su incesante comercio.
Yaun día, en el tronco linfático derecho, plaza comercial, dondese
expendían las primeras materias, se presentó con sorpresade todos un haciUiisvírgula, elemento perturbador quehabía de proporcionarles serios disgustos si no conse.
guiansu expulsión.
Bien pronto se supotan infaustanuevaen todo el territorio.
Alarmóse la gente y el pánico se apoderó de los que mo¬
mentos antesseles veia caminar con rapidez inusitada porel anchuroso caucede lacosta.
Jjas célulasrnultipolares delcentronervioso,valiéndose del cilindro eje de los cordones eléctricos, proclamaron el estado de sitio en vista de la invasión del enemigo, y la ley marcial imperó desde entonces hasta enlas másapartadas yillas de la región epidérmica.
Se convocó álos vecinos áuna reunión que habia detener
lugar
en elseno occipilo atloideo,sitio elmas resguardadopor la calma que de ordinarioalli se disfruta.Cada cual, haciendo gala de su erudición, pronunció mo¬
nótonos é intei minables discursos que eranrebatidospova/nf compañeros con pura palabreríade relumbrón.
Bor
algo
sede.sgañitaban.
Losjefes subveneionabary
/^os
\*/
í— 326 —
hematíes maslenguaraces, con una
buena prevenda de oxí¬
geno y
hierro,
entanto
que,á los que habían de batir al ene¬
migo más
de
cerca, seles arrojaba una piltrafa apenas sufi¬
ciente ásu conservación por
lo mezquina.
Enlasregiones
oficiales
sehabló de la asepsia y la antisep¬
sia, y se
recomendó las soluciones sublimatadas, como si ellas
no fueransuficientes á destruir
de
unsolo golpe á hematíes
y
bacillus ó á
noproducir efecto en ningunos por lo débiles.
Las conferencias menudeaban yentanto que se
discutía
la manerayformacomo
el enemigo les había invadido, se
olvidaronde la
policía más rudimentaria,
yabandonaron al¬
gunos focos
supurativos
endonde pululaban bacillus, flogó¬
genos, que
indudablemente ayudarían á sus amigos á des¬
truir
aquellas vivarachas hematíes.
Cuando
quisieron recordar fué tarde. Las vellosidades in¬
testinales dabanalbergue á
millares de hacüius virgula que
con suferoz instintoy en
progresión creciente,
seiban poco
ápoco
apoderando de todas las fortalezas, para devorar en
cortotiempo los
alimentos almacenados en la trama de los
tejidos.
Ala primera
batida fueron vencidas las hematíes, faltando
el oxigenoque
ellas conducían,
porlo cual todos sucumbie¬
ron por
axfisia.
En
aquél
campode insepultos cadáveres, aparecieron mil
y
mil formas de bacterias segregando cada cual su ptomaina,
enextremovenenosapara
aquellos
seres quesehabían valido
desupoderío para
exterminar á
suscontrarios.
Secoronó,pues,
la obra del esterminio. Unos devoraron á
otrosy
aquellos á
su vezfuoron devorados de igual suerte,
comprobándose
porello,
quela materia está en incesante
giroy que es
ley
supremala lucha por la existencia.
Joaquín Castellanos
García.
El Bonilloy
Julio de 1890.
IMPORTAliCIà DEI ESTDDlü DE tt HISTORIA SATÜRAL.
(Conclusión.)
La falta decuidado y
limpieza conduce á los negros ata¬
cadosde
miguas á tal estado
que espreciso cortarles los de-
— 327 -
dos yaún los piés para curarles, resultando con frecuencia los másterribles accidentesy aun la muerte.
¿Y qué diremos de las asquerosaschinches, tan aflciona- das á nuestra sangre lo mismo que á la de lasaves, y en
especial de la golondrina que atacan en su mismo nido? Sin duda le debemossemejante regalo áesta aveviagera,quenos habrá podido hacertransportando sus huevos de lospaises cálidos de dondeesoriginaria. Hastamediadosdel sigloXVll
no se conoció en Inglaterra este pernicioso vicho, que con instinto admirable, no pudiendo subir talvez en las camas, trepapor los techos y sedeja caer desdeallí encima*del que está durmiendo. Los olores fuertes, como la esencia de tre¬
mentina, de petróleo, de los aceiteseinpireumáticos, del hu¬
mo del tabaco y de las plantas fétidas, las hacen huir, aun¬
queincomodándonos ánosotros mismos; por cuyo motivo es
preferible lavar los muebles con disoluciones de sublimado corrosivo y de arsénico, ó bien con ácidos minerales dilui¬
dos, en cuyo caso los huevosperecen sin falta.Se ha obser¬
vado que las ormigas las embisten donde quiera, y las dan
caza; De la misma suerte, una especie de chinche campesina
secubre de polvo y de lodo como para disfrazarse,y viene y vadespacitoáatacar y matar la chinche doméstica su ene¬
migo mortal.
Ladestrucción que produceuna oruga en el mundoparece á primera vista cosa despreciable, pero el númeroinfinito de estas repartido por la superficie do los continentes, puede
causar porsu masa daños incalculables: el sábio Lineo va¬
luó en muchos millones los estragos que una sola especie de oruga de las gramíneas (phalena
calamitosa)
ocasiona en los trigo.sy enlos prados de Suecia porla primavera:unamoscapequeñita (musca
frit)
consume en el mismo reino más de cien mil cubas do cebada, según el mismo sábio; y no sepuedeesperar que se remedie este mal de tantaconsidera¬
ción, sin que ante.s se conozca perfectamente la historia na¬
tural de estos azotadores insectos.
Las avellanas, guisantes, y lo mejor de nuestros frutos y
legumbres,
son pasto de gusanillos, larvas,decoleopteros,
tan pequeños como
destructores,
que tienen uft picolargo:
— 328 —
unas destruyen
las tiernas
yemasde las cepas, otras taladran
losolivares, ytodas causan
perjuicios de no poca considera¬
ción; de tal modo, que en
el norte de América se ha tenido
que
abandonar
porellas el cultivo de los guisantes.
El más dañino entre nosotros es
el gorgojo: el del trigo, ó
sea el mordihuí, se
esconde
enel
granode tal manera que
parece
invisible, y'debora á su sabor toda la harina, dejando
solamente la pieló
el salvado. Uon
unsolo par de estos pe¬
queños
coleópteros de color pardo, basta para formar una
coloniademás deseismil en cuatro
ó cinco
meses;por cuyo
motivo, losmillones que
hierven
enlos graneros ejercen en
ellos losmásespantosos
destrozos. Apenas
seles pueden des¬
truirde otromodo, lo mismo queá
las polillas,
queaventando
eltrigocon
frecuencia, esponiéndolo dentro de hornos á una
temperatura
de fO á 50 «/o
encuyo caso mueren irremisible¬
mente losinsectos con sus
larvas
yhuevos, asi como lo
practicaron
Dahamel
yotros. *
Esta operación, como se ve, no
puede ser practicable para
matarla infinitamuchedumbre
de
orugasde todas especies
que destruyen
los jardines, las huertas, los campos y aun los
bosques,
Unos minan las raices, otros devoran las hojas,
estosarruinan lasyemas,
aquellos
roenlas flores y semillas.
Elavejarron
de vuelo atolondrado devora las hojas de las
plantas, y su
larva
roelas raices de los árboles durante tres
ó cuatro años; y las
cri.somelas, á
pesarde su
■hermosura,
talan los
jardines, lo mismo
quelas altisas de largas piernas,
que saltancomo
pulgas.
Nadie hay que noconozca
mil especies de pulgones, y que
nosepalos
innumerables daños
quehacen; pero solamente
estudiando el instinto y las
costumbres de los insectos se
podrácombatirlos ventajosamente con sus mismas armas,
aprovechándonos de
susantipatías y de su diferente modo
devivir.
Las libédulasó señoritas, lejos
de
serinsectos inocentes,
delicados y
apacibles,
como sunombre podria inducirnos á
creer, soncrueles arpias que con
rabia famélica persiguen á
los demás insectos.Las
hemerobas, neurópteros semejante
álas señoritas,ponen grupos
de huevos de tal manera colo-
— 329 —
cáelos sobre las hojas pormedio desus pedículos, que á pri¬
mera vista parecen pequeñitas plantas; al poco tiempo salen
de estos huevos unas larvas carniceras, yataeiando con furor toda suerte depulgones, los destruyen y aniquilan en poco
tiempo. Varias coceinelas, inseclitos punteados de colores hermosos,se alimentan de la misma suerte que los pulgones verdesó grises que encuentran en toda clase de yemas y flores;y un gran número deescarabajos carniceros nos pres¬
tan los mayores servicios esterminando tanto insecto des¬
tructorde nuestras plantas.
Ile aqui, queridos compañeros, la utilidad ylos frutos del estudio de la historianatural, aún enaquellas partes en que
menosparece prometer; otro dia continuaré demostrando
conhechos aún más positivosquelos apuntados hasta ahora lo muyimportante que es paralos veterinarios elconocerla vida y costumbres de las diferentes especies de animales, para sacarpartido de su utilidad, y para poderse defender do los quele sean perjudiciales; instruyendo de este modo al agricultor y ganaderocon quienes está tan en contacto, y tantas desgracias lamentan por el desconocimientocasi ab¬
soluto de la zoologia.
Conanglell (Itarcelona) 2-i- de Julio 1890.
Joaquín Feiíreií y Gisbeut.
Moralj antes que ciencia.
Cuando el laborioso é infatigable Director de esta revista, nuestro querido éilustrado compañero D. Ignacio Guerrica.
beitia, con ese afan y ese amor á la cienciay al trabajo que tanto le distingue, concibió la idea de fundar tan modesta
como provechosa publicación, tuve la honra de ser invitado á formar parte entre losdistinguidos redactores que cola¬
boran en este periódico, invitación que me permití aceptar di.-pursto á coadyuvar con mis déviles fuerzas y escasosco¬
nocimientos á todo lo que pudiera ser útil y ccntribuir al bien estaryal engrandecimiento moral y material de la des-
— 330 -
venturada clase Veterinaria.
Alejado de las luchas científicas
por
espacio de algunos años,
ydespues de haber sufrido gran¬
des disgustosy
decepciones durante el tiempo de mi prác¬
tica, en el que tuve
la inmerecida honra de ocupar los mas
señalados puestos en
la profesión, había olvidado casi por
completo a la
ciencia, á la
que contoda la pasión y el entu¬
siasmo de mis juveniles
años había consagrado por largo
tiempomi
existencia, hasta el punto de aborrecer su nombre,
no por
ella, sino
por susingratos y desnaturalizados hijos,
cuando fué iniciada la
constitución de la Asociación Veteri¬
nariade Vizcaya;
Grande
mepareció la idea, noble y genero¬
sa laactitudde los
veterinarios de este pais
quehasta enton¬
ces sólo habían dado
edificantes ejemplos de inmoralidad
profesional,
y novacilé
unmomento en acudir á una de sus
primeras
reuniones
enla que me vi gratamente sorprendido
por
la presencia de
unnumeroso grupo de jóvenes compa¬
ñeros, llenos de esperanza y
de fe
ydispuestos á arrostrar
cuantos peligros, cuantas
penalidades fueren necesarias para
conseguir
el fin propuesto, la unión, y con ella, días de paz,
de
prosperidad
yde concordia,
A pesar
de mis tristes desengaños anteriores, no reparé un
momento para formar parte
de aquella gloriosa Asociación,
en la que se
contaba
contan valiosos elementos, y sentí re¬
nacer en mi alma aquellas
dormidas pasiones
que undia
fueronel ideal y la esperanza
de mi vida,
perodesgracia¬
damente la triste realidad vino muy pronto,
á descorrer el
velo de misilusiones,yáconfirmar
mis anteriores opiniones, probándome
una vezmás la imposibilidad de llevar á cabo
nada práctico en
esta clase predestinada al infortunio, por
falta deeducación escolar, por falta de
moral profesional sin
la que nunca
podremos elevarnos del miserable nivel que en
el senode la sociedad ocupamos.
Enesta reunión fueron tomados algunos
acuerdos
y apro¬bado el reglamento por
el
que seasociaron habia de gober¬
narseyrejirse, y
todos salíamos jurándonos mutuo respeto
y
consideraciones mutuas, cuando al poco tiempo estalla la
guerra en un
pueblo próximo entre tres comprofesores y es¬
timados compañeros,guerra
inicua
ycruel
que auncontinúa
— 331 -
y que
la
junta de la asociación se havisto imposibilitada de poder terminar despues de haber interpuesto suinfluencia oficial ypersonal agotandocuantos medios haencontrado ásu alcance, propagándoseel mal, cual desoladora epidemia por todas partes incluso la capital, donde la inmoralidad y el escándalo están á la órden del día, para
desprestigio
y deshonra de esta desgraciada clase.Cuando he visto en periódicos científicos ocuparse con marcadapredilección deasuntos personalisimos, cuando con
disgusto heleído artículosen los cuales setrataba de ridicu¬
lizar á comprofesores dignos al parecer de consideración y de respeto,creíafirmementeque aquellos periódicos olvida¬
ban lastimosamentesu misión, pues me parecía de ciencia solo debían de ocuparse; mas desgraciadamente mehe con¬
vencido que haymomentos enla vida en que la prensa, olvi¬
dando sus mas sagrados deberes, debetambién ocuparse de- la indignaconductaseguidapor
hijos
de la cienciaque repre"sentacitandoejemplosde inmoralidadescometidas por aque¬
llos que son indignosde poseerun título profesional, por ca¬
recerde ciencia, deeducaciónyde principios.
Noes mí ánimo señalaraquí echosque sonroja referirlos ymucho menos citar personalidades que sunombre ofende, porqueal fundarseesta revista y colaborarenella me propu¬
se solo emitir humildes opiniones, miaspuramentecientíficas dejandoá unlado todo aquelloque porsuespecial naturaleza
essiempre desagradable; pero al iniciar un asunto tan enojo¬
so,quebrantando mi firme propósito yalterando el buen or¬
den hasta la fecha seguido por la Dirección, solome propon¬
go manifestarque existe en el senode nuestraclaseun ele¬
mento perturbadorque sin mirar á los medios solo aspira á conseguir sus fines, y señalar la única solución existente
paracorrejireste gravísimo defecto.
Todossabemos quedesgraciadamente la inmensa mayoría de losVeterinarios Españoles alempezarsu carrera han ad¬
quiridouna modesta ysencilla educación; que los principios
¿ilustración que llevaná losClaustros profesionales, son los que les ápòdido facilitar el rudo
trabajo
material del herra¬do, el yunque y la vigornia, y que aunque triste es decirlo,
— 332 —
hay quienes al empezar
la
carrerasaben á duras
penasleer
mal y escribirpeor;
¿quiere decirseme qué
sepuede
esperarde una clase basada en tan débiles principios^, pongamos remedio ála enfermedad una vez hecho elDiagnóstico, pida¬
mos sin tregua ni descanso se
exija el grado de Bachiller
para el ingreso en
las Escuelas de veterinaria,
yasi,
y solo así conseguiremos ála vuelta de algunos años
quenuestros venideros eleven la clase á la altura que debe
ocupar, pudiendo dignamente
hallarse representada
entodas
partes una profesión que por su
índole está llamada á des¬
empeñar un
importantísimo papel
en nolejanos tiempos.
Isidoro Leon.
El Bicromato de potasa;
sus EFECTOS SOBBE LA ECONOiJIA ANLMx\L.
(foutilluaciüi))-
Seywiuhmso.—
Hi'í caballo de avanzada edad sufrió
unacaída de rodillas, resultandoen consecuencia unas
heridas
profundascon trayectosíistulosos. J.ias articulaciones carpia¬
nashanseabierto yhay por tanto
derrame sinovial,
yartri¬
tis. El propietario
ap'ica indiferentemente el tratamiento,
pre¬firiendo ver morir su caballoácausa desuedad ypoco
valor.
En estasituación yo empleo á
titulo do experiencia
y conel
fin deproducir una
intoxicación, la pomada de bicromato de
potasa,en unciones
repetidas dos
veces pordia sobre la rodi¬
lla que peor se
halla.
J.a cantidad depomada que se
le aplica cada dia encierra
prcximamenteungramode bicromato de potasa.
A la sesta unción elapetito comienza á
disminuir, la orina
es rojiza y evacua con
dificultad; al dia siguiente el apetito
es casinulo, el animal á menudosepone en
posición de ori¬
nar ysólo arroja
cada
vez unhilito de orina de color obscuro;
muéstranse cólicosviolentos, una diarrea ligera y
constipa¬
ción.Sepresentanen
las nalgas ingurgitamientos voluminosos
en tres ó cuatro
periodos
paradesaparecer completamente
— 333 —
algunas horas después desuaparioión, Decláranseenseguida
síntomasde unaperitonitis y llega la muerte el séptimo dia.
Laautopsia permite comprobar próximamente las mismas lesiones intestinales, urinariasy abdominales que en el caso precedente. Kl animal tenia vejigas bastante pronunciadas en los miembros posteriores, no encontrando puede decirse
otra lesión, l^a cantidad de-sinoviaes muy poca, y la cápsula
articular á tomado casi sus dimensiones normales.
Tercercn.so.—Durante el invierno de ls79 al 80, una vaca en muy buen estado de. gordura, de edad de 4 años,es ataca¬
da deunacojeramuyintensa,teniendosu asientoen la región rotuliana. K1 apoyo casi es imposible; el ingiirgitamie.nto bas¬
tante intenso, especialmenteen la parte externay dolor bas¬
tante vivo á la presión. Una ingurgitación fluctuante sub- rotuliaua proveniente, como lo liemos visto, de la dilatación
de la cápsula sinovial interna.
l·lstos síntomasson los de una artritis ysinovitis femoro-
iibial intensa, acompañada de nicositis.
Tratcnniciito.—i·ungrl·d de la yugular, aplicación, durante seis dias de hielo suspendido, por medio de un saco, en la región afectada.
Al cabo deeste tiempo el dolor local yel ingurgitamiento muscular casi han desaparecido, pero la cojera persiste lo mismo, asicomola dilatación subrotuliana.
Prescribo la aplicación de la pomada de bicromato de potasa á la dosis de .ógramos .sobre 40 de manteca.
Al diasiguien'e de esta aplicaciónel apetito ha disminuido
un poco; el propietario me informa que,algunosdías después
de la fricción hubo calofríos,ligeros cólicos y-la orina algo encendida.
K1tercer díaestossíntomashan desaparecido, el ingurgita¬
mientosinovial sub rotuliana no es perceptible. La cojera es mucho menor ydisminuye cada dia,demanera que desapa¬
reciócompletamente á los 1.5 días.
MI bicromato de potasa que comunmente produce una
costramuy dura,espesa,lenta ácaer yseguida de una cica¬
triz sin pelos, no ha dejado en elcaso presente,
señal alguna
de estosefectos cutáneos.
— 334 —
Siempreque
he pasado la dosis de 4
gramosde bieromato
depotasapara unasola
aplicación,
hadeterminado síntomas
ligeros de intoxicación traduciéndose por unadisminución
del apetito, algunos
temblores,
yalgunas
vecesligeros
cólicos.
He tratado más de sesenta casos do esfuerzos delgrasset
con un éxito completo, y sin producir
el
menorsigno de into¬
xicación,conuna dosisque no pasara de 4 gramos
de biero¬
matode potasa para unasola fricción.
lista sal no me ha producido efecto curativo en
algunos
casosde esfuerzo de grasset en que habla alteración
de la
tivia á causa de aguijonazos ó
bien actinomicosis de
estehueso.
Cuarto caso.—Conociendo los efectos producidos por el
bicromato de potasa á consecuencia de su
absorción
porel
sistema cutáneo, quedábame á observar el resultado
de
su absorción por las vías digestivas. Unaexcepcional ocasión
se presentó. Un caballo muyviejo se coronómuy
profunda¬
mente. Elpropietario no
queriendo cuidarle viene
ápedirme
unremedio para matarle rápidamente.
Uícele
tomar, porla
boca, cinco gramos de bicromato de potasa
sin
quela dósis
le causarala menor indisposición al animal. Al dia
siguiente,
y encada unode los sucesivos, la
dósis fué aumentando de
5 gramos hasta el sexto día que fué
de 30
gramos,consi¬
guiendosólo al tin un ligero
movimiento febril,
peroconti¬
nuando siempre el apetito. Una
ausencia de
15dias
meim¬
pidió llevar más al'á mis experiencias, no
encontrando á mi
vuelta elcaballo, puesle habían matado.
Un día Mr. Flamensl'adre, entoncesveterinario del depósi¬
toen Agen, meanuncióque teníaen
tratamiento
enla enfer¬
mería de este establecimiento, un caballo atacado de una ascitis,y que, estaenfermedad siendo
incurable
seiba á
sa¬crificar al animal. Aprovechéestaocasión para
realizar algu¬
nasesperiencias. Persuadidoque el
bicromato de
potasaapli¬
cado en fricciones debíaproducir la
coagulación de los líqui¬
dos serosos, supliquéá Mr. Flamens diera una
fricción
con la pomada de bicromato de posata al 15"/o sobre el vien¬
tre de dicho caballo, fc'i mi
previsión
erafundada debía
re-— 335 —
sultar de ella la coagulación de todo el
líquido derramado
en el abdomen.
{Conduirà)
J. Guitt.ved.
La siguiente historia clínica descrita porel profesor vete, rinario D. Emilio Portillo y Nieto, latomamos de La Gaceta
médico Veterinaria.
Un caso fie tétano laionàtíco, terniiiiaéo nor la cnracióii.
Ell Sr. Portillo fué llamado el dia 2 de Julio próximo pa¬
sado paraasistir á unamula de 9 años de edad, 1 metro 55 centímetros dealzada, temperamento sanguíneo nervioso, en buen estado de carnesy de servicio alterno de tiro lig-^ro y faenas agrícolas.
Al suplicar el dueño del animal le examinara la boca ó este, si bien el avisono era por esto, sino por una espundia,
que tenía el semoviente, en la pierna izquierda, altratarel Sri Portillo de examinar dioba cavidad, creyéndose encontrar
con una bocitis, observó que no podía abrir la boca de la mula por el estado espasmódico en que se encontraban los músculos maséteros, síntoma del estado tetánico que ya coin¬
cidía con la rigidez y contracción muscular de las narices, labios, orejas, cola, dorso y demás síntomas que correspon¬
den áun tétano bastante manifiesto.
Después de manifestar al dueño lagravedad de la enferme¬
dad quesetrataba, autorizó esteal Sr. Portillopara que opta¬
rapor el tratamiento que su criterio científico le dictara,apli¬
cando en su vista y acto continuo el tópico Fuentes en la región de los fauces ymaséteros con objeto de combatirel
trismus dando asimismo fricciones espirituosascon esencia de trementina y de romero en las articulaciones escapulo- humeral y coxofemoral de los i- miembros, haciéndola esten- siva á la región lumbar; esta revulsión obró produciendo gran número devejigas, y ordenó el empleo de un masticato¬
rio estimulante. El día segundo (de tratamiento)notó que el
movimiento
pandiculatorio
se hacía más fácil, haciéndole— 336 -
concebiraquella
novedad
esperanzade buen éxil.o. Prescri¬
bió inhalaciones decloroformo yfricciones del mismo
medi¬
camento, incorporado al aceite común á
todo lo largo de la
columna vertebral, siguiendo con el empleo
del masticatorio.
K1 día cuarto,el movimiento de las mandíbulas era más pronunciado, tanto que ya podía
beber el
agua conharina;
masel día 11 viendo quelos fenómenos tetánicos no
cedían,
pidió el Sr. Portillo consulla conel digno profesor I). Juan
Herrador y Nieto, yel día 16 tuvo
lugar
ésta,encontrándose
ambosprofesores muy conformescon
el tratamiento emplea¬
doporel primero; manifestóel Sr.
Herrador
á su compañeroquedebía desistir do los baños de
estiércol
queel Sr. Portillo
trataba darla alanimal,puestoqueél creía elcasocomo
deses¬
perado, á locual el dueño había
perdido
yalas
esperanzasde
una curación; mas como el Sr. Portillo no participaba de las
mismasideas,visitó la mula el día 17 encontrándola tendida
en el suelo, casi sin movimiento, rígida yfría toda la
piel.
Abeneficio de palancas se le levantó al animal y
dando fuertes
friccionesse consiguióentrara en reacción.
Jya circunstancia de existir cerca de la casa un molino ha¬
rinero movido al vapor, surgió al Sr. Portillo la
idea de
em¬pleareste recurso para combatirla enfermedad, y arrostran, do las dificultades que presentaba la conducción
del animal
al local donde se encontraba la máquina de vapor, se ven'
cieron todas no sin trabajo, y el día 20 se ensayó
el
nuevo tratamiento, despué.s de cerrartodos los
puntos pordonde
podía escaparel vapor herméticamente; la mula sesometió
álaacción de este gas basta la temperatura
de
.00grados,
por cuyo mediose consiguió unagran
reacción
ysudor
co¬pioso durantecatorceminutos, terminado el bañoseenmantó perfectamente el animal colocándole en una cuadra impro¬
visada. La continuación de los baños de vapor duraron siete días, á veneficio de los cuales se fué acentuando una mejo¬
ría tan notable, que el animal
marchaba sin ayuda alguna al
local donde se encontraba la máquina; de forma que á
los
treinta días de todo el tratamiento pudo dedicarse á su tra¬
bajo ordinario,habiendo curado
completamente de la afección
tetánica. 1. GuERKic.\iii¡iTr.\.